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Este es un libro extremadamente útil para creyentes, ya que ofrece claves vitales y verdades esenciales que ayudarán al creyente a crecer en el conocimiento de Dios. Las páginas de este libro están llenas con numerosas pautas tanto de la Escritura como prácticas, que están relacionadas con el desarrollo de un creyente. Algunos de los temas que se incluyen en este libro son:
• El significado de ser salvo
• La necesidad de la Palabra de Dios
• El bautismo en agua: un mandamiento
• La oración: una prioridad
• La importancia de la comunión
• El significado de la gracia de Dios
• La liberación de ataduras
• Ser llenos del Espíritu Santo
También recomendamos el uso de este libro a pastores, maestros y líderes de la iglesia. Este manual es una revisión comprensiva de temas apropiados para los creyentes. También le suplirá de una organizada estructura de enseñanza que le ayudará a instruir y capacitar a todos los que Dios ha puesto bajo su cuidado.
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Veröffentlichungsjahr: 2024
Pasos para el crecimiento espiritual
Manual para creyentes
DAVID R. WALLIS
Título original:
“Steps to Spiritual Growth-Handbook for believers”
(Anteriormente “Handbook for New Believers” © 2006 David R. Wallis
Versión 2.1 en inglés
Título en español:
Pasos para el crecimiento espiritual-Manual para creyentes
(Anteriormente “Manual para nuevos creyentes”)
© 2006 David R. Wallis
Versión 3.0 en español (Revisado por Marlene Z. en 2024)
Diseño de portada:
© 2006 David R. Wallis y sus licenciadores
Todos los derechos reservados.
A menos que se indique lo contrario,
todas las citas bíblicas fueron tomadas de la versión
Reina-Valera en su revisión de 1960, 1960 Sociedades Bíblicas Unidas
Abreviaturas de las otras versiones de la Biblia utilizadas:
NVI: Nueva Versión Internacional
LBLA: La Biblia de las Américas
NTV: Nueva Traducción Viviente
© 2000 Sociedades Bíblicas Unidas
Publicado por Zion Christian Publishers.
Para más información, favor de contactar a:
Zion Christian Publishers
Publicado en formato e-book en 2024
En los Estados Unidos de América.
Un ministerio de Zion Fellowship ®
P.O. Box 70
Waverly, New York 14892
Teléfono: 607-565-2801
Fax: 607-565-3329
www.zcpublishers.com
www.zionfellowship.org
ISBN versión electrónica (E-book) 978-1-59665-374-0
Nos gustaría expresar nuestro agradecimiento a las siguientes personas por su trabajo y colaboración para la edición en inglés:
• A Betsy C. Editora general de este libro. Por su aportación general a la fluidez de este libro, al igual que por las muchas horas empleadas en la edición del contenido de Pasos para el crecimiento espiritual.
• A Mary H. – por sus valiosas sugerencias editoriales y ayuda en la corrección de las pruebas de este libro.
• A Tonya C. – por su diligencia tras la computadora, por su tiempo en el que hizo la transcripción de las clases al formato manuscrito.
• A mi esposa Marilyn – por su ayuda en la transcripción de las cintas y en la corrección de las pruebas de este libro.
• A Carla B. – por su esfuerzo en el excelente diseño de la portada de este libro.
Por su colaboración para la edición en español:
A Marian B. por la excelente traducción de este manual al español.
A Carla B. por su trabajo de revisión y edición en español.
Equipo editorial de ZCP: Carla B., Michael D., Hannah S. y Suzanne Y., por su ayuda en la edición, formato e impresión de este libro en español.
Al Señor Jesucristo, el Autor de nuestra salvación, Quien vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Al Dr. Brian J. Bailey, mi maestro en el instituto bíblico y padre espiritual, cuya vida piadosa ha sido un ejemplo a seguir para mí, y cuyo ministerio me ha inspirado a “proseguir hacia la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.
A Marilyn, mi querida esposa y mejor amiga, que tanto me ha ayudado y alentado en la producción de este libro.
A lo largo de este manual se encuentran muchas claves para ayudar al cristiano a alcanzar la madurez. Estos pasos para el crecimiento son verdades esenciales que necesitamos para sostenernos mientras continuamos en el Señor. De principio a fin, la clave más importante para el crecimiento personal como cristiano demuestra ser nuestro conocimiento de la Palabra de Dios. Esto es vital para todos los creyentes, pues como dice Salmos 119:105: Su Palabra es verdaderamente “lámpara a nuestros pies, y lumbrera a nuestro camino”.
De muchas maneras, servir a Dios requiere la disciplina y la energía de un atleta, y el camino no es siempre fácil. Por lo tanto, compartiremos muchas verdades importantes que son esenciales para prepararnos a cada uno de nosotros como creyentes.
Una de las verdades espirituales importantes que se cubren en este manual es el bautismo en agua, ya que este acto de obediencia es una señal externa de lo que está sucediendo interiormente en nuestro corazón. La Palabra de Dios nos manda ser bautizados en agua. Mateo 28:19-20 nos dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”.
En este estudio, se hablará mucho acerca del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es muy importante para nosotros, porque Él es realmente la Tercera Persona de la Deidad. Hay un solo Dios, pero tres Personas en la Deidad: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Aunque este es un gran misterio de Dios, no es difícil entenderlo si tenemos fe en la Palabra de Dios.
También hay un ejemplo natural que nos ayuda a entender este enigma. Si el agua se calienta al punto de ebullición se convierte en vapor; pero a temperatura ambiente esa misma agua es un líquido transparente y fresco. Sin embargo, si baja la temperatura hasta el punto de congelación, esa misma agua se convierte en hielo. En todas esas formas, sigue siendo agua, o H2O. Es decir, es la misma fórmula química, pero en tres formas diferentes. De la misma manera, la Trinidad de Dios nos muestra tres aspectos de la personalidad de Dios: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Juan 14:26 declara que el Espíritu Santo es enviado de Dios: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. El Espíritu Santo es importante porque Él nos ayuda a entender lo que el corazón de Dios nos está diciendo en Su Palabra.
El bautismo del Espíritu Santo también es una experiencia vital que todos los creyentes deben recibir, y en la que deben continuar fluyendo y en la que deben seguir progresando. Este bautismo inicialmente se muestra por la evidencia de hablar en otras lenguas. Es crucial para darnos poder y valentía para dar testimonio de Cristo y prepararnos para servir a Dios mediante Su poder y unción (Hch. 2:3-4; Mc. 16:17-20). En el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue derramado, la gente clamó: “¿Qué haremos?”. Cuando Pedro dio la respuesta, dijo: “¡Arrepentíos!” (Hch. 2:37-38). Esto es exactamente lo que sucede en la vida de un creyente en la salvación. Cuando nosotros reconocimos que necesitábamos ser salvos del pecado, y dijimos “Sí” al Señor en nuestro corazón, nuestro nombre fue escrito en el Libro de la Vida del Cordero (Ap. 20:12; 21:27). Sin embargo, hay mucho más en la vida cristiana que el simple acto de aceptar a Cristo en la salvación. A medida que crecemos y maduramos en la fe y en el conocimiento de Jesucristo, aprendemos lo que el Señor requiere de nosotros para que podamos caminar muy cerca de Él a lo largo de esta vida. Estos pasos iniciales para la madurez y la intimidad con el Señor Jesús también se tratarán en este manual.
La liberación
También exploraremos el tema de la liberación. La liberación se produce cuando el poder de Dios rompe las ataduras que hay en nuestra vida, y nos libera de espíritus malignos que quizá, vienen de generaciones pasadas (Nm. 14:18; Mc. 16:17). Dios quiere liberar a los cautivos. De hecho, ¡Jesús vino para hacernos totalmente libres! La Palabra de Dios deja eso claro cuando dice: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Jn. 8:36).
Por tanto, recomendamos este estudio y oramos que el Señor lo use, por Su gracia, para que “os afirme, fortalezca, y establezca” (1 P. 5:10). En la medida que adquiere perspectiva en las cosas profundas de Dios e incrementa en el conocimiento y discernimiento, es nuestra esperanza también que el Espíritu Santo guíe sus pasos en la buena senda, al embarcarse en el viaje, algunas veces desafiante, y emocionante de la senda hacia la perfección cristiana.
La decisión de la salvación es cuando nos volvemos del pecado y elegimos pedirle a Jesús que entre a nuestros corazones. Esta es la decisión más importante que podemos tomar en nuestra vida, ya que tiene implicaciones profundas para nuestra vida aquí en la Tierra y también para nuestra eternidad. El Señor le habló a la humanidad en Juan 10:10 que había venido para dar vida y vida en abundancia. Este es Su propósito en nuestras vidas: quiere darnos paz, descanso, gozo y una vida más abundante a medida que continuamos viviendo para Él. Dios también quiere que estemos con Él en el Cielo por toda la eternidad (Jn. 3:16).
Por otro lado, nuestro adversario, Satanás, intentará todo lo posible para evitar que continuemos con nuestro compromiso de seguir a Cristo; él hará todo lo que pueda para que nos volvamos conformistas, que nos volvamos al pecado, que nos apartemos{1}, y estemos separados de Dios en el Infierno. Se nos advierte: “Sean sobrios, estén atentos; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).
Es muy importante para nosotros, como creyentes, establecernos firmemente en las verdades fundamentales de la vida cristiana. Al hacerlo, aprendemos a derrotar a Satanás para que no pueda frustrar el maravilloso plan de salvación de Dios en nuestras vidas. Es con esta idea en mente que hemos compilado este manual, y nuestra oración es que sea una fuente de fortaleza para seguir a Cristo.
Cuando un bebé nace, no se le puede dejar solo y desatendido. Todo el mundo sabe que un bebé recién nacido es incapaz de cuidar de sí mismo adecuadamente. El recién nacido debe ser alimentado, cambiado, bañado y completamente protegido. Tal como sucede en lo natural, vemos esta misma verdad en el ámbito espiritual. Cuando nosotros “nacemos de nuevo” en Cristo, necesitamos ser cuidados, protegidos y alimentados con la dieta espiritual correcta. Es así como, otro de los propósitos de este manual para creyentes es proporcionar una instrucción adecuada con respecto al alimento espiritual correcto, un alimento que no solo protegerá y alimentará a los cristianos, sino que también hará que el alma de los creyentes prospere en Cristo.
Muchas cosas suceden cuando somos convertidos a Cristo, y realmente no hay una sola manera de describir la experiencia adecuadamente. La Biblia habla de esta transformación de muchas maneras distintas. Una de las palabras familiares que la Biblia utiliza con frecuencia es “salvo”. En Hechos 2:21 leemos: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. ¿Qué significa ser salvo? En palabras sencillas, significa que somos salvados de algo; somos salvados del Infierno (Jn. 3:16-18). Así como el Cielo es un lugar real, el Infierno es también un lugar real.
La Biblia nos dice que el Infierno es un lugar de lamento, lloro y crujir de dientes (Mt. 13:42; 22:13). Jesús repetidamente nos advierte que nos mantengamos alejados de ese lugar. De hecho, Jesús habló más sobre el Infierno que sobre el Cielo. Judas 1:13 habla del Infierno como “eternamente la oscuridad de las tinieblas”. En Ezequiel, el Infierno se describe como un lugar que está debajo de la Tierra (Ez. 26:20). Conocemos a cierto número de personas que, o bien han estado en el Infierno, o han tenido visiones del Infierno; es un lugar de horrible oscuridad. Hay un libro escrito por Mary Baxter titulado A Divine Revelation of Hell [Una revelación divina del Infierno], el cual describe su experiencia de haber estado en el Infierno durante un periodo de cuarenta noches. Jesús fue con ella al Infierno, y ahí ella vio muchas escenas terribles y habló con personas quienes moran eternamente en este lugar de oscuridad.
El Dr. Brian J. Bailey también tuvo visiones del Infierno, las cuales describió en su libro “Las glorias del Cielo y los inefables terrores del Infierno”. En una ocasión, él fue realmente llevado al Infierno, donde se encontró con uno de los reyes anteriores de Inglaterra que estaba rodeado de tal oscuridad que le clamó a él: “Muéstrame la luz” (Bailey, 155). No hay una segunda oportunidad después de que una persona muere. La Palabra de Dios nos dice claramente en Hebreos 9:27: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Sin embargo, la buena noticia es que ¡nosotros podemos ser salvos del Infierno! Cuando nos convertimos a Cristo, somos “salvos”; podemos estar seguros de que somos salvos porque Jesús ha entrado a nuestro corazón.
Ser nacido de nuevo
La Biblia también habla de esta experiencia de ser salvo como de ser “nacido de nuevo”. Ser cristianos y ser salvos significa que se nos ha dado un nuevo nacimiento. En Juan 3, Jesús, habla con un hombre llamado Nicodemo. Él era un hombre religioso, un Fariseo, un gobernador de los judíos, y un miembro del Sanedrín, que era el más elevado concilio judío en el primer siglo.
Cuando él vio todos los milagros que Jesús hizo, dijo: “[…]Porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él”. Sin duda, él se preguntaba: “¿Cómo puede este hombre hacer todos esos milagros?”. Jesús entonces le respondió: “Te es necesario nacer de nuevo”. Nicodemo estaba confundido, y le preguntó a Jesús: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”. La respuesta de Jesús está registrada en Juan 3:5: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios” (LBLA).
Esa era una comparación entre el nacimiento natural y el nacimiento espiritual. Cuando nace un bebé en lo natural, la fuente de agua de la madre se rompe justamente antes de que nazca el bebé. En esencia, esto describe lo que significa ser nacido de agua; sin embargo, Jesús nos dice en el Evangelio de Juan que debemos nacer una segunda vez. En realidad, lo que Él está diciendo es que, dentro de nosotros, debe haber un nacimiento espiritual en el Reino de Dios{2}. Debemos nacer del Espíritu. Esto es lo que sucede cuando una persona se vuelve de su pecado y acepta a Jesús en su corazón. Cuando nosotros le dijimos Sí a Jesús e hicimos una sincera oración pidiéndole que fuera nuestro Salvador, “nacimos de nuevo”. Ahora somos “nacidos de nuevo” por el Espíritu de Dios y, sin embargo, no es un nacimiento natural sino espiritual.
Ser transformado
