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Desde su más tierna infancia, el padre Pío sintió el deseo de seguir el ejemplo de Cristo. Heredero espiritual de san Francisco de Asís, el fraile de Pietrelcina vivió su santidad con sencillez y humildad, escuchando sin descanso a los demás y dialogando intensamente con Dios. También fue una figura controvertida: el don de los estigmas que él recibió con alegría suscitó al mismo tiempo mucha incomprensión y acusaciones. Además, el santo dejó una muestra tangible de su amor por los más pobres y necesitados con la construcción de la Casa Alivio del Sufrimiento, un complejo hospitalario de vanguardia reconocido internacionalmente.
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Veröffentlichungsjahr: 2018
Introducción
Una llamada irrevocableFrancescoLa limosnaLa barba de fraileMorcone, el primer conventoLa Orden de los Frailes MenoresUn extraño malestarLa ordenación sacerdotalHacia San Giovanni Rotondo
Los signos de la pasión de CristoLa presencia de DiosCon la cruz a cuestasInvestigaciones y diagnósticosLas voces contrariasEl Santo OficioEl decreto del Santo OficioNuevas restriccionesVerdad y justiciaEl servicio al prójimo
El sufrimiento que salvaEl misterio del dolorEl hospital Casa Alivio del SufrimientoLa Casa Alivio del Sufrimiento hoyNuevos obstáculosAl mirar las estrellasEl último saludoEl traslado
Los carismas y la devociónHijo de FranciscoNovena a san PíoLos dones sobrenaturalesEl ángel de la guardaOración al ángel custodioEl milagro de la canonizaciónProclamación de la santidadEl padre Pío y Juan Pablo IILa exposición permanente del cuerpoEl Jubileo Extraordinario de la MisericordiaEl padre Pío en el mundoOración a san Pío
ApéndiceCronología
Cuando te sientes vacío, triste, inútil e insatisfecho, haz un acto de amor a Jesús, y Él te llenará el corazón de su Amor.
PADRE PÍO DE PIETRELCINA
(Francesco Forgione, Pietrelcina, 25 de mayo de 1887 – San Giovanni Rotondo, 22 de septiembre de 1968)
FRAILE MENOR CAPUCHINO
CANONIZADO el 16 de junio de 2002 por Juan Pablo IISEPULTURA en la iglesia del Padre Pío en San Giovanni RotondoSE CONMEMORA el 23 de septiembreSE ASOCIA CON los estigmas
SANTUARIO PRINCIPAL santuario de San Pío (iglesia del Padre Pío, iglesia de Santa María de las Gracias y Casa Alivio del Sufrimiento) en San Giovanni Rotondo
SEDE PRINCIPAL DE LA ORDEN basílica de San Francisco de Asís (Umbría, Italia)
Retrato del padre Pío
El padre Pío de Pietrelcina fue una figura compleja y fascinante, aunque también controvertida. Por eso, a menudo, las palabras y los conceptos comunes no bastan para describir sus características humanas y espirituales.
A pesar de que se haya dicho y escrito mucho sobre su historia, gran parte de su personalidad sigue siendo un misterio y probablemente, todavía hoy, el propio santo tendría mucho que decir a cada uno de nosotros.
Canonizado en 2002 en la plaza de San Pedro por el papa Juan Pablo II, san Pío sigue atrayendo hasta San Giovanni Rotondo, en la provincia italiana de Foggia, a personas provenientes de todas las partes del mundo, sin que el tiempo que permaneció en la tierra como «simple y humilde fraile», como él mismo solía autodefinirse, haya dejado de suscitar interés.
La humildad que se asocia siempre con su persona es probablemente la virtud que lo convirtió en un ser tan popular y amado por sus contemporáneos, ya fueran personas comunes o autoridades, figuras institucionales o celebridades. Su humanidad, fuerte y tierna al mismo tiempo, marcó la historia de muchos que acudieron a él en momentos de desaliento o profunda desesperación.
Su rostro permanece asociado de manera inevitable al de la misericordia divina, al gesto y a la palabra que acoge y perdona, guía, sugiere, cura e inspira cambios en el corazón de las personas, en particular en aquellas afligidas por mayores sufrimientos. A través de su propio sufrimiento, tanto físico como espiritual, el padre Pío nunca dejó de perseverar en el bien, y se entregó en cuerpo y alma a la voluntad de Dios. Su maestro fue san Francisco de Asís, cuya regla eligió como modelo a seguir.
Actualmente, sus hijos espirituales siguen siendo muy numerosos y los grupos de oración con su nombre, que tienen la misión y el deseo de seguir los pasos y el mensaje de misericordia y confianza total en el Señor, se cuentan por todo el mundo.
La fama y la estima de los que goza el personaje no provienen únicamente de la canonización; el sensum fidelium declaró su santidad mucho antes de la proclamación oficial de la Santa Sede, cuando él todavía vivía.
Su vida discurrió a caballo entre las dos guerras mundiales y estuvo marcada por el sufrimiento y el dolor, lo que le permitió comprender profundamente la enseñanza y el ejemplo de Cristo. No menos importante fue el don de los estigmas que, por un lado, provocó en él una profunda alegría, ya que lo consideraba una señal de intimidad y elección divinas, pero por otro lado, fue también la causa de numerosas persecuciones, acusaciones y aislamiento.
