Me llamo Marie Curie - Lluís Cugota - E-Book

Me llamo Marie Curie E-Book

Lluís Cugota

0,0

Beschreibung

Con Pierre, mi marido, pasamos incontables horas preguntándonos qué elemento químico podía ser aquel que emitía esas radiaciones tan sorprendentes. Lo llamamos polonio. Luego, descubrimos el radio. Dijimos que aquel fenómeno era la radiactividad. Siempre creímos que la radiactividad era una propiedad interna de un átomo inestable, de un átomo que era una caja de sorpresas . . . y de energía.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 47

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0



Me llamo...

Marie Curie

Proyecto y realización

Parramón PaidotriboDirección editorialLluís BorràsAyudante de ediciónCristina VilellaTextoLluís CugotaIlustracionesLuisa VeraDiseño gráfico y maquetaciónZink Comunicació S.L.

MarieCurieISBN:978-84-342-2825-2ISBNEPUB:978-84-342-4321-7IBIC:YNM

Octava edición© 2019, ParramónPaidotribowww.parramon.com [email protected]

Derechos exclusivos de edición para todo el mundo

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra mediante cualquier recurso o procedimiento,comprendidos la impresión, la reprografía, elmicrofilm, eltratamiento informático, o cualquier otrosistema, sin permiso escrito de la editorial.

Desde siempre quise saber el porqué de las cosas. De pequeña,cuando vivía en Varsovia, o ya de mayor, cuando fui a París,quería saber por qué las cosas eran como eran. Cada díadescubría un mundo nuevo. Cada noche rondaban por mi cabezaun montón de preguntas sin respuesta. Como quería ampliar misconocimientos fui a la universidad. Y me casé con Pierre, conquien compartí esa misma actitud ante la vida. Fruto de esaunión tuvimos dos hijas preciosas. Viví una época de grandescambios para la ciencia. Se dijo que en aquellos años refundamosla física, y quizás haya algo de cierto en esa afirmación.

Luego vino el reconocimiento internacional. Fui la primera mujerque se doctoró y que fue profesora de Ciencias en la prestigiosaUniversidad de la Sorbona. Obtuve dos premios Nobel, en Físicay en Química, en reconocimiento a mis aportaciones a esasdisciplinas del saber. Reyes, presidentes y académicosrequerían mi presencia. Os confieso que todo aquello mecomplacía... Pero siempre me acompañó el recuerdo dela época del cobertizo. Aquel cobertizo destartalado enel que Pierre y yo pasamos incontables horaspreguntándonos qué elemento químico podía ser aquelque emitía esas radiaciones tan sorprendentes.

Lollamamos polonio. Luego, descubrimos el radio.

Dijimos que aquel fenómeno era la radiactividad.

Siempre creímos que la radiactividad era unapropiedad interna de un átomo inestable, de unátomo que era una caja de sorpresas... y de energía.

Hola...

Vine al mundo el 7 de noviembre de 1867 en la capital deunpaís que no existía. Varsovia era sólo una ciudad de unaprovincia del Imperio ruso. El resto de Polonia estaba repartidoentre Prusia y Austria.

Vivíamos una época de continuas agitaciones y revueltas.

Elpoder ruso lo controlaba todo. No podíamos hablar ni estudiaren polaco e incluso, ya de niños, sabíamos que había cosas queera mejor no nombrar. Sólo tenían valor los diplomas otorgadospor la escuela rusa.

6/ Me llamo...

Nací

en unaépoca

alborotada

Mi infancia transcurrió en aquellos años de movimientosnacionalistas y de afirmación como pueblo. Por eso, muchotiempo después, cuando descubrí un nuevo elemento químico,no dudé en ponerle el nombre de polonio. Aunque por aquelentonces vivía muy lejos de Polonia, fue un pequeño homenajeami país, al cual siempre quise muchísimo.

Por cierto, me llamo María Sklodowska, pero de pequeña todosme llamaban Mania. Fui la menor de cinco hermanos: Zofia,lamayor, murió de tifus a los catorce años; Bronia (Bronislawa,como mamá) estudió medicina y vivimos un tiempo juntas enParís; Józef también fue médico; y Hela (Helena) siguió latradición familiar y ejerció de profesora.

A todos nos gustaba estudiar. Salimos a nuestros padres,Vladislav y Bronislawa, que eran maestros. De hecho, alprincipio, vivimos en una escuela para chicas que dirigía mamá.Luego, nos trasladamos a una casa junto a la escuela dondepapá enseñaba matemáticas y física.

Marie Curie / 7

Un día, la dirección del colegio comunicó a papá que lo cesabande su cargo de subinspector. Así, perdió la mitad de su sueldoyel alojamiento gratuito. Los responsables del centro le dijeronque era un profesor poco exigente, pero creo que, en el fondo,tomaron esa decisión por los sentimientos patrióticos polacosque mi padre apenas sabía disimular.

La muerte de mamámeentristeciómucho

Cuando tenía diez años, en 1878, mi madre murió detuberculosis. Tenía cuarenta y dos años y llevaba ya cinco añosenferma. Sentí una pena enorme y estuve muy triste durantemeses pues la quería mucho y la admiraba. Era una persona demuy buen corazón, tolerante y amable con todo el mundo.

Mi padre quedó también muy afectado por esta pérdida.Recuerdo que algunos sábados por la noche nos leía obrasclásicas en voz alta. Otras veces, nos dejaba manipular losinstrumentos científicos que usaba en sus clases de física yqueahora guardaba en casa, ya que las autoridades rusashabían suprimido las prácticas y los experimentos científicosdelos estudios.

A los quince años me gradué. Reconozco que era una buenaestudiante y que todas las asignaturas se me daban bien, sobretodo las ciencias. Pero me sentía tremendamente cansada.

Losmédicos me recomendaron que pasara una temporada dereposo, así que mi padre me mandó al campo, a casa de unosprimos, al sur del país.

Marie Curie / 9

Mi pacto con Bronia y mi trabajo de institutriz

Cuando regresé a Varsovia, acepté un trabajo de institutrizporque necesitábamos dinero. Además, tenía un pacto con mihermana Bronia: ella quería ir a París a estudiar medicina, yolaayudaría, y, más adelante, ella me ayudaría a mí.

Sabíamos que no sería nada fácil, pero las dos deseábamos