En los pies de un emigrante - Gastón Maceira - E-Book

En los pies de un emigrante E-Book

Gastón Maceira

0,0

Beschreibung

Al recorrer esta historia en los pies de un emigrante sentiremos como cada decisión que tomamos día a día puede cambiar nuestro futuro. En este libro veremos como Gastón, junto a su hermano Nicolás, dejó sus tierras atrás para buscar nuevas oportunidades y cumplir sus sueños. En él, encontraremos como planificaron desde el comienzo esta aventura y veremos cómo fueron sus primeros años en Barcelona. Nos demostrarán como todos nuestros planes pueden desvanecerse y escurrirse de nuestras manos, obligándonos a volver a empezar. Compartirán con nosotros los desafíos, obstáculos y sorpresas que se encontraron por el camino, así como también los consejos y enseñanzas que adquirieron de aquellas personas que caminaron junto a ellos. También nos hablarán de sus proyectos personales, reencuentros familiares y duras despedidas sabiendo que no son un adiós, sino un hasta pronto.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 89

Veröffentlichungsjahr: 2021

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



El camino...

Una decisión, ¡ahora o nunca!

Aterrizando en Barcelona

Nuevos tiempos

Todo se va encaminando

Crece la familia

Cuarentena

La visita más esperada

Una decisión, ¡ahora o nunca!

“Vive una vida que puedas recordar”

Avicii

Esta historia puede tener múltiples inicios. A veces es difícil encontrar la causa de nuestras decisiones, la mayoría de las veces no hay una causa única. Es por eso que podría comenzar esta historia hablando de Thomas Coke, el proyecto musical que tenemos con Nicolás, mi hermano; o de la empresa que abrimos con esfuerzo y cerramos con dolor; o quizás podría hablar de mi nacimiento, mi vida y mi familia; pero no, decidí empezar esta historia con un asado. Un asado que ocurrió justo dos años antes de abandonar nuestras tierras, por el año 2017 cuando nos juntamos con Nicolás y mi primo Franco; ya cansados de la rutina, de la inseguridad que estaba atravesando nuestro país, del empleo de siempre y también con muchas ganas de conocer otros lugares; comenzamos a plantearnos la posibilidad de partir a un nuevo sitio. A lo largo de la conversación hubo un destino que no dejó de ser nombrado, este era nada más y nada menos que Barcelona. Nicolás ya había viajado allí por el año 2016 y desde ese entonces estaba fascinado con ese lugar, con la esperanza de algún día poder mudarse allí; y fue así que en aquel asado, en aquella reunión, comenzábamos a tomar una de las decisiones que tiempo más tarde nos cambiarían la vida...

Luego de estas líneas es momento de contarles un poco sobre mí, me llamo Gastón, nací el 19 de septiembre de 1991 en Montevideo, Uruguay, en donde vivía hasta hace casi tres años. Actualmente tengo 29 años y este es un breve relato de mi experiencia como emigrante, desde el momento en que decidimos con Nicolás y Franco embarcarnos en una nueva aventura, de dejar atrás nuestras tierras, amigos y familia, para buscar un mejor futuro en otro país, y junto a Nicolás cumplir nuestro sueño vinculado a la música.

Para ello, les quiero contar brevemente como me incursioné en el mundo de la música; es necesario remontarnos casi 22 años atrás, cuando tan solo era un niño de unos 7 años y mi amor por este arte comenzaba a crecer, sabía que “de grande”, como solemos decir cuando somos chicos, quería ser músico; pero las condiciones económicas de la familia en aquel entonces no me favorecían a que pudiera iniciarme en el mundo de la música.

Pasaron algunos años hasta que un día por la tarde, mi padre llegó a casa con un paquete completamente envuelto en una bolsa negra que delataba una guitarra; en ese entonces solo podíamos acceder a una de segunda mano. Rompí la bolsa y a pesar de que ya imaginaba una guitarra, al verla me invadió la felicidad. Había recibido mi primer instrumento, que al día de hoy aún conservo.

Casi 6 años después esa misma guitarra también fue el primer instrumento de El Chola, un gran amigo que más adelante seguiré nombrando. A diferencia mía, él estaba aprendiendo bajo, de hecho, es uno de los mejores bajistas que he escuchado.

Después de recibir la guitarra se despertó en mí una gran pasión por interpretar música. Por aquel entonces las clases de guitarra eran inaccesibles, así que mi padre invitó a un compañero de trabajo a casa a que me enseñara lo básico para poder comenzar, y así fue mi primera clase. Le agradecimos el favor compartiendo con él unos refuerzos y algo para tomar. Tiempo más tarde aprendí sobre acordes y escalas con el dueño del cibercafé al que solíamos ir. A principios de los años 2000 era muy común encontrar un cibercafé en cada esquina, años más tarde se convertirían en nuestros sitios de reunión.

El Chola, que había aprendido sorprendentemente rápido, compartió conmigo mucho de su aprendizaje, y sumando a todo lo que yo iba aprendiendo me permitió vincularme con muy buenos músicos de los que aprendí un montón. El resto de mi crecimiento musical avanzó de la misma forma, estudiando por mi cuenta y absorbiendo lo mejor de aquellos que me rodeaban.

Ya en la adolescencia mi círculo de amigos músicos se expandió, permitiéndome conocer y tocar diversos géneros de música como rock, ska, reggae y otros. De a poco también comencé a vincularme con diferentes instrumentos como el bajo y la batería. Es genial cuando comenzás a introducirte en un mundo nuevo, en mi caso la música, pero pasa con el deporte, la informática, entre otros tantos; te llevan a conocer muchísimas personas y aprender un montón de cosas nuevas, porque cada uno desde su punto de vista te va explicando y compartiendo sus conocimientos, y creo que es una de las mejores maneras de aprender.

Años más tarde mi hermano comenzó hablarme sobre un programa informático para componer música. Al principio no le presté mucha atención, pero luego de ver la película sobre Avicii tras su fallecimiento, se despertó nuevamente en mí un interés que desconocía. Ese mismo día instalamos aquel programa y empezamos nuestro actual proyecto musical: Thomas Coke. Donde producimos nuestra propia música del género de la electrónica fusionada con el sonido de instrumentos reales.

Todo esto sucedió gracias a la enorme ayuda que recibimos de nuestros amigos, tanto los que nos fueron explicando de producción, como los que colaboraron cantando o grabando instrumentos.

Desde algunos años atrás ya pinchábamos música en vivo como DJ, abarcando varios tipos de géneros en diversos eventos, desde despedidas de facultad y fiestas de cumpleaños hasta fiestas de navidad y año nuevo. Siempre buscábamos la mayor conexión con nuestro público, haciendo sonar temas acordes al tipo de evento y público, y así lograr que todos en la fiesta viviéramos un increíble momento.

El tiempo transcurrió y no se volvió hablar del tema, hasta que un año más tarde, por enero del 2018, nos enteramos que Juan, un amigo en común de los tres, en pocos meses se iría de viaje, pero no de paseo, ni tampoco por trabajo; se mudaría a aquel destino que tanto habíamos hablado, a Barcelona.

En abril de ese mismo año llegó el momento de despedir a Juan. Dicha despedida convocó a todo nuestro grupo de amigos en el Aeropuerto de Carrasco, más que amigos, debería llamarlos hermanos que la vida me dio; que en las siguientes páginas me referiré a ellos como Los Muchachos. Allí, fue imposible no sentir nostalgia ni ponernos nosotros mismos en el lugar de Juan, así fue que nuestra idea de emigrar a Barcelona siguió creciendo.

Ese mismo día, nuestra idea de irnos se solidificó, ya estábamos seguros... nos iríamos a Barcelona. Agarramos el celular para comunicarles a nuestros padres sobre nuestra decisión, tomamos aire, marcamos sus números y esperamos. Comenzó la llamada y no sabíamos cómo decirles que en algunos meses nos marcharíamos, no solo a otro país, sino al otro lado del Océano Atlántico, a 11 mil kilómetros de nuestra casa… La conversación fue transcurriendo hasta que de repente sin más preámbulo lo dijimos, se escuchó un silencio que duró unos segundos, pero luego comenzaron sus palabras de apoyo, eso nos transmitió una enorme tranquilidad y confianza de que ellos estarían allí para ayudarnos y darnos para delante. Fue en ese momento cuando todo comenzó.

Pero aquello no era tan sencillo, había que conseguir los documentos necesarios para viajar, resolver de la mejor manera como dejar atrás nuestros trabajos y responsabilidades.

En ese entonces con mi hermano teníamos una pequeña empresa de distribución, la que habíamos iniciado unos años antes, y que no era tan fácil dejar atrás como si nada. Atreverse a abrir nuestra propia empresa requirió valor y confianza, el hecho de dejar de ser empleados para convertirnos en nuestros propios jefes nos trajo más responsabilidades, que sumadas a las tareas que ya realizábamos como empleados, nos demandó más tiempo para que todo funcionase correctamente. Por mi parte, contaba con experiencia en el rubro de la distribución, había realizado tareas tan diversas que iban desde administración y logística, hasta limpiar y manejar el camión. Por otro lado, Nicolás contaba con mucha experiencia en el área de ventas. Así es que juntos formábamos un buen equipo.

Por lo general uno suele ir a trabajar, hacer su horario y olvidarse, pero cuando se trata de tu empresa, tu horario pasa a ser 24/7, no importa que termines la jornada, no importa que sea tu día libre o que te vayas de vacaciones, siempre estás pensando cómo superarte, cómo seguir creciendo, buscando herramientas para mejorar constantemente. Hacer todo el esfuerzo de crear tu negocio, verlo crecer, generar una enorme confianza entre clientes y proveedores, fue algo bastante complicado de lograr; y realmente no fue para nada fácil desprenderse de todo eso, mucho menos poder dejarlo atrás como si nada. Teníamos un aprecio muy grande por ese emprendimiento que habíamos construido, pero era momento de dar un paso al costado si nos queríamos aventurar a un viaje para siempre y seguir mejorando nuestro nuevo proyecto musical, Thomas Coke.

Se decía que en Europa estaban las mayores fiestas del género y queríamos llegar a eso, algo que iré contando a lo largo del libro.

Los trámites para cerrar la empresa no se solucionaban de un día para el otro, y resolver quién atendería a toda la cartera de clientes para que no quedaran sin proveedor no fue nada fácil. Teníamos que buscar entre todos nuestros compañeros y proveedores quien pudiera cubrir las necesidades de nuestros clientes; ya que nuestra intención no era vender la cartera de clientes, sino buscar la manera de que siguieran siendo atendidos de la mejor forma y que cada uno de ellos tuviera los proveedores indicados. Luego de tantos años trabajando juntos, nuestros clientes se transformaron en amigos, y queríamos respetar la confianza que ellos habían depositado en nosotros cubriendo sus futuras necesidades de la mejor forma posible; ya que fueron ellos y sus recomendaciones lo que nos hicieron crecer. Al despedirnos, muchos de ellos nos ofrecieron ponernos en contacto con sus familiares viviendo en Barcelona en caso que los necesitáramos.

Como me había enseñado El Chola, cuando solo teníamos 14 años, con una frase que me marcó para siempre:

“Gastón, la plata no lo es todo, la plata va y viene, hoy tenés y quizás mañana no, pero son los momentos y las personas que te acompañan lo que realmente tiene valor, y hacen que cada momento sea único, el resto no”