Resistencia y creatividad - Silvia Bara Bancel - E-Book

Resistencia y creatividad E-Book

Silvia Bara Bancel

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Beschreibung

Resistencia y creatividad es un espacio de reflexión, de memoria y esperanza. Es la memoria resistente de tantas mujeres, teólogas o no, que han hecho posible el presente. Es pararnos a contemplar lo que ya somos, para evitar perdernos en la desesperanza y para seguir avanzando sobre el camino que entre todas hemos ido construyendo. Es la creatividad emergente desde nuestra realidad, una realidad de mujeres, de creyentes, de teólogas que desarrollan su reflexión desde los márgenes, para mantener lo creado desde la frescura de lo nuevo y lo bello. Y es la posibilidad de alumbrar el futuro orientándolo hacia la fe, compartiendo nuestra capacidad de resistencia, para hacernos juntas más capaces del Misterio que nos libera y nos empodera, que nos atrae y nos sorprende.

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Seitenzahl: 347

Veröffentlichungsjahr: 2015

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Consejo de redacción de ALETHEIA

Dirección y coordinación:

Elisa Estévez López, Universidad Pontificia Comillas (Madrid)

Consejo asesor:

Carmen Bernabé Ubieta, Universidad de Deusto (Bilbao)

Teresa Forcades i Vila, Monestir de Sant Benet de Montserrat

Marta López Alonso (Madrid)

Aurora Salvatierra Ossorio, Universidad de Granada

Carme Soto Varela (Madrid)

ÍNDICE

Autoras
Presentación
Introducción
I MEMORIA RESISTENTE
1 UNA HABITACIÓN CON PUERTAS Isabel Gómez-Acebo
2 EN BÚSQUEDA DE LA JUSTICIA PERDIDA Esperanza Bautista Parejo
II CREATIVIDAD EMERGENTE
1 UNA APUESTA POR LA RESIGNIFICACIÓN DE LA MEMORIA DE LAS MUJERES EN LA BIBLIA Carme Soto Varela
2 CUANDO LAS MUJERES HABLAN DE DIOS: LA MÍSTICA TEOLÓGICA DE JULIANA DE NORWICH Adelaide Baracco Colombo
3 «LA GRACIA DEL BESO»: LIBERTAD Y CREATIVIDAD DE LAS MÍSTICAS MEDIEVALES Silvia Bara Bancel
4 NEUROTEOLOGÍA: UN CONOCIMIENTO CORDIALMENTE TRANSFORMADOR Y SINÁPTICAMENTE REVOLUCIONARIO Montserrat Escribano Cárcel
5 DEL HILO DE PENÉLOPE AL TEJIDO DE SONIA DELAUNAY: APUNTES SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DE LOS LENGUAJES TEOLÓGICOS Silvia Martínez Cano
III ALUMBRANDO EL FUTURO
1 LA TEOLOGÍA Y LA EXÉGESIS BÍBLICA FEMINISTAS EN LA EMERGENCIA CREATIVA DEL FUTURO INMEDIATO Mercedes Navarro Puerto
Créditos

AUTORAS

Silvia Bara Bancel

Doctora en Teología Dogmática-Fundamental en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, además de licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid. Desarrolla su labor profesional como profesora de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas. Sus áreas de investigación se centran en la escuela mística alemana (el Maestro Eckhart, Enrique Suso y Tauler) y las mujeres místicas medievales (especialmente Matilde de Magdeburgo). Pertenece a la Asociación de Teólogas Españolas, a la Meister Eckhart Gesellschaft y al Équipe de Recherches sur la Mystique Rhénane. Algunas de sus publicaciones son: «La escuela mística renana y “Las moradas” de santa Teresa», en Las moradas del castillo interior de santa Teresa de Jesús. Actas del IV Congreso Internacional Teresiano en Preparación del V Centenario de su Nacimiento (2014); Sabed que el Reino de Dios está cerca (Lc 21,31) y Al octavo día (Lc 2,21). Dos sermones inéditos del Maestro Eckhart en castellano (2013); El ahora presente de la eternidad.Estudio comparativo del «Libro de la Verdad» de Enrique Suso con el Maestro Eckhart (en imprenta).

Adelaide Baracco Colombo

Doctora en Teología, licenciada en Teología Sistemática. Pertenece a la Asociación de Teólogas Españolas, a la European Society of Women in Theological Research y a la Asociación Mujeres y Teología. Imparte cursos en diferentes instituciones eclesiales y ha colaborado con editoriales nacionales e italianas como traductora de obras de teología y espiritualidad. Su área de investigación teológica es la mística, sobre todo la mística femenina, y la relación entre la mística y la teología dogmática. Ha publicado recientemente «La experiencia de Dios como fuente de la teología: la mística-teóloga Juliana de Norwich», en La identidad de la mística: fe y experiencia de Dios (2014); Mística i vida quotidiana. El testimoni d’Egied van Broeckhoven (2007) (XVI Premio «Cristianisme i Cultura» de la Fundación Joan Maragall, Barcelona).

Esperanza Bautista Parejo

Licenciada en Derecho, licenciada en Teología en la especialidad de Dogmática Fundamental, máster en Bioética, diplomada en el Institut Universitaire International Luxembourg (Centre Internationale d´Études Juridiques et de Droit Comparé). Miembro fundadora de la Asociación de Teólogas Españolas. Pertenece, además, a la European Society of Women in Theological Research, de la que ha sido mujer de contacto para España durante los últimos años, y a la Asociación Interdisciplinar José de Acosta (ASINJA). Ha ejercido su labor profesional como abogada y profesora. Ha organizado diversos seminarios, cursos y conferencias sobre teología feminista, ecumenismo y ética. Actualmente es profesora en la Escuela de Teología Feminista de Andalucía (Historia de la teología feminista y Mariología). Algunas de sus numerosas publicaciones son: La mujer en la Iglesia primitiva (1993); Aproximación al estudio del hecho religioso (2002); 10 palabras clave sobre la violencia de género (2004).

Montserrat Escribano Cárcel

Licenciada en Teología, licenciada en Humanidades, máster en Ética y Democracia. Profesora del Instituto Superior de Ciencias Religiosas (ICRV), Facultat de Teología Sant Vicent Ferrer (Valencia) y de Religión. Pertenece a la Asociación de Teólogas Españolas, a la European Society of Women Theological Research –donde ejerce de tesorera–, al Grupo de Investigación en Bioética de la Universitat de València (GIBUV), a la Coordinadora del Fòrum Cristianisme i Món d’Avui, y forma parte del consejo de la revista Iglesia Viva. En la actualidad realiza su tesis doctoral en Filosofía en la Universitat de València.

Isabel Gómez Acebo

Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid y en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas, donde impartió clases de Teología. Presidenta de la Fundación Sagrada Familia y del consejo asesor de la Universidad de Saint Louis (Madrid). Miembro fundadora de la Asociación de Teólogas Españolas y miembro de la European Society of Women Theological Research. Autora de libros y artículos en revistas y periódicos, algunas de sus últimas publicaciones son: «Sexo, mujer y Biblia», en Mujeres en la Iglesia (2013); «El teólogo en la Iglesia», en Tiempo de disenso. Creer, pensar, crear (2013); «Clausura y mensajes del Concilio. Las auditoras», en Un concilio entre primaveras. De Juan XXIII a Francisco (2013), y la novela histórica El pañero de Asís (2013).

Silvia Martínez Cano

Doctora en Educación por la Universidad Complutense de Madrid, bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas, arquitecta técnica y conservadora y restauradora de bienes culturales. Trabaja en el ámbito de la educación secundaria y universitaria y como artista plástica desde una clave feminista y religiosa. Su área de investigación está relacionada con el arte, la teología y el feminismo. Sus publicaciones más recientes son: Caminar por lo sagrado. El espacio sagrado en las religiones (2012); «Desde los márgenes: mujeres que viven en la frontera», en Between Spaces (2013); Mujeres desde el Vaticano II: memoria y esperanza (2014); «Jesús en las fronteras. Otro mundo es posible desde Jesús», en Jesús Hoy (2014); «Teólogas», en R21. La revista Cristiana de Hoy (2014), y «Mujeres desde el marco: la doble visión de las mujeres en la cultura visual», en Dossiers Feministe (2014).

Mercedes Navarro Puerto

Doctora en Psicología y Teología, licenciada en Ciencias Bíblicas. Profesora de Antiguo Testamento durante ocho años y de Psicología y Religión durante 15 en la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha impartido cursos de doctorado en la Universidad de Sevilla y en la Universidad Complutense de Madrid, seminarios y cursos sobre psicología, Biblia y teología. Psicoterapeuta en activo desde hace más de 30 años. Miembro fundadora de la Asociación de Teólogas Españolas y de la Escuela de Teología Feminista de Andalucía. Pertenece a la European Society of Women in Theological Research y a la Asociación Bíblica Española. Codirectora general del proyecto editorial «La Biblia y las mujeres» para el área de habla hispana. Entre sus últimos libros están: La Torah (2010); Morir de vida. Mc 16,1-8: exégesis y aproximación psicológica a un texto (2011); Evangelios. Narraciones e historia (2011); «El libro de Rut» (coord.), Reseña Bíblica 71 (2011); Violencia, sexismo, silencio. Inconclusiones en el libro de los Jueces (2013).

Carme Soto Varela

Licenciada en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago de Compostela y licenciada en Teología (Sagrada Escritura) por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid). Pertenece a la Congregación de las Siervas de San José. Fue profesora en la Facultad de Educación de la Universidad de León y en el Instituto de Ciencias religiosas «San Froilán» de la misma ciudad. Pertenece a la Asociación de Teólogas Españolas, en la que ejerció de secretaria durante seis años, y a la Asociación Bíblica Española. Forma parte del consejo de redacción de las revistas Encrucillada y Reseña Bíblica. Entre sus publicaciones están: He visto al que me ve (2006); «Macrina, maestra y asceta del siglo IV», en Mujeres con autoridad en la Iglesia primitiva (2007); «Lidia de Tiatira, paradigma de fe y hospitalidad», en Con ellas tras Jesús (2010). En la actualidad, realiza su tesis doctoral en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas.

CARMEN BERNABÉ UBIETA

PRESENTACIÓN

Las Jornadas de este año las hemos titulado Resistencia y creatividad: ayer, hoy y mañana de las teologías feministas. Cada palabra conlleva un significado querido1.

Vivimos tiempos de resistencia, porque, aunque llevamos muchos años, nosotras y nuestras antepasadas, no hemos llegado aún a una plena situación de igualdad en derechos y deberes, y, además, hay signos de que se puede volver atrás. En la sociedad, vemos signos de retroceso: la violencia machista entre jóvenes, las diferencias de salarios, los derechos, la publicidad… Y en la Iglesia, no se acaban de dar pasos para reconocer a las mujeres el pleno estatuto de bautizadas e iconos de Cristo. Seguimos anclados en esquemas mentales y culturales de épocas pretéritas, legitimados teológicamente. Hay un sibilino intento de cortar la conciencia y la protesta de las mujeres, estigmatizando los estudios de género, tildándolos de «ideología», y un intento de evitar sus argumentaciones teológicas, dificultando o haciendo imposible su formación superior en teología. Se han desarrollado para ellas y los religiosos no destinados al sacerdocio los estudios de los institutos de ciencias religiosas y se ha dificultado el acceso a las facultades y estudios teológicos de nivel superior. Esta situación recuerda a otros momentos de la historia en los que se prohibió a las mujeres estudiar, leer libros o tenerlos. Recuérdese a sor Juana Inés de la Cruz... El objetivo es el mismo; los medios, no. Por eso, no podemos bajar la guardia. Cuanto más se avanza, las resistencias aumentan.

Creatividad

Los tiempos y la sociedad cambian, y aunque en muchos casos los problemas son los mismos o muy parecidos, no se puede abordar su solución de la misma forma. A veces, hay que cambiar de estrategia sin perder de vista el objetivo: afianzar y profundizar en los avances obtenidos. La creatividad surge de la juventud de espíritu y la frescura junto con la sabiduría y la experiencia de quienes llevan más años. Lo sabemos nosotras.

Ayer

Estas Jornadas tienen un algo de parada reflexiva. Queremos mirar hacia atrás para ver de dónde venimos y dónde estamos; queremos hacer memoria de lo que nos ha traído hasta aquí, de las que nos han precedido, para poder seguir adelante con conciencia y lucidez.

La memoria siempre se hace desde el presente para el futuro. No se trata de repetir, sin más, sino de acumular experiencia y aprender de las posibilidades no desarrolladas, de las resistencias exitosas, de las estrategias fallidas. Es retomar el testigo y el aliento.

Hoy

En este momento, las mujeres teólogas en la Iglesia han aumentado considerablemente, a pesar de las dificultades. Y esto es una situación muy buena que hay que desarrollar y aprovechar. Se trata de ofrecer una reflexión teológica de calidad, con novedad profética, con fundamento… Es un servicio a toda la comunidad eclesial en general y a las mujeres en particular. Hoy somos diversas, trabajamos en lugares diversos. No todas podemos estar en facultades o centros teológicos, pero podemos crear posibilidades para seguir haciendo teología y producir un pensamiento teológico serio y fundamentado que sea difícil de rebatir.

Mañana...

Al mirar el pasado desde nuestra situación actual, queremos preparar un mañana diferente, donde seamos y se nos reconozca adultas en la comunidad eclesial; donde no se nos discrimine ni se nos nieguen las posibilidades que da el ser bautizado solo por el hecho de ser mujeres; donde no se tomen por reveladas y queridas por Dios costumbres coyunturales e históricas y esquemas mentales de otras épocas.

…de las teologías feministas

Las teologías feministas son múltiples, y esto es una riqueza. Hay feminismos de la diferencia y de la igualdad, hay diferentes perspectivas... Hay diferencias, sí, aunque no todo vale; el ser mujer no es suficiente para hacer teología feminista. Por ejemplo, la autora de Cásate y se sumisa no es feminista, ni de la igualdad ni de la diferencia; simplemente, es una mujer que vive muy bien (ahora mejor, gracias al dinero que recibe por los derechos de autora, a causa de la publicidad que ha recibido su libro) y está haciendo el juego al sistema patriarcal, en contra de tantas y tantas mujeres que lo sufren y mueren bajo sus condiciones impuestas unilateralmente.

En estas Jornadas, vamos a recordar lo que hicieron nuestras antepasadas lejanas y no tan lejanas, lo que hicimos algunas de nosotras hace ya unos años; vamos a ver dónde nos encontramos, en qué estamos trabajando, cuáles son los temas y los problemas que nos ocupan. Las que pueden hablar son solo unas cuantas, pero, gracias al Espíritu y a su trabajo, hay más que trabajan y construyen pensamiento y vida.

Y acabaremos tratando de intuir hacia dónde vamos, cuáles pueden ser los problemas, las posibilidades, los temas y los caminos por lo que deberemos transitar.

Sin más, os invito a disfrutar, reflexionar y compartir.

1 Discurso de apertura de las XII Jornadas de Teología de la Asociación de Teólogas Españolas, leído el sábado 15 de marzo de 2014.

CARMEN PICÓ GUZMÁN

INTRODUCCIÓN

Los términos «resistencia» y «creatividad» constituyen juntos un paradigma en el ejercicio del trabajo teológico de las mujeres. Por «resistencia» entendemos la capacidad de resistir o, lo que es lo mismo, de pervivir. Es ser capaz de vivir a pesar del tiempo y de las dificultades. Es mantenerse firme en unos valores o criterios que al no ser generales necesitan perdurar frente a la amenaza que para ellos supone la norma general. La resistencia, por tanto, es la capacidad de seguir siendo, de seguir pensando, luchando o soñando a pesar de no contar con el lugar adecuado o con demasiadas facilidades. Al resistir se afianzan los criterios que iniciaron la lucha y se confirman los necesarios, dejando de lado los que no lo fueron tanto. La creatividad es, por otro lado, la capacidad de crear o también de criar, de dar vida y mantenerla. Es la capacidad de mantener lo creado desde la frescura de lo nuevo, lo bello, lo bueno. Y es, también, la forma novedosa de enfrentar las dificultades. Por eso, resistencia y creatividad se constituyen en elementos complementarios y sugerentes a la hora de hablar del sueño de las mujeres.

Hemos querido ponerlos juntos para que nos ayuden a evocar el trabajo realizado, desde la memoria esperanzada; para que nos muestren el trabajo que se está realizando compartido en la alegría y la satisfacción, y para que nos iluminen el camino venidero con la ilusión y la fortaleza necesarias. Juntos sin contradicción para hacer un alto en el camino de la teología generada por mujeres, para expresar, por un lado, la dureza del trayecto recorrido y por recorrer, y, por otro, para no perder la ilusión y la esperanza, que quedarían atrás si solo percibiéramos la dureza y las dificultades.

Al rememorar cómo surgió este título, recuerdo con cariño a Loli y Víctor, que, desde su difícil realidad de aquel momento, nos lo presentaban como lema para el nuevo año. Su mensaje esperanzado en la dificultad nos animó a hacerlo nuestro para la convocatoria de las XII Jornadas de Teología de la Asociación de Teólogas Españolas; no se nos ocurrió mejor forma de expresar la realidad que vivimos como mujeres teólogas en la Iglesia y de anunciar lo que somos y lo que queremos seguir siendo, sin la amargura del resentimiento y con la alegría de la esperanza. Con él queremos presentar lo que somos, desde dónde lo hemos ido construyendo y desde dónde vamos a seguir trabajando, haciendo pervivir aquello que nos configura como mujeres creyentes que construyen Iglesia.

Memoria resistente

La resistencia se puede entender tanto en el ámbito personal como en el social o comunitario. En el ámbito personal, la resistencia es la capacidad que nos permite mantenernos en la identidad individual. Mantener nuestros criterios y valores a pesar de que puedan ser considerados inconvenientes. En el ámbito social, la resistencia pertenece al grupo que se sabe viviendo un valor contracultural y que vive su realidad grupal frente a otros grupos que cuestionan o no comparten ese valor.

Nosotras, como teólogas, vivimos la experiencia eclesial con la dificultad de tener que generar nuestros propios espacios de reflexión, de tener que realizar nuestra teología desde los márgenes, de necesitar generar un lenguaje propio que exprese lo que somos y vivimos. Por eso necesitamos hacer memoria. Necesitamos pararnos a contemplar lo que ya somos, para evitar perdernos en la desesperanza y para seguir avanzando sobre el camino que entre todas hemos ido construyendo. Porque necesitamos fijarnos en nuestras madres y maestras en la fe, en la experiencia, en la reflexión, para resituarnos ante la dificultad con valentía y esperanza. Juntas, desde esa memoria común, estamos creando una nueva realidad para las mujeres creyentes y no creyentes.

En este apartado situaremos las presentaciones de Isabel Gómez-Acebo y de Esperanza Bautista Parejo. Ellas nos van a refrescar la «memoria», la memoria de las mujeres que a lo largo de la historia han ido generando el camino de la emancipación social, política y eclesial. Isabel nos acompañará en un recorrido por la historia eclesial y teológica para que recordemos quiénes fueron nuestras «mayores», esas mujeres que nos abrieron el camino de la educación, la exégesis bíblica, la emancipación laboral y la reflexión teológica. Recuperaremos con ella la memoria femenina, la que no solemos encontrar en los libros de texto y que nos permitirá saborear los muchos hitos alcanzados. Esperanza se centra más en el ámbito teológico para mostrarnos cómo fue y cómo es la situación de las mujeres en la Iglesia. Con su reflexión nos invita también a abordar los temas más candentes de la situación actual, como la violencia de género o la relación entre el género y la teología feminista. Ambas nos permiten recuperar la memoria en el proceso de resistencia que como grupo no debemos perder, porque, como dice Esperanza, «nos hacen falta utopías que nos den esperanza, esperanza para poder continuar en el camino de Jesús de Nazaret».

Creatividad emergente

La creatividad que hace posible que lo creado se mantenga vivo emerge ante nuestros ojos para iluminar el camino. Un camino que ya hemos recordado en lo que fue y que ahora se abre para mostrarnos cómo es y cómo se articula. «Creatividad emergente» es la propuesta para conocer lo que somos capaces de generar, para percibir la labor creativa que nuestro grupo de mujeres teólogas sigue haciendo posible dentro de la Iglesia. Una posibilidad de saborear los frutos de la siembra y un espacio para el conocimiento y el reconocimiento. Podemos contar con nuestro trabajo, podemos ver lo que somos capaces de hacer con las herramientas que otras forjaron, podemos disfrutar de la creatividad compartida.

En este apartado hemos querido presentar el trabajo investigador que las teólogas estamos realizando en este momento. Carme Soto, especialista en Sagrada Escritura, centrada en el estudio de la memoria de las mujeres, nos rescata la figura de Rebeca de la homilías de Orígenes de Alejandría. Nos acerca a la metodología origeniana para el conocimiento de la Escritura con el fin de comprender cómo el autor alejandrino presenta a la matriarca Rebeca, ejemplo de mujer cristiana que profundiza en la Palabra de Dios para progresar en el camino de la unión con Cristo.

Adelaide Baracco comparte su trabajo sobre la figura teológica de Juliana de Norwich para mostrarnos cómo la experiencia de Dios se expresa en un discurso teológico novedoso más allá de las fronteras establecidas en su época histórica. Una teología femenina que se enraíza en la experiencia mística.

Silvia Bara nos muestra con su trabajo la creatividad con la que las mujeres medievales expresaban su experiencia creyente y su reflexión teológica. De la mano de Matilde de Magdeburgo, nos da a conocer el uso de un abanico de metáforas y expresiones para comunicar su relación con Dios y la fundamentación teológica de lo humano como lugar teofánico. Una expresividad teológica que recoge sus imágenes de la experiencia vital de las mujeres.

Montse Escribano nos introduce en el campo de la neurociencia para hablarnos del cambio de paradigma que suponen los nuevos conocimientos sobre el sistema nervioso que nos está abriendo esta ciencia, y nos propone un nuevo campo de investigación, la neuroteología, como forma de hacer nuestros los nuevos lenguajes, los nuevos saberes, las nuevas formas de comunicación para afrontar nuestro trabajo teológico.

Por último, Silvia Martínez nos invita a la reflexión desde el análisis de la construcción del conocimiento y plantea la necesidad de nuevas metodologías y nuevos lenguajes teológicos que nos acerquen a una realidad cada vez más plural y dinámica. Una propuesta creativa que anima a mostrar la cara más femenina de la producción teológica.

Alumbrando el futuro

No podíamos cerrar este ejercicio de reflexión sin poner encima de la mesa el futuro inmediato. Y lo hacemos de la mano de Mercedes Navarro, que nos invita a analizar la realidad del feminismo en la teología, las dificultades a las que se enfrenta y las posibilidades que se descubren detrás de categorías y expresiones emergentes, para invitarnos a recuperar la libertad de la fe como elemento dinamizador del trabajo teológico feminista.

Compartamos, pues, este espacio de reflexión, memoria y esperanza donde resistencia y creatividad avanzan de la mano para dotarnos a nosotras, las teólogas, de la fortaleza y la ilusión necesarias para continuar nuestro camino de creyentes, miembros plenos de la Iglesia. Esa Iglesia que amamos y que contribuimos a construir con cada paso firme, valiente y creativo. Esa comunidad de comunidades de la que formamos parte y con la que queremos compartir nuestra capacidad de resistencia y nuestro trabajo creativo, para hacernos juntas más capaces del Misterio que nos libera y nos empodera, que nos atrae y nos sorprende. Un recorrido por el pasado, el presente y el futuro que nos llena de orgullo y de proyectos, y que nos reafirma en el compromiso de generar espacios y de tender puentes entre nosotras que nos permitan sentir más de cerca la realidad eclesial de la que formamos parte.

31 de enero de 2015

IMEMORIA RESISTENTE

ISABEL GÓMEZ-ACEBO

1

UNA HABITACIÓN CON PUERTAS

El propósito de este capítulo es ofrecer un compendio de los caminos por los que ha ido avanzando la teología feminista. Empieza reconociendo la labor de las pioneras para enseguida pasar al siglo XX, una centuria que ha supuesto el lanzamiento y la mayoría de edad de esta teología hecha por mujeres. Tras el repaso histórico, analiza las distintas corrientes que han influido en este pensamiento para luego desarrollar los diversos campos en los que se ha trabajado: hermenéutica bíblica, dogmática, mariología, ética, liturgia y redes femeninas, con la intención de suministrar una bibliografía en cada epígrafe que facilite a las personas interesadas poder profundizar en estos temas.

1. Las pioneras

Rara es la civilización que no puso pegas a las mujeres, recortando sus alas e impidiendo su salida del hogar o su acceso a la educación. Las religiones apoyaban con argumentos teológicos estas cortapisas, ya que sus clérigos estaban, con frecuencia, a sueldo de los gobernantes o pertenecían a la clase dirigente siempre partidaria del statu quo. El cristianismo no fue una excepción, sino todo lo contrario, de forma que la civilización occidental creció con la idea de que la subordinación de las mujeres era querida por Dios.

Siempre ha habido voces contrarias, aunque minoritarias. Las pruebas más antiguas las tenemos en el mito de Lilith, esa primera esposa de Adán que huyó del Paraíso porque no quería estar subordinada a su compañero, y en el ejemplo de las amazonas, mujeres guerreras e indomables que acababan con la vida de muchos varones a los que seducían. Pero el movimiento de insubordinación moderno empieza en el Renacimiento, en lo que se ha dado en llamar «les Querelles des Femmes», mujeres que no aceptaban la lectura de Platón, que iguala naturaleza con mujer en un sistema binario donde ambas son postergadas en beneficio del espíritu y del varón.

A partir de entonces se fue configurando un debate intelectual que cubrió todos los campos de la sociedad y en el que Christine de Pisan (1364-1430) fue una de las primeras mujeres que intervino, con su obra Libro de la ciudad de las mujeres, en la que defiende la gran capacidad de la virtud femenina ante los feroces ataques de su tiempo. Menos conocida es la alemana Agrippa von Nettesheim, que publicó un ensayo en 1529 con el sugestivo título sobre La nobleza y preeminencia del sexo femenino, demostrando que nuestra subordinación era fruto de la tiranía de la sociedad.

En el protestantismo inglés del siglo XVII nos encontramos el primer tratado de teología feminista en manos de una cuáquera (los cuáqueros defendían el ministerio femenino), Margaret Fell, que con un ensayo, La predicación de las mujeres se justifica en las Escrituras, defendió esta actividad para las mujeres. A finales del siglo XVIII, la discusión se mueve a los argumentos políticos, tan característicos de las sociedades modernas. Mary Wollstonecraft’s, con su obra Vindication of the Rights of Women (1792), da el pistoletazo de salida al feminismo político, que influirá años más tarde en la teología feminista1.

En el siglo XIX, la demanda de la educación para las mujeres fue determinante, pues ofreció herramientas para la contestación intelectual. En Estados Unidos, en la segunda mitad de la centuria, ya hay grandes discusiones sobre la participación de la mujer en las iglesias protestantes, siendo los cuáqueros y los metodistas quienes se muestran más partidarios de sus derechos2. A nivel religioso empezaron a emerger voces femeninas con interpretaciones nuevas de los textos sagrados. Intentaban criticar, para luego reconstruir, una tradición que históricamente había excluido a las mujeres utilizando razones teológicas. Dentro de los pasajes negativos para nuestro sexo, se hicieron exégesis nuevas del Génesis y de las cartas de Pablo sobre el silencio y la sumisión de las mujeres. A su lado se estudiaron otros textos sobre el movimiento de Jesús sin diferencias entre varones y mujeres, Gál 3,28 o la cita del Gn 1,27-28: «Varón y mujer los creó, a su imagen los creó». También se pusieron de relieve las palabras de Jesús que hablaban por igual para mujeres y varones, como los principios del sermón del monte que no hacen diferencia entre los sexos.

A tres mujeres pioneras en el campo de la exégesis bíblica les debemos estas primeras denuncias de una lectura de los textos sagrados patriarcal y androcéntrica. Son Elisabeth Cady Stanton, con The Woman’ Bible (1815-1902)3; Sarah Grimke, menos conocida, con Cartas sobre la igualdad de las mujeres y la condición femenina, y el libro de Frances Willard, Women in the Pulpit4. La conclusión a la que llega esta hermenéutica es que Dios no quiso nunca que las mujeres fueran servidoras e inferiores a los varones y que más bien fueron los intérpretes masculinos de la Biblia los que llegaron a estas conclusiones. Hay que reconocer que no contaron con muchas seguidoras, porque las mujeres intelectuales que habían ganado cátedras no se quisieron comprometer en aventuras feministas, siempre mal consideradas, mientras que las que luchaban en la calle no contaban con las herramientas necesarias para discutir.

Si la educación fue el primer campo de batalla, el segundo nació en América con la esclavitud. A partir de 1830, un grupo de mujeres abolicionistas, muchas de ellas cuáqueras, comenzaron a participar en mítines junto a los varones. El clero de Massachusets escribió una carta conjunta en la que les reprochaba el haber abandonado sus hogares para emprender una campaña que era cosa de varones, a la par que desafiaban con su actitud a Dios y a san Pablo, pues se atrevían a hablar en público. De hecho, cuando aparecían en los mítines había participantes que las insultaban llamándolas Evas y Jezabeles, como mujeres desobedientes que se saltaban las leyes de los hombres y las de Dios. Algunas dieron con sus huesos en la cárcel.

Una vez que se aceptó que la esclavitud era una aberración y que debía ser abolida, las mujeres volvieron la mirada sobre sus personas y comprendieron que ellas también necesitaban ser liberadas, dando así comienzo al movimiento feminista. Salvo alguna excepción, sus protagonistas iniciales fueron mujeres de raza blanca y burguesas que habitaban en países avanzados de las democracias occidentales.

2. El siglo XX

Ya en el siglo XX, la Primera Guerra Mundial supuso un gran empujón para el feminismo, incluida el área religiosa, pues, al partir los varones a la lucha, dejaron que las mujeres ocuparan sus puestos. Desgraciadamente, la gran crisis de 1929 deshizo mucho de lo conquistado, pues el paro se incrementó, pero el movimiento resultó imparable a partir de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de las iglesias se opusieron, ya que suponía el abandono del hogar durante algunas horas del día, una confrontación que ya se había generado con muchas iglesias cristianas desde finales del siglo XIX y que ha marcado la pauta de la aceptación, siempre tardía por parte de la jerarquía, de las peticiones femeninas. Para evitar las pretensiones de las mujeres, se montó una campaña contraofensiva alabando a las que se quedaban en casa –«las reinas o ángeles del hogar», las llamaban–, pero no sirvió de nada y el movimiento resultó tan fuerte que arrolló todas las objeciones.

Mientras tanto, algunas iglesias protestantes, siempre más avanzadas, fueron ordenando pastoras; los congregacionalistas lo hicieron desde 1853, siendo una de las últimas en hacerlo la anglicana, en 1994. A la vez, las universidades públicas de los países anglosajones no tuvieron reparo en que las mujeres accedieran a las cátedras de teología. En el campo católico, el movimiento fue más lento, aunque no se pudo excluir de este caldo de cultivo; de hecho, un colectivo de mujeres escribió un manifiesto, firmado por Gertrude Heinzelmann, a los padres conciliares reunidos en Roma, con el título No estamos dispuestas a seguir callando. Las voces femeninas católicas querían ser oídas.

Curiosamente, la negativa al acceso al orden sacerdotal por parte de la Iglesia católica impulsó una investigación que da fe del plantel tan numeroso de mujeres católicas en la teología feminista, ya que las protestantes, cómodamente implantadas en sus iglesias, no cogieron la antorcha con tanto fervor. No hay que olvidar al Concilio Vaticano II, que fue abrazado con entusiasmo por muchas religiosas estadounidenses y que supuso un importante empujón. Mientras que las protestantes ordenadas como pastoras tuvieron que ocuparse de sus fieles, las católicas se encontraron con las manos libres y realizaron estudios en Princeton, Harvard, Yale... y algunas universidades católicas más liberales, como Fordham o Notre Dame, en Estados Unidos.

La conclusión de todos estos movimientos es que a partir de los años setenta nos encontramos con numerosos escritos hechos por mujeres que por primera vez en la historia son sujeto y objeto del hacer teológico; mujeres que intentaban abrir puertas que se les han ido cerrando injustamente en nombre de Dios. Al ser muchas y contar con una serie de denominadores comunes en su pensamiento, su obra ha recibido el nombre genérico de «teología feminista».

3. Las influencias

Para comprender mejor sus trabajos, es necesario conocer sus fuentes, ya que toda reflexión está anclada en un pasado y en un presente. Son hijas de toda la tradición cristiana y, como ciudadanas de su tiempo, se han visto muy influenciadas por la teología de la liberación, que ve a Dios preocupado por los pobres de la tierra. Pero hay que reconocer que las teólogas entraron en este movimiento tarde, pues como mujeres burguesas del Primer Mundo no vivían en sus carnes la vida de los abandonados de la sociedad, que esta teología coloca en primer plano. El método que se utiliza es el experiencial, de forma que no es la teología la que conforma a la ética, sino que es a partir de esta, de la mirada al que sufre, como se elabora la teología.

El pesimismo creciente respecto al progreso de la sociedad hace surgir la new age, un posmodernismo que se muestra receloso de las verdades absolutas y busca un cambio que ofrezca respuestas para los problemas actuales. Este movimiento permite cuestionar muchos de los planteamientos originales y se abre a una nueva oferta de imágenes, valores y simbolismos, que aprovechan las mujeres.

Menos conocida es la teología procesal como fuente de influencia. Para este pensamiento, el meollo de los seres humanos no es la sustancia, sino el movimiento, las relaciones que nos configuran como personas, y la relación con Dios se muestra primordial, un Dios inmanente que se aloja en este mundo para estar cerca de los seres que ha creado. Esa inmanencia divina ennoblece a la materia, a la que supuestamente estábamos más cercanas las mujeres, con lo que se acaban los dualismos descalificatorios y se pone fin a muchas causas de discriminación5.

Otra de las influencias que se pueden apreciar en la teología feminista son los escritos de los semiólogos y estructuralistas del siglo XX, como Saussure6, Wittgenstein7 y Umberto Eco8, que han llamado la atención sobre la importancia del lenguaje, que permite la comunicación entre las personas que lo utilizan, pero, al mismo tiempo, influye en la sociedad; en el caso de las mujeres, produciendo una imagen negativa que perpetúa su subordinación. El plural masculino para hablar de los dos sexos también ha contribuido a fomentar la invisibilidad femenina. El típico ejemplo de esta ocultación es: ¿estaban las seguidoras de Jesús en el cenáculo con motivo de la última cena?

El descubrimiento de que tan importante como el autor y el texto es el lector también ha influido en esta reflexión. Que los textos sagrados se puedan interpretar de distinta manera según las coordenadas en las que se vive –tiempo, espacio, raza, sexo...– ha dado alas a las mujeres que han comprendido que su lectura puede ser distinta y capaz de enriquecer lo dicho sobre la Biblia hasta el día de hoy.

Dentro de este capítulo de las influencias hay que recordar a las pioneras de la teología feminista, Mary Daly, Rosemary Radford Ruether y Elisabeth Schüssler Fiorenza, que empezaron sus trabajos entre los años 1960 y 1970, pues todas nosotras somos discípulas de estas mujeres. La primera acabó radicalizándose y se marchó de la Iglesia católica literalmente en 1999 a raíz de la conferencia inaugural del curso que dio en la capilla de Harvard, un abandono de nuestra fe que escenificó marchándose pasillo adelante: el cristianismo no tenía posibilidad de cambio para las mujeres y había que rechazarlo. Otras también decidieron salirse del marco institucional, como Dafhne Hampson y Carol P. Christ, esta última embarcándose en una reflexión sobre las diosas9.

4. La hermenéutica bíblica

Tras esta larga introducción, voy a desarrollar algunos campos en los que ha ido trabajando la teología feminista. El primero será la lectura bíblica, la obra central del pensamiento religioso y no religioso occidental, que se hace desde una hermenéutica distinta a la tradicional, algo difícil cuando se trabaja con textos que tienen un alto grado de canonicidad. Tan es así que hay mujeres que consideran la Biblia como un texto patriarcal y, por lo tanto, incompatible con el feminismo. Una postura más moderada, que se integra en la hermenéutica de la sospecha, es la que ha defendido Elisabeth Schüssler Fiorenza10, con unas obras que han influido en casi todas las exégetas posteriores. Su propuesta deconstructiva parte de analizar las frecuentes contradicciones o ausencias que se encuentran en la Biblia, que demuestran, subjetividad y omisiones intencionadas, con el fin de reforzar el papel de los textos en los que las mujeres ostentan poder y así, una vez encontradas las grietas, proceder a una lectura más inclusiva.

No hay métodos definidos en la teología bíblica, aunque la mayoría de las autoras comenzaron utilizando el método experiencial y el histórico crítico. Para darnos cuenta de la variedad de métodos escogidos, el narrativo, el experiencial, el analógico, el imaginativo..., es bueno leer el libro editado por Brenner y Fontaine A Feminist Companion to Reading the Bible. Approaches, Methods and Strategies, pues, aunque se publicó en 1997, no ha quedado obsoleto11. Creo que se puede decir que las líneas generales de la investigación buscan resaltar una política de liberación dentro de la fe bíblica desde el Éxodo hasta Jesús de Nazaret, convirtiendo esa libertad en la norma que dirige la lectura de todas las páginas sagradas.

Otras mujeres que analizan estos textos sacan a relucir los que han sido ocultados o distorsionados. El modelo más clásico de esta manera de actuar es el de Phyllis Trible con sus Texts of Terror12, en los que estudia las narraciones violentas contra las mujeres que no se pueden considerar Palabra de Dios, como el asesinato de la concubina del levita, y algunos textos de profetas, como los de Ezequiel.

Otra línea de trabajo intenta la búsqueda y reconstrucción de las mujeres en la primera Iglesia a través de pequeñas pistas, cookies, como se diría en la informática actual, que hablan de un protagonismo femenino que ha sido borrado. La lista es muy larga13 y son mujeres que siguen investigando hasta el día de hoy, en que los descubrimientos de nuevos papiros, tumbas y obras de arte se ponen en conjunción con la Biblia. Es el típico ejemplo interdisciplinar, porque aúna el texto sagrado con la historia, la sociología y el arte. El interés por María Magdalena nace aquí junto al protagonismo de Junia, Febe, Prisca, de otras mujeres y de las iglesias domésticas.

Ha sido muy importante la colaboración con exégetas judías para el estudio del Antiguo Testamento común a ambos credos. Una de las obras más leídas fue la serie conocida como A Feminist Companion, que hacía una relectura de todos los textos bíblicos, tomo a tomo, y que editaron Athalya Brenner como judía y Carole Fontaine, cristiana, para lo cual recabaron la colaboración de las mejores mujeres exégetas del momento. Entre ellas, no quiero dejar de mencionar a Fokkelien van Dijk-Hemmes, que desgraciadamente murió de cáncer a los 50 años y que abrió una línea de investigación junto a Athalya Brenner sobre los textos que dejaban trazas de haber sido escritos o generados por mujeres en la Biblia14.

Creo que, a día de hoy, la lectura feminista de la Biblia es una línea que sigue fuerte y viva. En Europa, con la magnífica obra «La Biblia y las mujeres», que espera contar con 22 volúmenes en cuatro lenguas –inglés, italiano, alemán y español– y que toca todos los palos que tienen que ver con la Biblia. Y la verdad es que los frutos de esta hermenéutica son palpables.

5. La dogmática feminista

La teología trata del discurso sobre Dios, y las mujeres empiezan condenando la imagen de un Dios que el lenguaje y los simbolismos han convertido en un varón, perpetuando una sociedad desigual. Una de las primeras teólogas que trató el tema de la divinidad desde la teología feminista es Rosemary Radford Ruether15, que considera que la figura de un Dios varón es responsable de la estructura de los grandes tratados de la teología: la superioridad de un sexo sobre el otro, la necesidad de un salvador masculino, la imposibilidad de que las mujeres sean ordenadas y los atributos femeninos de la divinidad asignados a María

En la misma línea nos encontramos con el libro de Dorothee Soelle16, que critica a la teología tradicional por presentar a Dios cayendo en la trampa del poder que es la fuerza que mueve el mundo dejando muchos seres humanos tirados en la cuneta. Sally McFague17 dio el paso al ofrecer modelos feministas de Dios desde la experiencia de las mujeres, pues hablar de Dios, nos dice, «es siempre ficción». Los valores femeninos despreciados hasta ahora, la materialidad, la sexualidad, el cuerpo y la naturaleza, son revaluados y sirven para hablar de Dios desde estos nuevos parámetros. El trabajo de V. Ramey Mollenkot18 consistió en tratar todos los simbolismos femeninos de Dios en la Biblia.

McFague ha sido una de las madres del ecofeminismo teológico, que sigue vivo, así como de una serie de estudios sobre el cuerpo, entre los que se encuentran las denuncias sobre el maltrato de las mujeres o la Queer Theology, que da voz a las lesbianas que viven en los márgenes y que luchan por su liberación. Las autoras más conocidas dentro de esta línea son Lisa Isherwood y Marcella Althaus-Reid, con un título escandaloso, «On Wearing Skirts without underwear: Indicent Theology Challenging the Liberation Theology of the Pueblo. Poor Women Contesting Christ»19.

Respecto a la cristología, hoy somos conscientes de que sus tratados hablan más sobre sus autores que sobre Jesucristo, lo que deja el debate muy abierto y por ello lo hace fascinante. La cristología feminista ha dado muchos pasos desde su inicio, generando cambios; esto, para los que parten de una realidad y una metafísica inamovibles, es síntoma de debilidad, pero es que ha ido evolucionado en la medida en que dejó de ser el coto exclusivo de mujeres burguesas, blancas, occidentales y de clase media, para abrir el campo a todas las demás. En los países del Tercer Mundo, Cristo vino de la mano de los conquistadores y de su poder, mientras que el discurso poscolonial trae nuevas maneras de pensar en su persona.

Para esa cristología inicial, han sido determinantes las obras de Elizabeth Johnson20, con su propuesta de Sofía-Cristo como menos masculina y por lo tanto más integradora. Junto a la obra de Rosemary Ruether21 se enfrenta a esta pregunta: ¿puede un salvador masculino salvar a las mujeres? Las teólogas que se han apartado de la institución eclesial responden negativamente; se trata de una respuesta devastadora que solucionan las que permanecen en ella descubriendo en la historia de Jesús de Nazaret intuiciones que nos llevan más allá de su masculinidad.

Uno de los aspectos más resaltados en la cristología feminista ha sido la faceta liberadora de Cristo. Ruether ha defendido que el mesías de Israel siempre era pensado como liberador de su pueblo, pero Jesús cambió la forma de liberar empezando por los más pobres y sin utilizar el poder. Desde esta visión, Jesús puede ser el gran liberador de las mujeres, un camino que, según esta escritora, no siguió su Iglesia. Para Mary Grey22, la liberación política y social que ve Ruether es insuficiente, pues tiene que venir acompañada de un aspecto liberador mucho más profundo.