Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Yawarwayta es la expresión genuina de los pueblos soslayados, cuyas voces se proyectan en el horizonte, donde se fraguan ilusiones venideras, mientras el grito mágico del cernícalo bandido rompe los oídos de la noche. Yawarwayta es el canto heroico de las montañas tutelares, que en sus pechos abiertos guardan un amasijo de recuerdos, mientras el pucuycito de los Andes marca las horas al compás del silencio y la lluvia. Yawarwayta es la huella herida del olvido secular de las estirpes excluidas, que reclaman justicia y mejores condiciones de vida. Yawarwayta es el llanto amargo de los niños pobres, cuyo dolor inmenso de sus estómagos vacíos se anida en las estancias ignoradas y los barrios marginales. Pero Yawarwayta es también el nuevo canto que surge desde las entrañas del universo, esa magnética voz olor a tierra fecunda, cuyo eco resuena en los aleros del ocaso, perlando gratitudes y sueños en los linderos del alba, hasta forjar un porvenir solidario y un mundo mejor.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 77
Veröffentlichungsjahr: 2022
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Índice
Prólogo
Julián Pérez Huarancca
Nota inicial
Washington Córdova Huamán
Yawarwayta
Pétalo ensangrentado
Para
Orvallo
Illapa
Relumbrón
Qayrayasq
Cerril
Saqra
Leviatán
Aulico
Adalid
Circa
Circa
Supararwa
Elfo
Wayllukuy
Lenidad
Phiñasqa
Férvido
Ñawinchasqa
Hado
Llallisqa
Baldón
Yuyariy
Murria
Ukuku
Gerifalte
Prólogo
Julián Pérez Huarancca
Este texto, que antecede a las páginas del poemario bilingüe Yawarwayta (Pétalo ensangrentado) tiene la finalidad de expresar en los puntos enlistados a continuación algunas opiniones respecto de las ideas y los valores más visibles —desde la perspectiva de un lector también bilingüe—, presentes a lo largo de la colección de poemas que el autor Washington Córdova Huamán nos obsequia.
1. El libro es un poemario bilingüe, escrito tanto en quechua como en lengua española (lo que no puede ser considerado solo una traducción del quechua al español). En efecto este poemario, justo por presentarse en una doble escritura, tiene una doble importancia. La primera, el texto en quechua, elaborado en un lenguaje sumamente descriptivo, por instantes épico, pero que al mismo tiempo incorpora una serie de recursos figurativos propios del idioma aborigen esencialmente peruano, con tal soltura y eficacia artística que supera la propuesta de otros resaltados autores, favoritos de los académicos y críticos literarios más o menos oficiosos. La otra es el texto en castellano, que por instantes cobra una inusitada independencia aun cuando en sus significados extensionales guarde estricta relación con los plasmados por el discurso en lengua quechua. Esta especie de alejamiento y acercamiento pendular significativos entre las sus dos versiones le dan un extra de originalidad y nuevas resonancias líricas al universo textual de Córdova, hasta convertirse en su marca, su característica fundamental y su potencia. De manera que no se puede prescindir ninguno de ellos en su lectura, sobre todo en o para el goce de hablantes bilingües, como quien suscribe.
2. Un lirismo con compromiso, siempre en un reclamo reiterativo por poner en evidencia el contexto herido o vejado, por una desigualdad social y la preeminencia de las injusticias sociales. Aquí hay que poner de relieve la afirmación de Badiou: ningún proyecto es humano si no toma en cuenta este problema. Puede valorarse un poema por el lado ecologista, por el lado interracial, cultural o cualquier otra cosa, pero aquello no alcanza a lo importante que es poner en tela de juicio las injusticas sociales y la lucha por la igualdad. Salvo que el autor responda a los intereses de alguien situado en el punto de enunciación de todo discurso hegemónico. Lo más importante de este poemario está precisamente en el centro de su variada temática, que se consolida en el cuestionamiento implacable a la situación de desigualdad y de sus consecuencias morales y materiales que sufren las poblaciones andinas segregadas: ahora y aquí, no en el pasado sino en el presente. Si bien es cierto que los subtemas referidos a la representación del espacio andino también se hacen presentes con la rememoración de los paisajes, los fenómenos naturales, los aspectos culturales propios de ese espacio, lo que en definitiva se hace relevante es el tema señalado como central por estas palabras liminares. Esto no devalúa lo notable que resulta la incorporación de otros tópicos, como el significado del amor en los Andes en sus diferentes variaciones, lo que también apunta hacia la idea de que el amor universal (en la categorización de Vallejo, por supuesto) se impone por sobre las otras formas hasta convertirse en una fórmula de amor al prójimo sufriente (no a cualquiera).
3. En el nuevo reparto de lo sensible, la cultura nativa y su producción discursiva son sumamente requeridas por los culturalistas, pero para ser colocados en la posición de una manifestación de víctima, de un segmento social que requiere asistencia y dádivas, que para eso se presta atención a su secular situación de marginalidad. Hace rato que Slavoj Žižek y otros han identificado que los culturalistas claman al Gran Otro la redención de las culturas nativas americanas y de otras latitudes en la orientación anterior por un reconocimiento. No se nos haga creer que Badiou o Žižek son eurocentristas, occidentales y, por tanto, desechables: esta monserga culturalista tardía invalida toda idea de cambio social y de la lucha por la igualdad y la justicia social como eje de toda actividad humana, si esta se reclama realmente humana, cualquiera que sea el espacio geográfico desde donde se modula una voz divergente. A lo que hay que añadir la aclaración de que toda forma de lucha por la igualdad y la justicia es invalidada con dureza si la esgrimen los segmentos segregados, y arrojada al territorio del mal puro sin dar rodeos. Esto ocurre no solo en el lado político e ideológico, sino en el plano cultural, visto desde la hegemonía como la cara “no problemática”, aparentemente apacible de la realidad, y donde los autores hegemónicos muy bien disimulados peroran en cualquiera de las formas discursivas, dándose la razón a sí mismos de que solo ellos son los representantes, por ejemplo, de la literatura peruana. En este punto es oportuno hacerse la pregunta: ¿existe una sola literatura peruana? Hace tiempo que esto se ha dilucidado y la respuesta es no, existen por lo menos tres: la hegemónica, la emergente y la residual. Por consiguiente, hay que preguntarles a los autores favoritos de los medios masivos concentrados ¿desde dónde modulan su alocución? ¿Para quién escriben o quién es su modelo de lector virtual?; pero además, el hecho de que la poesía está plasmada en quechua, ¿es garantía de que es representativa de lo subalterno cultural? No, en absoluto, puesto que hay manifestaciones de escritura artística en lenguas aborígenes como el quechua que siguen plasmándose como un clamor al Gran Otro y que los guardianes culturales que anidan en las instituciones académicas oficiales, principalmente, quienes los instrumentalizan y lo promocionan porque representan la expresión del otro cultural que se reclama víctima y que necesita la aceptación (o el consuelo y el reconocimiento) del Otro.
4. Ciertamente, la poesía quechua de Córdova está inmersa en la tradición andina, pero con la diferencia de no ocultar, sea implícita o explícitamente, la temática definida por nosotros como esencial en la mirada de este artista responsable, despierto y situado de manera coherente en su espacio de enunciación y en armonía vital con su universo y con su arte. Sus mensajes son prístinos, directos, potencializados con una lenguaje ágil, funcional, artísticamente elaborado con maestría, tanto en quechua como en castellano, no claman al Gran Otro, sino que más bien lo enrostran con todas las reglamentaciones que de Él emanan y que deben de ser desestabilizadas porque son nocivas a los sectores culturales y sociales subalternos. La coartada, la pantalla fantasmática, está al servicio de las voces y del arte hegemónico y de sus corifeos. Por su puesto que el arte hegemónico y sus expertos académicos tienen urgidas su propia temática, su propia representación, sus propias intenciones, y que todo esto está arropado con una astuta intencionalidad del pretendido deseo de hacerse pasar por una literatura peruana representativa. Una masa amorfa normalizada a lo largo de lustros por la cultura hegemónica y los medios de corrupción de conciencias —los denominados medios de comunicación— son los únicos que los creen, que los leen y que los promocionan.
5. Un lenguaje sumamente descriptivo, mimético, figurativo, como se nota en los siguientes versos:
Florecían tus sueños
en las alas del viento,
¡palpitaba tu ternura
en los ojos de la Luna! (p. 19)
[…]
¿hablará Micaela
gritando
como río enfadado?,
¿segurirán
las estirpes legendarias
forjando gratitudes
e invocando a los awkis?,
¿continuará el Inkari
anidando
ilusiones venideras
en el corazón de la montaña? (p. 31)
[…]
el grito sagrado
del halcón milenario
activará por siempre
los silencios perpetuos,
mientras en aquella cúspide
haciendo temblar
el universo todo
resonará el estruendo,
y el turbio río
entonará ayarachis de triunfo
hasta que venga el día… (p. 49)
[…]
¿hasta cuándo cernícalo
con un solo golpe
batiendo tus alas
vencerás al águila?,
¿acaso mejor
con tu destreza
no arrancarías
el alma del perverso? (p. 99)
La sencillez, el decoro, la carencia de ornamentación inútil, en pro de una expresión directa pero formalmente bien delineada, en la búsqueda por dejar en claro que aquello por lo que se apuesta en el sedimento de los significados siempre esté presente, en lucha, que sea permanente. El clamor de los versos es declarar que una verdad ocurrió hace poco, no tuvo eco, o tal vez sí, y está a la espera de su maduración renovada para el retorno; por eso el enunciador o yo lírico (como se quiera nombrar) afirma que volverá, persistirá, bregará “hasta que venga el día”. Este día esperado, así como en la poesía de Vallejo, no es otro que el día de la redención, no solo de las culturas subalternas, sino de las poblaciones subalternas. En suma, Yawarwayta (Pétalo ensangrentado) es el nombre de ese día, su redención no será sino el advenimiento de lo justo y de la igualdad de cualquiera con cualquiera. Visto desde esta arista, el poemario se presenta como un recurso para sostener la verdad de un acontecimiento. Pero para desplegarse, dicho acontecimiento requiere de la participación de un sujeto fiel que lo avive, y en uno de los últimos versos conoceremos que es el cernícalo ese sujeto fiel, que en una acción concluyente vencerá al águila. Y ya sabemos a quién representa el águila en la cosmogonía de la subalternidad andina, pero ese sujeto puede nombrarse —o renombrarse— también como Micaela, Inkarri, hija de la Luna o hijo del Sol, “la radiante pupila del alba” o cualquier otro que represente al afán por atreverse contra lo injusto establecido, una y otra vez.
Si eres hija de la Luna
