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Si hace 22 años le cuentan a Rodolfo Suárez que el F.C. Barcelona pagaría por su hijo 80 millones de euros en el verano de 2014 creería que le estaban gastando una broma
En aquel momento, el pequeño Luis jugaba al fútbol descalzo en las calles de Salto junto a su hermano Paolo. Años después, sus padres se separaron y su novia emigró a España. El día que se separó de Sofía comenzó un nuevo reto: “Tengo que ser lo suficientemente bueno como para que me fiche un equipo europeo y volver a estar con ella”.
En
Luis Suárez. La fuerza de un sueño se analizan algunos de los momentos más importantes en la vida de uno de los mejores delanteros del mundo. A través de anécdotas, vivencias y confesiones de su entorno más íntimo, conoceremos dónde empezó Luis a jugar al fútbol, cómo se fraguó su salto a Europa, los detalles de las concentraciones mundialistas en Sudáfrica y Brasil, sus hábitos fuera del terreno de juego o el minuto a minuto de sus desafortunados mordiscos.
¿Quién convenció a Nacional para que no lo descartaran en juveniles? ¿Cómo lo descubrió el Groningen? ¿Por qué tuvo mala relación con Van Basten? ¿Por qué decidió sacar con la mano el remate de Ghana en el Mundial de Sudáfrica? ¿Cuál es su jugador preferido en la PlayStation? ¿Cómo llevó el trato de la prensa inglesa? ¿Por qué celebra los goles imitando a dibujos animados? ¿A quién y cuándo contó que ficharía por el Barcelona?
Todo esto y más nos lo cuentan amigos y compañeros como Pepe Reina, Gustavo Poyet, Diego Godín, el ‘Loco’ Abreu, Ismael Urzaiz, Martín Lasarte o Luis Alberto
EXTRACTO
En
Luis Suárez. La fuerza de un sueño os voy a contar cómo han sido algunos de los momentos más importantes en la carrera de Luis. No se trata de una biografía, sino de un repaso de las vivencias, anécdotas y experiencias fuera del campo que han llevado al salteño desde la pobreza a la élite del fútbol mundial.En este relato de historias personales de “Luisito”, como cariñosamente le llaman algunos de sus amigos cercanos, mostraremos un hombre de ideas claras, un futbolista al que su fortaleza mental y su ímpetu en la consecución de objetivos le han llevado a superar todos los retos.
SOBRE EL AUTOR
Humilladero (1983). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Málaga, Antonio Fuentes realizó sus primeras prácticas en la emisora de la Cadena Cope en Málaga. Posteriormente, trabajó tres años en Onda Cero (Antequera) y otros cuatro en Ser Andalucía Centro. Durante ese tiempo también ejerció como redactor en el diario Málaga Hoy y en Diario Sur. En agosto de 2012 se traslada a Londres para trabajar como comentarista de fútbol internacional en la productora Perform Group. En la actualidad, es narrador en castellano de los partidos de la Premier League en Talksport y, desde 2013, corresponsal de deportes de la Cadena Ser en Reino Unido. Además colabora en medios digitales como El Enganche o El Desmarque.
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Seitenzahl: 223
Veröffentlichungsjahr: 2016
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Luis Suárez
La fuerza de un sueño
Luis Suárez
La fuerza de un sueño
Antonio Fuentes
Luis Suárez. La fuerza de un sueño
© Antonio Fuentes, 2014
© Diseño de cubierta: Adrián López Viamonte
© Fotografías: Cordon Press y agencias, y Wilson Pírez
© Al Poste, 2014
Fuencarral, 70
28004 Madrid (España)
Tel.: 91 532 05 04
www.alposte.es
Twitter: @al_poste
Primera edición: noviembre de 2014
IBIC: WSJA
ISBN: 978-84-15726-40-1
e-ISBN: 978-84-15726-59-3
Depósito legal: M-31.546-2014
Impreso en España -Printed in Spain
Reservados todos los derechos. Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización escrita de los titulares delcopyright. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento
de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 - 93 272 04 47).
A mi madre, por valiente y luchadora.
“You’ll never walk alone.”
A la memoria de mi abuelo.
A todos los padres que, como Luis, aman a sus hijos
por encima de todas las cosas.
Gustavo Poyet
Entrenador del Sunderland / Exjugador del Zaragoza,
Chelsea y Tottenham
Mi relación con Luis comienza justo antes de que él llegara a Inglaterra. Cuando el Liverpool estaba interesado en ficharlo me llamaron desde el club, a través de una persona con la que yo había trabajado, para ayudarle a saber más sobre el jugador. Entonces, después de pensar opciones para averiguar esta información, decidí ponerme en contacto con un jugador uruguayo de la selección con quien tengo una excelente relación. Le llamo y me cuenta que Luis es una excelente persona, muy familiar y que, aparte de esto, lo que más le importa es ganar y divertirse jugando al fútbol, hacer a la gente feliz ganando partidos. Yo me limité a pasaresta información y, por suerte, la tomaron en cuenta ylo ficharon.
A partir de ahí, entré en contacto con él cuando llegó a Inglaterra y, sin poder hacer mucho por las distancias, me ofrecí a ayudarlo en lo que pudiera. Aunque en un club como el Liverpool no necesitas que gente de afuera te ayude mucho ya que te brindan prácticamente todo, lo que hizo que no me necesitara.
Nuestra relación quedó más en llamadas de teléfono, textos y mensajes de Whatsapp que en juntarnos oen que se conocieran nuestras familias.
En el plano deportivo, como casi todo el mundo sabe, Luis se transformó enseguida en uno de los jugadores a admirar en la Premier League. Todo lo hacía de una forma natural, casi sin pensar y con un atrevimiento único, como si estuviera jugando en la calle. Eso a mí me maravilló porque es poco habitual a este nivel.
Pasó de hacer goles importantes, a ser favorito de la afición del Liverpool y a lograr ser el mejor jugador de la liga. Y solo tenía un secreto: querer más que los demás. Luis ha usado su fuerza mental para no parar de ganar y de crecer. Ganar es su obsesión y, seguramente, la palabra que mejor define su personalidad y su carrera.
En este tiempo juntos en Inglaterra hemos hablado de muchas cosas, pero recuerdo con especial cariño lo que vivimos al final de la temporada 2013/2014. Faltaba poco para terminar el campeonato y el Liverpool se estaba jugando la liga, contra el Chelsea y el Manchester City. Yo me estaba jugando el descenso con el Sunderland y nos tocaba jugar en Stamford Bridge contra el Chelsea de Mourinho, que nunca había perdido de local un partido de Premier.
Entonces, comoera de esperar me llegó un mensaje de texto de Luis que me decía: “¡Vamos hoy, eh!, por ahí le sacan algún puntito de más, ja ja”. Cono sin mensaje hubiéramos salido igual, porque teníamos que ganar, pero ¡qué favor le hacíamos al Liverpool si esto sucedía! Al final ganamos al Chelsea 1-2, rompimos el récord de Mourinho (¿quién sabe cómo?) ytodos contentos. No sabría decirte quién lo estaba más, si Luis o yo. Enseguida me llegó otro mensaje de Luis: “Biennnnnnn, cómo se agradece lo de toda la semana, ahora espero la salvación”.
Entre semana habíamos empatado de visitantes ante el Manchester City. Ahora me tocaba pedir a mí, que ellos jugaban contra el Norwich, rival directo para nosotros por el descenso. Así que le envié: “dale, ahora te toca a vos, ¿eh?, hay que ganar, ja ja”. Nosotros nos salvamos por suerte, pero Luis no pudo ganar la Liga. Casi nos ayudamos mutuamente.
Para entender a Luis, dentro y fuera del campo, hay que hacer un ejercicio de abstracción ya que, dependiendo de la cultura futbolística en la que crezcas, se ven las cosas de una manera u otra.
Luis y yo venimos de un país muy especial. En Uruguay nos criamos y crecemos de una forma muy característica, creemos en ciertas cosas y las sumamos a nuestras vidas. Es muy diferente a cómo se crían, crecen y forman las personas en Inglaterra. Es importante que entendamos que ninguna cultura es mejor que la otra, solo son distintas y tenemos que aceptarlas.
Luis sabe bien lo que hizo y por qué lo hizo —en los incidentes con Evra, Ivanovic y Chiellini—. Yo lo entiendo pero no lo comparto, así que me gustaría cerrar ese capítulo ya que nos desgastó mucho a todos. Hablo en primera persona porque también a mí me pasó factura. En su momento intenté explicar las diferencias entre gente de diferentes países y/o continentes, pero la verdad es que nadie quería escucharme; losperiodistas solo querían decir/publicar lo que les convenía. Fijaos hasta qué punto escriben lo que quieren que intentaron decir que su mano contra Ghana en el Mundial de Sudáfrica fue inaceptable, que noes “fair play”.A esto me refiero cuando digo: ¡qué diferentes que somos!
Para nosotros es parte del fútbol. Sin ir más lejos, hace bastante tiempo, en el Mundial del 90, Villaroya, internacional español, paró un gol de Uruguay con la mano y, luego, Rubén Sosa erró el penal. Nadie en Uruguay dijo nada de Villaroya porque, como dije antes, es parte del fútbol.
De haber seguido en Inglaterra, Luis iba a estar siempre bajo la lupa, sin poder jugar, ni vivir ni ser feliz. Tenía dos opciones: o hacía lo que querían acá en Inglaterra o se tenía que ir. Así que cuando llegó el Barcelona, la decisión era fácil.
Sí, fue muy duro para Luis, tuvo que soportarlo de cualquier manera, con su familia de por medio. Pero,como siempre, saldrá adelante porque es un luchador ysabe lo que quiere.
No puedo hablar de Luis sin referirme a la sanción que le impuso la FIFA por lo del Mundial. Creo que los que deciden en fútbol no tienen idea de lo que hacen. Se dejan llevar por la parte política y no por el fútbol en sí mismo. Primero, creo que la sanción debería haber sido solo a nivel de selección. Ni el Liverpool ni el Barcelona tenían nada que ver.
La cantidad de partidos que le cayeron con la selección puede ser entendible pero apartarlo completamentedel fútbol durante meses no lo puedo entender ni compartir.
Lo que me molesta, no puedo aceptar y es totalmente ridículo es que en el Comité de 19 personas que decidió la suspensión de Luis hubiera representantes de países como Islas Caimán, Hong Kong, Congo, Tonga o Islas Cook. Con todo el respeto, creo que un Comité Mundial de Fútbol, en una decisión tan importante, debería haber estado representado por países con tradición futbolística y no por países que interesen por cuestiones políticas a la FIFA.
Ahora espero que Luis disfrute de su fútbol, del fútbol del Barcelona, porque le llegó una oportunidad espectacular y sé que no la va a desaprovechar.
Para terminar, darle a Luis las gracias por lo que hizo acá en Inglaterra, le vamos a echar de menos. ¡A disfrutar, Luis, a disfrutar!
Humilladero es una pequeña localidad situada al norte de Málaga, de poco más de 3.000 habitantes. Ahí nací yo hace 31 años. Y ahí vuelvo cada vez que tengo un minuto libre en mi trabajo en Inglaterra.
La noche del sábado 26 de julio de 2014 estaba cenando en Humilladero con unos amigos cuandome confirmaron que en dos días debía estar en Birmingham. Concretamente, en el complejo deportivo de St. George’s Park, ubicado en la localidad de Burton Upon Trent, justo en el centro de Inglaterra.
Yo pensaba apurar algunos días más las vacaciones de verano, antes del inicio de la Premier League, pero el F.C. Barcelona se concentraba allí una semana y la Cadena Ser me necesitaba con ellos. Con esa sensación rara de volver a dejar a los tuyos a 2.000 kilómetros de distancia, el lunes cogí la maleta y aparecí en el aeropuerto de East Midlands.
A las pocas horas, recibo una llamada de la editorial Al Poste. Su editor, Adrián, me cuenta que había pensado en mí para escribir un libro. Un libro sobre Luis Suárez.
“¿Por qué yo?, ¿por qué de Suárez?, ¿hasta cuándo tengo?, ¿estaré a la altura?, ¿me ayudará alguien?, ¿merecerá la pena?”, esas y mil preguntas más me hice en cuestión de un par de segundos. Tenía muchas dudas y muchas cosas que pensar y, sobre todo, me preocupaba un asunto: escribir un libro hablando de un futbolista que acaba de dar la vuelta al mundo por pegar un bocado a otro.
Contesté que me lo pensaría durante un día, pero colgué teniendo claro que no podía decir que no. El reto era complicado, por el momento y por la urgencia fundamentalmente, pero me ponía mucho. El personaje me parecía una pasada. Llevaba siguiéndole dos años, partido a partido, cubriendo la Premier League y ha sido el mejor futbolista que ha pasado por las islas en estas temporadas. Pero lo que de verdad me anima a escribir sobre “Salta” —así le apodan en su país— es su historia. Él lleva toda una vida persiguiendo un sueño, una obsesión. Y eso me resulta familiar.
Desde que decidí que quería ser periodista de mayor, solo tenía un sueño: trabajar con ese hombre al que llevaba años escuchando por las noches en la radio. Un tal José Ramón de la Morena. El mismo objetivo, imagino, que el de millones de estudiantes del país, pero con una tara aún mayor: había nacido en un pueblo pequeño, mi familia no tenía ni dinero ni contactos y en el horizonte se vislumbraba la mayor crisis económica de las últimas décadas.
Cuando me trasladé a Inglaterra y preparaba los partidos del Liverpool me tocaba narrar los goles de un tío que había nacido en una población de interior de Uruguay, lejos de la capital, de familia de seis hermanos, muy pobre, de padres separados y al que la novia, de quien se enamoró perdidamente, se le marchó a Europa siendo adolescentes. Ese niño, un día dijo: “Tengo que llegar a ser lo suficientemente buen futbolista para que un equipo europeo me fiche y pueda volver con mi novia”. Ese chico tenía una obsesión: jugar algún día en el F.C. Barcelona.
A ese joven Luis le pusieron muchas piedras por el camino. Él ayudó con algunas más mientras decidía si era futbolista o tomaba el camino fácil. Pero un día, tras una charla que cambió su vida y que contaremos más adelante, decidió soñar.
Hoy es jugador del F.C. Barcelona, Bota de Oro y el futbolista uruguayo más caro de la historia. Hoy, Luis Suárez es un triunfador y yo escucho sus historias en El Larguero mientras Carlos Bustillo me pasa en directo con De la Morena.
EnLuis Suárez. La fuerza de un sueñoos voy a contar cómo han sido algunos de los momentos más importantes en la carrera de Luis. No se trata de una biografía, sino de un repaso de las vivencias, anécdotas y experiencias fuera del campo que han llevado al salteño desde la pobreza a la élite del fútbol mundial.
En este relato de historias personales de “Luisito”, como cariñosamente le llaman algunos de sus amigos cercanos, mostraremos un hombre de ideas claras, un futbolista al que su fortaleza mental y su ímpetu en la consecución de objetivos le han llevado a superar todos los retos.
El Luis Suárez futbolista es la persona más ambiciosa del mundo, el jugador que todo entrenador desea, ese que juega con la misma intensidad perdiendo 0-2 que ganando 5-0. Todas las personas consultadas para la elaboración de este libro coinciden en que la clave de su éxito reside en su carácter. Suárez siempre quiere más. Sin tener la calidad técnica de Messi ni la potencia de Cristiano, muchos coinciden en que la llegada al Barcelona le puede colocar, a medio plazo, a la altura de ambos.
Suárez, el futbolista, es una contradicción en sí mismo. “Nunca he visto a un jugador tan hábil y tan torpe a la vez”, dice uno de sus entrenadores de cantera. Es la antítesis de pelotero plástico, pero es la productividad convertida en jugador de fútbol.
El “9” del Barcelona no ha tenido una vida fácil. Su salida de Uruguay le abrió las puertas del primer mundo, pero llegó a Europa sin saber inglés, sin una metodología de trabajo profesional aprendida y con un carácter, ese que le ha llevado a la gloria, que le juega malas pasadas.
El Suárez persona tuvo que madurar a marchas forzadas. En Europa ha vivido de todo. En el Ajax mordió por primera vez a un jugador, en Inglaterra lo repitió y, por si faltaba algo, la prensa inglesa lo mataba cada vez que tenía oportunidad. El último episodio llegó en el Mundial de Brasil y su célebre bocado a Chiellini. Está por ver cómo volverá pero conociendo la raza y la personalidad de “Salta”, incluso eso, le habrá hecho mejor futbolista.
Suárez, el padre de Delfina y Benjamín, es un tipo tranquilo. Enfermo del mate, pasa los días en casa junto a la otra obsesión de su vida, su mujer Sofía Balbi. Solo hay algo más fuerte en la vida de Suárez que su empeño por ganar, su familia.
El Suárez persona es un tipo afable, que jamás evita una foto o un autógrafo. Es una persona que, agobiada por seguidores a la puerta de casa, en lugar de salir corriendo por la puerta de atrás, sale a saludar. Por eso, ni los que le conocen más de cerca saben explicar esos momentos de locura transitoria en los que comete los errores. Luis sabe que se equivoca, sufre por encima del castigo y se arrepiente a los pocos segundos. Suárez es, en definitiva, un tipo con el que dejarías a tus hijos.
A lo largo del libro contaremos cuándo decide Luis tomarse en serio el fútbol, quién le lleva de la mano en sus primeros pasos como profesional, cómo se hace su fichaje por el Groningen, por qué llega a pelearse con un compañero en el Ajax, por qué decide parar con la mano el balón ante Ghana en Sudáfrica 2010, qué equipo escoge para jugar a la PlayStation, cuándo comunica a sus íntimos que jugará en el Barcelona o por qué celebra los goles imitando a súper héroes.
Por desgracia, su mordisco en el Mundial de Brasil le hizo abrir informativos en todo el mundo y le convirtió en portada de los principales periódicos. Un acto para el olvido, del que él mismo se avergüenza, y que no debería empañar un comportamiento vital ejemplar.
La historia de Luis, en una sociedad y en un momento como el actual, es un canto a lo imposible, unmotivo para creer. Si un niño del interior de Uruguay ysin recursos puede llegar a ser una rutilante estrella del fútbol, ¿por qué tú no puedes luchar por tus sueños?
una mudanza traumática
La primera piedra que puso la vida en el camino de Luis Suárez llegaría con tan solo seis años. El “9” del Barcelona nació el 24 de enero de 1987 en Salto, una localidad del interior de Uruguay situada a 500 kilómetros de la capital Montevideo.
Luis se encuentra con tres hermanos mayores: Paolo, quehoy tiene 34 años y juega de centrocampista en el Comunicaciones, equipo de la liga de Guatemala; Giovanna (32) y Leticia (30). A ellos hay que añadir dos hermanos menores que él: Maximiliano, de 26 años y que juega como delantero en el Central Español, de la Segunda División uruguaya; y Diego, de 22, también delantero, en este caso del Huracán, de la misma categoría.
Su padre, Rodolfo Suárez, fue futbolistaamateuren el Deportivo Artigas y se ganaba la vida trabajando para el Ejército Nacional. Pero el futuro de la familia era muy gris en Salto y, cuando Luis solo tiene 6 años,Rodolfo y su madre Sandra deciden hacer las maletas ybuscarse la vida en la capital.
Para Luis eso fue como arrancarle un trozo de su vida. Él era muy feliz en Salto, con sus abuelos y subalón. Pasaba todo el día jugando al fútbol junto a las barracas militares.Solo regresaban a casa para comer, cuando había, porque no todos los días tenían un plato que llevarse a la boca. “Todas las personas han pasado por momentos difíciles y yo nunca tuve el placer de poder elegir unas botas de fútbol porque la familia era muy numerosa y no nos podíamos dar estos lujos”, apuntaba el propio Luis en una entrevista a RT Televisión.
El niño del pueblo se marcha a la gran urbe. Su madre consiguió trabajo como limpiadora en la estación de autobuses de Tres Cruces, el barrio en el que se asentaron, y su padre en una fábrica de galletas. “Luisito” iba a la Escuela 171 de Nicaragua y Cufré y, lo más importante, una vez que pudieron quitarle de la cabeza volverse a Salto con sus abuelos, empezó a jugar ababyfútbol —como se conocen las categorías benjamines en Uruguay, que juegan en un campo similar al de fútbol sala— en el Club Urreta.
Luis no era feliz, pese a que Paolo trataba de hacerle olvidar su día a día a base de fútbol. Hasta el acento era un problema cuando se relacionaba con los niños de la capital. “La adaptación de los jugadores del interior siempre es difícil. Es un país pequeño pero hay distancias, sobre todo, culturales. Hay que tener en cuenta que Luis pasa de vivir en una ciudad pequeña a otra con más de un millón de habitantes”, explica Martín Lasarte, a la postre el entrenador que le hace debutar como profesional.
Así empezó a dar sus primeros pasos en el fútbol y, desde el principio, llamó la atención. Según explica Paolo “él siempre fue un niño valiente, de hecho, jugaba con mis amigos —todos descalzos— que eran mucho mayores que él. Cuando jugaba con los de su edad, mi mamá tenía que llevar su partida de nacimiento porque los rivales no se creían que tenía esa edad”.
‘papi, nos vamos a danubio’
A los 8 años Luis conoce al que sería supadre deportivo. Wilson Pírez, en la actualidad representante de futbolistas, era en aquel entonces directivo de la cantera de Nacional —el club más importante de Uruguay— y se encargaba de la captación de jóvenes promesas del interior del país. Con el tiempo, Luis Suárez ha reconocido que Wilson es la persona que más le ayudó a centrarse en el fútbol cuando empezaba su carrera.
Los ojeadores de Nacional advirtieron muy pronto a Wilson y a José Luis Spósito, en aquel entonces presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol Infantil (AUFI) y también directivo de cantera de Nacional, que había un chico en el Urreta que era muy superior al resto. “Fuimos a verle 3 o 4 partidos y lo tuvimos claro”, explica Wilson. Además contaron con una ventaja: Luis era hincha de Nacional desde que nació.
En ese periodo de tiempo, Luis sigue sufriendo y no por el fútbol. Rodolfo y Sandra se separan. Ella se queda a vivir en el barrio de Tres Cruces (más tarde tendría otro hijo con su nueva pareja) y él se marcha a vivircerca del Estadio Jardines del Hipódromo, donde juega Danubio, uno de los grandes rivales de Nacional. La rutina de “Salta” cambia. Ahora, los fines de semana se iba a ver a su padre y, luego, volvía con la madre. “Siempre tuvo la cabeza fuerte, fue superándolo poco a poco”, explica Pírez.
Sandra acepta que su hijo pase a las inferiores de Nacional e iniciar así una carrera meteórica pero también repleta de dificultades.
Con 10 años, Luis ya era uno másen Nacional y Wilson ese hombre que, en la sombra, le guiaba por el buen camino. Iba a entrenar en autobús y a la vuelta era habitual que lo acercaran a casa Spósito —su hijo compartía equipo con Luis— y el propio Wilson. “Era un diablo en el coche, siempre tenía algo que decir. Te tira del pelo, te agarra la oreja…”, comentan.
Las actuaciones de Luis en Nacional no pasan inadvertidas para nadie desde el primer minuto y eso provoca el interés de los principales clubes del país. Según explica Pírez, “el que insistió más fue Danubio. Contactaron con el padre, que vivía cerca, y le llegaron a ofrecer pagarle el alquiler de la casa para que Luis se fuera con ellos…”.
El pillo Luis aprovechó la oferta para hacer una de las suyas. El 28 de diciembre de 2000, con solo 13 años, llama a su padre y le dice “papi, dile a Danubio que me voy con ellos, acéptalo”. Rodolfo, nervioso, lo dudó yno se dio cuenta del día que era. Al rato, Luis le llamó yrieron un rato con la broma.
nacional no quiere a luis
Cuando Luis llega a los 14 años, empiezan otro tipo deproblemas. La separación de sus padres ya parecía superada, pero empieza a descentrarse. Le gusta salir a los bailes, no entiende el entrenamiento como algo obligatorio y se dispersa. En aquel momento, Suárez jugaba en la séptima división de Nacional. Empezó la temporada como titular y la terminó sin jugar. Un chico acostumbrado a hacer 30 goles por temporada, termina con ocho.
Y además, ese año era complicado. Tenía que subir a juveniles y había dudas en el club de qué hacer con él. En realidad, no había dudas. Solo Wilson Pírez y José Luis Spósito confiaban en Luis; el resto de la directiva lo quería dejar libre.
Con esa perspectiva, dos acontecimientos cambian su vida y su futuro. Primero, Luis, en una de esas noches en las que sale de baile conoce a Sofía Balbi, la que hoy es su mujer y cuya historia de amor condiciona su vida. Y luego, dos charlas cara a cara y a solas con Wilson. Sofía le convence para que se olvide de otra cosa que no sea el fútbol, que luche por él y por su sueño. Y empieza a aceptar.
Wilson juega la carta más importante. Primero, consigue retenerlo para los juveniles. “Fui contra toda la directiva. Al resto le gustaban más Cauteruccio y Fornaroli, los otros dos delanteros de su equipo. Pero yo le hice la ficha y no di explicaciones a nadie”, rememora.
De ahí Wilson se fue a hablar con Luis, en la primera de las dos conversaciones que le hacen reaccionar. “Esta es tu última oportunidad. Yo he apostado por ti, así que no me puedes fallar. Si quieres ser futbolista, aprovéchala”, le dijo.
Y nofueron fáciles los comienzos en la nueva categoría. Fornaroli —jugador del Figueirense— y Cauteruccio —San Lorenzo de Almagro— estaban por delante de él y le costaba jugar. “Recuerdo que hubo partidos en los que Luis jugó y no estuvo bien y yo le decía entre risas: ‘la grada está criticándote a ti y a tu entrenador, en cualquier momento me van a insultar a mí’”.
Con Luis viviendo su momento más complicado en Nacional tuvo lugar la reprimenda que de verdad cambia el carácter del joven. La situación la provoca el propio Suárez y Wilson se atreve a desvelarla en su totalidad.
Como ya sabía su “padre” futbolístico, Luis estaba en una edad en la que era fácil verle salir de noche, siempre tenía un baile o un cumpleaños al que le costaba decir que no. “Yo le insistía en que él tenía una obligación especial, no como el resto de sus amigos. Si quería ser futbolista, tenía que jugar los domingos y no podía salir el día antes”, argumenta Wilson.
Un sábado noche de esa temporada, Luis tenía una fiesta en casa de un amigo y decidió ir. Con la mala suerte de que —quizás se esté enterando ahora— la hija de Wilson Pírez, Laura, de su misma edad, también estaba invitada. Los dos fueron al baile y Luis jugó al día siguiente. Y no estuvo acertado.
El lunes por la noche, en casa de Wilson, el padre habló con la hija y esta, con la inocencia propia de la edad, le comentó: “El sábado estuve con Luisito en elbaile”.
“Al día siguiente, lo cogí del brazo, como si fuera mi hijo, al llegar a entrenar y me lo llevé aparte. Le dije que ahora me explicaba por qué había estado tan flojo el domingo, que me había enterado que salió el sábado”, recuerda. “No me lo pudo negar”, “igual que te traje de Urreta y te he aguantado, te pongo en la puerta. Mírame, ¿quieres ser jugador de fútbol o no?”, le dijo.
Esas palabras resonaron en lo más hondo del corazón de Luis, al que solo le salió del cuerpo un avergonzado: “Te prometo que no lo hago más”. Fueron solo unos minutos, pero la crudeza de la charla y el rostro de Wilson forzaron a Luis a tomar una decisión.
Y el “Salta” eligió ser futbolista.
‘yo sabía que era malo con la pelota’
Lo eligió con tanta convicción que, a partir de ahí, nada ni nadie le apartaría de su sueño. Las piedras se convirtieron en motivaciones y la cabeza y el carácter de Luis hicieron el resto. “Yo sabía que, entre comillas, era malo con la pelota y lo bueno que tenía era mi carácter, que nunca me rendía”. Esa frase pertenece al propio Suárez en lo que es, quizá, la mejor definición que alguien ha podido hacer en el algún momento del hoy delantero del Barcelona.
Él es tan consciente de sus virtudes y defectos que es capaz de transformar una rémora en un activo. Luis, a lo largo de su vida, ha partido de la percepción de que no hay nada que no se pueda conseguir si pones todo lo que llevas dentro para lograrlo. En ninguno de los equipos por los que ha pasado ha sido el jugador más técnico, ni el más rápido, ni el más potente, pero en todos ha sido el más competitivo. El gen ganador que corre por la sangre de los uruguayos en Suárez se multiplica.
Luis promete a Wilson que iría para adelante con todo. Solo
