Basia - José María Mora Pastrán - E-Book
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Comprarlo en España DETALLES DEL PRODUCTO: Autor: José María Mora PastranEstado: PúblicoISBN eBook en ePub: 978-84-685-3211-0Ebooks vendidos: 2 ¿En que dispositivos puedo leer este eBook? En el ciclo 1,761 se descubre una manera de hacer el traslado de un alma de un cuerpo a otro; sin embargo, la Liberya, concepto muy similar a lo que entendemos por albedrio, no acompaña al alma a su nuevo cuerpo y por lo tanto no puede decidir de manera autónoma. Solo las galen tiene la capacidad de conceder estos favores, por lo que el el rey Martt, de Lesso, pide a Zhares que le conceda una Liberya para su cuerpo y así poder perpetuarse para siempre. Sin embargo, es tan elevado el valor de su petición que verá acompañada de ofrecimientos invaluables. Sin embargo, hay algo que el rey Martt desea aún más que la inmortalidad: volver a ver a su hija. Basia. Los efectos de la sangre es la primera entrega de novela de ciencia ficción con pasajes eróticos. El debut literario de José María Mora Pastran.

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Veröffentlichungsjahr: 2018

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Los efectos de la sangre

© José María Mora Pastrán

© Los efectos de la sangre

ISBN formato epub: 978-84-685-3211-0

Impreso en España

Editado por Bubok Publishing S.L.

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

 

ÍNDICE

 

LOS EFECTOS DE LA SANGRE

Kop 8 Fase zirha, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,767 (11-9-77-PP-1,777)

Primer día Dak 11, fase lyna, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,766 (11-9-77-PP-1,776)

Segundo día Gal 12, fase lyna, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,766 (12-9-77-PP-1,776)

Tercer día Tel 13, fase lyna, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,766 (13-9-77-PP-1,776)

Cuarto día Ram 14, fase lyna, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,766 (14-9-77-PP-1,776)

7:13 p.m.

8:12 p.m.

10:33 p.m.

10:47 p.m.

11:39 p.m.

12:44 a.m.

1:10 a. m.

1:25 a. m.

1:37 a.m.

2:13 a. m.

2:38 a. m.

2:54 a. m.

4:37 a. m.

4:45 a. m.

Quinto día Kop 15, fase lyna, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,766 (14-9-77-PP-1,776)

GLOSARIO

 

 

 

 

LOS EFECTOS DE LA SANGRE

 

 

 

En el ciclo 1,749 se inició la investigación para trasladar el alma de un cuerpo a otro; en el ciclo 1,757 se logra con éxito el traslado del alma; además, se descubre que el alma no se extrae, sino que se crea una copia también conocida como «réplica»; pero también se descubre que la réplica no dispone de liberya, por tanto, la réplica solo dispone de los atributos consciencia, razón y dintel.

 

La falta de liberya en un sujeto lo hace perfecto como sirviente y soldado, pues carece de la capacidad de decidir de manera autónoma, y debido a que Martt no quiere ser ni sirviente ni soldado, sino seguir siendo el rey, necesita el atributo liberya en su réplica para seguir siendo el sujeto con capacidad de decisión que siempre ha sido.

 

En el ciclo 1,761 aún no se había desarrollado ningún sistema capaz de reemplazar a la liberya, así que el rey Martt de Lesso le pide a Zhares que coloque un atributo liberya en su réplica para después poder introducirla en un clon. De esta manera, Martt puede cambiar su alma completa (con todos sus atributos: conciencia, razón, dintel y liberya) a un clon de manera indefinida, perpetuándose en vida. Así se inicia el legendario diálogo de Martt y Zhares.

 

Como todas las noches del zede 42 del ciclo 1,761, el rey Martt está parado frente a un gran espejo con un hermoso marco de ébano labrado y pulido. Pasa horas hablando con su reflejo esperando que Zhares aparezca, hasta que una de esas noches, en el reflejo del espejo ella entra por la puerta de la habitación del rey.

 

—Muy bien, Martt, solo vengo a dejarte en claro que lo que pides es imposible.

 

Sorprendido y llorando,Martt se deja caer hincado,después se coloca de bruces para posar su frente sobre el suelo y exclama.

 

—¡Agradezco infinitamente tu atención, galen de galen!

 

—Tus halagos hacia mí no son eficientes. Te ordeno que dejes de llamarme, es por tu bien, yo solo puedo ignorarte y seguirás frente a un espejo hasta que mueras. Te repito que me pides algo imposible.

 

Lentamente Martt levanta la cabeza del piso y al mirar a Zhares no puede hablar, la gran belleza de esa galen ha superado sus expectativas, no puede dejar de contemplar esa hermosa y pequeña cara ovalada y pálida, en la que resaltan un par de enormes y hermosos ojos azul zafiro, tan brillantes que dan la impresión de que proyectan su propia luz azul. También contempla una pequeña boca carmesí delineada por un carnoso labio inferior y un bello labio superior más delgado, así como un cabello tan lacio y negro que al moverse proyecta tonos de azul intenso. Tampoco puede dejar de admirar el bello cuerpo delgado y cubierto por una prenda cuya textura parece ser de goma negra y reluciente. Martt puede ver en la cabeza de Zhares una diadema de lissen con un gran diamante azul, y entonces vuelve en sí, sale del estado de contemplación e inicia el diálogo.

 

—Amada Zhares, si te pido un atributo es porque creo que me lo merezco, pues he desarrollado varias virtudes bélicas. Además sabes que solo yo puedo logar el proyecto de Estado que se ha planteado para Lesso y no lo puedo cumplir si no dispongo de más tiempo, de más vida. Te suplico el atributo liberya.

 

—Lo dices como si me importara tu maldito Estado.

 

En el reflejo del espejo, Zhares se da media vuelta y se dirige a la puerta, pero se va deteniendo lentamente y después da otra media vuelta y se queda parada. Lentamente se acerca a Martt y él la contempla con expectación.

 

—Quiero lo más valioso que tienes.

 

—¡Lo más valioso es mi reino! ¿De verdad lo quieres?

 

—¡Por supuesto que no, tu reino no vale nada! Tienes algo más valioso, sabes qué es. Dame el alma de tu ser más amado.

 

—Si te entrego la vida y el alma de mi ser amado, no ganas nada, tú misma has dicho que todas las almas te pertenecen desde el momento del nacimiento, tampoco te quedas con mi amor o el de mi ser amado. ¿Qué ganas?

 

—No obtengo nada, pero lo que me pides es demasiado costoso, tu vida es efímera y por lo tanto sin valor, tu alma me pertenece, no puedes negociar con ella, ¡solo quiero que sacrifiques lo más valioso que tienes a cambio de algo tan invaluable! ¡Entiende que solo quiero que pagues lo más que puedas por algo tan invaluable como la liberya!

 

—¡Quieres que sufra por mi gran pérdida! ¿Mi sufrimiento es el costo de la liberya?

 

—También quiero que no obtengas un clon y tampoco una réplica del alma del ser amado que sacrificarás.¿Estás dispuesto a pagar?

 

Después de unos segundos durante los cuales ambos personajes se miran a los ojos, con un leve movimiento afirmativo de cabeza, Martt acepta pagar el precio.

 

—Tarde o temprano, los sujetos se darán cuenta de que has vivido más de lo esperado. Puedes mentir, pero después de un tiempo no creerán que lograste cambiar tu réplica con liberya a un clon. Se preguntarán y te preguntarán, cómo fue posible incluir una liberya en tu réplica, eso es imposible. ¿Qué explicarás cuando se te acaben las mentiras?

 

Te planteo lo anterior porque si se enteran que yo te concedí un atributo liberya, todos me pedirán lo mismo y cuando muchos sujetos piden algo a un galen se corre el riesgo de originar un culto. No olvides que mi padre Zhor prohibió los cultos.

 

—Sí, lo pensé,mi señora.

 

Tengo a muchos científicos trabajando en el desarrollo de algo que pueda reemplazar a la liberya. Solo informaré que mis científicos han terminado exitosamente su trabajo, que han conseguido copiar el atributo liberya e incluirlo en mi réplica.

 

—Pero tus científicos y otros sujetos sabrán la verdad. Que no se ha desarrollado nada que pueda igualar a la liberya y que se pueda incluir en una réplica. Depender de otros sujetos que conozcan la verdad es muy arriesgado.

 

—Por eso no se preocupe,mi señora, se le informará a todos los que sepan la verdad que no deben decir nada al respecto, de lo contrario serán ejecutados. En el caso extremo de que se llegue a filtrar información que ponga en evidencia que no se ha creado algo igual a la liberya, yo me encargaré de desmentir esa información.

 

Pero, mi señora, ¿usted puede mantener nuestro secreto ante nuestro padre Zhor?

 

Con una expresión de furia y con movimientos muy rápidos, coloca su mano derecha alrededor del cuello para apretar y su mano izquierda sobre el cabello de Martt, después, Zhares susurra cerca del oído derecho.

 

—¡No me vuelvas a cuestionar, maldito mortal! ¡Si quieres tu liberya no me ofendas!

 

Martt puede ver en el reflejo del espejo a Zhares que lo sujeta con fuerza y lo asfixia, pero en la realidad no hay nadie con él, aun así siente el daño que le hace la bella galen.

Con dificultad para hablar, Martt logra pronunciar algunas palabras.

 

—¡Perdóneme, mi señora! ¡Perdone mi blasfemia y le suplico su bendición!

 

Poco después, Zhares suelta a Martt, quien tambaleándose jala aire hacia sus pulmones y después tose mientras se frota el cuello para mitigar el dolor.

 

Dando forma con sus labios a una bella y pícara sonrisa, Zhares mira a Martt a través del espejo mientras le acaricia el cabello.

 

—Entonces te pediré que sacrifiques a tu ser querido en una habitación oscura, iluminada solo con pocas velas y con un gran espejo para que yo pueda estar presente.

 

Realmente Zhares no sabe qué sucedería si ella recibe un alma íntegra, no sabe si puede disponer a su antojo del alma ajena al mortal que la entregó, pero quiere saber y por eso aceptó el sacrificio de Martt. También exige secretismo porque quiere evitar que los mortales comiencen a pedirle favores que con el tiempo se volverían incalculables hasta el extremo de convertirse en un culto, lo cual ella quiere evitar, ya que ningún galen debe ser objeto de culto, como Zhor lo estableció.

 

En el último nivel de la torre principal del palacio de Lesso, el rey Martt sacrifica a su hija ante Zhares, quien observa el hecho con una mirada complaciente y maliciosa.

 

Martt llora desconsolado mientras abraza el cuerpo inerte de su hija que yace sobre la mesa frente al espejo. Pero Zhares no pasa por alto un detalle, ha descubierto que Martt tiene un pequeño papel manchado de sangre en su mano derecha.

 

—¿Qué tienes en tu mano, Martt?

 

Martt no puede hablar porque el intenso llanto no se lo permite y tampoco voltea a ver a Zhares, pues abraza con fuerza el cuerpo de su hija.

 

—No te volveré a preguntar, Martt. ¿Qué tienes en tu mano?

 

Haciendo un gran esfuerzo para controlar su llanto y levantar su cabeza, Martt muestra a la galen su rostro desfigurado por el dolor, con manchas de sangre y chorros de lágrimas saliendo de sus enrojecidos ojos. No puede hablar porque siente un fuerte dolor en su garganta al pronunciar cada letra de cada palabra pero con mucha dificultad articula las frases.

 

—Son… son unas palabras que escribí para mi hija.

 

—¡Qué conmovedor! Por lo que vi, no pudiste leerlo para que tu hija lo escuchara.

 

—No hacía falta leerlo. Lo aprendí de memoria. Además, se lo dije al oído.

 

Caminando lentamente y apoyándose sobre la mesa que sirvió de altar, Martt se acerca a una de las grandes velas y quema el papel ensangrentado, después regresa a abrazar el cadáver de su hija entre llanto y gritos, lo cual no le permitió ver un extraño fenómeno, el humo producido por la combustión del papel ensangrentado se desplazó lentamente hacia el espejo y lo atravesó. Del otro lado, Zhares lo volvió a convertir en papel, y lo leyó.

 

Zhares observa, atenta y con asombro, la escena de dolor que solo los mortales pueden experimentar, y se pregunta cómo es posible que seres limitados y efímeros puedan sentir algo inmaterial y tan inmenso, que se puede confundir con lo infinito. Zhares mira pasmada esa escena, y sonríe al descubrir que ha encontrado el justo valor para la liberya, «el infinito dolor de haber perdido lo más amado».

 

A partir de ese día Martt escribirá un poema para su hija cada noche, al principio lo hará frente al espejo de ébano, después quemará sus poemas frente a cualquier espejo, con la irracional esperanza de volver a ver a su hija al otro lado.

 

Después del sacrificio y sin informar a Martt, Zhares decide limitar al mínimo las conversaciones con el rey, aplicando sobre él un conjuro. Y efectivamente, Martt se sorprende al descubrir un extraño efecto en los espejos, pues solo puede ver su imagen rodeada de total oscuridad, pero también descubre que el espejo utilizado en el sacrificio de su hija Lary, no presenta ese tétrico fondo negro. De esta manera, el «espejo de ébano», como decidió llamarlo Martt debido al marco de madera negra que lo adorna, se convirtió en el único medio por el cual se podían comunicar Martt y Zhares.

 

En el zede 54 del ciclo 1,761, Martt, complacido, informa a Zhares que ha terminado su santuario en una isla de difícil acceso para evitar oleadas de posibles peregrinos, pues está en medio del mar Magno.

 

Martt se queda atónito cuando Zhares le pide que lleve el espejo de ébano al templo de su santuario, a la cripta. Con esta decisión, Martt entiende que será prácticamente imposible volver a ver o hablar con Zhares, interpreta que la galen ya no quiere hablar con él, tal vez para evitar que le vuelva a pedir otro favor.

 

A pesar de lo negativo de ese hecho, Martt obedece a Zhares y lleva el espejo de ébano a la cripta, no olvida que le prometió a Zhares total lealtad y sumisión.

 

Kop 8 Fase zirha, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,767 (11-9-77-PP-1,777)

 

Al cumplirse quinientos zedes de la muerte de la princesa Lary, cuatro orbitadores de la casa real de Lesso salen hacia la isla santuario de Zhares, donde el rey Martt realizará una visita a la cripta para intentar tener otro diálogo con Zhares.

 

La cripta es un edificio donde hay una habitación oscura, con una vela a cada lado de la puerta; un altar de sacrificio cerca de la pared que está frente a la puerta con una vela en cada esquina; en dicha pared un gran espejo de tres metros de alto y dos metros de ancho y una vela a cada lado de dicho espejo.

 

Después de diecisiete días dentro de la cripta sin comer y tomando solo vino, Martt ve a Zhares.

 

Primer díaDak 11, fase lyna, zede 77, periodo pasivo, ciclo 1,766 (11-9-77-PP-1,776)

 

Del otro lado del espejo Zhares entra a la habitación y se sorprende al ver a un sujeto con una barba muy crecida, muy sucio, muy delgado y demacrado. Al acercarse para ver mejor a Martt cambia su expresión sorprendida por una burlona, y parada frente al despojo mortal abre sus piernas, cruza los brazos y ríe. Minutos después deja de reír y camina por la habitación sin dejar de ver burlonamente a Martt.

 

—¿¡Esto es lo que queda del gran rey Martt!? ¡Vencedor de una flota de Macros y otra de Hakron! ¡Cruel vencedor de sus enemigos internos! ¡Como puedes ver, eres patético! ¡Es increíble ver cómo los mortales se humillan tanto por algo tan trivial como el amor! Y digo amor porque supongo que quieres volver a ver a tu hija.

 

Martt mira hacia el espejo y se alegra de volver a ver a esa bella y delgada galen de enormes ojos azules, pues tiene la esperanza de que Zhares le permita volver a ver a su hija. Casi recostado sobre un gran trono de madera labrada, Martt es víctima de una severa desnutrición, deshidratación y cansancio, casi sin poder moverse y con dificultades para hablar, Martt logra hablar con la bella galen.

 

—¡Mi señora! ¡Gracias por concederme una entrevista! Son demasiados zedes los que he esperado para decirle que.—Martt hace una pausa para tragar saliva y recuperar el aliento—. Después de tanto tiempo sigo extrañando a mi hija, ¿puedes concederme otro favor, amada Zhares? ¿Puedo verla?

 

—No, Martt, has sufrido demasiado y aunque todo el dolor que sientes no representa el más mínimo valor de la liberya que te concedí, no quiero ver en ti más sufrimiento, verla te causaría un gran dolor.

 

—¿Ella sabe que la amo?

 

—No lo sé, Martt, solo sé que permanece en la luna Mantal. La he visto pocas veces, pero permanece inconsciente, no escucha y no siente nada.

 

—¿No sientes un poco de compasión por mí?

 

—La compasión es algo que no debo sentir, como no debí sentir la necesidad de entregarte la liberya. Temo que si llegara a sentir compasión por ti cometería otro grave error.

 

—He sido un rey muy exitoso, los progresos de mi reino lo demuestran, sé que he cometido crímenes y excesos, pero haber mantenido la grandeza del reino lo justifica. De no haber cometido todos esos actos tan negativos, el reino hubiera sufrido graves crisis e incluso hubiera desaparecido en manos de los enemigos.

 

También puedo decir que haber sacrificado a mi hija ha valido la pena, si yo hubiera muerto o no hubiera tenido la posibilidad de transferir los atributos de mi alma (junto a la liberya que me entregaste) a un clon, el reino hubiera sufrido o desaparecido. Pero a pesar de razonar todo esto, la intensidad del amor por mi hija no desaparece, quisiera saber cómo eliminar este gran afecto, pero no puedo, tal vez si pudiera eliminar el amor por mi hija sería feliz.

 

Martt hace un esfuerzo por sentarse mejor en su trono, mientras del otro lado del espejo, la galen muestra en su bella cara un poco de asombro y comienza a caminar hasta colocarse detrás del trono de Martt, donde apoya sus brazos mientras mira fijamente al rey.

 

—¡Qué grata sorpresa, Martt! Has descubierto algo muy importante, no se es gobernante para ser feliz, quien tiene bajo su mando el control y administración de sociedades no puede ser feliz y debe hacer constantes y grandes sacrificios, todo gobernante se debe a su Estado, no a su familia o a su felicidad. Ahora que has descubierto el significado de gobernar estoy dispuesta a concederte un último deseo. Después de todo has desarrollado varias virtudes militares, lo cual me agrada, así que te daré la oportunidad de volver a estar con tu hija, pero solo durante un lapso. ¿Aceptas mi propuesta?

 

Sin dudar, Martt obtiene fuerzas de la nada y se levanta del trono con dificultad para hacer una reverencia sin dejar de apoyarse del trono y aceptar la propuesta de Zhares.

 

—Sí, mi señora.

 

Zhares se sorprende al escuchar que Martt acepta el trato.

 

—¡Pero qué tontería, Martt, qué ganas con verla durante siete días, volverás a perderla y te causará más dolor!

 

Después de unos segundos, Zhares dibuja una leve sonrisa en sus pequeños labios carmín y con una mirada inquisitiva y burlona, manifiesta que ha entendido las intensiones de Martt; él quiere obtener un clon o una réplica del alma de Lary, o ambas al mismo tiempo.

 

Zhares desconoce las consecuencias de dejar pasar del halluk al mundo material a un ente por un portal distinto a los portales establecidos por Zhor, pero quiere saberlo, así que decide entregar «el poemario» a Martt. El poemario es la recopilación de todos los poemas que Martt escribió para Lary desde el día de su sacrificio. Por experiencia, Zhares sabe que la lectura de los poemas puede crear en el lector un estado mental y emocional que se transmite al libro, el cual permite que el alma de Lary tome forma, aunque se mantiene inerte, inconsciente y levitando.

 

Pero Zhares se pregunta qué pasaría si alguien lee el poemario en la dimensión material. ¿El alma de Lary se materializaría en el otro lado del espejo? Es decir, el alma pasaría del halluk a la dimensión material.

 

Otros asuntos que desconoce y quiere saber son: si el alma materializada se mantiene inconsciente y levitando, como siempre se ha presentado ante Zhares; si es posible obtener una réplica del alma de Lary o un clon de su alma materializada. Por todas estas dudas cuyas respuestas quiere conocer, Zhares termina aceptando que Martt vuelva a ver a Lary sin poner ninguna condición.

 

—Está bien, Martt, te lo mereces.

 

Martt cae hincado con sus brazos abiertos, exhalando un prolongado gemido cubierto de llanto y debido a su debilidad cae de bruces al suelo, poco después se apoya en sus manos para incorporarse mostrando en su pómulo derecho un gran hematoma del cual escurre sangre.

 

—¡Mi gratitud hacia ti será infinita, seré tu fiel servidor!

 

Zhares camina hacia el lado derecho del trono, cruza sus brazos y sigue sonriendo como si estuviera viendo un gracioso espectáculo.

 

—¡No digas cosas que no entiendes, no conoces el infinito! Y acepto tu servidumbre, no esperaba menos.

 

—¿Cuándo puedo ver a mi hija?

 

—Primero te entregaré un libro y te lo llevarás a tu palacio en donde lo leerás las veces que quieras durante un lapso, solo cuando leas ese libro podrás ver a Lary.

 

¡No olvides que por tu propia voluntad te convertiste en mi servidor!

 

—No lo olvidaré porque es una promesa, mi señora. ¿Qué contiene ese libro?

 

—¡En su momento lo verás!

 

Martt puede ver en el espejo a una bella figura de maral atravesando la puerta y vestida con un atuendo igual al de Zhares, aunque rojo y totalmente calva, con una piel tan blanca como la de Zhares pero con sus ojos completamente negros.

 

Esta figura camina hacia el altar llevando en sus brazos un gran libro, lo deja sobre el altar y con una reverencia hacia Zhares se retira y sale de la habitación.

 

Solo en el reflejo del espejo se puede ver al mismo Martt acompañado de Zhares y el libro sobre el altar, en la realidad solo está Martt en la habitación. Del otro lado del espejo, Zhares pasa su mano sobre el libro y segundos después una intensa llama consume el libro convirtiéndolo en humo gris que se eleva por la habitación.