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Un lugar donde se reparte el amor a manos llenas, donde se viven experiencias únicas, donde la meta principal es aliviar a los que sufren, acompañar a ellos y a sus familias en el momento más comprometido de sus vidas. Sumergirte en la experiencia de la autora como voluntaria de un Hospice no solamente te emocionará hasta los huesos, sino que podrá ser el punto de partida para encontrar un nuevo sentido a tu vida. Se trata de un testimonio lanzado con generosidad a aquel que abra sus ojos y corazón a una realidad que se vive puertas adentro y que salva y sana la vida entera.
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Veröffentlichungsjahr: 2020
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Marta Gulland de Deluca
Con prólogo de
Mamerto Menapace
Gullan de Deluca, Marta
Un milagro al final de la vida / Marta Gullan de Deluca. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Talita Kum Ediciones, 2016.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-46145-7-5
1. Relatos Personales. I. Título.
CDD A863
© Talita Kum Ediciones, Buenos Aires, 2014.
www.talitakumediciones.com.ar
Primera edición, octubre 2014.
ISBN: 978-987-29114-3-0
Primera edicion digital, febrero de 2016
ISBN 978-987-46145-7-5
© Diseño: Talita Kum Ediciones.
Ilustración de tapa: Sebastián Etcheberry (ECHE)
Hecho el depósito que prevé la ley 11.723
Reservados todos los derechos.
Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, incluido el diseño de tapa e imágenes interiores, por ningún medio de grabación electrónica o física sin la previa autorización escrita de los titulares del “Copyright”, bajo las sanciones establecidas por la ley.
Portadilla
Prólogo. Un cuento. Por Mamerto Menapace
Presentación. Por Matías Najún
Capítulo 1. Atrapada sin salida
Capítulo 2. Una casa de familia
Capítulo 3. La antesala del cielo
Capítulo 4. Caracoles, con la escalera caracol
Capítulo 5. Una escuela de vida
Capítulo 6. Las joyitas del Hospice
Capítulo 7. Inolvidables retazos llenos de vida
Capítulo 8. Sol y Dar y Dad
Capítulo 9. Ensalada mixta
Capítulo 10. Pensamientos voluntarios
Capítulo 11. Juego de cartas: jugadas únicas
Capítulo 12. Aprendizajes en el último escalón
Capítulo 13. Preparando el equipaje
Carta abierta a nuestro querido fundador
Agradecimientos
Pa’ los que quieran leer este libro, me han pedido un prólogo. Pero no vi’a hacer nada un prólogo. Si no un cuento. Que no es cuento:
El camino había sido largo, y al final el pobre hombre llegó solo a la tranquera de aquella Estancia tan ansiada como temida. La Estancia del patrón se llamaba “LA ETERNIDÁ”.
La verdá es que venía cansado de la soledá del camino, y por eso digo que ansiaba la llegada, pero temía el cruce de la tranquera. Un bruto charco inundaba de poste a poste y no había más remedio que abajarse para poder cruzarla a pata y por el barro.
Pero, como que hay un Dios, el hombre tuvo suerte esta vez. Resulta que sobre la misma tranquera había un puesto, y de allí salió una Viejita entrada en años (¡casi saliendo... en años, digo) que con una sonrisa le ayudó en aquella cruzada, animándolo al encuentro con el Patrón, que lo esperaba como un padre.
Dicen que ahora es él quien la espera a ella cuando a su vez le toque la hora del encuentro definitivo. Comentan que será con fiesta, guitarra, asado y abrazos.
¡Bien haiga la vieja linda!
+mamerto
monje de Los Toldos
El “Milagro al final de la vida” es un libro que habla de una etapa importante de la vida. Su autora, como en una charla de café nos va contando lo que se vive en un hospice y lo que maravillosamente pasa puertas adentro en el corazón de cada huesped y cada voluntario.
Lo vivido por Marta transcurre en El Hospice Buen Samaritano, una organización que se dedica a cuidar gratuitamente personas de escasos recursos que atraviesan una enfermedad terminal. Nos mueve el deseo de ponernos al servicio y ayudar a tantas personas que sufren dolor, soledad, incertidumbre o que han perdido el rumbo en el anonimato que hoy provocan estas enfermedades.
El cuidado hospice surge formalmente en Inglaterra en la década del 60 y hoy este modelo de atención es un derecho adquirido en muchos países.
A fines del 2009 el Hospice Buen Samaritano abrió su casa en Pilar para dar una repuesta profesional y compasiva a las múltiples necesidades que una persona atraviesa en un momento como ese.
En un ámbito hogareño, un equipo interdisciplinario de médicos, enfermeros, religiosos, psicólogos y más de ciento treinta voluntarios hacen realidad esta “antesala del cielo”.
Marta es una de nuestra más alegres y experimentadas voluntarias, que mientras acompaña a nuestros huéspedes (como llamamos a las personas alojadas en el Hospice) con la misma calidez, humor y sentido común con el que escribe, se integra a este gran equipo de personas que, poniendo corazón, asumen todas las tareas que una gran familia tiene.
El Hospice hoy existe como respuesta al sufrimiento en cuerpo y alma de mucha gente, no sólo por su enfermedad sino por el vacío actual que aun hay en nuestro país del cuidado integral y especial que se necesita en el final de la vida. Eso propone el cuidado Hospice, ante todo aliviar los síntomas, acompañamiento psicológico, apoyo espiritual, familiaridad en el trato y la humanización de un momento histórico de la vida.
Poco a poco fuimos viendo que también debíamos llegar a los hospitales, salir al encuentro de la gente y por eso desde hace dos años contamos con un equipo que lleva el cuidado hospice a dos hospitales municipales, multiplicando la cantidad de gente ayudada, contagiando a los equipos de salud y educando a los profesionales a través de nuestros cursos.
En este libro, se destaca especialmente la figura del voluntario, que con la gratuidad de su presencia es profundamente terapéutico. Con su detalle en el cuidado, logra hacernos a todos familia de nuestros huéspedes, comunidad que cuida. ¡Cuánto poder tiene el corazón humano cuando se propone servir al otro!
En estos años hemos sido testigos de cientos de milagros cotidianos, reencuentros familiares, conversiones personales, mesas compartidas, dolores que desaparecen, siestas de las que se disfrutan y despedidas en paz que hacen del trabajo de los voluntarios y profesionales del Hospice Buen Samaritano una gran oportunidad para mirar la vida con ojos siempre nuevos.
Espero que disfrutes este libro y que el testimonio de voluntariado de Marta sea la invitación para sumarte desde tu lugar, a esta o cualquier otra obra con la que te sientas identificado.
Matías Najún
Presidente
Hospice Buen Samaritano
Un lugar donde se reparte el amor a manos llenas,
donde se viven experiencias únicas,
donde la meta principal es aliviar a los que sufren,
acompañar a ellos y a sus familias en el momento
más comprometido de sus vidas.
Es escucharlos, mimarlos,
es respetarlos en su dignidad,
es abrirles la puerta a la esperanza.
Cuando vemos que se van en paz,
que quedan atrás el dolor, las tristezas, las angustias
que tal vez los han acompañado a lo largo
de sus vidas,
nos queda la satisfacción de haberles demostrado
durante el tiempo que estuvieron en nuestra casa,
lo importantes que han sido para nosotros
Gracias, queridos Huéspedes, por este privilegio
ME PRESENTO:
Marta Gulland de Deluca
MAYOR DE EDAD (muy mayor)
CASADA EN 1955
10 HIJOS
18 NIETOS
1 SOLO MARIDO
VOLUNTARIA DEL HOSPICE BUEN SAMARITANO
(Casi desde el comienzo)
Quiero compartir estos apuntes con el grupo increíble de personas que conforman el Hospice Buen Samaritano e invitar a los que nos miran desde afuera a acompañarnos en esta lindísima misión que es nada más y nada menos que asistir con mucho amor a los que están por dar el paso más trascendental de sus vidas.
Nos brindamos con sencillez y tratamos de dar al otro lo que pueda necesitar… Apostar a esto supera cualquier expectativa de inversión: es dar uno para recibir cien.
Cuando pensé en transmitir mi experiencia en el Hospice mi intención fue escribir algo serio, formal, como lo amerita el tema, pero los que me conocen bien saben que esto es imposible. Tengo un humor tonto que me ha acompañado a lo largo de mi vida. Lo siento por ustedes... van a tener que sufrirlo…
Me ha gustado siempre ver el lado bueno de las cosas, rescatar, al final del día, las pequeñas o grandes alegrías que he tenido. Dios está de mi lado, me protege y me siento una de sus consentidas. ¿Cómo no voy a estar contenta?
No sé por qué no empecé desde el primer día a escribir mis memorias del Hospice. Posiblemente porque tendría mis dudas de perdurar en el voluntariado. Nunca imaginé que este lugar me iría a atrapar de tal modo.
