Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Las palabras dan nombre a todas las cosas del mundo: plantas, animales, juegos, personas de la familia... hasta el nombre de las emociones que tenemos día a día. En este libro nos aventuraremos en el universo de las palabras y entenderemos su sentido de un modo divertido e interesante: lo haremos por medio de historias, curiosidades, recuerdos y relatos. Además, aprenderemos lecciones importantes que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios, y que deben estar siempre guardadas en nuestro corazón.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 493
Veröffentlichungsjahr: 2024
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Palabritas
del
Sarah Suzane Bertollı• Rogérıo Chımello
lecturas devocionales para niños
Palabritas
del
Sarah Suzane Bertollı• Rogérıo Chımello
lecturas devocionales para niños
Palabritas del corazón
Sarah Suzane Bertolli
Título original: Palavrinhas do coração
Dirección: Germán Correa
Traducción: Gisell Erfurth, Sara Juez
Diseño: Milena Ribeiro, Giannina Osorio
Ilustración: Rogério Chimello
Ilustración de tapa: Milena Ribeiro, Rogério Chimello, Giannina Osorio
IMPRESO EN LA ARGENTINA
Printed in Argentina
Primera edición - e-book
MMXXIV
Es propiedad. © Casa Publicadora Brasileira, 2024. © Asociación Casa Editora Sudamericana, 2024.
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.
ISBN 978-631-305-138-0
Bertolli, Sarah Suzane
Palabritas del corazón: Lecturas devocionales para niños / Sarah Suzane Bertolli. - 1ª ed. - Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2024.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: online
Traducción de: Gisell Erfurth de Juez.
ISBN 978-631-305-138-0
1. Crecimiento Espiritual. I. Erfurth de Juez, Gisell, trad. II. Título.
CDD 248.82
Publicado el 29 de noviembre de 2024 por la Asociación Casa Editora Sudamericana (Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires).
Tel. (54-11) 5544-4848 (Opción 1) / Fax (54) 0800-122-ACES (2237)
E-mail: [email protected]
Web site: editorialaces.com
Prohibida la reproducción totalo parcialde esta publicación (texto, imágenes y diseño), su manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros medios, sin permiso previo del editor.
Todas las citas bíblicascuya referencia no tenga aclaración han sido extraídas de la versión Nueva traducción viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados.
Las citas bíblicas indicadas con:
“JBS”han sido extraídas de La Biblia del jubileo 2000. © Ransom Press International, 2000, 2001, 2010, 2014, 2017, 2020.
“NVI”han sido extraídas de la Nueva versión internacional. © Sociedad Bíblica Internacional, 1999.
“RVA-2015”han sido extraídas de la versión Reina-Valera actualizada. © Editorial Mundo Hispano, 2015.
—115044—
Tabla de contenido
1ºde enero
2 de enero
3 de enero
4 de enero
5 de enero
6 de enero
7 de enero
8 de enero
9 de enero
10 de enero
11 de enero
12 de enero
13 de enero
14 de enero
15 de enero
16 de enero
17 de enero
18 de enero
19 de enero
20 de enero
21 de enero
22 de enero
23 de enero
24 de enero
25 de enero
26 de enero
27 de enero
28 de enero
29 de enero
30 de enero
31 de enero
1º de febrero
2 de febrero
3 de febrero
4 de febrero
5 de febrero
6 de febrero
7 de febrero
8 de febrero
9 de febrero
10 de febrero
11 de febrero
12 de febrero
13 de febrero
14 de febrero
15 de febrero
16 de febrero
17 de febrero
18 de febrero
19 de febrero
20 de febrero
21 de febrero
22 de febrero
23 de febrero
24 de febrero
25 de febrero
26 de febrero
27 de febrero
28 de febrero
29 de febrero
1º de marzo
2 de marzo
3 de marzo
4 de marzo
5 de marzo
7 de marzo
8 de marzo
9 de marzo
10 de marzo
11 de marzo
12 de marzo
13 de marzo
14 de marzo
15 de marzo
16 de marzo
17 de marzo
18 de marzo
19 de marzo
20 de marzo
21 de marzo
22 de marzo
23 de marzo
24 de marzo
25 de marzo
26 de marzo
27 de marzo
28 de marzo
29 de marzo
30 de marzo
31 de marzo
1º de abril
2 de abril
3 de abril
5 de abril
6 de abril
7 de abril
8 de abril
9 de abril
10 de abril
11 de abril
12 de abril
13 de abril
14 de abril
15 de abril
16 de abril
17 de abril
18 de abril
19 de abril
20 de abril
21 de abril
22 de abril
23 de abril
24 de abril
25 de abril
26 de abril
27 de abril
28 de abril
29 de abril
30 de abril
1º de mayo
2 de mayo
3 de mayo
4 de mayo
5 de mayo
6 de mayo
7 de mayo
8 de mayo
9 de mayo
10 de mayo
11 de mayo
12 de mayo
13 de mayo
14 de mayo
15 de mayo
16 de mayo
17 de mayo
18 de mayo
19 de mayo
20 de mayo
21 de mayo
22 de mayo
23 de mayo
24 de mayo
25 de mayo
26 de mayo
27 de mayo
28 de mayo
29 de mayo
30 de mayo
31 de mayo
1º de junio
2 de junio
3 de junio
4 de junio
5 de junio
6 de junio
7 de junio
8 de junio
9 de junio
10 de junio
11 de junio
12 de junio
13 de junio
14 de junio
15 de junio
16 de junio
17 de junio
18 de junio
19 de junio
20 de junio
21 de junio
22 de junio
23 de junio
24 de junio
25 de junio
26 de junio
27 de junio
28 de junio
29 de junio
30 de junio
1° de julio
2 de julio
3 de julio
4 de julio
5 de julio
6 de julio
7 de julio
8 de julio
9 de julio
10 de julio
11 de julio
12 de julio
13 de julio
14 de julio
15 de julio
16 de julio
17 de julio
18 de julio
19 de julio
20 de julio
21 de julio
22 de julio
23 de julio
24 de julio
25 de julio
26 de julio
27 de julio
28 de julio
29 de julio
30 de julio
31 de julio
1° de agosto
2 de agosto
3 de agosto
4 de agosto
5 de agosto
6 de agosto
7 de agosto
8 de agosto
9 de agosto
10 de agosto
11 de agosto
12 de agosto
13 de agosto
14 de agosto
15 de agosto
16 de agosto
17 de agosto
18 de agosto
19 de agosto
20 de agosto
21 de agosto
22 de agosto
23 de agosto
24 de agosto
25 de agosto
26 de agosto
27 de agosto
28 de agosto
29 de agosto
30 de agosto
31 de agosto
1° de septiembre
2 de septiembre
3 de septiembre
4 de septiembre
5 de septiembre
6 de septiembre
7 de septiembre
8 de septiembre
9 de septiembre
10 de septiembre
11 de septiembre
12 de septiembre
13 de septiembre
14 de septiembre
15 de septiembre
16 de septiembre
17 de septiembre
18 de septiembre
19 de septiembre
20 de septiembre
21 de septiembre
22 de septiembre
23 de septiembre
24 de septiembre
25 de septiembre
26 de septiembre
27 de septiembre
28 de septiembre
29 de septiembre
30 de septiembre
1° de octubre
2 de octubre
3 de octubre
4 de octubre
5 de octubre
6 de octubre
7 de octubre
8 de octubre
9 de octubre
10 de octubre
11 de octubre
12 de octubre
13 de octubre
14 de octubre
15 de octubre
16 de octubre
17 de octubre
18 de octubre
19 de octubre
20 de octubre
21 de octubre
22 de octubre
23 de octubre
24 de octubre
25 de octubre
26 de octubre
27 de octubre
28 de octubre
29 de octubre
30 de octubre
31 de octubre
1° de noviembre
2 de noviembre
3 de noviembre
4 de noviembre
5 de noviembre
6 de noviembre
7 de noviembre
8 de noviembre
9 de noviembre
10 de noviembre
11 de noviembre
12 de noviembre
13 de noviembre
14 de noviembre
15 de noviembre
16 de noviembre
17 de noviembre
18 de noviembre
19 de noviembre
20 de noviembre
21 de noviembre
22 de noviembre
23 de noviembre
24 de noviembre
25 de noviembre
26 de noviembre
27 de noviembre
28 de noviembre
29 de noviembre
30 de noviembre
1° de diciembre
2 de diciembre
3 de diciembre
4 de diciembre
5 de diciembre
6 de diciembre
7 de diciembre
8 de diciembre
9 de diciembre
10 de diciembre
11 de diciembre
12 de diciembre
13 de diciembre
14 de diciembre
15 de diciembre
16 de diciembre
17 de diciembre
18 de diciembre
19 de diciembre
20 de diciembre
21 de diciembre
22 de diciembre
23 de diciembre
24 de diciembre
25 de diciembre
26 de diciembre
27 de diciembre
28 de diciembre
29 de diciembre
30 de diciembre
31 de diciembre
Una palabritacontigo...
¡Hola! ¿Todo bien?
Cuando tenía tu edad, me gustaba leer, jugar con mis hermanas y primos, y era muy curiosa.
Hoy soy mamá de un niño y una niña, y también soy profesora. Me gusta hacer galletitas, contar historias, pa-sear en la naturaleza y aprender sobre el amor de Dios por nosotros.
En este libro comparto un poquito de mis historias fa-voritas: algunas son superdivertidas; otras, aventureras, emocionantes o intrigantes.
Y... si tú eres una persona curiosa como yo, te va a gus-tar descubrir significados de palabras, pero de una forma diferente.
¿Vamos a conocer algunas palabritas del corazón?
Sarah
Siempre me gustó mucho dibujar. Vivía garabateando en cuadernos y creando personajes, inventando historie-tas... Desde niño soñé con ser ilustrador algún día, ¡y vaya que mi sueño se hizo realidad!
Fue muy lindo dibujar estas lecturas devocionales. Hice cada ilustración con mucho cariño. Mi gran inspiración fue mi hija Luisa. Cuando ella crezca y llegue a tu edad, va a disfrutar mucho leyendo estas páginas.
¡Espero que te guste cada dibujo que encuentres aquí y que aprendas muchas cosas geniales en este libro!
Rogério
Una palabrita con los adultos...
Este libro de lecturas devocionales presenta conceptos, valores y sentimientos que se describen en la Biblia y que están presentes en situaciones del día a día infantil. Su objetivo es ilustrar cómo pensar y actuar a contramano de este mundo de pecado y ser un discípulo de Cristo.
Al enseñar a verbalizar sentimientos, comprender emo-ciones y el sentido de las palabras relacionadas con el campo emocional, esperamos contribuir con la formación humana y cristiana del niño.
Espero que este libro de lecturas devocionales sea una bendición para tu familia o tu escuela, y que te propor-cione momentos de mayor comunión y relación con Dios.
Sarah Suzane Bertolli
1ºde enero
El frasco de la gratitud
“Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendicio-nes espirituales en los lugares celestiales”. Efesios 1:3.
Está comenzando un nuevo año y ya olvidamos, lamen-tablemente, muchas alegrías del año pasado. Hace un tiempo escuché una idea muy interesante para hacer en familia: “El frasco de la gratitud”.
Necesitarás:
Un frasco de vidrio
Papeles pequeños
Lápiz o bolígrafo
¿Puedes buscar ahora estas cosas? Te espero para contarte cómo funciona esta idea.
¿Listo? Ahora, pídele a cada persona de la familia que escriba o dibuje algo por lo que quiere agradecer. A conti-nuación, guarden los papeles dentro del “frasco de la grati-tud”. Este frasco debe estar en un lugar de la casa al que se pueda acceder fácilmente para que, siempre que quieras, puedas anotar una bendición que recibiste. A fin de año, o en algún momento en el que la familia necesite recordar las alegrías vividas, ¡abran el frasco juntos y lean todos los papeles! ¡Será muy emocionante!
Ahora, quiero compartir contigo algunos mensajes del “frasco de la gratitud” que hice el año pasado: “¡Hoy mi hija aprendió a escribir!”, “Salimos a pasear en el parque”, “Llovió por la tarde e hicimos palomitas en casa”, “La abue-la salió del hospital”, “Los niños hicieron nuevos amigos”.
Nunca olvidemos las alegrías que el Señor nos da, pues son abundantes, ¡y que el frasco de tu familia esté lleno de papeles repletos de gratitud! A fin de cuentas, sabemos que Jesús nos dijo: “Mi propósito es darles una vida plena y abundante” (Juan 10:10); y tener una vida abundante es ser fortalecido con alegría y fe.
Mi oración: Señor, que mi gratitud sea abundante, así como es abundante tu amor por mí.
Abundancia:
Gran porción; cantidad enorme de algo. Lo que Jesús quiere para nuestra vida.
11
2 de enero
El licuado de papá
“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fan-farrón ni orgulloso”. 1 Corintios 13:4.
El invierno parecía aún más frío ese año. Las tres herma-nas tuvieron que esforzarse para levantarse para ir a la escuela. ¡Seguro que una gelatina se congelaría afuera! Esa idea hizo reír a las niñas mientras se ponían el uni-forme por encima del pijama (algo que solo hacían en los días muy fríos).
Papá ya estaba en la cocina preparado pan de queso, frutas y un licuado de... ¡aguacate! Sé que algunos podrían decir: “Uuuuuuh” y otros podrían hacer caras, como hicieron las hermanas. Papá no notó sus miradas y sirvió el licuado en las tazas.
–¿Y, chicas?
¡Ellas vaciaron sus tazas en un santiamén! A ellas les gus-taban varios licuados: de banana, de manzana, de durazno... El de aguacate no era su favorito, pero el papá lo había pre-parado con tanto amor, y se había levantado tan temprano ese día frío, que no se negaron a beberlo.
El amor puede demostrarse con un licuado de aguacate en invierno, con un abrazo, una sonrisa, una oración o aun al jugar con un compañero que parece no tener amigos. ¡Hay un Padre que nos cuida en todas las estaciones del año! En Dios podemos aprender cada día, haga frío o calor, cómo amar más a las personas.
Mi oración: Querido Dios, ayúdame a ser un(a) niño(a) que demues-tre amor por las personas.
¿Qué te parece si preparas una receta en familia hoy? ¡Elige algo que les guste a todos!
Amor:
Hacer cosas amables por las personas; cuidar a los demás y res-petarlos como a nosotros mismos. Ternura, dedi-cación. Reírnos juntos al final de una tarde.
12
3 de enero
Un libro para traer alegría
“Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan pa-ciencia en las dificultades y sigan orando”. Romanos 12:12.
Hay noticias que nos alegran demasiado, ¿verdad? Hace unos días leí en el diario el reportaje de un niño de Goiás, Brasil, que escribió un libro en homenaje a su her-mana. Ella estaba triste porque algunos compañeritos se estaban burlando de ella por usar anteojos. Entonces su hermano le hizo una sorpresa: narró e ilustró una bonita historia de una princesa que usaba anteojos y, con esa ac-titud, hizo que el día de su hermanita fuera más feliz.
En otro libro muy especial, la Biblia, el apóstol Pablo comparte un consejo que hizo que su vida fuera muy feliz: aprendió a vivir contento en toda y cualquier situación. ¡Así es! Aunque otras personas lo trataran mal, aunque estuviera enfermo o no fuera bien recibido en la ciudad que visitaba para predicar, vivía alegre.
Pablo comprendió que, con oración y paciencia, pode-mos alegrarnos siempre en la esperanza del amor de Dios por nosotros, y también en la esperanza de que vendrán días mejores, porque el Señor nos está cuidando y prepa-rando el Cielo para que vivamos eternamente, ¡en un lugar donde solo habrá alegría!
Mi oración: Querido Dios, ayuda a que mi nombre esté escrito en el libro de la vida, en el libro del Cielo, porque quiero vivir alegre y para siempre.
Alegría:
Esa buena risa; vivir un aconte-cimiento feliz; estar satisfecho con la vida. Te-ner a Jesús en el corazón.
13
4 de enero
Sopa calentita para una noche fría
“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la vo-luntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Je-sús”. 1 Tesalonicenses 5:18.
La abuela estaba enferma. Ya no tenía más fuerzas para hacer biscochos en las vacaciones o para jugar a la mancha en el pasto verdecito del parque.
Recuerdo que cerca de ella nadie podía estar de mal hu-mor, porque enseguida trataba de hacerle cosquillas. Su risa fuerte era como un rayo de sol. Pero vi cómo perdía las fuerzas y cada vez se quedaba más quieta, hasta que solo podía estar acostada en la cama.
Mamá comenzó a pasarle crema en las manos, y le aco-modó las almohadas. Papá se acercó con la sopa de ver-duras; el humito que subía y entraba en nuestra nariz nos dejó ansiosos por la cena. Jamás olvidaré la emoción de ese momento: él tomó una cucharita pequeña y con mi-rada amable ayudó a su mamá, mi abuela, a alimentarse. ¿Fue una lágrima la que corrió por su rostro? Las lágrimas no solo derraman nuestra tristeza o aparecen cuando nos lastimamos la rodilla; pueden aparecer cuando alguien que nos ama nos sirve sopa. Ella dijo: “Muchas gracias”, pero el abrazo que se dieron reveló que agradecer forma parte de toda una vida.
Mi oración: Señor, hoy te agradezco por las personas de mi fa-milia que me cuidan.
Agradecimiento:
Reconocer que no sabemos todo y, por eso, necesi-tamos que otras personas nos ayuden; expresar la alegría que sentimos cuan-do alguien nos cuida.
14
5 de enero
Entre garras y alas
“¡Daniel, siervo del Dios viviente! ¿Pudo tu Dios, a quien sir-ves tan fielmente, rescatarte de los leones?”. Daniel 6:20.
–¡Danieeel!
Él respiró profundamente. El aire estaba húme-do y sofocante, y escuchar que alguien gritaba su nombre era demasiado bueno, especialmente después de una no-che como la que había pasado.
El rey Darío extendió la mano a su amigo, y me imagino que se dieron un fuerte abrazo. Claro, Daniel había vivido momentos de mucho miedo. El foso en el cual lo habían arrojado era un lugar oscuro, y esos hambrientos leones lo habían dejado muy afligido. Ah, pero el alivio fue enorme cuando percibió a un ángel valiente cerrando la boca de esos feroces animales. ¡Cuán poderoso es Dios! ¡Él envió un ángel especialmente para proteger a Daniel!
Esta historia nos enseña que, por más complicada que sea la situación, no necesitas enfrentarla solo. Siempre habrá personas que se preocuparán por ti y que podrán protegerte. Y por sobre todo, tenemos a nuestro mayor protector: Dios. Nuestro Padre del Cielo es el mismo que protegió la vida de Daniel.
Mi oración: Querido Papá que estás en los Cielos, así como el Se-ñor protegió a Daniel en el foso de los leones, por favor, cuídame a mí también.
Alivio:
Es lo mismo que decir “¡uff!” y “menos mal”; sentimiento de comodidad y tranquilidad que viene después de solucionar una tarea difícil.
15
6 de enero
La foto más especial del universo
“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes –dice el Señor–. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza”. Jeremías 29:11.
Noté, mirando de reojo, que observaba atenta las foto-grafías. Hacía caras, se reía cuando veía otros registros divertidos, y preguntaba y preguntaba.
–¿Esta de aquí es también de las tres hermanas?
Respondí de manera afirmativa con la cabeza. Gio-vanna, en el auge de sus seis años, estaba fascinada con las tres niñas vestidas con estampas florales inmensas y trenzas en el cabello. Estaban trepadas a los árboles, son-riendo con regalos en las manos, andando en bicicleta o simplemente abrazadas frente a la casa.
Mis hermanas y yo también nos reíamos al recordar nuestra infancia. Es bueno ver álbumes con registros de nuestra vida y saber que tuvimos días felices. Ver fotos antiguas también nos hace recordar con nostalgia paseos y personas especiales. El escritor Max Lucado dijo que, si Dios tuviera una heladera, ¡nuestra foto estaría pegada en la puerta! Esa puede ser una idea divertida, porque sa-bemos que Dios no necesita una heladera; pero también es muy bonito saber que eres la imagen más especial que Dios guarda en su corazón. ¿Cómo podemos agradecerle al Señor por tanto amor?
Mi oración: Señor, que mi recuerdo más especial sea elegir ser-virte todos los días.
Pasen un tiempo en familia viendo fotos de momentos especiales. ¿Y si elijen una para poner en un portarretra-tos o en la puerta de la heladera?
Álbum:
Libro en el cual guardamos re-gistros de los mejores momen-tos de nuestra vida; cuaderno de fotos que, al ho-jearlo, ¡hace que toda la familia ría a carcajadas!
16
7 de enero
Una túnica con hilos de cariño
“Le pedí al Señor que me diera este niño, y él concedió mi pe-tición”. 1 Samuel 1:27.
Ana seleccionó los hilos más hermosos y coloridos que encontró. Durante días y noches, cosió una túnica para su niño. Ese abrigo era muy especial, y se esforzaba mucho también por la nostalgia que sentía.
Samuel, el hijo por el cual ella había orado tanto al Se-ñor, estaba aprendiendo la importante misión de servir a Dios, y ayudaba en los trabajos de la iglesia. Ese día de visita, Ana se despertó muy temprano, aún antes de que amaneciera, e hizo una laaarga caminata. Nada era dema-siado para esa amorosa mamá.
Ella notó cuánto había crecido Samuel y que era aún más inteligente y amable. ¡Estaba tan agradecida por la oportunidad de tener un hijo tan bueno! Cuando le entre-gó el regalo, observó cómo sus ojitos brillaron de alegría. A ti también te debe gustar recibir regalos, ¿verdad? Ese regalo tenía un valor especial, porque había sido hecho por las manos habilidosas de una mamá. La túnica tenía incluso aroma de cariño de mamá. Recibir regalos es ge-nial; mejor aún es distribuir afecto.
Presta atención: no es suficiente querer recibir cariño, también tenemos que dar afecto a las personas. Prueba hoy hacer que alguien sonría gracias a un abrazo, una tarjetita de amistad, una fruta compartida, una caricia. Samuel, en esa tarde de despedida, abrazó muy fuerte a su mamá. Ambos estaban muy emocionados y sonreían, porque demostrar y recibir cariño hace bien a todos.
Mi oración: Señor, ayúdame a ser un(a) niño(a) más cariñoso(a) y amable.
Afecto:
Regazo de mamá, té de manzanilla calentito, cari-cias en la cabeza, masajes en los pies; ser feliz en familia.
17
8 de enero
Cómo transformar el mundo
“Si alguien tiene suficiente dinero para vivir bien y ve a un hermano en necesidad pero no le muestra compasión, ¿cómo puede estar el amor de Dios en esa persona?”. 1 Juan 3:17.
Leí en el diario una noticia increíble: ¡una señora de 99 años que aún trabajaba todos los días! Lillian Weber puede ser más anciana que el abuelo o la abuela de mucha gente, pero tiene más disposición que muchos jóvenes que andan por ahí. ¡Ella se desafió a coser un vestido por día!
¡Guau! Quizá pienses que su ropero es enorme, pero la verdad es que esa señora cose vestidos para donar a una fundación que ayuda a niñas en África. Esa noticia me re-cordó a otra mujer incansable, a quien le gustaba ayudar a las personas de la comunidad: Dorcas. Su historia está registrada en la Biblia. Ella era el tipo de vecina y amiga que a todos nos gustaría tener.
Dorcas siempre estaba ayudando a alguien, principal-mente a los más necesitados. Si una persona tenía ham-bre, ¿quién encontraba enseguida la manera de preparar un alimento calentito? Ella misma: ¡Dorcas! ¿Y si un niño tenía la ropa agujereada? ¡Dorcas era quien trataba de co-ser una túnica nuevita! Ella sabía que necesitamos mos-trar el amor de Dios por medio del apoyo, es decir, cuidan-do a las personas. Quizá tú, como yo, no sepas coser aún, pero sin dudas podemos encontrar la manera de ayudar a quien más lo necesita. ¡Sé que debes tener muchas ideas!
Mi oración: ¡Señor, muéstrame cómo puedo ayudar a las perso-nas que lo necesitan!
Apoyo:
Extender la mano al que necesita; hacer tu parte para que el mun-do sea un lugar más solidario.
18
9 de enero
Abrazo de hermano
“Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable; a causa de tu gran compasión, borra la mancha de mis peca-dos”. Salmo 51:1.
Apesar de ser mellizos, eran completamente distintos. Esaú era un cazador, un muchacho que no le tenía miedo a nada, ni siquiera a los animales salvajes. Jacob era más de la casa, le gustaba cocinar y cuidar a su mamá.
No siempre el día a día entre hermanos es pacífico. Sin embargo, entre Esaú y Jacob pasó algo muy interesante: peleaban desde la panza de su mamá. ¡Imagínate la situa-ción! Las peleas entre ellos eran constantes. Los niños que se peleaban se hicieron adultos y, aun así, seguían las discordias.
Esaú era un poquito mayor, porque nació primero; por eso tenía derecho a una bendición especial del padre. Esa era la costumbre del pueblo de Israel. Jacob, sabiendo esto, decidió engañar a su padre, que ya estaba muy ancia-no e incluso ciego. ¡Fingió que era Esaú! Para eso, incluso se puso la ropa de su hermano. El papá fue engañado e hizo la oración de bendición por el hijo equivocado. Claro que Esaú se enojó mucho cuando lo descubrió, y su rabia fue tan intensa que Jacob tuvo que huir de su casa.
Tener que dejar su hogar, a su mamá y a toda su fami-lia aumentó aún más la tristeza y la culpa de Jacob. Du-rante muchos años reflexionó acerca de la gravedad del error que había cometido, y le pidió perdón a Dios. Años después, hubo un bonito reencuentro entre los hermanos. Jacob fue muy humilde en demostrar su arrepentimiento. “Entonces Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, puso los brazos alrededor de su cuello y lo besó. Y ambos lloraron” (Génesis 33:4).
Mi oración: Querido Dios, ayúdame a tener un corazón sincero; pero, si me equivoco y me arrepiento, que sepa que siempre puedo contar con tu abrazo.
¿Necesitas pedir perdón o perdonar a alguien? ¡Hoy es un excelente día para hacerlo!
Arrepentimiento:
Sentir tristeza porque cargas una culpa; pedir perdón a quién heriste con tus palabras o accio-nes; no querer repetir el mismo error.
19
10 de enero
El arpista pelirrojo
“Te alabaré, Señor, con todo mi corazón; contaré de las cosas maravillosas que has hecho”. Salmo 9:1.
–¡Estoy muy triste! ¡Busquen a un músico que toque una melodía suave que tranquilice mi corazón! –gri-tó el rey Saúl a los siervos, para que se apuraran.
Como las órdenes de un rey debían cumplirse muy rápi-do, poco después el muchacho de cabello pelirrojo y pecas en el rostro caminaba por los corredores del elegante pa-lacio. En las manos, el joven músico traía un arpa. Cuan-do el sonido del instrumento y la voz de David llenaron la habitación real, el corazón afligido de Saúl fue poniéndose más liviano, más liviano... hasta que se durmió.
Cuando era niña, mi papá me cantaba una canción que dice así: “Un arpa tiene David, para alabar a Dios. Él toca muy feliz, para alabar a Dios”. Adorar al Señor con la música, además de traernos paz cuando estamos tristes, demuestra nuestra gratitud por las bendiciones que nos proporciona.
¿Qué tal despertar todos los días cantando un himno alegre? ¿Qué tal tener un canto en la mente para esos mo-mentos de preocupación? Hoy adoremos juntos al Señor por su amor y por tantas cosas maravillosas que hace por nosotros.
Mi oración: Señor, por favor, pon en mi corazón una canción alegre que me recuerde tu amor por mí.
Adoración:
Alabar; demos-trar amor y respeto a Dios. ¡Alegrarse con oraciones y cantos!
20
11 de enero
Un tesoro escondido
“El reino del cielo es como un tesoro escondido que un hombre descubrió en un campo. En medio de su entusiasmo, lo escon-dió nuevamente y vendió todas sus posesiones a fin de juntar el dinero suficiente para comprar el campo”. Mateo 13:44.
En una pequeña ciudad entre las montañas, vivía un se-ñor muy desconfiado. No confiaba en los bancos para guardar su dinero y por eso le puso un cierre al colchón de su habitación, y allí guardaba billetes y monedas. Ese se-ñor ahorraba en todo y jamás ayudaba a nadie. Un día, una mujer golpeó a la puerta de su casa pidiendo ayuda para comprar leche para sus hijos. El hombre observó el rostro sufriente de aquella señora y las caritas de tristeza de los dos niños que estaban con ella. Golpeó la puerta mientras decía un sonoro: “¡No!”.
En el invierno, su mejor amigo le pidió ayuda para com-prar materiales y reformar el techo de su casa, pero el hombre, avaro como era, también se negó. Toda la ciudad conocía su fama, y las personas evitaban pedirle cualquier ayuda.
En 1994, Brasil cambió su dinero. Antes usaban cruzei-ros y, a partir de ese año, comenzaron a usar reales. Los diarios publicaron ese cambio, pero ese señor estaba tan ocupado en trabajar y juntar dinero que no prestó aten-ción a los plazos para cambiar sus ahorros. Un día, aquel amigo suyo, en la fila de la panadería, le preguntó si ya había ido al banco para realizar el cambio. Habían pasado los meses, ¡y se había terminado el plazo!
Jadeante, habló con el gerente del banco, pero no había nada que se pudiera hacer: ¡la fortuna de ese señor ahora no valía nada!
Jesús nos aconseja que valoremos más a las personas que a las cosas. ¡También compara el Reino de los Cielos a un tesoro que nunca perderá su valor!
Mi oración: Señor, ayúdame a valorar el verdadero tesoro que debo guardar en mi corazón: la vida eterna en el Cielo al lado de Jesús.
Avaricia:
Mucho amor por el dinero y los bienes materia-les; valorar más las cosas que a las personas; característica de quien no es generoso.
21
12 de enero
El niño en la mañana brillante
“¡Despiértate, corazón mío! ¡Despiértense, lira y arpa! Con mi canto despertaré al amanecer”. Salmo 57:8.
Se podían escuchar las risas de los niños de lejos. Ni bien apareció el sol, las familias ya estaban animadas, aco-modando el equipaje para ese, que era el viaje más genial de todo el año. No todos los días tenían la posibilidad de celebrar juntos en Jerusalén.
Todos los años, la familia de Jesús se organizaba para participar de esa fiesta tan importante. María separaba la túnica más bonita de su hijo para ese momento. Llevaban también agua, alimentos y mantas. Y partían cantando durante el camino; los niños inquietos jugaban alrededor. ¡El amanecer era tan lindo! Ciertamente el más bello de todos. Y los colores en el cielo parecían manifestar la ale-gría del Señor ante el entusiasmo del pueblo.
Ese año, él se despertó más temprano que las demás personas. Después de todo, ya era un muchacho. Jesús te-nía doce años y, como de costumbre, su familia se preparó para la fiesta de la Pascua en Jerusalén.
En el camino de regreso a casa, el día era luminoso y la relajación era tanta que los padres de Jesús no nota-ron que él se había quedado en la ciudad. Ya habían ca-minado mucho cuando notaron la ausencia del niño. Ellos pensaban que Jesús estaba en compañía de sus amigos y familiares.
Aquellos padres preocupados se sorprendieron y se sin-tieron aliviados cuando encontraron a Jesús charlando con los sabios líderes de la iglesia. Sonrisa iluminada, mirada curiosa, postura concentrada: el muchacho Jesús siempre comprendió que, del amanecer al anochecer, el día es in-creíble cuando tenemos la alegría del Señor en nuestra vida. Con Dios a nuestro lado, jamás nos sentimos solos.
Mi oración: Señor, que tenga la alegría de Cristo en mi corazón en cada amanecer.
Amanecer:
¡Ah, qué delicia el sol de la ma-ñana! El amane-cer Es la primera claridad. ¡Buenos días para ti!
22
13 de enero
El jardín de Clara
“Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”. Mateo 25:40.
Tenía los ojos color almendra. La niña de unos seis, siete años como máximo, estaba sentada en el cordón de la vereda. En las manos sostenía una caja con confites. La ropa sucia, el cabello desarreglado y las ojotas tiradas a un lado evidenciaban que ya hacía muchas horas estaba tratando de vender los dulces, y ahora estaba cansada. Yo volvía de la escuela con mi mochila de maestra, cargada con cuadernos de niños de la misma edad de ella.
El colectivo pasaría pronto, pero me fue imposible se-guir mi camino. Cuando me senté a su lado, ella sintió des-confianza. Saqué de la mochila una hoja con un dibujo de un jardín y una caja de lápices de colores. Enseguida des-cubrí que su nombre era Clara y que su mamá estaba con su hermano bebé en la calle de atrás. Charlamos acerca de los tonos verdes del árbol que nos daba sombra, de la cantidad de autos grises que pasaban por la calle (¡conta-mos 23!) y del apuro de las personas, siempre corriendo.
Su mamá llegó. Estábamos pintando las flores del dibu-jo de todos los colores posibles y la niña reía a carcajadas ante la idea de ver margaritas azules. Después de ese día, la familia de Clara consiguió ayuda de muchas personas y la niña fue matriculada en la escuela. Clara llegó a ser la alumna más dedicada.
Jesús nos enseña a ayudar a las personas, a darles la atención que necesitan, porque es como si estuviéramos sirviendo a Dios mismo.
Ayer hablé con Clara, que ya no tiene más seis años y estaba charleta al teléfono. Me contó radiante que iba a estudiar para ser maestra.
–¿Te acuerdas del dibujo del jardín? Lo tengo guardado y se lo mostraré a mis futuros alumnos.
Sonreí ante la idea. Yo sabía que ella sería una maestra muy atenta.
Mi oración: Señor, ayúdame a brindar atención y cariño a las personas que más necesitan de ti.
Atención:
Tener concen-tración; fijar la mirada en cosas, personas y situa-ciones impor-tantes.
23
14 de enero
Un pícnic fabuloso
“Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado”. Juan 15:12.
Fue como si el tiempo se hubiera detenido. Él estaba ahí, muy atento, feliz por la oportunidad de escuchar al Maestro, aprendiendo con las lecciones de vida comparti-das. A su alrededor, miles y miles de personas: niños, an-cianos, adultos, jóvenes; una multitud dispuesta a conocer más acerca del amor de Dios.
Incluso con tanta gente, el niño podía escuchar muy bien al Maestro, lo cual era sorprendente. Era como si Je-sús estuviera allí cerquita de él. Era como si él estuviera cerca de cada persona. Para participar de ese momento, el niño se había organizado. Quería permanecer el máxi-mo tiempo posible escuchando al Maestro; por eso hasta llevó una merienda reforzada, quizá su predilecta: panes y peces listos para comer.
Fue como si el tiempo se hubiera detenido. Ya era casi de noche, y la multitud permanecía atenta. El niño notó un movimiento de los discípulos y se acercó a investigar. Escuchó el problema que estaban tratando de solucionar, de alimentar a esa multitud, y el muchacho se dispuso a ayudar. Le contó al discípulo Andrés que podía donar su propia merienda. Dijo eso y su estómago rugió de hambre. No había comido nada en todo el día, pero quería ayudar.
Jesús supo del gesto altruista del niño y realizó el mi-lagro. El muchachito jamás se olvidó de lo que vio y escu-chó esa tardecita: la mirada de Jesús al Cielo, la oración, y después las personas sentadas en el suelo, los panes y los peces que se multiplicaban cuando las canastas pasaban de mano en mano. Al caminar de regreso a casa, con una amplia sonrisa y el estómago satisfecho, el niño estaba se-guro de que había escuchado nítidamente la voz de Jesús diciéndole: “Yo te amo”.
Mi oración: Señor, ayúdame a ser altruista y amar a las per-sonas de la misma manera como recibo tu amor todos los días.
Altruismo:
Actitud de amor y compasión al prójimo; no ser egoísta, sino tener bondad en el corazón y en las acciones.
24
15 de enero
¿Vamos a pescar?
“Jesús los llamó: ‘Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!’ ”. Mateo 4:19.
Era un día más en Galilea y, con los primeros rayos del sol, comenzaba el movimiento típico de la ciudad. Los pescadores estaban en sus barcos, rodeados de anzuelos y redes. Ponían toda su fuerza en el trabajo, que garantizaba el sustento de sus familias.
Un hombre observaba, tranquilo, la agitación junto al lago de Galilea. Dos muchachos estaban en el barco y pes-caban con dedicación, como todos los días. Eran dos her-manos que trabajaban juntos, Pedro y Andrés, y buscaban siempre hacer lo mejor al pescar. El maestro seguía obser-vando cómo esos dos incansables hombres se dedicaban al trabajo, tirando rápidamente las redes, para hacer de la mejor manera posible esa tarea.
Ellos también notaron la presencia de Jesús. Cuando conducían su barco a la orilla, recibieron una curiosa in-vitación:
–¡Vengan conmigo y vamos a pescar personas!
Qué raro eso, ¿verdad? ¿Será que se puede pescar a un hombre, a una mujer o incluso a un niño? Jesús estaba ha-blando de otro tipo de pesca, que involucra lanzar la red de la Palabra de Dios, navegar en aguas repletas de esperan-za y poner en práctica cada día el amor que el Señor quiere que demostremos a las personas.
Pedro y Andrés aceptaron la invitación de Jesús. Ellos tenían la dedicación y la afinidad necesarias para contar-les a las personas acerca de la pesca más importante de todos los tiempos. ¿Y tú? ¿Te gustaría ser también un dis-cípulo de Cristo y compartir el amor de Dios con alguien? Tú también puedes ser ese tipo de pescador.
Mi oración: Señor, enséñame a trabajar en la misión de llevar esperanza y paz a las personas.
Afinidad:
Ser cercano a alguien y coinci-dir en las cosas que les gustan, en los sueños y en las misiones para la vida.
25
16 de enero
La elección del equipo de fútbol
“Un amigo es siempre leal, y un hermano nace para ayudar en tiempo de necesidad”. Proverbios 17:17.
¿Fuiste alguna vez el último en ser elegido para un juego o para participar de algún deporte? Yo sí... ¡Y recordarlo es escalofriante! Siempre era la última, la que sobraba para armar los equipos de fútbol, y eso me ponía triste. Pero también recuerdo una vez a una niña, la líder de uno de los equipos, que me invitó para jugar con ella en el recreo. Es más: ella, que era una deportista, dijo que me enseñaría un poco de fútbol. Practicamos durante al-gunos días y, en la siguiente clase de Educación Física, al momento de formar los equipos, ella me eligió primero. No le importaron las risas de las otras niñas, y a mí tampoco me importaron.
Ese día no fui la mejor en el campo, ni me transformé en profesional del fútbol, pero entendí cómo puede nacer una amistad de situaciones no tan agradables.
Muchas personas dicen que no tienen muchos amigos, y a veces tardamos toda una vida en comprender que, an-tes de querer amigos, necesitamos ser amigos: desarrollar la amabilidad y la bondad en la práctica para acercarnos a las personas, cuidarlas como si fueran de nuestra fami-lia. Si conoces a algún compañero que ha sido dejado “de lado”, o si tú mismo te sientes así, sé valiente en dar el primer paso para una amistad. Dios puede ayudarte. Él es capaz de quitar todo el miedo de nuestro corazón.
Mi oración: Señor, ayúdame a ser el amigo que cada niño qui-siera tener.
Amistad:
Demostrar ca-riño verdadero por otra persona; cuidarla cuando está triste; ser leal y orar por ella. No dejar a tu compañero(a) solo(a) a la hora del recreo.
26
17 de enero
Escuela para niñas
“¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes”. Josué 1:9.
Malala Yousafzai nació en Pakistán y siempre creyó que las niñas y los niños deberían tener derechos igua-les a la educación. A ella le gustaba mucho ir a la escuela y aprender cosas nuevas cada día. En el país de Malala, durante mucho tiempo, a las niñas y a las mujeres se les prohibía estudiar; pero las cosas comenzaron a cambiar y ella estaba muy feliz por la oportunidad que tenía de pre-pararse para que algún día pudiera tener una formación y una profesión para ayudar a su familia.
Por eso, cuando un grupo de personas malas decidió prohibir las “escuelas para niñas”, esta valiente estudiante no pudo callarse. Buscó a personas y denunció lo que es-taba sucediendo. Malala incluso escribió con respecto al miedo que sentían las niñas de caminar rumbo al colegio porque eran amenazadas. Le contó a todo el mundo que miles y miles de niñas querían estudiar y que eso es muy importante.
Por su actitud valiente, Malala recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014, que es el premio más importante que se les da a personas que se preocupan, durante su vida, en hacer lo mejor para promover la paz y la fraternidad.
Malala tenía tan solo 17 años cuando recibió ese pre-mio. Fue la persona más joven, hasta entonces, en recibir ese premio. Ella cree que su valentía viene de su fe, y su fuerza aumenta no solo con palabras de motivación, sino principalmente con actitudes que pueden ayudar a hacer del mundo un lugar mejor para vivir.
¿Qué puedes hacer hoy para demostrar la fuerza que Dios nos da a todos?
Mi oración: Querido Dios, ayúdame a ser más valiente en mis ac-titudes. No quiero tener miedo, porque sé que tú me ayudas en cada momento.
Actitud:
Acción, manera de comportar-se y actuar; no conformarse con situaciones que pueden ser cam-biadas; buscar en Dios un plan para el cambio.
27
18 de enero
Flores amarillas en el viento
“Pero con respecto a los ángeles, Dios dice: ‘Él envía a sus ángeles como los vientos y a sus sirvientes como llamas de fuego’ ”. Hebreos 1:7.
Yo era una niña como tú cuando escuché en un sermón la historia de una mujer que estaba triste, desconsola-da. Esa señora deambulaba por los caminos vacíos de un cementerio. Estaba llorando mucho. Era el día del funeral de su esposo. Los parientes y amigos ya se habían ido, y de pronto se dio cuenta que estaba sola, ante una situación tan terrible.
Siguió caminando sin rumbo por los jardines de ese lu-gar. Recordaba momentos felices que vivió con su marido y lamentó el hecho de no tener hijos. Entonces, vino a su memoria una gentileza cotidiana de él: todas las mañanas le regalaba una flor. Podía ser una rosa, una flor pequeña de un cantero cualquiera, pero jamás se olvidaba de de-searle un buen día con ese cariñoso gesto.
La mujer se desesperó con ese recuerdo. ¿Quién le daría flores ahora? ¡Las flores eran una de las alegrías de la vida para ella! ¡Eran motivaciones de esperanza! ¡Ah, cuán feliz le hacía ese gesto! Entre sollozo y sollozo, sintió un fuerte viento que le desacomodaba los rizos. El viento aumentó, aumentó... Había flores a su alrededor, flores amarillas y tan lindas que parecían rayos de sol en medio de la nu-blada tristeza. Y ahí comprendió: ¡no estaba sola! ¡Jamás quedaría sola! Si fuera necesario, Dios le enviaría flores en los momentos en que más las necesitara. Esa señora tuvo la certeza, ese día, de que él hizo que los ángeles fueran como vientos para que se sintiera amparada.
Mi oración: Mi Señor, que tus ángeles puedan ampararme en los momentos en que sienta miedo, tristeza o soledad.
Ángeles:
Seres celestia-les que sirven a Dios. Algunos son mensajeros, otros escriben las acciones de las personas, y otros más pro-tegen a los seres humanos.
28
19 de enero
En el rancho
“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho”. Filipenses 4:6.
Un día de paseo en la escuela es de esos días raros en los que los niños se despiertan antes que la familia, ha-cen la cama rápidamente, se ponen el uniforme y, después de la devoción personal y otros preparativos, salen muy animados de casa. Ver el colectivo parado en el portón ya hace que todos se sientan inquietos. Después, charlas fe-lices en la fila, atención a las instrucciones de la maestra y ¡nos vamos!
El paseo de esa mañana de verano era hacia un rancho lleno de animales, plantas y actividades. El grupo de 2º grado estaba eufórico. Para algunos, era la primera vez que participarían de un paseo con los compañeros. Gabriel es-taba muy animado también: jugó en el parquecito de ma-dera, observó a las gallinas alimentándose, ayudó a orde-ñar una vaca y aprendió el nombre de distintas plantas del jardín. ¡Qué lugar hermoso era el rancho!
Caminó y caminó admirando a los pajaritos en los ár-boles y corriendo entre los canteros. Pero, ¿dónde estaba ahora? Cuando se dio cuenta, no veía a nadie cerca. A lo lejos el pasto se extendía frente a los ojos del niño, que ahora estaba asustado y se mordía las uñas con ansiedad por la situación. Gabriel sintió miedo de seguir caminando y alejarse aún más, pero recordó cómo los héroes de la Bi-blia solucionaban los problemas. Decidió orar: “¡Mi Dios, ayúdame!”
Apenas abrió los ojos llorosos, el niño divisó a una jo-ven saliendo de un corral. Corrió hacia ella, que ensegui-da comprendió la situación. Los pajaritos cantaban una melodía de paz mientras la empleada del rancho lo llevó hasta donde estaba su maestra.
En momentos de ansiedad, tristeza o aflicción: respira, ora al Señor y cálmate con la certeza de que él tiene la respuesta para todos los problemas.
Mi oración: ¡Oh, Señor, hoy te estoy agradecido porque sé que puedo confiar en ti!
Ansiedad:
Impaciencia, aflicción, preo-cupación; como una tristeza mezclada con prisa. En esos mo-mentos, clama-mos: “¡Ayúdame, Jesús!”.
29
20 de enero
Debajo de los Baobabs
“¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos convi-ven en armonía!”. Salmo 133:1.
Los niños estaban curiosos con el paquete de muchos colores que cargaba ese señor. Él caminó en dirección a los baobabs (árboles gigantes) más alejados y puso el pa-quete encima de una mesa. Después, el sonriente hombre, maestro de la escuela de la aldea, explicó las reglas del juego: los alumnos debían correr a su señal y el que llegara primero a la mesa recibiría el regalo.
Era un día de sol anaranjado, de esos bonitos e inolvida-bles. Los niños y las niñas vieron a lo lejos la mesa con el paquete de muchos colores. Los baobabs parecían mucho más pequeños por la distancia. El maestro se posicionó en la “línea de llegada” y gritó:
–Uno, dos y... ¡tres!
¡Entonces sucedió algo inesperado! El hombre entrece-rró los ojos para confirmar lo que estaba viendo. En lugar de niños inquietos corriendo lo más rápido que podían, vio una fila de niños tomados de las manos, unidos, caminan-do juntos en dirección al premio de la victoria.
Cuando les preguntó por qué no compitieron unos con-tra otros, explicaron que en la aldea se les enseñó a repar-tir y que nadie podría ser feliz disfrutando solo del regalo, mientras los demás estaban tristes por haber perdido.
El maestro estaba emocionado. Mientras pensaba en la sabiduría de esos niños, abrieron el paquete y niños y ni-ñas se desparramaron cerca de los baobabs para degustar las deliciosas frutas que recibieron como regalo. Una niña pequeña de ojos expresivos tocó su mano y le preguntó:
–¿Quiere papaya, maestro?
Mi oración: Señor, enséñame a ser amable, a estar unido con mis compañeros y a querer siempre la felicidad de todas las per-sonas.
Aldea:
Población peque-ña; grupo de per-sonas que viven en la misma loca-lidad; nombre del lugar donde viven indígenas y nativos de deter-minados lugares, lejos de centros urbanos.
30
21 de enero
La reina valiente
“¿Quién sabe si no llegaste a ser reina precisamente para un momento como este?”. Ester 4:14.
¿Viste alguna vez a un rey u otra autoridad que go-bierna? En nuestro país tenemos presidentes que son considerados los líderes de la nación. La Biblia tiene relatos de muchos líderes: algunos hicieron cosas grandio-sas en el nombre de Dios, otros fueron bondadosos, otros actuaron de manera equivocada.
Ester fue una autoridad. Ella se transformó en la reina de manera muy inusual: por medio de un concurso. El rey la eligió por sus cualidades; ella era una joven muy inteli-gente y amable. Ester vivía en la ciudad de Susa y era judía. Allí, un hombre malvado llamado Amán elaboró un horri-ble plan para exterminar a los judíos.
Quizás alguna otra reina en el lugar de Ester se hubiera quedado callada, para no ser perjudicada. Pero la noble jo-ven tomó una actitud valiente: ¡enfrentó la situación! Oró durante muchos días y pidió que todo el pueblo también orara. Entonces, decidió hablar con el rey acerca del terri-ble plan de Amán, y luchar por su pueblo. Su primo, que fue la persona que educó a Ester desde que era una niña, le dijo que quizá fue justamente para ese momento que ella había sido elegida para ser reina.
En aquellos tiempos en Susa, el rey no permitía que na-die (¡realmente nadie!) entrara en el salón real sin haberlo pactado antes. Si alguien desobedecía, ¡era castigado de la peor manera! Ester sabía del riesgo, pero caminó con valentía hacia el rey, quien la recibió muy bien. Por su va-lentía y por la gracia de Dios, el pueblo fue salvado, ya que el rey castigó a Amán por tramar contra los judíos. Ester aprovechó su posición de líder para hacer el bien. La his-toria de esta reina nos enseña que debemos aprovechar nuestra autoridad para mostrar a las personas cómo es nuestro Dios.
Mi oración: Señor, ¡quiero aprender a ser un buen líder y un buen siervo también! Ayúdame a ser un(a) niño(a) que tenga autoridad para transmitir amor a las personas.
Autoridad:
Poder de lide-razgo; persona que gobierna o dirige a un grupo o pueblo.
31
22 de enero
La tarea de la ropa
“El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada”.Proverbios 31:30.
Aun cuando nosotros, los niños, estábamos de vacacio-nes, ella se despertaba temprano y enseguida toda la casa tenía aroma a galletas de harina de maíz y té de ce-drón. Nos despertábamos con ella tarareando.
En una mañana de verano, noté que el sofá ya estaba cargado con ropa para separar y planchar. Yo sabía lo que vendría a continuación: ¡tendríamos que ayudar! Pero... ¿y el sol que brillaba allá afuera? Me refregué los ojos y ob-servé a mis hermanas: ellas estaban pensando en cómo haríamos para aprovechar el día al máximo.
–Niñas, después del desayuno, quiero que separen y do-blen la ropa que está en el sofá.
Nuestras caritas mostraban decepción; eran caras muy feas. Pero no reclamamos; no en ese momento. Después de la rutina de la mañana, de orar y comer, corrimos al patio. Pasamos muchas veces junto al sofá ese día, pero no nos preocupamos.
Ya era de tardecita y teníamos un cumpleaños. Le pre-guntamos a mamá acerca de la ropa que usaríamos y ella explicó que no había planchado la ropa, porque no hicimos nuestra parte, que era separarla, doblarla y organizarla; como nos había pedido.
Mi mamá actuó así para enseñarnos una lección muy importante: es necesario cumplir las tareas.
Ese día usamos ropa arrugada y me hizo sentir triste, pero jamás me olvidé de cuánto debemos valorar el traba-jo, respetar a las personas (sobre todo a nuestra familia) y hacer las actividades en el tiempo correcto. Hoy admiro a mi mamá por haberme enseñado esa valiosa lección y admiro a las personas que cumplen su palabra y hacen lo que es correcto.
Mi oración: Señor, ayúdame a desarrollar cualidades admira-bles, como la responsabilidad y el respeto al prójimo.
Observa las tareas domésticas de tu casa y elige una en la que puedas ayudar hoy.
Admiración:
Respetar a quien lo merece; ¡sentir cariño por per-sonas con cuali-dades increíbles y maravillosas!
32
23 de enero
Camino de amor en Judea
“Pero Jesús les dijo: ‘Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino del cielo pertenece a los que son como estos niños’ ”. Mateo 19:14.
Se despertaron antes del amanecer y ya se pusieron sus túnicas más bonitas.
–¡Mamá, mamá! Hoy es el día que veremos a Jesús; ¡va-mos rápido!
¡Ah, cuán apurados estaban esos niños! La mamá son-rió y acarició el cabello negro de uno de sus hijos. Se orga-nizaron y, después de la oración de la mañana y el desayu-no, salieron por las calles de Judea.
Enseguida vieron a la multitud. ¡Era un mar de gente! Los niños se espantaron: ¿cómo se acercarían a Jesús? Esos valientes niños y sus mamás no desistieron fácil-mente. El grupo enfrentó a la multitud y se fue acercando cada vez más al lugar de donde venía esa voz tan amable y fuerte del Maestro. Algunos hombres le estaban hacien-do preguntas, y él siempre las respondía con sabiduría. De pronto, ya cerca del Maestro, algunos discípulos les dije-ron a los niños que no podrían avanzar más...
¿Y ahora? ¡Habían caminado tanto! Los niños compren-dían que Jesús necesitaba descansar o ir a otras ciudades a ayudar a la gente... ¡pero deseaban tanto la bendición! ¡Deseaban tanto abrazar a Jesús!
Jesús conoce nuestro corazón, y él notó lo que estaba sucediendo. Ordenó: “Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan!”. Entonces, el Maestro compartió con la multitud, al presentar a aquellos felices niños que ahora estaban a su lado, que para ser ciudadanos del Cielo nece-sitamos tener el amor, la perseverancia y la esperanza que las niñas y los niños generalmente tienen.
Mi oración: Señor, ayúdame a aprender todos los días a ser amable, bondadoso y perseverante.
Amabilidad:
Cualidad de una persona amable, afectuosa, que transmite cariño y cuidado a los demás.
33
24 de enero
Deletreando “A-G-U-A”
“El temor del Señor es la base del verdadero conocimien-to, pero los necios desprecian la sabiduría y la disciplina”.Proverbios 1:7.
Hellen Keller estaba en el patio de su casa, pero no corría por el pasto ni descendía por el tobogán como los de-más niños. Era una niña con discapacidad, que no hablaba, veía ni escuchaba. Habían pasado muchos años sin que He-len fuera capaz de comunicarse... hasta ese día en el patio.
La llegada de una maestra llamada Anne Sullivan le dio a la familia esperanza de que Hellen pudiera tener una me-jor vida. Ese día, estaban bombeando agua. Anne puso la manito de Hellen en el agua fría. Después, la maestra de-letreó con lenguaje de señas en la manito de la pequeña la palabra “agua”; y puso nuevamente la mano de Hellen en el agua y volvió a hacer las señas.
Hellen comprendió que ese líquido tenía un nombre y que la maestra había deletreado ese nombre. ¡Cómo saltó de alegría! A partir de ese día, la niña quedó motivada por la curiosidad de descubrir el nombre de todas las cosas, los lugares, las personas y los sentimientos. La maestra la acompañó en ese aprendizaje incluso cuando ya era adulta.
Además de la lengua de señas, Hellen aprendió braille, la escritura propia de las personas ciegas, y se transformó en una gran escritora. La historia de su vida fue traducida a muchos idiomas y leída por miles de personas.
No fue fácil para ella aprender tanto, pero no desistió. Con confianza en Dios y la ayuda de su maestra pudo su-perar muchas dificultades.
Tú también puedes aprender a leer, a escribir, a hacer cuentas matemáticas, a pintar y a organizar tus cosas en casa. Por más complicada que sea una tarea, puedes con-tar con la ayuda de Dios y de tu familia.
Mi oración: Señor, ayúdame a aprender cada día y, por sobre todo, a tener sabiduría y a saber expresar lo que siento.
Aprendizaje:
¡Ah, es un des-cubrimiento! Entender cómo hacer alguna actividad; una experiencia maravillosa de conquistar el conocimiento.
34
25 de enero
La llegada de la princesa
“Y hagan todo con amor”. 1 Corintios 16:14.
–¡Llegó la princesa! –anunció el papá.
Y allá se fue el niño a espiar y ver si tenía una corona en la cabeza. Se acercó desconfiado. Era una prin-cesa pequeña, demasiado pequeña. Estaba envuelta en paños, un poco arrugada y durmiendo. Durante meses, el niño había escuchado acerca de la princesa; todos pare-cían muy entusiasmados.
La casa se llenó de risas, aroma a galletitas de cane-la y pañales... muchos pañales; moñitos para el pelo y minúsculas ropitas de bebé. Él extrañaba a su mamá... Ha-cía dos días que no la abrazaba.
–¡Cómo creció mi ayudante! –la mamá tomó al niño en su regazo y acarició su oscuro cabello–. ¿Qué te pareció la princesa?
Él miró al “paquetito” que aún dormía. Ella sería su me-jor amiga. Ahora, ciertamente no sabía jugar a la pelota, pero él le enseñaría; también ayudaría a la mamá con los cuidados y jugaría con ella. En la escuela, tendría una no-vedad para contarle a la maestra. La sala de la casa quedó en silencio y todos esperaban su respuesta.
–Ella es pequeña... –dijo el niño haciendo una cara gra-ciosa–. Pero soy un ayudante y pronto crecerá para ayudar también.
La abuela
