PROYECCIÓN ASTRAL - Liliane Moura Martins - E-Book

PROYECCIÓN ASTRAL E-Book

Liliane Moura Martins

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Beschreibung

La Proyección Astral, o Experiencia Fuera del Cuerpo, es un fenómeno que le ocurre a todas las personas, pero desafortunadamente, la mayoría de las personas se despiertan sin memoria. Para ello, el autor nos muestra que a través de técnicas, ejercicios, prácticas meditativas y bioenergéticas, es posible recordar estas experiencias extracorporales de una forma más lúcida. Temas como la parálisis nocturna, el trabajo de asistencia espiritual, los contactos extraterrestres son abordados sin miedo y misticismo, permitiendo al lector despertar al (auto)conocimiento.

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Seitenzahl: 288

Veröffentlichungsjahr: 2022

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PROYECCIÓN ASTRAL

El despertar de la consciencia

Liliane Moura Martins

Dados Internacionais de Catalogação na Publicação (CIP)(Câmara Brasileira do Livro, SP, Brasil)

___________________________________

Martins, Liliane Moura

Proyección astral [livro eletrônico] : el

despertar de la consciencia / Liliane Moura Martins ;

tradução Nathalia Vernizzi. -- São Paulo, SP :

Tesseractum Editorial, 2022.

ePub

Título original: Projeção astral.

ISBN 978-65-89867-35-7

1. Chacras (Teosofia) 2. Espiritualidade

3. Filosofia 4. Fenômenos paranormais I. Vernizzi,

Nathalia. II. Título.

22-114721 CDD-130

_____________________________________

Índices para catálogo sistemático:

1. Fenômenos parapsicológicos 130

Eliete Marques da Silva - Bibliotecária - CRB-8/9380

Coordenação Editorial: Equipe Tesseractum Editorial

Diagramação: Equipe Tesseractum Editorial

Tradução e Revisão: Nathalia Vernizzi

Arte da capa: Tammy Guerreiro

Primeira Edição, São Paulo, junho de 2022 © Tesseractum Editorial

Site da Editora: www.tesseractumeditorial.com.br

Nenhuma parte dessa publicação, incluindo o desenho de capa pode ser reproduzida, armazenada, transmitida ou difundida, de maneira alguma nem por nenhum meio sem a prévia autorização do autor. A violação dos direitos autorais é punível como crime (art. 184 e parágrafos do Código Penal), com pena de prisão e multa, busca e apreensão e indenizações diversas (art. 101 a 110 da Lei 9.610 de 19.02.1998, Lei dos Direitos Autorais).

ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS

PRESENTACIÓN

INTRODUCCIÓN: EL DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA

PARTE I: PROYECCIÓN ASTRAL

El psicosoma

El cordón de plata

Cordón de oro

Cuerpo mental

Las proyecciones voluntaria e involuntaria

Síntomas de la Proyección

Tipos de proyección de la consciencia

Diferencias entre proyección de la consciencia y sueños

Ondas cerebrales

Sonambulismo

Sueños

Características básicas diferenciales entre el sueño y la proyección

Los fenómenos de la Proyección

Características únicas de la Proyección astral

Paralelismos entre autoscopia externa y proyección consciente

Paralelismos entre bilocación física y proyección consciente

Clarividencia viajera y proyección consciente

Amparadores

Proyección asistida por amparadores

Ventajas de la proyección asistida

El asedio y la defensa fuera del cuerpo

Cómo el proyector se puede defender

Condiciones preliminares para una buena proyección

Las tres desomas

Paralelismos entre el espíritu del encarnado y el espíritu del desencarnado

Cuerpo mental del encarnado versus cuerpo mental del desencarnado

Tratamiento proyectivo

Enfermedades psicosomáticas

Disturbios curados por tratamiento proyectivo

Cura por la actuación directa en el cuerpo mental

Terapia proyectiva versus terapia alternativa

La proyección astral y los seres extraterrestres

Técnicas de condicionamiento psicológico

Técnicas para mayor lucidez y memoria en las proyecciones

Ejercicios para la proyección de la consciencia

Técnicas de autodefensa

PARTE II: BIOENERGÍA

Chakras

Desarrollo de los chakras en el ser humano

Los parachakras

Glándulas endocrinas

Desarrollo espiritual y psicológico de los chakras

Activación de los chakras

Rotación de los chakras

Ejercicio de activación y apertura de los chakras

Campo bioeléctrico: doble etérico

Soltura del campo bioeléctrico

Intercambios energéticos

Aura humana

Clasificación atmosférica del aura

Formas-pensamiento

Influencia de las formas-pensamiento

Cómo combatir las larvas astrales

Síntomas energéticos

Sensibilidad energética

Ectoplasma

Desarrollo mediúmnico

La clarividencia: un potencial paranormal

El desarrollo de la clarividencia

Técnicas básicas

Cómo trabajar los chakras sin ser clarividente

Prácticas bioenergéticas

BIBLIOGRAFÍA

Sobre la autora

AGRADECIMIENTOS

Mi Alma, completa y llena, apenas exhala sutilmente la gratitud por la presencia de seres tan iluminados que acompañan mi estancia en la Tierra.

Agradezco primero a mis amigos amparadores, tanto seres de otros planos como seres extraplanetarios, que amorosamente me intuyeron en este trabajo, expresando a través de mi esencia la sabiduría y el amor universal.

A los amigos queridos Wagner Borges y Alberto Cabral, investigadores en el área de la proyecciología, bioenergía y ciencias afines, así como vida fuera del planeta, física cuántica espiritual y multiverso, que me impregnaron de tanto conocimiento, humildad y profundidad.

Del fondo de mi Alma, “gracias” a mis dos tesoros, que son mis dos puntos de luz, mis dos fundamentos de amor y apoyo en todos mis trabajos: mis amadas hijas, Tatiane y Tammy.

Y a todos los amigos y amigas que me apoyan y creen en cada proyecto que elaboro, creo, y con la ayuda de lo invisible, materializo.

Están todos en mi corazón!

¡Mucha luz y paz!

Liliane Moura Martins

.

Tú no puedes encontrar la verdad a través de otra persona. ¿Cómo puedes hacerlo? Ciertamente, la verdad no es algo estático; no tiene ningún domicilio fijo; no es una meta, un objetivo. Al contrario, está viva, es dinámica, alerta, encendida. ¿Cómo puede ser una meta? Si la verdad fuera un punto fijo, ya no sería la verdad; sería entonces tan solo una opinión. La verdad es lo desconocido y una mente que busca la verdad jamás la encontrará, ya que la mente está hecha de lo conocido y es el resultado del pasado, el resultado del tiempo – que puedes observar por ti mismo. La mente es el instrumento de lo conocido, por lo tanto, no puede encontrar lo desconocido. Puede apenas moverse, de lo conocido a lo conocido. Cuando la mente busca la verdad — la verdad que lees en libros —, esa «verdad» es autoproyectada, pues entonces la mente está simplemente cazando lo conocido, un conocido más satisfactorio que el anterior. Cuando la mente busca la verdad, está buscando su propia autoproyección y no la verdad.

Krishnamurti

PRESENTACIÓN

Que yo recuerde, tenía 12 años cuando salí de mi cuerpo por primera vez. Tenía una habitación solo para mi, mientras que mis dos hermanos mayores dormían al lado de la mía. Al tumbarme, hacía siempre una oración corta, como mi madre me había enseñado; lo mismo al despertar.

Mis noches de tormento empezaban cuando estaba a punto de quedarme dormida, pues era en ese momento que escuchaba siempre el mismo sonido o ruido, aparentemente fuera de mi cabeza, en aumento progresivo. Claro, influenciada por el miedo adolescente, creía que había alguien arrastrándose por la alfombra en dirección a mi cama. Así, entraba en pánico y sentía como los latidos de mi corazón aumentaban hasta que despertaba sobresaltada, con la respiración acelerada. En aquellos instantes lo que más quería era levantarme de la cama y encender la luz, ya que siempre que lo hacía, los síntomas desaparecían y podía dormir mejor. Todas las noches eran iguales. Pero una de ellas fue diferente. Simplemente desperté proyectada fuera de mi cuerpo, flotando justo por encima del mismo, sin pasar por los síntomas que anteceden la proyección.

El primer pensamiento que me vino a la mente fue que estaba muerta. Había una luz alrededor de mi cama, una luminosidad blanquecina parecida a una cúpula energética que no me dejaba salir de ella. Sentí mi espíritu (así lo llamaba yo en aquella época) tocar el techo, y al mismo tempo contemplaba mi cuerpo físico tumbado con serenidad, pero pareciendo un cuerpo sin vida. Empecé a preocuparme por mis padres. ¿Cómo reaccionarían al encontrarme allí, muerta? Sentía cómo el nerviosismo me tomaba y, sin darme cuenta, fui atraída de forma abrupta en dirección a mi cuerpo físico, al mismo tiempo que desperté desesperada. Me senté en la cama y empecé a llorar. Dudas asaltaban mi mente. ¿Cómo podía estar allí, despierta, tras haberme visto fuera de mi propio cuerpo?

Ya sabía que no había muerto en aquél instante, porque estaba despierta y me sentía bien viva. Fue entonces que tuve la certeza de que existía algo más que explorar, y no simplemente acomodarme a la vida que tenía. Empecé a buscar libros sobre el asunto, pero todo lo que encontraba eran libros espiritistas con historias románticas y poquísima información. Mi búsqueda terminó, o mejor dicho, empezó realmente, cuando encontré una persona que abrió mi mente con informaciones ricas y constructivas sobre lo que me sucedía desde niña. Asistiendo a una conferencia del profesor Wagner Borges, en 1.996, fui capaz de definir en tan solo una hora de charla mis salidas del cuerpo. Nada más nada menos que “viajes astrales” o, como aprendí, proyección astral o proyección de la consciencia. Después de quince años seguimos siendo grandes amigos, aparte de ser mi eterno profesor.

Actualmente, me siento muy agradecida por haber hecho grandes amistades en el área de investigaciones proyecciológicas, pues me trajeron un gran aprendizaje sobre mi esencia, cómo ser divino en los entresijos de la vida, que creamos por carencias aún no explicadas.

Desde pequeña, siempre me gustaba especular sobre las razones de todo en la vida, siendo muy racional. ¿Alguna vez te has parado a preguntar de qué estamos hechos? Reflexionaba mucho al respecto. ¿Y si nos han hecho a partir de una Orden y de repente, esa Orden, o Dios, fuerza mayor, poder creador, tuvo una “idea” sobre Sí mismo? Por ejemplo: “¿Y si fuera diferente a lo que Soy?” ¿Cómo sería Yo?

Si esa es la “verdad”, creo que de esa forma el orden fue transformado en caos, es decir, en pura ilusión. Podemos pensar que somos extensiones del mismísimo Dios en expansión, manifestando la “idea” de ser diferentes a él. Entonces, creamos nuestra falsa realidad. Entramos en esa rueda de la vida, entre idas y venidas como reencarnantes en esta malla que llamamos vida. A lo mejor te estás preguntando quién decidió tener esa “idea” de ser diferente. Yo te contesto: tú mismo, él, los demás y yo. No hay culpables ni víctimas en esta historia, tan solo una “idea” que se manifiesta a través de todos nosotros, a partir de esa Energía Creativa y Manifestada. Os propongo abrir vuestra mente para pensar en diversas posibilidades, deconstruyendo los modelos prestablecidos.

Desde pequeña, me acuerdo de preguntarle a mi madre de dónde había venido yo, quién me había hecho y para dónde íbamos tras la muerte. También quería saber qué existía antes de Dios. Si Él nos hizo, ¿quién hizo a Dios? ¿quién es Él? ¿existe uno? Ella me contestaba que lo importante era vivir un día tras otro, manteniéndome presente en cada situación sin preocuparme por obtener respuestas. Me decía también que la vida estaba llena de preguntas. Eso me frustraba, ya que siempre escuchaba de mis familiares que cada uno tenía su misión en la vida. Y la mía, ¿cuál era? ¿qué justificaba mi encarnación?

Cuando ya era adulta, creía tener una vida llena de experiencias y ninguna misión que cumplir, ya que no encajaba en ningún modelo aprendido. Creo que interpretamos las experiencias siempre a través de tendencias aprendidas. Personalmente, intento reducir al máximo esa tendencia, porque siento que somos todos singulares. Escogemos opciones que nos anclan a la vida y nuestra consciencia es el principio que nos mueve.

INTRODUCCIÓN: EL DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA

Abro paréntesis para complementar con una pregunta: ¿puede ser que el llamado Big Bang solo exista para “nuestro” universo, conocido por nuestras sondas? ¿o puede ser que ese fenómeno sea simplemente uno más entre miles de big bangs existentes en varios universos por ahí, que desconocemos? ¿Cómo podemos afirmar que existe solo un universo, puesto que no sabemos al cierto ni siquiera qué es nuestra propia consciencia? ¿Es única o son varias, que permean una original? Al fin y al cabo, ¿qué es la consciencia?

¿Qué se entiende por consciencia? ¿Es algo que permite que la energía exista? Si es una esencia pura, entonces no piensa, ¿correcto? ¿Puede ser que forme sentimientos y, con su iniciativa, los emane generando así la condición para que surja la energía en el universo?

Si para ella no existe el espacio-tiempo, ya que es omnisciente y omnipresente (está en todos los sitios al mismo tiempo, consciente de todo lo que sencillamente es), es una potencia del universo. Es un ser único, ¿estáis de acuerdo?

Si ella lo sabe todo, ¿por qué tendría que emanar sentimientos para que surgiera la condición de energía en el universo, siendo ella propia el universo? ¿Por qué necesitaría generar carencias en sí misma para crear cuerpos y vehículos para manifestarse, si ella es el mismísimo Todo, o Dios, poder creador, gran arquitecto del universo o como quieran llamarla?

Ciertamente no tengo las respuestas para eso, pero sé una cosa: me pregunto siempre por qué hemos sentido carencia de algo estando tan completos, transformándonos en fracciones de un Todo. Éramos todo y hoy somos partículas de un Gran Ser Universal, completándonos los unos a los otros, buscándonos los unos a los otros, encajándonos unos con otros en una búsqueda imparable de retorno al orden. Todos hemos sentido en el pasado esa carencia y estamos donde estamos.

A través de eso, nos perdemos y nos “liamos” en ese ciclo de reencarnaciones.

¿Qué nos hace creer que llegará el día en que alcanzaremos la pura esencia y en ese momento ya no volveremos a vivir una vida tras otra?

¿Y si volviéramos a ser la primera consciencia? ¿cómo sería? ¿estaríamos inertes? ¿listos? ¿sin más “devenir” o “llegar a ser”? ¿es ese el famoso despertar?

Está claro que todavía estamos muy lejos de eso. Basta observar el mundo y ver lo que pasa a nuestro alrededor. Pero tampoco podemos mirar solo el caos. Debemos hacer que prevalezca el amor que existe y que genera la vida en cada ser. Aún viendo el dolor ajeno, debemos emanar el amor que existe dentro de nuestras almas y hacer nuestra parte.

Con base en el texto que habéis leído anteriormente sobre la evolución, me gustaría esclarecer al lector que todas las veces que lea la palabra ‘evolución’ en este libro, será en un contexto de despertar. Evolucionar en el sentido de redescubrir, acordarse de su esencia en la perfección del Divino en sí mismo. Usaré esta palabra para que comprendan el proceso a través del cual pasaremos a estudiar la proyección astral como posible herramienta para un despertar de la consciencia. Por lo tanto, iremos “evolucionando” en el aprendizaje de esta herramienta para que nos ayude en el despertar de otras personas a nuestro alrededor. Pero antes, vamos a intentar entender de qué forma un día salimos del orden y entramos en el caos.

La consciencia y el principio de todo

Podemos llamarle consciencia, Dios, el Todo, el gran espíritu, el gran arquitecto del universo o sencillamente energía universal que todo lo genera. Difícil es hablar del tiempo, del movimiento o del espacio cuando aprendemos o sabemos que esa consciencia simplemente “es”. Vamos a intentar poner una referencia de tiempo para comprender el principio — si es que puedo llamarlo así — de todo.

A través de estudios, investigaciones y especulaciones, me gustaría expresar una de las posibles ideas sobre la construcción de nuestra consciencia.

Me parece que cuando esa consciencia estaba en su estado de orden, generó un sentimiento que, en sí mismo, no aprendió; esto es, no consiguió obtener la respuesta por sí sola, entonces fue generada una idea de carencia o vacío. Por esa razón, la consciencia necesita procesar esa carencia fuera de sí, a través de vehículos de manifestaciones de si misma. Fue creada por sí sola la necesidad de experiencia de la consciencia en su ilusión de querer ser diferente.

La consciencia se siente como tal y cuando quiere reconocer el puro sentimiento dentro de sí misma, construye con un conjunto de sentimientos una energía capaz de crear el pensamiento, y para manifestarlo, necesita crear un cuerpo mental en el plano mental. Con eso crea el tiempo, sin embargo, no es lineal en este plano mental. De esta forma, se conoce a sí misma como el propio reflejo, haciéndose cada vez más sabia. Sin embargo, si no se reconoce, empezará a crear de una forma más intensa, a través de emociones o pensamientos mal comprendidos, el plano espiritual. Y sabemos que, para manifestar tales emociones, la consciencia tuvo necesidad de crear un cuerpo emocional para manifestarse en ese plano y adquirir espacio, puesto que sintió la necesidad de forma para «sentirse» más sabia.

De alguna manera, la consciencia tuvo necesidad de mayor complejidad para reconocer su idea de carencia. El plano espiritual tiene tiempo, sin embargo no tienen localización; a través de saltos cuánticos nos manifestamos donde queremos simplemente tomando conciencia de dónde queremos estar. Tuvo la necesidad aún de pluralidad para reconocerse como ser. La consciencia generó más sentimientos para densificar los patrones de energía y crear otros planos de manifestación. Con el desorden de las emociones, se creó el cuerpo físico para manifestar su carencia en el plano físico, puesto que espacio y tiempo son lineales, por lo tanto, ella obtiene la experiencia en dosis para que el sentimiento sea reconocido. Este plano existe para filtrar las expresiones del espíritu. Y, tanto los espíritus más evolucionados — o mejor dicho, despiertos —, como los que aún están en el camino, alcanzaron ciertas verdades y se encuentran reencarnados en el plano físico para que puedan interaccionar y convivir para la ayuda mutua. Mientras en el plano astral los espíritus pueden no encontrarse por diferencias emocionales y diferentes densidades, encontrándose allí en planos distintos, en el plano físico, al haber reencarnado, no hay distancia de planos ni diferencias. Podemos acceder y convivir con más facilidad.

Nos gustaría recordar que la carencia emocional no es lo mismo que la carencia de la no correspondencia de la consciencia, que llamamos de carencia de la consciencia. Las emociones tienen su antónimo, pero los sentimientos no.

En fin, de esta forma, parece ser que la consciencia aprende, o mejor, piensa que está aprendiendo, puesto que a estas alturas la propia consciencia se ha olvidado de toda su plenitud como orden. Mientras la consciencia carente no encarna, sigue sin respuestas en ese camino escogido por sí misma. Es como si cayera en un gran olvido de sí misma, de su omnipresencia, omnisciencia y omnipotencia, creyendo que tiene que evolucionar en función de sus ilusiones, creadas a partir de ella misma.

Cada carencia cumplida en la consciencia hace que gane un «pulido», gane soluciones, vea con más simplicidad todos los eventos y problemas.

Existe en nuestras consciencias el contenido y registro de toda nuestra evolución a lo largo de las varias experiencias en el universo desde la separación. ¿Puede ser que existamos de esa forma para reportar al poder creador cada aprendizaje adquirido en la pluralidad y en la multiplicidad de vidas vividas? ¿Puede ser que, a cada paso en este proceso, adquiramos, como Su extensión, la capacidad de creación de nuevos universos? ¿Seríamos cocreadores? La vida me parece más un juego cósmico dictado por la Creación. No me parece que Dios esté desarrollándose a través de nosotros, fracciones Suyas. ¿Tan solo para crear un movimiento? Puesto que vemos que ese movimiento somos nosotros en acción, en medio a la ilusión de nuestras vidas. Puede que sí, pero puede que no. De cualquier forma, tenemos que seguir viviendo...

La respuesta está lista en todas partes. Basta conocer el proceso, que es sencillamente acceder a tu íntimo, a tu yo mayor, que es la misma esencia. No hay necesidad de sufrimiento. Solo sufrimos porque caemos en esa gran ilusión de que necesitamos sentir la falta de algo. Olvidamos nuestra sabiduría, por lo tanto, nos manifestamos a través de emociones. Por ese motivo el Karma (acción y reacción) fue creado por nosotros, pues viene derivado de las manifestaciones desordenadas de nuestras emociones. Reencarnamos para romper el ciclo repetitivo emocional, la monoidea emocional en que nos colocamos. De no ser así, nos quedaríamos en looping todo el tiempo, hasta sentir la verdad absoluta. Por lo tanto, dejo aquí un consejo: si sufres por algo, es porque ya te has demorado mucho para resolver y aprender con ese algo. Mientras crees que lo haces por obligación, no aprendes. Cuando los sentimientos por algo no están bien comprendidos, se convierten en emociones.

Para entender las emociones, primero necesitas tolerarlas, para luego entenderlas y, al final, comprenderlas. De esta manera, las emociones se deshacen y adquieres más sabiduría. Sufrimos porque reaccionamos de forma impulsiva. Cualquier cosa que se experimente, fruto de reflejos impulsivos, es efímera y pasajera.

No hay experiencia, pero reacciones. No debemos huir de las experiencias, ya que así entramos en negación, que no es nada más que la reacción y la no comprensión de las experiencias. Reacciones no son decisiones. Debemos pensar antes de actuar, es decir, en vez de ser reactivos, debemos ser proactivos en nuestras vidas.

La mejor manera de empezar a sentir tu esencia es a través de la meditación. Con el tiempo, encontrarás un canal directo con la esencia y sentirás que toda la verdad se apodera de ti, «sabrás» internamente que eres Divino, que eres puro amor. Cuando llegue ese día, algo que puede suceder después de mucho tiempo o de un simple segundo en un despertar, conseguirás amparar a todos a tu alrededor, comprendiendo el momento de cada uno y ayudándolos a manifestar la sabiduría y el amor divino, así como tú lo harás. Y un día, cuando todos estemos en la misma sintonía de ese amor, seremos uno otra vez.

Estas son mis especulaciones, mi aprendizaje, mis búsquedas y mis vivencias. Esta es mi paz de espíritu encontrada tras experimentar mucho sufrimiento. Pero, ya que estamos aquí, forma parte de ello. Aún sufro, aún patino en las vías de la ilusión, pero sigo el camino intentando percibir siempre la verdad contenida en mis pasos y en la convivencia con las personas a mi alrededor.

Las personas están demasiado distraídas con el mundo, imaginando que eso es todo lo que existe y que solo en ese contexto pueden encontrar algo que pueda dar sentido a sus vidas.

Cuando se detienen a observar algo más allá del mundo, o cuando paran a observarse a sí mismas, empiezan a flirtear con nuevas posibilidades a partir de preguntas básicas como: ¿quién soy? ¿qué estoy haciendo aquí? ¿cuál es el sentido real de la vida?

En ese momento pueden tener la sensación de estar en crisis existencial, pero eso es tan solo la percepción de que sus valores, sus conceptos, sus mecanismos de pseudoseguridad se están desmoronando para, como mínimo, admitir la posibilidad de algo nuevo generando miedo, pero es tan solo una fase que luego deja espacio a un nuevo escenario y a nuevas sensaciones, en la que podemos encontrar de forma gradual y rápida nuevas ideas y nuevas percepciones mucho más fiables y confortables.

Son fases que podemos llamar de desarrollo de la confianza, donde en principio tenemos la sensación de estar arriesgándonos en un contexto sin referentes, de forma que tenemos que asumir una actitud de coraje frente a lo nuevo.

¿Puede que, a partir de esa experiencia de superación del miedo a lo nuevo y de mirar profundamente dentro de nosotros, estemos delante de la verdad? La verdad que silencia al corazón eliminando los miedos, que te hace sentir ganas de compartir la vida? ¿Qué te hace mirar al otro como a ti mismo?

Porque convivir con los demás es convivir con nosotros mismos, pero desde un punto de vista que no nos gusta. Convivir en una cueva es convivir bajo nuestros puntos de vista que nos consuelan. Lo que aflora el sentimiento es el impacto de la relación con los demás. No puede haber sentimiento sin ponderación, de lo contrario será algo impulsivo, emotivo, sin proyección e inconsecuente. Por lo tanto, necesitamos relacionarnos para salir de ese looping continuo en que nos hemos metido.

Reconocer la parte divina en casa ser, transmutando la ilusión en verdad pura. Creo que ese es el mejor camino para volver a nuestra esencia y para sentir la más grande energía potencial que existe en el universo, que es el amor.

Sentir la propia esencia ya es todo. Existencia hace referencia a una consciencia, a la capacidad de identificar el papel que la vida representa en el universo, en la percepción de estar, ser y obedecer a un propósito en vías de comprensión. Debemos integrarnos al sentido de la vida, entendiendo nuestro papel en el escenario universal. Con eso vamos descubriendo el valor de nuestra identidad viva, inteligente y amorosa con nuestra capacidad de transformación. Usando la sensibilidad para valorar la existencia, percibiendo los sutiles mensajes del universo, podemos reflexionar en busca de la comprensión y percepción de la realidad que nos rodea. Con ello, usamos la ponderación para llegar a la conciencia plena de lo que significa existir en el universo. Junto a la ilusión de separación obtenemos la capacidad de crear, renovar, escoger, transformar y evolucionar para el despertar. Y para sanar las dudas, tenemos que encontrar la clave que se encuentra en el cosmos y, por lo tanto, tenemos que tener determinación, coraje, desprendimiento y fuerza. Reconocerse divino. Sentirse vivo es la clave porque vivir es sensación. Entonces, simplemente siéntete, admírate y valora tu integridad.

Nos hacemos espíritus fraccionados en busca de equivalencia. Siendo espíritus, somos espiritualistas comprometidos con la acción, con la realización, con el conocimiento, con la búsqueda de un nuevo estado de conciencia dinámico, amplio, claro, libre, puro y profundo. Buscamos ser felices. Intentamos tomar decisiones. Y cuando encontramos esa felicidad única, sentimos la necesidad de ampliar nuestro abanico de referencias, esto es, de relacionarnos ampliamente para conocernos a nosotros mismos. Es el amor puro en acción. Según Einstein, no se puede saber cómo es el mundo, solo se puede comparar nuestra visión con la de los demás. La relatividad consiste en concebir el mundo como una suma, no de acontecimientos, pero de relaciones. Por lo tanto, cada uno de nosotros puede ser un referente para el otro de su propia esencia.

¿Os dais cuenta de cómo la consciencia es magnánima? ¿De cuánta pureza conlleva? ¿Cuánta benevolencia? Posibilita la existencia de materia manifestada por la sintonía del sentimiento, o mejor dicho, entra en sintonía con la Creación que es puro amor para dar forma. Lo que trae cohesión a la materia no es nada más que el sentimiento realizado: el amor. El amor es el puro sentimiento de la consciencia. Nosotros «envolvemos» ese amor en emoción y lo transformamos solo en un intercambio entre dos personas. El amor real une a todas las consciencias en onda continua junto a la Creación, manteniendo una individualidad en todas las consciencias junto a cierto grado de intercambio. Y es a través de ese intercambio que nos vamos reconociendo. Con ese intercambio, dejamos que la sabiduría y el amor divino se manifiesten a través de nosotros, acelerando el proceso de retorno a la fuente divina.

El aprendizaje a través del intelecto y de la inteligencia también es válido, pero sin tener la comprensión para vivir el “todo” de eso que nos falta, no saldremos del vacío de la consciencia en dirección al “saber comprendido”. Y ese saber, viene con el sentir.

Pero creo que, mientras exista una sola alma en el universo que no haya alcanzado la consciencia cósmica, estaremos aquí para ayudarla en su trayectoria de vida. Por esa razón, existen amigos en varios planos sutiles y seres extraplanetarios que comparten con nosotros su sabiduría.

Debemos aprender de esos amigos la actitud benevolente que se encuentra aliada a la compasión. Solo con la compasión tendremos la capacidad de aceptar a los demás como son, entendiendo que cada uno tiene su tiempo para percibir las cosas que le benefician o perjudican en la vida, hasta que sienta nuevamente el fluir de la sabiduría y del amor.

La proyección astral nos trae la gran oportunidad de seguir haciendo, en el más allá, lo que hacemos de este lado cuando estamos despiertos, en la vigilia. Dilucidar a nuestros hermanos que están perdidos en planos diferentes, con sus egos, dolores, sufrimientos y enfermedades, sobre la presencia de la fuente, y despertarlos para el amor que son.

Amigos, me gustaría esclarecer el verdadero significado de las palabras asedio y obsesión, para cuando aparezcan en este libro. De la misma manera que sufrimos perturbaciones energéticas negativas aquí en este plano, en el más allá sucede lo mismo por parte de entidades que están en el estado de “no despiertos” hacia el amor. Y con eso, perdidos en la ilusión de quienes piensan ser, acaban irradiando energías densas que nos pueden molestar si sintonizamos con ellas. Pero estas entidades, aún estando en el estado en el que están, no dejan de ser nuestros hermanos de jornada. Simplemente no han despertado aún como nosotros. Y cabe a nosotros, con compasión, ampararlos en ese despertar. Basta con que seamos amor puro y de alguna manera tocaremos sus corazones.

Espero que hayan alcanzado algún entendimiento de la explicación sobre la consciencia y sus vehículos de manifestación, para que podamos adentrarnos ahora en las experiencias del espíritu. De cualquier forma, dentro o fuera del cuerpo, el mejor consejo que podría dar a todos es: en cada experiencia, siempre que queráis saber la verdad de los hechos, simplemente sentid, porque sentir establece significados. Los sentimientos tienen experiencias, por lo tanto, tienen valores como el discernimiento, dándonos bases para actuar, ya que, con el soporte de la vivencia de cada situación, objetivan la aceptación o el rechazo del hecho en sí mismo. Sed espectadores de este gran escenario que construimos, y no actuantes en medio a los conflictos existentes en él. Como observadores, es posible sentirse capaces de tener una mayor lucidez, y así, ¡podemos actuar en el escenario llamado vida!

Empecemos con los estudios.

PARTE I: PROYECCIÓN ASTRAL

Proyección de la consciencia o proyección astral es la capacidad que todo ser humano tiene de proyectar su consciencia para fuera de su cuerpo físico. Esa experiencia ha recibido diversas nomenclaturas, dependiendo de doctrinas o corrientes de pensamiento que la mencionan: viaje astral (Esoterismo), proyección astral (Teosofía), experiencia fuera del cuerpo (Parapsicología), desdoblamiento, desprendimiento espiritual o emancipación del alma (Espiritismo), viaje del alma (Eckancar), proyección del cuerpo psíquico o emocional (Rosacruz), proyección de la consciencia (Proyecciología), etc.

Para que el lector pueda comprender el fenómeno de la proyección de la consciencia, es necesario entender que la consciencia posee diversos cuerpos o vehículos de manifestación que se interpenetran y coexisten en frecuencias vibratorias distintas.

Podemos dividir esos vehículos de manifestación de la consciencia de la siguiente manera:

Consciencia:

1. CUERPO MENTAL (pensamiento — plano mental)

2. PSICOSOMA (emoción — plano astral)

3. CUERPO FÍSICO (manifestación — plano físico)

El psicosoma

Primero, abordaremos el psicosoma. Se trata de un vehículo de manifestación por medio del cual la consciencia se manifiesta en planos de distintas frecuencias vibratorias. También se le conoce como cuerpo espiritual, cuerpo emocional o de los deseos, cuerpo sutil, doble astral, periespíritu, etc.

Es una réplica exacta del cuerpo físico en toda su estructura, coincidiendo con el cuerpo físico mientras la consciencia se encuentra despierta. Pero, durante el sueño, se desprende. Esa separación es lo que constituye el fenómeno de la proyección de la consciencia o experiencia fuera del cuerpo.

Puede ocurrir no solo durante el sueño pero también en un trance, síncope, desmayo o bajo la influencia de un anestésico.

Siendo un cuerpo energético con una capacidad de plasmar formas en su estructura, el psicosoma puede presentarse ocasionalmente durante la proyección con configuraciones no antropomórficas, como por ejemplo, bola de luz, forma vaporosa, formato semihumanoide, etc. En las dimensiones astrales más evolucionadas, el psicosoma no presenta una forma fija, no es rígido ni está condensado en un tipo particular. No envejece, sin embargo, se transforma.

El pensamiento, consciente o inconscientemente, actúa poderosamente sobre la densidad del psicosoma de la persona encarnada o desencarnada y permite desplazamientos múltiples sucesivos de la consciencia por distritos y ambientes de diferentes densidades. Recordemos que el plano astral o plano espiritual no es otra dimensión, pero en sí mismo tiene sus dimensiones y vibraciones. Infelizmente, el ser humano es el único que sale del cuerpo mientras duerme cuando no es consciente de ello. Hasta los animales salen de sus cuerpos despiertos.

Una de las razones de esa inconsciencia cuando salimos viene desde la Inquisición (siglo 11-16), puesto que adaptamos el paradigma de salir dormidos por el miedo que nos transmitían en esa época. Nos programamos mentalmente para no ver y no saber sobre lo oculto. Tenemos genes de la paranormalidad dormidos hasta hoy y que en algún momento harán un “click” y despertarán otra vez. La Inquisición fue una forma de bloquear ese despertar, matando a muchos paranormales en esa época, puesto que no era el momento por no haber sentimiento; de lo contrario, sería igual que la población de la Atlántida, que usó de forma equivocada la paranormalidad a través del poder. El miedo a no ser paranormal y perder el poder generó la Inquisición, junto a la ganancia de adquirir las tierras de los demás, tomando posesiones indebidas: la Iglesia y el Estado. Muchos traemos resquicios de miedos y dolores que nos dejan inconscientes fuera del cuerpo, a través de la proyección.

Es necesario saber que al psicosoma, de forma rigurosa, no le es posible el dolor real, la lesión, heridas o accidentes, como sucede con el cuerpo humano.

Si no sabes para dónde ir cuando te proyectas en tu cuarto, suelta energía, expandiendo cada vez más tu aura y sintiéndote más sutil. Tranquilízate por dentro para cambiar el patrón vibratorio del miedo. Piensa en luz. De esa manera, soltarás a tu doble etérico e irás a un lugar más sutil. Entra en armonía con tu amparador para cambiar de plano espiritual con él. Emana luz hacia él por los ojos, con amor, y sé receptivo al mismo tiempo. Eso te hará tener confianza y estar más despierto fuera del cuerpo.

El campo áurico del psicosoma también genera, en ciertos casos, una repulsión automática hacia otras personas proyectadas, enfermas o espíritus asediadores. Existen raras ocurrencias de esta naturaleza entre las personas.

Así como el cuerpo mental es el responsable directo por la afluencia de sentimientos de la consciencia, el psicosoma, por estar más cerca del doble etérico y del cuerpo humano, es el responsable por las manifestaciones de emoción (animalidades o reacciones instintivas) de la consciencia.

Necesitamos proyectarnos para recargar el cuerpo físico. Cuanto más lejos nos vamos, más cargados quedan nuestros cuerpos físicos. El cuerpo necesita al menos cuatro horas para recargar y renovar los tejidos, músculos, células e incluso nuestra memoria.

Respecto a la deshidratación, una proyección larga con el psicosoma lastrado por el ectoplasma extraído de las células del cuerpo humano provoca la deshidratación de las articulaciones en reposo en la base física, en general tras una proyección de media hora de duración. La absorción de energías de otros planos a través del psicosoma lastrado por la persona proyectada permite la recuperación o compensación posterior de las articulaciones con la reposición de los líquidos y células del cuerpo.

Existen algunas causas para que el psicosoma deje de coincidir parcialmente con el cuerpo físico, por ejemplo:

Contusión en el cráneo;Efecto físico de “ver estrellitas”;Sensación de tener el “estómago en la boca” durante la subida o bajada en un ascensor potente y veloz (o en una montaña rusa, por ejemplo);Sensación de caída al vacío al pisar en falso un escalón mientras se baja por una escalera;Sensación debida al frenazo abrupto de un vehículo;La provocación de la no coincidencia con el objetivo parapsíquico primitivo, en la rueda de Umbanda;La no coincidencia debido a un gran susto;La no coincidencia debido a un estornudo más fuerte en circunstancias de predisposición.

El psicosoma es el