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Vestigios de un golpe constituye el montaje de tres libros: Ammi. drama en tres actos; Variaciones en torno a los cantares de Ezra Pound; y La Marla. Según distintas eficacias estos tres libros se nos proponen como si fueran uno solo, o como si desearan ser uno solo, como si desearan ser uno solo, una trilogía, una secuencia o fábula de tres capítulos que progresan desde un paisaje inicial de actos multitudinarios, muchedumbres movilizadas, masas bullentes, gentíos en la calle (Ammi), a un plano que se va asolando, vaciando, dispersando en voces cada vez más deshabitadas, ralas (Variaciones...), hasta vaciarse en paraderos y sitios escuálidos, direcciones lacónicas, parcas indicaciones para un punto de encuentro o un lugar de alojamiento sin contexto (...). De esta manera, el libro sigue un movimiento que va de lo saturado a lo enrarecido, de la masa a la tribu y de la tribu al grupo de náufragos.
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Seitenzahl: 53
Veröffentlichungsjahr: 2015
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Vestigios de un golpe
Pablo Brodsky
De esta eDición © Alquimia Ediciones, 2015
Colección: Calles de Mano Única
Dirección colección y edición: Guido Arroyo González
Edición de estilo y corrección: Julieta Marchant
Diseño editorial: Estudio Navaja
A Márgara y sus dones,
la generosa.
N. Del E.: Ammi fue publicado por la empresa Van s.A., en febrero de 1985. La impresión fue realizada en sistema off set, y las planchas compuestas sobre papel. Se imprimieron quinientos ejemplares que fueron distribuidos de mano en mano, en particular porque tras su publicación el autor decidió asentarse en el balneario de Tongoy.
El texto se diluye, el sonido de campanas se aleja electrizado
la galería vacía, blanca, se silencia.
Exit, Gonzalo Muñoz
Écoutez, ma race, avant de sou er ma bougie
–le compte que j’ai à vous rendre de ma vie–
Ici: névrose, ennui, (ou Absolu!).
Igitur ou la Folie d’Elbehnon, Stéphane Mallarmé
Trigrama simbólico:
Iniciativa,
vértice del ponerse en movimiento
El escenario
seguir el peso de las techumbres
transmitido a lo largo de los muros y esos arcos de bóvedas hasta los
fundamentos prever las formas de la luz sobre las tejas
enjaulada en salas donde el sol se
proyecta sobre los pisos la carga del dintel sobre los soportes, la
oportunidad del arco, las dificultades
de las bóvedas, las cascadas de escaleras derramadas sobre las mesetas
de las escalinatas y toda esta masa durable (la ciudad)
adornada, defendida, humedecida de
cristales hecha para nuestras vidas, para
contener nuestras palabras y de donde
huyen nuestros humos
PRIMER ACTO
de este lado
mortal aunque armado hasta los dientes
en su arremetida y desconfianza
un conjunto de fenómenos delirantes causaban un efecto
melodramático:
los instrumentos se hinchaban, se erotizaban: el rostro de sí
mismo como un objeto para la voluptuosidad narcisa;
confesiones, orinas, exorcismos para no morir de hambre
dominado por la psicosis
“se afeitó las axilas, cortándose la piel
deliberadamente y dejando correr la
sangre hasta que se coagulara. Añadió
un poco de azulete de colada que el
sudor desparramó sobre su cuerpo. Tomó
una or de jazmín y se la puso detrás
de la oreja. Olía a chivo. Entonces,
abrió de par en par su ventana,
horrorífico y soberbio”
confeso en su voluptuosidad, develó la cortina sosteniendo en sus
manos la Fotografía Modelo, la Pose que se desprendía de sí mismo
como límite arti cial de su yo escindido, permitiéndose desarrollar
ese gesto oculto (la luz de la calle devolviéndole su sombra al
cuerpo):
erotismo que aquella pose iluminaba como latencia, como fuga
y presencia de un presentimiento
transición
los días se sumaban hacia lo transitorio
multiplicando las muecas y gestos del
deseo:
transición de Energía y Suspenso
colmado de su propia orfandad, saltó hacia las sombras que la
noche reproducía en una oscuridad confusa difuminando sus pies en una carrera loca
saltó con el grito que mediaba entre su desesperanza y el
deseo de armar su cuerpo
castañeteándole los dientes en ese miedo
saltó a ganarse o a perderse, o sólo a creer que se ganaba o
perdía
saltó hacia lo imprescindible, hacia lo Amado
tentativa de lo posible en ese gesto áspero, ensayo lejos de la
llegada y aun lejos de la partida su vida no podía ser otra cosa que los arabescos que realizaba
entre uno y otro punto
de aquel lado
la pupila se dilata y retorna –ojo
narcótico que busca cerrar el círculo de su
mirada, asuntos que no parecen serlo,
problemas complejos desde el
planteamiento de su primera palabra
(las cosas fueron detenidas –todo parecía moverse y ser. La
noche aliviaba sueños que advertían símbolos y viajes, banderas
que brillaban al fuego de su choque)
la explicación era paciente –reculaba
el innombrable artefacto, siendo una
alternativa que no dio abasto
(se dibujaron latencias y péndulos, expresiones corporales en
el rostro: eran lazos cortados con la sistemática conformidad del
mundo –luego vinieron convicciones mágicas, vagabundeos por el
país: todo brillaba en las calles, todo era incendio y acto)
SEGUNDO ACTO
La voluntad
1
apoyado contra el muro disfrazaba su lenguaje en pintura negra
–maduración por un lado, indicación por el otro– anunciando con ese movimiento la ausencia de una acción
enmascarando al evocador arbitrario de sílabas que convocaban,
de monosílabos de la Insurgencia:
(aquel intento se constituía en una indicación al alcanzar el fin deseado:
palabras que se pronunciaban y mezclaban en la pared
multiplicando el texto hacia un desprendimiento sin fin,
dispersándolo por las calles como si se tatuasen con él)
2
fue sacudido de aquí para allá por una muchedumbre
agresiva, forcejeante, linchadora, iniciándose en la
humanidad y liberándose de todas sus ilusiones:
justicia e iniquidad, virtud y vicio quedaron rotas
como palabras sin sentido
ya no había en él más que el choque de fuerzas ciegas
las banderas
reunidas aquellas gentes, no se
escuchaba de ellas otro llanto que de
suspiros
1
la necesidad de ser percibidos no era un asunto puramente visual:
sus cuerpos se complacían en un mismo parecer, miembros
vivos con rmados en la relación estrecha de algunas verdades
semejantes el pensamiento perdido en imágenes que lo enajenaban, entregado
completamente a los efectos sorprendentes de la ausencia de ley
todo cedía en ellos al instante: Somos un Yo Mismo, clamaban mientras más avanzaban en
sus acciones, sin avergonzarse de ser una prodigiosa mayoría que
devoraba o adivinaba los discursos, eliminando de ellos toda
degradación o textura
sus ojos estaban obsesionados en el atropello, sus cuerpos eran los modelos que un disparo detenía, espectros cuyas alas se tendían a la noche como mariposas de luz surgiendo del cintigrama
de un tiroides
sus rostros no eran sino cifras, máscaras
que necesitaban descifrarse para ser redimidas
2
el Enigma fue concebido como referente dominante, instaurando
una legitimidad que les permitía cali car de primario y obtuso
aquello que les impedía constituirse como masa:
reclamaban aire, dignidad del gesto que deseaban recuperar,
despertar del desvanecimiento
(hablaban encerrando las palabras, marginando las ideas,
palpándose unos a otros apenas la adivinanza de sus goces)
las muecas despersonalizaban, distanciaban testimoniando una serie de lienzos desteñidos, de trapos fusionados, de telas que ocultaban el espacio urbano, de vendas que
dejaban su rastro en las baldosas de los hospitales, de yesos y porcelanas
