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Temas de la medianoche es un libro diferente: lo que está puesto de relieve, en esta poesía, es el amor, la cadencia del amor, y todas las sutilezas que se desprenden de él: la ternura, la empatía, el cariño. La mirada de la poeta observa desde diferentes ángulos y situaciones, cómo se ama y a quién se ama. Y sigue en esta línea a veces cargada de inocencia, a veces de dramatismo, otras de inquietud, pero siempre partiendo del eje del "sí mismo". Sin el amor, no hay posibilidad de desplegar la existencia con todo su sentido y también con su sinsentido. Sin el amor, nada queda entre las manos; nada queda que sea totalmente válido. "Como si la tarde / pudiera decirnos algo, / en ese momento / en que tu mano / me llama a tu pecho, / yo me concentro / en nombrar / esto que no tiene nombre". Sin el amor, no hay mucho más para decir.
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Seitenzahl: 23
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Garrote, Jorgelina
Temas de medianoche / Jorgelina Garrote - 1a ed - Santa Fe :
Palabrava, 2025.
Libro digital, EPUB - (Rosa de los vientos ; 37)
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-4156-82-2
1. Poesía. I. Título.
CDD A861
Temas de la medianoche
Jorgelina Garrote
Editorial Palabrava
Diagonal Maturo 786
Santa Fe
www.editorialpalabrava.com.ar
Colección Rosa de los vientos
Directora de colección: Patricia Severín
Coeditoras: Viviana Rosenzwit y Susana Ibáñez
Diagramación y tapa: Álvaro Dorigo
Diseño de Colección: Álvaro Dorigo y Noelia Mellit
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723
ISBN 978-987-4156-82-2
Digitalización: Proyecto451
A mis hijos.
A Pablo.
Cada una de las razones que nos devuelven al amor
es la repetición de razones agotadas, agostadas.
¿Qué razón puede quedar en lo más irrazonable,
en eso que siempre llamaremos corazón?
Julio Cortázar
Temas de la medianoche, Salvo el crepúsculo.
11
Y este día
surca una línea
divisoria
entre lo dicho
y lo deseado,
entre la imagen
de vos
y las páginas
del libro
que no leo
o simulo
leer.
En la mesa
los papeles
testimonian
el desorden,
la tarea incumplida.
Qué imagen
—interroga—
a quién me refiero.
12
Y yo contesto
que no sé,
que elijo el exilio
de mí misma
antes que
el territorio
de tu cuerpo,
llanura
infinita.
13
Como si la tarde
pudiera decirnos algo,
en ese momento
en que tu mano
me llama a tu pecho,
yo me concentro
en nombrar
esto que no tiene nombre.
Será que el crepúsculo
es una música en la terraza,
el banco de más allá
que espera a los gorriones.
Y qué pierdo con pronunciar
lo que no debo,
despojarme de un latido,
lo que otros llaman
amor, pero no me basta.
14
Me vas a decir que cualquier atardecer
es igual a otro: cae la luz en un cuenco
que desconocemos.
¿Y si se va también tu voz,
el lento andar de tus pasos
cuando deambulamos, perdidos por la ciudad?
Es un capricho asirse a todo lo que se toca.
Me pregunto —como siempre—
qué harán los otros con sus demonios,
adónde los encerrarán.
Tengo miedo.
Tengo miedo de que la noche
se lleve las formas
de las cosas y luego no vuelvan.
Miedo a la curva del pasado.
Miedo a los sueños con túneles,
con aviones sin motor,
con bichos debajo de la cama.
Es un desamparo la noche si tus manos no están.
15
Cuando salí del edificio
la vereda y la calle
abundaban en flores amarillas.
¿Cómo florece el verano?
Allí estaban, desprendidas del árbol
queriendo interceptar
el ruido de
