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Anja Schriever
LOS CABALLOS
SABER
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Índice
14
30
Antepasados del caballo . . . . . . . 4
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. 12
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. 16
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Caballos
famosos
Entre los caballos existen auténticas
celebridades, tanto en la vida real
como en el arte y la literatura.
Algunos de ellos incluso han entrado
en los libros de historia.
Aprender
a montar
No se aprende a montar de un día
para otro, porque no solo se debe
entrenar el cuerpo, sino que se han
de conocer y aplicar las reglas de la
equitación.
De caballos de batalla a compañeros
de tiempo libre . . . . . . . . . . . . . 6
Grandes y robustos:
razas de caballos . . . . . . . . . . . . 8
Pequeño pero fuerte: el poni . . . . . 10
Negro, castaño, multicolor... .
Caballos famosos. . . . . . . . . . . . 14
Estructura física del caballo .
Tipos de marcha . . . . . . . . . . . . 18
De potro a caballo . . . . . . . . . . . 20
En el establo. . . . . . . . . . . . . . . 22
La dieta de un caballo .
20
36
46
El lenguaje corporal de los caballos 26
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El equipamiento del jinete . . . . . . 36
. 34
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De potro
a caballo
Un caballo no se puede montar antes
de que tenga tres años, y los caballos
viejos ya no están capacitados para
llevar a un jinete.
El equipamiento
del jinete
Además de unas botas o botines de
montar, un jinete principiante debe
llevar tres cosas: guantes, un casco
de montar bien ajustado y un chaleco
de seguridad de su talla.
Ofi cios en torno
al caballo
Si se observa en detalle la actividad
de una granja ecuestre se deducen
enseguida muchos de estos ofi cios:
profesores de equitación, cuidadores
de caballos, herradores o veterinarios.
¡Buenos días!
El trato con los caballos . . . . . . . . 28
Aprender a montar . . . . . . . . . . 30
Los cuidados adecuados. . . . . . . . 32
Silla y bridas .
Por el campo . . . . . . . . . . . . . . 38
Viaje a caballo . . . . . . . . . . . . . 40
Potente esprínter. . . . . . . . . . . . 42
Pura elegancia . . . . . . . . . . . . . 44
Oficios en torno al caballo . . . . . . 46
Índice alfabético .
Antepasados del caballo
4
Eohippus
Los caballos existen desde hace más de 50
millones de años, pero durante todo ese tiempo
han cambiado muchísimo en cuanto a tamaño,
configuración y aspecto. También ha crecido de
una forma constante el volumen de su cerebro.
Si hoy en día nos topáramos en un bosque con
un Eohippus, no nos parecería que estuviéramos
ante un caballo o un poni. Lo más probable es
que su escasa altura y su dorso arqueado nos
hicieran suponer que se trataba de un perro
o un zorro. Pero, aun cuando nuestras razas
apenas tienen similitudes con sus antepasados,
su comportamiento sí que constituye una
herencia de los animales salvajes: hoy, igual
que antes, los caballos son animales gregarios,
corredores y herbívoros.
A lo largo de su evolución las patas de
los caballos se fueron haciendo cada
vez más largas y la espalda, más recta.
¿Desde cuándo existen
los caballos?
Los primeros animales del género del
caballo vivían hace unos 55 millones de
años, sobre todo en Norteamérica. Fósi-
les de aquellos tiempos indican que el
mundo animal era muy distinto al ac-
tual, con muchos más insectos, reptiles
y anfibios. Aunque había gigantescas
hormigas y serpientes, y aves corredoras
que alcanzaban los 2 m, los ancestros de
los caballos eran muy pequeños.
¿Qué aspecto tenía
un Eohippus?
Lo más llamativo era su pequeñez, pues
apenas alcanzaba los 50 cm de altura.
Tenía el lomo arqueado, el cuello corto,
el hocico pequeño y una larga cola. En
cuanto a las patas, las delanteras te-
nían cuatro dedos y las traseras, solo
tres. Cada dedo terminaba con una
formación córnea que se asemejaba
en algo a un casco. Como habitante de
los bosques, se alimentaba de hojas y
bayas. Con esa misma forma, los Eohip-
pus existieron casi 20 millones de años,
pero los cambios climáticos provoca-
ron la desecación de los bosques, que
se transformaron en estepas a las que
tuvieron que adaptarse.
Su dentadura y sus patas se hicieron
más resistentes para permitirles devo-
rar la áspera hierba y escapar de sus
enemigos en una estepa sin escondites.
Familiares cercanos:
el asno y la cebra
Caballos, asnos y cebras pertenecen al
orden de los Perisodáctilos. Lo que en un
principio fue su tercer dedo se ha trans-
formado en el casco.
El resto de los dedos
han desaparecido
o se presentan en
estado rudimen-
tario, como en los
espolones de los
caballos.
Caballo de Przewalski
Mesohippus
Miohippus
Pliohippus
Equus
5
Animal de sangre
caliente
¿Qué ocurrió
en la era
glacial?
Severos cambios climáticos sucesivos
amenazaron la existencia de los ante-
pasados de nuestros caballos, que du-
rante la primera era glacial, hace cerca
de 3 millones de años, desaparecieron
casi por completo de América. Cristóbal
Colón los llevó de nuevo a ese continente
a finales del siglo XV.
¿Dónde viven caballos
salvajes aún hoy en día?
Como antepasado directo de nuestros
caballos actuales subsiste el caballo de
Przewalski. Se trata de una especie pri-
mitiva salvaje de Mongolia cuyo nom-
bre remite al viajero e investigador ruso
Nikolai Mijailovich Przewalski, que en
1878, durante una expedición al Asia
Central, encontró el cráneo de un indivi-
duo. A mediados del siglo XX se pudieron
ver los últimos caballos de Prze walski
en libertad. Hoy en día viven unos 2000,
sobre todo en parques zoológicos. Estos
caballos son más bien ponis de color
marrón amarillento con una estructura
corporal maciza, crin corta, hocico claro
y una línea oscura a lo largo del lomo.
Poco a poco los caballos
evolucionaron y pasaron de
digitígrados a équidos (solípedos).
Del caballo primigenio al doméstico
Eohippus
Vivió hace unos 55 millones de años.
Habitaba los bosques, medía unos
50 cm de altura y tenía el dorso
arqueado y las patas cortas.
Existió hace unos 40 millones de
años. Medía 60 cm y tenía tres dedos
en cada pata, más un rudimento de
cuarto dedo en las delanteras.
Vivió hace unos 35 millones de años.
Su cráneo era alargado, sus patas,
más largas, y su mandíbula, muy
similar a la del caballo actual.
Merychippus Existió hace unos 18 millones de años
y medía alrededor de 1 m de altura.
Aún disponía de tres dedos pero ya se
desplazaba sobre las puntas, y lo hacía
a gran velocidad.
Vivió hace 6 millones de años y fue el
primero de los équidos, antepasado
de los caballos actuales.
El caballo doméstico actual existe
desde hace unos 4 millones de años
más o menos con el mismo aspecto.
6
De caballos de batalla a
compañeros de tiempo libre
Hace unos 5000 años que los seres humanos
descubrieron que los caballos se podían domes-
ticar para montarlos. Pero el hombre y el caballo
están unidos por una historia más larga: nuestros
antepasados de la Edad de Piedra cazaban caballos
que vivían en libertad para alimentarse de su
carne y de la leche de las yeguas, y para hacer
vestidos con su piel. Sin embargo, la caza resultaba
bastante complicada y poco a poco empezaron
¿Qué aspecto tenían
el caballo y su jinete?
Durante muchos siglos el caballo par-
ticipó en distintos tipos de batallas:
persas, egipcios, griegos y romanos
los ponían a tirar de sus carros de
guerra, y los nómadas se les subían
al lomo para defender con arcos y
flechas los pastos de sus ovejas.
Muchos pueblos posteriores li-
braron encarnizadas guerras a lo-
mos de sus cabalgaduras. Gengis Kan,
el caudillo mongol famoso por sus ba-
tallas ecuestres, conquistó a comien-
zos del siglo XIII un imperio grandioso.
Los caballeros europeos se protegían,
a sí mismos y a sus cabalgaduras, con
pesadas armaduras, cotas de malla y
cascos. El jinete acorazado con todo
su equipamiento podía llegar a pesar
120 kg. Su caballo de guerra era de
constitución robusta y solo podía
moverse con lentitud. Cuando,
ya a finales de la Edad Media, se
pasó de las lanzas a las armas de
fuego y los cañones, se impuso un
nuevo tipo de caballo más rápido
y resistente. Las razas ligeras de ca-
ballo, como el andaluz y el lipizano,
se criaron pensando en la caballería.
a domesticarlos. El caballo había dejado de ser
una presa y se acababa de transformar en animal
doméstico. Pronto quedó patente que era muy
apropiado como animal de carga. En un primer
momento los caballos arrastraban pesos coloca-
dos sobre unos palos cruzados detrás de ellos.
La invención de la rueda y el carro supuso un paso
decisivo. Aún hoy día el caballo ayuda
en las tareas del campo.
El caballero se lanza a la batalla
con su imponente y pesada coraza.
Indios americanos
Caballo maderero
7
No es posible evocar a los indios sin pensar en sus caballos.
Los indios eran jinetes extraordinarios y buenos conocedores
de estos animales. El mustang, que vive en plena natura-
leza, es el sucesor de los caballos
españoles que Colón llevó a América; los indios los
capturaron y domesticaron. En principio los cabalga-
ban sin silla. La resistencia y la velocidad son de las
características más relevantes de esos caballos indios,
que les servían para cazar en las praderas. Eran también muy
eficaces en las batallas tribales y como animales de carga.
El cartero anunciaba su
llegada con un cuerno:
«¡Ha llegado el correo!».
¿Cómo trabajaban
los caballos?
Los caballos, animales fuertes e inteli-
gentes, son potentes trabajadores, y la
historia de las labores hu-
manas está ligada a ellos.
La lista de tareas que han
ejecutado en los últimos
siglos es muy larga: hasta
la invención del ferrocarril,
en el siglo XIX, los coches
de caballos eran el único
medio de transporte. Via-
jeros, mercancías y correo
se llevaban en carruajes.
En el campo, los caballos ayudaban en
el arado de las tierras y la recolección de
la cosecha. Los caballos de tiro servían
para remolcar pesadas barcas río arriba.
¿Qué hace un caballo
de mina?
Relieves de piedra nos
muestran cómo se montaba
en la Antigüedad.
Con la industrialización los caballos fue-
ron desapareciendo de la rutina laboral,
aunque con penosas excepciones: hasta
1966 se utilizaron en la industria minera
caballos y ponis. En la cuenca del Ruhr,
miles de caballos trabajaban en las ga-
lerías sacando al exterior vagonetas
cargadas de mineral. Muchos de ellos
enfermaban de neumoconiosis o se
quedaban ciegos porque apenas veían
la luz natural.
¿Conoces los caballos
madereros o de arrastre?
Van siempre en vanguardia, pues no
existe «remolcador» capaz de tirar de
forma tan hábil de los troncos de árbol
caídos. A pesar de que estos caballos de
sangre fría que trabajan en el bosque