Solo para chicas - Sonia Rigoli Santos - E-Book

Solo para chicas E-Book

Sonia Rigoli Santos

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Beschreibung

"Solo para chicas" es un libro para adolescentes que lidian con los conflictos comunes de esa etapa de la vida. Con un lenguaje atractivo, la autora se dirige a las lectores por cuestiones delicadas como la autoestima, la elección de amistades y las relaciones amorosas. El libro presenta diversas narrativas bíblicas que involucran a señoritas y sus elecciones, y presenta aplicaciones útiles para hoy. Con la ayuda de especialistas, trae orientaciones sobre las transformaciones que ocurren en el cuerpo femenino entre la infancia y la adolescencia, así como sobre el cuidado del cabello y la selección del vestuario. También aborda dudas sobre el sexo; enfermedades transmitidas sexualmente; la línea divisoria entre enamorarse, amor y pasión; moda y estilo. Además, muestra los recursos que puede utilizar una adolescente cristiana para enriquecer su juventud y ser feliz. Ciertamente, este libro será de gran ayuda para todas las jovencitas que desean ser fieles a Dios.

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Seitenzahl: 210

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Solo para chicas

Sonia Rigoli Santos

Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina.

Índice de contenido
Tapa
Dedicatoria
Acerca de la autora
1 - La “patita fea”
2 - “Los padres son todos iguales, solo cambia el domicilio”
3 - “Dime con quién andas y te diré quién eres”
4 - El País de Nunca Jamás, fuente de la juventud y otros mitos
5 - Personalidad atrayente
6 - Invierte en ti misma
7 - Piel de durazno
8 - La “tarjeta de visita”
9 - Salta a la vista
10 - “¿Vamos a movernos?”
11 - ¡Cuidado! ¡Peligro!
12 - Mi vida, un libro abierto
13 - Superheroínas
14 - Jovencitas versus jovencitos
15 - “Cuando el ‘sapo’ se convierte en ‘príncipe’ ”
16 - ...Y Narciso se transformó en una flor
17 - Amor a primera vista versus amor hasta perderlo de vista
18 - “La muchachita, cuando se cansa de las muñecas...”
19 - El césped del vecino siempre parece más verde
20 - Tú en la pasarela
21 - Un culto diferente
22 - Una fiesta ¿para quién?
23 - “Ser o no ser, he aquí el interrogante”

Solo para chicas

Sonia Rigoli Santos

Dirección: Stella M. Romero

Traducción: Graciela López de Pizzuto

Diseño de tapa: Ivonne Leichner

Diseño del interior: Giannina Osorio

Ilustraciones: Shutterstock (Banco de imágenes)

Segunda edición, e - Book

MMXX

Libro de edición argentina

IMPRESO EN LA ARGENTINA - Printed in Argentina

Es propiedad. © 2010 Casa Publicadora Brasileira. © 2016, 2020 ACES.

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.

ISBN 978-987-798-199-5

Santos, Sonia

Solo para chicas / Sonia R. Santos / Dirigido por Stella M. Romero. - 1ª ed. - Florida : Asociación Casa Editora Sudamericana, 2020.

Libro digital, EPUB

Archivo digital: Online

Traducción de: Graciela López de Pizzuto.

ISBN 978-987-798-199-5

1. Cristianismo. 2. Mujeres. I. Romero, Stella M., dir. II. López de Pizzuto, Graciela, trad. III. Título.

CDD 248.843

Publicado el 10 de junio de 2020 por la Asociación Casa Editora Sudamericana (Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires).

Tel. (54-11) 5544-4848 (Opción 1) / Fax (54) 0800-122-ACES (2237)

E-mail: [email protected]

Web site: editorialaces.com

Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación (texto, imágenes y diseño), su manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros medios, sin permiso previo del editor.

Dedicatoria

Dedico esta obra primeramente a Dios, que me inspiró a crear el proyecto “Encuentro para Jovencitas”, me dio la sabiduría para desarrollarlo y me motivó para volcarlo al papel.

A mis hijos, Carlos Eduardo y Carla Beatriz, y a mi yerno, Ricardo, con los cuales he vivido y aprendido a amar y a ver la vida de una manera diferente.

A mi esposo, el pastor Enio dos Santos, quien me ha apoyado.

A mis amigos profesionales, que aceptaron el desafío de leer algunos capítulos analizándolos y corrigiéndolos, y me orientaron a fin de que el libro pudiera ser todavía más útil a sus lectoras.

A las jovencitas y los jovencitos que ya formaron parte de nuestros encuentros, y que son motivo de mis oraciones.

Y a todas las jovencitas que tuvieron acceso al libro: este libro fue escrito pensando en ustedes.

Acerca de la autora

Sonia María Rigoli Santos, diplomada en Teología, es la primera mujer brasileña que ha recibido el título de profesora en Teología de un seminario brasileño perteneciente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Ha sido profesora de Religión durante casi veinte años en diferentes escuelas, incluso en la UNASP (Universidad Adventista de São Paulo), predio de Hortolândia, Estado de São Paulo, en la Rep. del Brasil, durante doce años. Últimamente, ha sido directora del Ministerio de la Mujer en diferentes Estados pertenecientes a la Unión del Sur Brasileño.

Conociendo de cerca las necesidades de los adolescentes y poniendo el corazón en los alumnos, y teniendo sus hijos en edad adolescente, creó un programa al cual denominó “Encuentro de Jovencitas Adolescentes”. Lanzó este programa en los estados de Santa Catarina, Rio Grande do Sul, Paraná y Mato Grosso do Sul, en el Brasil.

Asumiendo la seguridad de que existen otras mujercitas que necesitan aclaraciones acerca del contenido de estos temas y ante la imposibilidad de alcanzarlas, Sonia resolvió escribir este libro; con la incentivación de su hija, Carla Beatriz, quien la ha apoyado en las conferencias y observado la reacción positiva de las oyentes.

Su sueño es ayudar a formar una nueva generación de muchachas bonitas, elegantes, finas y puras, que puedan establecer una diferencia en el lugar en que se encuentren. Ella muestra a las adolescentes que vale la pena seguir el plan de Dios para desarrollar interrelaciones positivas con el sexo opuesto y, finalmente, ver los sueños de un amor que se convierte en realidad para el resto de la vida.

Capítulo 1

La “patita fea”

¿Conoces la historia del patito feo? Esta es la historia: en un nido había un huevo que era diferente, y fue empollado por una pata. Al nacer los patitos, el último era tan feo y desaliñado que acabó siendo el blanco de risas y burlas, y también fue rechazado por la madre pata. Entristecido, buscó otro lugar para vivir. Sin embargo, nadie lo quería, por causa de su fealdad.

Hasta que, en la primavera, observó a unos lindos cisnes que volaban y se deslizaban por sobre las aguas cristalinas de un lago. Intentó imitarlos y vio, en ese momento, su imagen reflejada en las aguas. Descubrió entonces que en realidad no era un pato, sino que era ¡un bello cisne! Había crecido y se había transformado.

¿Te ves como una linda cisne o como una “patita fea”?

Con toda seguridad, no es nada fácil ser el “patito feo”. Durante mi infancia, mi abuela acostumbraba clasificar a sus “nietas súper”, valorizando la belleza de cada una. Su lista siempre comenzaba con la más bella, hasta la más fea. Una prima mía y yo éramos las últimas de su lista; la cual, por misericordia, detenía siempre en nosotras dos, sin definir claramente quién era la última.

¿Cómo mantener la autoestima elevada cuando nos sentimos la más fea, la que tiene menos gracia, la destituida de los atractivos naturales?

Cuando nos miramos en el espejo, hasta podría no gustarnos nuestra nariz, los cabellos, el color de los ojos, etc.; y si el tamaño del espejo es más grande, podríamos estar en desacuerdo con algunos puntos de nuestra silueta. Sin embargo, ¿quién se considera perfecta, si aun las mujeres clasificadas como las más bonitas del planeta se encuentran “defectos” donde estos no existen?

La historia

Ella era una jovencita común. Al igual que tú, también soñaba. Dentro de sus sueños dorados, imaginaba que un día encontraría “al príncipe encantado”. Entonces, apareció por aquellos lugares un hombre muy especial. Además de lindo, ¡era determinado, trabajador, educado, cortés, atlético y fiel a Dios!

¡Guau! ¡Era todo lo que una mujer podía desear! ¡Tal vez, en su corazón había nacido el secreto deseo de que él la mirara y la admirara! Si él la escogiera... Sin embargo, inmediatamente pudo percibirse que él ya había hecho su elección. Y lo peor fue que había escogido a su hermana menor.

Amilanada y resignada, ella lo observaba a la distancia. Jamás tendría una oportunidad. A final de cuentas, su hermana era exactamente lo opuesto de ella: era linda, exuberante, sonriente y extrovertida, ¡además de poseer otras cualidades! Ella no había heredado la misma belleza y, tal vez por esa razón, era tímida y retraída.

Era una fuerte rival; no se podía competir: ella lo sabía. El jovencito jamás se fijaría en ella. Además, solo tenía ojos para su hermana. Durante siete años ella siguió observando el noviazgo a la distancia, intentando imaginarse estar en el lugar de la hermana, como muchas jovencitas lo hacen.

Siete años es mucho tiempo para vivir una mentira. Mientras su hermana esperaba el día de su casamiento, a ella se le iba pasando la edad de casarse. Finalmente, fijaron la fecha de casamiento. La hermana vivía apasionada con el ajuar, el vestido, la fiesta y los invitados. Ella, en cambio, tenía que atender a los preparativos de la ceremonia, la limpieza del lugar, la decoración y la preparación de los alimentos.

Llegó el gran día. El día más feliz de su hermana... y su día más desdichado. Entonces, algo inusitado, sorprendente y extraño sucedió: al final de la fiesta, su padre la llamó a su lado y le ordenó que fuera inmediatamente a la habitación del joven desposado, pues ella sería la novia de aquella noche.

Me imagino que, con una mezcla de alegría, miedo y tristeza, ella se preparó de la mejor manera. En aquel momento, las dudas debieron de haber asaltado su corazón: ¿Cómo reaccionaría el novio al percibir la traición? ¿culparía a ella? ¿Comenzaría a amarla o a odiarla? Y la hermana, ¿podría perdonarla, aun siendo consciente de que, en su cultura, una hija jamás desobedecería al padre?

¿Conoces esta historia? Está en Génesis 29: Raquel, la joven bonita y amada, y Lea, la “patita fea”.

La belleza exterior de Raquel, mientras tanto, escondía en gran parte su carácter. Era peleadora, celosa, y casi siempre era ella quien comenzaba las peleas por el marido.

Por otro lado, vemos en Lea a una mujer dócil y ansiosa por conquistar el afecto de su esposo. ¿Te has dado cuenta de cómo las personas tienen puntos fuertes y puntos débiles? Raquel tenía buena apariencia, pero no tenía un buen carácter; Lea tenía un buen carácter, pero le faltaba la belleza exterior. ¿Qué elegirías, si estuvieras en esa situación?

Puede ser que, hoy en día, prefieras la belleza; sin embargo, ¿cuánto tiempo dura? ¿Cuáles son las ventajas que ofrece la belleza? ¿Estudio? ¿Trabajo? ¿Dinero? ¿Posición social? Tal vez, contribuya tanto como una ropa elegante en una vidriera: todos los que pasan la admiran, sienten el deseo de obtenerla; sin embargo, ¿sirve para todos? ¿Es el maniquí correcto? El color ¿combina? ¿Le sienta bien? ¿Sirve para la estación? ¿Es apropiada para el evento?

Tú puedes ser la jovencita más linda del mundo, puedes ser apreciada, deseada y hasta envidiada, pero ¿cómo es tu carácter? ¿Posees una personalidad atractiva? ¿Es fácil convivir contigo? ¿Eres agradable, amigable y simpática? ¿Eres honesta, trabajadora y eficiente? ¿Eres altruista y desprendida? Como estás notando, la belleza necesita estar acompañada por otras virtudes.

Si no te juzgas como una persona muy bonita, pero tienes algunas de las demás cualidades, ¡acéptalo: eres una persona valiosa!

Intenta desarrollar una personalidad atrayente siendo una verdadera amiga, simpática y optimista. ¡Esto funciona como un imán! Sonríe, y las personas te sonreirán. Si tienes muchos amigos, ellos te conocerán mejor y verán de cerca ¡qué maravillosa jovencita eres!

¡Qué bueno que las costumbres de hoy en día sean diferentes de aquellas del tiempo de Raquel y Lea! Con toda seguridad, no te obligarán a casarte con alguien que no te ama ni enviarán a ningún hombre a casarse contigo. Tu futuro está en tus manos.

Acuérdate de que eres muy especial, pues Dios te creó con mucho cariño. Nadie en este mundo se parece a ti: ¡eres única! El Señor te ama tanto que se sacrificó para obtenerte para siempre; no con un trabajo de siete o de catorce años, como lo hizo Jacob, sino con su propia vida. Por esto, jovencita, eres una persona amada por Jesús. ¡Vive feliz y sé radiante! Alguien te ama y ha hecho de todo para tenerte viviendo a su lado, feliz, para siempre. ¡Ámalo!

Si amas a Jesús, las personas verán la diferencia que obra el amor de Dios en tu vida. Cuando estamos enamorados, ¡los ojos brillan, la sonrisa es espontánea, y conquistamos nuevas energías y buena disposición para vivir!

Capítulo 2

“Los padres son todos iguales, solo cambia el domicilio”

¿Alguna vez te hiciste esta pregunta?: “¿Por qué mis padres no me entienden?” ¿Te has quejado o estuviste en desacuerdo con las órdenes de tus padres? ¿Querías hacer algo y ellos te dijeron que no? ¿Alguna vez estuvieron en desacuerdo con tu ropa, tus amigos, horarios o tipos de recreaciones, y tú insististe, pero ellos continuaron firmes en su posición?

¿Por qué será que los padres no entienden a las hijas? Lo peor es que, cuando comienzas a quejarte frente a tus amigas, expresan los mismos reclamos. Y es ahí cuando llegas a la inevitable conclusión: “Los padres son todos iguales, solo cambia el domicilio”. ¿Será justamente así, realmente?

La historia

Era una linda jovencita, delicada, alegre y solícita. Como ocurre con todas las hijas únicas, su padre la amaba y la mimaba por demás. Tenía sus sueños propios de la juventud y, uno de ellos, con toda seguridad, incluía el encontrar su gran amor, con quien querría vivir feliz para siempre.

Un día, su padre partió hacia una arriesgada misión. La amada hija se apoyó sobre el portón de entrada, saludándolo y enjugando sus lágrimas, mientras él desaparecía en la última curva. Los días pasaron sin que ella recibiera ninguna noticia de él. Diariamente, elevaba oraciones fervorosas en favor de la seguridad de su padre. Las idas hacia el portón de entrada se volvieron más frecuentes; su nostálgica mirada lo buscaba siempre en el camino.

Después de tanto esperar, ¡lo reconoció en medio de la polvareda del camino! Feliz y agradecida a Dios, corrió para abrazarlo. ¡Quería ser la primera en saludarlo!

Contrariamente a sus expectativas, aquel padre no se puso feliz al verla y comenzó a llorar, diciendo que ella era para él un motivo de calamidad. Horrorizada y con el corazón partido, intentaba descubrir qué era aquello tan malo que habría hecho, que pudiera haberlo lastimado, dado que siempre intentaba demostrarle amor puro y verdadero. Además, se había preocupado por su seguridad, había orado por él y lo esperaba con ansiedad. ¿Se había olvidado de lo que era una hija tan dedicada?

Después de que el padre consiguiera calmarse lo suficiente para hablar, el misterio de su extraña reacción se pudo aclarar. Él había hecho una promesa a Dios: si tuviera éxito en su trabajo, al volver a su casa ofrecería al Señor, en sacrificio, la primera cosa que apareciera delante de él. Eso significaba que todos los sueños que ella y él habían tenido para su vida entera jamás se volverían una realidad.

Ella debería permanecer encerrada en su casa, en comunión con Dios, hasta su muerte. Resignada, la joven hizo a su padre solamente un pedido: salir por los campos, bosques y montañas, junto con sus amigas, durante dos meses. Quería despedirse del calor del sol, de la frescura de la brisa, del perfume y de la belleza de las flores frescas, y de la visión de los pájaros volando por el cielo azul.

¡Qué historia extraña es esta! Se encuentra en la Biblia. Es la historia de Jefté, uno de los jueces de Israel, y de su hija, alguien de quien ni siquiera sabemos su nombre. Puedes leer esta historia; está en Jueces 11: 29 al 40.

¿A quién le gustaría tener un padre como Jefté? Lógicamente, ¡tu primera respuesta habrá sido un NO rotundo!

Jefté era un hombre que temía a Dios. Había sido escogido por él para encabezar el ejército de Israel en contra de los amonitas y conquistar la victoria. Jefté también era un buen padre; jamás intentaría hacer alguna cosa que lastimara o hiriera a su amada hija. Entonces, ¿por qué actuó de esa manera? Porque, por encima del amor hacia su hija, él amaba a Dios. Fue por eso que ella –con quien compartía la misma devoción a Dios– aceptó ese destino inconcebible.

Qué bueno que hoy en día los padres no realizan más ese tipo de promesas, ¿no es cierto? Sin embargo, ¿no es exactamente por desconocer integralmente las razones que movilizan a tus padres que te has rebelado? Tus padres han recibido una orden directa de Dios: “Instruye al niño en su camino” (Prov. 22:6); “Y estas palabras que yo te mando hoy [...] y las repetirás a tus hijos” (Deut. 6:6, 7).

Cierto día, Dios envió una fuerte advertencia a un padre porque sus hijos estaban haciendo cosas erróneas; siempre los reprendía sin el vigor necesario para corregirlos. Entonces, Dios le dijo que esos dos hijos suyos, que eran irreverentes, morirían juntos. El padre era el sacerdote Elí, y sus hijos se llamaban Ofni y Finees. El jovencito Samuel fue el encargado de la transmisión de la dura reprensión (investiga esta historia en 1 Sam. 2:12-3:14). Esto nos muestra que Dios demandará a cada padre por no tener una actitud firme cuando se enfrenta con las equivocaciones de los hijos.

Como Jefté, a tus padres no les gustaría hacer algo que te pudiera lastimar. Sin embargo, la orden del Señor pesa sobre los hombros de ellos, especialmente cuando deseas alguna cosa aparentemente inocente y buena, pero peligrosa. Dios encomendó a tus padres la tarea de mostrar lo que es mejor para ti.

Dios dio a algunos padres mayor experiencia y conocimiento de su Palabra y, por lo tanto, el saber mejor cómo orientar a sus hijas. Y Dios, el Padre de todos, el Padre de tus padres y tuyo también, te ama mucho más que tus padres terrenales. Y, créelo, ¡jamás te exigiría que hicieses alguna cosa que pudiera lastimarte o herirte!

Él te quiere. Tú eres su herencia y recompensa, de acuerdo con lo que dice Salmo 127:3: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”. Él desea que seas vencedora en la guerra cotidiana en contra del mal, para abrazarte y tenerte junto a él eternamente.

Sus órdenes y los “No” tienen una razón de ser: contribuyen a tu felicidad actual. Impedirán que un día te vayas a sentir avergonzada por lo que hayas hecho de forma desacertada, e incluso proyectarán alegría para la vida futura.

Por lo tanto, cuando estés en desacuerdo con las reglas y las órdenes dadas por tus padres, y no consigas entender el por qué, tómate un tiempo, como hizo la hija de Jefté. Tiempo para reflexionar y aceptar las reglas y los “No”. Aun cuando estés llorando y apoyándote en tus amigas, pide a Dios que te dé un corazón receptivo a su voluntad. ¡No te arrepentirás!

Capítulo 3

“Dime con quién andas y te diré quién eres”

¿Estás de acuerdo con este dicho? ¿Cómo eliges a tus amigos? ¿Son personas como tú, con los mismos valores, gustos y preferencias?

La historia

Ella vivía en una hacienda, pues sus padres eran ganaderos. Era la única hija de la familia, ya que tenía once hermanos. Siendo la única, era difícil que siempre la comprendieran. Sus entretenimientos, las conversaciones, los intereses, y hasta la manera de encarar la vida eran diferentes de los del resto. ¡Al final de cuentas, ella era una niñita!

Cuando se convirtió en una jovencita, la familia se mudó más cerca de una ciudad. ¡Qué feliz se puso! Por fin vería a otras jóvenes de su edad. Podría saber todo con respecto a ellas: qué cosas hacían y cómo se vestían. Haría amistades, y tendría con quién conversar sobre asuntos femeninos; conocería a nuevos jovencitos y descubriría cómo las jovencitas se relacionaban con ellos. Con estos pensamientos en su mente, salió de su casa con la intención de acercarse a las muchachitas de esa ciudad.

Pero ¡qué pena! No sabía que necesitaba escoger muy bien a las amistades con quienes iba a relacionarse, y por ser nueva en la ciudad y al desconocer los peligros que allí existían, comenzó a relacionarse con personas de reputación nada recomendable. Probablemente, poco a poco, haya comenzado a hablar y a vestirse como ellas y a frecuentar los mismos lugares.

Fue ahí que conoció a un jovencito que se enamoró de ella. Las amigas debieron de haberla incentivado; después de todo, ella era un “buen partido”. Seguramente, debió de haber seguido la orientación de ellas acerca de cómo debería actuar en este nuevo tipo de interrelación. Pero, perdió su virginidad. Cuando la noticia llegó a su hogar, sus hermanos se pusieron furiosos. Consideraron esto un ultraje, una afrenta, para su familia.

Cuando supo del riesgo que corría e intentando amenizar la situación, aquel joven pidió a su padre que fuera a la casa de la muchacha para pedir su mano en casamiento. Sin embargo, los hermanos le impusieron una condición: todos los hombres de la ciudad deberían ser circuncidados. 1

La condición fue aceptada.

Mientras los hombres se recuperaban de la “cirugía”, los hermanos de la jovencita, a traición, invadieron la ciudad y mataron a todos. Cuando el padre supo lo que había ocurrido, se horrorizó por la manera vengativa y cruel con que sus hijos trataron el caso.

Ellos se defendieron diciendo: “[...] ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?” (Gén. 34:31). Este triste y violento episodio, lleno de ira, venganza y crueldad, comenzó sencillamente porque una muchachita estaba formando, erróneamente, nuevas amistades.

Esta historia está en la Biblia, y puedes leerla en Génesis 34:1 al 31.

Querida jovencita, es natural y real tu deseo de tener amigas; todas las personas buscan tener contacto humano pues fuimos creados para esto. Está muy bien tener con quien conversar, andar, estudiar, pasear, jugar, distraerse, ver vidrieras y hacer compras. Está correcto tener a alguien que nos entienda, que enjugue nuestras lágrimas y se ría con nosotros. Alguien a quien le podamos contar nuestros secretos; alguien en quien confiemos.

Amigos son aquellas personas con las cuales podemos contar en las horas difíciles. Las amistades son para siempre y nos acompañan toda la vida. Es exactamente por eso, por ocupar un lugar así, tan importante y especial en nuestras vidas, que necesitamos escoger bien nuestras amistades.

¿Te has fijado en cómo tenemos la tendencia a imitar a nuestros amigos en la manera de hablar, en el vocabulario, en la manera de mirar, de gesticular, en la alimentación, en los gustos musicales, en las lecturas y en las elecciones de la vestimenta?

Esta misma influencia que ellos ejercen sobre ti, tú la ejerces sobre ellos; tú eres un poco de ellos, y ellos son un poco de ti. Es por eso que la Biblia nos aconseja que nos cuidemos con las amistades: “Bienaventurado [quien] [...] noanduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal. 1:1; énfasis añadido).

Mientras Dios nos advierte que no oigamos el consejo de las personas de carácter dudoso y que jamás formemos parte de su círculo de amistades, también nos invita a estrechar los lazos de amistad con Jesús: “[...] Y amigo hay más unido que un hermano” (Prov. 18:24).

En la Biblia, vemos ejemplos de verdaderos amigos: David y Jonatán, Ruth y Noemí, Pablo y Silas, Eliseo y la mujer sunamita. De modo tal que, al escoger a tus amigos, deberías buscarlos entre las personas que realmente merezcan tu amistad e influencia. Sé selectiva.

De esta manera, así como no te unes a los delincuentes o los irrespetuosos de la Palabra de Dios pues sabes que podrías ser confundida con uno de ellos, de igual modo no deberías asociarte con personas de las cuales, algún día, pudieras avergonzarte, o sentirte en la obligación de mentir, por causa de ellas, a tus padres o a otras personas que desean lo mejor para ti. Acuérdate de que tu mejor Amigo, Jesús, quiere estar en tu grupo de amigos.

¡Tu influencia tiene que hacerse sentir entre todos ellos!

1 Circuncisión: consiste en cortar una porción del prepucio del pene que cubre el glande, dejándolo permanentemente al descubierto.

Capítulo 4

El País de Nunca Jamás, fuente de la juventud y otros mitos

¿Conoces la historia de Peter Pan? Es el personaje de una fábula que vivía en el país de Nunca Jamás, un lugar donde los niños nunca crecían. Peter Pan realmente no quería crecer, pues creía que solamente los pequeños podían vivir jugando libremente, y ser felices.

Esta idea no es solamente de los cuentos y las películas. ¿Sabías que existió un tiempo en el cual se creía que era posible ser siempre jóvenes? Alguien desperdigó la noticia de que, en algún lugar remoto del planeta, existía la fuente de la juventud, y que las personas ancianas que bebieran de esa agua se volverían jóvenes, y jamás envejecerían.

Así que, en el año 1513, Ponce de León, gobernador de Puerto Rico, se sintió interesado en descubrir la mencionada fuente por sí mismo. El día 8 de abril desembarcó en San Agustín, en la costa de Florida, y tomó posesión de la tierra en nombre del rey de España. Entonces se internó en el continente, en busca de la fuente milagrosa. Bebió de todas las fuentes que encontró, nadó en todos los lagos y los ríos, pero se frustró cuando descubrió que la fuente de la juventud no estaba allí.