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De todas las cosas que hice en 2020 para sanarme de aquel entonces, fueron estas inocuas palabras las que realmente me salvaron. Quizás no son las mejores, las más ingeniosas, agudas o acertadas, pero en un momento en que todo parecía volverse en nuestra contra, yo encontré en ellas el impulso que necesitaba para seguir adelante. Para buscar la belleza incluso en momentos en los que resultaba tan complicado. Porque en medio del caos absoluto y del más triste de los momentos, también pude hallar un remanso de luz entre tanta oscuridad. Este es, por tanto, un ejercicio de supervivencia. El mío. Mi legado de cuarentena.
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Seitenzahl: 28
Veröffentlichungsjahr: 2022
NOTA DE LA AUTORA
Aleve
El quinteto del poeta
i.Genio y figura
ii . Icono
iii. Muerte y memoria
Sirenas
La contienda de los inocentes
i. Escalada
ii. 1936
iii.1943
v.Armisticio
Valores de lo humano
i. Libertad
ii. Osadía
Ripios de amores en flor
i.Preludio
ii.El capullo abierto
iii.Pétalo al suelo
Cartas al cielo
La leyenda tiene forma
i.La hija del pueblo
II.Lady K.
El pequeño pueblo de la
i.El seno del mundo
ii. El orgullo del Coliseo
El surcar era simple
Pretenciosa
Para quienes me conocen desde que era pequeña, no se compone de nada nuevo el decir que siempre me han gustado las cosas bellas, sensibles y bonitas. Supongo que como a todos ¿no? pues, ¿quién no se siente atraído — o, al menos, siente cierta apreciación con tintes bucólicos o nostálgicos — por un atardecer en verano, un pájaro piando o un mar de nubes flotando por la línea del horizonte? Evidentemente, nadie. Con todo, lo que sí es cierto es que una actividad que de manera general disfrutamos todos, a mí en particular me gustaba en un sentido que considero que iba más allá del mero, y generalizado, gusto por la naturaleza y a lo que ella rodea. Así, me atraía en un sentido contemplativo, algo especial, algo poético, extremadamente sensible, casi espiritual — una idea que expongo aún a riesgo de sonar un poco egótica, cursi quizás, mas nada más lejos de unas líneas que, así lo espero, meramente pretenden transmitir los sentimientos particulares de esta autora de la manera más directa posible—. En este sentido, por tanto, yo percibía ciertas cosas de una manera que nunca conseguí expresar de modo alguno…, al menos hasta mediados del año 2020.
En referencia a esto, creo que todo el mundo sabe lo triste, deprimente y agotador que fue ese momento. Mi caso, por supuesto, no fue una excepción al del resto y, de hecho, sin entrar en detalles personales considero importante remitirme a exponer brevemente lo que esos meses supusieron para mí, especialmente a nivel emocional — a fin de dar a entender mis aspiraciones con este libro —. Una exposición que, en pocas palabras, podría resumirse en una sensación de ansiedad constante como nunca antes había tenido y un completo y absoluto sentimiento de vacío interior, mezcla de desesperanza e impotencia. Como yo, otros tantos millones de personas vieron cómo, de repente, su mundo y su realidad se desmoronaban al ritmo de algo que ni ellos ni nadie podía controlar enteramente. Así, como tantas otras personas, me aferré a aquello que me ataba a la cordura y que me permitía evadir mi mente de una realidad que nunca — ni siquiera a día de hoy, dos años después — conseguí asimilar del todo. En mi caso, tal y como he mencionado antes, la respuesta al caos exterior siempre había estado allí, pero nunca antes había sido merecedora de mi entera consideración. Ahora, en cambio, no sólo recibió mi completa atención, sino que, por suerte, estuvo allí para actuar como un salvavidas de emergencia. Estoy hablando, por supuesto, de la búsqueda — personal, casi espiritual — de la belleza en todas sus formas: en el arte, en la música, en la lectura, en la calma, en el
