Profecías dramáticas de Elena de White - Herbert Edgar Douglass - E-Book

Profecías dramáticas de Elena de White E-Book

Herbert Edgar Douglass

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Ya sea que escribiera sobre la guerra, la segregación racial, el espiritismo, la vida saludable o el Gran Conflicto, la mensajera de Dios declaró osadamente verdades poco populares a quienes necesitaban oírlas. Hoy necesitamos oírlas nuevamente. Este libro reavivará su fe en el Espíritu de Profecía e inspirará a observar detenidamente las predicciones que aún están por cumplirse.

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Seitenzahl: 299

Veröffentlichungsjahr: 2021

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Profecías dramáticas de Elena de White

Acontecimientos históricos predichos divinamente

Herbert Edgar Douglass

Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina.

Índice de contenidos
Tapa
Dedicatoria
Prefacio
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8

Profecías dramáticas de Elena G. de White

Herbert Edgar Douglass

Título del original en inglés: Dramatic Prophecies of Ellen White, Pacific Press Publishing Association, Nampa, Idaho, E.U.A., 2007.

Dirección editorial: Martha Bibiana Claverie

Traducción: Nilde Itin de Lust

Diseño de tapa: Rosana Blasco

Diseño del interior: Marcelo Benítez

IMPRESO EN LA ARGENTINA

Printed in Argentina

Primera edición, e - Book

MMXXI

Es propiedad. Copyright de la edición en inglés © Pacific Press® Publishing Association, Nampa, Idaho, USA (2007). Esta edición en castellano se publica con permiso de los dueños del Copyright. Todos los derechos reservados.

© Asociación Casa Editora Sudamericana (2009, 2021).

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.

ISBN 978-987-798-387-6

Douglass, Herbert Edgar

Profecías dramáticas de Elena de White : Acontecimientos históricos predichos divinamente / Herbert Edgar Douglass / Dirigido por Martha Bibiana Claverie. - 1ª ed . - Florida : Asociación Casa Editora Sudamericana, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo digital: Online

Traducción de: Nilde Itin de Lust.

ISBN 978-987-798-387-6

1. Profecías. I. Claverie, Martha Bibiana, dir. II. Itin de Lust, Nilde, trad. III. Título.

CDD 231.745

Publicado el 26 de marzo de 2021 por la Asociación Casa Editora Sudamericana (Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires).

Tel. (54-11) 5544-4848 (opción 1) / Fax (54) 0800-122-ACES (2237)

E-mail: [email protected]

Website: editorialaces.com

Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación (texto, imágenes y diseño), su manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros medios, sin permiso previo del editor.

Dedicatoria

Al bisnieto de Elena de White, Oliver Jacques, quien ha dado su vida para llevar a cabo algunos de los consejos de su “abuela”: misionero con experiencia significativa en el África, administrador del Sanatorio de Battle Creek y por largo tiempo director de Desarrollo de la Universidad de Loma Linda.

Prefacio

Este libro debería llevar una advertencia: “No abrir a menos que tenga tiempo de leerlo de tapa a tapa”.

Hablo por experiencia. Lo abrí con la idea de leer algunos pocos capítulos, como muestra. Pero, cuando finalicé el primer capítulo estaba atrapado. Seguí leyendo hasta que de repente (o eso fue lo que me pareció), había llegado al capítulo ocho. Y, como reza el dicho: “El resto es historia”.

¿Qué hace que este libro tenga un valor especial en estos tiempos desconcertantes? Demuestra, por medio de ejemplos concretos, que en efecto Dios está al mando de los asuntos del mundo. Él declara “lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isa. 46:10). Dios nunca es tomado por sorpresa. Y por amor a su pueblo a menudo revela el futuro por medio de mensajeros inspirados (ver Amós 3:7). Esto es maravillosamente reconfortante, en especial en tiempos como los actuales.

Con habilidades consumadas, el Dr. Douglass relata eventos futuros que fueron revelados en visión a Elena de White; también coloca estas predicciones en su contexto. En algunos casos, muestra cuán extrañas debieron haber resultado para la época en que fueron dadas y, sin embargo, cuán actualizadas resultan en estos tiempos finales. Dos ejemplos llamativos son el surgimiento de los Estados Unidos como una superpotencia y el surgimiento del Papado como una influencia internacional prominente. Estados Unidos de Norteamérica no era más que una nación en pañales cuando su liderazgo mundial fue predicho, y la Iglesia Católica Romana se hallaba en un estado debilitado; debilitada por Francia, y un virtual fugitivo.

La mayoría de los lectores encontrarán que el capítulo dos abre sus ojos. Se sorprenderán al saber que el espiritualismo, en sus variadas formas, todas diseñadas para engañar, ha llegado a ser un actor principal en los asuntos mundiales. Los dirigentes de Estados a menudo buscan consejo en el mundo de los espíritus, antes de tomar una decisión importante. Iglesias cristianas, tanto católicas como protestantes, son compañeras inconscientes del espiritualismo, ya que comparten la creencia de que el alma es inmortal. Se está estableciendo el trabajo de base para el engaño final de Satanás que unirá al mundo entero en contra del pueblo de Dios: Satanás personificando a Cristo. Según lo señala el autor de este libro, “será el tiempo en que el futuro de cada uno dependa absolutamente de creer en la Palabra del Señor y en los consejos de su mensajera de los últimos días: Elena de White”.

El capítulo seis presenta las visiones que instalaron la temática de la Gran Controversia en los escritos de la Sra. de White. Es uno de los capítulos más importantes en el libro, ya que ayuda a contextualizar no solo los eventos de los demás capítulos del libro, sino también los consejos que la pluma inspirada ofrece en sus escritos en relación con educación, salud, teología y administración. La Gran Controversia entre Cristo y Satanás comenzó en el cielo, pero ha afectado todos los aspectos de la vida en este mundo desde que Adán y Eva pecaron en el Jardín del Edén. Involucra a cada nación, cada iglesia, cada comunidad, cada individuo. Dios relata su lado de la historia en forma agradable, ofreciendo salvación, mientras que Satanás engaña y muestra los resultados de seguir sus principios. Este capítulo vale el precio de este libro.

Pocos escritores pueden igualar las habilidades literarias del Dr. Douglass al seleccionar los eventos históricos de significado profético y presentarlos de modo que los lectores sientan la relevancia que esto tiene para la fe personal. Al igual que con sus otros escritos, este libro fortalece la fe, construye la confianza en la mensajera de Dios para los últimos días, y nos conduce a utilizar el lenguaje del apóstol Pedro cuando exclamó: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas” (2 Ped. 1:16).

Kenneth H. Wood

Director del Centro White

Silver Spring, Maryland

Capítulo 1

UNA PREDICCIÓN MUY SORPRENDENTE: LA GUERRA CIVIL ESTADOUNIDENSE

Las visiones de Elena de White sobre la Guerra Civil Estadounidense constituyeron, tal vez, las más chocantes de sus muchas predicciones. Estas visiones ciertamente fueron las más dramáticas e impresionantes vislumbres del futuro que Dios le diera, dadas las horribles calamidades que tan rápidamente validaron sus predicciones, hechas muchos meses antes de que alguien más pudiera predecir lo que ella vio en visión.

Su primera visión de la Guerra Civil, que duró 20 minutos, ocurrió durante un culto vespertino en la iglesia de Parkville, Michigan, a unos 50 kilómetros al sur de Battle Creek, el 12 de enero de 1861. Elena tenía 33 años de edad. El verano anterior, J. N. Loughborough y J. N. Andrews habían realizado una reunión de evangelización en Parkville y habían construido una iglesia.

Esa mañana, después del sermón de J. H. Waggoner, Elena dio lo que fue considerado como una “muy poderosa exhortación”. Al regresar a su asiento, tuvo una visión que duró al menos veinte minutos. Cuando volvió a respirar, habló brevemente acerca de los terrores de la guerra que sobrevendría. En esa época eran muy pocos los que anticipaban un conflicto largo o sangriento en los Estados Unidos. Parte de lo que relató cuando salió de la visión estaba directamente relacionado con varios individuos y familias de la audiencia.

Sus palabras produjeron una impresión duradera en el joven evangelista J. N. Loughborough, quien registró las palabras de Elena: “No hay persona en esta casa que alguna vez haya soñado con los problemas que están sobreviniendo sobre este país. La gente está haciendo deporte con la ordenanza de secesión de Carolina del Sur, pero se me acaba de mostrar que un gran número de Estados van a unirse a ese estado y habrá una guerra muy terrible”.1

Primera visión tres meses antes de que comenzara la guerra

Recuerden, esta visión fue dada el 12 de enero de 1861, tres meses antes de que se iniciara la guerra el 12 de abril de 1861. A mediados de febrero, Thomas Cobb, de Georgia, mientras preparaba la Constitución Confederada, expresó:

“La creencia casi universal es que no tendremos una guerra”.2

Abraham Lincoln, dos días antes de su discurso inaugural del 4 de marzo de 1861, declaró en Filadelfia:

“He sentido que es justificado concluir que la crisis, el pánico y la ansiedad del país en estos momentos es artificial”.

Alexander H. Stephens, vicepresidente de la Confederación, dijo a la audiencia en Savannah, Georgia, el 21 de marzo de 1861 que la revolución sureña, por lo tanto, había sido lograda por completo, “sin derramar ni una gota de sangre” y que el temor de una colisión mortal con la Unión estaba “casi descartado”.

Regresemos ahora a la descripción de Elena sobre su visión:

“En esta visión he visto grandes ejércitos de ambos lados reunidos en el campo de batalla. Oí las explosiones de los cañones y vi a cada lado a los muertos y moribundos. Luego los vi correr y pelear mano a mano [con bayonetas unos contra otros]. Luego vi el campo después de la batalla, todo cubierto con muertos y moribundos. Entonces fui llevada a las cárceles y vi los sufrimientos de los necesitados, quienes se estaban gastando. Después fui llevada a los hogares de los que habían perdido esposos, hijos o hermanos en la guerra. Vi su desesperación y angustia”.3

Luego, observando a la congregación, Elena de White agregó:

“En esta casa hay algunos que perderán a sus hijos en esa guerra”.

Hay un aspecto interesante en esta visión: ese día, en la congregación, se encontraba un médico, quien también era médium espiritista. Había oído de la Sra. de White y de sus visiones, y se jactaba de que si alguna vez estaba presente cuando ella fuera tomada en visión él podría sacarla de ella en un minuto. Ese día, mientras ella estaba en visión, Jaime White explicó su condición y dio la oportunidad, a quienes desearan examinarla, para que lo hicieran.

Se oyó que alguien, cerca del fondo de la sala, decía:

–Doctor, vaya y haga lo que dijo que haría.

Jaime White, sin saber de lo que el médico se jactaba, lo invitó a pasar al frente y examinar a la Sra. de White.

El doctor se adelantó osadamente, y luego se detuvo repentinamente. Jaime White bajó, se dirigió hacia el hombre, colocó su mano sobre su hombro, instándolo a acercarse a Elena. El médico revisó cuidadosamente su pulso, sus latidos y lo que debería haber sido su respiración. En tono sorprendido declaró:

–Pastor, su corazón y su pulso están bien, pero no hay aliento en su cuerpo.

Alejándose más bien rápidamente, caminó en línea recta hacia la puerta. Quienes estaban cerca de la entrada le bloquearon la salida y dijeron:

–Regrese y sáquela de su visión, como dijo que haría.

Jaime White, comprendiendo todo, llamó al médico para que informara a toda la audiencia el resultado de su examen. Los que estaban cerca del médico preguntaron:

–Doctor, ¿de qué se trata?

–Solo Dios lo sabe –respondió–. Déjenme salir de esta casa. Entonces, huyó.4

El juez Osborne, magistrado local, también se encontraba en la reunión. Su esposa guardaba el sábado. El juez dijo a Loughborough:

–Nos resultó claro que el espíritu que controló al doctor como un médium y el Espíritu que controló a la Sra. de White no se tenían simpatía.

Al lado del juez estaba sentado el Sr. Shelhouse, dueño de una gran hilandería de lana. Su padre era pastor de la iglesia adventista en Colon, a unos diez kilómetros de allí. Ambos hombres sacudieron sus cabezas al mirar a Loughborough cuando la Sra. de White les relató lo que sobrevendría. No percibieron lo que ella quiso decir cuando mencionó que algunos “en esta casa perderán a sus hijos en esa guerra”.

Segunda visión de la Guerra Civil

La siguiente visión relacionada con la Guerra Civil ocurrió en Roosevelt, Nueva York, el fin de semana del 3 y 4 de agosto. Después de que Jaime White diera un breve discurso, Elena también habló brevemente, y entonces fue arrebatada en una visión que duró entre diez y quince minutos. Elena escribió sobre esta visión:

“En la Confederación de Roosevelt, Nueva York, el 3 de agosto de 1861, fui arrebatada en visión y se me mostró el pecado de la esclavitud, que ha sido por tanto tiempo una maldición para esta nación [...]. El azote de Dios está ahora sobre el norte, porque se han sometido por tanto tiempo a los avances del poder de la esclavitud. El pecado de los hombres que están a favor de la esclavitud en el norte es tremendo. Han fortalecido al sur en su pecado, al sancionar la extensión de la esclavitud; han actuado de manera prominente para llevar a la nación hasta la actual condición angustiante.

“Se me mostró que muchos no se dan cuenta de la extensión de la maldad que les ha sobrevenido. Se han halagado a sí mismos de que las dificultades nacionales pronto se resolverían y que la confusión y la guerra acabarían; pero todos se convencerán de que el asunto es más grave de lo que habían pensado. Muchos han mirado hacia el norte, esperando que diera el golpe y terminara la controversia [...].

“Toda la crueldad y el abuso infligido hacia los esclavos es justamente atribuido a quienes son defensores del sistema de esclavitud, ya sean hombres del norte o del sur.

“Se me presentó el norte y el sur. El norte ha sido engañado con respecto al sur. Ellos [el sur] están mejor preparados para la guerra de lo que se ha representado. Muchos de sus hombres están muy adiestrados en el uso de armas, algunos de ellos con experiencias en batallas, y otros por deporte habitual [...].

“Tuve un vistazo de la desastrosa batalla de Manassas, en Virginia. Fue una escena de lo más emocionante y angustiante. El ejército del sur tenía todo a su favor y estaba preparado para un combate atroz. El ejército del norte se movía triunfante, sin dudar de su victoria. Muchos eran temerarios y avanzaban jactanciosamente, como si ya fuera suya la victoria. Al acercarse al campo de batalla muchos estaban desfallecientes por el cansancio y deseaban un refrigerio. No se esperaban un encuentro tan feroz. Se lanzaron a la batalla y pelearon con coraje, con desesperación. Por todos lados había muertos y moribundos. Tanto el norte como el sur sufrieron severamente. Los sureños sintieron la batalla y en poco tiempo los habrían hecho retroceder más. Los del norte avanzaban aunque era grande su destrucción. Justo en ese momento descendió un ángel y sacudió su mano hacia atrás. En el instante hubo confusión en las filas. A los del norte les pareció que sus tropas se estaban retirando cuando en la realidad no era así, y comenzó una retirada precipitada. Esto me pareció maravilloso.

“Entonces se explicó que Dios tenía a esta nación en su mano, y no soportaría que se ganaran victorias más rápido que lo ordenado por él, y que no permitiría más pérdidas entre los del norte de lo que en su sabiduría consideraba adecuado, para castigarlos por su pecado. Y si el ejército del norte hubiera presionado para continuar más la batalla en su condición de desvanecimiento y exhausta, la lucha y destrucción mayor que les esperaba habría provocado un gran triunfo a los del sur. Dios no lo permitiría y envió un ángel para impedirlo. La repentina retirada de las tropas del norte es un misterio para todos. No sabían que la mano de Dios estaba en el asunto.

“La destrucción del ejército del sur fue tan grande que no tenían nada de qué jactarse. El ver a los muertos, los moribundos y los heridos les dio poco ánimo para triunfar. Esta destrucción, que sucedió cuando tenían todas las ventajas y el norte muchas desventajas, les provocó gran perplejidad. Sabían que si el norte tenía las mismas posibilidades que ellos, estaba asegurada la victoria para el norte. Su única esperanza era ocupar posiciones de difícil acercamiento y luego disponer de estrategias formidables para precipitar la destrucción desde todas partes.

“El sur se ha fortalecido grandemente desde el inicio de su rebelión. Si el norte hubiera tomado medidas activas esta rebelión hubiera sido rápidamente aplastada. Pero aquello que en un principio era pequeño ha crecido en número y en fuerza hasta llegar a ser poderoso. Otras naciones observan atentamente a esta, cuyo propósito no me fue informado, y están haciendo grandes preparativos para algún evento. Existe mucha perplejidad y ansiedad entre los hombres de nuestra nación. Hombres a favor de la esclavitud y traidores están en medio de ellos; y mientras que estos están profesamente a favor de la Unión, tienen una influencia en la toma de decisiones, que en algunos casos favorecen al sur”.5

Cuando pienso en las serias advertencias y vívidas descripciones de las horribles pérdidas de las batallas de la Guerra Civil venidera, inmediatamente me siento atraído a su validación por medio de testigos oculares. Las Memorias del General Grant, de los EE.UU., incluyen este relato acerca del gran número de víctimas:

“Este [edificio] había sido transformado en hospital y a lo largo de toda la noche traían hombres heridos, curaban sus heridas, se amputaba una pierna o un brazo, según lo requiriera el caso, y se hacía todo lo posible para salvar la vida o aliviar el sufrimiento. Ver eso era menos tolerable que enfrentar el fuego enemigo y regresé a mi árbol en medio de la lluvia.

“El segundo día vi un campo abierto en nuestra propiedad sobre el que los Confederados habían cargado repetidas veces el día anterior, tan cubierto de muertos que habría sido posible atravesar caminando el claro, pisando cuerpos muertos en todas las direcciones, sin que un pie pisara el suelo”.6

Lo que decía el resto del país

Según todos los informes, nadie en el mundo tuvo una sinopsis de la Guerra Civil como la de Elena de White en la primera parte de 1861. Los registros existentes de los periódicos y los discursos de la primera mitad de 1861 mencionaban exactamente lo opuesto a lo que se le mostró en visión.

Por ejemplo, note estas citas de fuentes de la época:

“Trabajemos rápidamente [...]. ‘Tirar juntos’ de manera fuerte y activa hará nuestro trabajo efectivo en treinta días”.7

“Si Abraham Lincoln está a la altura de la posición que ocupa, esta guerra terminará para enero de 1862”.8

“Se recomienda que den medios legales para que este conflicto sea corto y decisivo”.9

“Cualquiera que sea la guerra que haya, puede ser fácilmente transformada en una guerra en el mar, una guerra de bloqueos, una guerra que tenga como único objeto la protección de la propiedad estadounidense y la preservación del comercio estadounidense”.10

“Así como todos, [Lincoln] abrigó la esperanza de que poderosos avances en Virginia y por el Mississippi terminarían la lucha en 1862”.11

Pero la guerra prosiguió. ¿El costo? La Enciclopedia Británica estima que la Guerra Civil costó un “total de unos US$ 11.450.500.000 solamente para el norte. Pero el costo para el sur fue enorme; US$ 4.000.000.000 no son una exageración. A continuación, hacia 1909, el costo de la guerra para la nación se había aproximado al tremendo total de US$ 15.500.000.000 [...], y los muertos probablemente a 300.000 hombres de cada lado”.12

En el otoño de 1861, el General William Sherman presionó a Simon Cameron, secretario de Guerra de los EE.UU., a fin de tener una tropa de 60.000 hombres inmediatamente y unos 200.000 adicionales para hacer frente a futuras demandas. Aunque esto aconteció nueve meses después de la visión de Elena de White en Parkville, Sherman fue criticado por la prensa como mentalmente desequilibrado. Un mes después de este pedido, el general Henry Halleck relevó a Sherman de su cargo. Pero, en los próximos cuatro años, tanto Elena de White como el General Sherman probaron ser realistas.13

Esa visión de Parkville

Puede ser que te preguntes por esa predicción que presentó Elena de White en la iglesia de Parkville, Michigan, antes que comenzaran las hostilidades, acerca de los hijos que morirían. Alrededor de un año después, el pastor Loughborough regresó para disertar en Parkville. El juez Osborne y el Sr. Shelhouse nuevamente se sentaron juntos en los mismos asientos que la vez anterior. El pastor Loughborough habló acerca de los dones espirituales, y usó como ilustración el don de Elena de White. Hizo referencia a la visión del 12 de enero de 1861. Pero esta vez, ninguno de los dos hombres sacudió su cabeza; en cambio, tenían sus rostros cubiertos por sus pañuelos, y lloraban amargamente. Uno de ellos había perdido a su hijo en la guerra; el otro había perdido un hijo en otro campo de batalla, y tenía un hijo hecho prisionero de guerra en el sur.

El pastor local pudo recordar inmediatamente los nombres de cinco familias de la iglesia de Parkville que habían perdido hijos en la lucha, y dijo que si le daban un poco más de tiempo probablemente podría enumerar a otras cinco familias más cuyos hijos habían muerto. Hoy, contamos esta historia en la iglesia restaurada de Parkville que se mudó a la Villa Histórica Adventista en Battle Creek. Sentarse hoy en esa iglesia y reflexionar sobre cómo obró Dios a través de su mensajera es una experiencia sobria y fortalecedora de la fe. ¿Puede haber alguna duda de que tenemos una palabra de profecía segura en el ministerio de Elena de White?

1 J. N. Loughborogh, The Rise and Progress of Seventh-day Adventists (Battle Creek, Mich: General Conference Association of the Seventh-day Adventists, 1892), p. 236.

2 Estoy en deuda con Lee Ellsworth Eusey y su tesis para el grado de Maestría en Artes, “The American Civil War: An Interpretation”, Andrews University, Abril de 1965, por las citas concernientes a las actitudes hacia el choque inminente entre el norte y el sur. En el Apéndice 0 de mi libro Mensajera del Señor pueden encontrar un listado más completo.

3 Loughborough, Rise and Progress, pp. 236, 237.

4 Arthur L. White, Ellen G. White: The Early Years (Washington D.C.: Review and Herald Publishing Association, 1985), p. 464.

5 Elena G. de White, Testimonies for the Church [Testimonios para la iglesia] (Mountain View, Calif.: Pacific Press Publishing Association, 1948), t. 1, pp. 246-268.

6 Personal Memoirs of U.S. Grant (New York: Charles L. Webster Co., 1885-1886), t. 1, pp. 349, 356.

7 New York Times editorial, alrededor de 1º mayo, 1861, citado en Robert L. Dabney, Life and Campaigns of Thomas J. Jackson (New York: Blelock and Co., 1866), p. 210 n.

8 Harper’s Weekly (4 de mayo de 1861).

9 Abraham Lincoln, en una carta al Congreso el 4 de julio de 1861, citado en Carl Sandberg, Abraham Lincoln, The War Years (New York: Charles Scribner’s Sons, 1939), t. 3, p. 290.

10 Editorial, New York Times, 10 de enero de 1861.

11 Allan Nevins, War for the Union (New York: Charles Scribner’s Sons, 1959), pp. 2-5.

12 “Civil War” Encyclopaedia Britannica, 11a ed.

13 Véase William T. Sherman, Memoirs of General William T. Sherman (New York: Appleton and Co., 1876) t. 1, pp. 203-205, 217.

Capítulo 2

EL SURGIMIENTO DEL ESPIRITISMO: POR QUÉ NO SIEMPRE PODEMOS CONFIAR EN NUESTROS OJOS U OÍDOS

En 1848 Elena de White tenía 20 años de edad. Durante los últimos tres años había entrado en contacto con personas que habían experimentado y estaban promocionando variadas formas de espiritismo, abarcando desde el mesmerismo, los trances, hasta los aparentes “milagros”. De hecho, el desenfrenado crecimiento de grupos espiritistas, incluyendo a los Shakers, instó a los dirigentes milleritas, reunidos en asamblea en la Conferencia de Albany en 1845, a votar el siguiente acuerdo: “Resuelto, Que no tenemos confianza de ningún mensaje nuevo, visiones, sueños, lenguas, milagros, dones extraordinarios, revelaciones, impresiones, discernimiento de espíritus, o enseñanzas, etc., etc., que no esté de acuerdo con la Palabra de Dios no adulterada”.14

Parte de este acuerdo apuntaba a los “espiritualistas”,15que seguían creyendo que la fecha de 1844 era válida y que Jesús había venido individualmente a los fieles, no física sino espiritualmente. Algunos, creyendo que ahora vivían en el milenio, decían estar sin pecado, y se rehusaban a trabajar porque, al hacerlo, negarían su convicción de que Jesús había venido. Algunos afirmaban tener “esposas espirituales”, mientras que otros abrazaban el celibato.

La joven Elena tuvo que andar en medio de toda esta confusión, y a menudo fue ella misma el blanco, como una más de esas autodesignadas profetas “espiritualistas”. Ella escribió:

“En el período del Chasco, después del cumplimiento del tiempo en 1844, surgieron diversas formas de fanatismo. Algunos sostenían que ya había ocurrido la resurrección de los muertos. Se me envió a dar un mensaje a aquellos que creían en esto, tal como ahora estoy dando un mensaje a vosotros. Declaraban que habían sido perfeccionados, y que su cuerpo, alma y espíritu eran santos. Realizaban demostraciones similares a las que hacéis vosotros, y confundían sus propias mentes y las mentes de otros con sus suposiciones maravillosas. Sin embargo, esas personas eran nuestros hermanos amados, y anhelábamos ayudarlos. Fui a sus reuniones. Había mucha excitación, con ruidos y confusión. No era posible captar claramente lo que estaba ocurriendo. Algunos parecían estar en visión y caían al suelo. Otros saltaban, danzaban y gritaban. Declaraban que como tenían la carne purificada, estaban listos para la traslación. Repetían esto una vez tras otra. Di mi testimonio en el nombre del Señor, y presenté su reproche contra estas manifestaciones”.16

A pesar de sus protestas en contra de estos espiritualistas, la Sra. de White a menudo fue malinterpretada, hasta que otros adventistas sabatistas pudieron establecer la distinción claramente. Ella notó: “Se me ha acusado con frecuencia y falsamente de enseñar opiniones peculiares propias del espiritismo. Pero, antes de que el redactor del Day-Star diera con ese engaño, el Señor me dio una visión de los efectos tristes y desoladores que producirían en la grey ese redactor y otros al enseñar tales opiniones espiritistas”.17

Algo sucedió, en 1848, que cambió todo

Aunque estas manifestaciones aisladas y localistas distraían la atención en la década de 1840, algo sucedió en 1848 que cambiaría dramáticamente la atracción futura del espiritismo; un empujón que para mediados del siglo XIX se desplegaría más allá de la imaginación. Despliegue que tendría profundas consecuencias en el tiempo del fin.

“Los historiadores por lo general concuerdan en que el movimiento espiritista moderno se inició con los ‘golpes’ o ‘toques’ en las paredes de un hogar en Hydesville, Nueva York, a unos 55 kilómetros al este de Rochester, la casa de la familia Fox. Dos hermanas, Kate y Margaret Fox, relataron que se asustaron por unos extraños golpeteos en la pared, por la ropa de cama que era retirada de la cama y por los muebles que se movían por el cuarto. Luego de controlar su miedo, diseñaron un código por medio del cual podían comunicarse con el ‘golpeador’. Investigaciones más profundas indicaron que las hermanas se estaban comunicando con el “espíritu” del asesinado Charles B. Rosna, que había muerto en esa casa. Lo que era extraordinario acerca de este informe fue que el “espíritu” se comunicaba por medio de ‘golpes’, y no sencillamente a través de una persona en trance. De este modo, nació el espiritismo moderno, que afirmaba ‘hablar’ con los espíritus de quienes habían muerto”.18

Este desarrollo inesperado era muy distinto de la extraña conducta de los espiritistas anteriores, que tenían su propio estilo. Siendo que ya no se centraba solamente en cuartos oscuros bañados con la luz de las velas, el espiritismo atrajo a hombres y mujeres destacados, que se convirtieron en sus defensores por la pluma y la práctica.

Detrás de todo fenómeno espiritista: la idea de un alma inmortal

¿Qué hay detrás de todo esto? Una de las razones centrales para este creciente interés en el espiritismo en los tiempos modernos es la noción del alma inmortal, defendida tanto por católicos como por la mayoría de los protestantes. Sin esa falsa creencia, el espiritismo no existiría hoy en día. Probablemente, ni uno en un millón notaría hoy que esta idea entró en la iglesia cristiana no por las enseñanzas bíblicas, sino directamente desde la filosofía griega. ¡Pero ese es tema para otro libro!

Durante sesenta años los escritos de Emmanuel Swedenborg y las enseñanzas de Franz Mesmer proveyeron sustento a quienes buscaban un conocimiento personal de la vida después de la muerte. Swedenborg creía que podía, en un estado de trance, “conversar íntimamente” con los espíritus, y sus escritos describían el mundo de los espíritus. Afirmando que no había cielo ni infierno, sino más bien una serie de esferas por medio de las cuales el “espíritu del difunto” ascendía a niveles más elevados de sabiduría, Swedenborg enseñó que estos “espíritus” podían mediar entre Dios y los seres humanos.19

Mesmer no se ocupó de las creencias religiosas. En cambio, introdujo una técnica, que luego se llamó mesmerismo (a menudo también hipnotismo), que inducía trances, en el que los vivos podían comunicarse con difuntos amados o seres espirituales en general.

Estas dos corrientes de pensamiento (Swedenborgianismo y Mesmerismo) se combinaron en una extraña síntesis americana: el espiritismo moderno. Llamativamente, este nuevo movimiento proporcionó uno de los primeros foros para que la mujer estadounidense hablara con una audiencia mixta. Al mismo tiempo, cuáqueros radicales, en campaña para promover la abolición de la esclavitud y los derechos de la mujer, crearon una impresión en las mentes que colaboró para colocar un sello “reformista” en el joven movimiento espiritista.

Como es de suponer, toda esta notoriedad condujo al fraude extendido, conduciendo a comisiones de investigación independientes, que repetidamente desenmascaraban el engaño que yacía detrás de muchas de estas actividades espiritistas. Sin embargo, había algo de atractivo en el espiritismo no solo para el público en general, sino también para una creciente nómina de científicos y autores en América y en otros lugares, incluyendo al autor británico Arthur Connan Doyle, creador de “Sherlock Holmes”. Doyle sostenía que el énfasis constante en la observación misma del fenómeno sostenía a los ingleses y a los estadounidenses para que abrazaran el énfasis oriental de la reencarnación. Doyle es a menudo considerado como el “San Pablo” del espiritismo moderno.

Aunque desorganizado, el movimiento se esparció por el mundo, pero solo en el Reino Unido llegó a ser tan popular como en los Estados Unidos. Los espiritistas estadounidenses se reunían en casas privadas para sesiones espiritistas, en salas de conferencias para conferencias de trances, en campamentos de verano de a miles; pero el espiritismo permaneció individualista. De hecho, durante muchos años los médiums y conferenciantes de trances se resistieron a cualquier intento de organización.

Dos formas

El movimiento tomó dos formas: 1) El fenómeno físico, generalmente en sesiones espiritistas privadas, por medio de golpes, voces audibles, o más a menudo por medio de apariciones materializadas de amados difuntos; y 2) Fenómenos mentales, transmitidos por medio de la mente de un médium por clarividencia, en la que un médium “ve” y “oye” al espíritu o por clairsentience, en la que el médium “siente” la presencia y el pensamiento de alguien en el cuarto.

La mayoría de los espiritistas asisten a iglesias cristianas. Dentro del ambiente cristiano, los espiritistas aceptan el mismo sistema moral, la creencia de un Dios judeocristiano, el panteísmo místico, los cultos dominicales y el canto de himnos. Junto con estas similitudes, los espiritistas creen que las acciones en la vida no conducen al “espíritu” del difunto a una eternidad en el cielo o en el infierno, sino hacia esferas constantemente en ascenso. Aunque aceptan la mayoría de los principios bíblicos, no creen que la Biblia sea la fuente primaria de conocimiento, tanto de Dios como de la vida después de la muerte.20 Es más, creen que la muerte no es el resultado del pecado, sino parte de un propósito divino.

En la última parte del siglo XX, el espiritismo se tornó cada vez más sincrético, al abrazar variadas formas del movimiento de la Nueva Era. De hecho, hoy hay mucho menos interés en el tipo de médium de “materialización” milagrosa que cautivó a Arthur Connan Doyle. Los espiritistas modernos prefieren el término “supervivencialismo” (personas obsesionadas con la supervivencia ante una catástrofe). Una gran audiencia mira su canal de televisión llamado Psychic Friends Network [Red de amigos psíquicos].21

La primera visión de Elena de White con respecto al espiritismo

Pocos meses después de que el fenómeno de los golpes en la casa de los Fox, en Hydeville, Nueva York, llegara a la prensa, Elena de White recibió una visión en Topsham, Maine, el 24 de marzo de 1849. Ella escribió lo siguiente, al describir la visión: “Vi que los misteriosos golpes en Nueva York y otros lugares, eran el poder de Satanás; y que cosas como esas serían cada vez más comunes, envueltas en un atuendo de religiosidad, para adormecer a los engañados con más seguridad; y para atraer las mentes del pueblo de Dios, de ser posible, a aquellas cosas y provocar dudas sobre las enseñanzas y el poder del Espíritu Santo”.22 Y luego explicó aún más: “Los llamamientos misteriosos con que empezó el espiritismo moderno no fueron el resultado de la superchería o de la astucia humana, sino obra directa de ángeles malos, que introdujeron así uno de los engaños más eficaces para la destrucción de las almas. Muchos hombres serán entrampados por la creencia de que el espiritismo es solamente una impostura humana; pero cuando sean puestos en presencia de manifestaciones cuyo carácter sobrenatural no pueda negarse, serán seducidos y obligados a aceptarlas como revelación del poder divino”.23

De esta manera se le mostró tempranamente que los misteriosos golpes eran en realidad la obra de ángeles malignos, aunque muchos lo percibieron como el poder de Dios, y que el fenómeno se esparciría rápidamente más allá de las hermanas Fox, quienes ahora trabajaban en espectáculos y circos itinerantes.

Y en verdad se esparció. Rápidamente el espiritismo fue aceptado en el mundo protestante y católico porque no había un freno doctrinal, en esas religiones, que protegiera a quienes fueran seducidos por las innegables manifestaciones de poderes “misteriosos”. Hoy en día, existen tres iglesias espiritistas principales: la Asamblea General Internacional de Espiritistas, la Alianza Nacional Espiritual de EE.UU. y la Asociación Nacional Espiritualista de Iglesias. Las enciclopedias consideran al espiritismo como una religión, tal como lo predijo Elena de White, aunque en sus días no había demasiadas evidencias para este notorio crecimiento.

Parte del pensamiento de la Nueva Era

Parte del asombroso avance del pensamiento y la práctica de la Nueva Era se debe a su afirmación de comunicarse con los muertos. La canalización es una de las características más conocidas de las creencias de la Nueva Era. El Mesmerismo, más conocido hoy como ciertas formas de hipnotismo, también es un elemento muy conocido de la filosofía espiritualista. Junto con Mesmer y Stefan Sweig, Swedenborg practicaba el traer mensajes de otros espíritus. Estos hombres creían que esos poderes eran adicionales al arte de curar, llamándolo “curación del espíritu por medio del médium en trance”.

En años recientes, el espiritualismo ha contribuido abundantemente al fenómeno de la Nueva Era. El movimiento de la Nueva Era es un término vago para designar un conjunto de ideas derivadas del paganismo, combinado con elementos de las tradiciones religiosas tanto orientales como occidentales. Un hilo en común que une todas estas ideas es la creencia de que la espiritualidad es un asunto muy personal y que todas las personas son, de algún modo, divinas. Muchos adeptos a la Nueva Era creen en la sanidad espiritual, la canalización, ESP [Percepción extra sensorial], interpretación de sueños y otros fenómenos psíquicos como vías para el desarrollo de la espiritualidad, al contactar espíritus o al ponerse en contacto con sus vidas anteriores.

La segunda visión de Elena de White sobre el espiritismo moderno