Aula de cortesanos - Cristóbal de Castillejo - E-Book

Aula de cortesanos E-Book

Cristóbal de Castillejo

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Beschreibung

Cristóbal de Castillejo es uno de los máximos exponentes de la sátira antipalaciega con dos de sus composiciones: - las Coplas a la Cortesía - y su diálogo más importante y broche final de su producción, el Aula de cortesanos.Castillejo utiliza un mismo código satírico para referir la personificación de una corte descalabrada, ya sea la castellana o la portuguesa. Así la estructura dialogada del Aula de cortesanos se presta considerablemente a la dramatización y quizás fuese una obra representada ante un público reservado cortesano, por lo que se acerca a la virtuosidad dramática de la literatura anticortesana muy popular durante el Siglo de Oro. Una literatura que retrata la corte como un lugar de miseria, sufrimiento y vicio. En Aula de cortesanos Cristóbal de Castillejo muestra un diálogo entre dos personajes: - Lucrecio, un joven ávido de dinero, lucro y ganancia que cree poder satisfacer sus ambiciones en la vida cortesana; - y Prudencio, un hombre sabio y desengañado de esa vida.

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Seitenzahl: 96

Veröffentlichungsjahr: 2010

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Cristóbal de Castillejo

Aula de cortesanos

Barcelona 2024

Linkgua-ediciones.com

Créditos

Título original: Aula de cortesanos.

© 2024, Red ediciones S.L.

e-mail: [email protected]

Diseño de cubierta: Michel Mallard

ISBN rústica: 978-84-9816-803-7.

ISBN ebook: 978-84-9897-126-2.

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar, escanear o hacer copias digitales de algún fragmento de esta obra.

Sumario

Créditos 4

Brevísima presentación 7

La vida 7

Las ambiciones cortesanas 7

Interlocutores: Lucrecio y Prudencio 9

Capítulo I 11

Capítulo II 21

Capítulo III 33

Capítulo IV 45

Capítulo V 59

Capítulo VI 73

Capítulo VII 87

Capítulo VIII 101

Libros a la carta 151

Brevísima presentación

La vida

Cristóbal de Castillejo (Ciudad Rodrigo, 1490-Viena, 1550). España.

Nació en Ciudad Rodrigo hacia 1492. Fue monje en el convento de San Martín de Valdeiglesias, y lo abandonó para ejercer el cargo de secretario del hermano del Emperador Carlos V, don Fernando, que era rey de Bohemia. Vivió una vida bastante disoluta, de amores y gastos que agotaron todos los beneficios y prebendas que sus cargos le proporcionaban. Se enamoró de una joven dama alemana, Ana de Schaumburgo, quien lo dejó por un noble bohemio. Desilusionado y arruinado, se retiró y murió en un convento en Viena.

Castillejo se enfrentó a las influencias italianas que por entonces eran dominantes en España. Su poesía se mantuvo dentro de las formas tradicionales castellanas.

Las ambiciones cortesanas

Esta obra es un diálogo entre dos personajes:

Lucrecio, un joven ávido de dinero, lucro y ganancia que cree poder satisfacer sus ambiciones en la vida cortesana; y

Prudencio, un hombre sabio y desengañado de esa vida.

Interlocutores: Lucrecio y Prudencio

Dedicatoria

Al doctor Carnicer

Muy noble y magnífico señor: Días ha que v. m. me encomendó escribiese por amor suyo en, metro castellano alguna cosa de la vida y miserias de palacio, a ejemplo de algunos que en latín han hecho lo mismo; como fue Eneas Silvio y Enriquo Huteno, alemán, y otros, por ventura, que yo no sé.

V. m., cuanto a lo primero, perdono la tardanza que ha habido en el cumplimiento de su mandado porque allende de otros mis cuidados, ocupaciones y aun dolencias ordinarias, el poco ingenio y gracia que siendo mancebo tuve para semejantes y para otras, no lo siento con la vejez menos enflaquecido y menoscabado que las otras fuerzas corporales; porque, en fin, todas las cosas en este mundo tienen su razón, la cual pasada o no venida, es manifiesta la falta que padecen. Y conociendo yo ésta en mí, y aun confesándola, tengo intención de dar licencia a la pluma y echarme en la baraja de aquí adelante en caso de trovas, pidiendo perdón agora de la poca gracia y valor desta presente; la cual, pues ha sido hecha por vuestro mandado y servicio, a quien yo tan grande y devota obligación tengo, v. m. la defienda y se ponga a la culpa, excusando la mía, no solamente cuanto a la desgracia en la obra, mas aun cuanto al estilo que no dudo será notado de bajo y poco grave; lo cual yo, a la verdad, en semejantes obras prolijas, en parte hago de industria, a fin que se lean con menos enhado. Pues aun con toda su bajeza y facilidad, no suelen carecer dél, cuanto más si se escribiesen en otro estilo mayor, que, por perfecto que sea, no deja a ratos de enhadar y empalagar los lectores, presupuesto que las trovas castellanas no son aun de tanto crédito y autoridad en caso de veras, que puedan ponerse en la mesa por manjar principal, sino por fruta. Yo, señor, he hecho en esto del Aula lo que he sabido, invita Minerva; v. m. y los demás que la leyeren reciban la voluntad a troque del trabajo que me cuesta; que aun esto me alcanzó por ser hombre de palacio. Dios saque a v. m. dél con la libertad y prosperidad que desea. De Praga a cuatro de setiembre. 1547

Capítulo I

Lucrecio No sé qué camino halle

para tener de comer,

y conviéneme buscalle,

por que al fin es menester,

pese a tal; 5

que veo que cada cual

pone todo su cuidado

por ser rico y, principal,

y no vivir afrontado

con pobreza; 10

lo cual, aunque no es vileza,

según el dicho vulgar,

eslo en fin si por pereza

deja el hombre de llegar

a ser algo. 15

Yo, pobre gentil hidalgo,

de bienes desguarnecido,

si por mí mismo no valgo,

siempre viviré corrido

sin reposo; 20

y al mancebo virtuoso,

obligado a más valer,

para vivir deseoso,

más le valiera no ser

entre gentes. 25

Pues confiar de parientes

el que no tiene de suyo,

más cerca tiene sus dientes,

y es, gran cosa, ave de tuyo.

No hay hermano 30

ni pariente tan cercano,

ni amigo tan de verdad,

como el dinero en la mano

en cualquier necesidad.

Cualquier cosa, 35

fácil o dificultosa,

se alcanza con el dinero,

y se nos muestra graciosa

donde él va por mensajero

del deseo. 40

No hay tan despierto correo,

ni cosa que haber se pueda,

que no venga de boleo

a cumplirse do hay moneda,

sin que pene 45

por ella aquel a quien viene,

mas el pobre pena y muere,

porque quien dineros tiene,

dicen hace lo que quiere.

Y así va 50

el mundo, do nunca habrá

en este caso mudanza;

que nadie vale más ya

de cuanto tiene y alcanza,

como vemos 55

en mil ruines que sabemos

presumir de caballeros,

de quien gran caso hacemos

por solo tener dineros

y poder, 60

y otros que, por carecer

destes bienes temporales,

nadie los echa de ver

siendo nobles y leales;

de manera 65

que me esfuerza, aunque no quiera,

por no dormir en las pajas,

buscar camino o carrera

de mejorar mis alhajas.

Y salir 70

por el mundo a descubrir,

sin volver la cara atrás,

algún modo de vivir

para venir a ser más.

Mas primero, 75

según hace el marinero

cuando sale de arrancada,

es de ver adónde quiero

enderezar mi jornada,

y mirar 80

desde luego a encaminar

la nave a seguros puertos,

pues dicen que al enhornar

se hacen les panes tuertos;

que después 85

que el barco da de través

la enmienda suele ser dura;

y así el bien, acertar es

do consiste la ventura.

Yo, mancebo, 90

si agora que el tiempo nuevo

d’escoger me da lugar,

no lo acierto como debo,

siempre tendré qué llorar.

Ocho estados 95

suelen ser los más usados

del vivir entre los buenos;

los cuales, aquí notados,

escogeré por lo menos

uno honroso, 100

a vueltas de provechoso,

sin lo cual no hay nada hecho;

caso que es dificultuoso

juntar honra con provecho.

Oficial 105

no me parece muy mal

si en nobles no fuese vicio;

que aunque es sucio el delantal

quien ha oficio ha beneficio;

y es seguro 110

como hacienda de juro

do quier que el hombre se vea;

mas la honra que procuro

lo excluye por cosa fea.

Mercader 115

es cosa a mi parecer

también de harta ganancia,

y que lo puede bien ser

el que tuviere sustancia

para ello; 120

y así, yo no puedo sello

ni aún de agujas y albaquías,

si de orejas y cabello

no hago mercaderías.

Mas no sé, 125

si ya que tuviese qué

vender y sacar en tienda,

a mi verdad y a mi fe

pornía en tanta contienda

de conciencia; 130

cuanto más, que aquella ciencia,

ya que traiga utilidad,

tiene a vueltas penitencia

y poca seguridad,

y el sentido 135

vigilante, embebecido,

con recato y con aviso

en mil partes repartido,

y muy poco en paraíso.

Pues letrado, 140

para vivir de abogado,

o médico principal,

que demás de ser honrado,

es oficio interesal,

bien vernía; 145

mas no fue la suerte mía

que yo letras aprendiese,

ni que con tal granjería

mi necesidad pudiese

proveer. 150

Lejos van de mi saber

las leyes y medicina,

salvo escribir y leer

y mi latín de cocina;

pero, dado 155

que las hubiera estudiado,

no sé cómo usara dellas;

porque pienso haber pecado

en la forma de vendellas

a la gente, 160

por ser de otras diferente

el uso destas dos artes,

vendiéndose comúnmente

al antojo de las partes,

sin tasar 165

lo que merecen ganar;

y así se halla cirujano

qu’es peor en desollar

que Falaris el tirano.

El estado 170

de la guerra y ser soldado

como muchos buenos son,

es cosa también que ha dado

a muchos reputación

y dineros; 175

señores y caballeros,

personas de presunción,

se precian de ser guerreros,

y son desta profesión

generosa; 180

mas veo que es una cosa

en que andan de pasada

la vida muy peligrosa

y la honra delicada,

todo en vano; 185

cuyo vivir inhumano

nunca bien me pareció,

porqu’es un pueblo profano,

que hoy somos, mañana no,

y a porfía. 190

De la Iglesia no sería

mal librado mi partido,

si de cualquier calongía,

pudiese ser proveído,

según veo 195

que lo son a su deseo

otros de menos valor,

que con pompa y con arreo

pasan la vida a sabor,

sin cuidado, 200

quedándoles reservado

su derecho so la capa

de subir de grado en grado

hasta llegar a ser papa

cualquier prete;

mas no se inclina ni mete

a serlo mi devoción,

porque loba ni bonete

no son de mi condición,

ni me oso 205

tampoco a ser religioso

inclinar, bien que podría

si en ello fuese dichoso

de alcanzar un abadía;

más es larga 210

la esperanza y muy amarga

aquella forma de vida,

y aun para algunos es carga

muy pesada y desabrida,

y el reposo, 215

que por defuera es sabroso

y convida a tal vivienda,

dentro diz que es achacoso

y mezclado de contienda,

que le atierra. 220

Pues quien no huelga de guerra,

ni de oilla ni de vella,

fresco estará si se encierra

do siempre viva con ella

trabajado; 230

después de todo probado

cuanto el mundo puede dar,

y de ello desesperado,

esto no podría faltar.

Y así quiero 235

darme como hombre granjero

al campo y a la labor.

Y a tornarme de escudero,

rico, honrado labrador,

no haría 240

yerro, pues por esta vía

los padres del Testamento

gozaron con alegría

de grandes bienes sin cuento,

verdaderos. 245

Pues acá en los ganaderos

del Consejo de la Mesta,

de montones de dineros

no se hace mucha fiesta

ni caudal; 250

mas hay en el bien un mal,

que aunque yo quiera hacer

lo mismo, no hay un real

con que por obra poner

tal afán, 255

pues no alcango un solo pan,

casa ni tierra ni viña,

y como dice el refrán,

ni una haca en la campiña

que labrar. 260

Así que, cumple pensar

en otra suerte de cosa

de que yo me pueda honrar

y me sea provechosa;

y no veo, 265

para cumplir mi deseo,

pensando en ello despacio,

sin andar por más rodeo,

sino acogerme a palacio

de algún rey 270

o príncipe de mi ley,

gran señor o gran perlado,

sometiendo como el buey

mi cabeza a su mandado

por medrar, 275

y en algún tiempo llegar

a ser lo que otros han sido,

pues hay muchos que notar,

que por servir han subido,

dios mediante 280

y su industria vigilante,

a ser grandes de pequeños,

y algunos tan adelante,

que son dueños de sus dueños

y señores, 285

con privanzas y favores

más que yo puedo decir,

y más riquezas y honores

que ellos pudieron pedir

ni querer. 290

Ya, pues, podrá suceder,

si mi ventura lo guía,

que yo también llegue a ser