Poesía para Pobres - Juan Álvarez Salas - E-Book

Poesía para Pobres E-Book

Juan Álvarez Salas

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Beschreibung

Poesía para pobres son los harapos de unos versos desnudos, desnudos pero inquietos. Poesía para pobres es un viaje a los tormentos del más allá y del más acá, un baño sensible y melancólico de crudeza, una canción sin música nacida de las entrañas. Poesía para pobres es poesía para pobres que viven en este mundo postmoderno, grotesco, vendido… y que se sienten almas perdidas y errantes salidas de quizás otra época.

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Seitenzahl: 121

Veröffentlichungsjahr: 2016

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©2016, Juan Álvarez Salas
Ilustraciones
©2016, Sonia Morente
www.soniamorente.tk

Table of Contents

Presentación
Prólogo
Dedicatoria
Poesía para Pobres
... De los labios acartonados y de la tierra que está muerta ...
ilustración
Erótico
Erótico (segunda parte)
Cuatro trompetas
Decadencias
El sinuoso misterio de las mentiras reales
La profecía
Patagonia
ilustración
Sexo-cam-
Tururú
Ahora que pienso…
El sueño roto
Barbecho
Boom
El fin
El Sueño
Entre tú y yo
ilustración
Luz negra
Los cuentos de hadas no existen
Otra vez, adiós
Corazón tóxico
Aventuras y desventuras del cianuro
Una historia real
Dijo el diablo… Dios, por qué
Paz para todos
… De las noches sin sueños, ni lunas, ni estrellas …
ilustración
Atrás, atrás
El adiós del apego
El waltz
Espejos y espejismo
Melodrama del ser nacido
Nocturnos Recuerdos
Situaciones
Z,z,z
Un lugar en la almohada
Ave Fénix
Consejos de un suicida para el bien vivir
Precipicio
ilustración
Ráfagas
Ansiedad
Entre el cielo y la tierra
La bandada de pájaros
La cuna vacía
Príncipe de este mundo
Las cucarachas
Salmo
…Y bebe conmigo
Blanca navidad
Bonita canción de amor
El agnóstico
Enano rojo
Freud
Poema para los buenos borrachos
Puño en alto
Sobre el aborto
Yo maté a Mozart
Azul
ilustración
Blanco
Buenas noches
Culosofía
Desde mi casa se ve Sierra Nevada y desde la tuya no
Donde no hay cobertura
Es un placer
Gehena
La fuente del pueblo
Naranja
Negro
Recordando
Ritual sagrado
Thanatos
… De esta mierda de gente …
ilustración
Ciudad abierta
Civilización
Duelo de mezquinos
Evangelio según los ojos
¡AHORA! (sin camino)
CEMII
El servil y la mesa del Amo
¡¡Venganza!!
El Brujo
ilustración
La guerra que perdieron las hadas
La odisea
La rebelión
Platónico
De mi ciudad
El mundo real
En la casa del Señor
Ibérico
Imagine
Los contenedores de basura
No me gusta Woody Allen
VOTA (al partido de los maltratadores)
Amarillo
Bajo el sol
Cosa España, marca nostra
ilustración
De parados, poetas y demás almas cándidas
De esta mierda de gente
El poema de los harapos
Gaza
Granada cofrade
Gris
La ley natural
Pseudo
Recuerdos de antaño
Rencor que os guardo
… De los dioses y de las putas …
ilustración
Anatema
Abba
Carta de amor al cosmos
El alquimista
ilustración
Existe, existirá o existió
Alquimia del muerto
Carta a Satanás
Corpus Dei (primera parte)
Cucurucho
ilustración
Brotes de incienso
Oda beoda
Por favor, blasfema
… La Historia …
ilustración
Corpus Dei (segunda parte)
El testamento de Caín
Apostasía
Brujería
ilustración
Cristo muerto
Rojo
Tras la madera de la última puerta
ilustración
Poesía para Pobres

Presentación

  Ésta siempre me resultó la parte más aburrida de todas… ¡¡Presentarme!! Es aquí donde debería decir lo que estudié, en qué trabajé, si tengo títulos, si no los tengo, cuál es mi pasado. Pero no, no quiero hacer eso, no creo que eso le aporte absolutamente nada a este libro. En su lugar diré:
“Me llamo Juan”.

Prólogo

  La bombilla apagada quizás es que nunca se ha encendido; quizás es que nunca ha dado luz, quizás nació muerta como un feto abortado. Aquí hay muchas bombillas que nunca se han encendido. Hay muchas pasiones negras, ciegas. Aquí hay muchos andrajos emocionales… Aquí hay poesía, poesía para pobres.
  Poesía para pobres es la antítesis del “se hace camino al andar”, es un laberinto habitado por serpientes y ratones, una colección de lugares tristes pero certeros como la muerte.
  Te invito a ti, lector, a que me acompañes por estos callejones y juntos descubramos que existe el alma humana, que existe pero que nada en una ciénaga muy lejos de descubrir el sol o la luna. Acompáñame por cada capítulo, cada verso, cada línea de este libro que ha parido el dolor.

Dedicatoria

  Quiero dedicar todo lo aquí escrito al lector que me lea, que me sienta, que llore conmigo. A la madre sin hijos, a la novia sin boda, al suicida que descubre que es inmortal y en cada intento renace… Quiero también dedicárselo a los seres repugnantes que lo han inspirado y que aquí también aparecen.
  Muchas gracias al lector por permitirme compartir y a los seres repugnantes por inspirarme. Gracias a los que sufren por tener alma y por no saber aún cómo poder vomitarla.
  Gracias a Sonia Morente y Berny Medina por hacer realidad que pueda dar a luz mis sombras.

Poesía para Pobres

... De los labios acartonados y de la tierra que está muerta ...

Erótico

No sé darte cariño,
sólo azotarte,
no sé besar tus labios,
sólo escupir en tu lengua,
no sé sentir tus caricias,
sólo atarte a mi cama.
El amor es desearte,
el deseo es odio,
y el odio es el sexo
que se esconde entre tus piernas,
y tus piernas son violencia
que me pide que te mate.
Y mi única frase;
“me voy, me voy, me voy”

Erótico (segunda parte)

Cuando no queda nada,
aún está el recuerdo de tus labios,
tan sucios, tan bonitos,
tan siempre húmedos,
tan complacientes como culpables.
Y qué triste el paladar
que al final sólo te quiso
como una curva tras otra
que termina en precipicio.
Dónde guardé la correa
que prometió castigarte,
dónde murió el placer
que fustiga,
la llaga abierta 
del deseo ansioso,
la mirada enferma
que ahora es voyeur
en la memoria derrotada.
Y te odio porque te gusta,
prefieres sentir los instintos

Cuatro trompetas

Tus noches conmigo
están acabadas,
están proscritas
como el asfalto
y no hay más que erosión
en la memoria
de un recuerdo.
Sin embargo,
aunque el títere
que suple mi voz
te llame…
no puedo estar cerca
y sólo quiero cantar
el réquiem
de tu abrazo caído.
Yo que hubiera muerto,
muerto me hallo,
yo que hubiera dado,
nada tengo,
yo que quise…

Decadencias

Necesito matarte o matarme,
la sangre o el alma,
desborda el ser más absoluto
que tengo.
Necesito arrancarte o fundirme,
la piel que se escarcha
como el cristal intimidado
del invierno.
Necesito olvidarme
o ser el dedo verdugo
que hunde el silencio
en el hambre.
Necesito tu muerte o la mía,
aunque me queman las brasas
de la sucia conciencia
asesina.
Necesito tu odio, tu ira,
corromper los anhelos
de aquello que atormenta
las entrañas.
Necesito quizás
vivir de los nichos abiertos
que vacíos me incitan
a dejar de estar vivo.
Cuántas veces te dije;
“lo eterno es eterno”,
que sólo hay costillas
si buscas mi alma.
Y sé que te gusta el otoño
que piensas si riegas
la flor muerta
puede amanecer.

El sinuoso misterio de las mentiras reales

Chispas de invierno,
tus huesos o los míos,
qué astillas darán más calor
cuando hielo sean
todos los cielos.
Ojos que empañan
el cristal de la mirada,
el cuerpo vacío
de antaño pudientes,
ahora que el polvo
revive y se ensaña.
Tierra del aire,
cuenta las conchas que el mar
se ha llevado hacia la orilla,
vuelca las barcas de aquellos
que buscan el horizonte
sin saber que son náufragos
de sus propios deseos
y donde nació la vida,
ya no queda nadie.
Y la guerra, la triste guerra,
la añorada guerra,
es un cuento de niños,
de buenos y malos,
de quiebre y de sueños,

La profecía

El amor que me falta
se lo beben unos gatos
y el amor que no diste
en la basura
y creer en algo
es la humildad del sumiso
que por no sentir
más dolor
abre la vieja ventana
de su mugriento salón
buscando a Dios.
Para qué perdonarte
si no te pido perdón,
para qué ser ángel redentor
de la cochambre,
para qué acordarme
si nunca me olvido
de las huellas de sangre
que no gritan por pudor
pero saben demasiado
sobre vino, sal, saliva
y vinagre.
Y ya no quiero cariño,
sólo atarte los brazos
y en vez de amarte,
oler tu cuerpo
como un animal en celo
y que no haya más manantial
que el fuego
que escupe el instinto
cuando se instiga el deseo.
Cuando me hablen de fe,
diré que lo único que ya me duele

Patagonia

Ojalá mi almohada fuera larga
y mi cama ancha,
ojalá despertara
y el primer encuentro
fuera tu espalda,
tu negro cabello,
tu piel como ese brasero
que alivia mi invierno.
Ojalá la primera palabra
estuviera en tus labios,
ojalá sacara de ti sentimientos,
ojalá fueras la mina
que piquen mis manos
y descansaran mis noches
a tu lado.
Quisiera volver a nacer,
darte la vida
y sentirme vivo.
quisiera volver a aprender
a escribir versos de amor,
quisiera no tener que invocarte
por saber que eres mis ojos,

Sexo-cam-

Quince centímetros más abajo

Tururú

¡¡Si hasta ya hemos pisado la luna!!
y me llamas soñador
por no querer morirme.
Yo también vuelo con vértigo,
por eso llámame borracho
o poeta,
pero nunca digas que no lo intenté
cuando me veas caer
ni que no planeé bien
mientras caía.
Que el cielo está muy alto
pero está allí arriba,
donde los pájaros,
y si ellos cantan con plumas,
yo lo haré bebido
pues algo querrán tener mis labios
ya que tú no me besas.
Y con algún verso empañado,
también miraré a la nube negra
de la oscuridad,
y los puntos de luz del cielo
que entre noche y noche
nunca se encuentran…
Será que quizás se aman
y por eso se alejan,
quizás todo lo que se atrae
estalla,
y por eso quiero subir
y divagar solitario
aunque luego pise,

Ahora que pienso…

Una vez dijiste;
“adiós, los pájaros vuelan”,
como si tú no fueras ausencia,
como si yo no sintiera,
como si no mereciera la pena,
seguir teniendo fe.
Decidiste morir,
irte como se escapan los días,
huir a ese lugar
inscrito en ninguna parte,
donde nunca llueve,
donde nunca escampa,
donde nunca sale el sol.
Construí una barca,
que destrozó el temporal,
quise amarrarme al olvido,
pero de mí se olvidó,
y vivir era la llaga
de seguir existiendo.
Recuerdo mi cuerpo,
descalzo de alma,
recuerdo las noches sin sueño,
la fruta podrida
que mordía y mordía,
bebiendo el veneno
de la desesperación.

El sueño roto

En la escuela del latido errante
el crepúsculo canta,
cantar de garganta rota
es el viento de levante.
Escriben sus ojos negros,
versos con pluma del llanto,
ay de la angosta semilla
y del muerto requiebro.
Ay del amante preso,
en la espina de las rosas,
ay de la boca seca,
seca de besos.
Y el camino son las piedras
que se clavan en los pies desnudos,

Barbecho

Aquel beso esquivo
que no pude dar,
aquella sombra
en aquel lugar,
donde debía haber alguien
y nadie está.
Qué fría se vuelve
la soledad,
qué hiriente es callar
que te quiero,
qué invierno más largo
le espera a la noche,
ahora que sólo durmiendo
me encuentro contigo.
Y sí, podría llorar,
podría cortar con un hacha
mi alma
y echarla al fuego,
podría pensar que es perverso
el anhelo
que me hace respirar,
podría cerrar la puerta
con llave
y hacer de mi casa
un desierto
donde sólo los buitres
sepan volar.
Pero no,
¿de qué serviría,
seguir engordando demonios?,
¿de qué serviría
una esquela que diga,
“no supe estar vivo?,
¿de qué serviría el dolor,
en dolor cautivo?,
¿de qué,
si ya no te puedo resucitar?
Me quedan las dunas naranjas
que deja el sol  vespertino,
me queda enviarle una carta
al destino,
que porte que quiero
el aliento
de tener un camino,

Boom

La feliz tristeza,
cuando en tus ojos no hay palabras,
yo no te sueno, tú no me suenas,
todo se acaba…
tras la batalla.
¿Y cuándo verás, y cuándo veré,
que las banderas
no esconden nada?,
quizás el mentirnos
nos enfrentara.
Y quizás el silencio
en catarata,
vistiera de orgullo
la desnudez
de nuestras lágrimas.
Ya acabó el tiroteo,
no se escuchan más balas,
y los tiempos de postguerra
son extraños,
sus auroras despechadas,
el perdón parece un crimen,
en un corazón con heridas