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El deseo de Dios crea y mueve nuestra interioridad atrayendo y centralizando parte de lo que somos. Este libro recoge algunas reflexiones desde una perspectiva poco explorada: el deseo de las mujeres y el deseo pensado por ellas mismas. Sus autoras son teólogas y filósofas que se adentran en lo que el deseo de Dios significó para la vida creyente. Asomarnos al texto misionero de la samaritana, a la potencia mística de las metáforas vividas por Hildegarda de Bingen o a la esperanza luminosa de Etty Hillesum es recorrer parte de la vida trinitaria. Permite repensar las genealogías del conocimiento teológico y ciertas memorias creyentes que fueron dañadas. Recupera para ello exégesis y hermenéuticas textuales feministas, y plantea cuestiones subversivas que aún no han sido respondidas y que abren horizontes creyentes más éticos.
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Seitenzahl: 300
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Consejo de redacción de ALETHEIA
Dirección y coordinación:
Silvia Bara Bancel, Universidad Pontificia Comillas (Madrid)
Consejo asesor:
Mercedes Arbaiza Vilallonga, Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (Bilbao)
Virginia Raquel Azcuy, Pontificia Universidad Católica Argentina (Buenos Aires)
Carmen Bernabé Ubieta, Universidad de Deusto (Bilbao)
María Luisa Brantt Gómez, Universidad Católica de la Santísima Concepción (Chile)
Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa, Universidad Complutense (Madrid)
Carme Soto Varela, investigadora independiente (Madrid)
Teresa Toldy, Universidade Fernando Pessoa (Oporto)
Olga Consuelo Vélez Caro, Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá)
María del Socorro Vivas Albán, Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá)
¡Cuando las cosas llegan a los centros no hay quien las arranque!
FEDERICO GARCÍA LORCA, Bodas de sangre
Dedicado a (todos) los deseos de las mujeres que solo la Trinidad puede bastar
Autoras
Prólogo. EL DESEO ESTÁ EN LOS CENTROSMontserrat Escribano-Cárcel
1LA TRINIDAD, EL DESEO Y LA DISPUTA CONTEMPORÁNEA SOBRE EL GÉNEROSarah Coakley
1. TRES TESIS CENTRALES
2. EL TESTIMONIO BÍBLICO SOBRE LA ORACIÓN Y EL DESEO: ENCONTRARSE CON DIOS COMO «TRINO»
3. REPENSAR EL «GÉNERO» A TRAVÉS DEL PRISMA DE LA ORACIÓN Y EL DESEO: ¿POR QUÉ IMPORTA EL «GÉNERO»?
4. EL GÉNERO, LA TRINIDAD Y LA ENCARNACIÓN
5. CONCLUSIONES: ¿hACIA DÓNDE CONDUCE «EL GÉNERO EN DISPUTA»?
2«SEÑOR, DAME DE ESA AGUA» (Jn 4,15). EL DESEO DE DIOS QUE IMPLICA, COMPLICA Y CO-IMPLICAElisa Estévez López
1. INTRODUCCIÓN
2. IDENTIDAD DE LA MUJER DE SaMARÍA: CLAVES DE LECTURA E INTERPRETACIÓN LIBERADORAS
2.1. Una historia de misión (Jn 4,1-42)
2.2. Una historia de revelación y fe
2.3. Una historia tipo
3. EL DESEO DE DIOS QUE SE ABRE PASO EN LOS MÁRGENES (Jn 4,1-6)
3.1. Un encuentro con una mujer samaritana en una región heterodoxa y despreciada
3.2. Ser deseados por Dios: una puerta abierta al deseo de Él
4. DESPERTAR Y CONECTAR CON EL DESEO DEL «AGUA VIVA» (Jn 4,7-15)
4.1. De las preguntas a la Pregunta
4.2. Itinerario para conectar con el deseo de vida
5. AHONDAR EN EL DESEO DE DiOS Y REHABILITAR LOS PROPIOS DESEOS (Jn 4,16-28)
5.1. Una invitación a ampliar consciencia y discernir
5.2. Tocar el deseo escuchando al Otro
5.3. Dar culto a Dios en espíritu y en verdad y confesar al Mesías
6. EL DESEO QUE IMPLICA, COMPLICA Y CO-IMPLICA (Jn 4,29.39-42)
7. CONCLUSIÓN
3«LUZ Y FUEGO VIVOS». LA TRINIDAD SEGÚN HILDEGARDA DE BINGENTeresa Forcades i Vila
1. INTRODUCCIÓN
2. LA FORMA DE REPRESENTAR LA PRIMERA PERSONA DE LA TRINIDAD
3. LA FORMA DE REPRESENTAR LA SEGUNDA PERSONA DE LA TRINIDAD
4. LA FORMA DE REPRESENTAR LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD
5. LA FORMA DE REPRESENTAR LA UNIDAD DE LA TRINIDAD
6. EL ABRAZO DEL AMOR MATERNO DEL DIOS QUE NOS ALIMENTA
7. REFLEXIONES FINALES
4EL DESEO (DE LO) INFINITO. EMMANUEL LEVINAS Y LA APERTURA A LA ALTERIDADOlga Belmonte García
1. INTRODUCCIÓN
2. EL DESEO DE LO INVISIBLE
3. EL DESEO DE BONDAD
4. EL DESEO DE JUSTICIA
5. CONSIDERACIONES FINALES
5«LA VIDA ESTÁ LLENA DE SENTIDO A PESAR DE TODO». GESTOS PARA UNA MÍSTICA DE RESISTENCIAEmilia Bea Pérez
1. EL DESEO DE LUZ PRODUCE LUZ
2. PASIÓN Y COMPASIÓN
3. TESTIGO PARA LA HISTORIA
6LA VIDA TRINITARIA DE LAS MUJERES. LA SUBVERSIÓN DE LA REALIDAD Silvia Martínez Cano
1. A DÓNDE Y CÓMO DIRIGIR NUESTRA MIRADA
2. LA REALIDAD DES-CORPORALIZADA
2.1. Deseo, cultura y des-corporalización
2.2. La satisfacción del deseo: cuerpos que desean, cuerpos que no importan
3. LA VIDA TRINITARIA DE LAS MUJERES
3.1. Re-corporalizarse en Dios Trinidad. El deseo de Dios
3.2. El placer de Dios. La verdadera experiencia
3.3. Sobreabundancia trinitaria y comunicación
4. LA SUBVERSIÓN DE LA REALIDADDe LOS CUERPOS QUE NO IMPORTAN A LOS CUERPOS RESUCITADOS
4.1. La contraculturalidad de la vida trinitaria
4.2. Ser palabra y acción subversiva de Dios
5. BREVE PROCLAMA SUBVERSIVA
BIBLIOGRAFÍA
CRÉDITOS
Profesora titular de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universitat de València. Su principal área de investigación se refiere a la producción filosófica femenina, con especial atención al pensamiento de Simone Weil. Partiendo de esta perspectiva, trabaja diversos temas relacionados con los derechos humanos, la tortura, los deberes, la justicia restaurativa y la resistencia frente a la barbarie. Como resultado de su tesis doctoral, por la que obtuvo el premio extraordinario de doctorado, publicó: Simon Weil. La memoria de los oprimidos (Madrid: Encuentro, 1992), traducido al italiano (Turín: SEI, 1997). Después ha seguido escribiendo y editando textos sobre esta autora, como Simone Weil. La conciencia del dolor y de la belleza (Madrid: Trotta, 2010), Simone Weil: pensar con un acento nuevo, Lecturas y textos (con A. del Río, Madrid: Apeiron Ediciones, 2016) o Simone Weil. Lectora (con C. Revilla, Buenos Aires: Katz, 2018). También ha abordado la obra de pensadoras como Edith Stein, Etty Hillesum, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir, Adélaide Hautval o María Skobtsov, sobre la que escribió el libro Maria Skobtsov. Una emigrant morta als camps de concentració nazis (Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2004), traducido al castellano (Madrid: Narcea, 2007) y al italiano (Catalupa: Effata, 2009). En esta línea se sitúan otras de sus publicaciones, como el trabajo «Mística y política en el discurso femenino contemporáneo», Anales de la Cátedra Francisco Suárez, 41 (2007), el libro Testimonis del segle XX (Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2001) y la edición del libro de Adrià Chavarria, Etty Hillesum. Un ungüent per a tantes ferides (Paiporta: Denes, 2011) y la edición, junto a E. Fernández, de Cien años de discurso femenino sobre la guerra y la paz (Valencia: Tirant lo Blanch, 2017). Acerca de cuestiones relacionadas con los derechos humanos destaca su libro Conversación con Antônio Augusto Cançado Trindade. Reflexiones sobre la Justicia Internacional (Valencia: Tirant lo Blanch, 2013) o «La justicia transicional desde un enfoque restaurativo: una mirada al proceso sudafricano veinticinco años después», Anuario de Filosofía del Derecho 36 (2020) 140-177. Actualmente es miembro del equipo investigador del Proyecto Vulnerabilidad en el pensamiento filosófico femenino. Contribuciones al debate sobre emergencias presentes (VULFIL) (PGC2018-094463-B-I00), en cuyo marco se ha elaborado el presente trabajo.
Doctora en Filosofía, mención europea, por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Máster en Dirección de Proyectos culturales de la Fábrica y la Fundación Contemporánea. Profesora ayudante doctora en la Universidad Complutense de Madrid, del área de Filosofía Moral, Departamento de Filosofía y Sociedad. Hasta 2019 fue profesora de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), donde dirigió el Máster en Filosofía Condición humana y trascendencia, de 2016 a 2019. Colaboradora del Proyecto Repara (Reconocimiento, prevención, atención y reparación a víctimas de abusos). Miembro fundador de la Asociación Deconstruye. Habitandolos márgenes. Miembro del Grupo de investigación Normatividad, Emociones, Discurso y Sociedad, y del Proyecto de innovación Docente en Filosofía: Precariedad, exclusión y diversidad funcional (discapacidad): lógicas y efectos subjetivos del sufrimiento social contemporáneo (II), de la Universidad Complutense de Madrid y coordinadopor Nuria Sánchez Madrid. Miembro del consejo editorial de Herder y del consejo de redacción de la revista Argumenta Philosophica,editada por Herder. Algunas de sus publicaciones más recientes son: «Love at the right time. The recognition of others in Franz Rosenzweig». Filozofija i društvo / Philosophy and society 31 (4), 2020 y «La reconciliació a la llum del pensament de Rosenzweig: tornar a la comunitat humana». En la Revista Qüestions de vida cristiana 265 (2019). Publicacions de l’Abadia de Montserrat i Fundació Joan Maragall. Barcelona. Ylos capítulos: «El reconocimiento de la homosexualidad», en la obra colectiva Homosexualidades y cristianismo en el siglo XXI, ed por J. de la Torre (Dykinson, Madrid, 2020); «Emmanuel Levinas y los orígenes de la barbarie», en la obra colectiva Ante la catástrofe. Pensadores judíos del siglo XX, ed. por R. Navarrete Alonso y E. Zazo Jiménez (Barcelona: Herder, 2020). También ha coordinado obras colectivas como De la indignación a la regeneración democrática. Madrid: UPcO, 2014; y publicó Pensar la justicia, la violencia y la libertad. Madrid: UPcO, 2012.
Catedrática Norris-Hulse de Teología en la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Actualmente, es catedrática honoraria de la Universidad de Saint Andrews, catedrática visitante de la Universidad Católica Australiana, así como miembro del Oriel College (Oxford) y el Murray Edwards College, en Cambridge (Reino Unido). Estudió Teología en las universidades de Cambridge y Harvard y se doctoró en la Universidad de Cambridge (1983). Durante su carrera académica ha sido profesora en las universidades de Lancaster, Oxford, Harvard, Princeton y Cambridge. Ha recibido doctorados honoris causa en Teología por las universidades de Lund (2006), Saint Andrews (2014), Toronto (2015) y Londres (2017). En 2012 impartió las conocidas conferencias Gifford en la Universidad de Aberdeen y, en 2016, la prestigiosa conferencia Boyle (Londres). En el ámbito eclesial fue ordenada en la Iglesia Anglicana (diaconado, 2000; pastorado, 2001). Tiene una numerosa bibliografía, entre ellas destacamos: Christ Without Absolutes: A Study of the Christology of Ernst Troeltsch (1988, su tesis doctoral), Religion and the Body (ed., 1997), Powers and Submissions: Spirituality, Philosophy and Gender (2002), Re-Thinking Gregory of Nyssa (ed., 2003), Re-Thinking Dionysius the Areopagite (coed., 2009), The Spiritual Senses: Perceiving God in Western Christianity (coed., 2012), The New Asceticism: Sexuality, Gender and the Quest for God (2015), For God’s Sake: Re-Imagining Priesthood and Prayer in a Changing Church (coed., 2016) o Spiritual Healing: Science, Meaning and Discernment (ed., 2020). Además, lleva varios años trabajando en una teología sistemática en cuatro volúmenes, de la que ha publicado el primero: God, Sexuality and the Self. An Essay on the Trinity (2013). En castellano podemos leer: «Epílogo: “Ontología relacional”, Trinidad y ciencia», en La Trinidad y un mundo entrelazado, editado por John Polkinghorne (Estella: Verbo Divino, 2013), 231-249.
Doctora en Filosofía, mención europea y premio extraordinario de doctorado 2016-2017, por la Universitat de València. Máster en Ética y Democracia y licenciada en Humanidades, por la Universitat de València. Licenciada en Teología por la Facultad de Teología (València). Profesora de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas (València). Ha sido miembro de la junta directiva de la European Society of Women in Theological Research (ESWTR) hasta 2019 y en la actualidad forma parte de la junta directiva de la Asociación de Teólogas Española (ATE). Pertenece al College Theology Society (CTS) y al Grupo de Investigación en Bioética de la Universitat de València (GIBUV). Forma parte también del consejo de redacción de la revista Iglesia Viva y del equipo de formación de Cáritas Diocesana de València. Algunas de sus publicaciones recientes son: «Justicia de género. El género de la justicia. Hacia una teología kenótica desde la compasión-misericordia», en Pisar tierra sagrada. Ecología y justicia, editado por Antonina Wozna (Estella: Verbo Divino, 2019), 101-130; «La ética neurocordial. Generar esperanza como valor social», en Ética y democracia. Desde la razón cordial. Editado por Elsa González-Esteban, José Luis López-González, Marina García-Granero y Juan Carlos Siurana Aparisi (Granada: Comares, 2019), 179-186; «Neurotheologies and Sexualities», en Contemporary Theological Approaches to Sexuality, editado por Lisa Isherwood y Dirk von der Horst (Londres: Routledge, 2018), 71-89; «Intimidad humana: ciencias de la vida, neuroteología fundamental y ciberfeminismo», en Ex æquo 37 (2018) 95-109; «La esperanza que nos habita. Aportaciones desde algunos personajes bíblicos para la vida consagrada», en CONFER, 59, 225 (2020) 33-67, y «María de Nazaret y el papel de las mujeres en la Iglesia de hoy. Hacia una mariología crítica», en ¿És Maria de Nazaret, encara avui, un model per a la dona en l’església?, coordinado por Cristòfol-A. Trepat i Carbonell (Poblet-Barcelona: Scriptorium Populeti, TGA, 2019), 39-74.
Doctora en Sagrada Escritura por la Universidad Pontificia de Comillas. Licenciada en Historia Contemporánea por la Universidade de Santiago de Compostela y en Teología Bíblica (Sagrada Escritura) por la Universidad Pontificia Comillas. Profesora titular del Departamento de Sagrada Escritura e Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y coordinadora de los programas de doctorado Teología y Derecho Canónico en esta universidad. Presidenta de la Asociación de Teólogas Españolas (ATE) desde el año 2001 al 2006. Miembro del consejo directivo de la Asociación Bíblica Española desde el año 2001 al 2010. Pertenece al Grupo de investigación sobre los orígenes del cristianismo (GISOC). Entre sus publicaciones destacan: Mediadoras de sanación. Encuentros entre Jesús y las mujeres: una nueva mirada (Madrid: San Pablo, 2008); «Transformative Spirituality and Mission as Healing and Reconciliation», en International Review of Mission 98, 2 (2009) 283-301; «Breaking or Submissing? Male Control of Female Body in the Apocryphal Acts», en Geschlechterverhältnisse und Macht. Lebensformen in der Zeit des frühen Christentums, editado por Irmtraud Fischer y Christoph Heil (Viena-Berlín: LIT Verlag, 2010), 128-160; Qué se sabe de... Las mujeres en los orígenes del cristianismo (Estella: Verbo Divino, 2012); «La figura de la samaritana en el comentario sobre Juan de Orígenes de Alejandría», en Reseña Bíblica 95 (2017), «Memoria y escritura en el Evangelio de Juan», en Reseña Bíblica 95 (2017), y «Una apuesta por la resignificación de la memoria de las mujeres en la Biblia», en Resistencia y creatividad. Ayer, hoy y mañana de las teologías feministas, editado por Carmen Picó (Estella: Verbo Divino, 2015), 97-114.
Médica, teóloga y monja benedictina en el monasterio de montaña de Sant Benet de Montserrat (Cataluña, España). Máster en Divinidad (Harvard, 1997), doctora en Medicina por la Universitat de Barcelona en 2004 y doctora en Sagrada Teología por la Facultat de Teologia de Catalunya, 2007. Ha publicado Faith and Freedom (Cambridge: Polity Press, 2016) y «Crimes and Abuses of the Pharmaceutical Companies» (Cristianisme i Justícia, Cuaderno 124, 2006). Parte de su obra ha sido traducida al castellano, al catalán y al italiano, como La teología feminista en la historia (2007), Ser persona, avui (Ser persona hoy, 2011), Per amor a la justícia: Dorothy Day i Simone Weil (Por amor a la justicia: Dorothy Day y Simone Weil, 2015), Els reptes del Papa Francesc (Los retos del Papa Francisco, 2017) y Il Corpo, Gioia di Dio: la materia come spazio di incontro tra divino e humano (¿El cuerpo, templo de Dios? La materia como lugar de encuentro entre lo humano y lo divino, 2019). Desde 2011 imparte en su monasterio cursos sobre temas teológicos y médicos. También ha sido profesora en la Universidad Humboldt de Berlín (2013-2014) y en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México (2018-2019). Entre 2015 y 2018 se tomó una excedencia en su monasterio (exclaustración) para activarse políticamente en el movimiento independentista catalán. Es directora, desde 2017, de la revista de pensamiento crítico cristiano Iglesia Viva y conduce un programa semanal (Pàgines que m’han corprès) en la radio catalana Radio Estel. Dirige también la Escuela Monástica Sinclètica.
Doctora en Educación por la Universidad Complutense de Madrid, licenciada en Teología Fundamental por la Universidad de Deusto y máster en Artes Visuales y Educación por la Universitat de Barcelona. Profesora de Artes y Educación en la Universidad Pontificia de Comillas, y profesora de distintas materias de Teología Fundamental y Pastoral en el Instituto Superior de Pastoral, en el Instituto San Pío X y en el Instituto Teológico de Vida Religiosa, todos pertenecientes a la Universidad Pontificia de Salamanca. Sus publicaciones más recientes son: Mujeres, espiritualidad y liderazgo. De la mística a la acción (Madrid: San Pablo, 2019); «Claves teológicas para la construcción de un imaginario a favor del reconocimiento del otro», en Journal of the European Society of Women in Theological Research 28 (2020) 65-84; «Hablar de sinodalidad es hablar de mujeres», en En camino hacia una Iglesia sinodal, coordinado por Rafael Luciani y M.ª Teresa Compte (Madrid: PPC, 2020), 347-368; «Dios en instagram. Apuntes para una nueva teología estética», en Katia Mendonça, Helio Figueiredo da Serra Netto, Irene de Jesus Silva (orgs.), Imagem, arte, ética e sociedade: percursos da pesquisa (Belém: Marques Editora, 2020), 163-185; «Amores que liberan. El Dios solidario que libera a las mujeres desde la cruz», en Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres (Estella: Verbo Divino, 2017), 131-163. Dirige la colección Mujeres bíblicas (Madrid: San Pablo) para el habla hispana.
Aunque me siento habitada por muchas hojas secas, plumas de urubú y otros desechos de nuestro tiempo, me gustaría que mi reflexión se aproximara a un poema que fuera capaz de incluir muchas cosas. ¡Un poema impreciso! Poema, porque me gustaría que tuviera ritmo, aunque sin métrica. Impreciso, porque cuando siento, pienso y escribo, sé que lo hago sin la pretensión del rigor científico. Yo poetizo sobre el humus, lo humano, el anthropos, lo antropomórfico, lo antropofágico, lo andrógino, el buen genio, el mal genio, lo divino, lo cruel, lo amado, el amante, lo finito, lo mortal.
Algunos y algunas poetas pensadores/as tienen el arte de sentir y pensar el mundo simultáneamente. Imaginan posibilidades poéticas para mejorarlo. Tienen deseos atrevidos y comparaciones indecentes para la racionalidad lógica reconocida por la academia. Hablan de las palabras y los conceptos que hemos ensuciado con el tiempo. Muestran sus impurezas y sus pretensiones absolutas. Desmantelan frases antiguas. Reinterpretan textos y acentúan palabras mágicas cotidianas. Repiten poemas con otras rimas y nuevas inspiraciones. Inventan otros versos ante la puesta de sol, la luna llena o una criatura lamiendo un helado en un día de verano. Atribuyen palabras a los animales y las plantas. Se imaginan hablando lenguas mutuamente comprensibles. Se miran a sí mismos y entre sí, se entienden con términos invisibles. Este proceso es tan antiguo como la humanidad. Sin embargo, al querer expresar el sentimiento a través de las palabras corrientes, a menudo tropiezan y resbalan en un cierto vacío. Algo muy profundo no se sustenta en ellas. Las palabras corrientes y las «palabras de orden» dicen poco o nada del sentimiento, no expresan ese vacío total que nos acomete cuando no logramos expresar lo que sentimos. A veces, las palabras empequeñecen el sentimiento, empalidecen el rubor del descubrimiento, el encanto de los ojos en los ojos, la lágrima que salió sin querer, el deseo de llorar ante escenas cotidianas de dolor o de alegría, la caída imprevista en la calle en un paseo de domingo, la nueva pasión que surgió de forma inesperada.
La palabra hecha pensamiento teórico siente menos la hebra de lana que está siendo tejida. No siempre se da cuenta del sentimiento de la pastora que acarició la oveja al esquilarla, que sintió su olor, su calor, su balido, y la suave lana que acariciaban sus manos. No siente el placer de la hilandera al convertir la lana en hilo para tejer. El sentir parece más totalizador e incluye en lo inmediato innombrables experiencias, sentimientos indescriptibles con las palabras comunes. El pensar intenta pensar el sentir, pero lo hace de una forma muy fragmentada e imperfecta. Por esta razón, los pensadores-poetas quieren abrigar siempre –una y otra vez– abandonos y desamparos, dolores y amores en el pensamiento. Aunque sea difícil, intentan llenar de contenidos y nuevos significados las palabras que se vaciaron de sentido. No piensan dar la última respuesta o convencer a partir de certezas o evidencias. La poesía es incierta, mientras que la razón busca certezas. La poesía fluctúa, la razón quiere anclajes. La poesía se contenta con la oscuridad y las fugaces luces de las luciérnagas. La razón quiere precisión, ideas claras y distintas. La razón angustia, la poesía silencia. Ambas son vida.
En tiempos de confusión de valores y formas de vida social y política tan desiguales y paradójicas, algo se derrumba en nosotros/as1 y eso se llama «certezas». Por esta razón, el filósofo brasileño Vladimir Safatle dice que:
Una sociedad que colapsa implica también la desaparición de sentimientos y el nacimiento de afectos inauditos. Por eso, cuando una sociedad colapsa, lleva consigo a los sujetos que ella misma creó para reproducir sentimientos y sufrimientos2.
Cuando una sociedad, sus palabras y creencias se derrumban, es necesario hacer una «desinvención» del viejo mundo de las certezas e intentar un enlace, un matrimonio entre la poesía y la razón. Esto es lo que me gustaría inventar en este ensayo antropológico con rasgos poéticos, como si estuviera alimentando deliberadamente mi tentación de llenar la razón con poesía, para conferirle cierta racionalidad a lo indecible que la habita. Ambas expresan nuestra vida, nuestras vivencias, dudas, amores y odios, deseos de amor.
Me gustaría amalgamar la poesía y la razón para ver si algo nuevo sucede, si el óxido sale de los viejos conceptos y se convierte en un tema poético anticorrosivo. Quisiera que la vieja olla del pensamiento filosófico tuviera otro brillo, que se pudiera convertir en una exclamación de agradable asombro, risa y juego de incertidumbres. Me gustaría salir de la seriedad de la filosofía para jugar con ella y sus taciturnos representantes. Intuyo la dificultad en mí misma y por eso quiero intentar como método de trabajo sentir y pensar el mundo al mismo tiempo, como cuando se siente un dolor y se intenta explicarlo con pequeñas imágenes, a la vez que se busca el medicamento para calmarlo. Sentir el dolor, el placer, y luego pensar sobre ellos para comprender algo de ese sentimiento, este es el desafío que mi filosofar quiere enfrentar.
Sentir y pensar no como el hombre neutro universal, o el estereotipo del filósofo aislado en su «torre de marfil». Sentir y pensar a partir de la diferencia ante los acontecimientos de la vida, de la diferencia sexual presente en los énfasis de los enfoques, de las singularidades marcadas por su lugar social y cultural. Sentir y pensar como mujer y como hombre; aunque estas identidades hoy sean discutibles, situarlas en la diversidad de espacios y tiempos. Sentir y pensar sabiendo que las aparentes certezas que me permiten caminar hoy se transformarán en incertidumbres, después en sospechas, más tarde en dudas y finalmente en nuevas formas de comprender el mundo.
Mi pensamiento y su desarrollo siguen siendo en gran medida sorpresas para mí. Sigo pequeñas sendas llenas de oscuridades, pero presiento que hay algo más adelante. Encuentro una luz tenue y avanzo, recuerdo la palabra de alguien, un libro que otrora me nutrió y se hizo carne en mí, y sigo, escucho los ruidos de la ciudad, los ladridos de los perros en mi calle mezclados con los gorjeos de los pajaritos, otras ideas van y vienen, me despiertan y escribo.
Sin lugar a dudas, temo que mi pretensión sea demasiado grande y que los límites de mi restringida percepción del mundo obstaculicen la intuición de la poesía que habito y me habita. Después de todo, solo puedo escribir sobre mi pequeño «sentir el mundo» y mi limitado pensamiento al respecto. Los de la mayoría se me escapan e incluso siento escalofríos ante situaciones de «guerra» en la ciudad que habito. No me reconozco capaz de habitar los extraños mundos de las drogas, de las pandillas que compiten entre sí, de los partidos políticos organizados, de los basurales donde tantos buscan comida, de los prostíbulos de los más ricos ni de los más miserables. No logro sentir nada más que repugnancia ante la violencia que se extiende en los múltiples vínculos con niños, migrantes, mujeres y ancianos. Mis percepciones a partir de mi cuerpo son limitadas, a pesar del escalofrío que me provocan tantas situaciones que veo y escucho. Y, aun así, insisto en hacer antropología, limitada, sin duda, pero antropología filosófica a partir del sentir y del pensar.
Tal vez lograré una mezcla del sentir y del pensar semejante a la que podemos encontrar en una huerta donde se mezcla el estiércol con la tierra, o en un depósito de basura lleno de tantos buenos recuerdos perdidos, en un abrazo inesperado de entrega amorosa o en el agua que alivia la sed cuando nos faltan las fuerzas; o incluso en la siempre asombrosa mezcla de la vida que hace de todo lo que existe «nuestro cuerpo y nuestra sangre».
Intentar «sentir y pensar» al mismo tiempo es posible, desafiante, múltiple, viejo y nuevo. Es, tal vez, amedrentador, ciertamente placentero, posiblemente renovador, pero, sobre todo, es necesario siempre.
1 Uso en este libro un lenguaje inclusivo, aunque no de modo exhaustivo para no dificultar la lectura. En algunos casos, utilizo solo el femenino o el masculino, sin la intención de que sean excluyentes, y, en otros, uso ambos de forma abreviada.
2 Vladimir Safatle, O circuito dos afetos. Corpos políticos, desamparo, fim do indivíduo (São Paulo: Cosac Naify, 2015), 17.
Estamos en un momento tumultuoso para los debates en torno al «feminismo» teológico, especialmente en lo que se refiere a las disputas seculares contemporáneas sobre el «género». Ambos ámbitos de discusión parece que chocan de una forma irresoluble entre sí. En mis trabajos más recientes he abarcado estas dos áreas de debate buscando encontrar una manera creativa que vaya más allá de ciertos amargos desacuerdos y que a menudo se presumen más que se argumentan. Por supuesto, depende de cómo definamos los términos clave de «feminismo» y «género» y sobre este asunto no existe unanimidad entre las distintas culturas y lenguajes. Por mi parte, prefiero una definición de «feminismo» que sea abierta y genérica y que incluya teorías diferentes sobre la sociedad, el yo o el género. Esta definición es: «El feminismo es cualquier movimiento que se compromete a eliminar las desigualdades manifiestas de las mujeres en la sociedad». En cuanto al «género», más adelante expondré cómo trato de definirlo desde mi posición de teóloga cristiana y lo haré desde la creencia en Dios-como-Trinidad, desde la salvación en Cristo y desde la esperanza de una vida futura. Por ello, quisiera no dar por sentado aquello que sabemos acerca del «género» hasta que avancemos un poco más en la argumentación.
Sin embargo, sí me gustaría señalar desde el comienzo tres de las novedades que propongo. La primera es que comenzaré argumentando que la doctrina de la Trinidad en todo su misterio, especialmente en lo que se refiere a la vida de oración y de deseo de Dios, debería ser el punto central de la reflexión para pensar de nuevo el género. Situarnos de este modo, como trataré de argumentar, puede ayudarnos a escapar de lo que muchas personas consideran, incluso ahora, como la visión «cristiana» única sobre este asunto. Me refiero a mantener un binarismo subordinacionista del «varón» sobre la «mujer», visión muy a menudo practicada en los textos bíblicos sobre el matrimonio, y particularmente en la literatura «deuteropaulina» del Nuevo Testamento. Quisiera que tuvieran en cuenta que, al apelar a la doctrina de la Trinidad como una clave para pensar el «género», no estoy proponiendo que la Trinidad en sí misma «tenga un género» ni tampoco que podamos imitarla de un modo directo. Ambas consideraciones han estado presentes en la teología de finales del siglo XX, desde autores como Hans Urs von Balthasar o Elizabeth A. Johnson, con respecto al primer tema, hasta los llamados «trinitarios sociales», entre los que se encuentran Jürgen Moltmann, John Zizioulas o Miroslav Volf, con respecto al último. Estas estrategias tuvieron una buena acogida incluso por algunas feministas cristianas, pero creo que no están en lo cierto. Pues Dios, siendo Dios, en última instancia trasciende nuestro entendimiento, y ciertamente también trasciende el «género» humano. Sin embargo, comprometerse con Dios-como-Trinidad de forma participativa es muy diferente a intentar imitar a Dios directamente. En el proceso de dicha participación, seguro que seremos desafiadas y transformadas, a menudo de modo desconcertante e inesperado, incluido en lo que respecta a nuestra comprensión del «género». Así que la idea no es llevar nuestras preferencias personales y políticas a Dios para que les dé su legitimación divina, como ha podido suceder en el proyecto del «trinitarismo social», sino más bien ser trocadas por Dios, es decir, transformadas en el nivel más profundo, y que incluye por supuesto la dimensión «erótica» y de «género» del yo.
En segundo lugar, y de forma correlativa, propongo que pensemos la categoría «deseo» como algo más fundamental, desde el punto de vista antropológico, de lo que es la de «género» para intentar comprender cómo se relaciona esta con la «sexualidad». Pues, como procederé a mostrar a continuación, el «deseo» de Dios es un tema recurrente en la Biblia y también está presente de un modo implícito en la enseñanza radical de Jesús sobre el «reino» y en la enseñanza, igualmente radical, de Pablo acerca de la «gloriosa libertad de los hijos de Dios». Por lo que, si queremos saber qué es el «género», debemos comenzar preguntándonos qué es lo que más deseamos. Y si lo que más deseamos es a Dios, Dios-como-Trinidad, entonces nuestra comprensión del «género», estoy convencida, será reformulada en relación con ese deseo primario.
En tercer y último lugar, aunque más bien es una subtrama que deriva de las dos tesis anteriores, quiero tener en cuenta el importantísimo trabajo reciente de las distintas teóricas seculares del «género» estadounidenses. Un claro ejemplo es Judith Butler, con un papel profético al tratar de resistir un «género binario» socialmente represivo hacia aquellas personas que no encuentran su lugar legítimo por no ajustarse a la «heteronormatividad» requerida de las sociedades occidentales. Aunque podemos atisbar ya que la alternativa teológica que propongo responde, creativamente, a tal crítica. En otras palabras, la visión del «deseo» y del «género» que propongo, así como la relación entre ambas, desde la perspectiva teológica es una visión más esperanzada para aquellos que no se identifican como «hetero», «masculino» o «femenino» de lo que son las formas alternativas, seculares y de resistencia promovidas por Butler y sus seguidores en los grupos LGTBQ+1. De hecho, a esta filósofa se le ha acusado con frecuencia de mostrar un profundo pesimismo social en su análisis acerca de la influencia represiva del binarismo de género en la sociedad contemporánea, a pesar de todos sus llamamientos a una resistencia «performativa»2. Al final de este capítulo espero poder mostrar que una respuesta teológica a este problema resulta más prometedora y esperanzadora que otras formas de reaccionar que no recurren a la idea del poder salvífico y transformador de Dios.
He propuesto ya anticipadamente mis tres tesis centrales, pero quiero completar mi argumentación con la relación que se da entre ellas y procederé, para ello, dando pasos bien ordenados. Iremos primero a la Biblia, donde investigaré el tema del «deseo» y de cómo se relaciona con una doctrina incipiente de la Trinidad. Luego volveré al tema del «género» desde las perspectivas recogidas y desde ahí trataré de explicar cómo podría cambiar nuestra forma de pensar sobre este asunto.
Quiero comenzar de cero para ocuparme con cierta profundidad del problema del carácter distintivo de la práctica orante cristiana y de su relación con el «deseo». ¿Qué hacemos los cristianos cuando oramos? ¿Qué nos pidió Jesús a nosotros, sus seguidores, en esta tarea? O bien, ¿qué pensaron Pablo y los intérpretes del cristianismo primitivo acerca de la importancia de la oración? Estas cuestiones pueden parecer un terreno anticuado y recurrente, es decir, un material que casi damos por hecho, o que tal vez suponemos que está demasiado arraigado todavía en problemáticas formas de pensamiento «patriarcal» de la Biblia como para ser provechoso para las feministas. De hecho, ¿no es la oración en sí una práctica que tiene como objetivo someternos al «patriarcado»? Claramente, eso puede suceder, y obviamente se da en algunas formas de cristianismo donde se exige la sumisión de las mujeres a los hombres, confundiendo dicha sumisión con la «sumisión» a Dios. Pero cuando investigamos el significado más profundo de la oración, encontramos algo diferente, o al menos eso es lo que afirmo. Cuando sus discípulos le preguntan cómo orar, Jesús aboga por una simple conversión confiada hacia su abbá/pater, cuyo «Nombre» ha de ser santificado y cuyo «Reino» ha de buscarse por encima de todo lo demás (Mt 6,9-10). En otros momentos, insiste con más firmeza en que este abbá es el Único digno de llevar el nombre de «Padre», a diferencia de cualquier otro maestro humano o patriarca (Mt 23,9). De este modo, comenzamos a vislumbrar el potencial político radical que contiene cualquier oración de este tipo y que provoca un alejamiento extático de los caminos pecaminosos del mundo hacia los caminos del Reino. Si a esto añadimos lo que Pablo más tarde llama el «gemido» interior de la oración cristiana (ver Rom 8,23) dirigido a este abbá, y que se trata de un «gemido» que parte de la «libertad» más «gloriosa» y sin precedentes de todos los «hijos de Dios», vemos entonces que la oración no es una simple petición cualquiera a Dios, sino algo mucho más profundo e intenso que implica sondear hasta las mismas raíces divinas de nuestro anhelo (deseo) e implica también la necesidad primaria de asentir a ese anhelo divino en todo aquello por lo que oramos. Como lo expresa Pablo con tanta hondura, cedemos ante el anhelo del Espíritu en nosotras. Así, la oración ya es algo hecho por Dios-a-Dios deseando en nosotras, y que nos lleva a la vida de su Hijo (Rom 8,17.29). Quisiera destacar que aquí se encuentran, desde la perspectiva de la oración, las raíces de la doctrina de la Trinidad. Como he indicado, lo que busco es por qué esta oración –una oración de autodesposeimiento, contemplativa o carismática– puede atraernos a la «participación» en la vida de la Trinidad, y podría conducirnos, en última instancia, a ideas sobre el «género» nuevas y liberadoras.
Para comprender la importante conexión que se da entre estos temas en el Testamento cristiano, debemos recordar con qué profundidad el tema clave del deseo atraviesa también la comprensión de adoración y de alabanza de la Biblia hebrea. El tema del deseo está presente en libro de los Salmos y es una tradición que se refracta tanto en las enseñanzas de Jesús como en las de Pablo, ya que el pensamiento no surge de la nada.
Consideremos, entonces, el tema central del «anhelo», del «deseo» o de la «sed» de Dios que recorre todo el conjunto de los Salmos: «Como jadea la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma en pos de ti, mi Dios. Tiene mi alma sed de Dios, del Dios vivo» (Sal 42,1-2); y «¿Quién hay para mí en el cielo? Estando contigo no hallo gusto ya en la tierra. Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por siempre!» (Sal 73,25-26); o, de nuevo, «¡Qué amables son tus moradas, oh Yahveh Sebaot! Anhela mi alma y languidece tras los atrios de Yahveh, mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo» (Sal 84,1-2).
Estos son algunos de los giros idiomáticos más memorables en los Salmos que utilizan una variedad de palabras hebreas para expresar anhelo, «sed» o deseo. Sin embargo, el tema del deseo de Dios se destila en todos los Salmos, y sin duda fue recogido también por Jesús, como atestigua cada evangelio. Y a pesar de que Jesús aparentemente evitaba, en los evangelios griegos, el lenguaje del eros (deseo) en favor del lenguaje del ágape (amor) –asunto que llegó a levantar mucha polémica a mediados del siglo XX en el famoso libro de Anders Nygren, Agape y Eros3, donde se presentaba el eros como un codicioso «deseo» platónico [o pelagiano] en contraposición del ágape lleno de gracia y de autodonación de Jesús–, sería completamente erróneo presentar las enseñanzas de Jesús descuidando el «deseo» en este sentido amplio que acabamos de esbozar. Porque ¿cuál es su enseñanza central sobre el Reino si no siempre la decisión y la elección esencial de lo que realmente importa ante Dios? Entonces, ¿qué es lo que realmente merece ser deseado?, por así decirlo, ya que se nos dice que «donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mt 6,21 y paralelos). La perla de gran valor, el tesoro enterrado en el campo, la moneda o la oveja perdidas, ¿no son todas estas parábolas del Reino parábolas de elecciones y de prioridades en el deseo? De hecho, ¿no es el mismo Padrenuestro
