Más Fácil de lo Habitual - N.J. Lysk - E-Book

Más Fácil de lo Habitual E-Book

N.J. Lysk

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Beschreibung

Sergi ha dejado de engañarse: hace rato que le gusta otro hombre.

Pero cuando dicho hombre resulta ser un omega y acepta a Sergi como su compañero alfa, pareciera que las cosas empiezan a salir bien. Pero no es tan simple como lo de un alfa conoce a un omega y son felices para siempre.
Para empezar, Ray tiene cuatro otros alfas.
Encima uno de ellos parece decidido a ignorar todas las convenciones y protocolos. Sergi debería estar enfadado y naturalmente le preocupa, pero mientras más líneas cruza Iesu, más se acerca a la persona que Sergi siempre ha tenido demasiado miedo de ser.

¿Tendrá Sergi el valor de enfrentarse a sí mismo? ¿Y tiene Iesu la paciencia para esperar a que lo haga? 

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Veröffentlichungsjahr: 2018

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Más Fácil de lo Habitual

(un romance)

N.J. LYSK

Traducción de Araceli Esquivel

Título original: Simpler Than Most

Copyright de la traducción: Araceli Esquivel 2018

Copyright del original: N.J. Lysk 2017

Tabla de Contenido

Título

Derechos de Autor

Más Fácil de lo Habitual

Prólogo

Capítulo uno

Capítulo dos

Capítulo tres

Capítulo cuatro

Epílogo

Sobre N.J. Lysk

Otros libros por N.J. Lysk (en inglés)

Sinopsis: 

Sergi ha dejado de engañarse: hace rato que le gusta otro hombre.

Pero cuando dicho hombre resulta ser un omega y acepta a Sergi como su compañero alfa, pareciera que las cosas empiezan a salir bien.

Pero no es tan simple como lo de un alfa conoce a un omega y son felices para siempre.

Para empezar, Ray tiene cuatro otros alfas.

Encima uno de ellos parece decidido a ignorar todas las convenciones y protocolos.

Sergi debería estar enfadado y naturalmente le preocupa, pero mientras más líneas cruza Iesu, más se acerca a la persona que Sergi siempre ha tenido demasiado miedo de ser.

¿Tendrá Sergi el valor de enfrentarse a sí mismo? ¿Y tiene Iesu la paciencia para esperar a que lo haga?

Gracias a Alna, por el título y los comentarios.

Y a Toni y Dana, por asegurarse de que no me olvidará ninguna palabra.

Y a todo el mundo que ha escrito reseñas o me ha dicho que cosas les gustaban.

Notas: Los eventos de esta historia suceden al mismo tiempo que los eventos de “El Omega para la Jauría”.

En ese libro, Ray, un hombre lobo, inesperadamente presenta como omega—un cambio hormonal que significa que puede concebir al acostarse con otro hombre—y su tío decide asignarle cinco alfas como sus compañeros.

Los alfas, como el termino indica, se supone deben ser hipermásculinos y dominantes tanto en el sexo como en la vida y por supuesto se espera que estén interesados exclusivamente en omegas.

Dos de esos alfas son los protagonistas de esta historia, que puede leerse independientemente.

Para recibir una notificación cuando esté listo “El Omega de la Jauría”, suscríbete aquí.

Prólogo

—Entonces, ¿vamos a hacer algo?

Sergi levantó la vista del cemento que estaba aplicándole a una hilera de ladrillos y miró alrededor, tratando de descubrir si habían hecho algo mal.

Gabriel les había dado el trabajo más fácil que había encontrado porque ninguno de ellos tenía experiencia en construcción.

No había nada fuera de lugar, Iesu casi había completado la siguiente fila de ladrillos, prolija y recta, como había pedido el capataz.

–– ¿Hacer algo con qué?

––Esta calentura que tienes conmigo ––dijo Iesu.

Excepto que era imposible que hubiera dicho eso.

Sergi se lo quedó mirando, esperando a que las palabras cobraran sentido.

Iesu todavía tenía un ligero acento y algunas veces usaba palabras extrañas, no incorrectas pero no exactamente las que Sergi esperaba. –– ¿Qué?

––dijo de nuevo cuando Iesu no se explicó o repitió lo que había dicho.

Para variar el otro alfa no sonreía, pero sus labios aún estaban ligeramente curvados hacia arriba como si estuviera a punto de reírse.

Probablemente no era normal que Sergi se hubiera fijado en eso.

Iesu suspiró, luego tomó otro ladrillo y lo colocó precisamente en su lugar, presionándolo ligeramente contra el cemento.

Estaba relajado, el latido de su corazón constante y sin prisa.

Y luego lo repitió, despreocupadamente.

––Esta calentura que tienes conmigo.

Solo me preguntaba si alguna vez pensabas hacer algo al respecto.

––Ante eso, miró a Sergi a través de sus pestañas oscuras, no desafiante sino...

¿Era una acusación?

¿Estaba buscando pelea?

–– ¿Estás loco? ––espetó, demasiado sorprendido para acordarse de los modales. –– ¿Por qué...?

Yo no...

––dejó de hablar. Iesu se enderezó de inmediato, sus ojos oscuros lo observaban atentamente.

–– ¿No estás caliente conmigo? -–preguntó muy educadamente, pero era un desafío, por supuesto.

Porque si Sergi lo decía y no era verdad, ambos sabían que su cuerpo revelaría la mentira.

Lo cual era una idiotez porque Iesu obviamente ya lo sabía.

Y no estaba reaccionando como Sergi se había imaginado.

No le había dado un ataque ni había intentado romperle la cara.

Pero eso no quitaba que fuera una locura.

––No... Déjalo.

No sé qué esperas lograr con esto, pero...

––Orgasmos ––Iesu lo interrumpió.

Iba contra el protocolo y combinado con el resto de esta absurda conversación, era más que insulto suficiente para justificar que Sergi diera el primer golpe.

Pero Sergi estaba demasiado confundido para enojarse.

Se lo quedó mirando con la boca abierta tanto tiempo que el otro alfa tuvo tiempo de seguir hablando, ––Pensé que le habías dicho a Ray que habías madurado lo suficiente para admitir que te gustaban los hombres, ¿Ahora qué te pasa?

––Me gusta Ray ––le espetó Sergi.

Concentro su mirada fulminante en el cemento, demasiado espeso y secándose demasiado rápido para dejar el trabajo a medio acabar, por lo menos tenía que terminar la capa para que Iesu pudiera poner los ladrillos o se secaría así y arruinaría todo.

Apenas tenían suficiente dinero para comprar los materiales, por eso estaban haciendo todo el trabajo ellos mismos.

Si retrasaban el proyecto, Gabriel probablemente los mataría a los dos.

––Y te gusto yo ––Iesu repitió con calma.

––Se te nota: no haces más que quedarte mirándome el pecho cuando me quito la camisa––.

Sergi lo fulminó con la mirada.

¿Para qué mierda se sacaba la camisa en primer lugar?

Era invierno así que no importaba lo duro que trabajaran; nunca sudaban lo bastante para mancharse la ropa.

Iesu decía que estaba acostumbrado al frío porque solo había venido a Inglaterra cuando tenía diez años, pero Rumania tenía inviernos más suaves que Inglaterra y, en cualquier caso, Iesu era un hombre lobo así que igual tampoco podía sentir mucho los [...]