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La Constitución Dogmática del Concilio Vaticano II "Dei verbum" (1965) dio un gran aliento para una asimilación novedosa de la Biblia en la liturgia y en la catequesis, como también en los grupos, los encuentros, la docencia y los cursos de formación. Sin embargo, la experiencia nos dice que esta actividad no carece de escollos. Se plantean numerosas cuestiones: las relaciones entre Palabra de Dios y palabras humanas; los vínculos entre Palabra de Dios, Tradición y Escritura; la escucha misma de la Palabra de Dios en las Escrituras. Aparece así una palabra clave: "interpretar". Una palabra que también es un camino.
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Seitenzahl: 129
Veröffentlichungsjahr: 2016
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Portada
Prólogo
Portadilla
Autores
Introducción: Dei Verbum y la animación bíblica
I: Relectura de Dei Verbum
Cincuenta años después
Al hilo del texto
Conclusión
II: La pluralidad de las lecturas bíblicas, potencia del Evangelio
Ante nosotros, unos textos
El texto y la palabra
El proceso de interpretación
La «verdad» de la Biblia
Meditación: El enfoque de la lectio divina
III: Palabras humanas, Palabra de Dios
Revelación y Palabra de Dios en Dei Verbum
El discernimiento de los «signos de los tiempos» en Gaudium et spes
Por una concepción no fundamentalista de la Palabra de Dios
IV: Pistas para la animación bíblica
Conclusión
Lista de recuadros
Créditos
CB 175
El 18 de noviembre de 1965, la constitución dogmática sobre la Palabra de Dios, llamadaDei Verbum, fue aprobada durante la última sesión del Concilio Vaticano II después de tres años de elaboración y numerosas redacciones.
El P. Henri de Lubac la calificó de «pórtico» y de «fundamento» de los documentos conciliares. Es a la vez el estatuto de la exégesis católica y el estatuto de la lectura bíblica en la Iglesia. Siguiendo sus pasos se renovaron la liturgia y la catequesis. La animación bíblica se desarrolló mediante sesiones, conferencias, grupos de lectura, obras de iniciación o de profundización…
Para celebrar el quincuagésimo aniversario de la Dei Verbum, se celebró un coloquio pastoral, organizado por Cuadernos Bíblicos, en el Collège des Bernardins en París el viernes día 9 y el sábado día 10 de octubre de 2015.
Después del sínodo sobre «la Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia» (octubre de 2008), se publicó la Exhortación Pública Verbum Domini, en la que recomienda «intensificar “la pastoral bíblica” sin yuxtaponerla a otras formas de pastoral sino como “animación bíblica de toda la pastoral”» (n. 73). Al reunir a personas a las que les gusta leer y hacer leer la Biblia —y que, en muchos casos, han recibido esta misión—, el coloquio quería responder a este deseo. De dos formas.
Por una parte, renovando la aproximación teológica al texto conciliar. Diversos participantes lo han examinado e interrogado. Siendo un texto católico, ha sido releído de manera ecuménica. Desde la Palabra de Dios que atraviesa las palabras humanas hasta las Escrituras, y desde las Escrituras hasta la lectura y la escucha de la Palabra de Dios, se ha explorado el movimiento infinito de la interpretación. De aquí surge el título de este cuaderno.
Por otra parte, presentando algunos instrumentos disponibles: los folletos «Leer…» del Servicio Bíblico Católica Évangile et Vie, el sitio animationbiblique.org del Servicio Bíblico de la Federación Protestante de Francia, o bien las ayudas impresas y digitales que rodean la edición de ZeBible por la Alianza Bíblica Francesa.
Finalmente, celebrando y orando la Palabra de Dios en las Escrituras, ciertamente objeto de estudio, pero, sobre todo, fuente viva.
La «animación bíblica de toda la pastoral» (y no solamente la «pastoral bíblica») exige adentrarse modestamente en la interpretación de las Escrituras, un estudio que nunca acaba, siempre arriesgado, y siempre hay que retomar y profundizar. Damos las gracias a los participantes que aceptaron poner rápidamente a nuestra disposición el texto de su intervención.
Nos permitimos ofrecer la publicación de estas «actas» en memoria del P. Joseph Stricher que acaba de unirse al Padre. Apasionado de la Palabra de Dios y de la animación bíblica, su trabajo en el Servicio Católico Évangile et Vie ha contribuido, con antelación, a la celebración de este coloquio. ¡Llegue a él nuestro reconocimiento!
GÉRARDBILLON
En memoria del P.Joseph STRICHER (1940-2015), antiguo director del Servicio Bíblico Católico Évangile et Vie
Mons Pierre-Marie Carré, P. Christophe de Dreuille, Sra. Valérie Duval-Poujol, Sra. Élisabeth Parmentier, Fr. Jean-Michel Poffet (OP), Mons. Michel Santier, P. Christoph Theobald (SJ)
• Pierre-Marrie Carré es arzobispo de Montpellier desde 2011 después de haber sido obispo de Albi. Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Francesa, es miembro del Consejo de Iglesias cristianas de Francia y del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización. Delegado en el Sínodo de los Obispos dedicado a «La Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia» (2008) y secretario especial del Sínodo sobre «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana» (2012), colaboró en el Cuaderno Bíblico n. 163, La Palabra del Señor. Reflexiones sobre la Exhortación Verbum Domini (2013).
• Christophe de Dreuille, sacerdote la diócesis de Aix-en-Provence y Arles, superior del Seminario Saint-Luc en Aix, enseña Sagrada Escritura y anima grupos de lectio divina. Responsable del sitio www.lectiodivina.catholique.fr, ha publicado Lectio divina. Un camino para orar la Palabra de Dios, Cuaderno Bíblico n. 164 (2013).
• Valérie Duval-Poujol, teóloga bautista, enseña en el Instituto Católico de París crítica textual y los LXX. Es presidenta de la Comisión Ecuménica de la Federación Protestante y fue «delegada fraterna» en el sínodo romano sobre la familia en 2014. Desde enero de 2016, dirige el proyecto de revisión de la Biblia en francés corriente. Su último artículo publicado se titula «Junia et ses amies. La femme et le ministère dans le Nouveau Testament à la lumière de Romains 16», Cahiers de l’École pastorale 94 (2014).
• Élisabeth Parmentier, pastora de la Iglesia de la Confesión de Augsburgo de Alsacia y Lorena, es profesora de teología práctica en la Facultad de Teología de Ginebra, después de haber sido docente en la Universidad de Estrasburgo. Sus trabajos se centran en la predicación, la interpretación de la Biblia y el lugar de las mujeres en las Iglesias reformadas. Su obra más reciente se titula Marthe et Marie en concurrence? Des Pères de l’Église aux commentaires féministes (véase «Para saber más»).
• Jean-Michel Poffet, dominico, exdirector de la École Biblique et Archéologique française de Jérusalem (1999-2008), es actualmente prior del convento Saint-Hyacinthe de Friburgo. Predicador y conferenciante, enseña Nuevo Testamento. Apasionado por la historia de la exégesis, hizo una notable colaboración en el Cuaderno Bíblico n. 163, La Palabra del Señor. Reflexiones sobre la Exhortación Verbum Domini (2013).
• Michel Santier, fundador de la comunidad carismática «Réjouis-toi» en 1977, fue obispo de Luçon en 2001, y desde 2007 obispo de Créteil. Miembro de la Comisión de la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Francesa, se dedica a las cuestiones bíblicas. Su acción ha sido determinante para la celebración de este coloquio. Ha publicado un libro de conversaciones titulado Soyez dans la joie! (Desclée de Brouwer, 2009).
• Christoph Theobald es miembro de la Compañía de Jesús (Provincia de Francia). Profesor de teología fundamental y dogmática en las facultades de jesuitas de París (Centre Sèvres), y vicedirector de la revista Recherches de science religieuse, se dedica a la investigación de la historia de la teología moderna (en particular el Vaticano II), como también a investigar en teología sistemática y práctica, y en estética. Su última obra publicada se titula Selon l’Esprit de sainteté. Genèse d’une théologie systématique (Éd. du Cerf, 2015).
Mons. Pierre-Marie Carré
El 18 de noviembre de 1965, en la cuarta sesión del Concilio Vaticano II, se votó solemnemente la constitución dogmática Dei Verbum: 2.344 votos a favor y 6 en contra.
Al contrario de lo que muchos creen, esta constitución es uno de los documentos principales del Vaticano II y marcó profundamente los debates. Fue discutida en cada una de las cuatro sesiones. Una brevísima revisión de este proceso puede permitir percibir los progresos de la discusión.
En la primera sesión del Concilio, el texto se titulaba: «Las fuentes de la Revelación». Escritura y Tradición se consideraban dos realidades separadas. Se aprecia así el camino recorrido para acercar los puntos de vista y llegar a las perspectivas del capítulo II.
Una de las grandes novedades de la Dei Verbum es también la redacción del capítulo VI: «La Biblia en la vida de la Iglesia». Este capítulo invita a venerar las Sagradas Escrituras como se hace con el Cuerpo del Señor. Esta veneración llega a hacer de la Escritura «la fuerza de la fe, el alimento del alma, la fuente pura y permanente de la vida espiritual» (n. 21). Dei Verbum concluye con un voto solemne:
«Que el tesoro de la revelación, confiado a la Iglesia, llene más y más los corazones de los hombres […] Que un nuevo impulso de la vida espiritual brote de la acrecida veneración de la palabra de Dios que permanece para siempre» (n. 26).
El papa Benedicto XVI deseó que el sínodo de los obispos volviera a tratar el tema de «la Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia». Este sínodo, en el que se me concedió participar, fue un gran momento de intercambios, de oración y de profundización. Celebrado en 2008, fue seguido, en 2010, por la Exhortación Verbum Domini, que retoma bien los temas abordados y les da una amplitud renovada. Verbum Domini está mucho más desarrollada que Dei Verbum (26 párrafos esta y 124 en la primera). Al leerla se constata que los debates del Concilio, a veces apasionados, han quedado ampliamente superados y que han surgido otras perspectivas.
Unas son más teológicas. ¿Qué significa, por ejemplo, la expresión «sacramentalidad de la Palabra» (n. 56)? Benedicto XVI establece una analogía con la presencia real de Cristo en el sacramento de la eucaristía: «La proclamación de la Palabra de Dios en la celebración implica el reconocimiento de que Cristo mismo está presente y se dirige a nosotros para que le escuchemos»Otras son más pastorales. Lo que es, por cierto, el objeto esencial de nuestro coloquio. Habría que citar los índices de la segunda y la tercera parte de Verbum Domini: «La Palabra en la Iglesia» y «La Palabra para el mundo». Encontramos extensos desarrollos sobre la liturgia, lugar privilegiado de la Palabra de Dios (nn. 52-71), y sobre la Palabra de Dios en la vida eclesial (nn. 79-89). En la tercera parte, debe prestarse atención a los comentarios sobre la misión de la Iglesia, que consiste en anunciar la Palabra, sobre el compromiso en el mundo, la cultura y el diálogo interreligioso.Pero hay que abordar las preocupaciones y las responsabilidades de los animadores bíblicos. Las intervenciones de los obispos durante el sínodo sobre la Palabra de Dios pueden resumirse brevemente en cuatro grandes campos.
Ante todo, hay que procurar que la Palabra de Dios llegue a cada uno en su lengua; se trata de la cuestión de la traducción de las Sagradas Escrituras. Aún no se ha hecho para todas las lenguas de la tierra. Además, el trabajo de traducción no acaba nunca, pues las lenguas evolucionan.A continuación, debe procurarse que la Palabra sea bien comprendida. La cuestión de la interpretación de los textos es esencial. La Palabra de Dios es a la vez obra de hombres y obra de Dios. Debe comprenderse no como un texto del pasado, sino como una palabra viva. Debe leerse también en el espíritu con el que fue escrita, dejando todo su lugar a la acción de Dios. En una palabra, fe y razón deben tener armónicamente su lugar (n. 36). Debe rechazarse toda lectura fundamentalista, pero también una lectura puramente moralista. Por consiguiente, habrá que pasar de la letra al espíritu para realizar una lectura que ponga de relieve la unidad intrínseca de la Biblia.La Palabra de Dios es un apoyo esencial para la vida cristiana. Muchos obispos subrayaron la importancia de la lectio divina como modo de descubrir y de saborear la Palabra, encontrándose en ella personalmente con Cristo. Otros hablaron de experiencias vividas en un contexto de persecución, donde era peligroso tener el texto de la Biblia o donde algunos se aprendían de memoria un determinado número de textos o de capítulos para transmitirlos.Finalmente, los lectores potenciales de la Palabra de Dios deben tener hambre de ella. La Biblia puede ser traducida, presentada con interpretaciones de buena calidad, accesible sin peligro, pero si no existe el deseo de leerla, nada se producirá. Es la gran cuestión que afrontamos: ¿cómo suscitar hambre de la Palabra de Dios? ¿Cómo hacer descubrir que la Biblia no es un viejo libro polvoriento, sino la Palabra de Dios viviente?Los animadores bíblicos están en la primera línea de todas estas cuestiones. Sin cesar, deben ayudar a superar los reflejos espontáneos que surgen ante una página de la Escritura:
a veces, una sacralización excesiva, sobre todo en lo que concierne a los evangelios, con respecto a los cuales una interpretación de tipo histórico-crítico parece ser escandalosa;otras veces, una lectura puramente histórica, hasta el punto de que se hace imposible percibir cómo Dios puede llegar hasta nosotros, a pesar de que la Palabra que se nos dirige esté bien viva y encarnada;o bien una lectura moralizante en la que se pierde de vista el misterio de la salvación y se da la prioridad a la acción humana.Deben añadirse aún todos los desafíos que se deben al desconocimiento de la Escritura en su conjunto, por lo que a veces se está tentado a sobrevalorar la interpretación de un solo pasaje en detrimento de la lectura global y unificada de la Escritura.
Podríamos sumar muchas otras cosas que surgen en la vida cotidiana.
El coloquio celebrado los días 9 y 10 de octubre de 2015 en París quiso destacar dos dimensiones.
Por una parte, un conocimiento más profundo de Dei Verbum: sus grandes articulaciones, su historia y sus dificultades. Las intervenciones realizadas presentan lo esencial y precisan qué cree la Iglesia a propósito de la Revelación y de las Sagradas Escrituras.
Por otra parte, un enfoque más experiencial: la pluralidad de las lecturas de la Biblia, de las experiencias de lectura, una lectio divina y la visita a la exposición «La Biblia, patrimonio de la humanidad».
Finalmente, ¿cómo no subrayar que la lectura de la Escritura tiene una dimensión ecuménica? Ya Dei Verbum n. 22 habla, aunque solo en el contexto de las traducciones, de «colaborar con los hermanos separados». Pero Verbum Domini va más lejos. Cito: «Escuchar y meditar juntos las Escrituras nos hace vivir una comunión real, aun cuando aún no sea plena».
Con insistencia, el capítulo VI de Dei Verbum invita a los lectores de las Escrituras a descubrir que están vivas. ¿Cómo puede una palabra del pasado estar viva y tocar a los creyentes de hoy día? Tal es el desafío encontrado.
Para muchos creyentes, en efecto, la Biblia está demasiado lejos de su vida porque no la conocen bien o no saben qué esperar de ella, o porque no existen muchos medios para leer juntos la Escritura y percibirla como una «buena noticia» para cada uno. Es aquí donde la acción de los animadores bíblicos es fundamental. Su experiencia y su práctica tienen una gran importancia, y este coloquio permitirá, estoy seguro, que intercambiemos nuestras opiniones y compartamos nuestras experiencias. Son muchos los campos afectados. Veamos dos de ellos:
Los animadores practican varios métodos de lectura. Todos tienen su valor, si bien ninguno puede expresar por sí solo la riqueza extraordinaria del texto inspirado. Durante el sínodo de los obispos se ha planteado a menudo la cuestión del método histórico-crítico, ¡incluso para atacarlo! Pero también oí a un sudafricano presentar un método que permite a personas que no saben leer descubrir la Palabra y sentirse implicados (seven steps)