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¿Quién es Dios? Esta es una pregunta difícil de responder. Él es amigo, padre, refugio, el Médico de los médicos y el Rey de reyes. También es fiel, justo, paciente y perdonador. Y la lista no para de crecer: onmipotente, omnipresente, omnisciente, sustentador, único, santo, alfa, omeda... No nos va a alcanzar el espacio en estas páginas para escribir todo sobre Dios. ¡Eso sería imposible! La buena noticia es que tendremos la Eternidad para conocerlo, para aprender más de su amor y de todo lo que él es. Pero este libro es una pequeña muestra... ¡en 366 días!
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Seitenzahl: 484
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Lecturas devocionales para adolescentes
Anne Lizie Hirle
Ariane M. Oliveira
Sueli Ferreira de Oliveira
Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina.
Quiero conocerte
Anne Lizie Hirle, Ariane M. Oliveira, Sueli F. de Oliveira
Título del original: Quem é Deus?
Dirección: Jael Jerez
Traducción: Claudia Blath
Diseño: Agustina Flores
IMPRESO EN LA ARGENTINA
Printed in Argentina
Primera edición; e - Book
MMXXII
Es propiedad. © Casa Publicadora Brasilera, 2020. © Asociación Casa Editora Sudamericana, 2022.
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.
ISBN 978-987-798-713-3
Hirle, Anne Lizie
Quiero conocerte / Anne Lizie Hirle ; Ariane M. Oliveira ; Sueli Ferreira de Oliveira / Dirigido por Jael Jerez. - 1ª ed. - Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: online
Traducción de: Claudia Blath.
ISBN 978-987-798-713-3
1. Devocionario. I. Oliveira, Ariane M. II. Ferreira de Oliveira, Sueli. III. Jerez, Jael, dir. IV. Blath, Claudia, trad. V. Título.
CDD 242.2
Publicado el 30 de septiembre de 2022 por la Asociación Casa Editora Sudamericana (Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires).
Tel. (54-11) 5544-4848 (Opción 1) / Fax (54) 0800-122-ACES (2237)
E-mail: [email protected]
Web site: editorialaces.com
Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación (texto, imágenes y diseño), su manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros medios, sin permiso previo del editor.
Todas las citas bíblicas sin otra indicación han sido extraídas de La Biblia, Nueva Reina-Valera 2000 Actualizada (RVA-2000), © 2020, Sociedad Bíblica Emanuel. Biblia.EditorialACES.com
1° de enero
“El que estaba sentado en el trono dijo: ‘Yo hago nuevas todas las cosas’. Y también dijo: ‘Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza’ ” (Apocalipsis 21:5).
Cuando comienza un año, generalmente estamos emocionados y llenos de planes. Queremos hacer actividades interesantes, conocer gente nueva, experimentar cosas buenas junto a amigos y familiares; en definitiva, disfrutar el año de verdad. Algunas personas hacen una lista de sueños para el año, como sacar buenas notas en el colegio, hacer un viaje o comprar una bicicleta nueva.
Pero, con cada día que pasa, el año se acerca a su fin, y es común que nuestra emoción se enfríe, disminuya, hasta que, finalmente, nos olvidamos de todo lo que queríamos hacer. Esos sueños terminan siendo una deuda para el año siguiente.
Si esto ya te ha pasado, ¡no te preocupes! Como un cuaderno con páginas en blanco, estás deseando que llegue un nuevo año. Hay días y días para que los completes como desees. Lo que no fue posible lograr el año pasado puede ser un buen sueño para este año. Pero, para que eso suceda, tienes que esforzarte mucho. Si continúas con las mismas actitudes, será difícil obtener un mejor resultado. ¡Por eso necesitas cambios!
Dios promete hacer nuevas todas las cosas, y eso es posible si entregas tu vida en sus manos. Si el año pasado no te ha ido como te gustaría, intenta poner este en las manos de Dios. Pídele que esté a tu lado todos los días, en cada decisión y en cada desafío. E incluso si algo sale mal en el camino, confía en que Dios puede hacerlo todo nuevo, de nuevo.
Anota aquí tres cosas que quieres realizar este nuevo año:
1)
2)
3)
A menos que se especifique de otro modo, las citas bíblicas se han tomado de la versión Dios habla hoy (DHH).
2 de enero
“Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú, Señor, ya la conoces” (Salmo 139:4).
Dicen que las mujeres son más comunicativas que los hombres. ¿Será así? ¿Quién sabe cuántas palabras pronuncias en un día, o incluso en una hora? Nadie. ¡Espera! ¿Nadie? ¡Dios lo sabe!
No solo conoce cada palabra que dices, también sabe las que piensas y ni siquiera llegas a expresar. Por lo tanto, él conoce tus palabras más amables y las más desagradables, las más amorosas y las más crueles, las respetuosas y las irrespetuosas. Dios sabe todo sobre ti. Eso significa que él te conoce aún más que tus padres, más que tu mejor amigo, ¡incluso más que tú mismo!
A veces nos resulta difícil contener las palabras duras y justificarlas por el hecho de que somos pecadores. ¡Pero eso no es excusa! No debemos decir lo primero que se nos venga a la mente. Dios puede transformar nuestra naturalezaIMPETUOSA con su gracia. Entonces, si tienes problemas para evitar las malas palabras, ora. Recuerda: Dios te conoce completamente y puede ayudarte a ser mejor cada día, de labios hacia afuera y de labios hacia adentro. Piensa en buenas palabras que comiencen con estas letras:
D
i
o
s
y
y
o
3 de enero
“Por aquellos días, Jesús se fue a un cerro a orar, y pasó toda la noche orando a Dios” (Lucas 6:12).
Cualquiera que haya vivido en la época de Jesús, nunca hubiera imaginado que hoy tendríamos relojes con cronómetros y alarmas, o que podríamos estar conectados por medio de smartphones. En la antigüedad, un reloj de sol, un reloj de agua o un reloj de arena eran artículos de lujo. Con objetos de este tipo, la gente marcaba la hora. Como no había relojes con la precisión de hoy, las noches se dividían en cuatro momentos: primera vigilia (de las 18 a las 21), segunda vigilia (de las 21 a las 24), tercera vigilia (de las 24 a las 3) y cuarta vigilia (de las 3 a las 6).
El versículo de hoy cuenta que Jesús pasó toda la noche hablando con Dios. Es posible que te preguntes: “¿Cómo lo hizo? ¡Es mucho tiempo! ¿No le daba sueño? ¿No terminaba más?” La respuesta es simple: Jesús descubrió que orar es mucho más fácil cuando tenemos al Padre como nuestro mejor y más preciado Amigo. Rodeados de amigos verdaderos, nos sentimos a gusto, compartimos nuestros problemas, abrimos nuestro corazón, ¿no es así?
¿Cuánto tiempo pasas en oración? ¿Solo unos minutos? ¿Son tus oraciones repetitivas y formales? Jesús es nuestro gran ejemplo de oración. Pasaba mucho tiempo orando todos los días.
Trata de comenzar a decir a Dios las cosas que te suceden. Habla con él cuando vayas a la escuela, rindas un examen, cuando surja un problema, o incluso cuando estés muy feliz. Descubrirás que comenzará a formarse una bella amistad y te resultará maravilloso pasar mucho tiempo con Jesús.
4 de enero
“Porque el Señor es bueno; su amor es eterno y su fidelidad no tiene fin” (Salmo 100:5).
Hay una recomendación de madre que todos ya han escuchado al menos una vez: “¡Sé bueno!” Este consejo tiene algunas variables: “¡Compórtate!”; “¡Sé obediente!”; “¡Pórtate bien!”, o algo así. Estas frases se escuchan a menudo cuando estamos a punto de salir con amigos o pasar tiempo con ellos. Y ¿qué solemos responder? “¡Seguro!”, una especie de garantía o contrato que dice que no vamos a hacer nada ilegal o que pueda empañar nuestra imagen y nuestra persona.
Necesitamos que nuestros padres nos recuerden que debemos ser buenos, porque no lo somos por naturaleza. Dado que SIEMPRE tenemos la oportunidad de elegir el mal, es mejor SIEMPRE escuchar ese recordatorio.
Ese es el tipo de cosas que nadie necesita hacer con Dios. No necesita que le recuerden “ser bueno”, Dios es así sin esforzarse.
A veces, no entendemos su bondad, pero siempre está ahí. Por ejemplo, fue amable con José, a pesar de que el niño fue intimidado por sus hermanos y vendido como esclavo. Estaba con José en la casa de Potifar y en la cárcel. Y en todo momento Dios fue bueno. José entendió esto. Por lo tanto, pudo reproducir esta bondad cuando se reunió con sus hermanos en Egipto muchos años después.
José entendió que, incluso cuando no lo parezca, ¡Dios está obrando para que suceda lo mejor en nuestra vida! ¡Lo hace porque es bueno!
La bondad de Dios en nuestra vida siempre nos recuerda que también debemos ser buenos con las personas. No lo olvides: el Señor siempre es bueno. Sé así también.
5 de enero
“Me diste vida, me brindaste amor, y con tus cuidados me has mantenido con vida” (Job 10:12).
Imagina que necesitas dinero para pagar una deuda. Entonces tomas una caña de pescar, vas al río más cercano a tu casa, lanzas el anzuelo al agua, pescas un pez entre cientos de otros y, cuando abres la boca del animal… ¡encuentras la cantidad exacta que necesitabas para pagar tu deuda!
¿Todo esto podría ser solo una coincidencia? Incluso suena como una “historia de pescador”. Pero no lo es. Esto realmente sucedió. El pescador era Pedro y quien le pidió que pescara fue el mismo Jesús. Todo esto sucedió porque los recaudadores de impuestos pidieron a Pedro su pago de impuestos y el de Jesús. Pero ¿cómo pagar sin dinero?
Jesús hizo una petición muy extraña: “Pedro, pesca el dinero”. Parece completamente ilógico. ¿Cómo podría encontrar la cantidad que necesitarían en la boca de un pez? Pero el discípulo no cuestionó; simplemente obedeció, y ocurrió el milagro.
Así como Dios hizo algo completamente improbable para ayudar a Pedro a salir de una situación difícil, continúa haciendo milagros diarios, grandes y pequeños, para ayudarte. Dios gobierna todo lo que existe. Él sabe todas las cosas. Aun así, brinda a sus hijos la libertad de elegir qué hacer. En el caso de Pedro, Jesús intervino directamente en la historia, logrando algo imposible. No creas en el azar, la mala suerte o las coincidencias. Si eres un siervo de Dios, debes saber que
6 de enero
Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad. Juan 8:12
En Boston, en 1897, tres niñas se pararon frente a una vitrina. Dos de ellas miraban los objetos de una tienda y se los describían a todos a la tercera niña. ¿Por qué hacían eso? Porque esa chica era ciega. No lo sabían, pero estaban siendo observadas de cerca por un periodista de un periódico local, que luego escribió una historia en la que contaba lo difícil que era para estas dos amigas explicar algo a alguien que nunca había visto y, por lo tanto, no tenía referencias para hacer una comparación.
Unos días después, el mismo reportero asistió a un sermón del gran evangelista Dwight L. Moody. Su intención era criticar el cristianismo. Pero, para su sorpresa, el predicador habló sobre la historia de las tres niñas, que había leído en el periódico, sin saber que su autor estaba entre la audiencia.
Moody dijo: “Así como esa niña ciega no podía entender completamente los objetos que se le describían, una persona que no ha aceptado a Jesús en su corazón no puede ver su gloria”. También dijo que Dios abre los ojos de aquellos que reconocen que son pecadores y aceptan a Cristo como su Salvador. Ese día, el periodista se dio cuenta de que podía ver físicamente, pero que estaba espiritualmente ciego.
¿Cuántos están en la oscuridad del pecado? Esta es la peor de las cegueras. Todos nacemos ciegos a Dios, y permanecemos así hasta que permitimos que Jesús, la Luz del mundo, abra nuestros ojos.
7 de enero
“Él es quien perdona todas mis maldades, quien sana todas mis enfermedades” (Salmo 103:3).
A nadie le gusta enfermarse e ir al médico, pero en muchas situaciones esto es inevitable. Si tenemos un problema más grave o algo muy concreto, nos derivan a un especialista. Por ejemplo, el pediatra es quien cuida de los niños, el geriatra atiende a los ancianos. Y la lista continúa: cardiólogo: corazón; dermatólogo: piel; hematólogo: sangre; oftalmólogo: ojos; otorrinolaringólogo: nariz, oídos y garganta; etc.
Quizá nunca te hayas atendido con muchos de estos expertos. ¡Qué bien! ¡Es señal de que tu salud está al día! Pero, hay un especialista al que puedes acudir siempre que tengas un problema, o incluso si no tienes ningún síntoma de enfermedad. ¿Sabes quién es? ¡Dios! Es el mayor especialista que existe, ya que tiene conocimientos en todas las áreas.
Es muy importante cuidar nuestra salud y buscar un médico cuando estamos enfermos, pero no debemos olvidar que el Médico de los médicos siempre está dispuesto a atendernos. Ni siquiera necesitas programar una cita; siempre tiene tiempo para ti.
8 de enero
“Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran” (Hechos 2:4).
Cualquiera que hable muchos idiomas es considerado políglota. Según Guinness, el estadounidense Gregg M. Cox es la persona que domina más idiomas diferentes del mundo. Puede leer y escribir en 64 idiomas (14 de ellos con fluidez) y 11 dialectos. Suena increíble, ¿verdad? Dominar más de un idioma requiere esfuerzo, dedicación y tiempo. ¡No es algo que puedas aprender de la noche a la mañana, a menos que suceda un milagro! Eso es lo que sucedió en Jerusalén poco después de la muerte y la resurrección de Jesús. Muchos judíos se habían esparcido por diferentes partes del mundo y, por lo tanto, no entendían el arameo, el idioma que se hablaba en Jerusalén en el siglo primero. Los discípulos necesitaban predicar acerca de Jesús a estas personas. Pero ¿cómo sería posible, si eran hombres sencillos y solo hablaban arameo?
La Biblia dice que, después de mucha oración, el Espíritu Santo descendió sobre ellos. Un sonido vino desde el cielo, un viento fuerte y lenguas de fuego se posaron sobre sus cabezas. Entonces sucedió lo que describe el versículo de hoy: comenzaron a hablar en otras lenguas, para que todos pudieran entender el mensaje. El maravilloso resultado fue que en un día se convirtieron alrededor de tres mil personas. ¿Es posible que te suceda algo así? La promesa de Dios es que, en los últimos días, derramará el Espíritu sobre todos los pueblos; incluso sobre niños y jóvenes (Joel 2:28).
El Espíritu Santo tiene el poder de hacer muchos milagros en tu vida, e incluso de ayudarte a predicar claramente la Palabra de Dios para que muchas personas se conviertan. Empieza a pedir ese poder hoy mismo. ¡Está disponible para ti!
9 de enero
“No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús” (Filipenses 4:6, 7).
Renan escuchó que su madre hablaba con su tía, recomendándole una taza de té: “Una taza de este té, y estarás más tranquila y tendrás paz para dormir esta noche”. Después de que su tío se quedara sin trabajo, la vida fue difícil para ellos. Había que pagar las cuentas, y a veces había que negociar un pago u otro. Renan fue notando todo esto poco a poco, en las conversaciones de sus padres, porque nadie hablaba de eso con él.
Renan entró en su habitación pensando en cómo una taza de té podría resolver los problemas de sus tíos y traerles paz. ¡Ah, si fuera así! ¡Pero sabía que no era tan fácil! La paz es algo que todos quieren tener. Mucha gente está dispuesta a intentar cualquier cosa para encontrar un poco de ella. Pero la verdadera paz solo viene de Dios.
¿Cómo lograr esta paz? Ora. Incluso si tus problemas no desaparecen, Dios pondrá paz en tu corazón para protegerte de la preocupación y la ansiedad. Créeme, funciona mejor que cualquier té.
Escribe aquí un problema que quieras contar a Dios en oración. Después, habla con él por algunos minutos.
10 de enero
“Por tanto [...] les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer. No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios” (Romanos 12:1, 2).
“¿Darle like o no a la foto?”; “¿Hablar o no con él o ella?”; “¿Estudiar un poco más o dar un paseo con mis compañeros?”; “¿Qué ropa me pongo para ir a la iglesia hoy?”; “¿Dormir un poco más o levantarte y orar y leer la Biblia?” La vida se compone de opciones; algunas, más sencillas; otras, no tanto. Sin embargo, siempre cosechamos las consecuencias de nuestras decisiones. Hay al menos dos formas de avanzar. Tomar las decisiones correctas es la clave del éxito. Pero ¿cómo sabes cuál es la mejor opción?
El texto bíblico de hoy presenta los criterios más básicos para conocer la voluntad de Dios y hacer lo correcto. Lo primero es tener una vida completamente dedicada a Dios y a su servicio. ¿Has estado viviendo así? ¿Todo lo que haces es para agradar a Dios o todavía hay demasiado espacio en tu corazón para lo que no es del Señor? Si estás dividido, difícilmente tomarás las decisiones correctas.
El texto también habla de la necesidad de diferenciarse de la mayoría. No hagas cosas solo porque todos los demás las están haciendo. “Voy a jugar a este videojuego porque juegan todos mis compañeros”; “Tengo que ir a esa fiesta porque la mayoría de mi clase asistirá”. Cuando haces eso, pierdes el control de tu vida y lo entregas a otras personas. Si quieres tomar las mejores decisiones, deja que Jesús haga un cambio completo en tu mente. Busca siempre el consejo de la Palabra de Dios, escucha a las personas que se preocupan por ti, como tus padres y los dirigentes de la iglesia, y tendrás la seguridad de que tomarás las mejores decisiones.
11 de enero
“Cuando las autoridades vieron la valentía con que hablaban Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres sin estudios ni cultura, se quedaron sorprendidos, y reconocieron que eran discípulos de Jesús” (Hechos 4:13).
¡Hay muchas fobias por ahí! ¿Alguna vez has oído hablar de la aracnofobia? Es el miedo a las arañas. Aerofobia es el miedo a viajar en avión; brontofobia, a los truenos y los relámpagos; claustrofobia, a los espacios cerrados; y agorafobia, a los lugares abiertos, llenos de gente. Ciertos miedos parecen extraños, ¿no? Pero todos tenemos miedo a algo.
Muchos jóvenes y adolescentes están dispuestos a compartir mensajes, videos y fotos en las redes sociales. Pero no les resulta tan fácil hablar de Jesús, ¡tienen miedo! Y podemos llamar a esto “fefobia”, o miedo a compartir la fe. Superar este miedo es vital, porque muchas personas solo serán alcanzadas por Jesús por tu intermedio. Por eso, es muy importante compartir tu fe.
¿Saben tus amigos que eres cristiano? Probablemente, sí. Entonces, cuando no compartes tu fe, es como decir: “Esto no ha afectado mi vida; no me ha cambiado y ni siquiera quiero mostrarte cómo funciona. Por eso, ni siquiera te lo menciono”.
Una de las expresiones más repetidas en la Biblia es: “No tengas miedo”. Imagínate a Dios, hablándote hoy: “No tengas miedo de compartir tu fe. ¡Estoy aquí, contigo!”
¿Qué tal elegir un amigo ahora mismo para enviar un mensaje espiritual por medio de una red social? Averigüemos qué efecto tiene esto. Coloca el nombre de este amigo aquí:
12 de enero
“Den gracias al Señor, porque él es bueno, porque su amor es eterno” (Salmo 136:1).
Cada día, Dios demuestra su amor por nosotros de varias maneras, en cosas grandes y pequeñas que a menudo no nos damos cuenta. ¿Alguna vez te has detenido a prestar atención? Esta semana, haz una prueba: al final de cada día, vuelve a esta página y escribe algo que te hizo sentir el cuidado y el amor de Dios. El último día, regresa y lee la lista completa y el texto al final de esta página. (¡No leas antes de tiempo!)
DOMINGO
LUNES
MARTES
MIÉRCOLES
JUEVES
VIERNES
SÁBADO
Lee al final de esta semana.
Siete días a la semana, siete formas de demostrar que Dios te ama. Estos son solo algunos ejemplos. Seguramente han sucedido muchas otras cosas esta semana que son una clara evidencia del cuidado de Dios por ti. ¿Fue bueno sentirse así de amado? Puedes seguir tomando estas notas durante las semanas siguientes, o al menos tomarte el tiempo necesario para recordar todo lo que Dios hace por ti. Recuerda siempre dar gracias por este amor eterno.
13 de enero
“En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza él los tiene contados uno por uno” (Mateo 10:30).
Mientras yo intentaba arrancar una espina del dedo de mi padre, mi hija de dos años en ese momento corrió a la esquina de la habitación, cerró los ojos, juntó las manos y dijo en voz alta: “Padre celestial, quita la espina del dedo de mi abuelo”. Inmediatamente, logré sacar la espina. Y Ana Clara, saltando de alegría, dijo: “¡Dios es bueno! ¡Ama al abuelo!”
¡Dios realmente es bueno! Quizás estés pensando que fue una coincidencia que la espina saliera en el momento exacto en que Anita oraba. Pero, no es así. Dios se preocupa por los pequeños y los grandes detalles de nuestra vida.
Esto es lo que sintió un estudiante de la escuela de los profetas en GILGAL cuando el hacha, que era prestada, cayó al río. Eliseo tomó una rama, la arrojó al agua, y el hacha de metal comenzó a flotar milagrosamente. En ese instante, el muchacho también se dio cuenta de lo bueno que es Dios.
Dios lo ve todo. Él sabe lo que te pasa cada día. Él conoce la cantidad exacta de cabello que tienes en tu cabeza. Él se preocupa por tus sentimientos y tus necesidades.
Entonces, haz como Anita y el aprendiz en la escuela de los profetas de Gilgal: vuélvete a Dios con fe. No olvides que él siempre está dispuesto a ayudar en situaciones que parecen imposibles, como hacer flotar un hacha, y también en situaciones que parecen simples, como una espina en tu dedo. Nunca olvides que Dios te ama y está siempre presente en tu vida.
14 de enero
“Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe” (Hebreos 11:6).
No podemos predecir el futuro ni imaginar cómo saldrán las cosas, buenas o malas. Ante esta realidad, ¿qué sentimiento te atrapa: el miedo o la confianza?
Al abrir la Biblia en Hebreos 11, encontrarás los nombres de algunas personas. ¿Por qué se recuerdan allí? La razón por la que están en el centro de atención es porque decidieron dejar a un lado su miedo y confiar en Dios. Tenían fe, dos letras que definen algo que agrada a Dios.
Sin haber visto nunca la lluvia, Noé tuvo fe en que Dios enviaría el Diluvio y lo obedeció, al construir el arca. Sin saber adónde iba, Abraham tenía fe en que Dios lo llevaría a un buen lugar, como lo había prometido. Casado con una mujer que no podía tener hijos y que ya era muy anciana, Abraham también tuvo fe en que Dios le daría la alegría de ser padre. ¡Y sucedió este milagro! Cuando Dios, probando a Abraham, le pidió que ofreciera a su hijo como sacrificio, por fe, ese hombre estuvo dispuesto a hacer precisamente eso.
Y la lista de héroes de la fe en Hebreos 11 sigue aumentando: Isaac, Jacob, José, los padres de Moisés, el mismo Moisés, el pueblo de Israel, Rahab, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, quienes “conquistaron países, impartieron justicia, recibieron lo que Dios había prometido, cerraron la boca de los leones, apagaron fuegos violentos, escaparon de ser muertos a filo de espada, sacaron fuerzas de flaqueza y llegaron a ser poderosos en la guerra, venciendo a los ejércitos enemigos” (vers. 33, 34).
Todas estas personas no podían ver el final de su historia. No sabían cómo las ayudaría la fe, pero sabían que la fe agrada a Dios. ¡Eso era todo lo que importaba!
¡Se necesita fe para obedecer y agradar a Dios! La fe no siempre te librará de la persecución, pero eso no es lo que importa. ¡Lo que realmente importa es agradar a Dios! Ten fe ante los desafíos de la vida. Esto hará feliz a Dios.
Recuerda la lista del 12 de enero.
15 de enero
“Hagan todo sin quejarse y sin discutir” (Filipenses 2:14, Nueva Traducción Viviente).
A nadie le gusta que lo pasen por alto. Cuando esto ocurre, el recurso es la denuncia, que es un fuerte pedido de justicia. Existen sitios específicos para quejas sobre atención al cliente, y compra y venta de productos. Por lo tanto, cuando sea necesario, es bueno quejarse. El problema es cuando sin justa razón la persona empieza a vivir descontenta con todo lo que la rodea.
Esta es la realidad de muchos. Se quejan de la ropa, de la comida, del frío, del calor, de que no tienen nada que hacer o de que tienen demasiadas tareas por realizar. Los quejosos tienen mucho, pero actúan como si no tuvieran nada. Solo ven el lado malo de la vida y, por lo tanto, albergan malos pensamientos, usan palabras negativas y viven descontentos.
El consejo del versículo de hoy es que hagamos las cosas sin quejarnos, es decir, sin reclamar. Pero esto solo es posible si la persona puede cambiar la insatisfacción y la queja por gratitud y alabanza.
La Biblia enseña que siempre debemos estar agradecidos, pase lo que pase, porque esta es la voluntad de Dios para nuestra vida (1 Tes. 5:18). Dios siempre sabe lo que es mejor para nosotros; por eso nos enseña a ser felices en cualquier situación. Entonces, aprovecha la oportunidad para dar gracias por las cosas que Dios te ha dado. Valora lo que tienes. Incluso en medio de los problemas, es posible encontrar motivos para alabar. Concentra tus pensamientos en las bendiciones y, cuando sientas la tentación de quejarte, agradece.
16 de enero
“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).
¿Quién es tu mejor amigo? ¿A quién le puedes contar todas las cosas, incluso los secretos que no le cuentas a nadie más? Pueden estudiar juntos, verse por la tarde, y todavía tener algo de qué hablar en las redes sociales por la noche. Aunque la conversación sea larga, al día siguiente ya hay mucho de qué hablar.
Esto se debe a que la amistad une a las personas de una manera única. No esperas a que suceda un gran acontecimiento para hablar con tu amigo. Simplemente hablan de todo, ¿no es así? Un amigo es la persona con la que siempre queremos estar, con quien es muy bueno conversar, desahogarse o hablar de las cosas más sencillas de la vida.
Es muy triste cuando termina una amistad. Amigos que antes eran inseparables se van alejando, perdiendo el contacto, hasta que un día se encuentran por casualidad en algún lugar y parecen no saber qué decirse. ¡Qué raro! ¿A dónde fue a parar todo lo que había entre ellos? Bueno, la amistad debe cultivarse día a día. Solo entonces se mantendrá firme. ¿Cómo tener una charla íntima con alguien que ni siquiera forma parte de tu vida? Si no le dices nada a esa persona, ¿cómo va a tener algo de qué hablar?
Lo mismo ocurre con la oración. ¿Alguna vez cerraste los ojos para orar y te diste cuenta de que no sabías qué decir? Y no porque estuvieras triste o cansado, sino simplemente porque no te salía. Quizá necesites acercarte a Dios para sentir que él también está muy cerca de ti. Dile todo a él. Habla de cosas que hiciste en la escuela, problemas que tuviste con familiares o amigos, miedos y alegrías. Al hacerlo, pronto te darás cuenta de que Dios es el mejor Amigo que cualquiera puede tener. Además, él siempre está a tu lado, por lo que siempre tendrán tema para conversar.
17 de enero
“Canten al Señor con gratitud; canten himnos a nuestro Dios, al son del arpa. Él cubre de nubes el cielo, prepara la lluvia para la tierra, hace crecer los pastos en los montes” (Salmo 147:7, 8).
El lunes, al regresar a casa por la tarde después de la escuela, el padre de César notó que su hijo levantó su celular y tomó una foto de la puesta de sol. Curiosamente, esto se repitió el martes, el miércoles y el jueves. El viernes, el padre decidió preguntar a su hijo por qué estaba haciendo esto.
César explicó que estaban estudiando la complejidad de la visión humana para una presentación en la disciplina de Ciencias, y su grupo hablaría sobre nuestra capacidad para ver el color. El niño tuvo la idea de fotografiar diferentes atardeceres, y se sorprendió por la variedad de colores: el lunes, anaranjado; el martes, con matices de violeta y lila (¿o era azul?); el miércoles, estaba casi rojo; el jueves, estaba algo marrón. ¿Cuántos colores hay en la paleta de Dios para colorear el cielo de esta manera?
Con este trabajo, César quiso plantear las siguientes preguntas: ¿Por qué vemos colores? ¿Por qué no vemos en blanco y negro, como dicen que ven los perros? ¿Qué colores verían los daltónicos en esas mismas puestas de sol?
¡Ah! El ojo humano... tan complejo... ¡un enigma! Y fue hecho para que apreciemos las bellezas creadas por Dios. Mira a tu alrededor en la naturaleza. ¿Cuántos colores vivos y brillantes puedes ver? Recuerda: son un regalo de Dios.
18 de enero
“Jesús añadió: ‘El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Por esto, el Hijo del hombre tiene autoridad también sobre el sábado’ ” (Marcos 2:27, 28).
De entre las muchas actividades que Jesús realizaba los sábados, hacer el bien es lo que más se informa en los evangelios. En el último día de la semana, Jesús sanó al hombre que tenía una mano paralizada (Luc. 6:6), hizo caminar a un paralítico (Juan 5), enderezó a la mujer encorvada (Luc. 13:13), liberó a un joven poseído (Luc. 4:33), abrió los ojos de un ciego de nacimiento (Juan 9) y realizó muchos otros milagros espectaculares.
A su vez, los fariseos hacían del sábado un día de “noes”: No podían escupir sobre la hierba o el suelo para no regar la tierra, por ejemplo, y los paseos tenían que estar a la distancia de un tiro de piedra, el equivalente a unos 25 metros. Estas eran algunas de las más de 600 prohibiciones relacionadas con el sábado.
Jesús hacía tanto bien en sábado que no tenía tiempo de prestar atención a las absurdas prohibiciones de los fariseos. Los sábados iba a la iglesia, leía la Biblia, disfrutaba de la naturaleza, ayudaba a la gente, estaba en compañía de los discípulos, predicaba y llenaba su tiempo con actividades que lo acercaban más a Dios.
¿Qué has estado haciendo los sábados? ¿Duermes toda la tarde, miras televisión, juegas en línea, te quedas en las redes sociales o algo por el estilo? Tus actividades ¿te han acercado o alejado de Dios? No pienses en el sábado como un día de prohibiciones. Aprovecha estas horas santas para hacer lo que hizo Jesús, y verás que el Señor del sábado puede hacer de este día el mejor de la semana.
19 de enero
“Deja tus preocupaciones al Señor, y él te mantendrá firme; nunca dejará que caiga el hombre que lo obedece” (Salmo 55:22).
Entre todas las pautas de la Biblia, una muy inusual es que debemos observar las flores en la naturaleza. ¡Quién hubiera pensado que Dios nos aconsejaría ver las flores! ¡Son hermosas, es verdad! Si están en un jardín, es posible que alguien las cuide; pero si están en el campo, ¿a quién le importa? Brotarán, crecerán y florecerán. Incluso podemos contemplar su belleza, pero no haremos nada por ellas.
El Señor dijo: “Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo, se vestía como uno de ellos. Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe!” (Mat. 6:28-30). ¿Por qué Jesús nos dijo que miráramos las flores?
Si Dios se preocupa tanto por las flores, ¡se preocupa mucho más por ti, a quien creó a su propia imagen! ¿Necesitas algo? ¿Qué es lo que necesitas? Habla con Dios. A veces puedes pensar que a él no le importa lo que le pidas. ¡Está mal! Lo que sucede es que Dios conoce nuestras necesidades reales mejor que nosotros. Pon a Dios primero en tu vida y confía.
Dios cuida de las flores; ¡y ciertamente se ocupará de ti!
20 de enero
“Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo” (2 Corintios 5:17).
¿Alguna vez has roto un vaso? ¿Se te ha escurrido de la mano o lo tumbaste, y terminaste tirándolo por accidente? Los vidrios rotos son inútiles y deben desecharse. ¿Cierto? ¡Incorrecto! Lo que mucha gente no sabe es que se puede reciclar. Después de calentarlo a cierta temperatura, es posible moldearlo nuevamente y fabricar un objeto nuevo.
No estás hecho de vidrio, pero tal vez te hayas sentido “roto” o “fuera de servicio” en algún momento. Para ti, hay una solución: Dios puede recoger todos los pedazos y hacer algo nuevo, sin grietas, sin marcas, ¡todo! No importa lo que te haya pasado, el amor de Dios puede alentar tu corazón y restaurar lo que se rompió.
¿Quieres ser una nueva persona hoy? ¡Deja que Dios restaure tu vida!
21 de enero
“Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí” (Juan 15:4).
Intenta cortar el extremo del tallo de una flor en dos. Coloca cada parte en un vaso de agua con colorante. Los pétalos comenzarán a teñirse con los colores del agua que colocaste en los vasos. El resultado es asombroso, y el efecto es muy hermoso. Esto se debe a que el agua y los nutrientes que las plantas necesitan para sobrevivir se transportan a través de pequeños canales que atraviesan las partes de la planta. Si alguna vez has arrancado una flor para dársela a tu madre, sabes que, poco después, la flor empieza a perder fuerza y a marchitarse porque, desconectada del tallo, la rama no recibe suficiente alimento para sobrevivir.
En el capítulo 15 de Juan, la palabra “permanecer” se repite 12 veces para mostrar cuán importante es que nosotros (las ramas) estemos conectados a Jesús (la Vid). Esto significa que, separados de Jesús, morimos espiritualmente. Pero ¿cuál es el secreto para mantenerse conectado? El versículo 7 del mismo capítulo trae la respuesta: “Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará” (Juan 15:7).
La Palabra de Dios es como un pegamento que nos une a Jesús. Cuanto más leemos, estudiamos, aprendemos y compartimos la Biblia, más conectados estamos con él. ¿Entiendes ahora por qué el enemigo trata de distraerte con tantas actividades, entretenimientos y compromisos, que te impide estudiar la Biblia? Él sabe que, cuanto más estés en contacto con la Biblia, más te acercarás a Jesús. Entonces, a partir de hoy, dedica un tiempo especial a leer la Palabra de Dios. Tu conexión con Jesús crecerá y, como resultado, el amor, el gozo, la paz, la bondad y muchos otros frutos brotarán en tu vida.
22 de enero
“Viene como un pastor que cuida su rebaño; levanta los corderos en sus brazos, los lleva junto al pecho y atiende con cuidado a las recién parida” (Isaías 40:11).
En tiempos bíblicos, ser pastor era un trabajo muy común. Era normal que incluso los niños pequeños supieran cuidar a los animales. Los pastores llevaban sus rebaños a pastar y los protegían de los peligros circundantes.
Hoy en día, este ya no es un trabajo tan común, pero aún existe. Actualmente, la profesión incluso ha adquirido un giro moderno. Un ejemplo de esto es lo que ocurre una vez al mes en una ciudad de Francia. Denominados “pastores urbanos”, un grupo de pastores lleva a los animales a pasear por la ciudad, con lo que atraen la atención de todos.
Antiguos o modernos, los pastores siempre tienen algo en común: el cuidado y el cariño por su rebaño. Eso es lo que Dios hace con cada uno de sus hijos. Somos sus ovejas y formamos parte de ese rebaño. Con sus brazos de amor, nos protege del daño y nos lleva a descansar en un lugar tranquilo.
Deja que él sea tu Pastor. Te guiará a través de pastos superverdes y tendrás la mejor agua para beber. Cuando surjan dificultades, él se ocupará de ti. Al final de este maravilloso recorrido, te recibirá en el cielo. ¡Estará buenísimo!
23 de enero
“Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien convencido!” (Salmo 139:14).
¡Vamos al espejo!
Cabello muy lacio o rizado. Nariz muy pequeña. Nariz grande. Muy bajo. Demasiado alto. Ojos grandes. Ojos bien sesgados. Lleno de granos. ¿Y este tamaño de boca? ¿Y estas orejas? ¿Y tu dificultad para engordar? ¿O no poder perder algunos kilos?
¿Hay algo en ti que, si pudieras, cambiarías? ¡Pero qué pregunta tonta! ¡Por supuesto que lo hay! Nadie está ciento por ciento satisfecho con su imagen. Esta insatisfacción es natural en los seres humanos.
Pero, pensemos un minuto. ¿Quién te hizo? ¿Quién te creó exactamente cómo eres? Sabes la respuesta: ¡Fue Dios! Pero ¿por qué te creó de esa manera? La respuesta es: porque él tiene un propósito amoroso para ti.
¡Incluso antes de que nacieras, Dios sabía todo sobre ti! Él te imaginó, te concibió. Hay cosas en nosotros que podemos cambiar; pero otras, no. Si quieres cambiar una cosa u otra, y eso es posible, ¡está bien! Por ejemplo, tal vez tus dientes se hayan desalineado un poco y tengas que usar brackets para enderezarlos. Sin problemas con eso. Pero tal vez tengas una altura diferente de la que te gustaría tener. ¿Es posible cambiar esto? ¡Claro que no! Entonces, la única salida es aceptar y hacer el mejor uso de esta característica especial que Dios te ha dado.
Escribe tres características tuyas que te gustan. Agradece a Dios por haberte creado de la manera en que eres.
24 de enero
“Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa” (Mateo 5:15).
Algunos animales son capaces de asimilar los colores del entorno en el que se encuentran y permanecer tan inmóviles que son prácticamente invisibles, incluso para el ojo atento. El insecto palo es uno de los reyes del camuflaje. Estos animales copian a la perfección los colores y las formas de las hojas y las ramas de la vegetación en la que viven. Permanecen mucho tiempo de pie, y cuando se mueven lo hacen prácticamente de forma imperceptible. Así es como se protegen de los depredadores.
Para escapar de los “depredadores” de la vida, algunos cristianos quieren usar una estrategia similar: se camuflan para que nadie sepa de su fe, y así evitar problemas. Imitan a personas que no sirven a Dios y, como resultado, nadie se da cuenta de que son cristianos. Escuchan música que ni siquiera suena religiosa, comen alimentos impuros, visten ropa inadecuada; en fin, asumen el mismo estilo que las personas que no aman a Dios.
El efecto de este camuflaje es muy malo, ya que así es como el enemigo, el depredador más terrible, quiere que se comporten los cristianos. Si deseas protegerte del ataque del mal, no tengas miedo de asumir tu fe. Jesús siempre estará a tu lado y estarás protegido de los depredadores del pecado.
25 de enero
“Antes que ellos me llamen, yo les responderé; antes que terminen de hablar, yo los escucharé” (Isaías 65:24).
¿Alguna vez has querido hacerte amigo de alguien, pero no sabías por dónde empezar? Quizás esto haya sucedido cuando un nuevo estudiante ingresó en tu escuela o un vecino se mudó a tu vecindario. En situaciones como estas, parece que la timidez y el miedo se apoderan de nosotros, y muchas veces no sabemos qué hacer para acercarnos a esta persona. Créeme: en estos casos, la solución puede ser más fácil de lo que crees. Un simple “Hola, ¿cómo estás?” puede iniciar una amistad.
¿Y para ser amigo de Dios? ¿Alguna vez has querido estar más cerca de él, pero no sabías cómo hacerlo? ¿Te parece difícil hablar con él? Aquí te presento algunos consejos:
Empieza por decirle lo que él significa para ti o decirle cómo te sientes en este momento. Trata de recordar las cosas buenas que sucedieron durante el día y dale gracias por todas ellas. Piensa despacio y cuéntale todo. Dios tiene mucho tiempo para escucharte. No hay necesidad de hablar a las corridas. Háblale de tus amigos y de las personas por las que te gustaría interceder. Tal vez alguien tenga un problema y puedas ofrecer tu ayuda. ¿Hiciste algo malo? Díselo y pídele perdón. Dile cómo te sentiste y cómo deseas mejorar. Por último, puedes hacer algún pedido especial. ¿Hay algo que te preocupa? Pídele ayuda a él.Estos son solo algunos consejos que te ayudarán a adquirir el hábito de hablar con Dios en oración. Recuerda, él es tu amigo y anhela escuchar lo que tienes que decir.
26 de enero
“Sí, el Señor había hecho grandes cosas por nosotros, y estábamos alegres” (Salmo 126:3).
Lee con atención las siguientes frases y marca con una X aquellas con las que te identificas hoy:
( ) Estoy cerca de mi familia, y eso me hace feliz.
( ) Nadie se preocupa por mí ni por mis problemas.
( ) Si abro el refrigerador o la alacena de la cocina,
encontraré algo para comer.
( ) Hoy no tengo nada que comer.
( ) Llevo ropa limpia y cómoda.
( ) Estoy muy enfermo, así que, no estoy contento.
( ) Si necesito ayuda, conozco a alguien que puede
ayudarme.
( ) Me siento solo y sin amigos.
( ) Hoy voy a hacer algunas cosas realmente interesantes.
Ahora, vuelve a leer solo los elementos que marcaste. ¿Hay más cosas buenas o malas? ¿Tienes más motivos para estar feliz o triste? Cualquiera que haya sido tu respuesta, sabe que Jesús está listo para hacer cualquier cosa por ti. ¡Mira a tu alrededor! ¿Cuántas cosas buenas puedes encontrar? Incluso si tienes problemas que resolver, no te limites a pensar en ellos: trata de recordar las veces que percibiste el amor de Dios en tu vida. Después de todo, “nada tiende más a fomentar la salud del cuerpo y el alma que un espíritu de gratitud y alabanza” (Elena de White, El ministerio de curación, p. 194).
27 de enero
“Ésta es la señal de la alianza que para siempre hago con ustedes y con todos los animales: he puesto mi arco iris en las nubes, y servirá como señal de la alianza que hago con la tierra” (Génesis 9:12, 13).
¿Cómo estarás en diez o quince años? Todavía es pronto para pensarlo, pero es posible que para entonces ya te hayas casado. Si es así, estarás usando algo que todas las parejas (o la mayoría de las parejas) usan: un anillo de bodas. Cuando ves a una persona que lleva un anillo en la mano izquierda, ya sabes que está casada. Este es un símbolo para expresar el compromiso que se ha contraído, sellando el voto de dos personas que hicieron una promesa que debería durar toda la vida. Por eso, la forma del pacto es un círculo: infinito, para simbolizar la eternidad de la unión.
Aun cuando no se haya utilizado un anillo de bodas, eres parte de un compromiso que se hizo hace muchos años, mucho antes de que nacieras. Este pacto está registrado en la Biblia, en el libro del Génesis. Inmediatamente después del Diluvio, Dios prometió a Noé que nunca más destruiría al mundo con agua. La promesa se hizo a Noé y a su familia, pero se extendió a todas las personas que algún día nacerían, lo que te incluye.
Para confirmar este compromiso, Dios envió una señal que aún hoy se puede ver en el cielo: el arco iris. Con cada lluvia, Dios renueva su voto, recordándonos que su promesa dura para siempre. Es triste saber que en nuestro mundo se rompen muchas alianzas, como matrimonios, contratos y votos. Sin embargo, el pacto que Dios hizo hace tantos años continúa siendo válido y nunca se deshará. Ya ha dado muchas pruebas de que siempre cumple sus promesas.
28 de enero
“Si alguno de ustedes está afligido, que ore. Si alguno está contento, que cante alabanzas” (Santiago 5:13).
Cuando estás triste por algo, ¿a dónde vas en busca de ayuda? ¿Con quién te desahogas? ¿Con tus amigos? ¿Con tus padres? Antes de ir a cualquier parte o hablar con alguien, ve a Dios y habla con él.
Y ¿qué pasa con las guerras que están sucediendo en este momento? ¿Y el hambre en el mundo? ¿Y el desequilibrio medioambiental? ¿No está Dios demasiado ocupado con estas cosas? Tal vez no quieras buscar a Dios y molestarlo, porque crees que tus problemas son demasiado pequeños frente a estos problemas que asolan el planeta. Tienes que saber algo: ¡el poder de Dios es infinito!
Nos hacemos una lista de prioridades en nuestra vida, porque no podemos lograr hacer todo al mismo tiempo. Pero Dios puede hacer lo que quiera al mismo tiempo, incluso prestar atención a las dificultades que tienes. Y, aún mejor, quiere ayudarte a resolverlas.
Trata de hacer una lista de tus problemas y preséntala a Dios. Ora por ellos en los próximos días, a una hora determinada, con el corazón abierto y lleno de confianza. Hay tres posibilidades: Dios responderá “sí”, responderá “no” o calmará tu corazón sobre este asunto. ¡Puedes confiar!
29 de enero
“No solo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios” (Mateo 4:4).
Imaginemos una historia: la de un niño llamado Juan, quien ve a su madre que llega del supermercado. La ve recoger su mochila y la ve en la cocina haciendo algo. Pero en lo único que piensa es en la escalada que hará con sus amigos al día siguiente.
Por la mañana, la madre ya está en el coche llamando a su hijo:
–Juan, ven pronto. No olvides tu mochila. Todo lo que necesitas está en ella.
Juan toma su mochila y rápidamente se sube al auto. Por la noche, cuando regresa a casa, confiesa a sus padres que la experiencia no fue tan buena como imaginaba.
–¡El lugar estaba genial! Caminamos mucho. Tenía un muro de escalada de noventa grados. ¡Estaba buenísima! Pero debería haber comido más antes de salir de casa. Tenía hambre a la mitad del día. Para empeorar las cosas, en el camino de regreso nos detuvimos en una cafetería, y no tenía dinero.
–Pero puse dinero en tu billetera… y un montón de almuerzo en tu mochila.
–¡Nooo! –admite Juan, al abrir su mochila y notar que todo estaba ahí, al alcance de la mano.
Quizás estés pensando: “Eso nunca sucedería”. ¡Por supuesto que abriría esa mochila en algún momento del día! Por más difícil que sea creer que alguien actuaría de esa manera, así es como lo hacen muchas personas en relación con la Palabra de Dios: tienen la Biblia, pero ni siquiera la abren. La vida cristiana es una escalada. A lo largo de la vida necesitamos aliento, sabiduría para batallar con diversas situaciones y corrección cuando estamos en la dirección equivocada. Dios ha puesto todo lo que necesitamos en su Palabra.
¿Cuánto tiempo pasas leyendo la Biblia? ¿Vamos a mejorar ese promedio?
30 de enero
“¡Y ustedes valen más que las aves!” (Mateo 6:26).
Mi familia y yo regresábamos a casa de un viaje de vacaciones cuando todo sucedió. Un coche a muy alta velocidad invadió el carril contrario y chocó de frente con el vehículo que viajaba a unos diez metros de nosotros. Incapaces de desviarnos, atropellamos piezas de automóvil, que estaban esparcidas por la carretera a causa del accidente, pero nadie en nuestro vehículo resultó herido. Nos salvamos por cuestión de segundos. Ese día, tuvimos otra prueba más del cuidado y la protección de Dios.
Cuando llegamos a nuestra casa, después de esa gran liberación, encontramos una escena inusual. Cuando abrí la puerta de la cocina, mi esposo vio que había un nido justo encima del tendedero que estaba en el patio trasero. Un par de pájaros había elegido parte de nuestra casa para hacer su nido.
Estábamos contentos con las aves, y decidimos cerrar el área para que las aves no se asustaran ni abandonaran su “hogar” temporal. Estábamos convencidos de que esta situación sencilla y ordinaria en la naturaleza era una bendición para nuestra familia, y que contenía un mensaje especial de Dios para nosotros en relación con la liberación que habíamos recibido.
Fue imposible no recordar el versículo bíblico de hoy. Dios estaba usando nuestro hogar para proteger a esa familia de pájaros. El mensaje fue claro: Si Dios se preocupa por proteger a las aves, ¿cómo podría olvidarse de nosotros? ¡Claro que no se olvida! Estaba cuidando una familia de pájaros y, al mismo tiempo, había salvado a nuestra familia de un grave accidente. Al enfrentar los desafíos de hoy, recuerda que Dios te ama y siempre está dispuesto a brindarte ayuda cuando más la necesitas.
31 de enero
“Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro” (1 Juan 3:3).
“No te olvides de sacar la basura”, advirtió la madre mientras abría las ventanas y dejaba entrar la luz del sol en la habitación. Andrés sabía que era día de limpieza. La madre limpió las ventanas, aspiró toda la casa, desempolvó los marcos de los cuadros que estaban en la mesita de la sala. En fin… era día de limpieza. Andrés era un gran ayudante. Le gustaba ordenar los cajones y doblar las toallas del mismo tamaño. Luego, ató las bolsas de basura y las colocó afuera, esperando a que las recogieran.
El día de limpieza es agotador, pero el resultado lo vale: una casa limpia, ordenada y perfumada. ¿A quién no le gusta esto? Tal vez estés necesitando un día así.
