Amarga venganza - Kim Verónica - E-Book

Amarga venganza E-Book

Kim Verónica

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Beschreibung

Asher la dejó entrar en su corazón creyendo en todas sus dulces y amorosas palabras que le brindaba para demostrarle cuánto lo amaba, pero fue su mayor error. Virginia solo destruyó todo su ser. Había jugado cos sus sentimientos y se había largado en el día de su boda, y con ella se había llevado una gran cantidad de dinero. Asher quiso creer que había sido un error, que tal vez las cosas no eran como aparentaban y que tal vez ella era víctima de esta historia mal contada, pero se sumió en la oscura realidad al ver que Virginia no respondía a sus mensajes y llamadas. Él no pudo seguir adelante con lo que sucedió, no pudo ignorarlo; al contrario, se sumió en el rencor y la venganza. Quería encontrarla para destruirla como ella había hecho con él. Solo después de seis años da con ella y puede ejecutar su venganza, pero algo pasa. Dicen que la venganza es dulce, ¿pero por qué esta sabe tan amarga?

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Seitenzahl: 334

Veröffentlichungsjahr: 2024

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Kim Verónica

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz Céspedes

Diseño de cubierta: Rubén García

Supervisión de corrección: Celia Jiménez

ISBN: 978-84-1068-310-5

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

.

Dedicado a Paula P. por haberme ayudado en mis momentos de bloqueo y darme buenas ideas, porque este libro no lo he escrito sola, sería una gran mentira si lo dijera. Gracias Paula, has sido de mucha ayuda y no solo en esto.

(00) BODA

¿Podía ser más feliz?

Estaba a unos minutos de casarse con la mujer más hermosa que ha conocido en su vida, una mujer atrevida que se había metido en su vida sin importar cuántas veces Asher evitó enamorarse de ella. Lo había intentado, pero al final cayó en las manos de Virginia Roguet.

Virginia Roguet era una mujer que a simple vista dirías que es una chica tranquila y muy inocente, pero la palabra inocente se pierde cuando tal descarada mujer se desvistió por completo en la oficina de Asher el primer día que se conocieron. Se suponía que Virginia había ido a su empresa en busca de trabajo, pero en cuanto Virginia le vio no disimuló y se mordió el labio en su presencia. Asher quedó boquiabierto y de una vez dejó en claro que aquella mujer no trabajaría para él. Obviamente Virginia no se quedó de brazos cruzados y se escabulló entrando en su oficina…

—¿Qué hace usted aquí?… —pregunta Asher desorbitado al verla ahí.

—He venido para hablar con usted. Me ha dolido que me haya rechazado en el momento sin conocerme.

—Usted no califica para mi empresa.

—¿Por qué?… —pregunta coqueta—. ¿Me tiene miedo, señor Monroe?… —pregunta traviesa acercándose a él con cautela.

—¿Tenerle miedo a usted?… —pregunta con burla, pero a la vez retrocede al ver a Virginia tan cerca—. Aléjese.

—¿Alejarme? ¿Por qué? Si puedo notar cuántas ganas tiene de estampar su mano contra mi trasero. —Gime gustosa ante su última palabra.

—¡Pero qué insolencia!

—Señor Monroe, si no me va a dar el empleo, al menos cumpla un deseo mío, por favor…

—¿Cuál?

—…

Virginia sonríe peligrosamente y comienza a desvestirse frente Asher sin ningún pudor.

—¡¿Pero qué cree que está haciendo?!

Virginia se acerca a Asher acortando la poca distancia que los separaba. Le agarra una de sus manos y la lleva directa a su trasero dejándola ahí, en espera de que él haga lo que desea. Asher miró impactado dónde se hallaba su mano, jamás en su vida había conocido a alguien así de descarada y sin una gota de vergüenza.

—Tómeme aquí en su oficina, señor Monroe, tómeme de manera ruda y fuerte. —Virginia desvía su mirada a la entrepierna de Asher y se muerde el labio—. Y no se preocupe por su tamaño, creo poder con esa monstruosidad…

—¿Quién demonios es usted?

—Soy Virginia Roguet…

Como olvidaría ese día…

Desde ahí comenzó una aventura alocada de solo encuentros sexuales, se encontraban en cualquier lugar y no importaba si era un lugar público, Virginia siempre se le insinuaba. No le preocupaba el lugar, solo quería que Asher la tomara como solo él podía hacerlo. Con el tiempo Virginia buscaba algo más serio, pero Asher se negaba y decía que las cosas estaban bien como estaban, pero cuando Virginia quiso darle fin a las cosas porque él no le daba lo que ella pedía, Asher le pidió tiempo y que no se dejaran de ver.

Con el tiempo Virginia logró su cometido y terminó enamorando a Asher, quien al pasar del tiempo le propuso matrimonio, a lo que ella obviamente dijo que «sí»…

Ahora estaban a punto de casarse, Asher ya se encontraba en el altar ansioso esperando por Virginia, todos los invitados lo miraban emocionados. La melodía nupcial comenzó a sonar y Asher se preparó, miró hacia la puerta emocionado, pero esta no se abría. Se quiso reír porque de seguro su Virginia estaba muy nerviosa, antes Virginia ya le había dicho que se ponía nerviosa con tanta gente mirándola, así que decidió ser paciente y esperarla, pero al notar que pasaba mucho tiempo baja del altar y camina hacia la puerta de donde debía salir su futura esposa. Al momento que toma el pomo de la puerta escucha algo que le deja conmocionado.

—Bruno, no encuentro a Virginia, no está.

Asher abre la puerta y los padres de su novia le miran asustados.

—¿Qué han dicho?…

—Asher, cálmate, pero no sabemos dónde está Virginia. Dijo que iría al baño, pero no está ahí.

—No… —Asher salió a buscar a Virginia y no la encontraba por ningún lado, le llamó varias veces, pero el celular estaba apagado… Virginia no podía estar haciendo esto. Necesitaba verla y que le explicara por qué se había arrepentido. ¿Qué le dio tanto miedo para dejarlo plantado?

—Hijo… —Su madre le tocó el hombro—. Te acuerdas de que una vez te dije…

—¡No, mamá! ¡Ella no es así, ella me ama y yo lo sé! Solo corrió asustada, tal vez tantos invitados la abrumaron. A Virginia le da nervios estar entre tantas personas.

Bernabet frunció el ceño ante las palabras de Asher. ¿Su hija tener pánico escénico? Esa sí era una broma, Virginia jamás sufrió de eso.

—¿De qué hablas, Asher? Virginia no tiene pánico escénico.

—Ella me dijo que le daba mucho miedo estar frente a muchas personas.

—Hijo…

—Mamá, no te atrevas a hablar mal de ella. Aparecerá en cualquier momento y me explicará qué pasó.

—¡Asher! —León, que venía hacia él corriendo, lo llamó, Asher sonrió pensando que su amigo la había encontrado—. ¡Virginia sacó 50.000.000 de dólares y me acaban de decir que unos tipos entraron a tu casa y robaron el dinero que tenías en la caja de seguridad!

Asher se sintió mareado y miró asustado a su madre, ella con una expresión dolida le dijo: «Te lo dije».

La única que sabía la contraseña aparte de él era Virginia…

—Asher, ¿no dirás nada? —preguntó su madre.

—Asher, estamos tan impactados como tú, no sabíamos que Virginia haría esto… —dijo Bernabet sorprendida por la actitud de su hija. Se sentía demasiado decepcionada, junto con Bruno siempre se encargaron de darle todo, que jamás le faltara nada.

—León, alerta a la policía, que encuentren a esa ladrona… —anunció Gabriela; madre de Asher.

Asher no tenía palabras para decir, no sabía qué hacer. La persona que se había metido en su vida solo lo había hecho para sacarle dinero, como una vez se lo había advertido su madre, pero él no le creyó porque Virginia se había mostrado desinteresada en su dinero, no importaba cuántas veces le decía que gastara el dinero que había en sus tarjetas, Virginia siempre se negaba y le decía que en vez de gastar el dinero lo guardara, que no era bueno derrochar. Además de que ella siempre se conformaba con cosas pequeñas, no le gustaban los regalos costosos ni tampoco ir a restaurantes gourmet. Con esa actitud había logrado convencer a su madre y… Claro, todo siempre estuvo planeado.

Su mirada se puso sombría y caminó hacia su auto, pero antes de subirse escucha a Bruno decir algo que él no sabía de Virginia.

—Si Virginia hizo algo como esto, sé a quién deben buscar.

La madre de Asher lo mira atenta.

—¿Los conoce?

—Bruno, ¿qué sabes? —Bernabet parece extraña al tema y es que el único que sabe una etapa de la adolescencia de Virginia es Bruno.

—Cuando Virginia tenía dieciocho se comenzó a juntar con unos tipos que se dedicaban a estafar, esta junta duró algunos meses hasta que yo me di cuenta y le advertí que se alejara de ellos. Virginia me hizo caso y dejó de verlos, incluso la seguí por dos meses para cerciorarme que no se encontrara con ellos, y así fue.

—¿Por qué yo no sabía sobre esto? —pregunta decepcionada Bernabet.

—Señor Roguet, agradezco su confesión. Le diré a los oficiales que usted tiene buena información. —La madre de Asher se despide y camina hacia la iglesia.

Asher, ya habiendo escuchado todo, sube a su auto y se va a su casa, en cuanto entra sus empleados están asustados y agachan la cabeza pidiendo perdón por su descuido. Asher los ignora y solo agarra una botella de whisky de su minibar y sube las escaleras para ir a su habitación.

—Señor Asher. —Asher se detiene y mira a su empleada—. La señorita Vir… —La chica no termina de decir el nombre de Virginia cuando ya Asher había tirado un cuadro con fuerza contra el suelo. La chica grita asustada y no sabe qué hacer.

—¡En esta casa no se vuelve a mencionar ese maldito nombre! —dice, pero nota que la chica tiene una carta en sus manos—. ¿Qué tienes ahí?

—E-esto estaba en su caja fuerte , lo dejaron ahí después de llevarse todo.

—Dámela… —La chica sube de manera torpe por los nervios y se la entrega—. Ahora largo de aquí. —Ella asiente asustada y corre hacia la cocina. Asher sigue su rumbo y cuando está en su habitación observa la carta, pero no es capaz de leerla, no quiere saber qué hay ahí. De seguro son palabras de burlas hacia su persona diciéndole lo ingenuo que fue…

Mete la carta en la caja de seguridad y la cierra, se tira en el suelo y comienza a beber…

—Virginia Roguet… te juro que te voy a encontrar y voy a hacer que te arrepientas…

(01) VENTA ILEGAL

6 Años después…

—Mami…

—No te preocupes, bebé, todo va a estar bien.

Virginia corría sin control por la calle, cargaba con su hijo en los brazos, lo cual le era más agotador, pero se resignaba a soltarlo y correr con el riesgo de que se lo quitaran.

No sabía en qué momento su vida se había vuelto una completa mierda, las personas en las que había confiado la habían traicionado. Ellos habían hecho un robo sin ella y se habían marchado dejándolo atrás. Ahora unos tipos armados la perseguían y no sabían qué harían con ella y con su hijo, pero debía a toda costa evitar que los atraparan.

Encontró un callejón y se metió ahí, con rapidez movió las bolsas de basura y dejó a su hijo ahí cubriéndolo con estas mismas.

—Mami, tengo miedo…

—Tranquilo, amor, no te muevas, ¿Okay?

El niño asiente asustado.

Virginia se gira para esconderse detrás de unos tachos de basura, pero en el momento un tipo le apunta en la cabeza.

—Ya basta de juegos, pequeña zorra. Vas a venir con nosotros.

—Está bien… —Virginia dice un poco nerviosa y evita mirar donde está su hijo.

—Saquen al mocoso de ahí… —demanda el tipo que apunta a Virginia.

—¡No! ¡Por favor, déjenlo, él no tiene nada que ver!

—Eso lo determinamos nosotros… —dice con voz perversa—. Llévenselo, es lindo igual que su madre, lo podremos vender a un buen precio.

—¡NOOO!

—¡Mami! ¡No dejes que me lleven!

Virginia intenta acercarse, pero rápidamente la retienen y le dan un golpe dejándola inconsciente, lo último que ve es cómo uno de esos tipos golpea a su hijo para que deje de gritar. (…)

—Asher, ya basta, tienes que detener esto. Ya han sido seis años desde que se fue. ¿Cuándo dejarás de buscarla? —La madre de Asher se mantiene preocupada por la actitud de su hijo. Para ella Asher ha cambiado mucho en estos últimos años, la desaparición de Virginia lo había dañado tanto que ya no sabía con quién se estaba juntando su hijo, porque ahora parecía que Asher se había metido en algo turbio, la gente con la que andaba siempre estaba armada. Incluso había descuidado la empresa y de un momento a otro nombró a Jackson como el nuevo CEO.

—No me voy a rendir, siento que pronto la encontraré.

—Asher, ¿aún la amas?

—¿Amarla? ¿A esa desgraciada? Por dios, mamá, solo dices cosas absurdas… —Se burla ante la mirada de preocupación de su madre—. La odio y quiero encontrarla para hacerla sufrir.

—No, no la quieres para eso.

—Tú no sabes nada, mamá, así que no me digas lo que quiero y lo que no.

—¡Asher, mírate! ¡Este no eres tú! Le diste tu puesto a Jackson, un puesto por el cual luchaste y mostraste lo mejor de ti… ¿Ahora te metes con delincuentes?

—Para encontrarla tengo que entrar en su mundo de porquería.

—Hijo…

—¡¡Asher, la encontré!!… —gritó León entrando abruptamente en la habitación.

—¿Estás seguro?

—Sí.

—¿Dónde?

—En una subasta de personas.

—¿Ahora subasta a gente inocente? —pregunta con burla.

—No, ella va a ser subastada. —Asher frunce su ceño mirando a su amigo—. La subasta se llevará a cabo en Manhattan mañana a las nueve de la noche.

—Alista todo para que viajemos ahora mismo y también un maletín con mucho dinero adentro… —León asiente acatando la orden—. Oh, y no te olvides de ir sumando todo lo que me debe Virginia, esto que pagaré por ella también me lo tendrá que pagar.

—¡¡Asher Monroe, ya deja esta absurda venganza!! ¡Si esto es por el dinero, los Roguet han trabajado lo suficiente para poder pagar lo que Virginia se ha robado!

—¡No voy a aceptar nada de ellos! ¡Ellos no tienen que pagar por lo que su hija ha ocasionado!

—Te desconozco…

—Pues entonces vete, que interfieres con mis planes… —Su madre le miró dolida y salió de ahí sin decir algo más—. Andando, León, tenemos que viajar.

León asiente y se va a hacer lo ordenado, mientras Asher arregla una pequeña maleta, abre su caja fuerte para sacar algunos fajos de dinero y ve la carta de Virginia, la cual nunca leyó. Se ríe porque pronto llegará el momento de tener a Virginia entre sus manos y hacerla sufrir, pronto llegaría su momento de ahora jugar. Cerró su caja fuerte y salió de su habitación, bajó y avisó a su personal que alistaran aquella habitación, todos asintieron y corrieron a alistar todo.

Todo debía estar listo para cuando él volviera, nada podía fallar, tenía que darle la perfecta bienvenida a Virginia…

Al salir de la casa una camioneta de color negro ya lo esperaba, subió a este y sus empleados subieron su maleta al portaequipaje. Fueron unos quince minutos que se tardó en llegar al aeródromo de donde saldría su jet privado.

León le notifica que el jet tiene una pequeña falla, si se arriesgan a salir así, pueden que tenga un accidente, por lo que lo más recomendable es tomar un vuelo comercial. No es una noticia que le agrade mucho y regaña a sus subordinados, lo que más detesta es viajar entre tanta gente. Pasajeros problemáticos, escandalosos, y las típicas madres que nunca faltan con su bebé que se dedica a llorar todo el viaje. Malhumorado vuelve a su camioneta y su siguiente destino es el tedioso aeropuerto, si no quiere perder la oportunidad que la vida le estaba dando después de tantos años, debe tomar un vuelo comercial, aunque por dentro quiera quemar todo a su paso.

Si la vida le estaba sonriendo ahora, debía aprovecharlo sin peros.

Las horas del vuelo lo atormentan y ya quiere bajarse, necesita ver a Virginia rogarle, necesitaba enfrentarla lo más pronto posible. Estaba completamente excitado por lo que haría, tantos años planeando y buscándola por todos lados, ahora después de seis años sin verla por fin se mostraba una oportunidad para atraparla y destrozarla como siempre deseó.

De tanto pensar se quedó dormido durante todo el viaje. León, al notar esto, lo cubrió con una manta que ofrecían las tripulantes. Miró a su amigo dormir y solo esperaba que este odio dentro de Asher se disipara tan pronto como tuviera a Virginia en sus manos. Él había sido testigo de cómo su amigo con el tiempo se fue volviendo más mordaz y poco táctil, todo dejó de importarle al pasar del tiempo, y lo más impactante para León fue cuando Asher le dijo que dejaría la empresa en manos de Jackson, este le propuso quedarse para trabajar con Jackson o irse con él y trabajar en otro tipo de cosas. Para León no fue fácil elegir, pero la madre de Asher le pidió que por favor no lo dejara solo, así que renunció a la empresa y siguió a su amigo.

—Espero que puedas volver a ser el mismo…

(…)

Virginia despertó desorientada, miró a su alrededor y aún seguía en aquella habitación oscura en la que la habían metido desde que la habían atrapado en el callejón, no sabe cuántos días lleva aquí encerrada, pero siente que es mucho y eso la está matando. La agonía de no ver a Matthew la estaba enloqueciendo, no sabía qué habían hecho con su hijo, el temor de que lo hubieran vendido a algún viejo asqueroso le tiene la piel de gallina.

La puerta se abre lentamente y entra una chica apurada.

—Levántese.

Unos tipos armados entran y apuntan a Virginia con la intención de que no intente nada estúpido cuando la chica le desabroche las esposas. Ella la desviste y le pone unas prendas de lencería de tono rojo intenso, Virginia lo entiende, llegó el día en que la venderían a un viejo asqueroso y adinerado, si tenía algo de suerte podría engañar a su comprador y tenerlo en la palma de su mano para poder rescatar a su hijo cuanto antes, ya luego se desharía de su comprador.

—Ya está lista —anuncia ella y los tipos asienten volviéndola a esposar—. La subasta ha dado inicio, así que será mejor irla llevando.

Virginia es jalada de sus brazos obligándola a caminar. Cuando la sacan de esa habitación ve que es un extenso pasillo donde hay más puertas, de ellas se escuchan gritos de ayuda, algunos diciendo lo mucho que odian a estas personas y otros implorando la muerte.

La conducen hasta llegar a unas escaleras, cada vez que sube otro peldaño se escuchan las voces frías y perversas de hombres ofreciendo una gran suma de dinero. Su cuerpo se tensa, pero no deja que los demás noten su miedo, debe mantenerse fuerte para que su plan salga a la perfección. Estando detrás del escenario una chica se acerca a ella y le pone una cinta de seda en sus ojos, esto la inquieta porque así no podrá ver quién es el que la va a comprar, si pudiera ver le coquetearía desde el instante para mostrarle al tipo que no opondrá resistencia, pero esto acorta sus planes.

—¡Caballeros, ha llegado una de las bellezas de esta noche! —grita el anfitrión.

El largo telón se abre y de ahí sale Virginia, la audiencia chifla ante ella haciendo comentarios obscenos, se la comen con la mirada y se imaginan lo que podrían hacerle.

—Preparen sus ofertas… ¡Los escucho!

—¡50.000 dólares!

—¡60.000 dólares!

—¡80.000 dólares!

—¡90.000!

—¡Veo que están emocionados, señores, pero vamos, ofrezcan más!

—¡100.000!

Asher observa a todos los depravados pujar por algo que le pertenece a él, su ira está por desbordarse, pero se mantiene en calma.

—Asher, ¿no vas a ofrecer? —pregunta León.

—Creo que podría reconocer mi voz de inmediato y no quiero eso. —Asher mira a León, pero piensa que Virginia también podría reconocer la de él. Le hace una señal a un subordinado de él y este se acerca de inmediato—. Tú hablarás por mí…

—Sí, señor… —El chico se prepara y está atento a lo que le dice su jefe.

—¡130.000! —gritó uno, ya nadie habla por lo que Asher considera oportuno comenzar.

—Ofrece 200…

El chico asiente.

—¡200.000!

El viejo que había hecho la anterior oferta lo mira con odio y vuelve a pujar.

—¡250.000!

—¿Señor?

Asher y el viejo se ven y sus miradas son claras, se quieren arrancar la cabeza, pero Asher sonríe ladino.

—400.

—¡400.000!

El viejo golpea la mesa con fuerza, estaba furioso y se muerde el labio de impotencia, si ofrece más sabe que Asher ofrecerá aún más, esto era una batalla perdida.

—¿Nadie ofrece más? —pregunta emocionado el anfitrión.

Nadie dice más y Asher sonríe victorioso, sabe que ha ganado. Su contrincante sabe que no lleva las de ganar contra él, nadie arruinará sus planes. Está a solo unos pasos de la persona que destruyó su vida y no permitiría que nadie arruinara esto.

El anfitrión observa que nadie dice nada y vuelve a hablar.

—¡400.000 a la una, 400.000 a las dos y… ¡¡Vendido al número 320!!

—Que comience esto… —dice Asher con una sonrisa traviesa.

(02) INICIO DE LA TORMENTA

Observa cómo retiran a Virginia del centro del escenario, dejándola a un lado para ser retirada. El anfitrión parece susurrarle algo al oído provocando molestia en ella. Le causa curiosidad saber qué es lo que le ha dicho, pero no es de su incumbencia lo que haya pasado entre esos dos, solo debía enfocarse en su problema y nada más.

—Ve por ella y duérmela, no la quiero escuchar hasta que estemos en la casa —le ordena a su subordinado, antes de abandonar el evento.

—Asher, no podemos viajar hoy mismo —anuncia León

—¿Por qué?

—Hay problemas climáticos.

—Bien, no nos queda más que quedarnos.

El chico se acerca al anfitrión y este muestra su número, el tipo sonríe y agarra a Virginia del brazo colocándola frente a él. El subordinado de Asher la toma y tira de ella llevándola fuera de aquel lugar, camina hacia el estacionamiento donde lo está esperando su jefe, por un momento se olvida que Asher le había ordenado que la durmiera, con rapidez saca el líquido y lo echa en un pañuelo azul.

—Por tu voz debo deducir que eres joven —dice Virginia coqueta y el chico la ignora.

—¿No me quitas la venda? Quisiera ver a mi nuevo dueño…

El chico lleva el paño al rostro de Virginia cubriendo nariz y boca. Ella forcejea hasta caer inconsciente en los brazos del joven, este se la echa al hombro y camina hacia la camioneta que lo espera.

—¿Te ha dicho algo? —pregunta Asher en cuanto ve llegar al joven.

—Dijo que por mi voz debía ser joven y me pidió que le quitara la venda porque quería ver a su nuevo dueño. —El chico prefirió ser sincero a mentirle a su jefe.

Asher sonríe y le hace señas para que la metan en la camioneta. Observa a Virginia y nota que ha adelgazado un poco, pero aún se mantiene igual de hermosa, por mucho que la odie tiene que reconocer eso.

Cuando llegan a la casa que Asher tiene en Manhattan da la orden de que lleven a Virginia a una de las habitaciones, deja estrictamente prohibido que se le quiten las esposas y la venda. Él, mientras, se va a su despacho y toma asiento, se sirve un whisky en las rocas y sonríe loco. La emoción corre por sus venas, por fin lo ha logrado, por fin podrá hacer con Virginia lo que él quiera.

Al momento que se termina su bebida se va a dormir plácidamente, ya nada lo atormentará para dormir.

A la mañana siguiente una de sus empleadas lo despierta dándole una grata noticia.

—Señor, la señorita ha despertado.

Asher asiente y se levanta por completo de su cama, no tiene prisa, así que se toma su tiempo en la ducha. Él tiene que disfrutar este día como ningún otro.

—Manda a llamar a San… —San es el chico que habló por él en la subasta. La señora asiente y sale en busca del joven, en el momento que le ve le avisa que Asher lo busca, el joven, que se encontraba jugando una partida de cartas, se retira de la mesa y entra en la casa encontrándose con su jefe.

—Vamos, necesito que hables por mí.

—Sí, señor.

Ambos suben las escaleras y caminan hasta la habitación donde se encuentra Virginia. Cuando Asher está frente a la puerta mira el pomo como si fuera su mayor enemigo y se prepara mentalmente. No puede dejar que Virginia le vuelva a manipular a su antojo, no importa qué cosas salgan de la boca de Virginia, nada de lo que diga es real.

Entran en la habitación y Virginia está sentada en la cama, gira su rostro al sentir que alguien entra en la habitación.

—¿Eres tú? —pregunta ella.

Asher mira a San y asiente.

—Sí, soy yo.

—Qué bueno. ¿Me quitarás esta venda, aunque sea?

Asher escribe en una hoja la respuesta y San la lee.

—¿Por qué la prisa?

—Bueno, necesito conocer a mi dueño y también…

—¿Qué?

—Usted sabrá que he sido vendida en contra de mi voluntad. Que cuando usted intente tocarme yo siempre pondré resistencia y buscaré salir de aquí, pero…

—¿Pero qué?

—Si usted me hace un favor, yo podré ser dócil, atrevida, lo que usted quiera.

Asher apretó los puños, esto le recordaba un poco a la primera vez que se vieron. Se intenta calmar y vuelve a escribir.

—¿A cambio de qué?

—De que salve a mi hijo.

Tanto Asher como San quedan impactados por las palabras de Virginia, no lo cree, no puede creer que Virginia haya tenido un hijo con otra persona. Sus impulsos lo empujan a irse contra ella, pero San lo detiene y niega repetidas veces que no lo haga. Asher intenta mantener la calma y escribe en el papel.

—¿Cuántos años tiene tu hijo?

—Cumplirá seis en cinco meses…

La respiración de Asher es fuerte, Virginia se había metido con otra persona apenas lo abandonó, era una cualquiera, de eso no había alguna duda.

—¿Qué quieres que haga con ese niño?

—Sé que es mucho pedir, pero si lo logra rescatar podría enviarlo a Washington, mis padres viven ahí.

—¿Ellos saben la existencia de este niño?

Virginia frunce su ceño por la pregunta, no se la esperaba. La persona con la que está hablando no tiene una voz de mando, no se muestra arrogante, enamorarlo iba a ser pan comido.

—No, por lo que si usted me permite quisiera escribirles una carta explicándoles. Si desconfía de lo que pondría en la carta, usted puede ver lo que escribiré en ella.

San mira a Asher y este parece pensarlo, no quiere ayudar en nada a Virginia, y menos al hijo de algún bastardo, pero sabe que no podría vivir con la conciencia tranquila sabiendo que un menor de edad fue vendido a algún pervertido y él pudo haberlo evitado. Buscaría al niño y lo enviaría con sus abuelos, esto no afectaría en sus planes, así que no estaba de más hacerlo, pero esto no lo hacía por Virginia, lo hace solo por el niño.

—Bien, te ayudaré. Espero que cumplas tu palabra.

—Muchas gracias. —Virginia siente su corazón aliviar y llora de tranquilidad, lo único que le importaba era salvar a su bebé, ya después ella vería cómo saldría de aquí.

—¿Cuál es su nombre?

—Matthew Roguet.

Asher abre la puerta y le hace señas a San para que salga, ambos salen y se alejan de la puerta sin decir alguna palabra—. San, ve ahora mismo y busca a ese niño.

—Sí, señor.

—Espera… Si ese niño está en esa casa de subasta eso quiere decir que hay más. —San asintió esperando alguna otra orden—. Cambio de planes, no vamos a comprarlo. Sígueme.

Asher idea un plan que consiste en sacar al hijo de Virginia sin que nadie se dé cuenta, luego mandaría un aviso anónimo al FBI indicando la venta de menores de edad. No podía salvar a un niño y dejar al resto ahí. Para esto debía esperar a que se hiciera de noche, si iban de día se haría más complicada la misión.

León se siente orgulloso de su amigo, a pesar de todo el odio que hay en su corazón aun así decidió ayudar al hijo de Virginia con alguien más y otros niños que no tienen nada que ver con él. Emocionado por la buena acción que harán se apunta para ser el que saque al hijo de Virginia de ahí, él iría acompañado de cuatro personas más que le cubrirían la espalda.

Cuando la noche cae se suben a la camioneta armados y Asher se queda en la casa, él esperará el mensaje de León afirmando que ya tenía al niño dentro de la camioneta y él mismo se encargaría de mandar el anónimo. Por lo que sabía, en Manhattan se estaba buscando una casa de subasta, el FBI desde hace rato los viene buscando, pero gracias a que esta gente ha sabido mantener el perfil bajo no han sido desmantelados.

León prepara su arma y mira por la ventana, no falta mucho para que lleguen y su cuerpo está ansioso. Antes consideraba que hacer esto era una completa mierda, pero hoy haría una buena acción, le mencionaría a Asher que podían dedicarse a esto ahora que ya estaban en este mundo, desmantelar subastas y tráfico de menores. Si Asher decía que sí, León con gusto iría a cada una de las misiones.

A lo lejos ya divisan la casa de subasta y se desvían para no ser vistos, agarran un camino de tierra y estacionan la camioneta. Todos cubren sus rostros y asienten mirándose. Bajan y corren hacia la casa, entran por un punto ciego y al avanzar se encuentran con un guardia. San no lo piensa y le dispara, él traía en su arma un silenciador, por lo que el haber matado a este tipo no alertaría a nadie por el momento.

Se adentraron en la casa y se toparon con una chica, la toman como rehén y le piden que les indique dónde están los niños. Ella asustada y temerosa por su vida los lleva unos pisos más abajo, donde hay un largo pasillo con demasiadas puertas. León pasa por cada puerta diciendo el nombre del hijo de Virginia y uno solo se acerca. En cuanto León lo ve se queda petrificado, este niño es demasiado idéntico a Asher.

San le ordena a la chica abrir la puerta y ella lo hace, el niño se asusta de ver tantas personas, por lo que se aleja en cuanto abren la puerta.

—No tengas miedo, niño, te sacaré de aquí.

—Quiero a mi mami —dice temeroso.

—Sí, pero ahora hay que salir de aquí. —León lo toma en brazos y sale con el niño, San no lo piensa y mata a la chica, el equipo corre hacia la salida y se encuentra con los enemigos, se desata una balacera y San cubre a León que aún tiene al niño en brazos.

León le pide a Matthew que cierre los ojos y cubra sus oídos. Con una mano libre dispara y derriba a dos, estaba claro que no sería fácil, pero estar con un niño en brazos era algo demasiado estresante y preocupante.

Logran derribarlos a todos y corren hacia la salida, no deben perder tiempo. Suben a la camioneta y León le avisa a Asher de que ya tiene al niño. Arrancan de inmediato cuando les disparan, agachan la cabeza y logran zafarse. Ya estando alejados del lugar se quitan las máscaras, León respira a gusto y mira al niño, este le mira temeroso y León le sonríe.

—¡Hola! —le saluda, pero aun así el niño mantiene distancia—. Mi nombre es León, ¿y el tuyo? —Aunque ya lo conocía, quería que el niño le hablara.

—Matthew.

—Lindo nombre, Matthew. —El niño asiente jugando con sus manos—. Matthew, ¿cómo se llaman tus papás?

—Mi mami se llama Virginia Roguet.

—Okay… ¿Y tu papá?

—Solo tengo a mi mami.

—¿No conoces a tu padre?

—No, mi mami dice que mi papá no sabe de mí.

—¿Y no te enoja eso?

–No, estoy bien con mi mami.

León asiente y le mira curioso, de por sí el niño se parece demasiado a Asher, pero quería ver si el niño tenía algo más que lo relacionara con su amigo.

—Matthew, ¿tienes alguna marca de nacimiento? —El pequeño asiente y le enseña el lunar que tiene en su espalda.

—Dios…

León palidece al ver el lunar, Asher también tiene dicha marca en el mismo lugar. Esto era una locura, no había duda de que era hijo de Asher.

No solo León notó el parentesco, sino que todo el equipo, pero nadie se atrevía a decir palabra alguna.

Cuando llegan a la casa todos se bajan y entran, León carga al niño y camina hacia la entrada, pregunta por Asher y le indican que está en su despacho. Va hacia allá y le dice al niño que no tiene nada de qué temer.

—Asher…

—Pasa, León. —La gruesa voz de Asher intimida a Matthew y este esconde su carita en el cuello de León. Este último siente ternura y entra en la habitación—. ¿Por qué traes a ese niño? Dáselo a una de las empleadas, ellas lo cuidarán por mientras.

—Asher, hay algo que tienes que ver.

—¿Qué?

—Tranquilo, Matthew, nada te va a pasar. —Asher rueda sus ojos y observa cómo el niño sale de su escondite. El vaso que contenía whisky se desliza de su mano al momento que le ve la cara al niño.

(03) REENCUENTRO

¿Qué era lo que estaba viendo? Ese niño tenía mucha similitud con él cuando era pequeño, era casi su viva imagen si no fuera por unos que otros rasgos que llevaban su mente a

Virginia.

Mira a León expectante de que le diga alguna palabra y este solo se encoge de hombros no sabiendo qué decirle, y es que no había más que decir, aunque Asher quisiera negarlo el niño se parecía a él y tenía el mismo lunar, se dio cuenta porque León le pidió al niño que mostrara su lunar y este cedió, así que las dudas sobraban aquí.

—¿Este niño es el hijo de…?

—Si, es el hijo de Virginia.

Matthew se muestra curioso por el hombre que está frente a él, le era sorprendente el parentesco, pero recuerda que una vez su mami le dijo que él se parecía mucho a su papá.

¿Podría ser esta persona su padre?

Asher se acercó rápido al niño asustándolo y era algo normal, Asher no se veía muy tranquilo, se veía enfurecido y a punto de perder la cordura. Por su mente solo pasaba el cómo Virginia había tomado tal descaro de huir con su hijo en su vientre, lo había alejado de su hijo por seis años, no tenía ni un poco de delicadeza para hablar sobre este asunto, aunque fuera por una maldita carta.

—La voy a matar —dijo con los dientes apretados, su ira se estaba desbordando, esta venganza ya no tenía que ver solo con ellos dos, sino también con su hijo.

—Asher, cálmate, sé que es algo difícil de digerir, pero… ¡¡Asher!!

El mencionado salió de aquel despacho, su ira lo había cegado por completo, no le importaba si León le estaba llamando y le decía que no lo hiciera por el niño, ahora nada le importaba más que enfrentar a la desgraciada de Virginia Roguet.

Fueron segundos y Asher ya había entrado en la habitación en la que estaba Virginia, ella aún seguía con sus ojos vendados y manos atadas, pero en cuanto escuchó el estruendo de la puerta giró su rostro sintiéndose inquieta.

—¿Es usted, amo? —preguntó Virginia con un tono coqueto, aunque por dentro estaba temblando de miedo. Sentía que algo no andaba bien—. ¿Necesita que lo ayude a relajarse?

La mirada de Asher cada vez se tornaba más oscura por las descaradas palabras de Virginia, esa sonrisa coqueta cortó la poca estabilidad en Asher y este se abalanzó contra Virginia, rodeando con sus manos su cuello, todo su rencor se estaba acumulando en sus manos.

—Wow…, no pensé que le gustara esto.

Virginia fingió excitarse y por un momento sí había sido placentero cómo este chico la había agarrado de manera tan brusca, aquellas acciones la llevaron a sus antiguos recuerdos cuando estaba con Asher y esta le pedía que fuera más rudo en la cama, pero él siempre la trató con delicadeza y amor, cosa que no era tan satisfactoria para Virginia, pero aun así lo llegó a amar.

Virginia había podido seguir sumida en sus recuerdos con el tonto que estafó, pero en un momento el aire comenzó a faltarle, esto ya era algo extremista y nada placentero, definitivamente su amo la estaba intentado matar, pero Virginia se negaba a morir sin al menos saber si su hijo estaba aún en ese asqueroso lugar o en algún lugar seguro por último.

—¡No, deténgase, señor! —Virginia escuchó la voz de su amo gritarle a alguien que se detuviera, entonces ese no era su amo, tal vez era algún desquiciado que trabajaba para su amo. Cuando las manos fueron alejadas de su cuello comenzó a toser desesperada, el aire que le había faltado por fin lo había vuelto a sentir—. Virginia, ¿estás bien?

—Sí, pero ¿qué está pasando? Por un momento pensé que era usted, amo.

—No, después se te explicará, ahora mandaré a alguien que te suba un vaso con agua…

—Gracias, amo.

San salió de la habitación y fue a la cocina pidiendo que le subieran agua a Virginia, luego corrió donde su jefe, debía estar preparado, lo más probable es que su jefe le disparase en la cabeza por ir en contra de sus órdenes.

Caminó hasta el despacho y en seguida abrió la puerta, toda la habitación estaba hecha un desastre, los muebles estaban partidos, la mesa estaba tirada por algún rincón, los libros de los estantes estaban todos tirados en el suelo y los cuadros habían sido lanzados contra las ventanas. San asustado buscó al niño y este no se encontraba ahí, León le dijo que lo mandó a jugar con uno de los perros lejos de la casa para que no escuchara o viera nada.

—Asher, debes calmarte, mira cómo estás.

—¡¿Qué me calme?! ¡No me vengas con esa mierda! —gritó furioso.

—¡Y tú!…—Apuntó a San y este se tensó, pero mantuvo su postura—. ¡¿Cómo te atreves a detenerme?!

—Perdón, señor, pero la estaba por matar.

—¡Era la maldita idea, San! —León miró horrorizado a su amigo y se puso frente a San cubriéndolo de cualquier movimiento de Asher, ahora su amigo estaba muy exaltado y era capaz de todo—. Además, qué hipocresía la tuya, has matado a cientos de personas, San. Tú no titubeas al momento de agarrar un arma, solo tiras del gatillo y ya está. ¿Y ahora me vienes con esto?

—Lo lamento, señor.

—¿Y tú qué? —le preguntó a León.

—Asher, entiendo que esto te destruya más, golpeó ese lado que siempre anheló tener un hijo y…

—¡Ella me alejó de mi hijo, no tenía ni un maldito derecho!

—Lo sé Asher, pero ahora él está contigo. Ahora tienes a tu hijo y puedes hacer lo que siempre quisiste, pero…

—¿Pero qué?

—Para eso debes olvidar esa venganza contra Virginia.

—Una cosa es Virginia y otra es mi hijo —dijo con una expresión totalmente fría—. Ahora largo de aquí ustedes dos.

Ambos salieron dejándolo solo, decidieron ir con Matthew para traerlo de vuelta, mientras Asher se quedaba pensativo en qué es lo que haría ahora…

(…)

Virginia ya se sentía más calmada gracias a que una chica le había subido agua, ella intentó sacarle información a la chica por si sabía quién era la persona que había entrado en su habitación para matarla, pero la empleada no respondió a lo preguntado, dijo que tenía totalmente prohibido decir algo sobre lo que pasó. Al final Virginia concluyó que debió de haber sido alguna amante muy celosa a extremo psicópata que no está cómoda con su llegada. Se rio de tan solo pensar con lo que tendría que lidiar, pero no le preocupaba, en cuanto le quitaran estas esposas ella seducirá a su jefe hasta que este diera la vida por ella, así luego podría destruir a la persona que intentó asesinarla.

La puerta se escuchó nuevamente, Virginia se puso en alerta, puede que se tratara de nuevo de esta persona.

—¿Eres de nuevo la amante psicópata? Déjame decirte que en cuanto me quiten estas esposas te voy a buscar y te voy a matar.

—…

Asher alzó la ceja desconcertado, no sabía qué historia tan rara ya Virginia se había metido en la cabeza, pero algo sí lo hizo sonreír. Virginia lo quería matar.

—¿No dirás nada? ¿Tanto te jode que mi exquisito amo ahora está encaprichado conmigo? —Virginia sonrió atrevida, definitivamente quería provocar a esta persona. Haría que su amo viera a esta persona como una amenaza y a ella una víctima.

Asher se acercó y quitó la venda, Virginia arrugó la cara por la intensidad de la luz, se había encandilado y maldijo a la persona en alto, pasaron unos segundos hasta que su vista se acostumbró y buscó a la amante psicópata. Su cuerpo se heló al ver a Asher sentado en una silla a poca distancia de ella.

—Asher… —Su corazón se aceleró con fuerza—. ¡Dios, Asher, eres tú! —Quiso acercarse, pero el estar atada lo complicaba todo.

—¿Quieres matarme, Virginia? ¿Quieres matarme por casi estrangularte ? —preguntó con una sonrisa ladina.

La pregunta borró su sonrisa de inmediato.

—¿Tú qué?

(04) DESCONFIANZA

Virginia había estallado en risa unos minutos después de analizar bien las palabras de Asher, era algo totalmente imposible de creer. Sabía que Asher la odiaba, no, odiar era demasiado, Asher estaba bastante resentido con ella, pero no era capaz de matar a nadie, ni a una mosca.

—Muy chistoso, Asher.

—¿Qué te causa gracia?

—Oh, vamos, Asher, no eres capaz de matarme.

Asher sonrió divertido, le fascinaba que Virginia jurara conocerlo, esto haría las cosas aún más emocionantes. Virginia solo conoce su antigua personalidad, pero no la nueva que ella mismo creó después de abandonarlo.

Sonriente se levantó y se acercó de manera intimidante a Virginia, esta solo lo observó un poco inquieta, pero el ver la postura intimidante de Asher y esa sonrisa traviesa le estaba excitando. Esperó el siguiente movimiento de Asher, pero para su desconcierto este solo le había quitado las esposas.