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El libro de los cinco anillos: La disciplina de ver lo invisible y anticipar lo inevitable. Este no es solo un tratado sobre el arte de la espada, sino la voz de un maestro que convirtió su vida en una escuela de estrategia. Aquí, Miyamoto Musashi revela el corazón de sus enseñanzas a través de cinco sendas: la solidez de la tierra, la fluidez del agua, la intensidad del fuego, la tradición del aire y la profundidad del vacío.
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Seitenzahl: 82
Veröffentlichungsjahr: 2025
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EL LIBRO DE LOS CINCO ANILLOS
MIYAMOTO MUSASHI
EL LIBRO DE LOS CINCO ANILLOS
Título original: 五輪書
Primera edición en esta colección: octubre del 2025
Miyamoto Musashi
© 2025, Sin Fronteras Grupo Editorial
ISBN: 978-628-7820-55-5
Traducción y edición:
Isabela Cantos
Diseño de colección y diagramación:
Paula Andrea Gutiérrez Roldán
Impreso en Colombia, octubre del 2025
Reservados todos los derechos. No se permite reproducir parte alguna de esta publicación, cualquiera que sea el medio empleado (impresión, fotocopia, etc.), sin el permiso previo del editor.
Sin Fronteras Grupo Editorial apoya la protección de copyright.
Diseño ePub:
Hipertexto – Netizen https://hipertexto.com.co/
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I
EL LIBRO DE LA TIERRA
CAPÍTULO II
EL LIBRO DEL AGUA
CAPÍTULO III
EL LIBRO DEL FUEGO
CAPÍTULO IV
EL LIBRO DEL AIRE
CAPÍTULO V
EL LIBRO DEL VACÍO
Durante muchos años, he entrenado en el Camino de la Estrategia, uno llamado Niten Ichi-ryū, y creo que ahora lo explicaré por escrito por primera vez.
Ahora mismo, estoy en los diez primeros días del décimo mes del vigésimo año de Kanei (1645). He subido el monte Iwato de Higo, en Kyūshū, para homenajear al cielo, rezarle a Kwannon y arrodillarme ante el Buda. Soy un guerrero de la provincia de Harima, Shinmen Musashi no Kami, Fujiwara no Genshin, y tengo sesenta años. Desde mi juventud, mi corazón se ha sentido atraído por el Camino de la Estrategia.
Mi primer duelo fue cuando tenía trece años. Vencí a un estratega de la escuela Shinto, a un Arima Kihei. Cuando tenía dieciséis, le gané a un gran estratega, a Tadashima Akiyama. Cuando tenía veintiún años, subí a la capital y conocí a muchos estrategas, pero jamás perdí ninguno de los muchos dueños en los que participé.
Después de eso, fui de provincia en provincia batiéndome en duelos con estrategas de varias escuelas y no perdí ninguno aunque fueron más de sesenta. Esto sucedió entre los trece y los veintiocho o veintinueve años. Cuando cumplí treinta, reflexioné sobre mi pasado. Las victorias anteriores no se debían a que hubiera dominado la estrategia. Quizás se trataba de una habilidad natural, de un mandato celestial o de que las otras escuelas de estrategia eran inferiores.
Después de que estudié mañana y tarde buscando el principio, me encontré con el Camino de la Estrategia cuando tenía cincuenta años. Desde entonces, he estado viviendo sin seguir ningún otro Camino en particular. Así, con la virtud de la estrategia, practico muchas artes y habilidades… todo sin ningún maestro. Para escribir este libro no usé la ley de Buda o las enseñanzas de Confucio. Tampoco me basé en viejas crónicas de guerras o libros sobre artes marciales. Sostengo mi pincel y explico el espíritu verdadero de la escuela Niten Ichi-ryū tal como se refleja en el Camino del Cielo y de Kwannon. Ahora mismo es la noche del décimo día, del décimo mes, a la hora del tigre (3 a 5 a. m.).
La estrategia es el arte del guerrero. Los comandantes deben promulgar este arte y los oficiales deberían conocer el Camino. No hay ningún guerrero en el mundo de hoy que entienda de verdad el Camino de la Estrategia.
Existen varios Caminos. Está el Camino de la salvación a través de la ley de Buda, el Camino de Confucio para dominar el Camino del conocimiento, el Camino de la sanación como un doctor, como poeta enseñando el Camino del Waka, el camino del té, de la arquería y de muchas más artes y habilidades.
Cada hombre practica el Camino que más le llame la atención. Se dice que el del guerrero es el Camino doble de la pluma y la espada, de modo que deben gustarle ambas variantes.
Incluso si un hombre no tiene ninguna habilidad natural, puede ser un guerrero si se apega constantemente a las dos divisiones del Camino. En general, el Camino del guerrero implica aceptar la muerte de una manera definitiva. Aunque no solo los guerreros, sino los sacerdotes, las mujeres, los campesinos y otras personas de rangos más bajos, están dispuestos a morir por el deber o por la vergüenza, eso es algo diferente.
El guerrero es distinto, pues el estudio del Camino de la Estrategia se basa en superar a otros hombres. Con las victorias que se obtienen en duelos con diferentes individuos o en una batalla de grandes números, podemos alcanzar el poder y la fama para nosotros mismos y para nuestro señor.
Esa es la virtud de la estrategia.
En China y Japón, quienes practican el camino se conocen como «maestros de la estrategia». Los guerreros deben aprender este Camino.
Recientemente, hay gente que va por el mundo diciendo que son estrategas, pero, por lo general, solo son espadachines. Quienes van a los templos Kashima Kantori de la provincia de Hitechi reciben instrucciones de los dioses y crean escuelas basándose en esas enseñanzas, viajando de un país a otro para transmitirle esto a muchos hombres.
Este es el significado reciente de la estrategia.
En los tiempos antiguos, la estrategia se incluía entre las Diez Habilidades y Siete Artes que era beneficioso practicar. Sin duda era un arte, pero, como práctica beneficiosa, no se limitaba al arte de la espada. El verdadero valor del arte de la espada no puede verse solo dentro de los confines de la técnica del arte de la espada.
Si miramos el mundo, vemos artes a la venta. Los hombres usan equipamiento para venderse a ellos mismos. Tal como con las nueces y las flores, la nuez se ha vuelto menos valiosa que la flor.
En este tipo de Camino de la Estrategia, tanto quienes enseñan como quienes aprenden se preocupan por mejorar y demostrar su técnica, intentando apresurar el florecimiento del capullo. Hablan de un dōjō y otro dōjō. Buscan ganancias. Alguien dijo una vez: «una estrategia inmadura causa arrepentimientos». Era un dicho verdadero.
Hay cuatro Caminos por los que los hombres pasan en la vida: el del caballero, el del granjero, el del artesano y el del mercader.
El Camino del granjero. Usando instrumentos agrícolas, ve cómo crecen las cosas hasta el otoño, siempre observando los cambios de las estaciones.
El segundo es el Camino del mercader. El productor de vino obtiene sus ingredientes y los usa para ganarse la vida. El Camino del mercader consiste en vivir para obtener ganancias. Ese es el Camino del mercader.
En tercer lugar está el guerrero caballero, quien carga las armas de su Camino.
El Camino del guerrero consiste en dominar la virtud de sus armas. Si a un caballero no le gusta la estrategia, no apreciará los beneficios de las armas, así que… ¿acaso no deben gustarle un poco?
El cuarto es el Camino del artesano. El Camino del carpintero consiste en hacerse muy bueno usando sus herramientas, primero para crear planos con medidas adecuadas y luego para llevar a cabo su trabajo de acuerdo con esos planos. Así es como va por la vida.
Estos son los cuatro Caminos del caballero, el granjero, el artesano y el mercader.
La comparación con la carpintería se hace con relación a las casas. Las casas de la nobleza, las casas de los guerreros, las Cuatro casas, las ruinas de las casas, casas que florecen, el estilo de las casas, las tradiciones de las casas y los nombres de las casas. El carpintero usa un plano maestro de la edificación. El Camino de la Estrategia es similar porque hay planes de campañas.
Si quieres aprender sobre el arte de la guerra, reflexiona con este libro. El maestro es una aguja y el discípulo es el hilo. Debes practicar todo el tiempo.
Tal como el carpintero jefe, el comandante debe conocer las reglas naturales, las reglas del país y las reglas de las casas. Ese es el Camino del carpintero jefe.
El carpintero jefe debe conocer la teoría arquitectónica de las torres y los templos, así como los planos de los palacios, y tiene que emplear a diferentes hombres para que erijan las casas. El Camino del carpintero jefe es el mismo que el Camino del comandante de una casa guerrera.
Al construir las casas, se elige la madera. La madera plana, sin nudos y de buena apariencia se usa para los pilares externos y la madera plana con pequeños defectos se usa para los pilares internos. Las maderas de apariencia más elegante, incluso si son un poco débiles, se usan para los umbrales, los dinteles, las puertas, las puertas corredizas, etc. La madera buena y fuerte, aunque tenga algunos nudos e imperfecciones, siempre puede usarse directo en la construcción.
La madera débil y con nudos debe usarse como andamio y luego para alimentar los fuegos.
El carpintero jefe les da trabajo a sus hombres de acuerdo con sus habilidades. Está el que pone los pisos, el que fabrica las puertas corredizas, el que hace los umbrales y los dinteles, el que instala los techos y así sucesivamente. Quienes tienen menor habilidad ponen las vigas del piso y los que tienen incluso menos habilidades crean cuñas y hacen otro tipo de trabajos misceláneos.
Si el jefe tiene conocimiento y distribuye bien a sus hombres, el trabajo final será bueno. El jefe debe tener en cuenta las habilidades y las limitaciones de sus hombres. Para eso, debe pasar tiempo con ellos y no pedirles nada que no sea razonable. Debería conocer sus morales y sus espíritus, de modo que pueda animarlos cuando sea necesario. Este es el mismo principio de la estrategia.
Como un soldado, el carpintero afila sus propias herramientas. Lleva su equipamiento en su caja de herramientas y trabaja según las directrices del jefe. Hace columnas y vigas con un hacha, les da forma a las tablas del piso y a las repisas con una lija, talla bajorrelieves y formas con precisión y les da acabados excelentes que encajan con su habilidad. Este es el arte de los carpinteros.
Cuando un carpintero se vuelve habilidoso y entiende las medidas, entonces puede convertirse en jefe.
