DAGFRID
Publicado por primera vez en Francia
con el título:
Dagfrid et compagnie
Texto: Agnès Mathieu-Daudé
Ilustraciones: Olivier Tallec
© 2021,
l’école des loisirs
, París
Publicación negociada a través de Isabelle Torrubia Agencia Literaria
De esta edición © Editorial Flamboyant S. L., 2023
Gran Via de les Corts Catalanes, 669 bis, 4.º 2.ª, 08013 Barcelona
www.editorialflamboyant.com
Todos los derechos reservados
Traducción del francés: © Diego de los Santos, 2023
Corrección de textos: Raúl Alonso Alemany
Revisión de textos: Eida del Risco
Primera edición: septiembre de 2023
Primera edició digital: maig del 2023
ISBN: 978-84-19401-78-6
Producció de l’ebook: booqlab.com
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edflamboyant
@EdFlamboyant
A todos los que quieren una mascota, o compañía.
DAGFRID
AGNÈS MATHIEU-DAUDÉ
Ilustraciones de OLIVIER TALLEC
Traducción de DIEGO DE LOS SANTOS
Y COMPAÑÍA
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Dagfrid. El día en que mis padres me
pusieron ese horrible nombre, ha-
brían hecho mejor regalándome una
mascota. Porque soy una niña vikin-
ga, y los vikingos tenemos un mon-
tón de dioses y diosas que tienen
muchas mascotas, y eso hace que te
den ganas. Odín, nuestro dios todo-
poderoso, que se ocupa de los muer-
tos, de la magia y de la poesía...,
o sea, de todas esas cosas supercom-
plicadas, pero superdivertidas, tiene
cuatro mascotas. Y no son unos ani-
males cualesquiera: dos lobos fero-
ces que trotan por delante de él y dos
cuervos que sobrevuelan sus anchos
hombros. También tiene un caballo
de ocho patas, pero no sé si un ani-
mal en el que te montas cuenta como
mascota.
A mí me da pereza vivir como un
dios, y sobre todo tener que ocuparme
de tantos animales. Pero eso no
quita que quiera tener una mascota,
aunque sea pequeña. Me da igual que
sea buena.
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Sospechaba que mis padres no iban
a decirme que sí a lo de los dos lobos
y los dos cuervos. Lo del caballo de
ocho patas ni pensaba molestarme
en intentarlo. Un buen día, durante
la comida, comencé proponiendo
un gato, aunque sea un poco banal.
No podía imaginarme que mamá se
pondría a gritar.
—¡Dagfrid! Mi anguila confitada.
¿Qué te ha dado? ¡Un gato! ¿Para qué?
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—Para que me haga compañía. Para
eso sirve una mascota. Y creo que los
gatos solo sirven para eso.