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Cuando leemos en la Biblia que el más grande es el más humilde, que los últimos serán los primeros, que gana el que pierde y que solo vive de verdad quien muere a sí mismo, podemos pensar que estas afirmaciones no coinciden con la realidad. ¿Acaso los escritores bíblicos imaginaron una utopía? ¿Será que el contenido de las Escrituras ha quedado desactualizado? ¿O será, más bien, que el mundo actual está al revés? Nos debemos una evaluación honesta, que considere seriamente esta última posibilidad (al fin y al cabo, no es tan descabellado pensar que este mundo es el que está patas para arriba, ¿no?).
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Seitenzahl: 756
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Milton Andrade
Inverso
Milton Andrade
Título del original: Inverso
Dirección: Germán Correa
Traducción: Denise Lehoux
Diseño e ilustración de tapa: Agostina Torreblanca
Diseño del interior: Giannina Osorio
Primera edición – e-book
© Casa Publicadora Brasileira, 2025.
© Asociación Casa Editora Sudamericana, 2025.
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.
Todos los derechos reservados.
Todas las citas bíblicas cuya referencia no tenga aclaración han sido extraídas de la versión Nueva Reina-Valera 2000 Actualizada (NRV-2000). © Sociedad Bíblica Emanuel, 2020. biblia.editorialaces.com. Además, en esta obra se citan las siguientes versiones de la Biblia: Dios habla hoy® (DHH), 3ª ed. © Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996. — El libro del pueblo de Dios (LPD). © Editorial San Pablo, 1990. — La Biblia de las Américas® (LBLA®). © The Lockman Foundation, 1986, 1995, 1997. Usada con permiso. www.lbla.com — La Palabra de Dios para todos (PDT). © Centro Mundial de Traducción de la Biblia / Bible League International, 2005, 2008, 2012, 2015. — Nueva Biblia viva (NBV). © Biblica, Inc.®, 2006, 2008. Usada con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. — Nueva traducción viviente (NTV). © Tyndale House Foundation, 2010. Usada con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados. — Nueva versión internacional (NVI). © Biblica, Inc.®, 1999, 2015, 2022. — Reina-Valera actualizada 2015 (RVA-2015). © Editorial Mundo Hispano, 2015. — Reina-Valera contemporánea (RVC). © Sociedades Bíblicas Unidas, 2009, 2011. — Reina-Valera 1960® (RVR 1960). © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Derechos renovados, 1988, Sociedades Bíblicas Unidas. — Reina-Valera 95® (RVR 95). © Sociedades Bíblicas Unidas, 1995. — Traducción en lenguaje actual™ (TLA). © Sociedades Bíblicas Unidas, 2002, 2004
Andrade, Milton
Inverso : lecturas devocionales para jóvenes / Milton Andrade ; Director Germán Correa. - 1a ed. - Florida : Asociación Casa Editora Sudamericana, 2025.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
Traducción de: Denise Lehoux.
ISBN 978-631-305-319-3
1. Vida Cristiana. I. Correa, Germán, dir. II. Lehoux, Denise, trad. III. Título.
CDD 230
Editor: Asociación Casa Editora Sudamericana (Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires, Argentina).
Libro de edición argentina
editorialaces.com
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Tabla de contenidos
Presentación
Durante el tiempo en el que Jesús caminó aquí en la Tierra, la gente pensaba que él hacía las cosas al revés, no en un sentido literal, sino en la manera de interpretar la realidad. Cristo iba a contramano, en una dirección inversa, en sentido contrario al mundo. Tal vez por eso nadie lo comprendía, ni siquiera sus amigos más cercanos. Las acciones y las palabras de Jesús eran tan desafiantes que podían despertar amor y odio en un mismo público. En sí mismo, el Autor de la vida mezclaba autoridad y mansedumbre, justicia y paz, profundidad y sencillez.
En el Sermón del Monte, por ejemplo, Jesús desafió el statu quo y rompió con varios paradigmas, especialmente los relacionados con la religión vigente. En su repertorio “al revés”, Cristo invitó a sus seguidores a amar a los enemigos, a observar los lirios del campo y a dar la otra mejilla a aquellos que los ofendieran. ¡Nada más inusual que esto para las mentes atrofiadas por el pecado!
Esta lógica invertida permea toda la Biblia, un libro de auténtica contracultura. Según la óptica de Dios, un líder es aquel que sirve; el mayor es el menor; el niño vence al gigante; la estéril se convierte en madre; el Cordero vencerá al dragón; los últimos serán los primeros; los mansos heredarán la Tierra, y así sucesivamente. Capítulo a capítulo, las Escrituras confunden la visión humana y colocan los principios del Cielo en su verdadera perspectiva.
En el corazón del evangelio, esta realidad alcanza su máxima expresión. Allí percibimos que el mundo quedó completamente trastornado cuando el Creador de las galaxias fue clavado en la Cruz. Esta fue la mayor paradoja que vio el Universo: el Justo condenado como injusto, la Luz envuelta en tinieblas, el Autor de la vida muerto. Este devocional se centra en ese amor tan franco, sublime, extremo y, al mismo tiempo, sencillo.
Mi deseo es que, al avanzar en la lectura, no solo te quedes fascinado con los principios paradójicos y positivamente transformadores de Cristo, sino también te apasiones por el propio Cristo. Mantente de su lado, incluso cuando eso implique ir a la inversa del mundo. Sueño con ver una generación de jóvenes que no se avergüencen del evangelio, que no teman decir de qué lado están y que permanezcan firmes en lo que es correcto “aunque se desplomen los cielos”.
Lejos de formar un ejército de cristianos expertos en lo que se debe o no se debe hacer, el objetivo de estas meditaciones es desafiarte a practicar la esencia de la Ley, que se resume en el amor, y que reproduzcas en tu día a día, en tus palabras y acciones, el maravilloso carácter de Cristo.
Que en estos 365 días logres observar la vida desde una perspectiva inversa, ¡la del Cielo!
Milton Andrade
Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Deuteronomio 6:4, 5, NVI).
Acabamos de atravesar las puertas de 2026. Dentro de esta nueva “casa” hay doce habitaciones vacías, listas para ser decoradas y amuebladas al gusto del residente. ¿Qué quieres hacer en este nuevo año? ¿Volver al gimnasio, graduarte en la universidad, empezar a salir con alguien, conseguir un trabajo, fijar una fecha para tu boda? Imagino que tu lista debe ser larga. ¿Sabes qué? Es posible hacer realidad todos tus planes. El secreto está en la puerta.
Cuando el pueblo de Israel estaba a punto de entrar en la Tierra Prometida, Moisés le ordenó a cada familia que colocara las palabras de Deuteronomio 6:4 y 5 en los umbrales de sus puertas (vers. 6-9). Esta oración se conoce como Shemá, la primera palabra hebrea de esta oración, que deriva del verbo shamá, que significa “oír”, “obedecer”. En otras palabras, Dios quería que cada israelita, al entrar y salir de su casa, recordara que debía amar a Dios sobre todas las cosas.
Esta costumbre de escribir palabras de bendición y promesas en los umbrales de las puertas sigue vigente en algunas culturas. Los judíos, por ejemplo, cuelgan un pequeño rollo de pergamino, la mezuzah, en la esquina derecha de sus puertas. Los musulmanes, los hindúes y los chinos, por su parte, colocan mensajes especiales en sus puertas al comienzo del nuevo año. ¿Por qué no podemos tomar la misma iniciativa al comienzo de 2026? Te propongo que lo hagas en los umbrales de tu corazón.
Las puertas marcan el flujo de la vida: idas y venidas, pausas y reanudaciones, oportunidades y desenlaces. A lo largo de este año, seguro atravesarás muchas puertas en tu casa, en el trabajo, en la universidad, etc. ¿Cuántas veces sucederá? Solo Dios lo sabe. Pero recuerda que él velará por ti, como nos asegura el salmista: “El Señor cuidará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre” (Sal. 121:8).
Lo más importante, sin embargo, es escribir en los umbrales de la vida todo tu amor por Jesús. Solo en él hay refugio para el cansado, protección para el afligido y gracia para el perdido. Si ya rociaste la sangre del Cordero en la puerta de tu alma, aférrate a la certeza de que él estará a tu lado en cada momento de este nuevo año.
No siempre la carrera es de los ligeros,ni de los fuertes la guerra (Eclesiastés 9:11).
Fin de las fiestas. Resaca. ¿Qué más puede depararnos el segundo día del año? Se acabó el feriado, los últimos fuegos artificiales estallaron ayer, los regalos ya perdieron su encanto y los abrazos cariñosos se han vuelto menos frecuentes. Solo queda la deuda de la tarjeta de crédito y la comida recalentada. ¿Dónde quedaron las promesas, el brillo y la emoción? Tal vez se desvanecieron a la primera oportunidad. Ahora nos esperan muchos “segundos” por delante. Mientras que el primer día del año está lleno de emociones, el segundo está marcado por la razón.
A muchas personas no les gusta la palabra “segundo” porque parece denotar algo inferior, de segunda categoría. Rara vez buscamos un segundo lugar, ganar la medalla de plata u ocupar el cargo de vice. ¿Recorrer una segunda milla? Se ha convertido en una penitencia. ¿El segundo día de la semana, el lunes? ¡Ni hablar! Ese día se ha convertido en el Día Internacional del Desgano. ¿Y el 2 de enero? Nadie planea un cambio radical en su vida en esa fecha. De hecho, hoy la realidad se presenta ante nosotros tal y como es, sin filtro ni máscara.
¡Pero espera un momento! Es necesario recordar que quien le da forma a tu día eres tú. Lo que define tu felicidad y tu destino son las decisiones que tomas en tu día a día. Por eso, debes vivir cada segundo con sabiduría. Mantente firme en los planes que estableciste para este año. ¡Tú eres el responsable de tu futuro! Y no olvides que son tus elecciones, no las circunstancias, las que marcan tu destino.
Hablemos con sinceridad. No siempre el “segundo” es tan malo como parece. A veces, las medallas de plata tienen sabor a victoria, la comida recalentada sabe aún mejor y el lunes puede ser el día más emocionante de la semana. Todo depende de cómo elijas ver las cosas.
Tal vez estés frustrado por ser siempre un “actor secundario”, un “segundo” en el podio de la vida. No eres el más inteligente de tu clase, ni el más interesante del barrio, y nunca formaste parte del equipo titular del colegio. ¡Tranquilo! Recién estamos en el segundo día del año. Necesitas entender que no siempre los más veloces ganan la carrera ni los más fuertes ganan la batalla. Si pones a Dios en primer lugar, todo se va a resolver.
Puedes tener la seguridad de que el segundo día de enero también es importante y que, si aprovechas cada segundo de 2026, tendrás un año inolvidable.
Yo respondí: “¡Ah, mi Señor y Dios! ¡Soy muy joveny no sé hablar!” (Jeremías 1:6, NVI).
Charlie Brown es el protagonista de uno de los dibujos animados más famosos del mundo. En inglés, la serie se llama Peanuts, que significa “maní”, o “cacahuate”. Charlie es un niño tímido que tiene un perro de raza beagle llamado Snoopy, que siempre está acompañado por su leal amigo Woodstock, un pajarito amarillo.
Tanto el personaje Charlie Brown como su creador, el caricaturista estadounidense Charles Schulz, son hijos de barberos y comparten personalidades similares. El propio Schulz lo reconoce en su biografía al afirmar que Charlie es una especie de autorretrato: un niño introvertido, inseguro y con dudas sobre sí mismo. Además, muchos de los personajes de la serie están inspirados en personas reales de la vida cotidiana de Schulz, quien también sufrió las burlas de sus compañeros en la escuela.
Mientras que Snoopy vive como un héroe en el mundo de los sueños, Charlie es un coleccionista de fracasos en el mundo real. Ese es el foco del humor y de la filosofía de este dibujo animado. Charlie Brown es cautivador por ser una caricatura de nosotros mismos, alguien que convive diariamente con tristezas y frustraciones.
La Biblia relata la historia de un joven que también era inseguro y sensible. Su nombre era Jeremías. Cuando Dios lo llamó para ser profeta, él inmediatamente intentó eludir la tarea, alegando ser incapaz. “Soy muy joven y no sé hablar”, fue la excusa del “maní”, o “cacahuate”, de Israel. En sus dos libros bíblicos (Jeremías y Lamentaciones), el profeta registró sus aventuras, sus fracasos y sus quejas. Por eso mismo algunos lo llaman “el profeta llorón”.
Aunque Jeremías tenía un temperamento melancólico, Dios vio en él un gran potencial. El “profeta introspectivo” escribió uno de los libros más importantes de la Biblia, rebosante de emociones y conceptos inigualables. Además, al ser un hombre honesto y de oración, Jeremías supo soportar grandes desafíos, como el hambre y la soledad.
Tal vez te identifiques con Charlie Brown o con Jeremías en sus fracasos y limitaciones. Quizás eres motivo de burlas y sientes que no vales mucho. Dios cree en ti. Él es capaz de transformar fracasados en celebridades para su gloria. ¡No te rindas!
Inclinándose, se asomó y vio allí las vendas, pero no entró (Juan 20:5, NVI).
“Una piedra en el zapato”. Seguro hemos utilizado esta expresión varias veces para referirnos a algo que nos incomoda. Sinceramente, no he tenido muchos problemas con piedras incómodas en los zapatos, pero hay otras situaciones que me incomodan mucho. ¿Ya intentaste dormir con el zumbido de un mosquito en el oído? ¿O quizá con una gotera en tu cuarto? Realmente, un pequeño detalle marca una gran diferencia.
El entrenador Pat Riley comprobó esta afirmación. Se hizo famoso por llevar a su equipo a la victoria en la NBA (Liga profesional de baloncesto en los Estados Unidos) con una simple estrategia: cada jugador debía mejorar un 1 % en cada uno de los cinco aspectos fundamentales del baloncesto (tiro, pase, rebote, regate y tiros libres). Dado que en un equipo hay 12 jugadores, el rendimiento general del equipo mejoró un 60 % a lo largo del campeonato, lo que le aseguró la victoria al equipo de Riley, quien pasó a ser conocido como el “entrenador de los detalles”.
Realmente, la diferencia entre lo común y lo extraordinario está en los detalles. ¿Por qué un Mercedes es tan caro y un Celta tan barato? ¿No cuentan ambos con puertas, motor y ruedas? Sí, pero la diferencia está en los detalles. El equilibrio entre el buen gusto, la belleza y la sencillez no solo distingue a las cosas, sino también a las personas.
Si te detienes un momento a pensar, verás que la persona más útil es aquella a la que le importan las sutilezas de la vida. La forma en la que saluda a los demás, cómo organiza su ropa al levantarse o la manera en la que trata a un niño. Los detalles nos acompañan desde que nos levantamos hasta que nos dormimos.
Preocúpate más por los detalles de tu matrimonio, del trabajo, de tu casa. Refuerza tu simpatía y tu cortesía. Cuida tus palabras y el tono de tu voz. Presta atención a las acciones, pero no te olvides de la sonrisa.
Jesús era experto en cuidar de los detalles. Luego de su resurrección, incluso dobló las telas que usó en su sepultura. Elena de White escribió: “Fue la mano del Salvador la que dobló cada una de ellas y las puso en su lugar. A la vista de quien guía tanto a la estrella como al átomo, no hay nada sin importancia. En toda su obra se ven orden y perfección” (El Deseado de todas las gentes, p. 733). Los detalles son importantes y marcan toda la diferencia. No lo olvides.
Aprovechen bien cada oportunidad,porque los días son malos (Efesios 5:16, NBV).
La palabra “oportunidad” es una expresión que viene del latín opportunitate y está relacionada con el término ob portus, que significa “en dirección al puerto”. Originalmente, este término era utilizado en el ámbito de la navegación, cuando un barco aprovechaba el viento y la marea para llegar sano y salvo al muelle.
Me gusta imaginar que la vida es como un viaje en alta mar. El recorrido está repleto de vientos fuertes y olas atemorizadoras, elementos indispensables para la formación de un buen marinero. Pero también hay belleza y calma en el camino. Saber disfrutar de cada etapa es el secreto para un viaje exitoso.
¿Sabes aprovechar las oportunidades que surgen en el océano de tu existencia? El otro día leí una experiencia muy interesante del navegante y escritor Amyr Klink: “Una vez, anclado en la Antártida, escuché ruidos que sonaban como frituras. Pensé: ‘¿Acaso aquí también hay chinos fritando pasteles?’ Eran cristales de agua dulce congelada que producían ese sonido al entrar en contacto con el agua salada. El efecto visual era impresionante. Pensé en tomar una foto, pero me dije a mí mismo: ‘Tranquilo, tendrás mucho tiempo para eso…’ En los 367 días que siguieron, el fenómeno no se repitió. Algunas oportunidades son únicas”.
No necesitas frustrarte por las oportunidades perdidas. ¡Muévete y haz que las cosas sucedan! ¿Te invitaron a predicar? ¡Predica! ¿Surgió una oportunidad para servir? ¡Sirve! No ignores el plan que Dios tiene trazado para tu vida.
El apóstol Pablo nunca dejaba pasar una oportunidad para dar testimonio. Incluso un naufragio no fue suficiente para apartarlo de su misión (Hech. 27; 28). Acerca de este episodio, Elena de White comentó: “Durante los tres meses que los náufragos se quedaron en Melita, Pablo y sus compañeros en el trabajo aprovecharon muchas oportunidades de predicar el evangelio. De manera notable el Señor obró mediante ellos” (Los hechos de los apóstoles, p. 367).
Tienes 24 horas de oportunidades cada día. Esas “aguas” nunca regresarán. “Iza las velas” y aprovecha. Sonríe más, agradece más, haz las cosas con esmero, y no te olvides de amar a las personas y hablar de Jesús. De esta manera, llegarás en paz a un puerto seguro.
Joven, alégrate en tu juventud y pásalo bienen los días de tu adolescencia (Eclesiastés 11:9).
¿Ya te diste cuenta de que las palabras más importantes de la vida son también las más difíciles de definir? Paz, fe, amor, felicidad, esperanza, y la lista continúa. Explicar qué es la felicidad, por ejemplo, ha sido un desafío para la mayoría de los filósofos a lo largo de los siglos.
Aristóteles enseñaba que la felicidad era una actividad ética, resultado de la puesta en práctica de las virtudes. Para Epicuro, la felicidad se relacionaba con el placer. Por su parte, para el estoico Séneca, la felicidad podía encontrarse en la contemplación de las cosas simples, como admirar una manzana o la belleza de una puesta de sol.
Independientemente de la definición, la verdad es que todos buscamos la felicidad. Y, si “todos los mortales andan en busca de la felicidad”, como señaló Baltasar Gracián, es “señal de que ninguno la tiene”. El problema es que la sociedad actual está tan inmersa en angustias y necesidades profundas que la búsqueda de la felicidad se ha convertido en una obsesión.
A veces tenemos la impresión de que ya no hay lugar para la tristeza, el dolor o el silencio. Los analgésicos se convirtieron en golosinas. La diversión invadió todos los espacios de nuestra agenda. Si quieres ser exitoso en la cultura posmoderna, tienes que llenar tu rutina con gimnasio, psicólogo, coaching, fiestas, viajes, selfies y, obviamente, tienes que publicarlo todo en las redes sociales. ¿Será que ese es el camino?
Creo que felicidad es tener una experiencia con Dios, el único ser capaz de suplir las necesidades humanas, “porque en él vivimos, y nos movemos, y existimos” (Hech. 17:28). Solo en Dios encontramos plenitud, satisfacción y verdadero bienestar. Como dijo C. S. Lewis, “Dios no puede darnos paz y felicidad aparte de sí mismo porque no existe tal cosa”.
Así como un celular sin batería deja de funcionar si no está conectado a la corriente, tú y yo somos infelices si estamos lejos de Dios. Te desafío hoy a pasar tiempo con el Creador a través de la lectura de la Biblia y de la práctica de la oración. Sal de tu casa con Dios y no vuelvas sin él. Deja de vivir obsesionado por la alegría pasajera del mundo. Conéctate al Señor, y encontrarás el camino hacia la felicidad.
Así, todo lo que quieran que los hombres les hagan,háganlo también ustedes a ellos. Esta es la ley y los profetas (Mateo 7:12).
El bumerán es un artefacto simple que desafía las leyes de la física y atrae la atención de personas de todas las edades. Hecho de plástico o de madera, se considera el primer objeto volador creado por el ser humano y fue creado hace miles de años. Algunos atribuyen su origen a los antiguos nativos de Australia, conocidos como aborígenes.
Aunque originalmente se utilizaba para la caza, el bumerán va más allá de ser un simple instrumento de supervivencia y se convirtió en un deporte. Actualmente se realizan competiciones internacionales en diversas modalidades, como agarre rápido, precisión, acrobacias y, por supuesto, la prueba de alcanzar la mayor distancia posible.
Lo más interesante al lanzar un bumerán correctamente es que siempre regresa a las manos de quien lo lanzó. No importa si alcanza una distancia de 126 metros, como el récord brasileño de Robson Oliveira, el bumerán regresará a su punto de origen. Esto ilustra un principio fundamental de la vida: toda acción genera una reacción. O, dicho de otro modo, todo lo que va, de alguna manera, vuelve.
No es necesario profundizar en la Tercera Ley de Newton para descubrir que nuestras actitudes e incluso nuestras palabras producen grandes efectos, tanto para el bien como para el mal. El “pan” que echamos sobre las aguas de la existencia tarde o temprano volverá a nuestras manos, así como el bumerán (Ecl. 11:1). El apóstol Pablo utilizó otra metáfora para describir esta experiencia. Dijo que “todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gál. 6:7). En la ley del Cielo, la relación entre la causa y el efecto es de gran importancia.
Jesús dejó bien claro cómo debe ser la ética de los ciudadanos del reino de Dios: “Así, todo lo que quieran que los hombres les hagan, háganlo también ustedes a ellos” (Mat. 7:12). ¿Quieres ver sonrisas? ¡Entonces sonríe! ¿Quieres abrazos? ¡Entonces abraza! ¿Quieres ser amado? ¡Entonces ama! Jesús nos da la oportunidad de iniciar un ciclo de bendiciones que, de alguna manera, volverá hacia nosotros.
Diariamente lanzamos bumerán en el colegio, en la iglesia, en Internet o en nuestra propia casa. ¿Qué impacto han producido tus palabras y tus acciones en la vida de los demás? Siembra cosas buenas, y cosecharás paz.
¡Alaben al Señor! Es bueno cantar salmos a nuestro Dios,es placentero y hermoso alabarlo (Salmo 147:1).
¿Te gusta cantar? Tal vez eres miembro de algún grupo musical, o eres solista o cantas como parte de la alabanza congregacional. ¡Eso es muy bueno! Pero quizá seas de los que dicen: “Yo solo canto en la ducha, y ni ella aguanta mi voz desafinada”. ¿Es tu caso? No importa. Voy a intentar ayudarte de alguna forma.
Antes que nada, necesitamos entender que “afinación” significa “perfecta concordancia entre las notas de un instrumento, orquesta o voz humana”. Yo me pregunto: ¿Existe alguien que nunca haya desafinado? ¿Puede haber un mortal capaz de estar siempre en paz con la melodía de una canción? Creo que es poco probable. Y, si existiera, ¡que nos tire la primera batuta! Las fallas forman parte de este rincón del Universo.
Según una investigación del doctor Dalla Bella, del Departamento de Psicología de la Universidad de Montreal, cerca del 10 al 15 % de las personas tienen dificultades con la afinación. El caso más complejo es el del individuo que desafina y no se da cuenta. En general, esta afección se deriva de la amusia congénita, un término nuevo que significa pérdida de la capacidad de percepción musical. Se produce por predisposición genética, o daño acústico o cerebral. En la mayoría de los casos, la vergüenza también contribuye a agravar la condición.
Pero ¿quién dice que “oído que nace torcido jamás se endereza”? Es posible mejorar, sí, con entrenamiento y perseverancia. Los ensayos periódicos y los ejercicios de respiración son fundamentales en este proceso. Y no podemos olvidarnos de otro consejo: cantar bien significa oír bien. Trabaja en tu percepción auditiva, y crecerás musicalmente para ofrecerle a Dios lo mejor de ti.
Si desafinas, no te desanimes. Dios está más interesado en la afinación de tu corazón que en la afinación de tu voz. Dios te ama independientemente de tus habilidades musicales. Elena de White escribió: “Dios acepta la música únicamente cuando por su influencia los corazones se santifican y se enternecen. Pero muchos que se complacen con la música no saben lo que significa producir melodías en sus corazones para Dios” (El evangelismo, p. 514).
En la Eternidad, no habrá más vergüenza, música fúnebre ni desafinación, ya que las primeras notas habrán pasado. Yo quiero estar allá. ¿Y tú?
He viajado mucho, y me he visto en peligros (2 Corintios 11:26, DHH).
Uno de los viajes más impactantes que hice con el cuarteto Arautos do Rei [Heraldos del Rey], fue una caravana por el Estado de Amazonas. Pasamos doce días cantando en distintas ciudades, como Parintins, Maués, Manacapuru, Coari y Tefé. Algunas cosas quedaron bien grabadas en mi memoria, como por ejemplo, la calidez del pueblo de Amazonas, los bautismos a la orilla del río, la visita a una tribu indígena adventista y, obviamente, ¡el delicioso y puro açaí!
Sin embargo, hubo otra experiencia impactante en ese viaje, y tuvo que ver con nuestro medio de transporte. Para llegar a tantas ciudades en tan poco tiempo, se alquiló un avión bimotor, un Bandeirante 75, que fue exclusivo para nuestro equipo. En menos de dos semanas, ¡hicimos 28 despegues y aterrizajes!
Cuando llegábamos a los aeropuertos pequeños, éramos recibidos por una multitud compuesta por Conquistadores y sus fanfarrias, pastores y hermanos de iglesia que llevaban pancartas con mensajes de bienvenida. Después, subíamos a un carro alegórico y recorríamos la ciudad invitando a las personas a la programación de la noche.
Cierto día, algo inesperado sucedió. Cuando estábamos por aterrizar en una ciudad, los dos pilotos comenzaron a discutir. Como el avión era pequeño, alcanzábamos a escuchar todo lo que sucedía en la cabina. El piloto, que era el más experimentado, decidió pasar el mando de la aeronave al copiloto para que él realizara el proceso de aterrizaje por su cuenta. Sin embargo, el copiloto se negó a asumir la tarea. Entonces, los dos comenzaron a pelear.
¡Puedes imaginarte el susto que teníamos! Imagínate la escena: el tren de aterrizaje desplegándose, un fuerte olor a querosén, una luz roja intermitente, turbulencias y pilotos intercambiando reproches en la cabina. En esos segundos interminables, confieso que ajusté mi cinturón de seguridad y repetí varias veces el estribillo de la canción: “Solo un poco más, solo un poco más”.
Gracias a Dios, logramos aterrizar seguros y terminar la caravana. Después de volver a casa, un amigo me contó que el apodo de ese avión era “mata a quince”. ¡Este fue otro motivo para agradecer a Dios por su protección!
Y tú, ¿qué tipo de emociones has experimentado al predicar la Palabra de Dios? Si sales de tu zona de confort, sin duda tendrás muchas historias para contar.
Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:10).
En los últimos años, varios movimientos, como la Primavera Árabe, y las protestas en Brasil y en otras partes del mundo, han reavivado las discusiones en los medios de comunicación y en los círculos académicos sobre el poder de la minoría. ¿Cómo es posible que un pequeño grupo de personas pueda generar un impacto tan grande en la sociedad?
Intrigados por esta cuestión, algunos investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer, en Nueva York, buscaron una respuesta. Con la ayuda de modernos sistemas de análisis, descubrieron que, cuando una minoría convencida logra influir en aproximadamente el 10 % de la población, se transforma en mayoría. Este poder de persuasión funciona como ondas psicológicas, que ganan fuerza a medida que se propagan.
Cuando leemos la Biblia, nos damos cuenta de que Dios invierte la lógica humana y que muchas veces usa la minoría para llevar a cabo sus planes. De hecho, en el Reino de los Cielos todo comienza por lo pequeño. Algunas metáforas dan evidencia de esta realidad: “grano de mostaza” (Luc. 13:18, 19), “sal de la tierra” (Mat. 5:13), “levadura” (Luc. 13:20, 21), “manada pequeña” (Luc. 12:32). A través de estas simples analogías, la Biblia revela que Dios está más interesado en la calidad del compromiso que en la cantidad de personas involucradas. ¿Quieres un ejemplo?
En la batalla entre Israel y los madianitas, registrada en Jueces 7, Dios le ordenó a Gedeón que despidiera aproximadamente al 99 % de los hombres reclutados, ya que eran cobardes e incrédulos. El Señor le dijo: “El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí y diga: ‘Mi mano me ha salvado’ ” (Juec. 7:2). Con solamente trescientos hombres valientes –la “tropa de élite” de Gedeón–, el Señor le concedió la victoria a Israel en una batalla épica, conquistada con la ayuda de trompetas y cántaros rotos.
¿Eres parte de una minoría? ¿Estás preocupado porque eres el único cristiano en tu familia? ¿Asistes a una iglesia poco representativa en tu ciudad? ¿Eres el único adventista en tu clase? Recuerda que tú y Dios siempre serán mayoría. Con el Señor de los ejércitos, no hay batalla imposible de ganar ni una misión imposible. Después de todo, el poder de Dios se perfecciona en la debilidad, incluso en nuestra soledad y pequeñez. ¡Confía en él!
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional (Romanos 12:1, RVR 1960).
Silencio ensordecedor. Dulce veneno. Guerra pacífica. Instante eterno. Sin querer queriendo. Muerto vivo. ¿Qué tienen en común estas expresiones? Se las clasifica como oxímoron, figuras del lenguaje en las que se combinan palabras de significados opuestos dentro de una misma estructura sintáctica, dando lugar a un nuevo sentido, a menudo con un matiz irónico.
El versículo de hoy contiene una especie de oxímoron. ¿Puedes identificarlo? Si dijiste “sacrificio vivo”, ¡acertaste! Observa que esta es una combinación de dos palabras de significado casi opuesto. Para que sea un sacrificio, debe estar muerto. ¿Qué habrá querido decir el apóstol Pablo?
En la época del Antiguo Testamento, cuando un israelita cometía un pecado, debía llevar un animal hasta el Santuario para que fuera sacrificado como una ofrenda al Señor. El pecador imponía las manos sobre la cabeza de la víctima, confesaba su pecado y luego la inmolaba (Lev. 4:27-29). Posteriormente, el animal era quemado en el altar de los holocaustos.
Pablo hace una comparación entre los sacrificios del Antiguo Testamento y la vida del seguidor de Jesús. Así como los animales muertos representaban una completa consagración al Señor, hoy necesitamos rendirnos todos los días en el altar de la sumisión y de la entrega a él. Esto fue lo que Jesús quiso decir en Lucas 9:23: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”. Vivir por Jesús significa morir cada día al yo, es decir, a la locura de intentar vivir sin Dios.
¿Estás sobre el altar o todavía estás buscando independencia de Jesús? ¿Estás en condiciones de decir: “Con Cristo estoy crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” (Gál. 2:20)? Tal vez este texto bíblico lo esté leyendo un joven que insiste en apartarse del altar del Señor al ver series de ocultismo, terror y violencia, o tal vez un joven inmerso en la inmoralidad. Es hora de que vivas enteramente para Jesús. Pídele que extirpe el pecado que aún habita en tu vida. Solo de esta manera podrás ofrecer un culto racional, santo y agradable a Dios. ¿Aceptas la invitación para ser un sacrificio vivo?
Sansón había liderado a Israel durante veinte años (Jueces 16:31, NVI).
La historia de Sansón es una de las más fantásticas de la Biblia y, al mismo tiempo, una de las más tristes. El joven hebreo tenía todo para ser un gran líder de Israel y para ser reconocido por su fuerza en la lucha contra los filisteos. Sin embargo, desperdició grandes oportunidades al dejarse llevar por la lujuria y el placer.
Nazareo desde el vientre, Sansón debía mantenerse alejado de bebidas alcohólicas, cadáveres y carnes impuras, y no podía cortar su cabello. Si conservaba ese voto delante de Dios, sería bendecido con el don de la fuerza. Y esta no era una fuerza cualquiera, como la de un halterófilo, por ejemplo. Sansón se convirtió en un verdadero superhombre, capaz de cargar puertas gigantes, capturar cientos de zorras e incluso derrotar a un ejército entero por el poder del Espíritu Santo.
En el idioma hebreo, Sansón significa “pequeño sol”. Un bonito significado para referirse al hombre más fuerte del mundo, ¿no? Sin embargo, este hombre israelita de cabello largo tenía un punto débil: sus ojos brillaban al ver a las filisteas. Dios les había advertido a los hijos de Israel que no se casaran con mujeres extranjeras, pues sus corazones podían pervertirse. Sin embargo, el “pequeño sol” de Israel cedió a la influencia “radiactiva” del pecado.
La “criptonita” de la seducción debilitó las fuerzas del superhombre de Israel y lo convirtió en el más débil de los mortales. Elena de White escribió: “El que es dominado por sus pasiones es un hombre débil. La verdadera grandeza y nobleza del hombre se mide por su poder de subyugar sus sentimientos, no por el poder que tienen sus sentimientos de subyugarlo a él” (Mensajes para los jóvenes, p. 408).
Después de entregarse en los brazos de Dalila, Sansón perdió su cabello, su fuerza y el último vestigio de consagración. Al romper el voto, el sol de Israel se apagó. Ahora, sin sus ojos, tenía una sola opción: mirar hacia el Creador del Sol. En su última aparición, en la fiesta al dios Dagón, Sansón oró pidiendo fuerzas al Señor. Bondadosamente, el Padre de las luces escuchó su pedido y le concedió fuerzas una vez más. En aquel día, Sansón mató a más enemigos que en toda su vida y derrotó también a su mayor adversario: él mismo.
Sansón podría haber hecho mucho más si hubiera sido fiel al Señor. ¿Y tú? ¿Qué necesitas dominar a fin de ser más útil para Dios?
Aquel de ustedes que esté libre de pecado,que tire la primera piedra (Juan 8:7, NVI).
Cada ser humano es único, singular, con su huella digital y su propia forma de ser. Eso todo el mundo lo sabe. Sin embargo, hay algunas cosas que hacemos, incluso graciosas, que ponen en evidencia nuestra semejanza con otros. Por ejemplo, ¿quién no entró alguna vez en una farmacia solo para pesarse? ¿Quién no rayó la última página del cuaderno? ¿Quién no lamió la tapa del yogur? ¿Quién no se rio solo? ¿A quién no le pareció rara una selfie?
Si llegaste al final de la lista y te dio gracia algún ítem, no te preocupes, ¡fuiste o eres un joven normal! ¡Pero espera! Faltó un ítem en la lista: “¿Quién no pecó alguna vez?” De eso no hay cómo escapar.
La Biblia afirma que no hay justo, ni siquiera uno (Rom. 3:10). Ser pecador es parte de nuestro ADN, de nuestra partida de nacimiento en este mundo tenebroso. David escribió: “En maldad nací yo y en pecado me concibió mi madre” (Sal. 51:5). El problema es que algunos ignoran esa condición y se colocan en una plataforma de superioridad.
En el versículo principal de hoy, leímos la famosa respuesta de Jesús a los fariseos y los escribas que habían acusado a una mujer de cometer adulterio. Aquellos maestros de la hipocresía no tenían idea de que Jesús conocía todo el plan maquiavélico que habían diseñado y que, incluso, sabía que ellos habían inducido a aquella pobre mujer al error.
Después de escribir los pecados de ellos en la arena, Jesús puso a su audiencia en el mismo nivel. Pecados que estaban almacenados en los cajones del alma fueron expuestos por el Juez de toda la Tierra. En ese día, la arena fue más fuerte que las piedras. Uno a uno, empezando por los más ancianos, comenzaron a abandonar sus piedras y a seguir el camino de la vergüenza.
“No juzguen, para que no sean juzgados” (Mat. 7:1) es la orden de Cristo para nosotros. Cuando acusamos a alguien de algún pecado para intentar encubrir nuestras propias fallas, revelamos nuestra condición miserable y traemos el juicio sobre nosotros mismos. Recuerda lo que la Biblia dice: “Cada uno de nosotros dará cuenta de sí a Dios” (Rom. 14:12).
Si estás acostumbrado a acusar a las personas por sus errores, recuerda que eres parte del mismo equipo. Deja de observar la paja en el ojo ajeno y resuelve el problema de la viga en tu propio ojo. Haz esto, y serás feliz.
Por esa razón, pongan la mayor diligencia en agregar a su fe, virtud; a la virtud, conocimiento (2 Pedro 1:5).
En una columna humorística, Luiz Fernando Veríssimo escribió que todo lo que genera adicción comienza con la letra “c”. Por ejemplo: café, chocolate, cigarrillo, cerveza, comida, compras, campeonato y, claro, ¡el celular! ¿Estás muy involucrado con algunas de estas cosas?
La palabra “vicio” proviene del término en latín vitium, que significa “falla”, o “defecto”. Es la práctica repetida de una acción que causará perjuicio tanto al vicioso como a quienes conviven con él. Hay que destacar que no siempre el vicio involucra una sustancia, como en el uso de drogas, sino que está relacionado con una práctica repetitiva de carácter negativo. En todos los casos, se evidencia el siguiente ciclo destructivo: vacío, placer y dolor.
Al contrario del vicio, la virtud está relacionada con la práctica de hábitos positivos, como la honestidad, la paciencia, la valentía y el dominio propio. Para el filósofo griego Aristóteles, la excelencia del carácter se alcanza cuando cultivamos virtudes haciendo lo correcto, en el momento correcto y de la forma correcta.
¿Qué tipo de prácticas dominan tu vida cotidiana? El apóstol Pedro nos invita a esforzarnos por alcanzar virtudes. Esto no es algo natural para nosotros, sino que implica fe en Dios y esfuerzo personal. Es necesario tomar una decisión seguida de una acción, así como hizo Daniel en la corte de Babilonia: “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni con el vino del rey” (Dan. 1:8).
Acerca de este acontecimiento, Elena de White escribió: “Se necesitan hombres que, como Daniel, sean activos y audaces para la causa del bien. Se necesitan corazones puros, manos fuertes, valor intrépido; porque la guerra entre el vicio y la virtud exige una vigilancia incesante” (Profetas y reyes, p. 358).
Tal vez estés sufriendo a causa de algún vicio. Ora a Dios y pídele ayuda para romper ese ciclo. En este mundo de pecado, el placer y el dolor siempre nos acompañarán. Queda en nosotros decidir el orden en el que van a aparecer en nuestra vida. Margaret Mead escribió: “Virtud es cuando se siente dolor seguido por placer; vicio es cuando se siente placer seguido por dolor”.
Decide vivir de manera virtuosa. Después de todo, la recompensa de hacer lo correcto siempre es mejor.
Levanten en alto sus ojos y miren. ¿Quién creó estas cosas? Aquel que saca su ejército de estrellas, llama a cada una por nombre (Isaías 40:26).
Según los astrónomos, existen cerca de cien billones de galaxias en el Universo y, dependiendo de su tamaño, la galaxia puede contener hasta centenas de billones de estrellas. Algunos incluso dicen que hay más estrellas en el Universo que granos de arena en la Tierra.
Lo más sorprendente de todo es saber que Dios no solo creó todo el Universo, sino también conoce el nombre de cada estrella. El Salmo 147:4 lo confirma: “Cuenta el número de las estrellas, a todas llama por su nombre”. Para ponerlo en perspectiva, sería como si Dios conociera el nombre de cada grano de arena de la Tierra. ¿No es increíble?
Cuando miramos hacia el cielo, nos quedamos asombrados por la omnipotencia y la omnisciencia de Dios. Él diseñó en el cielo los colores y las dimensiones de su gloria (Sal. 19:1). Pero existe otro aspecto increíble. Al mismo Dios le interesan los pequeños detalles de nuestra vida. La Biblia dice que él sabe cuántos cabellos tenemos en nuestra cabeza (Luc. 12:7).
Jesús dijo que somos sus ovejas y que él es nuestro pastor. Él nos carga en sus brazos y nos llama por nombre (Juan 10:3). “Jesús nos conoce individualmente, y se conmueve con el sentimiento de nuestras flaquezas. Nos conoce a todos por nombre. Conoce la casa en que vivimos, el nombre de cada ocupante. […] Cada alma es tan plenamente conocida por Jesús como si fuera la única por la cual murió el Salvador” (El Deseado de todas las gentes, p. 445).
Hace algunos años, fui con el cuarteto Arautos do Reia cantar a la región del Pantanal de Mato Grosso del Sur. En medio del recorrido, conocimos a doña María. Ella tiene en el patio de su casa un enorme lago con docenas de caimanes. ¡Algunos son realmente enormes! Lo más curioso es que les da comida directamente en la boca, los acaricia y los llama por su nombre.
Ahora bien, si una mujer puede amar tanto a los caimanes, al punto de alimentarlos y de ser cariñosa con ellos, imagínate la actitud de Dios en relación con tu vida. Él se preocupa por ti, que no eres un caimán, sino una oveja del redil del buen Pastor. El Creador de las galaxias sabe tu nombre y tu número de documento, y conoce las tristezas de tu corazón. Mira hacia lo Alto, y descansa con fe.
Yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a su casa, y cenaré con él, y él conmigo (Apocalipsis 3:20).
En nuestra sociedad, sentarse a la mesa para una comida en familia se ha convertido en un evento que no se da con regularidad. Las excepciones incluyen un almuerzo especial el fin de semana o la celebración de la Navidad. Incluso en esas ocasiones, tenemos dificultades para mantener una conversación, ya que debemos enfrentar la desleal competencia del celular y la televisión.
En los tiempos bíblicos, comer y beber representaban mucho más que la satisfacción de una necesidad física. Sentarse a la mesa era un acontecimiento cargado de significado, pues establecía el sentido de comunidad, promovía la aceptación entre las personas y expresaba alegría. Los contratos entre reyes y familias eran ratificados mediante una comida compartida. Así que, para aquella sociedad agrícola del Antiguo Cercano Oriente, la “experiencia de la mesa” tenía un sentido social, político e incluso religioso.
Cuando leemos la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, vemos que Dios es el gran Chef, aquel que sacia a sus hijos con alimentos materiales y espirituales. El Jardín del Edén, por ejemplo, era como una “gran mesa”, con todo tipo de árboles frutales, incluido el árbol de la vida, el cual garantizaba la inmortalidad (Gén. 2:9).
En el Edén restaurado, cuando celebremos el gran banquete de la gracia (Apoc. 19:9), encontraremos la misma disposición de Dios para saciar a sus hijos. La Biblia dice: “Nunca más tendrán hambre ni sed” (Apoc. 7:16), pues de cada lado del río de la vida estará el árbol de la vida, “que lleva doce frutos; cada mes da su fruto” (Apoc. 22:2).
Si quieres estar allí, necesitas dejar que Jesús entre en tu corazón ahora mismo. Él se sentará contigo en la mesa para conversar amigablemente (Isa. 1:18, 19). Con una sonrisa en el rostro, Jesús te dará el pan del Cielo y el agua de la vida, símbolos de quién es él. ¿Por qué continuar sufriendo de anorexia espiritual? Solo Jesús es capaz de preparar una mesa en el desierto de tu vida y habilitarte para participar del banquete del Cielo.
Cuando te sientes en la mesa con tu familia, llama a Jesús para participar con ustedes. Algún día esa cena sucederá de forma visible, y será una gran fiesta.
Porque dentro de muy poco, el que ha de venir vendráy no tardará (Hebreos 10:37).
El 27 de febrero de 2010, un fuerte terremoto de 8,8 grados de magnitud sacudió Chile, y dejó un rastro de destrucción y muerte. Fue uno de los mayores terremotos registrados en aquel país. El temblor ocurrido a lo largo de la costa chilena duró cerca de tres minutos y se sintió en varios países, como Argentina, Perú y Brasil. Muchas personas perdieron sus casas y también familiares. El sismo fue tan fuerte que generó un tsunami que invadió diversas ciudades costeras y causó daños y pérdidas irreparables.
Algunas semanas después del terremoto, el equipo de La voz de la profecía realizó una campaña de evangelización en aquel país y se presentó, incluso, en la ciudad de Concepción, que había sido escenario de la destrucción causada por el tsunami. El programa se llevó a cabo en un gimnasio junto al mar, lugar que aún mantenía un fuerte olor a pescado debido a la inmensa cantidad de agua que había entrado allí. Recuerdo que, en aquella tarde de sábado, muchas personas se emocionaron con los mensajes cantados y hablados. Lo que no sabía en ese momento era que una de nuestras canciones cambiaría la vida de una persona, allí, al otro lado del continente.
Luego de la presentación del cuarteto, una mujer nos buscó para contarnos su historia. Estaba ansiosa por conocer al compositor de la canción Solo un poco más, el maestro Ricardo Martins. Con lágrimas en los ojos, dijo que había perdido todo lo que tenía, incluso su casa. Frente a ese estado de desesperación, decidió quitarse la vida, pues sentía que su existencia ya no tenía más sentido.
Sin embargo, unos días después del terremoto, alguien le regaló el DVD Hogares de esperanza, que contenía el clip de la música Solo un poco más
