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Enoc Profeta

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Beschreibung

El manuscrito completo de Enoc, es un compendio de textos hebreos antiguos, atribuidos directamente al Profeta Enoc, bisabuelo de Noe. En el libro se describe a detalle la caída de los ángeles (vigilantes) que se unieron carnalmente a las humanas y que más tarde engendrarían a los llamados Nefilim. Por tal motivo el Señor envió a los Arcángeles a atar a este grupo liderado por Shemihaza y Azazel y eliminar a la prole maldita de los gigantes. El libro de los vigilantes concluye con la historia de la inundación universal. El resto del libro lo componen: El libro de los sueños, el libro de las luminarias, el libro de Noé y el libro de las parábolas. Todos posiblemente escritos por Enoc hace más de 5500 años de acuerdo a la cronología.


“Y los hijos del cielo miraron la hermosura de las hijas de los hombres y en sus corazones con el pasar del tiempo se formó el deseo inamovible que no desecharon, y por lujuria y sentir el placer de la carne se hicieron cuerpos como los humanos y bajaron sobre aquella montaña para llevar a cabo sus deseos”.   Libro de Enoc

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Veröffentlichungsjahr: 2022

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LIBRO DE ENOC

Autor: Profeta Enoc

Traducido Por Henry B

Copyright © Edición original

2022 by Profeta Enoc

Todos los derechos Reservados.

Contenido

Contenido

Prólogo

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 15

Capítulo 16

Capítulo 17

Capítulo 18

Capítulo 19

Capítulo 20

Capítulo 21 Primera parábola

Capítulo 22

Capítulo 23

Capítulo 24

Capítulo 25 Segunda parábola

Capítulo 26

Capítulo 27

Capítulo 28

Capítulo 29

Capítulo 30 Tercera parábola

Capítulo 31

Capítulo 32

Capítulo 33

Capítulo 34

Capítulo 35

Capítulo 36 libro de las luminarias

Capítulo 37

Capítulo 38

Capítulo 39

Capítulo 40

Capítulo 41

Capítulo 42

Capítulo 43

Capítulo 44

Capítulo 45

Capítulo 46

Capítulo 47

Capítulo 48

Capítulo 49

“Y los hijos del cielo miraron la hermosura de las hijas de los hombres y en sus corazones con el pasar del tiempo se formó el deseo inamovible que no desecharon, y por lujuria y sentir el placer de la carne se hicieron cuerpos como los humanos y bajaron sobre aquella montaña para llevar a cabo sus deseos”. Libro de Enoc

Prólogo

El manuscrito completo de Enoc, es un compendio de textos hebreos antiguos, atribuidos directamente al Profeta Enoc, bisabuelo de Noe. En el libro se describe a detalle la caída de los ángeles (vigilantes) que se unieron carnalmente a las humanas y que más tarde engendrarían a los llamados Nefilim. Por tal motivo el Señor envió a los Arcángeles a atar a este grupo liderado por Shemihaza y Azazel y eliminar a la prole maldita de los gigantes. El libro de los vigilantes concluye con la historia de la inundación universal. El resto del libro lo componen: El libro de los sueños, el libro de las luminarias, el libro de Noé y el libro de las parábolas. Todos posiblemente escritos por Enoc hace más de 5500 años de acuerdo a la cronología.

* Libro original sin adiciones. Tal cual al original empleando el mismo lenguaje y narrativa.

Capítulo 1

Las palabras de bendición de Enoc, con las que bendijo a los elegidos y justos, que aun vivirán en el día de la tribulación y del crujir de dientes, cuando todos los incrédulos y malvados sean eliminados. Y enseguida respondió y habló Enoc, un hombre justo, cuyos ojos fueron abiertos por el Señor para que presenciara una visión santa en los cielos, que los mismos ángeles me mostraron, y de ellos escuché toda la revelación, y pude entender lo que vi. Pero no para esta generación, sino para las generaciones lejanas que vendrán, os revelaré todo.

En cuanto a los elegidos, hablé y conversé acerca de ellos con el Santo y Grande, que vendrá desde su morada, el Señor del mundo. Y desde allí pisará el monte Sinaí, y aparecerá con sus huestes angélicas, y aparecerá en la fuerza de su poder desde el cielo. Y todos temerán en gran medida, y los vigilantes temblarán, y gran temor y terror se apoderarán de ellos hasta los confines de la tierra y no habrá lugar donde esconderse. Y los encumbrados montes serán sacudidos, y las grandes colinas serán abatidas, y se derretirán como cera ante la llama. Y la tierra será sumergida, y todo lo que hay en la tierra será destruido, y habrá juicio sobre todo y sobre todos los justos. Pero a los justos les dará paz, y protegerá a los escogidos, y la misericordia permanecerá sobre ellos, y todos serán del Señor, serán prósperos y bendecidos, y la luz de Él brillará para con ellos.

Y miré, que, he aquí, él viene con miríadas de santos para juzgarlos. Nadie escapará sin su merecido juicio. Y destruirá a los impíos, y pedirá cuentas a toda carne por todo lo que los pecadores y los impíos han hecho y cometido contra él. Y la tierra será sumergida, y todo lo que hay en la tierra será demolido, y habrá juicio sobre todo y sobre todos los justos. Pero a los mansos de corazón les dará paz, y protegerá a los escogidos, y la misericordia permanecerá sobre ellos, y todos serán su propiedad, serán prósperos y glorificados, y la luz de Él brillará para ellos.

Capítulo 2

Pude mirar todo lo que sucedió en los cielos, cómo las luminarias que están en los cielos no se apartan de sus caminos, que cada una sube y se pone en orden, cada una en su tiempo, y no se apartan de sus leyes jamás. Mira la tierra y observa detenidamente las cosas que se hacen en ella, desde el primero hasta el último, cómo ninguna obra del señor es irregular en aparecer, y lo hace todo a su tiempo. Mira el verano y el invierno, cómo entonces toda la tierra está llena de agua, y nubes, rocío y lluvia descansan sobre ella.

Pude ver cómo entonces todos los árboles parecían marchitos, y todas sus hojas eran sacudidas, excepto catorce árboles de la superficie, cuyas hojas no se sacuden, pero que permanecen con los viejos de dos a tres años, hasta que nuevo se repite.

Capítulo 3

Y de nuevo observé los días de verano, cómo el sol está entonces sobre la tierra, buscas lugares frescos y sombreados a causa del calor del sol que baña toda la superficie con ardiente fulgor, pero no puedes pisar la tierra ni la roca a causa de su calor.

Pude ver cómo los árboles se cubren con el verde de las hojas y dan frutos: pero observen todo esto y aprendan cómo el que vive para siempre ha hecho todo esto para el regocijo de ustedes. Cómo son sus obras delante de él en cada año que viene, y todas sus obras le sirven y no se cambian, pero como el Señor ha ordenado y decretado, así todo transcurre desde el comienzo de los días y no hay poder que pare tales acciones.

Y pude observar cómo los mares y los ríos juntos realizan su trabajo. Pero ustedes desagradecidos no han perseverado ni han cumplido el mandamiento del Señor, sino que han deliberadamente transgredido y han calumniado su grandeza con palabras groseras y duras de sus repugnantes bocas. Malvados de corazón, no tendrán paz. Por lo que, maldeciré sus días, y su vida se acortará a pocos años. La maldición eterna aumentará y no recibirán misericordia.

Aquel día entregaré su paz por maldición eterna a todos los justos, y como pecadores por voluntad propia ellos les maldecirán para siempre porque se han deleitado más en las obras del pecado. Pero para los elegidos habrá luz, alegría y paz, y heredarán la tierra, pero para ustedes, los inicuos, habrá una maldición perpetua.

Y así mismo, también se dará sabiduría a los elegidos, y todos vivirán y no seguirán pecando: ni por maldad ni por orgullo. Pero aquellos en quienes hay sabiduría serán humildes sin seguir pecando. Y no serán castigados todos los días de su vida, y no morirán por plagas o juicios de ira, sino que el número de los días de sus vidas se cumplirá, y sus vidas envejecerán en paz, y en los años de su gozo serán muchos en la felicidad y la paz eternas, por todos los días de su vida.

*Los primeros capítulos contienen la introducción del autor a su libro. Comentarios generales.

La bendición de Enoc se presenta aquí como la bendición de Moisés sobre Israel antes de su muerte. El escritor propone un doble objetivo, es decir: anunciar la condición bienaventurada de los justos en el día del juicio final y la destrucción de los pecadores. El primero es el objeto más importante, y por eso lo anuncia primero y agrega el segundo de manera subordinada. La expulsión de los pecadores no es su aniquilación, sino, como pronto se verá, su expulsión de la tierra al lugar del castigo.

Aquí los dos juicios, el temporal o el diluvio, y el final, se mezclan en uno. El período posterior al diluvio y los tiempos mesiánicos se combinan.

La bienaventuranza de los justos no es una recompensa por su firmeza, sino, como se enseña en el Antiguo Testamento, un don del Señor.

Capítulo 4

 

Y aconteció que después que los hijos de los hombres habían aumentado en aquellos días, les nacieron hijas de hermosa apariencia. Y los ángeles, los hijos de los cielos, las vieron y las desearon en demasía. Entonces, en una asamblea entre los que cedieron al deseo, se dijeron unos a otros: “Escogeremos para nosotros esposas de entre los hijos de los hombres, y engendraremos para nosotros hijos tales como ellos, quizás de esa manera encontremos paz para nuestros espíritus”. Y Semjaza, que era su máximo líder, les manifestó: - “Me temo que quizás ustedes no estén dispuestos a hacer esta acción, y yo solo sufriré por este gran pecado, y sea castigado enormemente”. Ante tal réplica de su líder, todos le respondieron y dijeron: “Todos juraremos, y nos ataremos mutuamente por una maldición en anatema: que no abandonaremos este plan, sino que haremos de este plan una obra, hasta finalizarla”.

 

Entonces todos juraron juntos, y se unieron mutuamente con una maldición; y juntos en total eran doscientos. Y todos ellos descendieron sobre Ardis, que es la cima del monte Hermón en aquel entonces, y lo llamaron Monte Hermón, porque lo habían jurado y se habían comprometido mutuamente con una maldición.

 

Y estos son los nombres de sus líderes principales: Semjaza, quien era su líder máximo, Urakibaramel, Akibel, Tâmiel, Remuel, Denel, Ezeqel, Saraqujal, Asael, Armers, Batraal, Anani, Zaquebele, Samasalal Arazjal. Estos son los líderes de los doscientos ángeles, y todos los demás estaban con ellos.

 

 

Capítulo 5

 

Y tomaron para sí esposas, y cada uno eligió para sí una. Y luego empezaron a ir a ellos, y hacerse por la fuerza como sus líderes, y se mezclaron con ellos, y les enseñaron encantos y conjuros, y los familiarizaron con el corte de raíces y de maderas. Y ellas quedaron embarazadas y dieron a luz grandes gigantes cuya estatura era de tres mil ells (unos 4.5 metros). Todos estos engendros devoraron toda la producción de los hombres. Al punto que los terrestres fueron incapaces de sostenerse por sí mismos. Y los gigantes se volvieron contra la humanidad para devorarla. Y luego de aquello, comenzaron a pecar contra las aves y las bestias, y contra los reptiles y los peces. Y cuando también se terminaron estas, comenzaron a devorarse la carne entre ellos y bebieron su sangre. Entonces la tierra se quejó de los injustos ante el cielo porque la injusticia era demasiada sobre la faz del mundo.

 

 

Capítulo 6

 

Y el vigilante Azazel enseñó a la humanidad a hacer espadas y cuchillos, escudos y cotas de malla. También les enseñó a ver lo que había detrás de ellos y sus obras de arte: brazaletes y adornos, y el uso de colorete, y el embellecimiento de las cejas, y las piedras más queridas y selectas y todas las sustancias colorantes y los metales de la tierra. Y a causa de todos estos secretos, hubo gran iniquidad y mucha fornicación, y todos pecaron, y todos sus caminos fueron corruptos de ahí en adelante.

 

El inicuo Amazarak enseñó a todos los conjuradores y cortadores de raíces, el vigilante Armaros cómo soltar conjuros, Baraqael las señales en los astros, Kokabel los signos de la tierra y de las estrellas, y Temel enseñó astrología, y Asradel enseñó el curso de la luna.

 

Y la sangre de los hijos de los hombres y el llanto día y noche llegaron hasta las puertas del cielo, y recibieron atención a causa de la iniquidad que imperaba sobre el mundo.

 

 

Capítulo 7

 

Entonces Miguel, Gabriel, Surjan y Urjan miraron desde el cielo y vieron la gran cantidad de sangre que se había derramado sobre la superficie del mundo, y toda la maldad que se había cometido sobre la tierra. Por tanto, se dijeron unos a otros: “En toda la tierra vacía resuena el sonido de sus gritos, hasta las puertas del cielo. Y ahora a ustedes, oh santos del cielo les decimos, escuchad las almas de los hombres, implorando: ´pedimos juicio delante del Altísimo´”.