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Las prisas de la ruina es una crónica del dolor, ese que no salpica las hojas porque rueda hacia adentro y es una quemadura en el estómago. El dolor que nos hace maldecir al aire y morder las palabras que intentan describir la derrota. Es también una crónica de amor al padre, a ese árbol que dejó sus raíces anudadas al bastidor de las tardes, al temblor de la piel, en las ramas del sauce. Un hombre quiere brillar en las escamas de los peces y se diluye en música, en la voz de profetas, en el mar de la memoria. Hay prisa en las palabras que intentan sujetar, retrasar, derrotar la muerte y el olvido. Este libro logra ese prodigio. Solo la poesía puede nombrar, trazar ese vértigo.
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Seitenzahl: 31
Veröffentlichungsjahr: 2022
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© 2021, Editorial Escarabajo S.A.S.
Calle 87A No. 12 – 08 Ap. 501
Bogotá, Colombia.
www.escarabajoeditorial.com
© 2021, Eduardo Bechara Navratilova
www.eduardobecharanavratilova.com
Editora: Vivian Rocio Arévalo
Asistente de edición: Ana Victoria Jaraba
Diseño de portada: Manuela Córdoba & Tatiana Bedoya
Diagramación y diseño del interior: Juliana Saray Ramírez
ISBN: 978-958-53269-8-9
Queda hecho el depósito de ley.
Primera edición en Colombia: Escarabajo Editorial SAS 2021
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida de forma total o parcial, ni registrada o transmitida en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito del autor o la editorial.
Diseño epub:Hipertexto – Netizen Digital Solutions
A Álvaro José Bechara Baruque, mi padre y mi mejor amigo.
Un frío metal invade mi frente.Existen arañas que buscan mi corazón.Existe una luz que se apaga en mi boca.
GEORGE TRAKL
La lluvia en gris anunciando su próximo abandono pero él no será nunca como el aire no podrá huir de entre mis dedos no saldrá de este poema.
JULIO DANIEL CHAPARRO HURTADO
Diciendo esto, hizo una señal a los marineros; y prontos levaron anclas, soltaron amarras y se movieron hacia el Este.
KAHLIL GIBRAN
El ulular de la sirena
choca contra los muros
y retorna a mis oídos.
De nuevo con las prisas
de la ruina, tú y yo, papá.
El enfermero regula
el oxígeno,
y la pantalla muestra
tu pulso acelerado.
Vamos por las calles
cortando el viento,
diciéndole a todos
que la vida
es un pañuelo usado
mientras un barco se aleja.
Un cepillo de dientes,
una máquina de afeitar,
tus gafas,
el bastón plegable,
un cepillo de pelo,
un radio,
dos pilas,
aquel reloj suizo
que pasará de tu muñeca
a mi muñeca.
Prometí
que te llevaría un libro.
Dijiste que ya no había tiempo;
el parte médico era desfavorable,
los minutos son asteroides
en el cielo.
Un alarido prolongado
golpea la ventana.
Cuido tu sueño.
Odio ese golpe
del viento.
Duermes a la vera
del reloj.
Te he llevado
al hospital
varias veces,
y varias veces
has vuelto a casa.
En tu ausencia
el apartamento
encuentra una inmovilidad
en los reflejos.
Cuando vuelves
recupera la música,
las azaleas levantan
el rostro
y las torcasas cantan
del otro lado
de la ventana.
Y les dejaré mi cabeza pa' que hagan un palomar…
Pájaro alevanta el vuelo, caballero, y anda y lleva este mensaje.
CARLOS “PATATO” VALDÉS
Desde mi cuarto te escucho inhalar
hacia un fondo cerrado
y tu amigo Enrique Morales
enciende las alarmas.
Corro a tu encuentro,
me miras con ojos de pánico
y la piel azulada
desde esa asfixia que te aprieta.
Te doy golpes en la espalda,
reajusto la cánula en tus
fosas nasales,
llamamos a la ambulancia
y la esperamos en alerta.
Los enfermeros te sacan
en silla de ruedas,
me monto contigo, aprieto tu mano;
escuchamos la sirena.
Sin saber por qué,
de forma inconsciente,
voy tarareándote La ambulancia,
el son que tanto te gustaba.
Sentados, la última mañana de mi visita, cómplices, cerramos y volvemos a cerrar las piernas.
SHARON OLDS
Con el CPAP en silencio,
el sofá para mí,
y la ausencia de los doctores
a esta hora de la tarde,
el hospital luce tranquilo.
Me pregunto si
la Reina Sofía
será tu lugar de tránsito.
Te confieso: no imaginé
volver tan pronto
a este olor a gasa
de domingo inmóvil,
de ciudad desolada.
Abre la boca,
dime que hablaremos
de los regresos.
