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La metodología del aprendizaje basado en proyectos (ABP) es una estrategia didáctica que fomenta una enseñanza que deja huellas en los estudiantes para construir un aprendizaje profundo; y desarrolla habilidades del siglo XXI, transformando a la escuela en una organización que aprende y mira hacia el futuro. El aprendizaje basado en proyectos permite virar de una educación centrada en el docente a una educación centrada en el estudiante, donde sus intereses y habilidades ocupan un lugar primordial en las secuencias didácticas. El hacer del estudiante (y la construcción de conocimiento con otros) es la llave del éxito de esa metodología. Entre los principales cambios que produce se destaca la posibilidad de integrar, a través de los proyectos, contenidos de distintas áreas del conocimiento, y desarrollar habilidades como la creatividad, la comunicación, la colaboración, la autonomía, la ciudadanía, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.
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Seitenzahl: 248
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Silvana Carnicero
APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS
Investigación, creación y colaboración mediadas por tecnología
Carnicero Sanguinetti, Silvana
Aprendizaje Basado en Proyectos -ABP : investigación, creación y colaboración mediadas por tecnología / Silvana Carnicero Sanguinetti. - 1ª ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico, 2023.
(Colección Biblioteca Didáctica)
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-538-957-1
1. Estrategias de Aprendizaje. 2. Didáctica. 3. Educación Primaria. I. Título.
CDD 371
Coordinación pedagógica: Ada Kopitowski
Corrección de estilo: Miriam Steinberg
Diagramación de interior: Patricia Leguizamón
Diseño e ilustración de cubierta: Pablo Gastón Taborda y es.123rf.com/
Los editores adhieren al enfoque que sostiene la necesidad de revisar y ajustar el lenguaje para evitar un uso sexista que invisibiliza tanto a las mujeres como a otros géneros. No obstante, a los fines de hacer más amable la lectura, dejan constancia de que, hasta encontrar una forma más satisfactoria, utilizarán el masculino para los plurales y para generalizar profesiones y ocupaciones, así como en todo otro caso que el texto lo requiera. Las referencias digitales de las citas bibliográficas se encuentran vigentes al momento de la publicación de este libro. La editorial no se responsabiliza por los eventuales cambios producidos con posterioridad por los responsables de los respectivos sitios y plataformas.
1º edición, abril de 2023
Edición en formato digital: mayo de 2023
Ediciones Novedades Educativas
© del Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico S.R.L.
Av. Corrientes 4345 (C1195AAC) Buenos Aires - Argentina Tel.: (54 11) 5278-2200
E-mail: [email protected]
ISBN 978-987-538-957-1
Conversión a formato digital: Numerikes
Silvana Carnicero Sanguinetti. Magíster en Tecnología Educativa por la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Entornos Virtuales de Aprendizaje (OEI). Licenciada en Educación con orientación en coordinación, implementación y evaluación de proyectos educativos (UNQ). Profesora de Inglés para nivel medio y superior, dedicada a la formación docente. Educadora certificada de National Geographic comprometida con la educación ambiental. Reconocida como docente líder por la Fundación Adobe. Educadora Innovadora Experta de Microsoft. Finalista del Global Teacher Prize de Fundación Varkey en 2018. Capacitadora docente en programas del Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) y del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET). Se ha desempeñado como tallerista en tecnología educativa para Microsoft, editorial Santillana y Fundación Evolución. Líder de proyectos educativos de colaboración global ligados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por Naciones Unidas. Conferencista a nivel nacional e internacional. Autora de artículos en el área de educación, idiomas y nuevas tecnologías.
A mi esposo Néstor, que ha acompañado mi crecimiento personal y profesional durante todos estos años.
A mis hijos, Ariel y Gisela, que han vivido mis esfuerzos y celebrado cada uno de mis logros. A mi papá y a mi mamá, que si bien se han ido pronto, desde el cielo siempre guían mi camino.
A mis colegas y amigas Mariela, Jaqueline y Valeria que han sido parte de más de una de las experiencias que se encuentran en esta obra.
A mis amigas y amigos, que siempre me han visto estudiando y trabajando y que siempre me apoyaron, me entendieron e incentivaron.
A mi directora de tesis de maestría en tecnología educativa, Dra. Mariana Maggio, que siempre confió en mí y fue testigo de mis primeros pasos en el mundo de los proyectos de telecolaboración global.
Gracias también a todos mis colegas locales y globales de quienes aprendí y sigo aprendiendo, y a mis estudiantes que habitaron mis aulas año tras año y que sin ellos, todos estos proyectos que comparto en este libro no hubieran sido posibles.
“Nunca ha sido más crucial tener estudiantes despiertos trabajando en grupos, conectados al panorama general”.
(Fullan, McEachen y Quinn, 2019)
La frase interpela al rol docente y a su quehacer diario en el aula, sin diferenciar el nivel educativo o región geográfica en la que cada uno se desempeñe.
Podemos ir más allá y pensar que interpela al propio sentido de la educación como la conocemos en el mundo actual, un mundo cada vez más dinámico, en el cual la velocidad y la profundidad de los cambios no terminan de sorprendernos.
En ese escenario de acelerados cambios tecnológicos, sociales, políticos, culturales y económicos, tener estudiantes despiertos es un desafío no menor que Silvana asume de manera muy acertada.
En los diferentes proyectos que describe en el libro, ella se refiere a las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento) y las TEP (Tecnologías para el Empoderamiento y la Participación), e invita al lector a aprovecharlas con todo su potencial.
Para que este increíble potencial de los avances tecnológicos se materialice en respuestas auténticas a los desafíos actuales (evitando un uso superficial) es fundamental incorporar una metodología que dialogue y se articule con dichos recursos de tal modo que el estudiante, ubicado en el centro de la escena educativa, se comprometa e involucre en los procesos de enseñanza y aprendizaje, y participe activamente en actividades a través de las cuales se va construyendo como un ciudadano local y un ciudadano global.
Silvana comparte su experiencia y nos propone trabajar con la metodología Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), afirmando que “el ABP es un camino sin retorno”, a partir de los logros de una forma de trabajar en el aula que trasciende las paredes de la escuela.
La propuesta se sustenta en evidencias concretas de proyectos implementados en escuelas reales, con docentes reales, con estudiantes reales y con recursos cada vez más disponibles dentro y fuera de las instituciones educativas. Por ello, un valor especial que se agrega al contenido del libro es la invitación a participar en los proyectos mencionados, adaptarlos a las diferentes realidades o a desarrollar otras propuestas.
La autora, desde Argentina, repasa la historia del enfoque ABP, situando sus orígenes a principios del siglo XX, pero con una mirada actualizada y enriquecida con los aportes de autores como Mariana Maggio, Marta Libedinsky, Melina Furman y Michel Fullan.
Cabe destacar, además, la importancia que Silvana le asigna a dos conceptos fundamentales: colaboración y telecolaboración.
Desde un lugar crítico, que mantiene durante toda su obra, Silvana menciona que “la pandemia de COVID-19 fue una oportunidad para demostrar que el aprendizaje colaborativo no necesita del mismo espacio físico ni de los mismo tiempos”. Muchas de las experiencias desarrolladas en el libro dan cuenta de ello. Por esto, podemos decir que la presente obra motiva e inspira para continuar construyendo aprendizajes significativos con los estudiantes, sorteando las dificultades del contexto.
A su vez, el texto brinda insumos concretos para diseñar e implementar proyectos: recursos digitales, formatos, secuencias de planificaciones y redes de colaboración, como iEARN1. Cabe destacar que la incorporación de códigos QR nos permite salir de una lectura lineal y constatar que es posible conciliar la hoja de papel con las herramientas digitales.
Silvana, desde su lugar de compañera docente, tan cálida, tan humana, tan profesional, nos brinda sugerencias de cómo leer el libro, el cual se presenta con un lenguaje claro, con carácter práctico pero preciso, con profundas bases teóricas, y sobre todo, sin verdades absolutas ni cerradas. El libro no se presenta como la panacea, sino como un aporte al colectivo docente, una posible respuesta a los problemas complejos de la actualidad, una invitación a usar y reversionar los proyectos.
Para finalizar, es importante destacar la relevancia del presente trabajo como un aporte único desde la práctica, y para la práctica de quienes ejercen o desean ejercer la docencia, con coherencia interna. Un libro que brinda una mirada clave, motivadora, reflexiva y crítica sobre la aplicación del enfoque ABP mediado por el uso de las nuevas tecnologías en educación.
Domingo W. Borba Franco 2
Notas
1. Red telecolaborativa iEARN, por sus siglas en inglés que derivan de International and Educational Resource Network (Red Internacional de Educación y Recursos).
2. Doctorando en Educación. Magíster en Educación Especial. Magíster en Dirección y Gestión de Centros Educativos. Licenciado en Educación. Experto en TIC y discapacidad, docente y tutor virtual de Matemática. Técnico en Informática. Diplomado en Gestión de Ambientes Virtuales de Aprendizaje. Escritor, conferencista y tallerista a nivel nacional e internacional. Actualmente se desempeña como docente educación media y universitaria, mentor educativo, asesor de centros educativos y coordinador de investigación en Uruguay de la Alianza de Investigadores Internacionales.
Bibliografía
Fullan, M., McEachen, J. y Quinn, J. (2019). Aprendizaje profundo: involucra al mundo para cambiar el mundo. Plan Ceibal.
Este libro tiene como propósito revitalizar la metodología del aprendizaje basado en proyectos (ABP) como estrategia didáctica que fomenta en los docentes la enseñanza que deja huellas; en los estudiantes, el aprendizaje profundo; y desarrolla en ambos habilidades del siglo XXI, transformando a la escuela en una organización que aprende y mira hacia el futuro.
El aprendizaje basado en proyectos permite virar de una educación centrada en el docente a una educación centrada en el estudiante donde sus intereses y habilidades ocupan un lugar primordial en las secuencias didácticas. El hacer del estudiante (y en ese hacer, la construcción de conocimiento con otros) es la llave del éxito de esta metodología.
Docentes que fueron entrevistados durante una investigación1 realizada por la autora sobre la importancia de esta estrategia didáctica la apoyan por los cambios positivos que ha traído a sus aulas. Entre esos cambios, destacan la posibilidad de integrar, a través de los proyectos, contenidos de distintas áreas del conocimiento, y desarrollar habilidades como la creatividad, la comunicación, la colaboración, la autonomía, la ciudadanía, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.
Varios autores estudian diferentes metodologías capaces de traer innovación a las aulas y entienden dicha innovación no como algo nuevo sino como una forma de dar respuesta a una problemática existente. Dentro de esas metodologías, el aprendizaje basado en proyectos encuentra su lugar. El ABP, propuesto por William Kilpatrick (1871-1965), aunque data de 1918, se propone como una alternativa a la que debemos volver con una mirada esperanzadora porque en sus postulados iniciales están las claves para repensar la escuela y transformarla en el espacio donde tiene lugar una experiencia que tiene sentido ser transitada. Las tecnologías que se vienen abriendo camino en educación desde fines del siglo XX arrojan nueva luz a esta metodología y nos permiten revalorizarla, ya que se han presentado como potenciadoras de los proyectos. Sin embargo, entendemos que las nuevas tecnologías por sí solas no generan los cambios que como docentes esperamos ver en la educación para que esta sea considerada de calidad.
La buena educación es aquella que empodera a las personas para que tengan una mejor calidad de vida. Por eso es importante llevar a las aulas estrategias didácticas que permitan a los estudiantes tomar conciencia sobre las problemáticas actuales tanto a nivel local como global. El enfoque ABP es una forma de construir conocimiento, conectando la educación con el mundo real. Si desde las diferentes materias del currículum trabajamos sobre esos temas con metodologías activas2, entre las que se encuentran el aprendizaje basado en proyectos, podremos garantizar un mejor futuro para las nuevas generaciones teniendo a la educación como pilar de crecimiento.
El final de la segunda década del siglo XXI representó un reto para la educación. Por primera vez, con el comienzo de la pandemia por COVID-19, todos los países necesitaron repensar sus sistemas educativos con estrategias de enseñanza que se adaptaran a diferentes realidades y que permitieran llevarse a cabo tanto dentro como fuera de las escuelas.
La crisis educativa venía siendo, desde fines del siglo XX, una problemática grave de los países subdesarrollados. Sin embargo, la pandemia fue un fenómeno mundial y todos tuvimos que pensar dónde habita la escuela si no es en los edificios escolares. En ese momento, las nuevas tecnologías antes amadas por algunos y rechazadas por otros parecieron tener la respuesta. Plataformas y aplicaciones se pusieron a disposición de los docentes para que ellos a su vez pudieran poner el contenido curricular que la escuela debía enseñar a disposición de los estudiantes en todos los niveles del sistema educativo. El aprendizaje basado en proyectos, cada vez más apoyado por las nuevas tecnologías, también se mostró como una estrategia didáctica que se pudo poner en práctica para dar continuidad a los aprendizajes de manera significativa a pesar de que los actores de la escuela no estuvieran dentro de las aulas. Hoy ya no deberíamos pensar en utilizar las nuevas tecnologías para poner el contenido a disposición de los estudiantes, sino en integrarlas para enriquecer nuestras propuestas pedagógicas.
Los proyectos que presento en este libro son experiencias de aula realizadas con alumnos de nivel primario y secundario en distintas instituciones donde me he desempeñado como docente o coordinadora de área. Estas experiencias buscan ser cápsulas inspiradoras para los educadores de los diferentes niveles del sistema educativo más allá de las asignaturas que enseñen o de la edad de sus estudiantes. Por la flexibilidad que caracteriza a esta metodología, se puede adaptar fácilmente a los diferentes contextos de enseñanza.
Si tengo que dar un consejo a la hora de leer esta obra, les recomiendo comenzar por la lectura de los primeros tres capítulos que agrupé como antesala de los proyectos. Estos capítulos están dedicados a introducir el aprendizaje basado en proyectos como estrategia didáctica y sus claves principales como la colaboración, el rol activo del estudiante y la integración de nuevas tecnologías para adaptar el ABP a la realidad del siglo XXI. Cada uno de estos apartados se cierra con una mirada a las palabras de autores relevantes para la temática que avalan el trabajo realizado en los proyectos que luego van a conocer y por otro lado, son autores de referencia que les permitirán profundizar los conceptos acá planteados.
Una vez finalizada esta introducción, que servirá para entender muchas de las decisiones que se tomaron en el camino hacia la concreción de los proyectos, los invito a sumergirse en cada uno de ellos eligiendo desde su rol de lectores si prefieren realizar un recorrido lineal para familiarizarse con cada uno o elegir, para comenzar, los que más se relacionen con su área o nivel educativo de interés. Al avanzar en la lectura lineal de los proyectos van a poder observar que los últimos cuentan con mayor inclusión de herramientas tecnológicas por ser más actuales. La decisión de incluir experiencias de ABP realizadas hace muchos años se basó primero en entender que el ABP no es una metodología nueva y luego, mostrar cómo diversas problemáticas trabajadas en el pasado hoy vuelven al aula por estar presentes de uno u otro modo en la realidad que vivimos. Cada experiencia es única pero luego de haber leído todas, estarán en condiciones de extraer conclusiones que les permitan llevar el aprendizaje basado en proyectos a sus aulas y adaptarlo a su realidad.
Al interior de cada experiencia presentada encontrarán un primer resumen que describe la temática general del proyecto, sus objetivos, la edad de los estudiantes con quienes se ha trabajado, las asignaturas intervinientes y las actividades propuestas. Luego, cada experiencia se profundiza al desarrollarse el paso a paso del proceso, desde el principio hasta la presentación del producto final. A lo largo de cada descripción se exponen imágenes ilustrativas de los distintos momentos del proyecto y, en muchos casos, los instrumentos utilizados para evaluarlo. Muchas de esas imágenes son una fotografía de la puerta de entrada a las producciones completas, por eso es recomendable realizar al final de la lectura de cada experiencia un escaneo de los códigos QR mediante un dispositivo para obtener una visión integral del producto logrado. Al final de cada proyecto se narran los resultados, emergentes y proyecciones de la experiencia. En algunos casos esas proyecciones muestran la evolución del proyecto a lo largo del tiempo y en otros son una forma de invitación a que los lectores junto con sus estudiantes puedan ser parte de la experiencia.
Espero que como docentes puedan revivir cada propuesta a través de su descripción –que buscó ser lo más fiel posible a la realidad vivida– y que se animen a tomar cada proyecto como propio para llevarlo a sus aulas y reversionarlo. Yo lo realizo año tras año porque considero el aprendizaje basado en proyectos como un camino sin retorno, y confío en que muchos docentes van a animarse a andar este camino para permitir a sus estudiantes experimentar una enseñanza de calidad y renovar en ellos el placer por aprender.
Notas
1. Trabajo de investigación realizado para obtener el título de Magíster en Tecnología Educativa, bajo la dirección de la Dra. Mariana Maggio: Los proyectos telecolaborativos como estrategia didáctica innovadora para las aulas de nivel primario y secundario en la era digital (Carnicero Sanguinetti, 2020): repositorio.filo.uba.ar
2. Metodologías activas: entre ellas, podemos mencionar el aprendizaje basado en retos, el aprendizaje en servicio, el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos, la gamificación y el aula invertida, entre otras.
El aprendizaje basado en proyectos (ABP) se destaca por ser una metodología de enseñanza que favorece la autonomía del alumnado, el trabajo en colaboración, las temáticas de interés de los estudiantes, los procesos de investigación, la creación de un producto final, la reflexión y, por sobre todo, un vínculo estrecho entre la escuela y el mundo real. Como estrategia didáctica innovadora busca que los estudiantes indaguen acerca de distintos temas de interés global.
Muchas veces nos preguntamos si esta metodología debería ser complementaria a otras estrategias didácticas como puede ser la enseñanza basada en unidades temáticas, o si los contenidos del currículum de nuestras asignaturas deberían organizarse para que todos los temas puedan ser enseñados siguiendo los principios del ABP. El aprendizaje basado en proyectos debería tener un rol central en la planificación docente. Sin embargo, en la mayoría de los casos actúa como suplemento de la instrucción tradicional. Cuando se incluye, es posible ver cómo ayuda a promover la indagación, el pensamiento crítico, la colaboración y la resolución de problemas. Por eso, deberíamos pensar que no es conveniente incluir el ABP solo como una metodología para trabajar contenidos periféricos.
Volveremos sobre esta pregunta que nos preocupa e intentaremos dar respuesta a medida que avancemos con ejemplos concretos de proyectos y analicemos los resultados de su puesta en práctica.
El aprendizaje basado en proyectos (ABP) fue propuesto por William Kilpatrick1 en 1918 y, entre las principales características de este enfoque pedagógico, el autor ya mencionaba la existencia de propósitos explícitos, el desarrollo en etapas consecutivas como la planificación, la preparación para la acción, la ejecución y la evaluación del todo, el compromiso personal para la aceptación de roles y responsabilidades, el diseño y armado colaborativo de productos que luego estarán disponibles para una audiencia real y la reflexión sobre el camino recorrido y el producto final alcanzado.
El ABP tiene larga tradición en el marco de la educación. Si nos remontamos a John Dewey2 (1859-1952), en 1933, él ya destacaba su pertinencia para la experiencia de aprendizaje y apostaba a proyectos multidisciplinarios que permitieran a los estudiantes trabajar diferentes conceptos y áreas de conocimiento sumando la relevancia del aprendizaje social, ya que los proyectos eran considerados como una instancia de aprendizaje colaborativo.
A fines del siglo XX, un proyecto era definido como una investigación profunda sobre un tema del que valía la pena aprender más. A diferencia de la enseñanza tradicional, que busca que los estudiantes respondan a las preguntas propuestas por los docentes y que –además de focalizar en las deficiencias de los alumnos– desarrolla la motivación extrínseca; la metodología ABP pone el foco en el desarrollo de habilidades de los estudiantes destacando sus fortalezas y desarrolla la motivación intrínseca. Es decir, el aprender por deseo propio.
La conexión con el mundo real es un aspecto clave del enfoque ABP porque lo que ocurre fuera de la institución educativa, en la comunidad o en el mundo, entra y da sentido a lo que se aprende en la escuela. La importancia de trabajar los proyectos apostando a la interdisciplinariedad yace en que en el mundo real las problemáticas se conectan a través de relaciones causales, lo que hace que el estudio interdisciplinario de los temas curriculares favorezca las conexiones y el análisis más profundo de las temáticas en cuestión. A su vez, cuando el proyecto se concreta y los resultados se comparten, las producciones conllevan nuevos conocimientos que afectan al mundo real.
El aprendizaje basado en proyectos debe ser planificado prestando atención a cada uno de sus pasos porque en ellos se desarrollan distintas habilidades. Entre esas etapas consecutivas, es posible reconocer diez momentos desde el punto de partida con la identificación del tema principal del proyecto hasta el momento de la evaluación.
Tabla 1. Momentos en la secuencia de enseñanza-aprendizaje del ABP
Momento
Actividades
1. Punto de partida
• Elección del tema principal
• Elaboración de la pregunta inicial
• Relevamiento de conocimientos previos
2. Formación de equipos
• Técnicas de organización grupal
3. Definición del producto final
• Establecimiento de objetivos
4. Organización y planificación
• Asignación de roles y organización de tiempos
5. Recopilación de información
• Revisión de objetivos
• Recuperación de conocimientos previos
• Introducción de nuevos conceptos
• Búsqueda de información
6. Análisis y síntesis
• Puesta en común
• Resolución de problemas
• Toma de decisiones
7. Producción
• Aplicación de nuevos conocimientos
• Puesta en práctica de competencias básicas
• Desarrollo y ejecución del producto final
8. Presentación del proyecto
• Preparación
• Defensa
• Revisión con expertos
9. Respuesta a la pregunta inicial
• Reflexión sobre lo aprendido a través de la experiencia
10. Evaluación
• Instancia de autoevaluación, coevaluación y evaluación docente
(Basado en Hernando, 2015).
Si pensamos en los pasos que seguir en esta metodología, podemos afirmar que se parte de una pregunta que va a actuar como faro para todo el proceso, la cual podrá ser respondida a través del producto final que logremos luego de un trabajo de investigación, colaboración y creación que tiene como resultado la construcción colaborativa de conocimiento. De esa pregunta generadora se van a desprender subpreguntas que permitirán abordar distintos aspectos de la temática del proyecto, dando profundidad al tratamiento del tema. El producto final será la evidencia del conocimiento construido que se debe distribuir de manera física o virtual para que dicho conocimiento que se construyó pueda ser utilizado por otros.
El aprendizaje basado en proyectos es, desde sus orígenes, una apuesta al trabajo en grupo para el logro de un objetivo común. Esta característica típica del ABP también da lugar al trabajo colaborativo a través de las nuevas tecnologías que permiten la telecolaboración entre personas ubicadas geográficamente distantes unas de las otras. Así es que, dentro del aprendizaje basado en proyectos, podemos hablar de proyectos telecolaborativos.
Entre otras características relevantes que logran que un proyecto sea auténtico, podemos mencionar:
Centralidad. Los proyectos deben ubicarse en el centro del currículum y no en la periferia. No deben ser considerados una estrategia de borde (Libedinsky, 2011).Pregunta esencial. Los proyectos deben focalizarse en preguntas esenciales. La pregunta inicial es clave para despertar interés y curiosidad por una problemática. Volver a ella cada vez que sea necesario renueva la motivación de los estudiantes por el trabajo a realizar.Investigación constructiva. Los proyectos deben ser el marco para iniciar un proceso de investigación profunda que permita construir conocimiento.Autonomía. Los estudiantes deben tener a cargo la mayoría de las decisiones que se toman en el proceso del proyecto, reservando para el docente el rol de facilitador del aprendizaje.Realismo. Los proyectos deben abordar temáticas de interés para los estudiantes y también para la comunidad educativa y la sociedad en general. Es aconsejable trabajar tanto problemáticas locales como globales.Es importante diferenciar el aprendizaje basado en proyectos de los proyectos que se suelen organizar al cerrar una unidad de enseñanza para englobar todo lo aprendido que fue enseñado de manera tradicional. El proyecto se concentra solo en el producto, mientras que en el aprendizaje basado en proyectos la clave es la pregunta generadora y la búsqueda de su respuesta durante el proceso. Utilizando una metáfora del ámbito de la cocina, deberíamos lograr que los proyectos en nuestras aulas sean el plato principal y no el postre y para ello se requiere que el proyecto aborde contenidos significativos desde su pregunta inicial, desarrolle competencias esenciales y permita la participación activa de todo el alumnado en el proceso de principio a fin.
Como docentes sabemos que hay actividades que motivan más a los estudiantes en las clases que otras. Entre la lista de actividades más motivadoras para integrar en un proyecto podemos encontrar debates y discusiones, trabajo en grupo, actividades con soporte tecnológico, juegos, presentaciones en mano de los propios estudiantes y trabajos que involucran expresiones artísticas como el diseño de murales o el empleo de piezas musicales. Todas estas estrategias pueden ser perfectamente incluidas en el trabajo en proyectos.
El aprendizaje basado en proyectos es una estrategia didáctica que toma las vivencias de los alumnos personalizando los aprendizajes. Por ejemplo, en numerosos casos los estudiantes realizan encuestas en sus entornos, cuyos resultados luego sirven de insumo para los proyectos. Por esa razón afirmamos que el ABP habilita a aprender a partir de una multiplicidad de fuentes, tanto estáticas como dinámicas, mediante una pluralidad de lenguajes, entre los que podemos mencionar el lenguaje textual, el lenguaje audiovisual y las narrativas transmedia, y de actores que no necesariamente deben estar físicamente cerca en tiempo y espacio, pero que igualmente pueden contribuir a los procesos que se viven en las aulas, enriqueciéndolos. Cuando hablamos de actores, nos podemos referir a pares, docentes o expertos. En el caso de estos últimos, Judi Harris (1997), en su clasificación de estructura de actividades que pueden tener los proyectos telecolaborativos, se refiere a actividades de telepresencia donde un experto aporta su visión y experticia a los proyectos a través de intervenciones virtuales.
Los docentes que inician su camino en el ABP suelen manifestar cierta preocupación por los contenidos. Se preguntan si al trabajar en un proyecto, llegarán a “cubrir” el programa de contenidos pautado para el ciclo lectivo. Para resolver esta cuestión, la respuesta es seleccionar aquellos contenidos prioritarios y explorarlos en profundidad. Es preferible involucrar a los estudiantes en procesos complejos que se extiendan en el tiempo pero que den como resultado aprendizajes profundos.
El aprendizaje basado en proyectos se beneficia de tiempos y espacios flexibles y también ayuda a generar relaciones más horizontales con docentes que se convierten en guías del proceso cediendo a los estudiantes un alto grado de autonomía y responsabilidad para que puedan aprender por su propio descubrimiento.
Los buenos proyectos comparten algunas características, entre las que Bender (2012) menciona:
Un ancla. Una introducción que prepara la escena y causa interés.Trabajo en equipo. Es un punto crítico del ABP y se propone como forma de volver más auténtica la experiencia de aprendizaje, ya que en la realidad el conocimiento se construye colaborativamente.Una pregunta generadora. Ayuda a involucrar a los estudiantes focalizando en sus esfuerzos.Retroalimentación y revisión. La retroalimentación continua puede venir de manos del docente o de los propios pares.Investigación. Más allá de la pregunta generadora, se deben proponer otras preguntas que orientan las distintas tareas que el proyecto involucra en su proceso.Proceso. El grupo puede establecer una línea de tiempo para cumplir objetivos específicos de manera de experimentar la sensación de acercarse a la meta.Presentación pública de productos. Como los proyectos apuntan a problemáticas del mundo real, los productos creados en el marco de los proyectos deben ser compartidos con una audiencia genuina física o virtual.Elecciones y voces de los estudiantes. Ellos deben tener voz para tomar decisiones sobre diferentes aspectos del proyecto y realizar sus propias elecciones. Cuantas más elecciones realizan los estudiantes, más sentido de pertenencia tienen por el proyecto.Esta metodología vuelve a ser de elección en las instituciones educativas porque permite el desarrollo de las habilidades necesarias para desenvolverse social, académica y profesionalmente fuera de la escuela. Entre estas habilidades tan preciadas podemos mencionar la creatividad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la autorregulación, la comunicación, la colaboración y la ciudadanía.
