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Samuel, un joven sueco, viaja hasta México en busca de unas vacaciones solitarias y tranquilas para poder olvidar la traición de su exnovio Gabriel, que le rompió el corazón hace ya un año y a quien no puede olvidar. Durante una excursión por Yucatán, Samuel conocerá al atractivo guía turístico Raymond, que le acabará ayudando a olvidar a Gabriel y disfrutar al máximo de su viaje…
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Seitenzahl: 32
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Vanessa Salt
LUST
Las ruinas mayas
Original title:
Mayafolkets ruiner - erotisk novell
Translated by Adrián Vico
Copyright © 2019 Vanessa Salt, 2020 LUST, Copenhagen.
All rights reserved ISBN 9788726273847
1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0
No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
—Andersson.
—¿Una persona?
—Sí.
El hombre mira mi nombre en la lista y me mira con los ojos más marrones que he visto en mi vida. Debe de haber miles de matices en ellos. También puede ser que la luz me esté jugando una mala pasada; el sol es diferente en México. Es muy brillante y provoca un brillo color avellana en sus ojos mientras me sonríe.
—Me llamo Raymond Sánchez, —dice en inglés.
Le doy la mano y noto que su piel es áspera y cálida, como si fuera albañil en lugar de guía turístico.
—Yo soy Samuel.
—¿De Noruega?
—No, de Suecia. Casi aciertas. —Me arriesgo a guiñarle un ojo y retrocedo. La palma de mi mano está sudando, aunque no sé si es por la temperatura o por haber saludado a Raymond. El sudor brota de mis sienes y mis labios están tan secos como el desierto. El sol me abrasa la nuca, aunque todavía es muy temprano.
—Encantado de conocerte, Samuel. Entra y toma asiento.
Me quito la mochila y subo las empinadas escaleras hasta el asiento del conductor para llegar hasta el pasillo del autobús. El autobús tiene poca luz, pero el aire acondicionado está funcionando a máxima potencia. Disfruto de la brisa fría cuando encuentro un asiento en la parte de atrás. Mientras llego al asiento, voy saludando a los pasajeros con los que me encuentro. Huele a desinfectante, lo que crea un fuerte contraste con el olor de la naturaleza y la alta humedad que hay en el exterior. Ayer llovió durante toda la noche, pero no es la misma lluvia que tenemos en Suecia. Aquí llueve a toda potencia, pero a las dos horas deja de llover. El asfalto gastado afuera del hotel está lleno de grietas repletas de agua.
Una vez sentado, trato de echar un vistazo al guía fuera de la ventana, pero solo veo su gorra verde. Entran más pasajeros en el autobús: una familia con hijos y una joven pareja heterosexual. Me pregunto si Raymond es heterosexual. Probablemente lo sea. Los homosexuales tenemos posibilidades más limitadas en ese sentido. Todo el mundo te recomienda que utilices Tinder, pero, sinceramente, soy igual de torpe ligando por Tinder que haciéndolo en un bar. No soy de esos. Además, tampoco estoy centrado en encontrar a un hombre. Puede que no esté listo. La traición de Gabriel ha calado muy hondo en mi corazón, aunque ahora me siento un poco mejor. Ya ha pasado un año, pero hay que tener en cuenta que estuvimos juntos cinco años, de los cuales vivimos juntos tres.
Suspiro y apoyo mi cabeza en la cálida ventana. Pasarán unas cuantas horas hasta que lleguemos a Ik Kil y Chichén Itzá, así que intentaré dormir un poco.
*
—Ik Kil es un cenote, es decir, un pozo de agua o un pequeño manantial. Aquí en México, al igual que en el resto de América del Sur, hay muchos cenotes, pero Ik Kil es uno de los más famosos porque está muy cerca del gran templo de Chichén Itzá.
