Sermones Temáticos sobre Hombres y Mujeres de la Biblia - John MacArthur - E-Book

Sermones Temáticos sobre Hombres y Mujeres de la Biblia E-Book

John MacArthur

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Beschreibung

Contiene sermones para poder predicar una serie temática por un año completo sobre hombres y mujeres de la Biblia. Para incidir en el conocimiento y la formación bíblica de los creyentes. Predicados con el estilo y base bíblica que caracterizan las predicaciones de John MacArthur: revolucionar los corazones y vidas por medio de la palabra predicada. Encontrará sermones y bosquejos sobre: Abel, Noé, Abraham, la Mujer Perfecta, El Padre Sabio, o Juan el Bautista entre muchos personajes; y la relación entre ellos y el texto bíblico.

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Sermones temáticos sobre hombres y mujeres de la Biblia

de

JOHN MACARTHUR

Índice

Portada

Portada interior

I PARTE. HOMBRES DE LA BIBLIA

01_Enoc caminó con Dios

02_Jonatán: El Hombre que no Sería Rey

03_Lecciones Cruciales para un Padre Sabio

04_Una Advertencia para Todo Gobernante Orgulloso

05_¿Hasta cuándo Señor?

06_Jonás: El Mejor Relato del Mundo Acerca de un Pez

07_Una promesa fiel para un sacerdote infiel

08_Marcos y Onésimo: una historia de dos fugitivos

09_La grandeza de Juan el Bautista

II PARTE. MUJERES DE LA BIBLIA

01_María, la Mujer Líder de Éxodo

02_La fe de Rahab

03_Ana: Cómo ser una madre piadosa

04_Ester: Para Tiempos como Estos

05_La mujer de Proverbios 31

06_María y Elisabet: Confirmando la profecía angelical

07_La adoración de María

Índice de citas bíblicas

Índice temático

John MacArthur

Créditos

I PARTE

Hombres de la Biblia

22 de Abril, 2012

01_Enoc caminó con Dios

Vivió Enoc sesenta y cinco años y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años; y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.

Génesis 5:21-24

BOSQUEJO

—Introducción

—Enoc creyó en Dios

—Enoc buscó la recompensa de Dios

—Enoc caminó con Dios

—Enoc estableció un ejemplo

—Enoc predicó la palabra de Dios

—Enoc fue llevado directamente a la presencia de Dios

—Oración final

SERMÓN

Introducción

Este es el inicio de la serie que llamaremos, Doce Héroes Inconcebibles. Hace unos dos años pensé que este sería un libro interesante y que lo debía hacer, esto porque a la gente le encanta estudiar a los diferentes personajes, sé que disfrutaron Doce Hombres Comunes y Corrientes, y Doce Mujeres Extraordinarias, así que pensé por qué no analizar las biografías de la Biblia bajo el título de hombres y mujeres extraordinarias o bien Doce Héroes Inconcebibles. Este libro estará disponible al final del próximo verano. Ya está concluido y se está preparando para que lo puedan tener para el fin del verano.

Así que voy a hacer un recorrido acerca de estos Doce Héroes Inconcebibles. Ellos siguen un flujo dentro de la escritura. Sabiendo esto vamos a comenzar en el Antiguo Testamento con Enoc y José, y después vamos a desarrollar todos los principales sucesos de la historia bíblica en el Nuevo Testamento, vamos a pasar un tiempo maravilloso haciendo esto.

Pero para que podamos justificar nuestro título de esta serie, Doce Héroes Inconcebibles, probablemente debamos hablar acerca de la palabra “héroe” un poco para al menos obtener su definición. Recordemos que para que podamos usarla adecuadamente debemos saber que esta palabra era algo diferente a lo que en nuestros días llamaríamos héroes. De hecho, podría yo decir que la palabra “héroe” lentamente está perdiendo su significado. Usamos y abusamos del uso de palabras y consecuentemente tenemos una forma de diluir su impacto, héroe es una de estas palabras que antiguamente estaba dedicada solamente a personas de un tipo muy, pero muy especial debido a sus logros y alcances. No todo mundo podría caer dentro de la categoría de héroe, no se le podía llamar héroe a cualquiera. Ahora, acerca de todos aquellos que son llamados héroes, esto es parte del legado del movimiento de auto estima. Si alguien de seis años o más se las ingenia para llevar una pelota hasta la portería, dirige a su pequeño equipo de once elementos cuando persiguen la pelota, notarás que cualquiera que meta gol se convierte en un héroe. Tu pequeño de diez años de edad se convierte en un héroe si en la escuela te dan un reconocimiento que puedas mostrar a todos en donde diga que tu hijo sacó el “primer lugar.” Esto desde luego puede significar que tu hijo fue el que le dio menos problemas al maestro durante todo el mes o el año escolar. ¿No es cierto?

Ahora también tenemos versiones adultas de lo que es algún tipo de heroísmo, tenemos aquellos adultos que meten gol o que batean la pelota más allá de la cerca, que hacen una anotación y justo al cruzar la línea de gol y azotan la pelota en el suelo, esta es la versión adulta de un deporte o bien de entretenimiento. Hoy en día cualquier persona que se le considere una celebridad se convierte en un héroe. Escuchas a la gente decir, “este es mi cantante favorito,” y lo llevan a ser su héroe personal.

Estaba yo pensando en esto y recordé las palabras de una canción muy popular que se llama The Wind Beneath my Wings (El Viento Bajo mis Alas). Es una especie de heroísmo contemporáneo. Sé que tal vez han escuchado esta canción, pero no sé si han prestado atención a la letra de la canción. Les voy a dar el verso principal de ella. “¿Te has dado cuenta alguna vez de que eres mi héroe? Porque te contentaste con dejarme brillar, esa es tu forma de ser. Siempre caminaste un paso atrás, así que yo fui quien recibió toda la gloria. Eres mi héroe porque te aseguraste de que yo me llevara toda la gloria.” ¿Qué tipo de heroísmo es este? Lo peor es que a la sociedad le suena muy bien, al grado de ser una canción con mucho éxito.

Tan malos como son la implacable sentimentalización y el sobreuso que hace la cultura popular de la palabra héroe, nuestras ideas de heroísmo están aún más empañadas por otra obsesión ridícula con héroes imaginarios, superhéroes cuya fantasía explota todo, desde las revistas, las caricaturas de la televisión y las películas. Esto es el legado en gran parte, al menos al nivel en que se encuentra ahora, de la mejora en los efectos especiales, la animación digital, y todo aquello que ha creado fantasías bizarras y superhéroes que van más allá de la imaginación.

Así que por un lado tenemos a estos que trivializan el heroísmo y tenemos a los otros que tienden a convertir el heroísmo en un mito. Hacemos héroes de personas que en realidad no tienen nada de heroicos, en otro caso, hacemos héroes de personas que en realidad no existen; entonces ¿qué o cuál es el verdadero heroísmo?

Existen héroes, hay personas que tal vez se merezcan ese título, las personas que se encuentran en el frente de guerra o en medio de algún desastre natural, que estén en una trinchera, o en medio de algún peligro, o bien que arriesgan sus vidas para rescatar a otras personas. Hay otros héroes que se han convertido en tales debido a algún descubrimiento que han hecho y que ha servido para salvar a personas enfermas. Hay personas que han hecho actos heroicos en la sociedad para beneficio de la sociedad. Todos hemos conocido a alguno de estos, que han hecho que el bienestar social mejore y que de alguna manera han afectado al mundo entero y que han sido algo significativo en su época. El mundo ha sido diferente, o ha mejorado, o bien alguien ha conservado su vida a causa de que alguien ha cometido un acto sacrificial y por lo tanto heroico.

Pero aun desde la mejor perspectiva esos héroes que han hecho esto en el mundo sólo han tenido un impacto temporal, este tipo de heroísmo sólo es momentáneo y no trasciende. En mi juicio, los más grandes héroes son aquellos a los que Dios usa para provocar en la gente un cambio eterno. Estos son los verdaderos héroes. Ellos son los que son instrumentos que Dios usa para acercar a la gente hacía Él, que los acercan a su Reino para que puedan darle a Él gloria y lo puedan servir por la eternidad. Y, para ser honesto, estos verdaderos héroes, este tipo de personas quienes han tenido un impacto eterno son invariablemente de lo más inesperado y de lo más ordinario. Sabemos que a Dios le agrada usar héroes inconcebibles. Escuchen lo que Pablo dijo en 1 de Corintios 1:26 y 27. “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.”

En otras palabras, Dios trabaja por medio de personas que son consideradas por el mundo como débiles, no sabios y no calificados. Son del tipo de personas que no son auto dependientes ni auto suficientes. Son poco confiables y sin embargo cuando se les dan oportunidades únicas para tener un impacto eterno, se vuelven en alguien útil para que Dios logre completar sus fines eternos.

Nosotros podemos establecer algún tipo de criterio por medio del cual pudiéramos clasificar a este tipo de personas. Las páginas de la Escritura están llenas con muchos más que doce, eso es sólo una pequeña muestra, para ser honestos. Pero hay tres cosas que marcan a estas personas. Una de ellas sería la fe, fe en Dios. La otra sería fidelidad, esto es para decir lo que ellos han soportado en su compromiso por Dios y cómo es que han sobrevivido a todo tipo de dificultades imaginables e inimaginables. Y tercero, que fructifican. Esto sería el impacto que tienen. Esas personas de fe que fueron fieles, cuya fe soportó, providencialmente fueron usados por Dios en formas excepcionales, realmente excepcionales, en formas que van más allá de sus propias vidas y de su propio tiempo.

La primera persona de este tipo que encontramos en la Biblia es un hombre llamado Enoc. Y para que podamos adentrarnos en la historia de este hombre llamado Enoc, quiero que vayamos a Hebreos 11, donde él es mencionado. Como veremos en un momento, él también es mencionado en Génesis 5 y es referido también en la epístola de Judas, y otra referencia a su nombre ocurre en otros dos lugares del Antiguo Testamento. Y, por cierto, el Enoc que vamos a estar viendo en Hebreos 11:5 y 6 no es el único Enoc de la Biblia. De hecho, en el libro de Génesis hay dos hombres que son llamados con el mismo nombre, Enoc. El primer Enoc aparece en Génesis 4:17, y es el hijo de Caín: “Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc.” Esto nos muestra que era un nombre muy común al grado que se convirtió en el nombre de una ciudad.

La palabra parece significar comienzo o iniciación. Así que cuando Caín tuvo a su hijo lo llamó iniciación o comienzo. Pero el hijo que nosotros vamos a estudiar no es el hijo de Caín sino el hijo de Set, el que viene del linaje justo, del linaje de la gente buena.

Veamos el asunto en Hebreos 11, iniciando desde el versículo 1, “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.3Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” Abel habla, pero ¿qué es lo que dice? Abel nos habla de la necesidad de ofrecer un sacrificio. Él ofreció un sacrificio que fue agradable a Dios, un sacrificio derramando la sangre de un animal inocente. Este era una figura del sacrificio que Cristo haría en un futuro. Él demostró su fe por medio de la obediencia. Caín, en contraste, fue desobediente. Se le dijo qué hacer, pero trajo el fruto de sus propias manos. Él ilustra la ilusión de la salvación por obras, por hacer algo, por lograr algo. Abel, por el contrario, ilustra la realidad de la salvación por medio de un sacrificio, y a pesar de que está muerto, él sigue comunicando ese mensaje.

Después de él vino un hombre que tuvo una influencia mucho mayor. Su nombre es Enoc, y dice de él en los versículos 5 y 6, “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”

Ahora nos movemos al segundo hombre que se encuentra dentro de la lista de Hebreos 11 el cual siempre es referido como el capítulo de los héroes de la fe. Y la influencia de Enoc es claramente identificable. Obviamente Abel es una demostración de lo que es necesario para la salvación, sacrificio, obediencia, fe y una subsecuente justicia. Él es el ejemplo de la fe, el primer ejemplo. Pero Enoc, este notable individuo, tuvo un impacto que fue básicamente revelado para las generaciones futuras, como lo veremos más adelante. Así que aquí lo tenemos enlistado dentro de Hebreos 11 como uno de esos personajes que podemos ver mostrando una fe heroica. Y para que podamos ver la historia de Enoc completa tenemos que ir al capítulo 5 de Génesis. En Génesis 5 tenemos que se nos habla de los descendientes de Adán. Esta es la genealogía que va desde Adán y continúa hasta Noé y sus hijos, Sem, Cam y Jafet. Y como podemos ver la genealogía finaliza aquí. Esta genealogía acaba aquí por obvias razones, el diluvio llega y después de este el mundo es destruido. Estos son los descendientes de Adán por medio de Set. Y más abajo, en los versículos 21–24 leemos acerca de Enoc, “Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.”

Como podemos ver aquí hay un cambio definitivo en el flujo; si ustedes leen a través de las genealogías, notarán una frase que se repite una y otra vez. Si vamos de regreso al versículo 5, Adán vivió novecientos treinta años y murió. El versículo 6 dice, “Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós,” y así continúa. Versículo 8, “Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió.” Versículo 10, “Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas.” Versículo 11, “Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.” Y en el versículo 14, “Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió.” Versículo 17, “Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.” Versículo 20, “Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.” Y entonces se nos dice acerca de Enoc, “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios” (versículo 24). Aquí tenemos a uno que no murió; Enoc no murió. La frase “y murió” nos muestra los efectos de la caída. La corta historia de Enoc rompe con este patrón, y se convierte en el padre de Matusalén. Matusalén es una palabra o un nombre que significa el hombre que envía hacia adelante, o el hombre de la lanza, o el hombre de la jabalina. Algo nos dice que él fue un nombre que daba una profecía de Dios. Su nombre significa que él no moriría hasta que el juicio fuera enviado, hasta que llegará el juicio, él no moriría. Este es un hombre que está ligado con el juicio. El juicio divino no llegaría hasta que Matusalén muriera.

La demostración de la misericordia de Dios es, él vivió mucho más que cualquier otra persona, 969 años. Durante 969 años, hasta que murió Matusalén, el mundo estuvo siendo advertido de que el juicio estaba por llegar. El año en el que Matusalén murió —ahí en el versículo 27 dice, “y murió”— el diluvio llegó e inundó toda la tierra. Dios le permitió vivir mucho más que cualquier otra persona, la gracia fue extendida sabiendo que el juicio era una realidad futura, y cuando él murió el diluvio llegó.

Su padre fue Enoc. Se nos dice dos veces que él caminó con Dios. Esta es una descripción definitiva. Veamos el versículo 22, “Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años.” Versículo 24, “Caminó, pues, Enoc con Dios.”

Es tan sorprendente, que se repite dos veces. Es algo único, por eso es que se repite. Esto hace que Enoc resalte del resto de los hombres que aquí son mencionados. Se nos dice que él caminó con Dios trescientos años. Con certeza les puedo decir que caminar con Dios fielmente durante 70 u 80 años es una verdadera lucha, pero Enoc caminó 300 años con Dios. Trescientos años en medio de una sociedad horrenda y corrupta. Esta es una de las características sobresalientes acerca de Enoc. Él vivió todos estos años en contra de este tipo de sociedad.

Recordemos que el mundo entero, el mundo en el que vivió Enoc fue ahogado y así catapultado al infierno eterno. Pero la vida de Enoc era profundamente diferente. Al mirar al Antiguo Testamento y darnos cuenta de cómo era la cultura pre diluviana, la espiritualidad pre diluviana, podemos ver un cuadro muy sombrío. Había algunos muy piadosos dentro de la línea de Set, desde luego. Set mismo era un hombre muy piadoso. Esta es la razón por la que su descendencia es llamada la descendencia piadosa. Pero el tiempo transcurre y cuando Enoc tiene 65 años se nos hace notar que el juicio se encuentra a tan solo 969 años de distancia cuando Matusalén muera. Y así la advertencia continúa durante todo ese tiempo.

Cuando se nos dice que Enoc caminó con Dios, ¿cómo debemos entender esto? ¿Cómo es que debemos entender la importancia notable de esto? Y no sólo el significado de que él haya caminado con Dios, sino la consecuencia o el impacto de ello. Él simplemente caminó hacia el cielo, se nos dice en el versículo 24. Él desapareció porque Dios le llevó. Un día durante su año 365, cuando estaba caminando con Dios, simplemente continuaron caminando hasta el cielo. Sólo hay otra persona registrada en la Biblia de la que se nos dice que tampoco murió, esa persona es Elías, esto se encuentra registrado en 2 Reyes 2, y Elías fue llevado al cielo dentro de un carruaje de fuego. Enoc es notable, es una persona que sobresale del resto. Llega al mundo 57 años antes de la muerte de Adán. Se va de esta tierra justo 69 años antes del nacimiento de Noé. Noé es el nieto de Enoc. Y en el año 987 del mundo, él fue llevado al cielo. Seiscientos sesenta y seis años después llegó el diluvio.

El hecho de que haya desaparecido es algo impactante, repentino e inexplicable. La gente era gente normal y estaba acostumbrada a explicaciones normales, no era un tiempo de milagros. ¿Cómo pudieron ellos entender que nadie podía encontrar a Enoc y nadie estaba ahí para explicar a dónde se había ido? Regresemos a Hebreos 11 y quiero mostrarles las lecciones que podemos aprender acerca de su impacto espiritual, acerca de su influencia espiritual. Hay un número de cosas que son simples y que pueden moldear nuestro entendimiento acerca de este hombre. Permítanme sólo darles la lista. Luego, simplemente la desarrollaremos.

Su vida es una vida ejemplar, es una vida que sobresale como una vida de influencia. En este sentido él es un héroe espiritual porque tiene un efecto espiritual profundo en aquellos que lo rodearon, y lo tiene incluso ahora en nuestros días para nosotros. Esto debido a su ejemplo y testimonio. Aquí están los componentes, o bien las características que hacen que él tenga impacto. 1) Él creía en el Dios verdadero. 2) Buscó la recompensa de Dios. 3) Caminó con Dios. 4) Estableció un ejemplo. 5) Predicó la palabra de Dios. Como resultado, él entró en la presencia de Dios. Ésa fue la consecuencia. Tenemos, entonces, cinco características que nos obligan a hablar de él.

Enoc creyó en Dios

Comencemos en donde comienza nuestro pequeño bosquejo y vayamos al versículo 6, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios…”—esto es una verdad en Enoc porque Dios caminó con él y lo llevó al cielo, él había entrado en una comunión total con Dios. “Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay.” Detengámonos aquí por un minuto.

Creer que Dios es el Dios que Él es. Esta es la base para agradar a Dios. Dice el Antiguo Testamento, dos veces, que Enoc caminó con Dios. Aquí nos dice al final del versículo 5, “tuvo testimonio de haber agradado a Dios.” Esta frase es sinónimo de la otra, y en la Septuaginta, la versión griega del Antiguo Testamento, en Génesis 5, donde dice en hebreo que él caminó con Dios, el griego dice, “él agradó a Dios.” Así que caminar con Dios es simplemente una indicación de que Dios lo acepta a uno. Él fue aceptable para Dios. Él agradó a Dios. Dios estuvo satisfecho de estar en su compañía, en su presencia, en comunión con él.

Y lo que establece esto es la fe. Sin fe es imposible agradar a Dios, caminar con Dios, estar en su compañía. No podemos venir a Dios con base en nuestras obras, venimos a Dios con base en nuestra fe. Esto lo sabemos y aquí es enfatizado. Aquél que se acerca a Dios debe creer que le hay. Tienes que creer en el Dios que es Dios. Esta es una profunda declaración de que Él existe. ¿Recuerdan cuál es el nombre que Dios le dio a Moisés en el libro del Éxodo para que contestara a la pregunta del pueblo acerca de su nombre? ¿Qué le dijo Dios que contestara? Que Él es “Yo soy el que soy,” y da el verbo ser o estar. Y aquí lo encontramos nuevamente, que Él es “Yo soy el que soy”, el eterno Yo soy, el que ha vivido eternamente. Debes creer en el Dios que verdaderamente es Dios, el que no fue creado, el eterno. No en un dios que es una criatura, no en un dios que es hecho por manos de hombre, o confeccionado en la mente humana, no en un dios inventado, no en el dios del islam, no en el dios del mormonismo, quien no sólo es un dios de origen demoníaco, sino un dios quien fue creado por otro dios. Debes creer en el Dios que es Dios, identificado en la Escritura como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Sólo la fe puede agradar a Dios, pero sólo la fe que es colocada en el verdadero Dios. No existe otra forma de caminar con Dios. No hay otra manera de agradar a Dios que la de identificarte a ti mismo como alguien que cree en el Dios que es vivo, verdadero y único. Por eso es que los mandamientos en Éxodo 20 comienzan con, “No tendrás dioses ajenos delante de mí.” El resumen de la ley es amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerzas. Lo que quiere decir que no nos queda más amor para ponerlo en otra deidad, ya que ninguna otra deidad existe.

Enoc creyó en el verdadero Dios, y esto agradó al verdadero Dios, por lo que Dios, entonces, se dio a sí mismo en compañerismo y comunión con este hombre llamado Enoc. En un sentido, Enoc recobra lo que Adán y Eva habían perdido; ellos caminaron con Dios en el Huerto de Edén, al aire del día. Tenían una comunión y amistad íntimas con Dios. Y, desde luego, cuando pecaron y desobedecieron a Dios, fueron lanzados del Huerto para que no tuvieran acceso al árbol de la vida y esto significó que apagaron toda la comunión que habían tenido antes. Enoc es una ilustración de cómo esa comunión fue restaurada, y tan íntima y tan completa, y este hombre se volvió tan aceptable para Dios, que evitó la muerte y simplemente caminó al lado de Dios hasta llegar al cielo.

Él es una ilustración del hecho de que la única manera de caminar con Dios, la única manera de agradar a Dios, es colocando nuestra fe en Él, creyendo en el único Dios que es Dios. Y para nosotros, los del Nuevo Testamento, no hay salvación en otro nombre que en el nombre de Jesucristo. Él es el camino, la verdad y la vida, y nadie llega al Padre si no es por medio de Él. No puedes creer en el verdadero Dios a menos que creas en el Dios que es una Trinidad, que se ha revelado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Y todo esto es cierto acerca del Padre, y todo esto es cierto acerca del Hijo, y todo esto es cierto acerca del Espíritu Santo; es una verdad acerca de Dios, y este es el Dios en quien debemos creer.

Así que lo primero que podemos decir de Enoc es que él creyó en Dios. Él era un hombre que había puesto su fe en el Dios verdadero.

Enoc buscó la recompensa de Dios

En segundo lugar, Enoc buscó la recompensa de Dios. Como podemos notar si regresamos al versículo 6, él creyó en que Dios es el Dios que Él es, y que es galardonador de aquéllos que lo buscan. Él creyó que Dios lo recompensaría por su búsqueda. Esto es, él creyó que Dios existe y que es un Dios moral, esto significa que Dios recompensa a aquéllos que Lo buscan, que Dios recompensa a las personas que Lo siguen. Y definiendo esto un poco más, que Dios recompensa a aquéllos que persiguen la santidad y la justicia porque buscar una relación con Dios, es buscar la santidad, la justicia y la pureza. Enoc no creyó en el Dios de los deístas, alguna causa cósmica distante. Él no hubiera sido atrapado en lo que hoy llamamos diseño inteligente, que en algún lugar allá arriba hay alguna clase de mente vasta que está detrás de todo. Sino que él creyó en un Dios personal, un Dios que se preocupa, un Dios con quien él pudo tener comunión, y un Dios que recompensaría su búsqueda.

Muchas personas creen en algún tipo de deidad, en algún tipo de Dios, en algún tipo de poder, en algún tipo de mente divina, en algún tipo de fuente de origen celestial. Pero Enoc creyó en un Dios que es moral, que recompensa la conducta justa. Y buscar a ese Dios y creer en ese Dios es un acto justo. David dijo a su hijo Salomón, en 1 Crónicas 28:9, “Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre.” Él es un Dios moral, es un Dios justo, es un Dios Santo; y recompensará a aquéllos que lo buscan. Salmo 119:10: “te he buscado con todo mi corazón.” Proverbios 8:17: “Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan.” Jeremías 29:12–13: “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

Lo más justo que puede hacer un hombre es buscar la salvación, la recompensa de parte del Dios santo. El Salmo 58:11 dice, “Hay una recompensa para los justos.” Proverbios 11:18: “Para aquél que busca la justicia habrá una recompensa.”

Así que aquí tenemos a un hombre que entiende que debe creer en el único Dios verdadero. Que entendería lo que Abel dio como una lección de vida, que la manera para acercarse al Dios en quien crees es por medio del sacrificio obediente. También comprendería que este Dios responde y recompensa a los justos que lo buscan, aquéllos que se acercan deseando una relación con Él. Esto fue lo que nuestro Señor estaba diciendo en el Sermón del Monte cuando dijo, “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas.”

Cuando una persona busca salvación, está buscando rectitud. Está buscando ser librada de sus pecados. Está buscando la santidad; está buscando la pureza. Busca ser lavado, ser limpiado, ser perdonado. Y Dios hace eso, y aún más, dando bendición, misericordia, gracia, paz, gozo, amor, el cielo, una herencia, y la lista puede continuar.

Así que aquí vemos a un hombre que comprendió que el camino a Dios era por medio de la fe, y él debió haber entendido cuál fue la gran lección de la vida de Abel, y esa lección le debió haber sido pasada en tan solo unas pocas generaciones. Él es la séptima generación desde Adán, así que las lecciones de Abel deben haber sido bien conocidas y bien establecidas, y fueron trasmitidas. Él supo que a Dios sólo se le podía acercar por medio de la fe, de la fe obediente. Así que él sabe que necesita tener una relación con Dios, porque Dios recompensará dicha búsqueda cuando se hace en justicia y en santidad, y cuando se sabe que esto es lo que se necesita para escapar del día del juicio.

Enoc caminó con Dios

Esto nos lleva a su tercera característica: él caminó con Dios. Esto se dice de él dos veces. Porque él creyó en el Dios verdadero, porque el buscó la recompensa, el perdón, la santidad que Dios da, por esto el acabó sus días caminando con Dios, caminando por fe.

Ahora bien, ¿qué es lo que significa caminar con Dios? ¿Qué es lo que significa agradar a Dios? Podríamos hablar mucho acerca de esto, pero lo primero que esto indica es reconciliación. Reconciliación, porque generalmente, por naturaleza, los pecadores están alejados de Dios. Y Amós 3:3 dice, “¿Andarán dos juntos si no se pusieren bien de acuerdo?” Y Pablo afirma eso a los Corintios en 2 Corintios 6:14–15 cuando les dice, “¿Qué comunión [tiene] la luz con las tinieblas?” No corresponden la una a la otra. “¿Qué concordia [tiene] Cristo con Belial?”

Así que lo primero que podemos concluir es que, si este hombre está caminando con Dios, ya ha habido una reconciliación previa. Él ya no está —tomando prestadas las palabras de Pablo en Efesios 4— separado de la vida de Dios. Ahora está reconciliado con Dios.

Les diré que una segunda cosa está implicada en esta unión, esta comunión, este compañerismo. Caminar con Dios implica tener una naturaleza que corresponde con la de Él, una naturaleza correspondiente. Esto es, la luz no tiene comunión con las tinieblas. Por lo tanto, ningún pecador que permanezca en su pecado puede caminar con Dios. Abraham creyó a Dios y esto le fue contado por justicia, le fue acreditado como justicia para él; esto también es una verdad para Enoc. Porque debido a su fe, Dios le imputó justicia. Esto hizo que Enoc fuera aceptable delante de Dios. Podemos decir que Enoc tuvo una naturaleza correspondiente. Dios es justo y para que un hombre pueda caminar con Dios, este debe estar determinado a ser justo. Le debe ser otorgada justicia, no puede ser su justicia, si no que la justicia le tiene que ser imputada, acreditada, aplicada a él, y esto es lo que hace posible que pueda caminar junto a Dios.

Pienso que también podríamos añadir que hay una voluntad rendida correspondiente. Caminar con Dios implica que deseamos tener Su compañía, deseamos Su santa compañía. Deseamos las demandas de esa compañía Santa y rendimos nuestra voluntad a ellas. Nos damos a nosotros mismos cumpliendo esas demandas. Queremos comunión, deseamos tener esa intimidad con Dios, queremos esa cercanía, queremos esa presencia. Queremos esa comunión espiritual. Este es Enoc. Esto estuvo sucediendo por trescientos años. Piénsenlo, piensen en cuánto tiempo fue esto, piensen en cuánta influencia tuvo ese hombre entre la gente que lo rodeó. Conforme caminamos con Dios, diez, veinte, treinta o cuarenta años, nuestra influencia se va incrementando para bien y para Dios, conforme la gente ve nuestras vidas, y ve las evidencias del trabajo a Dios en nuestras vidas. Sólo imaginen a un hombre quien caminó en una comunión íntima con el Dios viviente durante trescientos años. En todo sentido esta es una vida ejemplar, ¿no lo creen? Progreso continuo, comunión inquebrantable, comunión perfecta, y el progreso espiritual de esa comunión es evidente conforme se mueve de un nivel espiritual a otro, y a otro, y a otro, más allá de cualquier cosa que nosotros podamos ver en nuestra vida porque ya nadie vive tanto tiempo.

Podremos conocer personas que han caminado con el Señor sesenta años o tal vez setenta, pero nunca conoceremos a una persona que haya caminado con el Señor de esta manera. Así que este sería un nivel de madurez espiritual, de un tipo que nosotros no podemos siquiera imaginar. Todas nuestras experiencias se juntan en la vida, acumulativamente para construir nuestra fe y nuestro amor por el Señor, y para incrementar nuestro deseo de honrarlo y glorificarlo.

Al medir a Enoc de esta manera, comparado con nosotros, él se sale de la gráfica. Él amó a Dios de una manera que ni siquiera somos capaces de imaginar. ¿Cuál debió ser el ritmo de su vida, cuál debió ser el gozo en su vida, cuál debió ser el nivel de gratitud en su vida? Es completamente incomprensible lo que era este hombre. Piensen en el más noble, dedicado y fiel cristiano que conozcan, y Enoc está exponencialmente más allá de esa persona. Se nos dice que debemos andar como Él anduvo, en referencia a Cristo. Se nos dice que caminemos en el Espíritu y que no satisfagamos los deseos de la carne. Luchamos por hacer esto en los pocos años de vida que nos son dados. Aquí está un hombre que caminó lo que el Nuevo Testamento llama el verdadero andar, lo que se llama el andar honesto, el andar en amor, el andar en la luz, el andar en sabiduría, el andar santo durante 300 años.

¿Qué fue lo que lo causó? Bueno, parece indicar que el nacimiento de Matusalén fue lo que lo causó. El ser padre tiene sus motivaciones, pero probablemente no sólo el hecho de que haya tenido un hijo fue lo que causó su conversión, esta salvación, este caminar con Dios. ¿Qué creen que pudo haber sido?

Pudo haber sido el testimonio que Dios debe haberle revelado y que se manifestó en el nombre de Matusalén porque iba a llamar a su hijo con un nombre que hablaba de la futura llegada del juicio divino. Y parece como si a la edad de 65 años, él estaba nombrando a su hijo con un nombre dado por Dios, un nombre revelado por Dios, y una vez que él se percató del juicio que llegaría y que iba a ser inaugurado cuando su hijo muriera, él conjuntó su acto espiritual a la luz de ese juicio. Pero aquí tenemos a un hombre que caminó con Dios por 300 años.

Agradó a Dios porque creyó en Dios. Buscó la recompensa de la salvación y todas las bendiciones que Dios da, y buscó comunión con Dios.

Enoc estableció un ejemplo

Tengo que añadir una o dos cosas más aquí a nuestro pequeño bosquejo. Enoc estableció un ejemplo para nosotros. No hay duda de que este es un ejemplo, pero quiero mostrarles qué tan impactante fue este ejemplo. Estamos familiarizados con el hombre que parece haber sido el bisnieto de Enoc, se nos habla de él en Génesis; su nombre es Noé. Noé era muy, muy diferente a la gente que vivió en su mundo, muy diferente. Leamos lo que dice Génesis 6:8, “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.” Noé era un hombre justo y sin mancha en su tiempo. Y escuchen esto, “con Dios caminó Noé” (versículo 9).

Noé era un hombre justo y Noé caminó con Dios. ¿De cuántas familias de aquella época se puede decir esto? ¡De ninguna! “Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. 11Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia” (versículos 10–11). Era tan mala que los versículos 5–7 dicen: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.” Y entonces ¿qué sucedió? Llegó el diluvio y ahogó a todo el mundo. Pero había un hombre que era justo y sin mancha en su generación y este caminó con Dios, y este hombre era el bisnieto de Enoc. Podemos decir que el testimonio de Enoc surgió en Noé. El ejemplo de Enoc se manifestó en la vida de Noé.

Supongo, en un sentido, que lo que hizo fue algo bueno o ninguno de nosotros estaría aquí. Este es el impacto de una vida. No medimos el heroísmo, espiritualmente hablando, por el número de personas que influencia, sino por la manera que los influencia. Con toda honestidad podríamos decir que la vida de Enoc no tuvo un impacto extensivo. No estableció un ejemplo que fuera seguido por las masas de gente. De hecho, no sabemos cuántas personas siguieron su ejemplo. Conocemos a un solo hombre quien esencialmente vivió la vida que vivió Enoc y este fue Noé. ¿Qué tan importante era Noé? Nunca sabemos que tan importante es una vida influenciada por nosotros.

Enoc predicó la palabra de Dios

Existe otra cosa que hace que este hombre sea un héroe espiritual, aun ante el terrible juicio. Y con lo que pareciera tener un impacto mínimo: predicó la palabra de Dios. Vayamos a la pequeña epístola de Judas. Aquí encontramos que se hace referencia a Enoc en los versículos 14 y 15. “De estos también profetizó Enoc,” ¿de quiénes? De los falsos maestros. De esto es de lo que ha estado hablando desde el versículo 4, “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.” De este tipo de personas, de estos falsos maestros, dice el versículo 8, “No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.” Y los versículos 10–13, “Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.” Fue también acerca de estos hombres que Enoc, en la séptima generación desde Adán, profetizó. Enoc se encontraba en medio de un mundo lleno de falsa religión, falsos maestros, en medio de un mundo catapultado hacia el ahogo y el infierno, en medio de un mundo que estaba rechazando al verdadero Dios, el Dios quien es, el Dios que recompensa a aquellos que lo buscan, el Dios que quiere caminar con los pecadores a quienes les otorga rectitud.

Ellos han rechazado al verdadero Dios viviente y en su lugar encontraron una plétora de dónde escoger. Y todos tenían sus agentes de ventas —como siempre lo hacen— los falsos maestros. “De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Jud. 14–15).

Enoc fue un predicador del juicio en un tiempo cuando los falsos maestros proliferaron. Esta es una cita de Enoc y es tomada de una antigua fuente judía llamada Enoc. Aparentemente es una cita precisa, no es un libro que forme parte de la Biblia, pero es parte de la antigua literatura judía por medio de la cual se preservó el mensaje de Enoc de manera escrita. Claramente podemos ver que su mensaje era, “Esta es una sociedad impía.” Como podemos observar usa la palabra “impía” cuatro veces; esto es lo que lo hace este un mensaje tan singular. Parece que esto también nos dice que no estaba de acuerdo con su generación; él es la máxima muestra de pureza, virtud, alabanza y adoración del verdadero Dios, él caminó en una comunión íntima con Dios, fue alguien tan maduro que ni siquiera podemos imaginarlo. Pero estaba atrapado en medio de un mundo vil y corrupto.

Parece que algunas veces asumimos que la cultura nos tiene que ayudar con nuestra espiritualidad. Que no lo podemos lograr por nosotros mismos, de tal modo que necesitamos asegurarnos de que hacemos lo correcto en el gobierno, en la educación pública y en los medios para protegernos a nosotros mismos y hacer que el mundo no se vuelva tan malo que no podamos lograrlo.

Pero en el tiempo de Enoc el mundo era tan malo como podía ser. Nosotros aún no hemos sido consumidos por fuego, así que tal vez no estamos exactamente donde estaba el mundo que fue ahogado con el diluvio. Pero Enoc vivía en contra de esa corriente. Dejó un ejemplo que fue seguido, al menos por su bisnieto Noé y sus hijos, quienes fueron protegidos y preservados por Dios para el resto de la historia de la redención. Enoc fue un predicador fiel y predicó un mensaje que no era nada popular. Por lo tanto, no fue un predicador popular. ¿Creen ustedes que la gente quiso escucharlo con este tipo de mensaje? “He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares.” Este fue el mensaje que le dio el Señor, que vendrían ángeles para ejecutar su juicio sobre todos los impíos pecadores por las cosas que habían hablado en Su contra. La sociedad completa estaba en contra de Dios, no era que fueran indiferentes a Dios. Dios no los ahogó porque fueran indiferentes a él. Dios los ahogó porque todos estaban en Su contra. Jesús lo dijo de esta manera, “El que no es conmigo, contra mí es” (Mateo 12:30).

Enoc fue llevado directamente a la presencia de Dios

Enoc es un hombre sorprendente. Vivió en contra de la corriente y predicó en contra de la corriente. Podemos decir que fue el primer predicador de juicio, y esto también lo hizo ser un hombre sorprendente. Como resultado de ello, experimentó lo que podemos llamar un rapto privado. Génesis 5:24 dice, “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” Hebreos nos da una descripción más específica, dice, “[Enoc] no fue hallado, porque lo traspuso Dios.” citando Génesis 5. Y al final del versículo 5 dice, “y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.” No murió, no vio la muerte.

Dios se agradó tanto con este hombre, que tal vez una lección que podemos sacar de esto es que, si pudieras vivir 300 años y alcanzar ese nivel de espiritualidad, puede ser que no tengas que morir. ¿Por qué Dios hizo esto con él? Para que él se pudiera convertir en una ilustración de lo que le agrada a Dios. Él agradó a Dios, viviendo en contra de su cultura, viviendo en contra de la corriente de este mundo. Como Athanasius Contra Mundum,[1] contra el mundo. Y no sólo esto sino que predicó en contra del mundo y agradó de tal manera a Dios que él no murió nunca.

Dios desea tener completa comunión con sus hijos, y después de 300 años era tan cercanamente celestial, que estaba tan cerca de estar listo para ir al cielo como nadie pudo estarlo. El Señor simplemente lo trasladó en el proceso. Es una historia increíble.

¿Qué aprendemos de Enoc? A creer en el verdadero Dios; a venir a Él como Aquél que recompensará a quienes le buscan; a venir por medio del sacrificio; a caminar con Él; y por medio de nuestra comunión con Él, dejar un ejemplo para que otros lo sigan, de tal modo que los de nuestra familia, generación tras generación sigan nuestra fe; a proclamar su mensaje de salvación y de juicio. Y algún día, aunque en nuestro caso por medio de la muerte, entrar en la presencia de Dios. Sin embargo, hay un Rapto esperándonos, ¿no es así? Y Enoc es una ilustración del hecho de que antes de que venga el juicio final, el Señor arrebatará a la iglesia y entonces traerá el juicio. Me encantaría experimentar ese rapto, ¿a ti no?

Oración final

Padre gracias por el testimonio de este hombre sorprendente, la motivación que nos da el conocer su vida es algo sorprendente. Permítenos, Señor, en los años que tengamos, los pocos años que tengamos, seguir el patrón de Enoc y verlo como un ejemplo para creer en ti, el Dios verdadero, el Dios que eres, y venir a ti como Aquél que recompensa a quienes te buscan con todo su corazón, siendo la recompensa la salvación y todas sus bendiciones. Caminar contigo en dulce comunión y, por tanto, poner un ejemplo y siempre ser enfático para predicar Tu mensaje, advirtiendo a los impíos del juicio y llamando a los pecadores a buscarte; todo con miras hacia ese día, cuando seamos llevados al cielo, ya sea en el rapto y que evitemos la muerte, o por medio del velo de la muerte a Tu presencia, algún día acabaremos justo allí contigo, con Enoc, con Elías, y con todos los santos que se reúnen alrededor del trono. Esperamos ese día con corazones anhelantes en Tu tiempo. Y mientras tanto, que vivamos la vida que nos has dado como vivió Enoc, y que nos uses para ser un ejemplo que otros sigan y que también sean justos, sin mancha en su generación, y que caminen contigo. Pedimos estas cosas en el nombre de Cristo. Amén.

[1] Esta es una frase latina que significa “Atanasio contra el mundo,” que es como se conoció en su tiempo a Atanasio de Alejandría por su firme oposición al arrianismo durante el Primer Concilio de Nicea y a lo largo de todo su ministerio, lo que ocasionó que fuera exiliado en cinco ocasiones por cuatro emperadores romanos.

17 de Junio, 2012

02_Jonatán: El Hombre que no Sería Rey

Entonces se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios. Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe. Y ambos hicieron pacto delante de Jehová; y David se quedó en Hores, y Jonatán se volvió a su casa.

1 Samuel 23:16-18

BOSQUEJO

—Introducción

—Oración final

SERMÓN

Introducción

Continuamos viendo a algunos héroes inconcebibles en la Escritura, y particularmente dentro del Antiguo Testamento, ahora llegamos a un hombre llamado Jonatán, el hombre que no sería rey. Y para que podamos ver su historia tenemos que comenzar en 1 Samuel 8. Así que tomen sus Biblias y ábranlas en ese lugar. Y como saben, si han leído los mensajes anteriores, este es un enfoque un tanto diferente al de tomar el texto y desarrollarlo. Lo que estamos haciendo es pasando rápidamente por grandes porciones de la literatura del Antiguo Testamento y esencialmente vamos a hacer eso ahora al ver la historia de Jonatán. Esto encaja bien para un día del padre, porque la historia tiene que ver con padres e hijos. Y como escucharán ustedes cuando la historia se desarrolle, todo tipo de padres y todo tipo de hijos jugarán un papel importante en la saga de esta parte de la historia de Israel y notarán cómo es que los propósitos de Dios se desarrollan por medio de ellos.

Y para comenzar vayamos a 1 Samuel 23:16–17. Usaremos este pasaje como un punto de partida y estaremos regresando a él. 1 de Samuel 23:16–17 dice, “Entonces se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios. Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti.”

Es aquí donde tomamos la historia y es cuando Jonatán y David ya han establecido su amistad, David es un gran protector para Jonatán aun cuando David será su rey; Jonatán pudo haber sido rey si la línea de su padre no hubiera sido maldecida. Pero retrocedamos un poco para ir ahí.

El último de los jueces del Antiguo Testamento miró con incredulidad al grupo de líderes israelitas que se congregaron ante él. El último de los catorce jueces del Antiguo Testamento no es otro sino Samuel. Samuel guio a la nación con sabiduría, con mesura e integridad. Samuel fue tanto un juez elegido por Dios y también un profeta el mismo tiempo. Pero ahora en donde comenzamos a leer nuestra historia, Samuel ya es un hombre viejo. Y no hay otros jueces en el horizonte, sus hijos, de acuerdo con el versículo 3, su moral no es la suficiente como para que tomen este papel. “no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho.” Esta no es la forma de comportarse si estás en una posición de autoridad y supervisando vidas de la gente y de una nación.

Así que no había posibilidad de que hubiera líderes que descendieran de la familia de Samuel. Parecía que no había nadie en el horizonte que pudiera tomar el papel de defensor y líder de Israel. Así que la gente llega con la idea de que es tiempo de que ellos tengan un rey. dice el versículo 4 que todos los ancianos vinieron juntos a Samuel en Ramah y le dijeron, “He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.” Queremos ser como todos los demás.

Con esa petición, el periodo de los jueces llego a su fin después de 350 años. El que Dios les hubiera elegido jueces, profetas y sacerdotes dentro de la teocracia, ellos eran un reino teocrático, es decir un reino en donde Dios era el rey, no era suficiente como para satisfacer al pueblo. Ellos querían un rey como el de las naciones que los rodaban. Comprensiblemente Samuel se sintió inadecuado para la impetuosa petición de los israelitas. Él interpretó sus palabras como un ataque personal sobre él. A pesar de que no creo que ellos necesariamente fueran sus enemigos en todos los casos, si creo que él los vio de este modo.

Entonces el Señor le informó que este no era un ataque en su contra. Vean el versículo 7, el Señor dijo, “Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.” Este es el punto, ellos están rechazando a su verdadero rey dentro de la monarquía, dentro del reino teocrático, están rechazando a Dios.

Yendo un poco más atrás, recordarán que los israelitas prometieron en el monte Sinaí, allá en Éxodo 19, servir a Dios, obedecer a Dios y amar a Dios, desde ese momento en adelante esta nación ha sido una teocracia en donde Dios es el monarca absoluto. El Señor era el único rey de Israel, pero Él gobernaba por medio de muchos jueces, profetas y sacerdotes que Él elegía para que lo representaran entre el pueblo, pero Él era el dirigente.

Cuando los líderes le piden a Samuel un rey humano, en realidad están mostrando su descontento con el gobierno de Dios. Ellos ya no quieren más una teocracia; ellos quieren una monarquía, así como la de las naciones vecinas. En todos los pasados cuatro siglos repetidamente se han olvidado del Señor. Recordarán el ciclo de rebelión, desobediencia y arrepentimiento una y otra vez, esto sucedió vez tras vez durante el periodo de Jueces.

Y ahora ellos viene a presentarse delante de Samuel nuevamente, manifestando una vez más el ciclo de rebelión, habiéndose olvidado de Dios y pidiendo un rey humano. Esto, en sí mismo, es la expresión final de su apostasía reciclada, de su rebelión en contra del verdadero soberano. Dice en el versículo 8, “Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.” Es la misma cosa; es su última versión de rebelión en mi contra.

Samuel justificadamente le da al pueblo una advertencia, y la advertencia fluye como un recordatorio en el capítulo 8, sólo les diré lo que incluía esta advertencia. Él advirtió al pueblo que, si tenían un rey, ellos debían tener un entendimiento correcto de lo que esto significaba. Ustedes no quieren hacer esto basados en su ignorancia, así que permítanme decirles que significa tener un rey. Y esto es lo que les dice. Los reyes hacen que la gente trabaje en sus campos a la fuerza para hacerse de sus riquezas y para que prosperen, y así puedan ellos ganar poder con sus ganancias. Los reyes, les dice Samuel, fuerzan a la gente a hacer equipo militar, sus armas. Los reyes enlistan a hijos dentro de su ejército poniendo así sus vidas en riesgo. Los reyes usan a las hijas como conscriptos, las hacen cautivas para trabajar en sus empresas reales como fabricantes de perfumes, para cocinar, para trabajar bajo su servicio. Los reyes, les dice Samuel, se apoderarán de sus tierras, incrementarán los impuestos y exigirán el pago o de lo contrario les impondrán multas. Los reyes hacen esclavos según su voluntad, los hacen sus siervos tomándolos de entre la población. De todas estas maneras Samuel les dice que perderán el derecho de su libertad. Ustedes recibirán todo tipo de abusos de sus reyes.

Al final del versículo 18 vemos las palabras finales de Samuel, “Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.” Literalmente odiarán aquello que ustedes mismos han elegido, y cuando clamen a Dios no les responderá. La monarquía traerá el desastre y el juicio divino como ciertamente lo hizo. Pero los israelitas se aferran a su petición. En el versículo 19 dice, “Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.” Están resueltos, no darán marcha atrás a su petición y es por eso que la monarquía inicia.

El primer rey es un hombre llamado Saúl. Saúl hace su aparición inmediatamente en el capítulo 9. Y con Saúl tienen todos los resultados que Samuel les había predicho. No toma mucho tiempo para que el primer rey comience a manifestar las trágicas realidades que pude traer un monarca unilateral a su pueblo.

Esto ya nos lleva a nuestra historia, la historia acerca de los reyes. Estamos ya en la época de los reyes y Saúl es el primero. Veamos esta historia, en ella veremos algunas relaciones. El punto en donde comenzamos será la historia de la primera familia real. Estaremos viendo a esa familia, la familia de Saúl, y en particular a un hijo de Saúl que tiene por nombre Jonatán. Él nos es presentado hasta el capítulo 13, así que nos tomará un momento llegar ahí. Pero recordemos que él es la persona que estamos tratando, veremos la monarquía desde la experiencia de Jonatán.

Él no creció dentro de la casa de un rey, porque Saúl no fue rey sino hasta que fue seleccionado como tal. Él era un campesino, pero era una persona interesante. Cuando era un jovencito, de acuerdo con los primeros versículos del capítulo 9, algunos de los burros de su abuelo se perdieron, pero estos animales eran realmente valiosos. Así que el padre de Jonatán, Saúl, fue a buscar los burros de su padre, quien era el abuelo de Jonatán. La extensa búsqueda por los burros falló y no pudieron localizar a los animales perdidos, por lo que Saúl fue con el profeta Samuel en el momento que está buscando a los asnos de su padre. Esto lo vemos en el 9:20. Como ven, nos movemos muy rápido. Entonces Samuel dijo a Saúl, quién es el que busca los burros de su padre, sólo esto, “Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre?”

¿Qué significa esto? Samuel le está explicando que él, Saúl, el campesino que está buscando a los burros, será el primer rey de Israel. El deseo de los israelitas de tener un rey será privilegio de su casa, de la casa de su padre. Él será el primer rey. Comenzando con una búsqueda de bajo nivel para encontrar unos burros perdidos, esto culmina en ser una inesperada exaltación a las alturas, es una maravillosa promesa de que este buscador de burros será el primer rey de Israel. Por lo que nos dicen las Escrituras aprendemos que Saúl era alto, de tez oscura y muy atractivo. Incluso que era de la tribu de guerreros de Benjamín. Así que desde la perspectiva humana el parecía ser la opción perfecta, esto si lo juzgamos por su apariencia externa. En realidad, su carácter no coincide con sus atributos físicos, alto, atractivo, de una tribu de guerreros, pero en realidad tenía un carácter débil, más débil de lo común, y esto sería manifestado de manera inconfundible durante su largo mandato como rey. Y en Hechos 13:21 dice que Saúl reinó durante cuarenta años, esto es un término muy largo, cuarenta años.

No tomó muchos años antes de que su debilidad apareciera, y entonces la gente tuvo que lidiar con él durante cuatro décadas. Cuando Saúl se fue a casa, es cuando llegamos al capítulo 10, fue a su casa para reunirse con Samuel, discretamente se guardó en secreto la noticia de que él sería elevado a rey, 10:16 nos dice esto. Y cuando fue el momento de que el saliera a escena, 10:20, lo vemos que lo tiene bien escondido. Este es el alto, de tez oscura y atractivo Saúl, quien en el fondo es un cobarde, tímido e inseguro, su timidez y cobardía caracterizaron constantemente su reinado. Era un hombre lleno de temores, dudaba de sí mismo, se ponía paranoico con sus rivales potenciales, actuaba arrebatadamente como la gente paranoica lo hace para compensar su ineptitud como líder y su falta de fortaleza.