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El libro nace en el contexto del movido diálogo entre la mariología y el feminismo que se ha dado en las últimas décadas. Esta conversación, marcada por la irrupción de las mujeres en teología y los aportes críticos y enriquecedores del feminismo, ha dado lugar a una marialogía con énfasis feminista y a diversas formulaciones en voces de mujeres. En América Latina y el Caribe, la reflexión ha avanzado desde una teología de María en perspectiva de la/s mujer/es hacia diferentes lecturas feministas. Conforme al camino teológico posconciliar, también ha evolucionado desde una comprensión de María que enfatiza la relación con los pobres hacia una profundización de su nexo con las mujeres. Estas nuevas tendencias se entrecruzan con otras que bucean en la riqueza devocional y cultural, denominacional y religiosa de la experiencia mariana.
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Seitenzahl: 500
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Mariología : un caleidoscopio y variadas figuras / Margit Eckholt ... [et al.] ; coordinación general de Virginia Raquel Azcuy ; Blanca Besa Bandeira ; Clara María Temporelli. - 1a ed. - Córdoba : EDUCC - Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, 2022.
Libro digital, EPUB - (Mujeres escriben teologías / Temas de teologías feministas)
Archivo Digital: descarga y onlineISBN 978-987-626-487-7
1. Mariología. I. Eckholt, Margit. II. Azcuy, Virginia Raquel, coord. III. Besa Bandeira, Blanca, coord. IV. Temporelli, Clara María, coord.CDD 232.91
Colección: Mujeres escriben teologíasSerie: Temas de teologías feministasVolumen 1
La presente publicación fue sometida al sistema de referato ciego externo.
De la presente edición:Copyright © by Educc - Editorial de la Universidad Católica de Córdoba.
Maquetación: Gabriela Callado.Arte de tapa: Sofía García Castellanos.Fotografía de tapa: Bigstock.
“Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del “Copyright”, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático.
Inscripción ley 11.723 en trámiteISBN edición digital (ePub): 978-987-626-487-7
Obispo Trejo 323. X5000IYG Córdoba. República ArgentinaTel./Fax: +(54-351) [email protected] - www.librosucc.ucc.edu.ar
Afortunadamente, en los últimos años ha crecido una conciencia cada vez mayor en la Iglesia católica haciendo posible que la reflexión sobre la fe cristiana ya no deba realizarse sin las voces de las mujeres y su trabajo teológico cualificado. Según la historia del cristianismo, las mujeres tienen un lugar central en la transmisión de la fe y por eso en la construcción de la Iglesia, como lo ha señalado la Pontificia Comisión para América Latina en su documento “La mujer, pilar en la edificación de la Iglesia y la sociedad en América Latina” (2018). Al mismo tiempo, este servicio y su contribución en la configuración del intellectus fidei ha permanecido invisible y con frecuencia ha sido incluso invisibilizado: el ejemplo más prominente en el contexto latinoamericano es la gran poetisa y teóloga Sor Juana Inés de la Cruz. Los procesos sinodales a nivel mundial y los caminos de reforma según la propuesta del papa Francisco, en los cuales él llama a la Iglesia a la conversión y a una hermandad fundada en la igual dignidad de cada ser humano, no pueden ser recorridos sin las diversas voces de las mujeres en los distintos ámbitos: en pastoral y catequesis, en formación, en Caritas y sobre todo en las distintas disciplinas teológicas. Esto significa también hacer fructificar la investigación teológica de las mujeres y las teologías feministas que se desarrollan desde el Concilio Vaticano II, con su potencial crítico y liberador, al servicio de una reforma eclesial inclusiva.
Ante esta tarea se sitúa la nueva colección Mujeres escriben teologías, que se desarrolla en el marco de la cooperación entre el Programa de Estudios Teologanda y la Universidad Católica de Córdoba. Como Presidenta de ICALA, Intercambio Cultural Alemán-Latinoamericano, me alegro por este nuevo proyecto científico que también impulsará la colaboración entre el Programa ICALA para la Promoción Científica de Mujeres y el Consejo ICALA de Córdoba, uno de los más antiguos en Argentina (1969). Esta nueva iniciativa, en el ámbito de esta universidad, será sin duda un aporte para la filosofía y la teología en Argentina.
¡Qué buena noticia que la nueva serie Temas de teologías feministas sea inaugurada con una mirada dirigida a María. Según el Himno de Akáthistos, María es para los creyentes la guía hacia la Sabiduría. Ella conduce hacia una teología sapiencial, unida a las prácticas de la vida, la oración, la comunidad y las interpelaciones presentes en los “signos del tiempo”, una “teología del pueblo”. María anima este caminar en un “espacio de sabiduría”, en el cual también las mujeres realizan su aporte a la configuración de la comprensión de la fe, una teología intercultural, encarnada en las historias de vida y las tradiciones del pueblo, la cual como dijo Francisco a la Comisión Teológica, “está cerca de la Iglesia y la humanidad”.
Prof. Dra. Dra. h.c. Margit Eckholt, Universidad de OsnabrückPresidenta de ICALA – Intercambio Cultural Alemán-LatinoamericanoDía Internacional de la Mujer, 08.03.2022
La teología feminista representa uno de los campos más novedosos y creativos del discurso religioso en las últimas décadas. Con sus distintas etapas, corrientes, contextos y autoras, comparte el impulso de los movimientos de mujeres y el establecimiento progresivo de sus retos teóricos en el ámbito académico. Su desarrollo es creciente y en cierto modo imparable, porque los desafíos prácticos vinculados a la búsqueda de la vida plena para las mujeres y a otros grupos subalternos señalizan un auténtico signo de estos tiempos de dimensiones tanto globales como locales. En este horizonte, la colección Mujeres escriben teologías que hace parte del convenio celebrado entre el Programa de Estudios Teologanda y la Universidad Católica de Córdoba, quiere dar inicio a la serie “Temas de teologías feministas”. Con ella quiere recordar que las teologías feministas lejos de agotarse en la cuestión de las mujeres, se caracterizan por asumir la perspectiva de sus experiencias y sus miradas, con atención a su situación de opresión y liberación, para el abordaje de cada temática o tratado teológico. En este sentido, la pasión y resurrección de las mujeres son el criterio de lectura que permite
de/reconstruir los discursos y las prácticas en vistas a depurar su sesgo masculino dominante y dar cuerpo a nuevas visiones marcadas por la justicia, la liberación y el reconocimiento de la diversidad. De este modo, el inicio de la nueva serie se nutre con la esperanza de transitar un recorrido que pueda colaborar con una reforma inclusiva del cristianismo, aunque conoce las resistencias que surgen ante todo empeño evangélico con empeño transformador.
Y qué mejor tema que el de María, discípula de Jesús y verdadera hermana nuestra, para dar comienzo a este nuevo itinerario en colaboración con la Editorial de la Universidad Católica de Córdoba (EDUCC). Por eso, movidas por la inquietud de reunir diversas voces de mujeres para revisitar el discurso y el enfoque de la mariología, las coordinadoras de esta obra, Virginia R. Azcuy, Blanca Besa Bandeira y Clara M. Temporelli odn, han querido recuperar el concepto de “marialogía” para poner de manifiesto el acento propio de una producción escrita por mujeres sobre una mujer singular en el plan de salvación: María de Nazaret. Su nombre propio, Maria en latín y Mariám en griego, explica ciertamente que el dominico francés Vincent Contenson lo haya utilizado ya en el s. XVII y que otros lo siguieran (Stephan de Fiores). La recuperación de la nomenclatura marialogía, en un nuevo contexto eclesial y social favorable a la dignidad de las mujeres, quiere enfatizar la utilidad y la conveniencia de la perspectiva de género para hablar rectamente de Dios y María (Elizabeth Johnson). La obra que presentamos, Marialogía, un caleidoscopio y variadas figuras, quiere impulsar la escritura teológica de las mujeres latinoamericanas y valorar su pluralidad.
Nuestro agradecimiento a la Universidad Católica de Córdoba, en la persona del decano de la Facultad de Teología, R. P. Dr. José María Cantó SJ, por su apoyo permanente hacia la labor de las teólogas. A la Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, en la persona de Carla Slek, Directora de Publicaciones, por su dedicación y disponibilidad para diligenciar nuestras inquietudes en las etapas de diseño, edición e impresión. A las teólogas que comparten la coordinación de este libro conmigo, Mtra. Blanca Besa Bandeira y Dra. Clara María Temporelli, por sus aportes y colaboraciones en el desarrollo de la obra compartida. Un agradecimiento especial a la Dra. Margit Eckholt por el Prólogo a este libro y a la Dra. Nancy Pineda-Madrid, por escribir el Epílogo. A la Dra. Bernardeth Caero Bustillos, la Dra. Gabriela Di Renzo y el Pbro. Dr. Guillermo Rosolino, por la evaluación científica de los estudios del libro. A la Lic. Nancy Raimondo y Sandra Robles Rivera por su trabajo colaborativo en la introducción, a Carla Ferreyra por su ayuda en la elaboración de los índices del libro. Y a cada una de las colaboradoras en los estudios y las reseñas, por la tarea de evaluación y corrección, la traducción y revisión y sobre todo por el empeño en dar letra y espíritu a esta obra a muchas manos: un caleidoscopio y variadas figuras.
Dra. Virginia R. Azcuy02 de febrero de 2022 – Fiesta de la Presentación
Nancy Raimondo y Sandra Robles Rivera
“¿De qué sirve ensalzarte y entronizarte, si te desconectamos de tus hermanas? María, ¿cómo alabarte, si te minusvaloramos en esa humanidad femenina oprimida, descartada? María de Nazaret, nunca me has resultado tan peligrosa como cuando te contemplo en el contexto de tus hermanas, las mujeres de tu tiempo y de hoy”. (Anónima)
En las últimas décadas ha tenido lugar un diálogo movido entre la mariología y el feminismo. Una conversación, sin duda, marcada por la irrupción de las mujeres en teología y en particular por la crítica y el enriquecimiento aportados por el feminismo, dando lugar a nuevos cauces de mariología feminista y diversas formulaciones en voces de mujeres (De Fiores, 1991; Navarro Puerto, 1995; Azcuy, 2001). En América Latina y el Caribe, la reflexión ha avanzado desde una teología de María en perspectiva de la/s mujer/es (Porcile Santiso, 1980; Gebara, Bingemer, 1988; Boff, 1997; Temporelli, 2005) hacia diferentes lecturas feministas (Richter Reimer, 2003; Gebara, Brancher et al., 2009; Azcuy, 2016). Conforme al camino teológico posconciliar, también ha evolucionado desde una comprensión de María que enfatiza la relación con los pobres (Boff, 2007; Temporelli, 2008, 2013) hacia una profundización de su nexo con las mujeres (Navia Velasco, 2012; Velez Caro, 2019; Besa Bandeira, 2021). Estas nuevas tendencias se entrecruzan con otras que bucean en la riqueza devocional y cultural, denominacional y religiosa de la experiencia mariana (Cordero, Pujol et al., 2004; Silveira, 2013; Vuola, 2019; Aldunate Loza, 2020). Surge así una especie de caleidoscopio, con variadas figuras, como lo expresa el subtítulo de este libro y se expone en esta introducción.
Esta obra quiere prestar atención a un conjunto de producciones sobre María en diálogo con vida de las mujeres y los estudios feministas, mediante un abreviado panorama de publicaciones marianas escritas por diferentes teólogas, junto a los aportes del libro. Con este énfasis, sus coordinadoras, Virginia R. Azcuy, Blanca Besa Bandeira y Clara M. Temporelli, han recuperado y resignificado el uso del concepto “marialogía” (De Fiores, 1988, 1991) para el título y el contenido transversal de la publicación como se indica en la Presentación (pp. 11-12). En efecto, siendo María (lat. Maria y gr. Mariám) el nombre propio de la joven de Nazaret, parece muy adecuado utilizarlo para nombrar el tratado dedicado al discurso sobre ella, expresar su condición de mujer y señalar que ésta es compartida por otras mujeres. La nomenclatura marialogía en un nuevo contexto social y eclesial, sin excluir otros usos, quiere llamar la atención sobre la importancia del lenguaje teológico (Johnson, 1992/2002).
Nancy Raimondo
Como en otras áreas teológicas, la renovación impulsada por el Concilio Vaticano II facilitó el desarrollo de una mariología contemporánea, inculturada y contextual, con los distintos acentos que tiene en la actualidad (De Fiores, 1991; Llamas, 1996; Perrella, 2020). Ante todo, se destaca la perspectiva funcional o salvífica asumida en el capítulo VIII de la constitución dogmática Lumen Gentium, que abre en los años siguientes el diálogo con el misterio de la trinidad, la pneumatología y la antropología cultural, entre otros aspectos deficitarios en los años conciliares. A partir de este horizonte y sobre todo en el ámbito latinoamericano, la mariología se torna localizada y dialógica con las diversas experiencias de cada grupo o región. Esta “experiencialidad mariana” es el humus desde el cual muchas teólogas enfocan su reflexión sobre la figura femenina central del Nuevo Testamento y perciben que, frente a ella, surge un espectro de reacciones, perspectivas, miradas, dado que las interpretaciones teológicas acerca de Miriam de Nazaret pueden resultar, a menudo, un “nudo de contradicciones” (Navia Velasco, 2012, p. 45). Para desatar ese nudo, la marialogía hecha por mujeres se deja interpelar con preguntas tales como: ¿qué imagen o imágenes de María ha transmitido el cristianismo y cuánto ha/n influido en la realidad de las mujeres? Desde la religiosidad popular, esas mismas imágenes ¿han favorecido o impedido el desarrollo pleno de las mujeres? ¿Qué “modelo” de mujer, madre, esposa, consagrada, favorecen las distintas advocaciones marianas? La identificación que muchas veces se propone a las mujeres con María desde la Iglesia ¿contribuye o retrasa la dignidad y la liberación auténtica de las mujeres? ¿Es posible hablar de María hoy con una óptica que no asuma la multiculturalidad, la globalización, las disidencias sexuales, etc.? Para las nuevas generaciones de varones y mujeres, ¿quién es ella y cómo se puede asumir la tradición mariana de una manera liberadora y sanadora en un mundo tan necesitado? (Grey, 1989; Egan, 2001; Vélez Caro, 2019). Estos y otros interrogantes desafían a la de/reconstrucción de las interpretaciones establecidas, cuestionando en particular los sesgos patriarcales, androcéntricos, étnicos, que muchas veces impregnan a María, la mujer, quien reclama para sí y para todas las mujeres, sin duda, la “liberación de los mitos, de los grandes símbolos y de las sublimes palabras” (Aleixandre, Fontanals, 1992, p. 8). En este camino de liberación, la irrupción de los feminismos plantea retos a las teologías y en particular a la mariología, invitándola a una revisión y reformulación de sus distintas dimensiones. A costa de simplificar, las críticas feministas se podrían resumir en dos principales: la configuración a través del tiempo de una teología de María que idealiza a las mujeres y exalta la maternidad como destino y la generación, por influjo del androcentrismo, de un modelo antropológico perjudicial por subordinado, patriarcal y opresivo (Savramis, 1995). A consecuencia de estas críticas, las marialogías hechas por mujeres, entran en acción con el objetivo de “redimir” a María de Nazaret, virgen, esposa, madre, pero también hermana, discípula, profetisa: una mujer con una vida plena de sentido que resitúa, revitaliza y resignifica la vida de mujeres concretas a lo largo de la historia.
Tomando la Sección de Reseñas de este libro como eje articulador (pp. 201-227), se traza a continuación, de modo provisorio, dinámico y en permanente ampliación, un esquemático “mapa marialógico de obras” (Raimondo, 2020; Azcuy, 2016). Este mapa focaliza en las obras como lugares de composición, condensación y panorámica de reflexión teológica mariana; en él convergen las transversales de contextualidad, generaciones y temáticas, con especial énfasis en la perspectiva feminista. A las reseñas de la segunda sección de Marialogía, se suman algunas otras producciones paradigmáticas –sin pretensión exhaustiva– que permiten visualizar la vasta riqueza de la producción de las marialogías hechas por mujeres (Carroll, 1986; Gozzini, Militello, Basil, 1989; Walsh, 1999; Azcuy, Di Renzo, Lértora Mendoza, 2007; Maunder, 2019). Para ello, se privilegian los siguientes criterios de selección: la fecha de la primera publicación de las obras, su influencia y repercusión en la reflexión posterior, tanto en las traducciones a diversos idiomas –español, portugués, inglés y alemán– como en la continua recepción intercontextual realizada por las autoras y, finalmente, una opción personal de lectura en “búsqueda” de María (Maeckelberge, 1991/1994).
La selección de reseñas que aparece en este libro delinea un arco histórico de obras de teólogas que se ocupan de la marialogía entre 1970 y 2020. Ellas se sitúan geográficamente en Europa, Estados Unidos y América Latina; se privilegia sobre todo España entre los países europeos, los países del Cono Sur en América Latina y se da cabida a algunas voces latinas en EE.UU. Para transitar este mapa de obras, se propone bosquejar algunos “trayectos” que se orientan en forma cronológica, según las décadas en las que emergen diversas publicaciones y privilegiando los contextos antes señalados; en algunos casos, se articulan y alternan estos ejes, junto al diverso género de las obras, para su mejor comprensión. Los trayectos de este mapa son, sin duda, acotados e incompletos, pero ponen de manifiesto una extensa y sostenida producción marialógica hecha por mujeres, con diversas aproximaciones, múltiples comprensiones, distintas metodologías. Ellos se completan, solo en parte, con listado de artículos científicos en la bibliografía final de la obra. La finalidad del mapeado es ayudar a vislumbrar a María como una “hermana” en la fe “que revela a las mujeres sus propios recursos reales (…) [quien] como una mujer real con mucho que lidiar (…) eligiendo, [se] entregó a su vida y a su Dios, en su propio tiempo, lugar y manera… Ella es una de la ‘nube de testigos’ cuya historia anima nuestra propia fe” (Johnson, 1985, p. 133).
El primer trayecto marialógico abarca de 1971 a 1988 y podría describirse, de algún modo, como un período de antecedentes para los siguientes, ya que algunas de sus producciones fueron rescatadas, estudiadas e incluso retomadas, por otras autoras que siguieron en el tiempo. Diversas teólogas de esta década y media reconocen tempranamente las dificultades que conlleva la tarea de una teología de María, incluso “las acrobacias psicológicas de los [as] cristianos[as] en torno a las simbolizaciones de María”, alejadas de la “persona histórica de María, la madre de Jesús, y son nefastas para el cincuenta por ciento de la raza humana cuya suerte compartió” (Daly, 1973, p. 81). Según esto, se puede afirmar que las autoras de las cinco décadas consideradas en estos mapas se comprometen, “a revisar el núcleo fundamental de su propia identidad y a (…) recuperar en [María] el paradigma actual y profético de una humanidad reconciliada y realizada” (Azcuy, 2001, p. 166).
A partir del contexto europeo, resulta imprescindible señalar la primera obra de la teóloga noruega Kari E. Børresen, Anthropologie médiévale et théologie mariale (1971), aunque ella sea prácticamente desconocida en nuestro ámbito. Su investigación sobre la relación entre la antropología medieval y la marialogía marcó un hito inicial para la reflexión feminista sobre María. Con su método de investigación, ella muestra cómo ensamblar la experticia en el campo de la historia de las ideas, con la filosofía y la teología y así proporcionar las herramientas para una comprensión apropiada tanto de la mariología como de toda la historia del pensamiento teológico. Como estudiosa de la interacción entre el lenguaje sobre Dios y la antropología, Børresen centra su interés en la antigüedad tardía y en la Edad Media, época decisiva para la elaboración doctrinal de la teología cristiana en la que tiene sus raíces, de manera particular el pensamiento marialógico. Como feminista, la teóloga escandinava intenta elucidar las razones detrás del marcado androcentrismo que caracteriza a la teología católica tradicional y del cual la mariología ha sido y sigue siendo uno de los vectores más poderosos. Otro antecedente europeo interesante de recoger, aunque fuera del ámbito teológico, es la obra de la historiadora británica Marina Warner, Alone of All Her Sex. The Myth and The Cult of the Virgin Mary (1976). El texto es un estudio histórico de cómo la doctrina mariana influyó en la cultura, especialmente a través de la literatura y el arte. Se volvió a publicar en 2013 con un nuevo prefacio y algunas ilustraciones actualizadas. En su planteo, Warner menciona la exhortación apostólica Marialis Cultus de Pablo VI (1974), expresando unas veces su acuerdo con ella y otras que la enseñanza de la Iglesia es un mito y presenta a María como ideal imposible el cual busca subordinar a las mujeres. Desde el ámbito de la historia se ha señalado que su perspectiva mariana es “la que más se aproxima a una mirada desde la ‘historia del género’, quizás más influida por el ambiente de la producción intelectual de los años setenta” (Fogelman, 2006, p. 5). Como trabajo pionero, el libro de Warner fue recibido por teólogas como R. Radford Ruether, C. Halkes, E. Johnson y E. Vuola, entre otras. Sin embargo, si bien la obra fue traducida y editada en español en 1991, ha tenido escasa recepción en América Latina.
A estos dos antecedentes, se deben agregar otras cuatro menciones, dos de ellas latinoamericanas. Ante todo, en un texto marialógico inaugural para Estados Unidos, la obra Mary. The Feminine Face of the Church (1977) de la estadounidense Rosemary Radford Ruether, junto a otros artículos y capítulos suyos. Este libro pionero, reseñado en Marialogía por Nancy Raimondo (pp. 203-204), se encuentra sin duda junto a su autora entre los escritos de influencia en nuestra región; la traducción y edición de otra obra antecedente de Radford Ruether hizo posible su recepción: Mujer nueva, tierra nueva. La liberación del hombre y la mujer en un mundo renovado (1977).
Para América Latina, también puede considerarse precursora la obra de la uruguaya María Teresa Porcile Santiso, Puebla: la hora de María, la hora de la mujer (1980), reseñada asimismo por N. Raimondo en este libro (pp. 205). La teóloga rioplatense cuenta, además, con diversos artículos sobre el tema mariano. Ambos planteos ilustran muy bien lo fundamental del primer trayecto marialógico y nacen del impulso posconciliar y la trascendencia eclesial, pastoral y teológica de un incipiente e inicial reconocimiento de la presencia de mujeres en todas las esferas. Se destaca el énfasis del horizonte eclesiológico en estos ensayos primerizos de una teología sobre María escrita por mujeres.
En Europa, sigue el libro de la teóloga alemana Christa Mulack, Maria. Die geheime Göttin im Christentum (1985), quien constata “la importancia abrumadora de María en el cristianismo” (p. 18) y propone el Magnificat como “la conciencia de la corresponsabilidad del sexo femenino en la transformación del mundo” (p. 194). Por estas razones, la autora considera primordial un estudio bíblico adecuado sobre María, una reflexión teológica que incluya a las mujeres y alimente de forma correcta la piedad devocional de los/as creyentes. En su libro, Mulack trabaja sobre el trasfondo histórico-religioso de la devoción a María a partir de tres preguntas estructurales: ¿cómo surgieron los dogmas de María?, ¿cómo se relacionan los dogmas con la opresión de las mujeres? y ¿qué mensaje liberador tiene María para las mujeres y varones hoy? En España, se abre la producción marialógica con una obra de talante interdisciplinario: Mercedes Navarro Puerto, María, la mujer. Ensayo psicológico-bíblico (1987). Se trata de un libro que tuvo una importante recepción en Argentina a fines de los años noventa y que fue reseñado por Valentina Nilo en esta marialogía (pp. 207-208). Para finalizar el primer trayecto de obras y marcar el rumbo en América Latina, la mención del libro de las teólogas brasileñas pioneras Ivone Gebara y María Clara Bingemer resulta obligada. La obra conjunta María, mujer profética: ensayo teológico a partir de la mujer y de América Latina (1988), reseñada también por V. Nilo (pp. 209-210), merece el calificativo de precursora por antonomasia en la región y permanece como punto de referencia a lo largo de los años. Una razón indiscutible de su influencia es la función que ejerce al continuar la perspectiva de la teología de la liberación y abrir un nuevo cauce en el horizonte de la perspectiva de las mujeres.
Un segundo trayecto marialógico se extiende entre 1991 y 2000. A partir del despunte de aquellas obras precursoras, comienza a brotar la producción teológica sobre María, enriquecida con frecuencia por los aportes de las teorías feministas y la categoría de género. Dos palabras recurrentes que aparecen en las obras de este recorrido son redescubrimiento y recuperación. Las teólogas redescubren y recuperan a María, fundamentalmente, como “un sujeto auténtico, por sí misma, antes de ser la madre de Jesús o la primera discípula de la Iglesia. Es esta subjetividad lo que está en juego en las interpretaciones sobre María” (Ross, 2008, p. 36). Posiblemente, no es casual que sean autoras europeas y estadounidenses quienes marquen el rumbo marialógico de este período. El inicio corresponde al contexto europeo con dos obras de diverso alcance: desde el ámbito italiano, se destaca Cettina Militello con un desarrollo de teología dogmática que da comienzo a lo que se podría denominar un “repertorio marialógico” de libros y artículos articulados en un horizonte eclesiológico-espiritual. Su primer texto, con formato de manual, lleva como título Mariologia (1991) y presenta una breve marialogía en conexión directa e inmediata con la eclesiología. En él, se destacan dos aspectos, por una parte la centralidad del discipulado de María, a partir de la carta encíclica Redemptoris Mater (1987) de Juan Pablo II, llamada por su propio Hijo al seguimiento antes que los apóstoles y, por otra, la utilización de la expresión “nuestra hermana”, tanto en el título de la cuarta y última parte del texto, como expresión de una certeza de reciprocidad vincular en la humanidad toda que inaugura una mirada distinta sobre María a partir del contexto cultural contemporáneo. Como señala esta teóloga, “es esencial que los varones y las mujeres puedan mirar a María y reconocerla como modelo en una trama relacional gratificante, más allá de la estereotipia ‘virgen-esposa-madre’” (1991, p. 101). Y esto se puede lograr a través de la comprensión de María como “hermana”.
El mismo año se publica la primera edición de la investigación realizada por la teóloga belga Els Maeckelberghe, Desperately Seeking Mary: A Feminist Appropriation of a Traditional Religious Symbol (1991/1994), del cual se hace eco Navarro Puerto en un artículo de igual título (1995). Esta obra que ha sido reseñada por V. Azcuy (pp. 211-212) tiene la virtud de abrir a un panorama de marialogía feminista y problematizar sobre la ambigüedad del símbolo mariano y la necesidad de una hermenéutica crítica. A partir de entonces, las obras se suceden como “en cascada”: el libro compartido de la teóloga neerlandesa Catharina Halkes y Edward Schillebeeckx, Mary. Yesterday, Today, Tomorrow (1992), traducido al español en 2000, con reseña de V. Nilo (pp. 219-220); la importante obra de la teóloga rumana-alemana-estadounidense Elisabeth Schüssler Fiorenza, Jesus: Miriam’s Child, Sophia’s Prophet. Critical Issues in Feminist Christology (1994), también traducido en 2000 y reseñado en este libro por Azcuy y Silvina Repullo (pp. 221-223), con interesantes consideraciones sobre Miriam y, por último, la obra de la teóloga británica nacida en Zambia: Christina Jane Bell-Beattie, Tina Beattie, Rediscovering Mary. Insights from the Gospels (1995), con reseña de María Cristina Portero (pp. 213-214).
A este conjunto, se añaden tres obras del ámbito hispanoparlante, sea latino, latinoamericano o español.
En primer lugar, la contribución desde la teología feminista latina en Estados Unidos, plasmada en la obra de Jeanette Rodríguez, Our Lady of Guadalupe. Faith and Empowerment among Mexican-American Women (1994). Esta investigación, la cual combina un paradigma multicutural, feminista y pastoral, constituye el primer estudio cualitativo a partir de la metodología de entrevistas sobre el significado de Nuestra Señora de Guadalupe entre las mujeres mexicoamericanas, y, al mismo tiempo, desafía la tradicional teología guadalupana, al colocar la voz de las mujeres en el centro de la reflexión teológica. La autora va más allá de las implicaciones temáticas y religiosas del símbolo para ahondar en su relevancia desde la cotidianeidad de las mujeres. Este estudio ofrece una importante reinterpretación de uno de los símbolos más potentes del “Nuevo Mundo”. Sus conclusiones cuestionan una percepción común sobre la Virgen de Guadalupe como modelo de servilismo y sufrimiento y la reinterpretan como un símbolo catalizador de liberación y empoderamiento para las mujeres mexicoamericanas. En América Latina y el Caribe, en continuidad con la vía reflexiva abierta por Gebara y Bingemer como marialogía en clave liberadora, feminista y latinoamericana, se destacan los aportes de la religiosa brasileña Lina Boff que pueden verse en la bibliografía final de este libro. En este trayecto, conviene mencionar el primero de ellos, dedicado a espiritualidad mariana: Maria e o feminino de Deus (1997) se propone un acercamiento teológico-pastoral que explora la relación entre la Trinidad y las relaciones humanas. Desde esta fundamentación, apoyándose en el evangelio de Lucas y en los aportes de teólogas como M. T. Porcile, M. C. Bingemer, E. Johnson y M. Navarro Puerto, L. Boff habla de María y lo femenino de Dios relacionado con las tres personas de la Trinidad, y como “mujer del tiempo del Espíritu de Pentecostés, la mujer integrada en la primera comunidad de fe, la mujer de actuación eclesial” (p. 7). Se trata, sin duda, de un acercamiento original en el cual la teología mariana es atravesada por un enfoque tripartito: antropológico-bíblico, sociocultural y psicológico. La triada se completa con una obra de España dirigida por Isabel Gómez-Acebo, María, mujer mediterránea (1999), que muestra el talante productivo de la Asociación de Teólogas Españolas y que ha sido reseñada por Sandra Robles Rivera (pp. 215-217). Un pensamiento de esta editora podría resumir la intención compartida por todas las autoras de este trayecto de “recuperar lo fundamental [acerca de María] (…) muchas personas seguirán en su piedad a la mujer de la ilusión, pero otras a lo mejor descubren, tras la pátina de los siglos, a una mujer diferente y más mujer que les resulta atractiva” (Gómez-Acebo, 1999, p. 14).
El tercer trayecto marialógico abarca el período 2000-2020 y se caracteriza por un despliegue abierto, sostenido y extendido de la producción teológica escrita sobre María, dando lugar a diversos enfoques y posicionamientos reflexivos. Se busca desentrañar en María, desde los textos, la tradición y la historia, lo que en ella como mujer transforma la realidad, moviliza los recursos a disposición para conseguir mejores condiciones de existencia, para sí misma y para otros/as. La búsqueda también apunta a la mujer que observa, escucha, pasa por su corazón lo que acontece y decide; estas son acciones que alcanzan y habilitan a las diferentes mujeres de todos los tiempos. A la diversidad de los contextos sociales, religiosos y étnico-culturales, se suma el diálogo con la historia, la psicología, la sociología, la filosofía y las olas globales como la liberación, el feminismo, los derechos humanos e incluso la ecología. En algunas obras, sobre todo en América Latina, se combinan miradas desde la opción preferencial por los pobres, más concretamente por las mujeres entre ellos, con una progresiva hermenéutica interseccional, más propia de los nuevos enfoques derivados del feminismo.
En Estados Unidos, el libro de la teóloga y religiosa Elizabeth A. Johnson, Truly our Sister. A Theology of Mary in the Communion of Saints (2003/2005) se manifiesta como una obra paradigmática. Con el paso del tiempo llega a transformarse en un “clásico” tal como lo apunta su reseña por parte de Alina Rosales (pp. 229-230) y lo profundiza, bajo cierto aspecto, el estudio de Blanca Besa Bandeira (pp. 135-150). Junto con la propuesta de E. Johnson, cabe presentar otras dos obras: ante todo, el panorama editado por Amy-Jill Levine, A Feminist Companion to Mariology (2005). Una serie de doce ensayos con un amplio espectro temático que abarca sexualidad, feminismos, pneumatología, escatología, historia y hermenéutica en la tradición mariana, abordados ecuménicamente desde los estudios bíblicos y los orígenes cristianos. Entre quienes colaboran, se destacan los aportes de la estadounidense Jane Schaberg y la noruega Jorunn Økland, ambas biblistas. Abriendo otro espectro, conviene no olvidar a Courtney Hall Lee, con su Black Madonna. A Womanist Look at Mary of Nazareth (2017), una propuesta desde la teología womanista que considera la relación entre María de Nazaret y las mujeres afroamericanas a partir de las acciones de Black Lives Matter y propone a María como un modelo crítico para la resistencia y la perseverancia de las luchas de las black mothers.
En la elaboración marialógica europea de este trayecto, sobresale la publicación de la tesis doctoral de Tina Beattie bajo el título God’s Mother, Eve’s Advocate. A Marian Narrative of Women’s Salvation (2002). Su objetivo es discernir “el lugar del cuerpo femenino en la historia cristiana de la salvación” (p. 12) y lo hace por medio de las figuras de María y Eva. Como apoyatura de su investigación recurre a pensadoras/es como Luce Irigaray, Pierre Bourdieu y Jacques Derrida; realiza una crítica a posturas teológicas marianas como las de Hans Urs von Balthasar y Juan Pablo II. Con sus reflexiones, la teóloga británica señala la necesidad de una “teología mariana reconfigurada” en la cual las mujeres puedan entenderse a sí mismas como total y físicamente salvadas. Los aportes italianos llegan con las plumas de teólogas como Cettina Militello y Adriana Valerio, historiadora y teóloga que se cuenta entre las fundadoras del Coordinamento Teologhe Italiane. En el caso de Militello, profundiza su pensamiento con diversos artículos que no pueden enumerarse en esta ocasión; sin embargo, su valiosa producción académica puede ilustrarse con la mención de su obra Maria con occhi di donna. Nuovi saggi (2019), que propone un renovado acercamiento de estilo “sororal y solidario”. Ya en 1999 había presentado una serie de escritos con el mismo título que se articulaban desde la espiritualidad mariana, esta reedición incorpora nuevos ensayos. En ellos se hace hincapié en que María era una mujer “normal”, siguiendo las palabras del papa Francisco, pero a la vez se evidencia que la teología marial durante mucho tiempo se dedicó a su “exaltación” generando como contrapartida “una falta de estima por las mujeres, marcada por la antítesis Eva-María” (p. 18). Para superar esa visión, Militello intenta llevar a María de vuelta al misterio de la Iglesia y al seno del pueblo de Dios “al que pertenece” (p. 25). Al hacer visible la dimensión “soro-fraternal”, María es presentada como la discípula por excelencia que invita a un discipulado eclesial y existencial tanto a varones como a mujeres. Valerio, con su investigación histórico-teológica Maria de Nazaret. Storia, tradizioni, dogmi (2017) deja en claro que “Miriam de Nazaret, madre de Jesús, es el eje de la religión cristiana” (p. 5). Esta afirmación es el fundamento del desarrollo del ensayo en el que se destacan diversos temas: la progresión de la dogmática mariana; los rasgos históricos de la espiritualidad mariana occidental, con el conflicto entre franciscanos y dominicos sobre la Inmaculada Concepción, la utilización de su imagen por algunos como símbolo de la ortodoxia romana (naciones consagradas a la Virgen), mientras otros la comprenden como “mediadora, abogada y corredentora”. La autora señala que muchos se han confiado totalmente a ella, como lo evidencia por ejemplo el lema Totus tuus de Juan Pablo II; incluso otras tradiciones religiosas, como la musulmana, destacan la presencia y el realce que adquiere la figura de María. Finalmente, se considera a los feminismos y las teologías feministas que se animaron a lidiar con el símbolo mariano: ¿es María un modelo de opresión o liberación para las mujeres? En un texto sencillo, Valerio logra concentrar una ingente cantidad de fuentes y consideraciones mariológicas históricas y actuales, a la vez que permite reconstruir, de forma clara y precisa, los contornos de María como la protagonista de su historia y la historia de salvación.
La madurez teológica de este conjunto europeo también es compartida por Mercedes Navarro Puerto, quien escribe con experticia Los rostros bíblicos de María. Exégesis y hermenéutica bíblica feminista (2020). Esta obra, reseñada por B. Besa Bandeira (pp. 247-248), es un estudio de referencia en el ámbito de la marialogía bíblica, que reúne, completa y reelabora un conjunto significativo de artículos científicos previamente publicados sobre la temática y elencados en la bibliografía final.
Visto desde América Latina, este trayecto probablemente represente lo que se podría denominar una “irrupción marialógica” reflejada en la creciente, diversificada y valiosa producción de teólogas de las áreas bíblica, dogmática, espiritual, pastoral. En la primera década se destacan los nombres de V. Azcuy e Ivoni Richter Reimer en la publicación de artículos científicos con énfasis feminista, L. Boff y C. M. Temporelli con diversos libros cada una y, además, tres obras colectivas, editadas en Brasil y Uruguay respectivamente. Empezando por las tres últimas y siguiendo un orden cronológico, se conoce una obra escrita por las teólogas brasileñas: Lina Boff, Barbara Pataro Bucker y María Carmen Avelar, Maria e a trindade: implicações pastorais-caminho pedagógico vivência da espiritualidade (2002), quienes con las comunidades experimentaron a María como madre protectora, compañera de camino y liberadora, madre del cielo y madre de la tierra, en relación con la Trinidad y los pueblos. Otra, elaborada “desde las bases” mediante una investigación colaborativa, está coordinada por Verónica Cordero, Graciela Pujol, Mary Judith Ress y Coca Trillini, Vírgenes y Diosas en América Latina. La resignificación de lo sagrado (2004). En ella cabe señalar su valor descriptivo y representativo de la experiencia mariana en el cruce religioso-cultural y de género en la región, tal como lo ha indicado B. Besa Bandeira en su reseña (pp. 225-227). La tercera publicación grupal es una producción de Ivone Gebara, Mercedes Brancher, Elisabeth Schüssler Fiorenza, Nancy Cardoso Pereira y Maria Cecilia Domezi, con el título Maria entre as mulheres: perspectivas de uma Mariologia feminista libertadora (2009), que se posiciona como una aproximación de mariología feminista liberadora, sin traducción ni difusión en el área hispanoparlante de América Latina, aunque significativa en su perspectiva. Las autoras buscan ahondar en la conexión mujeres-María de Nazaret, convencidas, paradojalmente, que la cercanía entre las mujeres y una adecuada comprensión de María sirve de inspiración para superar todo tipo de barreras que impidan la igual dignidad en las comunidades. Apuntan a una apertura del pensar desde la justicia de género “para liberar nuestras creencias religiosas de cárceles dogmatizantes, antidemocráticas y excluyentes” (p. 15). Y afirman que “María de Nazaret, en el corazón de las luchas feministas por la liberación y la salvación, se encuentra en el reverso de las sexualidades jerárquicas, de la fijeza de identidades preestablecidas, de la concentración de poder” (p. 45).
Junto a las obras compartidas, se encuentran las individuales, siendo mencionada sólo una selección en orden cronológico en esta introducción: primero, una de Lina Boff en el marco de una serie de textos de alcance teológico-pastoral: Mariologia. Interpelações para a vida e para a fé (2007), cuya reseña ha sido realizada por S. Repullo (pp. 231-232) y otra de Clara M. Temporelli, religiosa de la Orden de la Compañía de María, que ilustra su énfasis en la dogmática mariológica y es fruto de su tesis doctoral: María, mujer de Dios y de los pobres. Relectura de los dogmas marianos (2008). Ya en la década que sigue, otros dos títulos muestran la continuidad de sus aportes: C. M. Temporelli, María a la luz de la fe del pueblo latinoamericano. Nuestra Señora de Guadalupe (2013), de interés contextual y L. Boff, Maria no movimiento do Espírito Santo. Em perspectiva evangelizadora pastoral (2019), en clave pneumatológica, evangelizadora e inculturada. Las reseñas de Temporelli fueron elaboradas por Marcela Inés Perez (pp. 233-234 y 239-240); para otros textos de la autora y de L. Boff, junto a un sustancioso conjunto de artículos de diversa autoría, puede verse la bibliografía final.
En la segunda década de este trayecto en América Latina, continúa en parte el camino iniciado en la anterior, con el agregado de nuevos nombres en investigaciones doctorales y estudios con métodos cualitativos. En el ámbito bíblico, el libro de la exégeta y pastora luterana Ivoni Richter Reimer, Maria, Jesus e Paulo com as mulheres: Textos, interpretações e História (2013), reseñado por S. Repullo (pp. 235). En el campo teológico, la publicación de otra tesis doctoral: María del Pilar Silveira, Mariología popular latinoamericana: fisonomía de la Mariología popular venezolana (2013), cuya riqueza se puede apreciar en un estudio de la autora y la reseña de A. Rosales en este libro (pp. 27-238). Siguiendo la perspectiva de diálogo con otras disciplinas que emerge en la investigación de Silveira, M. C. Portero propone la reseña de una obra sobre religiosidad mariana escrita desde las ciencias sociales (pp. 241-242): Aldo Ameigeiras y Ana Lourdes Suárez, Aparición Mariana, símbolos religiosos y sanaciones. Peregrinaciones y conflictos en Tres Cerritos, Salta (2016). Recientemente, se suma otra publicación doctoral en la intersección entre historia de la Iglesia y teología, esta vez de Erica Aldunate Loza, Historia de la devoción a la Virgen de Copacabana en base a nuevas fuentes y desde una mirada intercultural (2020), cuyo valioso contenido se puede apreciar en un estudio de la autora en este libro y la reseña sobre la obra de M. I. Perez (pp. 245-246).
Este mapeo primario de obras de marialogía hecha por mujeres, especialmente las feministas, quiere poner de manifiesto un abordaje crítico de/reconstructivo de la teología mariana, mostrando por medio de este abanico de reseñas y estudios cómo es posible leer el símbolo de María de modo inclusivo y diferente. La teología de María escrita por mujeres busca ofrecer nuevas interpretaciones a mujeres y varones de hoy, desde la luz del quehacer teológico, bíblico, ético y espiritual. Mediante el uso de la teoría feminista y el instrumental de género, estas marialogías hacen crecer la capacidad de estima a una misma y otras mujeres, así como el reclamo de la figura de María como mujer solidaria. Lo hacen tratando de no afectar la complejidad de todos esos acercamientos, con la certeza que María es relevante para la vida de mujeres y varones, y apostando por una visión marialógica madura, propositiva y liberadora. En este sentido, las teólogas elaboran propuestas que surgen del encuentro entre Miriam y las mujeres, un encuentro novedoso y auténtico que promueve la búsqueda de una redefinición de la identidad por parte de las mujeres, sus roles y capacidades en sociedades e iglesias estructuradas androcéntricamente. Construyen nuevos significados teológicos que resitúan a María y la relacionan con otras mujeres del entorno de Jesús, rechazando ideas de aislamiento que la separan de la comunidad de los/as discípulos/as y posibilitan su nexo con otras mujeres a lo largo de la historia.
Desde esta perspectiva, entonces, es válido, cuestionar y preguntar: “¿la Mariología, hoy, sirve a la Iglesia y al mundo?” (Francisco, 2020). Esta interpelación puede ser uno de los puntos de partida para comenzar a transitar los caminos de una marialogía comprometida con la realidad eclesial, pastoral, popular y vital. La tarea es descubrir los “signos de los tiempos marianos” que emergen actualmente y reconocer con ellos, cada vez más, el protagonismo de las mujeres en todos los ámbitos, incluidos los teológicos, ya que sólo así se podrá cimentar una “mariología (…) llamada a buscar espacios más dignos para las mujeres en la Iglesia, partiendo de la dignidad bautismal común” (Francisco, 2020).
Sandra Robles Rivera
Con la misma fuerza y compromiso de quienes nos precedieron en la fe y consolidaron un pensamiento y una práctica mariana invitando a recrear la imagen de María, las mujeres latinoamericanas y de otros contextos seguimos avanzando en este desafío. Esto se hace evidente, a través de un diálogo multicultural, con apertura ecuménica e interreligiosa, en la producción literaria que tenemos en las manos. Entre las autoras que escriben capítulos en la Sección de Estudios (pp. 39-200), contamos con una representación de diversas culturas y denominaciones religiosas: Erika Aldunate Loza (Bolivia), María del Pilar Silveira (Uruguay/EE.UU.), María José Caram (Argentina), Paula Depalma (Argentina/España), Mercedes Navarro Puerto (España), Clara María Temporelli (Argentina), Blanca Besa Bandeira (Chile), Carolina Bezerra de Souza (Brasil), Ivoni Richter Reimer (Brasil) y Virginia Azcuy (Argentina/Chile). Todas ellas, desde sus propios contextos y perspectivas, nos dicen una palabra sobre la marialogía del siglo XXI y sus repercusiones para un futuro desarrollo con acentos latinoamericanos. Los temas abordados por ellas nacen de cuestionamientos vitales suscitados en sus propias comunidades cristianas y de un incesante interés por dar respuestas a lo que Dios quiere para nuestro continente hoy. Por lo tanto, el compromiso que está detrás de sus escritos es eclesial, teológico y pastoral a través de una relación inquebrantable. En coherencia con esto, las diversas temáticas se circunscriben a grandes ejes, todos ellos, críticos y propositivos: la reinterpretación de los arquetipos y de los dogmas marianos; María en los diversos ámbitos de la Iglesia; exégesis y hermenéutica bíblica feminista y la religiosidad popular latinoamericana como horizonte de reflexión.
A partir de este último gran tema, podemos aseverar que, sobre todo en las últimas décadas, nos encontramos con una vasta producción literaria y teológica que ha destacado, como parte esencial de la identidad latinoamericana, la entrañable relación con María. Sin embargo, aun valorando el amor del pueblo latinoamericano a su Madre, quedan pendientes algunos análisis críticos de fondo. Las preguntas básicas son: ¿hacia qué imagen de María ha sido dirigida la admiración de la mujer latinoamericana?, ¿qué modelo de mujer se ha desprendido de nuestra religiosidad popular?, ¿en qué medida dicha imagen mariana y su arquetipo ha reforzado una fe y una práctica religiosa que ha alimentado el machismo y la indignidad de las mujeres en nuestro continente? Ante estos cuestionamientos, urge un desarrollo marialógico auténticamente liberador sobre la identidad de María y las mujeres en América Latina. Este es el desafío propio de un estudio mariano desde este continente, ya que somos las mismas creyentes, especialistas o no, quienes vamos denunciando las desigualdades contenidas en una serie afirmaciones y prácticas marianas visibles hasta hoy en las comunidades cristianas. Se trata, entonces, de mujeres que somos parte de una educación progresiva en relación con la validación de nuestra riqueza cultural y religiosa, de la promoción de las mujeres y el restablecimiento de relaciones humanas respetuosas de los diversos modos de ser y de estar en el mundo. El esfuerzo de las escritoras de las páginas, quienes asumen estas y otras tantas preguntas surgidas tanto en el diálogo con las comunidades de base como en los ámbitos académicos, consiste en afrontar un camino de búsqueda para responder teológicamente a los desafíos emergentes.
En lo que sigue, se presentan y describen de manera breve a la vez que sustanciosa los escritos de las diversas autoras que han dado como fruto la sección de estudios en este libro. Como ya lo hemos señalado, cada una colabora con su estilo, que nace de una larga experiencia e investigación en el área de la reflexión mariana. Cabe destacar que ellas llevan muchos años observando la situación socio-religiosa, dejándose mover por las realidades que viven las mujeres a nivel global y local. Asimismo, desde diversos ámbitos, han trabajado arduamente en la configuración de nuevos aportes marialógicos y nos invitan desde ellos a vivir en la libertad de los hijos e hijas de Dios.
Comenzamos este rico itinerario con el trabajo historiográfico de la teóloga boliviana Erika Aldunate Loza, quien expone un aspecto de su investigación doctoral realizada entre los años 2009-2015, bajo el título “La devoción a María de la Peña de Francia y María de Copacabana. Estudio de la fuente de Guamán Poma de Ayala, cronista indio” (pp. 39-55). Su escrito se inicia con una breve, pero contundente biografía de Guamán Poma de Ayala (s. XVI), la que nos sitúa en el escenario espacio-temporal en el cual se desarrollan las advocaciones marianas de la Peña de Francia y de Copacabana, la Cruz de Carabuco, a san Bartolomé y Santiago Mayor, Illapa o Rayo para los indígenas. Desde estos antecedentes biográficos, Aldunate, va situándonos, con sabrosas historias, en las advocaciones marianas antes mencionadas y nos entrega razones que condujeron a Guamán Poma a vincular la aparición de María de la Peña con la de Copacabana y la Virgen del Rosario. Según la autora, la aceptación del cristianismo por parte de los indígenas, se transparenta en el aprecio que ellos tienen hacia María, pues ella interviene en las luchas entre los nativos y españoles y, a la vez, les permite establecer relaciones entre sus creencias ancestrales, sobre todo la Pachamama y María. Por lo tanto, a través de la Madre, los indios reciben el cristianismo y, por esta razón, la visitan y la celebran en sus santuarios y le otorgan títulos que dicen relación con las actividades de los creyentes: “María es Montaña, es tierra, María es mineral precioso (plata, piedra preciosa), María es agua, es la fuente de la salud, María es vena de riqueza espiritual” (p. 52). La autora deja las puertas abiertas para seguir pensando en las afirmaciones que hace Guamán Poma de Ayala, acerca de la solidez de los indios en sus creencias, contrariamente, a las incoherencias que manifestaron los españoles durante la conquista. Desde estos antecedentes, según la teóloga boliviana, hoy debemos repensar el mito que consideró a los indios como cristianos idólatras y valorar la fuerza de su fe y su devoción mariana.
Ante el desafío de validar las prácticas propias de cada cultura, María Pilar Silveira responde con un trabajo acucioso, sustentado en el método ver-juzgar-actuar, que ha titulado: “La madre de Dios desde la mariología popular venezolana” (pp. 57-70). Si bien sus indagaciones están concentradas en la cultura religiosa y popular venezolana, ella entrega elementos sugerentes para otros contextos del continente. Desde un marco experiencial, centrada, sobre todo, en los barrios caraqueños, la autora define la mariología popular como la confianza y cariño de un pueblo encarnado en la vida cotidiana y en las tradiciones de su formación católica. Las observaciones y análisis que ella recoge, giran en torno a la percepción que tienen los encuestados en relación con María y las advocaciones celebradas por los venezolanos: La Divina Pastora en Santa Rosa, Barquisimeto, de Nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá en Maracaibo y de Nuestra Señora de Coromoto en Guanare. A través de preguntas y, aceptando la invitación a entrar en la intimidad de sus entrevistados, M. Pilar Silveira concluye sus análisis, destacando la importancia que tiene “la virgen madre” para los y las creyentes venezolanas. En una cultura matrifocal, las relaciones humanas se entienden desde la madre o en palabras de la teóloga uruguaya: “la madredad” (p. 59). Así se da la vinculación entre mariología y eclesiología: María es celebrada en la fiesta patronal. Esta riqueza mariana requiere, según la autora, de una hermenéutica apropiada para estructurar una mariología popular que contenga la vitalidad de las experiencias esenciales en torno a María. Por tanto, los estudios marianos científicos o la institución eclesial no pueden despreciar los ritos y los símbolos del pueblo sin generar un vacío fundamental en la vida de los cristianos, por lo cual vale mucho la pena su recuperación y puesta en valor.
En la misma línea, pero desde otras fuentes, se ubica el escrito de María José Caram: “María discípula misionera. Un rasgo relevante de la mariología de Aparecida y del magisterio del Papa Francisco” (pp. 71-88). En este capítulo, la teóloga argentina centra su atención en lo que María quiere decir para la Iglesia latinoamericana de nuestro tiempo, sobre todo desde las intuiciones del actual pontífice en las dimensiones sociales, culturales, ecológicas y eclesiales. Ella señala que hay elementos comunes entre la mariología de Aparecida y el pensamiento de Francisco, en cuanto afrontan y asumen con esperanza los derroteros del siglo XXI. Su análisis eclesiológico se inicia constatando el lugar que María ha ocupado en las Conferencias Generales del Episcopado latinoamericano y del Caribe. Se detiene, particularmente, en la comprensión de María en América Latina en la Conferencia de Aparecida (2007), que está vertida transversalmente a lo largo de todo el documento, aunque enfatiza en aquellos aspectos que relacionan a María con lo más propio de la religiosidad de nuestros pueblos. Tras esta constatación, la autora pone de manifiesto el papel de Jorge M. Cardenal Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, como uno de los redactores del documento conclusivo de Aparecida. La visión que el entonces primado de Argentina sostiene acerca de María, las vuelca más tarde en su calidad de obispo de Roma en la exhortación apostólica Evangelii gaudium (2013) y en sus innumerables escritos. En estos textos, Francisco insiste en el papel que juega María en relación con la Iglesia: en cuanto discípula misionera, por una parte, María está cercana a la experiencia de los creyentes y, por otra, colabora para enraizarlos en la experiencia trinitaria de ser todos hijos en el Hijo. Bajo este marco, María José Caram nos invita a releer el texto bíblico de la visitación de María a su prima Isabel (cf. Lc 2,39-45), que sirve de fundamento para el discipulado misionero de María y como texto clave en la teología mariana de Aparecida y del magisterio del Papa Francisco. La figura de la visita no solo se refiere a María, sino que también expresa algo propio de los pueblos latinoamericanos y caribeños, en sus prácticas religiosas y devocionales, al visitar constantemente los santuarios marianos del continente.
En una perspectiva complementaria a la religiosidad popular, en su capítulo “María en la liturgia de ayer y hoy” (pp. 89-101), Paula Depalma asevera que las grandes fiestas marianas celebradas en el mundo y en América Latina están marcadas por la celebración de los dogmas marianos y las diversas advocaciones. La autora busca establecer una interrelación entre los testimonios del evangelio de Juan y su configuración en diversos ritos y símbolos propios de la liturgia mariana. Aunque no era común la participación de la mujer en los ritos hebreos, algunos escritos del Nuevo Testamento sitúan a María no solo participando de ellos, sino también reelaborándolos. Para Depalma, la acción de María en el culto es un incentivo para que las mujeres creyentes no repitamos formas estereotipadas para relacionarnos con María y con nosotras mismas, sino para recrear, permanentemente la liturgia y los ministerios. Esta no es una tarea acabada, pues en la medida que van cambiando las comprensiones marianas, también van cambiando las formas en que configuramos los ritos y símbolos. Sin duda, las reflexiones de la teóloga argentina residente en España, fortalecen una marialogía feminista latinoamericana, toda vez que analiza la piedad popular y enfatiza la necesidad de transformaciones rituales y simbólicas en la comprensión de las mujeres de este continente hacia María, la madre dolorosa. Se precisa una retroalimentación constante entre los dilemas de la vida cotidiana y nuestra forma de expresarlos en la liturgia, así como también asumir la diversidad de símbolos y ritos propios de nuestras culturas indígenas, en relación con la tierra, los astros, la naturaleza y el cosmos, en general. En ella se despliega una sabiduría que nos puede permitir comprender y simbolizar a María en equilibrio con los ritos de nuestras culturas ancestrales. En el redescubrimiento del tesoro contenido en las expresiones indígenas, como continente, hemos aprendido de sus símbolos y rituales.
Mercedes Navarro Puerto, con un amplio y rico bagaje investigativo y literario, nos comparte varios elementos que abren caminos hacia una experiencia marialógica latinoamericana impulsora de cambios profundos en la comprensión de María y las mujeres. En el capítulo “El Arquetipo mariano y su impacto en las comunidades eclesiales católicas” (pp. 103-116), la autora cuestiona desde la psicología profunda las representaciones arquetípicas marianas que sostenemos y vivimos en las comunidades católicas. Ella analiza si estas imágenes son genuinas o sólo una transmisión ideológica de doctrinas religiosas. Con argumentos sólidos, demuestra de qué manera la Gran madre, las diosas y los dioses del entorno hebreo van adhiriéndose a la concepción del Dios de la religiosidad semita y, también, cómo dichos prototipos femeninos, sobre todo positivos, son concentrados en la figura de María. Lo mismo ocurre en el Nuevo Testamento y los relatos marianos de los evangelios. Navarro va decantando las diversas transformaciones de las diosas en las narrativas marianas, sean estas de Marcos, Mateo, Lucas o Juan. Su posición es crítica al mencionar que la necesidad de endiosar a María condujo a concebirla, desde una mirada patriarcal, a su símil divino judeocristiano. María pierde sus rasgos humanos e individualizadores y consecuentemente, también lo hacen las mujeres que son instadas social y culturalmente a vivir bajo este modelo. Sin embargo, Mercedes Navarro destaca la importancia simbólica de María para la construcción de una antropología que fundamente el desarrollo humano, como muestra de ello, señala en primer lugar a los dogmas marianos como arquetipos de la tradición eclesial. Estos dogmas, pregonados en diversas épocas y contextos de la Iglesia católica, hoy requieren de una profundización y reinterpretación para los y las creyentes del siglo XXI, en un contexto ecuménico, interreligioso e intercultural. La reformulación actual de estos dogmas debe conducirnos a revalidar a María y a la experiencia humana integradora en todos sus ciclos vitales.
Ante la necesidad de revitalizar y actualizar el sentido teoantropológico de los dogmas marianos, en su estudio “La Theotokos, Madre de Dios y sus implicancias antropológicas” (pp. 117-133), Clara M. Temporelli subraya, con una sólida argumentación, el peso del concepto “madre” para el ser humano y sus consecuencias en la vida y para la vida. A partir de este núcleo, la autora plantea ¿qué repercusiones tiene este dogma para las diversas dimensiones de la persona? En su opinión, ellas son múltiples y dejamos a la lectora y al lector interiorizarse de cada una de ellas en la profundización de este capítulo. Sin embargo, hay una que Clara M. Temporelli considera como aporte para la teología latinoamericana y sus desafíos actuales: la maternidad impulsa a la defensa de la vida en contextos de muerte y depredación. La aparente fragilidad de María fue la garante de grandes cambios para la humanidad y lo sigue siendo en nuestras comunidades de América Latina, en las cuales, María es madre y hermana de las y los creyentes. Finalmente, la maternidad de María es un dogma que resignifica el cuerpo de la mujer en su identidad y sexualidad.
En la constante tarea de reaccionar, ante los desafíos que tiene la marialogía en nuestro continente, es imprescindible destacar el trabajo realizado por Blanca Besa Bandeira (pp. 135-150). Ella nos comparte algunos aportes desarrollados por Elizabeth A. Johnson en su obra Verdadera hermana nuestra. Teología de María en la comunión de los santos (2005). Sin duda, las contribuciones de Johnson son innumerables, pero Besa señala una esencial: una teología de María que apunta a la transformación de la cultura occidental en lo que respecta al simbolismo de María. En efecto, un estudio de María lejano a su situación vital, no sólo ha significado una mutilación de su persona, sino que también ha validado un referente nefasto para la identidad de las mujeres y las relaciones humanas. Tras esta constatación, la teóloga chilena subraya la importancia de Elizabeth Johnson al proponer una antropología igualitaria sustentada en el compañerismo y una marialogía pneumatológica y eclesiológica, desde la comunión de los santos y santas de Dios. Estas intuiciones afirman la identidad de María desde sus rasgos históricos, en su relación con el Espíritu y el reconocimiento de las mujeres en su dignidad y mutualidad con la humanidad. Las reflexiones de Johnsonson significativas para una religiosidad popular mariana y latinoamericana que quiere vivir y celebrar su fe en respeto a la dignidad de varones y mujeres de nuestro continente. La teóloga chilena plantea interrogantes y desafíos a la mariología feminista de Johnson desde el contexto cultural y religioso de Chile.
Uno de los trabajos fundamentales de la teología y marialogía latinoamericana, ha sido la relectura de los textos marianos del Nuevo Testamento desde la vitalidad de las mujeres. Estas relecturas surgen tanto desde el espacio académico como desde los encuentros de mujeres en las comunidades eclesiales de base, las cuales, cuestionadas por las contradicciones existentes entre sus vidas, los modelos marianos tradicionales y la acción de la ruah en ellas, van tejiendo nuevas interpretaciones.
