Papito - Jessa James - E-Book

Papito E-Book

Jessa James

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Beschreibung

Tori cree que soy muy joven. 
Se equivoca. 
Le puedo dar todo lo que tanto desea.
Un bebé.
Será un placer. 
Y para Tori también.

Pero solo si me entrega lo único que necesito en mi vida: …A ELLA.

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Veröffentlichungsjahr: 2018

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Un trato con el billonario

Chicos malos y billonarios, Libro 4

Jessa James

Índice

Hoja informativa

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Epílogo

Epílogo

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Hoja informativa

Acerca del Autor

Un trato con el billonario: Copyright © 2017 por Jessa James

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida en ninguna forma o por ningún medio electrónico, digital o mecánico incluyendo, pero no limitado a fotocopias, grabaciones, escaneos o cualquier tipo de almacenamiento de datos y sistema de recuperación sin el permiso expreso y escrito de la autora.

Publicado por Jessa James

James, Jessa

Un trato con el billonario

Diseño de portada derechos de autor 2020 Por Jessa James, autora

Imágenes/Crédito de la foto: Deposit Photos: xload; 4045qd; Ssilver

Nota del editor:

Este libro fue escrito para una audiencia adulta. El libro puede contener contenido sexual explícito. Las actividades sexuales incluidas en este libro son fantasías estrictamente destinadas a los adultos y cualquier actividad o riesgo realizado por los personajes ficticios de la historia no son aprobados o alentados por la autora o el editor.

Hoja informativa

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1

Wyatt Preston

Mientras conducía por la gran extensión del club de campo, no pude evitar pensar que había algo que se llamaba “tener mucho dinero”. ¿El césped, de verdad, tenía que ser tan verde? ¿Digo, los niños en África ni siquiera tienen agua y estos tipos pretenciosos estaban preocupados por un pedacito de césped seco? Las personas y sus prioridades. Me encogí de hombros para quitarme ese sentimiento que estaba creciendo y estacioné mi sedán en frente del aparcacoches. Un joven se me acercó, claramente sin entusiasmo por mi vehículo genérico, probablemente estaba acostumbrado a los autos deportivos y a los convertibles. “Lo siento, amigo”, pensé mientras le tiraba las llaves.

Avancé rápidamente por el piso de mármol y no pude evitar sonreír cuando vi el anuncio del evento: “Cumpleaños de Victoria ‘Tori’ Elliott: en el salón principal”. Dios, incluso su nombre era sorprendente. Yo he trabajado para Buchanan Industries en la división de Finanzas por algunos años después de salir de la universidad. Me contrataron gracias a mi mejor amigo, Jeffrey Buchanan y conocí a Tori en mi segundo día en el trabajo. Ella era una de las asistentes administrativas de los líderes, pero juro que su verdadero trabajo era detener mi corazón tres o cuatro latidos cuando ella entraba a una habitación. Ni siquiera sabía que yo existía o me ignoraba porque pensaba que era muy joven o muy estúpido. Probablemente, no se equivocaba.

Yo solo tenía veinticuatro, pero sabía que mis ojos me hacían ver mayor; la mayoría de las mujeres en la oficina mencionaban que mi cara de bebé y mi alma vieja no combinaban. Parecía que si crecías en el sistema de orfanatos no salías con tanto brillo como los niños que tenían padres saludables y un hogar, pero nadie quería una fiesta de lástima, eso pensé mientras atravesaba las puertas dobles y enormes de caoba para entrar al salón principal. Por supuesto que Carter, uno de los hermanos Buchanan y el jefe de Tori, no había evitado gastos para complacer a su querido personal administrativo, al igual que a su prometida, Emma.

Había tulipanes por todos lados y me di las gracias internamente por recordar haber tomado mi pastilla contra las alergias en la mañana. Había un tipo de tela esponjosa en las sillas, tela brillante en las mesas y luces brillantes en todos lados. Incluso, este hombre podría ver que esto era hermoso. Casi tan hermoso como la mujer que estaba parada y rodeada de sus compañeros de trabajo al lado de la mesa de los hors d’oeuvres. Dios, ella estaba radiante.

Su cabello castaño fluía por su espalda, una vista rara y querida según mi pene. Ella llevaba puesta una blusa violeta y pantalones con unas zapatillas de “fóllame” que casi me hacían llorar. Sus ojos castaños se cerraban por la risa ante una broma de un idiota de Procesamiento de datos. Los dientes de Tori eran de un blanco brillante, perfectos, y había un sonrojo en sus mejillas que asumí que era producto de su copa de champaña. Fuera lo que fuera, le quedaba bien. Respiré hondo e intenté actuar genial mientras peinaba mi cabello rubio como si de verdad me hubiera despeinado.

Me moví para arreglar mi cuello y recordé que no me había puesto una cortaba. Me alegré de que Jeff hubiera mencionado que este sería un evento semicasual, lo que significaba que, de igual forma, me pondría mi traje azul cobalto con mi ropa de lino. Vistiendo el azul cobalto, lo que sí sabía era que las mujeres observaban mucho más mis ojos color azul océano oscuro cuando tenía puesto el traje. Esperaba que Tori no fuera inmune a sus encantos. “Oh, ¿a quién quieres engañar, Wyatt?”, pensé.

Como el idiota total que era, me acerqué caminando a la mesa de hors d’oeuvres, asustado, y comencé a saludar a mis colegas en vez de a la cumpleañera. Hablé cosas ligeras y sin importancia, e intenté avanzar sigilosamente para acercarme al pequeño círculo de damas, esperando para poder girar justo en el momento adecuado y hacer contacto visual con Tori. Me distraje por un instante cuando Carter y Emma pasaron por mi grupo a saludar a todos. Emma lucía genial, casi igual de luminosa que Tori y Carter tenía su mano posesiva en su cintura.

Mientras soñaba despierto por un segundo estar de esa forma con Tori, Carter y Emma interrumpieron su conversación y me miraron. Sacudiendo mi cabeza, regresé de mi pequeño viaje de la Tierra de Nunca Jamás a la conversación. “Actúa genial, Wyatt”.

—¿Estás bien, Wyatt? —preguntó Emma, colocando su mano en mi hombro.

—Sí, estoy bien, solo necesito comer, creo —dije mientras me dirigía a la zona de la comida. Lo último que necesitaba era que las personas creyeran que me iba a desmayar. Carter comenzó a reírse y me guiñó el ojo adrede, señalando sobre su hombro a Tori.

—La cumpleañera probablemente esté esperando que la saludes, Wyatt. Lleva tu trasero ahí —me gruñó, y yo sentí que me sonrojaba un poco.

“Mierda, tu jefe sabe que estás enamorado y tú eres demasiado cobarde para hacer algo”. Me decidí, asentí hacia Carter y me acerqué hacia Tori. Sin embargo, me aseguré de que mi trayectoria fuera a su alrededor, en caso de que hiciera contacto visual y me acobardara, pero justo cuando me estaba acercando a una distancia segura, escuché a las mujeres en su pequeño círculo decir “ohh” y “ahh” en el celular de otra compañera de trabajo. Ella les estaba mostrando fotos de su bebé recién nacido y yo no pude evitar sonreír. ¿Qué podía decir? Yo amaba los niños. Decidí dejar que las chicas vieran más tiempo las fotografías antes de hacer mi entrada, así que rodeé el grupo y me acerqué a los bocadillos.