Súcubo - Vanessa Salt - E-Book

Súcubo E-Book

Vanessa Salt

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Beschreibung

«Encontré el tablero en una tienda vintage donde fuí con… no, demasiado doloroso. De cualquier manera, fue la tabla la que me encontró a mí. Sigo sin acordarme de haberla comprado; de repente estaba allí en mi bolsa». En una fría noche de febrero, Amir se reúne con sus amigos en su apartamento para probar la Ouija que encontró en una tienda. Él jamás ha creído en espíritus, a diferencia de Isabelle, su antigua novia y cuya ruptura aún no ha superado. El puntero empieza a señalar letras y las luces se encienden y se apagan. El poder de la Ouija le hará vivir una experiencia sexual tan tenebrosa como placentera.

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Seitenzahl: 30

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Vanessa Salt

Súcubo

LUST

Súcubo

Original title:

Maran - erotisk novell

Translated by Cymbeline Núñez

Copyright © 2019 Vanessa Salt, 2020 LUST, Copenhagen.

All rights reserved ISBN 9788726518764

1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0

No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.

Súcubo

—Nunca le hagas preguntas acerca del espíritu de la muerte.

—No juegues a solas.

—Despídete siempre.

Todo el mundo se ha quedado en silencio. Todos miran el tablero fijamente. Está en el suelo, en el centro del círculo creado por nuestros cuerpos. ¿Cuántas veces hemos hablado de hacer esto? Y ahora, por fin sucede.

«Por fin», suena como algo positivo.

—No te amilanes ahora, Amir —Frida sonríe y me da un codazo. Intenta permanecer tranquila, pero ella será la que más se asuste cuando empecemos a jugar. Su piel pálida se pondrá aún más pálida y su maquillaje se emborronará—. Si no lo hacemos ahora, no lo haremos nunca.

Jamila asiente con la cabeza y sus rizos negros rebotan en su coleta. Tiene los ojos excitados. Oscuros y morenos como la tierra del bosque de noche.

—Además, tenemos que darnos prisa para volver a casa con los niños.

—Oh, venga ya —murmura Isak—. ¿Conseguiste una niñera, verdad?

—Sí, pero no me fío de ella.

—La última vez metió la comida en un…

Dejo de escucharles y tomo el puntero del tablero. Pesa más de lo que yo pensaba. De color castaño y de madera. Tiene forma de triángulo. Hay un agujero en el centro del tamaño de un ojo y está cubierto de vidrio.

Encontré el tablero en una tienda vintage donde fuí con… no, demasiado doloroso. De cualquier manera, fue la tabla la que me encontró a mí. Sigo sin acordarme de haberla comprado; de repente estaba allí en mi bolsa.

Inspirado por todas las películas de terror que he visto, tomo el puntero y contemplo el salón a través del vidrio. La luz del techo está apagada, pero dejé la luz encendida en la cocina y el pasillo, y hay algunas luces en las ventanas. Son luces navideñas y no he tenido la energía suficiente para retirarlas aunque estemos en febrero. Ella era la que se ocupaba siempre de cosas así. Antes. Da igual que hayan pasado un par de años, sigue siendo difícil pensar en ello.

Todo se distorsiona a través del cristal. Más cerca. Pero no se puede decir que haya visto algún fantasma.

—¡Bu! —Jamila ríe y me empuja—. Te he asustado, ¿verdad?

Dejo el puntero encima de la tabla y sacudo la cabeza; me niego a que vea que me ha asustado. Mi corazón se acelera y tengo las palmas de las manos sudando.

—Muy graciosa.

La tabla parece algo sacado de una película de Hollywood. El tipo de letra es antiguo y tenebroso. Demonios. Murciélagos. Estrellas y símbolos y soles sonrientes con ojos negros. En las esquinas superiores hay un «Sí» y un «No». Luego las letras. Los números. «Adiós» en la parte inferior de la tabla.

A lo mejor tienen razón. A lo mejor esto me hará olvidar. Por lo menos durante un ratito. Pero las películas de terror no me asustan, así que, ¿cuáles son las probabilidades de que esto me asuste?

—¿Empezamos? —blando el puntero en el aire delante de mis amigos—. Ya son las nueve.

Isak bosteza. Su cabello es marrón y suave y lleva una camisa ceñida. Rosa.