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La palabra «tamar» se traduce por «palmera», un árbol cuyo tronco puede alcanzar una altura de hasta 15 metros y es símbolo de grandeza y firmeza. Tamar (Gén 38), la nuera de Judá a quien no se le dio la oportunidad de reconstruir su vida en el seno de Israel, teje una crítica firme y desafiante contra tres elementos fundamentales de la identidad del pueblo de Israel a partir de una reclamación de derechos impropia de una mujer, más aún si es extranjera, en Israel. Y al hacerlo da textura y profundidad a las historias de los patriarcas en la Biblia, siempre provocadoras.
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Seitenzahl: 37
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Índice
Portada
Portadilla
Créditos
Introducción
Un nombre sugerente y una historia provocativa
Una historia contada en perspectiva masculina; o no
Qué nos enseña Tamar a las mujeres
Qué podemos aprender todos de Tamar
Mujeres Tamar en las que mirarnos
Esquema visual
Para el trabajo individual
Dinámica grupal
Rutinas de pensamiento
Bibliografía
Biografía de la autora
Colección dirigida por Silvia Martínez Cano
© SAN PABLO 2021 (Protasio Gómez, 11-15. 28027 Madrid)
Tel. 917 425 113 - Fax 917 425 723
E-mail: [email protected] - www.sanpablo.es
© Miren Junkal Guevara 2021
© Ilustración de portada: Silvia Martínez Cano 2021
© Ilustraciones de interior: Montserrat Martín Blanco 2021
Distribución: SAN PABLO. División Comercial
Resina, 1. 28021 Madrid
Tel. 917 987 375 - Fax 915 052 050
E-mail: [email protected]
ISBN: 9788428561297
Depósito legal: M. 18.629-2021
Printed in Spain. Impreso en España
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio sin permiso previo y por escrito del editor, salvo excepción prevista por la ley. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la Ley de propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del Código Penal). Si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos – www.conlicencia.com).
La segunda parte del libro del Génesis (Gén 1250) concentra los relatos sobre los patriarcas de Israel, los fundadores del pueblo; hombres destacados por su fe, su disponibilidad, su capacidad de encajar la dificultad y el conflicto. Y también hombres enamorados, hombres con temperamentos imposibles, hombres incansables…
Así, cuando Israel piensa en sus antepasados, los recuerda como «hombres buenos, nuestros antepasados de épocas diversas. El Altísimo les concedió muchos honores y los engrandeció desde hace mucho tiempo» (Eclo 44,1-2).
Pero como la Biblia es siempre «provocadora», es decir, llama a algo, despierta y suscita la curiosidad y la sospecha, en esas historias de «padres de la patria» descubrimos un tejido que en algunos de sus hilos son historias de madres, esposas, hermanas…; relatos de la rama femenina de las familias que, como parte de la trama que son, dan textura, profundidad y tridimensionalidad a la historia de los varones.
Dentro de esas historias de la rama femenina de Israel, la historia de Tamar (Gén 38), la nuera de Judá a quien no se le dio la oportunidad de reconstruir su vida en el seno de Israel, destaca, precisamente, por su carácter provocador.
Para empezar, literariamente, el capítulo 38 del libro del Génesis parece un texto mal colocado; aparentemente, interrumpe la historia, parece no tener conexión con la presentación de José que se está haciendo y, por alguna razón, se incorporó a la tradición de José en un momento tardío de composición de la misma.
Además, es una historia que contiene una crítica contundente a elementos que parecen imprescindibles en la identidad del pueblo de Israel del que los patriarcas son fundadores: la primogenitura, la ejemplaridad de los jefes de familia y la prevención contra el extranjero.
Pero, es importante notar también, que la provocación de la figura de Tamar viene del hecho de que el narrador la hace artífice de una reclamación de derechos, algo impropio de una mujer en Israel, y absolutamente impropio de una extranjera.
Por último, el nombre propio Tamar aparece asociado a otras historias de personas y lugares conflictivos y fronterizos de la Biblia, como si nuestra protagonista hubiera impreso en su nombre un relieve que obliga a considerar con especial atención los relatos en los que aparece.
Un significado lleno de sugerencias
La palabra tamar se traduce por «palmera», uno de los árboles que crece más fácilmente en Oriente Próximo, y cuyo tronco, que puede alcanzar una altura de hasta 15 metros, es símbolo de grandeza y firmeza.
Quizás por esta razón, el tribunal de Débora se sitúa a la sombra de una palmera que sugiere la solidez de su juicio, los andares cimbreantes y graciosos de la mujer del Cantar permiten compararla con una palmera (Cant 7,8) y las palmeras adornan muchos de los utensilios del templo del periodo salomónico.
Esta cantidad de sugerencias e imágenes puede explicar que en la Biblia Tamar sea el nombre propio de tres mujeres.
