A flor de piel - Adriana Pérez - E-Book

A flor de piel E-Book

Adriana Pérez

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Beschreibung

Este libro es una llave que abre el cofre oculto de las heridas del alma, donde el dolor no cicatrizado se esconde tras sonrisas y rutinas diarias. Adriana Pérez, con profunda sensibilidad y sabiduría, nos acompaña a sumergirnos en las aguas turbulentas de nuestras emociones y creencias más íntimas, donde las heridas invisibles esperan ser atendidas. A través de su propio testimonio de lucha contra la enfermedad y el temor, nos muestra que el verdadero sanador de las almas es Dios, quien espera paciente para guiar nuestro corazón hacia la paz. Con metáforas llenas de luz y ejercicios espirituales que desafían nuestra manera de ver el mundo, A flor de piel: sanando tus heridas interiores nos enseña a sostener nuestras cicatrices como trofeos de vida, abrazando el dolor con amor, transformándolo en fuerza. Es un manual para todos aquellos que desean limpiar las sombras de su pasado, reencontrarse con la luz de la esperanza y vivir en armonía con ellos mismos y con el mundo, reconociendo que la verdadera curación empieza cuando nos rendimos al poder del perdón y la gracia divina.

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Seitenzahl: 196

Veröffentlichungsjahr: 2024

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Adriana Guadalupe Pérez Rodríguez

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz

Diseño de cubierta: Rubén García

Supervisión de corrección: Celia Jiménez

ISBN: 978-84-1089-231-6

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

PRÓLOGO

En una inolvidable velada junto a la Dra. Adriana Pérez y su maravillosa familia, nos sorprendió con una propuesta que tocó nuestros corazones: escribir el prólogo de su libro A flor de piel. Este honor y privilegio inesperado se convirtió también en una experiencia conmovedora al escuchar la vivencia de su relato.

Quisiera añadir que Adriana, más que nuestra respetada dermatóloga, forma parte de una familia ejemplar, y que su libro va más allá de la ciencia y la razón, ya que nos sumerge en una travesía entre la vida y la muerte, y de cómo la fe y la confianza en Dios fueron clave para su sanación y completa recuperación.

A través de un viaje introspectivo, nos presenta la importancia de poder descubrir ante las adversidades los dones únicos que cada uno poseemos para poder cumplir nuestra misión en la vida. La obra destaca la relación con uno mismo, la familia y las amistades; de saber valorar todo lo material, pero fundamentalmente nos presenta la necesidad de tener una relación íntima con Dios.

Adriana, de forma amena y sorprendente, comparte su experiencia de sanación física y espiritual a través de un milagro inexplicable para la medicina, pero revelador para aquellos que reconocen la existencia de lo sobrenatural y aquello que no puede darnos el mundo sino únicamente Dios. El libro nos va guiando atinadamente hacia la felicidad y la paz interior si logramos sanar nuestras heridas físicas y emocionales. Nos señala de la importancia de encontrar el perdón de Dios a través del Sacramento de la Reconciliación, el perdón de los demás y posiblemente del más difícil y doloroso perdón de lograr…, el perdonarnos a nosotros mismos, ya que solo perdonando y siendo perdonados, podremos drenar la infección que se encuentra en nuestro interior que impide la sanación y cicatrización de nuestras heridas.

A flor de piel, con claridad y gran sensibilidad, nos muestra la relevancia de la oración y llevar una vida espiritual y sacramental para poder alcanzar plenamente la sanación interior. Nos invita a ser conscientes de nuestra realidad y de la importancia de saber conocernos para aceptar tanto nuestras debilidades como nuestros talentos, sabiendo que, al ser únicos e irrepetibles por ser hijos de Dios, nuestra misión en la vida es insustituible para ser realizada por otra persona, y que solo al esforzarnos por cumplirla nos estaremos acercando a la auténtica felicidad que todos deseamos.

Finalmente, nos habla sobre la necesidad de saber cuidar nuestros sentidos, ya que a través de ellos penetra en nuestra mente y nuestro corazón, imágenes, palabras y sonidos, con información que nos hará actuar reaccionando de alguna forma ante situaciones que pueden tocar nuestra sensibilidad y hacernos reaccionar de forma equivocada y fuera de nuestra realidad. Que debemos ser críticos y selectivos con lo que oímos, sentimos y vemos, para poder proceder bajo nuestras convicciones sin ser manipulados por mensajes que nos alejarán de la verdad y así como de poder disfrutar plenamente la vida y de la maravillosa creación de Dios.

Antonio Peláez.

Productor, escritor & director.

A FLOR DE PIEL Sanando tus heridas interiores Dra. Adriana Guadalupe Pérez Rodríguez

A flor de piel, sanando tus heridas interiores es un libro para todo hombre y mujer que desee iniciar su proceso de sanación de heridas interiores.

Tiene como objetivo orientar al lector para que realice un autoanálisis, diagnostique sus heridas y encuentre herramientas sencillas para comenzar su sanación integral.

Comparto al lector mi experiencia de vida, mi proceso en la enfermedad física-espiritual y mi constante caminar hacia la sanación de todas esas heridas tanto físicas como interiores. A través de las herramientas que he aprendido y vivido tanto desde mi perspectiva como médico especialista en enfermedades de la piel, como desde la perspectiva de paciente en el proceso constante de sanación integral.

Haciendo una analogía con las heridas físicas, llevaré al lector de la mano para que conozca los síntomas que a semejanza de las heridas en la piel también presentan las heridas interiores, pueda analizar su propia historia y, una vez identificadas las heridas personales, inicie su camino de sanación integral.

PREFACIO EL TERREMOTO QUE SACUDIÓ MI VIDA

19 de septiembre

Hoy desperté muy temprano con esta fecha muy presente en mi mente y mi corazón. En un día como hoy del año 1985, un fuerte sismo sacudió a mi país, México. Yo apenas recuerdo cuando mis papás nos sacaron a mi hermano y a mí de nuestra casa para protegernos y salvarnos del peligro. Sin embargo, hubo tantas personas que no lograron hacerlo y perdieron la vida quedando atrapadas entre los escombros de numerosas construcciones de casas y edificios que se cayeron súbitamente.

Este acontecimiento se quedó muy grabado en mi interior, ya que yo en ese entonces apenas era una niña…

Después de varios años, coincidentemente también en un día 19 de septiembre de 2017, se presentó otro temblor que afectó parte de la Ciudad de México, Oaxaca y Chiapas, repitiéndose la misma historia con el daño de varias edificaciones, aunque no en la misma magnitud que el terremoto de 1985, pero lo más lamentable nuevamente fue la pérdida de vidas humanas que dejaron a las familias afectadas con un vacío irreparable y una marca dolorosa y difícil de olvidar en su vida.

Pareciera que el 19 de septiembre no había sido suficientemente significativo para muchas personas y nuevamente necesitábamos sensibilizarnos con la vulnerabilidad que tenemos como seres humanos. Una vez más se repetía este doloroso e intenso movimiento en las tierras mexicanas y tras el simulacro nacional, en el año 2022 se repitió un sismo de magnitud 7,7.

En el año 2018, también un 19 de septiembre, no tenía idea de que yo viviría el mayor terremoto personal. Acudí a realizarme mi ultrasonido y mamografía de rutina. Me recibió la doctora Cecilia con su amabilidad acostumbrada y de la misma manera me comunicó que mis pechos estaban llenos de «bolitas», semejando una bolsa llena de canicas. De manera especial le llamaron la atención dos tumores importantes, uno en cada mama, los cuales habían crecido rápidamente en menos de seis meses.

Sin tener que ser un experto en la materia, por la expresión de su cara, supe que no se trataba de algo sencillo o sin importancia. Me indicó que visitara nuevamente a mi ginecóloga y a un onco-cirujano. Así es como recibí una de las noticias más duras de mi vida y comencé mi propio proceso de sanación, ahora no como médico, sino viviendo desde mi lugar como paciente.

A flor de piel es mi testimonio de vida que comparto contigo, que deseas iniciar un camino de sanación de heridas interiores. Aquí te expreso mi experiencia, mi proceso en la enfermedad emocional-espiritual que posteriormente se manifestó como enfermedad física. Te comparto las herramientas que había aprendido como médico y que ahora en mi experiencia como paciente he vivido y experimentado en carne propia para lograr la sanación integral.

No esperes a que ocurra un terremoto en tu vida y la desestabilice o incluso la derrumbe. Un sismo puede venir representado como una enfermedad personal o de algún ser querido, un accidente, un evento familiar serio, un divorcio, una infidelidad, problemas en tu empresa o empleo, incluso una pandemia que paraliza el mundo o cualquier otra situación que sientas que desmorona tu vida. No es necesario que te enfrentes a alguna de estas situaciones para reflexionar en el camino que has recorrido, en las heridas que incomodan tu caminar volviendo tu vida infeliz.

Hoy vengo a darte la gran noticia que todo es posible para el que cree y actúa. Aun cuando tu vida se encuentre en una isla, sacudida constantemente, hay maneras de reconstruirlo todo. Tal vez has sido herido una y otra vez, por las personas más cercanas o incluso por ti mismo, lo cual te debilita cada vez más para caminar. No te rindas, aquí te comparto testimonios reales de sanación completa, de sanación de heridas físicas, pero sobre todo de sanación de heridas interiores. Todo esto nos permite recuperar la esperanza de que es posible vivir en el amor y la fraternidad en este mundo, que nos prepara para vivir en el amor por toda la eternidad.

INTRODUCCIÓN

20 de septiembre

Hoy es un día muy especial porque apenas han pasado 24 horas desde que mi vida cambió, mi forma de sentir y percibir el mundo se transformó drásticamente.

Siempre he pensado que no existen las coincidencias, sino los planes perfectos de Dios llamadas dioscidencias que definitivamente hoy lo comprobé. Inicio mi día con la rutina de todos los días, levantándome temprano para despertar a mi familia, preparar el lonche y desayuno, alistando todo para que mis hijos vayan a la escuela y mi esposo a su trabajo. Todo lo cumplo perfectamente, pero con una extraña sensación dentro de mí. Mi cuerpo está presente en este mundo físico, pero mi mente está viajando a otro lugar, un sitio desconocido, haciéndose innumerables preguntas, cuestionándose los siguientes pasos que tendré que vivir.

Iniciamos la primera sesión del bloque emocional en nuestro curso «Camino a Mi Plenitud». En este curso que comparto con maravillosas mujeres, profesionistas y amigas, guiamos y apoyamos a las mujeres para vivir un vida más plena y feliz. Precisamente el día de hoy está planeado enseñarles a estas grandes mujeres que asisten al taller «Inteligencia Emocional». Así es, se supone que hoy sea yo parte del equipo que guíe en cómo reconocer y manejar sus emociones, pero sin duda representa mi examen personal de reconocimiento, identificación y vivencia de emociones. Sí, todas las emociones que ni siquiera había vivido ahora las estoy reconociendo, viviendo y tratando de manejar de la mejor manera. Una mezcla de tristeza, miedo, temor, incertidumbre, desesperanza, enojo, frustración y tantas que ni siquiera he podido identificar. Todas presentes como una avalancha que está a punto de cubrirme completamente, casi dejándome sin aliento.

Tantas preguntas en este momento… «¿Por qué yo?, ¿por qué a mí?, ¿no se supone que yo estoy haciendo todo para prevenir y evitar las enfermedades?, ¿por qué, si yo estoy “formando” y aconsejando a las mujeres para que vivan una “vida plena como la mía”, ahora todo se está cayendo a pedazos?» Pregunto a Dios: «¿No se supone que soy tu hija a quien tanto amas y ahora permites que sufra este dolor y miedo? ¿Por qué de sentir mi vida organizada, en orden y equilibrio, de repente me siento caminando en la cuerda floja, dentro de un torbellino de emociones, miedos, ansiedad y temores?».

Es hoy cuando Dios se hace presente de nuevo en mi vida y como es costumbre, me manda el mensaje preciso a través de varios mensajeros. Eligió el día de hoy para ir a hablarle a mi prima Fátima. Acudimos a hacer oración de sanación por ella para liberarla de ese cáncer que ha invadido gran parte de su cuerpo físico y sobre todo quería invitarla a sanar su enfermedad interior o espiritual. Fue en ese momento en el que también Dios me habló a mí a través de sus mensajeras Gaby y Rita, estas dos grandes mujeres que han sido testigo de sanaciones completas, de cuerpo y espíritu de tantas personas. Ellas me comunicaron lo siguiente: «Es necesario que vivas esta enfermedad para que comprendas más a tus pacientes y gente a tu alrededor, para que seas un testimonio de Sanación total para muchas personas».

Así es como a través de la enfermedad vivo la maravillosa oportunidad de sanar en cuerpo y espíritu heridas presentes y del pasado. A través de este proceso comienzo a comprender nuestra naturaleza humana. Ahora soy más consciente de nuestra vulnerabilidad, de nuestra fragilidad y susceptibilidad a hacer y recibir en todo momento, diferente tipo de heridas físicas, psicológicas y espirituales. Sé que mientras esté en este mundo el proceso no terminará, pero como dijo el Papa Francisco, no se trata de no caerse nunca, sino levantarse siempre.

A flor de piel, sanando tus heridas interiores es un libro que tiene como objetivo invitar a toda la humanidad a conocerse a sí mismos, reconocer sus heridas físicas, psicológicas y espirituales, y darse la oportunidad de sanarlas. Presento este camino en el que yo me he formado llamado ciencia, que lejos de ser un camino separado de Dios, es el lenguaje a través del cual Él nos habla y nos permite conocerle para lograr ese propósito que tiene para nosotros de ser plenos, sanos y felices.

CAPÍTULO 1

FORMACIÓN DE LAS HERIDAS

Heridas en el cuerpoMecanismos de formaciónGravedadHeridas interiores Mecanismos de formaciónAmbiente

Han pasado ya diez días desde que recibí la noticia de los tumores en mi pecho, para lo cual tengo que ser sometida a cirugía. Han sido días sumamente difíciles, pero la vida sigue y con ella todas mis actividades y obligaciones. El día de hoy, 28 de septiembre acudí al Congreso Internacional de Cirugía Dermatológica donde nos reunimos médicos especialistas de todo el mundo para hablar de temas en Dermatología que siempre me habían parecido tan interesantes pero que en este momento me parecen tan triviales y se están quedando tan fuera de mi enfoque.

También se habló de otros temas que tocaron fibras más profundas en mí como tipos de heridas complicadas y cáncer, asuntos que en este momento se centran en mi mente y me invitan a pensar con mayor profundidad y autoanalizar mi vida para darme cuenta si estoy dejando huella en la vida de los demás o estoy dejando heridas y cicatrices difíciles de borrar. En este momento inicia mi inquietud con mayor intensidad por ir más allá de mi actividad como médico dermatólogo en sanar y mejorar la apariencia de nuestra piel y aspecto físico. Es momento de dar el gran salto en encontrar la manera de sanar todo tipo de herida y cicatriz interna que quedan en nuestro interior.

Así es como comienza mi experiencia en la búsqueda de esas herramientas para mi sanación integral. Si logro dar este paso en mi lucha personal, mi compromiso con Dios y la vida es compartir mi experiencia para ayudar a otros a que su camino sea más llevadero y sanador.

El día de hoy te puedo decir que ésta ha sido una gran experiencia que me ha ayudado a replantear el verdadero sentido de mi vida. Me queda muy claro que mi misión va más allá de contribuir en la sanación de cuerpos. Me duele ver pacientes que solo les interesa aparentar belleza o bienestar, cuando por dentro sufren y están muriendo o incluso su familia se está desquebrajando. Tal como el caso de mi paciente Jackie que acudió a consulta conmigo.

La señora Jackie ha sido una de mis pacientes más constantes y disciplinadas. Todo mi servicio la conocía muy bien ya que cada que acudía a consulta me pedía los tratamientos más caros e innovadores de rejuvenecimiento facial. Nunca escatimaba en pagar las cremas más costosas y sofisticadas para mantenerse con un cutis maravilloso. La gran sorpresa para mí fue el día que Jackie llegó con su hija Marisol, una niña de apenas 13 años, delgadita, usando lentes con mucho aumento, sumamente tímida a quien apenas lográbamos escuchar su voz temerosa e insegura.

Unos ojos muy tristes, difícil de identificar por su carita llena de acné. Sí, llena de muchos granitos, manchas y cicatrices que, sin ser especialista en el tema, podías percibir que le ocasionaban mucha inseguridad y tristeza. Al ser Jackie una de mis pacientes más asiduas y disciplinadas, asumí que su hija ya estaría bajo tratamiento y cuidados para tratar su acné. Realmente fue una gran sorpresa para mí la respuesta de Jackie: «No, mi hija no necesita que la trate un especialista, sus granos se le van a quitar con cualquier cosa que le compre a la pasada o en el supermercado».

¿Qué le pasaba a Jackie? ¿Acaso no podía ver a través de los ojos de su hija el dolor que estaba sufriendo porque su mamá estaba distraída en la vanidad? Su mamá viva la tenía abandonada, o peor aún, excluida, apartada, lejos de la atención y cariño de su propia mamá. Jackie estaba demasiado ocupada en verse bien para otras personas, enfocaba todo su tiempo y dinero en su estética personal olvidándose de atender a su familia, a sus hijos, a sus más grandes tesoros.

Aquel día me dolió mucho pensar que un gran número de hombres y mujeres hemos vivido así, distraídos o enfocados en temas triviales o solo en la belleza física y placer personal, en el ser reconocidos por la gente de alrededor lejos de nuestra familia y en mantener los reflectores enfocados en uno mismo. Enfermos de egoísmo, olvidándonos de las personas más cercanas, abandonando emocionalmente a los propios hijos, esposos, padres, hermanos, amigos…

Yo solo pude apoyar a Marisol con mis conocimientos médicos en Dermatología y con parte del tratamiento físico, pero había tantas cosas que yo nunca podría darle como el amor, atención y cuidado de su propia mamá.

Este es solo un ejemplo de las múltiples heridas que podemos sufrir o causar a lo largo de nuestras vidas. Todos los hombres podemos lastimar a otros de manera intencional o inconscientemente. Así mismo podemos ser dañados por las personas de nuestro alrededor, dejándonos heridas de todos los tipos; grandes, pequeñas, superficiales, profundas.

A continuación, definiremos lo que son las heridas y conoceremos cómo se forman para posteriormente poder pasar a la curación de las mismas.

Heridas en el cuerpo

Una herida se define como una lesión o pérdida de la continuidad de la piel o cualquier tejido del cuerpo que se producen secundario a diferentes traumatismos. Las razones son muy diversas y se clasifican de acuerdo con el agente o mecanismo como fueron causadas1.

Clasificación de heridas de acuerdo con su agente causal

Imágenes por Diego Arias Pérez

Gravedad de las heridas en el cuerpo

La gravedad de las heridas va en función de:

Profundidad: a mayor profundidad de la herida es más severa la lesión, ya que puede involucrar a un órgano vital como lo puede ser corazón, cerebro, pulmones, hígado, entre otros.Extensión: una herida puede abarcar zonas muy pequeñas que apenas sea perceptible o extenderse a grandes dimensiones. Mientras mayor sea el tamaño de la herida, mayor será el tiempo o proceso para su cicatrización.Localización: la zona donde se ubique la herida es muy diferente, ya que si la lesión está en un órgano o zona vital se complica aún más porque incluso puede comprometer la vida de la persona. Contaminación: cuando una herida está contaminada o infectada, su manejo es más complicado y con ello empeora el pronóstico.Afectación a órganos adyacentes: cuando una herida va creciendo y comienza a complicarse, puede ir afectando a órganos o tejidos cercanos y con ello se va agravando el problema.

Cada herida dará manifestaciones diferentes y la manera de tratar cada una será de acuerdo con las características que tenga esa herida.

Lo más importante es comprender que cualquier herida es una puerta de entrada a nuestro cuerpo para diferentes problemas. Esto significa que, al romperse nuestra piel o cualquier otro órgano en nuestro cuerpo, se pierde esa perfecta protección que Dios creó para mantenernos sanos. Una vez que se ocasionó la herida, estamos más vulnerables a contaminarnos, ya que la herida es una puerta de entrada para diferentes microorganismos que pueden infectarnos, como lo pueden ser hongos, virus, bacterias.

Heridas interiores

Las heridas interiores son un tipo de ruptura, laceración o desgarramiento en nuestro Espíritu (mente y corazón), las cuales se contaminan con amargura. Este tipo de heridas se refieren a lesiones en nuestros sentimientos por experiencias en nuestro pasado, por nuestro corazón herido.

Posiblemente en este momento tú pienses que no existe ninguna herida que tengas que sanar, pero quiero que sepas que todos, absolutamente todos podemos tener en nuestro interior algún problema, mayor o menor, pero al fin y al cabo alguna situación que puede ser mejorada, que puede ser sanada.

Las heridas interiores son cualquier evento o acontecimiento traumático en nuestra vida que puede lastimar tanto nuestro cuerpo como nuestra alma y espíritu. De acuerdo con el Modelo de Vida desarrollado por un gran equipo de psicólogos y neurólogos citado por el autor Bob Schuchts en su libro Sé Sanado2, las heridas pueden ser de dos tipos:

Tipo A: estas implican una ausencia o privación de amor y cuidado. Cuando no se nos provee de la protección o algo que necesitamos. Este tipo de heridas a pesar de ser las más comunes, suelen ser más difícil de reconocer porque pueden pasar desapercibidas y quedar guardadas en lo profundo de nuestro ser. Ejemplo de ellas son el no ser reconocido por los padres, hermanos o familia, no ser comprendidos o escuchados, falta de límites. Tipo B: son todas las malas experiencias que simplemente nos suceden en el día a día. Estas son más sencillas de recordar porque son todas esas experiencias traumáticas que reconocemos que han sucedido y han marcado nuestra vida como pueden ser muerte de algún ser querido, abusos de cualquier tipo, accidentes, divorcios, violencia.

Diferentes autores, científicos e investigadores como el neurocirujano Wilder Penfield y el oncólogo Ryke Hamer han realizado profundas investigaciones y han descubierto cómo un evento doloroso que es muy fuerte para nosotros y no estamos preparados para enfrentarlo, causa un choque de emociones muy importante que se almacena permanentemente tanto en nuestro cerebro como en todas las células de nuestro cuerpo y posteriormente puede expresarse como enfermedades físicas. Nuestro cerebro almacena todas nuestras experiencias y por diferentes mecanismos activadores del recuerdo podemos volver a activar las percepciones y sentimientos asociados con esas experiencias3. Existen numerosos mecanismos que pueden activar ese recuerdo, como puede ser una canción, un aroma, una situación semejante a la que causó el daño, el mismo nombre o parecido físico de la persona que nos afectó. Incluso cuando nosotros no somos conscientes de estos eventos, todos estos eventos determinan nuestra manera de pensar y actuar en nuestro día a día, a menos que sean sanadas. Esto lo profundizamos en el siguiente capítulo «Lenguaje de Dios y los hombres».

Mecanismos de formación

La forma en que se producen las heridas interiores o su mecanismo de formación es a partir de las siguientes maneras4:

FORMACIÓN DE HERDIAS INTERNAS

Mecanismos de formación

MAL-TRATO

A) Rechazo

B) Abandono

C) Humillación

D) Injusticia

E) Traición

A) RECHAZO

El rechazo podemos definirlo como la exclusión de una relación o interacción personal. Es la ausencia o negación del amor significativo como lo pueden ser papá, mamá, hermanos, amigos o cualquier persona que represente alguien importante para mí.

Una persona puede ser rechazada de forma pasiva o activa.

El rechazo activo es por medio de insultos, acosos o ridiculización. El rechazo pasivo es el problema más común en nuestra actualidad y se refiere a ignorar a la persona.

El rechazo puede ser real, también llamado manifiesto o puede ser un rechazo oculto.

El rechazo real significa que efectivamente puede haber conductas que se realicen manifestando un rechazo. Esa NO aceptación se puede dar desde el momento de la concepción con el puro pensamiento de los padres como el deseo de abortarlo o la no aceptación del sexo del bebé.

En muchas otras ocasiones no existe tal rechazo, pero una persona lo puede «percibir» de esa manera. Sin embargo, para nuestro cerebro no hay diferencia entre lo real y lo imaginario. Si un niño «percibe» que sus papás no lo aman, aunque esto no sea la verdad, para el cerebro del niño no hay diferencia y de cualquier manera se producirán las emociones que quedan grabadas en su interior y fijen una gran herida.

Si para el niño no hay manifestaciones de amor, aun cuando los padres lo amen, el niño sentirá que no es amado y se abrirá una herida en su interior. En ese momento él no será consciente de ello, pero esos sentimientos quedan grabados en su inconsciente y más tarde se manifestarán de alguna manera en alguna etapa de su vida.

¡Los niños están siendo rechazados por sus propios padres!

El gran miedo que causa la herida de rechazo es el pánico.

B) ABANDONO