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Esta edición digital reproduce la edición impresa de la Sagrada Biblia en cinco volúmenes, conocida también popularmente como "Biblia de Navarra". La traducción, comentario y notas de la Biblia realizados por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra —hasta el momento solo accesible en papel— se ofrece ahora a un coste más económico, con posibilidad de mejoras y actualizaciones periódicas*. La edición de esta "Sagrada Biblia" se remonta al encargo que hizo san Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei y primer Gran Canciller de la Universidad de Navarra, a la Facultad de Teología de esta universidad. El deseo del Fundador del Opus Dei era que la Facultad de Teología llevara a cabo una edición de la Biblia que ofreciera el texto sagrado en una cuidada traducción castellana, acompañada de abundantes notas y de oportunas introducciones que explicaran su mensaje espiritual y teológico. La traducción castellana está realizada siguiendo las orientaciones del Concilio Vaticano II (Dei Verbum, n. 22) a partir de los textos originales. En los libros del Antiguo Testamento que se nos han conservado en hebreo, el texto masorético ha sido traducido atendiendo a las lecturas propuestas por la edición crítica de Stuttgart (Biblia Hebraica Stuttgartensia); para el texto hebreo del Eclesiástico se ha tenido en cuenta la edición de P.C. Beentjes, The Book of Ben Sira in Hebrew. Los textos que no figuran en la Biblia hebrea y que han pasado a la Biblia cristiana a partir de manuscritos griegos han sido traducidos de la edición de Göttingen. Para el Nuevo Testamento se ha utilizado la edición crítica de Nestle-Aland27, Novum Testamentum Graece, Stuttgart 1994. Cuando los manuscritos, tanto hebreos como griegos, presentan diferencias textuales notables hemos seguido preferentemente la opción tomada por la Neovulgata. La presente edición no incluye el texto latino de la Neovulgata que se ofrece a pie de página en los volúmenes en papel.
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Seitenzahl: 11391
Veröffentlichungsjahr: 2017
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ANTIGUO TESTAMENTO
GnExLvNmDtJosJcRt1 S2 S1 R2 R1 Cro2 CroEsdNeTbJdtEst1 M2 MJbSalPrQoCtSbSiIsJrLmBaEzDnOsJlAmAbJonMiNaHaSoAgZaMl
NUEVO TESTAMENTO
MtMcLcJnHchRm1 Co2 CoGaEfFlpCol1 Ts2 Ts1 Tm2 TmTtFlmHbSt1 P2 P1 Jn2 Jn3 JnJdsAp
Presentación
Introducciones
Índice de materias
Tabla de abreviaturas
Medidas, pesos y monedas.Fiestas del calendario judío
Autores, obras y documentos citados
Índice general de la Sagrada Biblia
Mapas
Presentación
Introducción:El Antiguo Testamento dentro de la Biblia
Introducción
Gn Ex
Índice rápido
Introducción Contenido
CAPÍTULOS
1234567891011121314151617181920212223242526272829303132333435363738394041424344454647484950
Relato de la creación
1Gn1En el principio creó Dios el cielo y la tierra. 2La tierra era caos y vacío, la tiniebla cubría la faz del abismo y el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.
3Dijo Dios:
—Haya luz.
Y hubo luz. 4Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla. 5Dios llamó a la luz día, y a la tiniebla llamó noche. Hubo tarde y hubo mañana: día primero.
6Dijo Dios:
—Haya un firmamento en medio de las aguas que separe unas aguas de las otras.
7Dios hizo el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. 8Dios llamó al firmamento cielo. Hubo tarde y hubo mañana: día segundo.
9Dijo Dios:
—Que se reúnan las aguas de debajo del cielo en un solo lugar, y aparezca lo seco.
Y así fue. 10Llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de aguas la llamó mares. Y vio Dios que era bueno.
11Dijo Dios:
—Produzca la tierra hierba verde, plantas con semilla, y árboles frutales sobre la tierra que den fruto según su especie, con semilla dentro. Y así fue. 12La tierra produjo hierba verde, plantas con semilla según su especie, y árboles que dan fruto con semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. 13Hubo tarde y hubo mañana: día tercero.
14Dijo Dios:
—Haya lumbreras en el firmamento del cielo para separar el día de la noche, y que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años; 15que haya lumbreras en el firmamento del cielo para alumbrar la tierra.
Y así fue. 16Dios hizo las dos grandes lumbreras —la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche— y las estrellas. 17Y Dios las puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra, 18para regir el día y la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Y vio Dios que era bueno. 19Hubo tarde y hubo mañana: día cuarto.
20Dijo Dios:
—Que las aguas se llenen de seres vivos, y que vuelen las aves sobre la tierra surcando el firmamento del cielo.
21Y Dios creó los grandes cetáceos y todos los seres vivos que serpean y llenan las aguas según su especie, y todas las aves aladas según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22Y los bendijo Dios diciendo:
—Creced, multiplicaos y llenad las aguas de los mares; y que las aves se multipliquen en la tierra.
23Hubo tarde y hubo mañana: día quinto.
24Dijo Dios:
—Produzca la tierra seres vivos según su especie, ganados, reptiles y animales salvajes según su especie.
Y así fue. 25Dios hizo los animales salvajes según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26Dijo Dios:
—Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. Que dominen sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra.
27Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó;
varón y mujer los creó.
28Y los bendijo Dios, y les dijo:
—Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que reptan por la tierra.
29Y dijo Dios:
—He aquí que os he dado todas las plantas portadoras de semilla que hay en toda la superficie de la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semilla; esto os servirá de alimento. 30A todas las fieras, a todas las aves del cielo y a todos los reptiles de la tierra, a todo ser vivo, la hierba verde le servirá de alimento. Y así fue.
31Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno. Hubo tarde y hubo mañana: día sexto.
2Gn1Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo su ornato. 2Terminó Dios en el día séptimo la obra que había hecho, y descansó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. 3Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque ese día descansó Dios de toda la obra que había realizado en la creación.
4Éstos fueron los orígenes del cielo y de la tierra al ser creados.
Creación de Adán
Cuando el Señor Dios hizo tierra y cielo, 5aún no había en la tierra ningún arbusto silvestre, y aún no había brotado ninguna hierba del campo —pues el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra ni había nadie que trabajara el suelo—, 6pero un manantial brotaba de la tierra y regaba toda la superficie del suelo. 7Entonces, el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo.
El hombre en el paraíso
8El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. 9El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles agradables a la vista y buenos para comer; y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
10Un río nacía en Edén para regar el jardín, y desde allí se dividía formando cuatro brazos. 11El nombre del primero es Pisón, que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro. 12El oro de aquel país es puro, allí hay también bedelio y piedra de ónice. 13El nombre del segundo río es Guijón, que rodea todo el país de Etiopía. 14El nombre del tercer río es Tigris, que recorre el oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.
15El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo guardara; 16y el Señor Dios impuso al hombre este mandamiento:
—De todos los árboles del jardín podrás comer; 17pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás.
Creación de Eva
18Entonces dijo el Señor Dios:
—No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada para él.
19El Señor Dios formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, de modo que cada ser vivo tuviera el nombre que él le hubiera impuesto. 20Y el hombre puso nombre a todos los ganados, a las aves del cielo y a todas las fieras del campo; pero para él no encontró una ayuda adecuada. 21Entonces el Señor Dios infundió un profundo sueño al hombre y éste se durmió; tomó luego una de sus costillas y cerró el hueco con carne. 22Y el Señor Dios, de la costilla que había tomado del hombre, formó una mujer y la presentó al hombre.
23Entonces dijo el hombre:
—Ésta sí es hueso de mis huesos,
y carne de mi carne.
Se la llamará mujer,
porque del varón fue hecha.
24Por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne.
25Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, y no sentían vergüenza.
Tentación y primer pecado
3Gn1La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que había hecho el Señor Dios, y dijo a la mujer:
—¿De modo que os ha mandado Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?
2La mujer respondió a la serpiente:
—Podemos comer del fruto de los árboles del jardín; 3pero Dios nos ha mandado: «No comáis ni toquéis el fruto del árbol que está en medio del jardín, pues moriríais».
4La serpiente dijo a la mujer:
—No moriréis en modo alguno; 5es que Dios sabe que el día que comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.
6La mujer se fijó en que el árbol era bueno para comer, atractivo a la vista y que aquel árbol era apetecible para alcanzar sabiduría; tomó de su fruto, comió, y a su vez dio a su marido que también comió. 7Entonces se les abrieron los ojos y conocieron que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. 8Y cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, el hombre y su mujer se ocultaron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del jardín. 9El Señor Dios llamó al hombre y le dijo:
—¿Dónde estás?
10Éste contestó:
—Oí tu voz en el jardín y tuve miedo porque estaba desnudo; por eso me oculté.
11Dios le preguntó:
—¿Quién te ha indicado que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te prohibí comer?
12El hombre contestó:
—La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.
13Entonces el Señor Dios dijo a la mujer:
—¿Qué es lo que has hecho?
La mujer respondió:
—La serpiente me engañó y comí.
14El Señor Dios dijo a la serpiente:
—Por haber hecho eso, maldita seas
entre todos los animales
y todas las bestias del campo.
Te arrastrarás sobre el vientre,
y polvo comerás todos los días de tu vida.
15Pondré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu linaje y el suyo;
él te herirá en la cabeza,
mientras tú le herirás en el talón.
16A la mujer le dijo:
—Multiplicaré los dolores
de tus embarazos;
con dolor darás a luz tus hijos;
hacia tu marido tu instinto te empujará
y él te dominará.
17Al hombre le dijo:
—Por haber escuchado la voz de tu mujer y haber comido del árbol del que te prohibí comer:
Maldita sea la tierra por tu causa.
Con fatiga comerás de ella
todos los días de tu vida.
18Te producirá espinas y zarzas,
y comerás las plantas del campo.
19Con el sudor de tu frente comerás el pan,
hasta que vuelvas a la tierra,
pues de ella fuiste sacado,
porque polvo eres y al polvo volverás.
20El hombre llamó a su mujer Eva, porque ella habría de ser la madre de todos los vivientes.
Expulsión del paraíso
21El Señor Dios hizo unas túnicas de piel para el hombre y su mujer, y los vistió. 22Y el Señor Dios dijo:
—He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal; que ahora no extienda la mano y tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre.
23Así, pues, el Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén, para que trabajase la tierra de la que había sido tomado. 24Cuando lo hubo expulsado, puso, al oriente del jardín de Edén, querubines blandiendo espadas flameantes para guardar el camino del árbol de la vida.
Primera descendencia de Adán y Eva
4Gn1Adán conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Y dijo:
—He adquirido un varón gracias al Señor.
2Después dio a luz a su hermano Abel. Abel fue pastor de ganado menor, y Caín, labrador.
Caín y Abel
3Al cabo de algún tiempo Caín ofreció al Señor frutos del campo; 4y Abel, por su parte, los primogénitos y la grasa de su ganado. El Señor miró complacido a Abel y su ofrenda, 5pero no a Caín y la suya. Por esto Caín se irritó en gran manera y andaba cabizbajo. 6Entonces dijo el Señor a Caín:
—¿Por qué estás irritado? ¿Por qué andas cabizbajo? 7¿No llevarías el rostro alto si obraras bien? Pero si no obras bien, el pecado acecha a la puerta; no obstante, tú podrás dominarlo.
8Caín dijo a su hermano Abel:
—Vamos al campo.
Y cuando estaban en el campo, Caín se alzó contra su hermano Abel, y lo mató. 9Entonces el Señor dijo a Caín:
—¿Dónde está tu hermano Abel?
Él respondió:
—No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?
10El Señor le dijo:
—¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama hacia mí desde la tierra. 11Ahora, maldito seas, márchate de esta tierra que ha abierto su boca para recibir la sangre que has derramado de tu hermano. 12Aunque la trabajes, no volverá a darte su fruto; vivirás errante y vagabundo por la tierra.
13Caín contestó al Señor:
—Grande es mi culpa para soportarla. 14Me expulsas hoy de esta tierra; tendré que ocultarme de tu rostro, vivir errante y vagabundo por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.
15El Señor le dijo:
—No será así; el que mate a Caín será castigado siete veces.
Y el Señor puso una marca a Caín para que si alguien lo encontrara no lo matase. 16Caín se alejó de la presencia del Señor y habitó en el país de Nod, al oriente de Edén.
Descendencia de Caín
17Luego conoció Caín a su mujer, y ella concibió y dio a luz a Henoc, mientras construía una ciudad a la que puso el nombre de su hijo Henoc. 18A Henoc le nació Irad, Irad engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Matusael y Matusael engendró a Lamec. 19Lamec tomó dos esposas, una se llamaba Adá, y la otra Silá. 20Adá dio a luz a Yabal, que fue el padre de los que viven en tiendas y de los pastores. 21Su hermano se llamaba Yubal, que fue el padre de los que tocan la cítara y la flauta. 22Silá, por su parte, dio a luz a Tubal–Caín forjador de herramientas de bronce y de hierro. Hermana de Tubal–Caín fue Naamá.
23Lamec dijo a sus mujeres:
—Adá y Silá, oíd mi voz;
esposas de Lamec, escuchad mi palabra:
Maté a un hombre porque me hizo una herida,
y a un muchacho porque me dio un golpe.
24Caín será vengado siete veces,
pero Lamec lo será setenta y siete.
Nacimiento de Set
25Adán conoció de nuevo a su mujer, y ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Set, pues se dijo: «Dios me ha concedido otro descendiente en lugar de Abel, ya que lo mató Caín». 26También a Set le nació un hijo y le puso por nombre Enós. Entonces comenzó a invocarse el nombre del Señor.
Multiplicación de la humanidad
5Gn1Ésta es la relación de los descendientes de Adán: El día que Dios creó al hombre, lo hizo a imagen de Dios; 2varón y mujer los creó, los bendijo y los llamó ser humano el día de su creación. 3Tenía Adán ciento treinta años cuando engendró un hijo a su imagen, según su semejanza, y le puso por nombre Set. 4Adán vivió después de haber engendrado a Set ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 5El total de la vida de Adán fue de novecientos treinta años. Luego murió.
6Set tenía ciento cinco años cuando engendró a Enós, 7y vivió Set ochocientos siete años después de haber engendrado a Enós, y tuvo hijos e hijas. 8El total de los días de Set fue de novecientos doce años. Luego murió.
9Enós tenía noventa años cuando engendró a Quenán, 10y vivió Enós después de haber engendrado a Quenán ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas. 11El total de los días de Enós fue de novecientos cinco años. Luego murió.
12Quenán tenía setenta años cuando engendró a Mahalalel, 13y vivió Quenán después de haber engendrado a Mahalalel ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas. 14El total de los días de Quenán fue de novecientos diez años. Luego murió.
15Mahalalel tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Yéred, 16y vivió Mahalalel después de haber engendrado a Yéred ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 17El total de los días de Mahalalel fue de ochocientos noventa y cinco años. Luego murió.
18Yéred tenía ciento sesenta y dos años cuando engendró a Henoc, 19y vivió Yéred después de haber engendrado a Henoc ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 20El total de los días de Yéred fue de novecientos sesenta y dos años. Luego murió.
21Henoc tenía sesenta y cinco años cuando engendró a Matusalén, 22y caminó Henoc con Dios después de haber engendrado a Matusalén trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23El total de los días de Henoc fue de trescientos sesenta y cinco años. 24Henoc caminó con Dios. Después desapareció porque Dios se lo llevó.
25Matusalén tenía ciento ochenta y siete años cuando engendró a Lamec, 26y vivió Matusalén después de haber engendrado a Lamec setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas. 27El total de los días de Matusalén fue de novecientos sesenta y nueve años. Luego murió.
28Lamec tenía ciento ochenta y dos años cuando engendró un hijo, 29y le puso por nombre Noé, diciendo: «Éste nos consolará de nuestros trabajos y de la fatiga de nuestras manos en la tierra que el Señor maldijo». 30Vivió Lamec después de haber engendrado a Noé quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas. 31El total de los días de Lamec fue de setecientos setenta y siete años. Luego murió. 32Noé tenía quinientos años cuando engendró a Sem, Cam y Jafet.
Propagación del mal sobre la tierra
6Gn1Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, 2los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por mujeres a las que más les gustaban de entre todas ellas. 3Entonces dijo el Señor:
—No permanecerá siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que un ser mortal: sus días serán ciento veinte años.
4En aquellos días —y también después— había gigantes en la tierra, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos; éstos fueron los héroes famosos de antaño.
5El Señor, al ver cuánto había crecido la maldad del hombre sobre la tierra, y que todos los pensamientos de su corazón tendían siempre al mal, 6se arrepintió de haber hecho al hombre sobre la tierra, y se entristeció en el corazón. 7Y dijo el Señor:
—Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado —desde los hombres hasta los animales salvajes, los reptiles y las aves del cielo—, pues me pesa haberlos hecho.
8Pero Noé halló gracia a los ojos del Señor.
9Ésta es la historia de Noé:
Noé fue un hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos; él caminaba con Dios. 10Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet. 11Pero la tierra estaba corrompida ante Dios y se había llenado de violencia. 12Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque todo mortal sobre la tierra llevaba una conducta depravada.
Anuncio del diluvio
13Dijo Dios a Noé:
—He decidido poner fin a todo mortal, porque a causa de ellos la tierra se ha llenado de violencia; por eso voy a exterminarlos de la tierra. 14Hazte un arca de madera de ciprés; harás en el arca diversos compartimentos y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15Así has de fabricarla: el arca tendrá trescientos codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta codos de alto. 16Abrirás unos tragaluces a un codo del techo, colocarás la puerta del arca en su costado, y harás tres pisos. 17Voy a traer el diluvio sobre la tierra para exterminar todo ser con hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto hay en la tierra perecerá. 18Contigo, en cambio, voy a establecer mi alianza: entraréis en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos. 19Meterás en el arca una pareja de todo ser vivo, de toda carne, para que sobrevivan contigo; serán macho y hembra. 20De cada especie de aves, de animales y de reptiles del suelo, de cada una entrará una pareja contigo para que sobrevivan. 21Tú mismo procúrate todo tipo de alimento, y almacénalo para que os sirva de comida a ti y a ellos.
22Noé hizo todo tal y como Dios le había ordenado.
7Gn1El Señor dijo a Noé:
—Entra en el arca, tú y toda tu casa, porque he visto que eres el único justo ante mí en esta generación. 2De todos los animales puros tomarás siete parejas, macho y hembra; y de los animales impuros, una pareja, macho y hembra. 3También de las aves del cielo, siete parejas, macho y hembra, para que sobreviva su descendencia sobre toda la faz de la tierra. 4Porque dentro de siete días yo haré que llueva sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de la faz de la tierra todos los seres que hice.
Entrada en el arca
5Noé hizo todo tal y como el Señor le había ordenado. 6Noé tenía seiscientos años cuando cayó el diluvio sobre la tierra. 7Noé, por causa de las aguas del diluvio, entró en el arca; y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. 8De los animales puros y de los impuros, de las aves y de todo lo que repta sobre la tierra, 9entraron con Noé en el arca por parejas, macho y hembra, como Dios había ordenado a Noé. 10Al cabo de una semana, las aguas del diluvio cayeron sobre la tierra.
El diluvio
11En el año seiscientos de la vida de Noé, el segundo mes, el día diecisiete del mes, ese día, irrumpieron todas las fuentes del abismo, y se abrieron las compuertas del cielo. 12Estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
13En aquel mismo día entraron en el arca Noé y sus hijos Sem, Cam y Jafet, su mujer, y las tres mujeres de sus hijos; 14ellos y los animales de cada especie: toda clase de ganado, de reptiles que se mueven por la tierra, y de aves —todos los pájaros y seres alados—. 15Entraron con Noé en el arca parejas de todos los seres vivos. 16E iban llegando, macho y hembra, de todos ellos, y entraron, tal y como Dios se lo había ordenado a Noé.
Y el Señor cerró la puerta tras él.
17Cuarenta días duró el diluvio sobre la tierra. Las aguas fueron creciendo y levantaron el arca, de manera que se alzó por encima de la tierra. 18Las aguas arreciaron y aumentaron mucho sobre la tierra, pero el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. 19Más y más crecieron las aguas sobre la tierra, de manera que todas las montañas quedaron cubiertas, incluso las más altas que hay bajo el cielo. 20Subieron las aguas quince codos por encima y quedaron cubiertas las montañas. 21Pereció todo ser que se mueve por la tierra: aves, ganados, fieras, todos los seres que llenaban la tierra y toda la humanidad. 22Todo lo que tenía algún modo de respiración, todo cuanto existía en la tierra firme, murió. 23Así el Señor exterminó todos los seres que había sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo: todo fue exterminado de la tierra; sólo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca. 24Las aguas inundaron la tierra durante ciento cincuenta días.
Retirada de las aguas
8Gn1Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los animales y ganados que estaban con él en el arca. Dios hizo soplar un viento sobre la tierra, de manera que las aguas decrecieron. 2Se cerraron, pues, las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia. 3Poco a poco las aguas se fueron retirando de la tierra y, al cabo de ciento cincuenta días, 4habían menguado. En el mes séptimo, el día diecisiete del mes, el arca se posó sobre los montes de Ararat. 5Las aguas siguieron menguando poco a poco hasta el mes décimo; y el día uno del mes décimo se pudieron ver las cumbres de los montes.
6Al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana que había hecho en el arca 7y soltó un cuervo; éste estuvo yendo y viniendo hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. 8Luego soltó una paloma para ver si ya habían menguado las aguas sobre la faz de la tierra. 9Pero la paloma, al no hallar donde posar su pie, volvió a él, al arca, porque aún había agua sobre toda la faz de la tierra; y él, extendiendo la mano, la recogió y la metió consigo en el arca. 10Esperó siete días más y volvió a soltar la paloma fuera del arca. 11Al atardecer, la paloma regresó a él, y traía en su pico una rama verde de olivo; por ello conoció Noé que las aguas habían disminuido sobre la tierra. 12Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió más a él.
13Así pues, el año seiscientos uno, el día uno del primer mes, se secaron las aguas de encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y vio que la superficie de la tierra estaba seca. 14El mes segundo, el día veintisiete del mes, la tierra quedó seca del todo.
Salida del arca
15Entonces habló Dios a Noé, y le dijo:
16—Salid del arca, tú, y, contigo, tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos. 17Saca todos los animales de toda clase que están contigo: aves, ganados y todos los reptiles que se mueven por la tierra. Que llenen la tierra y se multipliquen sobre ella.
18Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
19También salieron del arca todos los animales: los ganados, las aves y los reptiles que se mueven por la tierra, según sus familias.
20Entonces construyó Noé un altar al Señor y, escogiendo de entre todos los ganados puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos sobre el altar. 21Al aspirar el Señor el suave aroma, dijo en su corazón:
—No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre, pues la inclinación del corazón humano es mala desde su juventud; y no volveré más a destruir a todos los seres vivos como acabo de hacer.
22»Sementera y siega,
frío y calor,
verano e invierno,
día y noche,
no cesarán
mientras dure la tierra.
Alianza de Dios con Noé
9Gn1Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles:
—Creced, multiplicaos y llenad la tierra. 2Que os tengan temor y miedo todos los animales de la tierra, todas las aves del cielo, todo lo que repta por el suelo, y todos los peces del mar; todo queda en vuestras manos. 3Todo cuanto se mueve y tiene vida os servirá de alimento; lo mismo que os di las hortalizas, todo os lo doy. 4Únicamente no comeréis la carne con su vida, es decir, su sangre. 5Más aún, pediré cuentas de vuestra sangre y de vuestras vidas; se las reclamaré a cualquier animal, y sobre todo, al hombre, a cualquier hermano suyo.
6»Si uno derrama sangre de hombre,
otro hombre derramará su sangre;
porque a imagen de Dios
fue hecho el hombre.
7»Vosotros, pues, creced y multiplicaos; diseminaos por la tierra y dominadla.
8Dijo Dios a Noé y, con él, a sus hijos:
9—He aquí que yo establezco mi alianza con vosotros y con vuestra descendencia; 10con todo ser vivo que esté con vosotros —aves, ganados y todos los animales de la tierra que os acompañan—, con todo lo que ha salido del arca y con todos los vivientes de la tierra. 11Establezco, pues, mi alianza con vosotros: nunca más será exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.
12Y añadió Dios:
—Ésta es la señal de la alianza que establezco entre yo y vosotros, y todo ser vivo que esté con vosotros, para generaciones perpetuas: 13Pongo mi arco en las nubes, que servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra. 14Cuando yo haga nublarse la tierra, aparecerá el arco en las nubes, 15y me acordaré de la alianza entre yo y vosotros, y todo ser vivo, toda carne; y las aguas no serán ya más un diluvio que destruya toda carne. 16En cuanto aparezca el arco en las nubes, lo veré y me acordaré de la alianza eterna entre Dios y todo ser animado, toda carne que hay sobre la tierra.
17Dijo Dios a Noé:
—Ésta es la señal de la alianza que yo he establecido entre yo y todos los seres que hay sobre la tierra.
Maldición de Canaán y bendición de Sem
18Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán. 19Estos tres fueron los hijos de Noé, y, a partir de ellos, se pobló toda la tierra.
20Noé, que era labrador, fue el primero que plantó una viña. 21Bebió del vino, se embriagó y se quedó desnudo dentro de su tienda. 22Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y, afuera, se lo contó a sus dos hermanos. 23Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo echaron ambos al hombro, y andando de espaldas, con el rostro vuelto, cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre. 24Cuando Noé despertó de su embriaguez y supo lo que le había hecho su hijo menor, 25exclamó:
—¡Maldito sea Canaán!
¡El más vil esclavo para sus hermanos!
26Y añadió:
—¡Bendito sea el Señor, Dios de Sem!
¡Que sea Canaán su esclavo!
27¡Dios engrandezca a Jafet!
¡Habite en las tiendas de Sem
y sea Canaán su esclavo!
28Después del diluvio vivió Noé trescientos cincuenta años. 29El total de los días de Noé fue de novecientos cincuenta años. Luego murió.
10Gn1Ésta es la descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos después del diluvio:
Descendientes de Jafet
2Hijos de Jafet: Gómer, Magog, Maday, Yaván, Tubal, Mésec y Tirás. 3Hijos de Gómer: Ascanaz, Rifat y Togarmá. 4Hijos de Yaván: Elisá, Tarsis, Quitim y Dodanim. 5Sus descendientes fueron poblando las islas de los gentiles en sus diversos países, cada uno en su nación según su lengua y linaje.
Descendientes de Cam
6Hijos de Cam: Cus, Misraim, Put y Canaán. 7Hijos de Cus: Sebá, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabtecá. Hijos de Ramá: Sabá y Dedán.
8Cus engendró a Nimrod, que fue el primero que alcanzó fama de aguerrido en la tierra. 9Él fue un aguerrido cazador delante del Señor. Por eso se suele decir: «Como Nimrod, aguerrido cazador delante del Señor». 10Al principio formaban parte de su reino Babel, Érec, Acad y Calné, en el país de Sinar. 11De este país salió Asur, que edificó Nínive, Rejobot–Ir, Cálaj 12y Resen, entre Nínive y Cálaj: aquélla es la gran ciudad.
13Misraim engendró a los luditas, anamitas, lehabitas, naftujitas, 14patrusitas, caslujitas y caftoritas, de donde proceden los filisteos.
15Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het; 16al jebuseo, al amorreo y al guirgaseo, 17al jeveo, al arqueo y al sineo; 18al arvadeo, al semareo y al jamateo. Más tarde se dispersaron las estirpes cananeas. 19El territorio de los cananeos abarcaba desde Sidón, en dirección a Guerar, hasta Gaza; y en dirección a Sodoma, Gomorra, Admá y Seboim, hasta Lasa.
20Hasta aquí, los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus países y naciones.
Descendientes de Sem
21También le nacieron hijos a Sem, antepasado de todos los hijos de Éber y hermano mayor de Jafet. 22Hijos de Sem: Elam, Asur, Arpacsad, Lud y Aram. 23Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y Mas.
24Arpacsad engendró a Sélaj, y Sélaj engendró a Éber. 25A Éber le nacieron dos hijos: uno se llamaba Péleg porque en sus días se dividió la tierra; su hermano se llamaba Yoctán. 26Yoctán engendró a Almodad, Sélef, Jesarmávet, Yéraj, 27Adoram, Uzal, Diclá, 28Obal, Abimael, Sebá, 29Ofir, Javilá y Yobab. Todos estos fueron los hijos de Yoctán. 30Ellos habitaron desde Mesá, en dirección a Sefar, hasta los montes de oriente.
31Hasta aquí, los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus países y naciones.
32Éstos son los linajes de los hijos de Noé, según sus genealogías y naciones. A partir de ellos se extendieron los pueblos por la tierra después del diluvio.
La confusión de lenguas: Babel
11Gn1Por aquel entonces toda la tierra hablaba una sola lengua y con las mismas palabras. 2Al desplazarse desde oriente encontraron una vega en el país de Sinar y se establecieron allí. 3Entonces se dijeron unos a otros:
—¡Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego!
De esta forma, los ladrillos les servían de piedras y el asfalto de argamasa.
4Luego dijeron:
—¡Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo! Así nos haremos famosos, para no dispersarnos por toda la faz de la tierra.
5Bajó el Señor a ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres estaban edificando; 6y dijo el Señor:
—Forman un solo pueblo, con una misma lengua para todos, y esto es sólo el comienzo de su obra; ahora no les será imposible nada de lo que intenten hacer. 7¡Bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros!
8De esta manera, desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. 9Por eso se la denominó Babel, porque allí el Señor confundió la lengua de toda la tierra, y desde allí el Señor los dispersó por toda la faz de la tierra.
10Ésta es la descendencia de Sem:
Cuando Sem tenía cien años, engendró a Arpacsad, dos años después del diluvio. 11Después de engendrar a Arpacsad, Sem vivió quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12Arpacsad tenía treinta y cinco años cuando engendró a Sélaj. 13Después de engendrar a Sélaj, Arpacsad vivió todavía cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
14A la edad de treinta años, Sélaj engendró a Éber. 15Después de engendrar a Éber, Sélaj vivió todavía cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas.
16A la edad de treinta y cuatro años, Éber engendró a Péleg. 17Después de nacer Péleg, Éber vivió todavía otros cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas.
18A la edad de treinta años, Péleg engendró a Reú. 19Después de engendrar a Reú, Péleg vivió todavía doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas.
20A la edad de treinta y dos años, Reú engendró a Serug. 21Después de engendrar a Serug, Reú vivió todavía doscientos siete años, y engendró hijos e hijas.
22A la edad de treinta años, Serug engendró a Najor. 23Después de engendrar a Najor, Serug vivió todavía doscientos años, y engendró hijos e hijas.
24A la edad de veintinueve años, Najor engendró a Téraj. 25Después de engendrar a Téraj, Najor vivió otros ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas.
26A la edad de setenta años, Téraj engendró a Abrán, Najor y Arán.
27Ésta es la descendencia de Téraj:
Téraj engendró a Abrán, Najor y Arán. Arán engendró a Lot. 28Arán murió antes que su padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos. 29Abrán y Najor tomaron esposa. La mujer de Abrán se llamaba Saray; y la mujer de Najor, Milcá, hija de Arán, el padre de Milcá y de Yiscá. 30Saray era estéril; no tenía hijos.
31Téraj tomó a su hijo Abrán, a su nieto Lot, hijo de Arán, y a su nuera Saray, la mujer de su hijo Abrán, y salieron juntos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán. Llegaron hasta Jarán y se establecieron allí.
32Los días de Téraj fueron doscientos cinco años; y murió en Jarán.
Vocación de Abrán y promesa divina
12Gn1El Señor dijo a Abrán:
—Vete de tu tierra y de tu patria
y de casa de tu padre,
a la tierra que yo te mostraré;
2de ti haré un gran pueblo,
te bendeciré,
y engrandeceré tu nombre
que servirá de bendición.
3Bendeciré a quienes te bendigan,
y maldeciré a quienes te maldigan;
en ti serán bendecidos
todos los pueblos de la tierra.
4Abrán se marchó tal como le había mandado el Señor, y con él fue Lot. Tenía Abrán setenta y cinco años cuando salió de Jarán. 5Abrán llevó consigo a Saray, su mujer, y a Lot, su sobrino, con todos los bienes que había obtenido y la gente que había adquirido en Jarán. Salieron para ir a la tierra de Canaán, y llegaron a la tierra de Canaán.
6Abrán atravesó la tierra de Canaán hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Los cananeos habitaban entonces en el país. 7El Señor se manifestó a Abrán y le dijo:
—A tu descendencia daré esta tierra.
Abrán construyó allí un altar al Señor que se le había manifestado. 8Desde allí pasó a la montaña al oriente de Betel, donde plantó la tienda, entre Betel a occidente y Ay a oriente; y construyó allí un altar al Señor e invocó el nombre del Señor. 9Después Abrán reemprendió el viaje yendo, por etapas, al Négueb.
Abrán en Egipto
10Entonces sobrevino el hambre en el país, y Abrán bajó a Egipto a habitar allí porque el hambre apretaba en el país. 11Cuando estaba a punto de entrar en Egipto, le dijo a Saray, su mujer:
—Mira, sé que eres mujer hermosa; 12en cuanto te vean los egipcios dirán: «Ésa es su mujer»; y me matarán a mí, y a ti te dejarán con vida. 13Por favor, di que eres mi hermana para que me vaya bien gracias a ti, y con tu ayuda conserve la vida.
14En efecto, cuando Abrán entró en Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa. 15La vieron los ministros del faraón y la elogiaron ante el faraón; y la mujer fue llevada al palacio del faraón. 16A Abrán le fue bien gracias a ella y obtuvo ovejas y vacas, asnos, esclavos y esclavas, asnas y camellos. 17Pero el Señor hirió al faraón y a su casa con grandes plagas, debido a Saray mujer de Abrán. 18Entonces el faraón llamó a Abrán y le dijo:
—¿Qué es lo que me has hecho? ¿Por qué no me advertiste que era tu mujer? 19¿Por qué me dijiste que era tu hermana, dejando que yo la tomara por esposa? Pues ahora, ahí tienes a tu mujer, tómala y vete.
20Y el faraón dio órdenes a sus hombres para que les despidieran a él y a su mujer con todo lo que tenía.
Abrán en Betel
13Gn1Abrán subió de Egipto al Négueb con su mujer y todo cuanto tenía, acompañado de Lot. 2Abrán era muy rico en ganado, plata y oro. 3Fue viajando por etapas desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar en el que había puesto antes la tienda entre Betel y Ay, 4el lugar en el que al principio había construido un altar y había invocado Abrán el nombre del Señor. 5También Lot que iba con Abrán tenía ovejas, vacas, y tiendas; 6pero la región no les permitía habitar juntos, porque tenían mucha hacienda y no había lugar para ambos. 7Por eso surgieron disputas entre los pastores del ganado de Abrán y los pastores del ganado de Lot. Además, los cananeos y los perezeos habitaban entonces en el país.
Separación de Abrán y Lot
8Entonces Abrán dijo a Lot:
—Por favor, no haya discordias entre tú y yo, entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos. 9¿No tienes todo el país ante ti? Sepárate de mí, te lo ruego; si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda.
10Lot alzó la vista y vio la vega entera del Jordán; toda ella hasta Soar era de regadío antes de que el Señor destruyera Sodoma y Gomorra, como el jardín del Señor, como el país de Egipto. 11Lot eligió para sí toda la vega del Jordán, y se dirigió al Oriente. Así se separaron el uno del otro. 12Abrán se estableció en tierra de Canaán, y Lot en las ciudades de la vega, ocupando las tierras hasta Sodoma. 13Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecadores empedernidos contra el Señor.
Nueva promesa de Dios a Abrán
14El Señor dijo a Abrán después de que Lot se separara de su lado:
—Alza la vista desde el lugar en que estás y mira al norte, al sur, al este y al oeste. 15Toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 16Haré a tu descendencia como el polvo de la tierra; si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia. 17Levántate y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo voy a dar.
18Entonces Abrán levantó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré que está en Hebrón, y allí construyó un altar al Señor.
Apresamiento de Lot
14Gn1Sucedió en tiempos de Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaómer, rey de Elam, y Tidal, rey de Goim, 2que hicieron la guerra a Bera, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, a Seméber, rey de Seboim, y al rey de Bela, es decir, de Soar. 3Estos últimos se reunieron en el valle de Sidim, es decir, «el Mar de la Sal». 4Durante doce años habían servido a Quedorlaómer, pero el año décimo tercero se rebelaron. 5El año décimo cuarto vino Quedorlaómer con sus reyes aliados y derrotaron a los refaítas en Astarot–Carnaim, a los zuzitas en Am, a los emitas en Savé–Quiriataim 6y a los joritas en las montañas de Seír, hasta El–Parán que está junto al desierto. 7Luego volvieron y llegaron a En–Mispat, es decir, a Cadés, sometieron todo el territorio de los amalecitas y también a los amonitas que habitaban en Jasasón–Tamar.
8Entonces salieron el rey de Sodoma y el de Gomorra, el rey de Admá, el rey de Seboim y el rey de Bela, es decir, de Soar, y presentaron batalla en el valle de Sidim 9a Quedorlaómer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goim, a Amrafel, rey de Sinar y a Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. 10En el valle de Sidim había muchos pozos de asfalto, y cuando huían los reyes de Sodoma y de Gomorra cayeron en ellos; los demás huyeron a la montaña. 11Se apoderaron de toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra con todas sus provisiones, y se fueron. 12También se apoderaron de Lot, el sobrino de Abrán, y de sus riquezas —pues habitaba en Sodoma— y se fueron.
Liberación de Lot
13Vino un fugitivo y se lo contó a Abrán el hebreo, que acampaba junto a la encina de Mambré el amorreo, hermano de Escol y de Aner, ambos aliados de Abrán. 14Cuando Abrán oyó que su sobrino había sido apresado, reunió a su gente, a los nacidos en su casa, en total, trescientos dieciocho, y salió en persecución hasta Dan. 15Cayó con su gente sobre ellos por la noche y los derrotó. Luego los persiguió hasta Jobá, que está al norte de Damasco, 16y recuperó todas las riquezas; también rescató a su sobrino Lot con sus riquezas, a las mujeres y a la gente.
Encuentro con Melquisedec
17Cuando Abrán volvía de derrotar a Quedorlaómer y a sus reyes aliados, el rey de Sodoma le salió al encuentro en el valle de Savé, es decir, «el valle del Rey».
18Melquisedec, rey de Salem, que era sacerdote del Dios Altísimo, ofreció pan y vino, 19y le bendijo diciendo:
—Bendito sea Abrán por parte del Dios Altísimo,
creador de cielo y tierra;
20y bendito sea el Dios Altísimo
que puso a tus enemigos en tus manos.
Y Abrán le dio el diezmo de todo. 21Luego el rey de Sodoma dijo a Abrán:
—Dame las personas y quédate con las riquezas.
22Pero Abrán contestó al rey de Sodoma:
—Alzo mi mano ante el Señor, el Dios Altísimo creador de cielo y tierra; 23no he de tomar ni un hilo, ni una correa de sandalia de cuanto te pertenece para que no digas: «Yo he enriquecido a Abrán», 24a excepción solamente de lo que han comido los jóvenes, y la parte correspondiente a los hombres que vinieron conmigo: Aner, Escol y Mambré; ellos percibirán su parte.
Alianza de Dios con Abrán
15Gn1Después de estos sucesos, la palabra del Señor llegó a Abrán en una visión, diciéndole:
—No temas, Abrán, yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande.
2Abrán contestó:
—¡Mi Señor Dios! ¿Qué me vas a dar, si estoy sin hijos, y el heredero de mi casa va a ser Eliézer de Damasco?
3Y añadió Abrán:
—He aquí que no me has dado descendencia y, por tanto, un criado de mi casa me va a heredar.
4Pero la palabra del Señor le respondió:
—No te heredará ése; sino que te heredará uno que saldrá de tus entrañas.
5Entonces le llevó afuera y le dijo:
—Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas.
Y añadió:
—Así será tu descendencia.
6Abrán creyó en el Señor, quien se lo contó como justicia.
7Después le dijo:
—Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los Caldeos para darte esta tierra en posesión.
8Abrán contestó:
—¡Mi Señor Dios! ¿Cómo conoceré que voy a poseerla?
9Le respondió:
—Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.
10Abrán los trajo, los partió por medio y puso cada mitad enfrente de la otra; pero no partió las aves. 11Los buitres bajaban a los cadáveres y Abrán los ahuyentaba.
12Cuando estaba poniéndose el sol, un profundo sueño cayó sobre Abrán, y le invadió un terror enorme y tenebroso. 13Le dijo a Abrán:
—Has de saber que tus descendientes serán extranjeros en tierra ajena, donde los someterán a esclavitud y los afligirán durante cuatrocientos años; 14pero yo también juzgaré a la nación a la que habrán de servir, y después saldrán con grandes riquezas. 15Tú te reunirás con tus padres en paz, serás sepultado muy anciano. 16Ellos volverán aquí a la cuarta generación, porque hasta entonces no se habrá colmado la culpa de los amorreos.
17Se puso el sol y sobrevino la oscuridad; y apareció una hoguera humeante, y una llama de fuego que pasó entre aquellas mitades.
18Aquel día el Señor estableció una alianza con Abrán, diciéndole:
—A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto, hasta el gran río, el río Éufrates: 19la tierra de los quenitas, quenizitas, cadmonitas, 20hititas, perezeos, refaítas, 21amorreos, cananeos, guirgaseos y jebuseos.
Nacimiento de Ismael
16Gn1Saray, esposa de Abrán, no le había dado hijos, pero tenía una esclava egipcia llamada Agar. 2Saray dijo a Abrán:
—Mira, el Señor me ha hecho estéril, acércate por favor a mi esclava, y quizá tenga hijos de ella.
Abrán asintió al ruego de Saray. 3Cuando Abrán llevaba ya diez años asentado en la tierra de Canaán, Saray, esposa de Abrán, tomó a su esclava egipcia Agar, y se la dio por esposa a su marido Abrán. 4Él se acercó a Agar, ésta concibió, y, al ver que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
5Entonces dijo Saray a Abrán:
—Recaiga sobre ti mi agravio; yo puse en tus brazos a mi esclava, y ella cuando ha visto que está encinta, me mira con desprecio. Que el Señor juzgue entre tú y yo.
6Abrán respondió a Saray:
—Ahí tienes a tu esclava a tu disposición, haz con ella lo que te parezca mejor.
Entonces Saray la maltrató; y ella huyó de su lado. 7Pero el ángel del Señor la encontró en el desierto junto a una fuente de agua, junto a la fuente del camino del sur, 8y le dijo:
—Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?
Ella respondió:
—Huyo de la presencia de Saray, mi señora.
9El ángel del Señor le dijo:
—Vuelve a tu señora y humíllate ante ella.
10Y el ángel del Señor añadió:
—Multiplicaré tu descendencia, tanto que no podrá contarse a causa de su gran número.
11Y aún le dijo el ángel del Señor:
—He aquí que estás encinta y darás a luz un hijo;
le llamarás Ismael,
porque el Señor escuchó tu aflicción.
12Será como onagro humano;
levantará su mano contra todos
y todos las manos contra él,
y acampará frente a todos sus hermanos.
13Ella llamó al Señor que le había hablado: «Tú eres El–Roy». Porque se dijo: «¿Verdaderamente, he visto yo aquí al que me ve?» 14Por eso se le llama al pozo que está entre Cadés y Béred pozo de Lajay–Roy.
15Agar dio a Abrán un hijo; y Abrán puso por nombre Ismael al hijo que dio a luz Agar. 16Tenía Abrán ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael para Abrán.
Renovación de la Alianza: cambio de nombre a Abrán
17Gn1Tenía Abrán noventa y nueve años cuando el Señor se le manifestó y le dijo:
—Yo soy El–Saday, camina en mi presencia y sé perfecto. 2Estableceré mi alianza contigo, y te multiplicaré sobremanera.
3Abrán cayó rostro en tierra, y Dios continuó diciéndole:
4—Ésta es mi alianza contigo: Serás padre de multitud de pueblos. 5No te llamarás más Abrán, sino que tu nombre será Abrahán, porque te he constituido padre de multitud de pueblos. 6Te multiplicaré enormemente, haré que salgan pueblos de ti, y nacerán de ti reyes. 7Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia futura de generación en generación, como alianza perpetua, para ser yo tu Dios y el de tu descendencia futura. 8Te daré a ti y a tu descendencia futura la tierra en que peregrinas, toda la tierra de Canaán, como propiedad perpetua; y seré su Dios.
Mandato de la circuncisión
9Dios dijo a Abrahán:
—Guardarás mi alianza, tú y tu descendencia futura, de generación en generación. 10Ésta es mi alianza con vosotros y con tu descendencia futura que habéis de guardar: Circuncidaréis a todos vuestros varones; 11os circuncidaréis la carne del prepucio, y será señal de la alianza entre Yo y vosotros. 12Al cumplir los ocho días serán circuncidados todos vuestros varones en cada generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a un extranjero que no sea de vuestra estirpe. 13Circuncidarás a los nacidos en tu casa y a los comprados con tu dinero; y mi alianza estará en vuestra carne como alianza perpetua. 14El varón incircunciso, que no haya circuncidado la carne de su prepucio, será extirpado de su pueblo por haber quebrantado mi alianza.
Cambio de nombre a Saray y promesa de un hijo a Abrahán
15También dijo Dios a Abrahán:
—Saray, tu mujer, no se llamará más Saray, sino que su nombre será Sara. 16La bendeciré y también de ella te daré un hijo; la bendeciré, haré de ella pueblos, y de ella saldrán reyes de naciones.
17Abrahán cayó rostro en tierra y se sonrió diciendo para sí: «¿Acaso un hombre centenario puede tener un hijo, y Sara, con noventa años, puede dar a luz?». 18Y Abrahán respondió a Dios:
—Me bastaría con que Ismael viviera en tu presencia.
19Dios replicó:
—Sin embargo, es Sara, tu mujer, la que va a darte un hijo; le pondrás por nombre Isaac y estableceré mi alianza perpetua con él, y con su descendencia futura. 20En cuanto a Ismael, te he escuchado. Mira, le bendeciré, le haré crecer y le multiplicaré en gran manera; engendrará doce príncipes y haré de él un gran pueblo. 21Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el hijo que te dará Sara el año próximo por este tiempo.
22Cuando Dios terminó de hablar con Abrahán, se elevó de su lado.
La circuncisión
23Abrahán tomó a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa, y a todos los comprados con dinero, a todos los varones de su casa, y aquel mismo día les circuncidó la carne del prepucio, tal como Dios le había ordenado. 24Tenía Abrahán noventa y nueve años cuando se circuncidó la carne del prepucio. 25Su hijo Ismael tenía trece años cuando se circuncidó la carne del prepucio. 26Aquel mismo día se circuncidaron Abrahán y su hijo Ismael; 27todos los hombres de su casa, los nacidos allí y los comprados a extranjeros con dinero, se circuncidaron con él.
Manifestación de Dios en Mambré
18Gn1El Señor se manifestó a Abrahán junto a la encina de Mambré, cuando estaba sentado a la puerta de la tienda en lo más caluroso del día. 2Abrahán alzó la vista y vio que tres hombres estaban de pie junto a él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se postró en tierra 3diciendo:
—Mi Señor, si he hallado gracia a tus ojos, no pases sin detenerte junto a tu siervo. 4Haré que traigan un poco de agua para que os lavéis los pies, y descansaréis bajo el árbol; 5entretanto, traeré un trozo de pan para que reparéis vuestras fuerzas, y luego seguiréis adelante, pues por algo habéis pasado junto a vuestro siervo.
Contestaron:
—Sí, haz como has dicho.
6Abrahán corrió a la tienda donde estaba Sara y le dijo:
—Date prisa, amasa tres seim de flor de harina y haz unas tortas.
7Él fue corriendo a la vacada, tomó un hermoso ternero recental y lo entregó a su siervo que se dio prisa en prepararlo. 8Luego tomó cuajada, leche, y el ternero que había preparado, y lo sirvió ante ellos; y permaneció en pie a su lado, bajo el árbol, mientras ellos comían.
Promesa del nacimiento de Isaac
9Después le preguntaron:
—¿Dónde está Sara, tu mujer?
Él contestó:
—Ahí en la tienda.
10Y uno le dijo:
—Sin falta volveré a ti la próxima primavera, y Sara tu mujer habrá tenido un hijo.
Sara lo oyó desde la entrada de la tienda, pues estaba detrás del que hablaba. 11Abrahán y Sara eran ancianos, de edad avanzada, y a Sara le había cesado la regla de las mujeres. 12Sara se sonrió por dentro, diciendo: «¿Después de estar consumida, y con mi marido anciano, voy a sentir placer?»
13El Señor dijo a Abrahán:
—¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: «¿De veras voy a dar a luz siendo anciana?». 14¿Es que hay algo difícil para el Señor? En el tiempo señalado, la próxima primavera, volveré a ti y Sara habrá tenido un hijo.
15Sara lo negó diciendo:
—No me he reído —pues tenía miedo.
Pero Él le contestó:
—No es cierto, te has reído.
Abrahán intercede por Sodoma
16Los hombres se levantaron de allí y se dirigieron hacia Sodoma. Abrahán iba con ellos para despedirlos. 17Entonces el Señor se dijo: «¿Cómo podré ocultar a Abrahán lo que voy a hacer, 18cuando Abrahán se va a convertir en un pueblo grande y poderoso, y en él van a ser bendecidos todos los pueblos de la tierra?; 19
