Pasos mortales - Gastón Maceira - E-Book

Pasos mortales E-Book

Gastón Maceira

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Beschreibung

Al embarcarte en las páginas de "Pasos Mortales", prepárate para sumergirte en una novela que atrapa y no da respiro desde la primera página hasta el final; donde las cicatrices del pasado y los crímenes de hoy se entrelazan en una espiral sin retorno. El detective Ronson, marcado por la misteriosa muerte de su amigo Jack y perseguido por sus propios demonios, sigue el rastro de un misterioso criminal, un asesino en serie que deja corchos de vino y cristales como firma macabra en cada una de sus víctimas. Cada paso en esta cacería lo adentra más en los secretos de un ritual inhumano vinculado a los "doce pasos", al alcohol y al arrepentimiento, poniendo a prueba su propia cordura y sentido de la justicia. Mientras avanza, Ronson descubrirá hasta dónde está dispuesto a llegar y si podrá o no salir ileso del juego de un enemigo que siempre parece ir un paso adelante. Para quienes buscan una novela detectivesca, que además ahonde en la complejidad de la naturaleza humana, este libro resulta una travesía fascinante y llena de suspenso, imposible de soltar hasta la última palabra.

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Seitenzahl: 81

Veröffentlichungsjahr: 2025

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PASOS...

Capítulo

S/N - Inicio

1 - Secretos Revelados

2 - “El Fantasma”

3 - Bajo la sombra del vino

4 - Los doce pasos

5 - Sombras del pasado

6 - El dolor inesperado: Un viaje hacia la justicia

7 - Bajo la sombra del asesino

8 - Un trago amargo en el comienzo del final

9 - Llegando a los 12 pasos

12 Pasos Alcohólicos Anónimos

Mitología e historia griega/romana

PRÓLOGO

Esta historia transcurre en una ciudad ficticia y gira en torno a un personaje que, aunque no es real, refleja algo de cada uno de nosotros.

Ronson, el detective, investiga crímenes profundamente enraizados en las debilidades humanas y en el abuso del alcohol, entrelazados con los misterios de una organización que protege la identidad de sus miembros.

Para los fines de esta novela, hemos tomado la libertad de romper esa regla, una licencia creativa que nos permite explorar los oscuros matices de la justicia, la culpa y la redención en un mundo donde nada es lo que parece.

“El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del filósofo, está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios”

-Avicena-

Capítulo s/n

INICIO

-¡Alto ahí… detente! ¡No des un paso más!-

Gritó el Inspector Ronson con voz ronca y agitada, tras la extenuante persecución del sospechoso. Con su ropa manchada de sangre, éste continuaba escapando desesperadamente a través de la fría y desolada noche en la ciudad. Cual carrera de obstáculos, el perseguido y el perseguidor sorteaban vehículos y unos pocos transeúntes que se interponían en su camino; dejando tras de sí, el eco del sonido de sus pasos resonando en el aire.

La feroz persecución era un duelo de voluntades y resistencia física. El fugitivo corría con desesperación, su corazón latía con fuerza y cada pulsación resonaba en sus oídos como un tambor atronador. Detrás de él, Ronson, continuaba persiguiéndolo de cerca, con pasos firmes y decidido a no dejarlo escapar.

En su desesperada huida, el prófugo buscaba una escapatoria. A medida que avanzaba, las calles se estrechaban, cerrándose a su alrededor y envolviéndolo en una oscuridad que parecía devorarlo.

A lo lejos, en medio de aquella penumbra, divisó un callejón lateral, y sin saber que le esperaba decidió tomarlo, con la esperanza de despistar al Inspector.

Para su desafortunada sorpresa, lo que encontró lo paralizó al punto de dejarlo sin aliento. Un imponente muro, tan alto, imposible de trepar, se alzaba frente a él, bloqueando cualquier posibilidad de escape.

En ese momento, su cuerpo se detuvo, su respiración se volvió entrecortada, como si el aire se le escapara, dejándolo ahogado en su desesperación. Un escalofrío recorrió su espalda al darse cuenta de que no tenía salida. Sabía que su tiempo estaba contado.

Ronson, a su vez, avanzaba como un cazador tras su presa, con una pisada fuerte y sin pausa.

El sospechoso, conteniendo la respiración e intentando calmarse, se giró lentamente hacia su perseguidor.

En ese momento, el mundo pareció detenerse mientras los dos hombres se enfrentaban en duelo de miradas, bajo un tenso silencio.

Entonces, en un instante fugaz y a la vez eterno, Ronson lo miró fijamente a los ojos y…

Capítulo 1

SECRETOS REVELADOS

Dos años antes…

Como cada mañana, con la llegada de los primeros rayos del sol, el estridente timbre del despertador sacudía el silencio, anunciando el comienzo de un nuevo día para Ton Ronson, detective e investigador criminal.

Con la precisión de un reloj suizo, se ponía en pie y se dirigía a la cocina. Mientras la cafetera burbujeaba, el aroma del café recién filtrado impregnaba el aire matinal.

El detective aprovechaba ese breve lapso de la mañana para organizar mentalmente su jornada. Durante esos minutos, planchaba su camisa y preparaba su traje con esmero, asegurándose de que cada detalle estuviera perfecto antes de salir por la puerta.

Frente a un gran espejo en su habitación, se arreglaba meticulosamente, ajustando su largo abrigo y su corbata al cuello, procurando una prolijidad absoluta, demostrando ser muy detallista.

Ronson era un hombre solitario, que pasaba la mayor parte de su tiempo en el trabajo.

Su pequeño y cálido hogar, situado en una zona céntrica, rodeado de altos y grises edificios, estaba envuelto en el constante murmullo de automóviles y trenes.

Una fría y húmeda mañana de otoño, salió a la calle como tantas otras veces rumbo a su trabajo. Mientras caminaba hacia la oficina, la densa niebla que envolvía la ciudad en un manto grisáceo y pegajoso lo abrazó; apenas pudiendo ver con claridad unos pocos metros.

De repente, un fuerte y agudo sonido, similar a un disparo, rompió el silencio de la calma mañana, seguido por varias detonaciones ininterrumpidas.

En medio de la espesa niebla, Ronson distinguió la figura de dos hombres en una situación inusual: uno de ellos yacía en el suelo boca abajo, mientras que el otro emprendía una desesperada huida.

Sin perder tiempo, se acercó al cuerpo que estaba tumbado sobre el suelo; rápidamente le tomó el pulso en el cuello, y pudo confirmar que el individuo había fallecido.

De inmediato se lanzó en la persecución del asesino, corriendo por las estrechas y empedradas calles con una feroz determinación.

La densa bruma se convirtió en su mayor obstáculo, ocultando al criminal de su vista y dificultando su captura.

Tras el intento frustrado por atrapar al homicida, que logró escabullirse en el interior de la ciudad, Ronson regresó al sitio del crimen.

En el trayecto telefoneó a su antigua oficina de la división de homicidios, y habló con un policía recién incorporado. Éste lo conocía por las historias y anécdotas de sus ex compañeros. Le mencionó el asesinato que había presenciado y pidió que enviaran una patrulla a la brevedad.

Al observar atentamente el cuerpo de la víctima, una sensación de familiaridad lo invadió rápidamente; las prendas que llevaba puestas, le eran vagamente conocidas. Presentía que era alguien cercano.

Con el corazón en un puño, registró los bolsillos de la víctima en busca de algún documento que confirmara su identidad, ya que no podía manipular el cuerpo, ni girarlo para poder ver su rostro.

Al registrar su cartera y extraer sus documentos, sus ojos no daban crédito a lo que veían; en ese momento un fuerte dolor atravesó su pecho, y el golpe final: la víctima era su amigo Jack. Las lágrimas llenaron los ojos de Ronson, y la tristeza se apoderó de su corazón.

Jack, su colega y amigo de más de diez años, había sido asesinado.

Mientras los paramédicos y policías se dirigían al lugar, la niebla comenzaba a disiparse y la multitud se agolpaba alrededor.

Jack, un hombre peculiar y dedicado a los casos más difíciles, con más de cuarenta años en servicio, estaba a punto de retirarse.

La amistad que compartían hacía que la noticia de su muerte fuera aún más dolorosa para el detective Ronson.

Él se quedó parado junto al cuerpo de su difunto amigo, y su mente se llenó de recuerdos de los años que habían pasado juntos; las largas noches de trabajo en la oficina, los debates sobre aquellos casos complicados y las celebraciones de los éxitos conseguidos.

Jack no solo había sido su compañero de investigación, sino también su mentor, su guía y su amigo más cercano.

¿Quién podría haber querido hacerle daño, y por qué?

Las preguntas acaparaban su mente, pero las respuestas estaban fuera de su alcance.

La policía llegó rápidamente al lugar, cercando el perímetro en busca de alguna pista y comenzando así su investigación de inmediato.

Ronson, en estado de shock y con la mente casi en blanco, les proporcionó la escasa información que pudo recordar sobre lo que había presenciado durante los hechos de esa mañana.

Cada detalle era importante, cada pista era crucial para identificar y atrapar al asesino de su compañero y amigo Jack.

El detective llegó a su oficina un par de horas más tarde de lo habitual, aún con la mente aturdida por lo sucedido. Caminaba lentamente, con una profunda tristeza, sin poder creer ni comprender lo que había ocurrido; con los ojos llenos de lágrimas, que amenazaban escaparse en cualquier momento. El peso del dolor y la incredulidad lo acompañaban en cada paso mientras se dirigía hacia el despacho de su difunto compañero.

Al ingresar, el aire estaba impregnado del recuerdo de su amigo. Las fotos en la pared y los reconocimientos por casos resueltos, todo le hacía recordar la brillante carrera que Jack había tenido.

Ronson se dejó caer en su silla, dejando escapar un suspiro pesado mientras se recostaba y cruzaba las manos detrás de la nuca.

Una avalancha de recuerdos lo envolvió; cada momento compartido con Jack pasaba por su mente como un torbellino de emociones. La nostalgia lo abrazó con fuerza, entremezclada con un dolor agudo por la ausencia de su amigo.

El vacío dejado por su partida se hacía palpable en cada rincón de la habitación.

Fue entonces cuando sus ojos observaron una nota sobre el escritorio.

La curiosidad lo invadió y la tomó entre sus manos. Con una mezcla de intriga e inquietud desbordadas, abrió la nota y comenzó a leer.

A medida que sus ojos avanzaban por las líneas del papel, su rostro cambiaba gradualmente. El corazón se aceleraba y el aliento se le cortaba en la garganta mientras leía cada palabra escrita...

“Querido Ton,

Si esta carta ha llegado a tus manos, lamentablemente ya no estoy entre ustedes. Quiero que sepas que mi vida tuvo sentido gracias a cada caso que resolvimos juntos y a los momentos que compartimos. Estoy muy orgulloso y agradecido de haber sido tu tutor y compañero.

He guardado dos secretos, y no sabes cuánto lamento no habértelos podido contar...

Hace años, comencé a experimentar algunas dificultades; me costaba mucho concentrarme y pensar con claridad.