BASKONIA - Iñaki Azkoaga - E-Book

BASKONIA E-Book

Iñaki Azkoaga

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Al país de los baskos se le llama de muy diversas maneras: País Vasco, Vasconia, Baskonia, País Vasconavarro, Navarra, Euskadi o Euskal Herria, con sus adecuaciones a los diferentes idiomas. Un abanico de nombres muy sugerente pero poco útil para la identificación inequívoca del país. A ellos hay que añadir los utilizados oficialmente para denominar las tres diferentes administraciones que se asientan en su ámbito antropológico cultural. La Comunidad Foral de Navarra, la Comunidad Autónoma del País Vasco o Comunidad Autónoma de Euskadi denominada también Comunidad Autónoma Vasca y la Communaute d aglomeration Pays Basque. A todas ellas hay que agregar sus usos en euskara y los respectivos acrónimos. Para profundizar en la confusión, se le suma también la acepción en inglés Basque Country, cada día utilizada con mayor profusión y, que muchas veces, se emplea en la forma Euskadi-Basque Country. Desde que en 2017 publique el libro: Vasco, como se llama tu país, la sensibilidad sobre la necesidad de ordenar este tema del denominativo ha ido en ascenso. Este libro propone tratar el tema con cierto orden y visión de 360 grados. Describe los despropósitos que la situación supone, estudia cómo otros países lo han solucionado, narra el discurrir de sus nombres a través de la historia, así como su evolución lingüística y, sobre todo, desarrolla un modelo de análisis sociológico que evalúa cuántos aspectos son importantes para que un denominativo funcione, lo que le permite seleccionar el nombre de forma metódica para, por último, optar por una propuesta de uso real y práctica. En suma, se presenta una solución razonada y realista, que supone una alternativa coherente al problema del nombre del país.

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Veröffentlichungsjahr: 2023

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SINOPSIS

Al país de los baskos se le llama de muy diversas maneras: País Vasco, Vasconia, Baskonia, País Vasconavarro, Navarra, Euskadi o Euskal Herria, con sus adecuaciones a los diferentes idiomas. Un abanico de nombres muy sugerente pero poco útil para la identificación inequívoca del país.

A ellos hay que añadir los utilizados oficialmente para denominar las tres diferentes administraciones que se asientan en su ámbito antropológico cultural. La Comunidad Foral de Navarra, la Comunidad Autónoma del País Vasco o Comunidad Autónoma de Euskadi denominada también Comunidad Autónoma Vasca y la Communaute d aglomeration Pays Basque. A todas ellas hay que agregar sus usos en euskara y los respectivos acrónimos.

Para profundizar en la confusión, se le suma también la acepción en inglés Basque Country, cada día utilizada con mayor profusión y, que muchas veces, se emplea en la forma Euskadi-Basque Country.

Desde que en 2017 publique el libro: Vasco, como se llama tu país, la sensibilidad sobre la necesidad de ordenar este tema del denominativo ha ido en ascenso.

Este libro propone tratar el tema con cierto orden y visión de 360 grados. Describe los despropósitos que la situación supone, estudia cómo otros países lo han solucionado, narra el discurrir de sus nombres a través de la historia, así como su evolución lingüística y, sobre todo, desarrolla un modelo de análisis sociológico que evalúa cuántos aspectos son importantes para que un denominativo funcione, lo que le permite seleccionar el nombre de forma metódica para, por último, optar por una propuesta de uso real y práctica.

En suma, se presenta una solución razonada y realista, que supone una alternativa coherente al problema del nombre del país.

No soy un sinónimo, soy un nombre propio.

He hecho una rápida evaluación de bienes y llego a la conclusión sorprendente de que lo único que poseemos –y aún no nos han arrebatado– es el propio nombre.

Clarice Lispector

Cuando se quiere nombrar a todo el conjunto de la nación baska cae uno en la perplejidad y se busca en vano el término aceptable a la vez por españoles, franceses y alemanes... Así ha perdido este desdichado pueblo hasta la unidad de su nombre.

Karl Wilhelm Humboldt, 1805

1. Introducción: de la teoría a la práctica

1.1. Hacia un único nombre

El país de los baskos posee una ventaja muy importante respecto a otros territorios que buscan con ahínco un nombre adecuado. Tiene una larga historia, conoce los nombres dados, sus opciones y las denominaciones que usa.

En estas páginas se trata de razonar por qué el país de los vascos precisa de un solo nombre, dar a conocer su evolución, los pros y contras de cada denominación utilizada, sus virtudes y problemas, para tras un análisis sistemático, valorar las propuestas presentadas y elegir el denominativo más adecuado.

Es un hecho ampliamente aceptado que los usos actuales del nombre generan problemas de difícil solución. El dilema se presenta porque para su denominativo utiliza un abanico de nombres que en múltiples ocasiones se contradicen entre sí.

Solo se trata de analizarlos en profundidad, realizar una valoración sociológica, elegir una opción y avanzar. Y, por supuesto, dejar los dogmatismos a un lado y tener la voluntad de solución. Es algo sencillo sobre el papel.

Hace ya unos años, en 2017, escribí mi primer libro sobre el tema donde traté de buscar un nombre único para el país de los baskos, entendido este en sentido antropológico cultural, ámbito que abarca tres espacios administrativo-políticos, la Comunidad Autónoma de Euskadi/Euskadiko Autonomia Erkidegoa, la Comunidad Foral de Navarra/Nafarroako Foru Komunitatea y la Communauté d´aglomeration Pays Basque/Euskal Hirigune Elkargoa.

En él realicé un análisis de la evolución del nombre a través de los siglos, sin adentrarme en otras disquisiciones teóricas como pueden ser las históricas o lingüísticas. Ceñirme al nombre y sus usos fue lo pretendido. También expliqué cómo y en base a qué referenciales otros países adoptan su denominativo.

Luego pasé al nudo gordiano del tema, traté de disociar –subdividir– el nombre, en el que definí una estructura clara. A partir de ahí, me sumergí en el reto de aportar una alternativa que sea una solución idónea. Lo hice con ganas e ilusión, previendo que sería difícil pero que merecía la pena.

Incluso me atreví a escribir que esta opción de nombre debería buscar un amplio consenso, que conllevara un proceso paulatino de análisis, con amplia participación. Sugerí a una institución liderar la iniciativa, pero de momento han antepuesto otros asuntos a este del nombre.

Las diferentes ópticas de ver el mundo que adoptamos las personas en función de nuestra formación, profesión e intereses es algo que no se puede soslayar. Pero toda persona versada en análisis sociológico, comunicación, psicología social, política, marketing, imagen corporativa sabe de la importancia del nombre.

Sin nombre único o, como ocurre en nuestro caso, con un amplio elenco de nombres, con pretendidos sinónimos que no lo son, es muy difícil crear un imaginario para un espacio antropológico-cultural cualquiera.

El nombre es la base, el cimiento. Todos sabemos que sin base no hay construcción posible. Y que si no es la adecuada, se podrá levantar un edificio con los mejores materiales pero será un edificio que siempre tendrá riesgo de caerse y, a buen seguro, se desmoronará.

Esta es pues mi apuesta, crear una base sólida, para poder ir construyendo el edificio, el mejor edificio posible.

Pediría a todas las personas interesadas en la resolución del nombre, que traten de analizar el tema saliendo de sus trincheras, de su zona de confort como tanto gusta decir a algunos. Se trata de dar un paso.

Como he manifestado en reiteradas ocasiones, en estos temas que exigen un cambio en el uso institucionalizado hay que ser paciente, respetuoso, reiterativo y serio. Y quizás algunas cosas más.

También admito que quien en diferentes momentos ha optado por un nombre concreto, ahora trate de defenderlo con todas sus fuerzas. Aunque entiendo menos que traten de frenar la discusión, porque, si es honesta y está bien planteada, conducirá al enriquecimiento personal y del país.

1.2. Teoría y práctica para una solución

Este trabajo lleva como subtítulo “Una solución al problema del nombre del país de los baskos” por la simple razón de que, tras escribir el libro Vasco, ¿cómo se llama tu país? y observar las reacciones de los lectores, he sentido la necesidad de proseguir con el análisis de otros aspectos del nombre que pueden ayudar a explicar mejor la tesis inicial.

Debe entenderse como una extensión del mismo, pero a su vez independiente, donde se amplían algunas de las tesis entonces desarrolladas y se aplica una metodología de valoración del nombre –de los nombres– más completa. Todo ello con la idea de que redunde en una mejor explicación que facilite la comprensión de la materia desarrollada.

El texto analiza desde múltiples puntos de vista la problemática del nombre, trata de enriquecer la propuesta anterior para lo que realiza una valoración de cada uno de las acepciones que se barajan para denominar al país de los baskos.

Sigo planteando diversos aspectos del tema a fin de mantener la inquietud de un contencioso irresuelto –quizás sea mejor decir mal resuelto– entre quienes muestran interés en la resolución del problema del nombre, con la esperanza de que en un futuro ocupe un lugar central.

Cierto día, una persona que había leído con interés el primer libro, me preguntó cuánto tiempo creía que iba a costar que la gente se pusiera a hablar en serio del tema. Le contesté que al menos diez años.

Quizás sean diez, veinte, o algunos más, pero sí puedo afirmar que cada día soy más optimista, porque percibo círculos de opinión receptivos a este problema. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, trato de aportar soluciones prácticas a todos aquellos que el tema les parezca esencial.

Invito a todos los que tengáis la curiosidad de leer estas páginas, a ser receptivos, chocar ideas y ayudar al país a elaborar una base sólida. La más sólida posible, empezando desde sus cimientos, desde el propio nombre.

1.3. Trabajo en equipo y “auzolan”

Hay una palabra entre nosotros que solemos utilizarla muy a menudo “elkarlan”, que significa trabajo en equipo, pero hay otro concepto que me gusta más porque es algo muy característico del pueblo basko “auzolan” que significa trabajo conjunto donde todos tenemos que aportar en su debida proporción, pero además tiene una ventaja añadida, el “auzolan” se emprende siempre con un objetivo concreto.

Para solventar el nombre del país de los baskos es bastante notorio que el nudo gordiano del nombre lo desataremos si trabajamos en “elkarlan” y en “auzolan”, con el objetivo de cimentar la acepción más adecuada para denominar nuestro país. Se tenga una opinión u otra, el trabajo conjunto es una exigencia.

Las aportaciones que presento en el texto están elaboradas con el ánimo de solucionar el dilema del nombre/los nombres del país de los baskos. Este es el espíritu que me mueve, cuando escucho o leo otras aportaciones me llenan de alegría, porque entiendo que esta disyuntiva la solucionaremos poco a poco, contando con las opiniones de los diferentes y mirando al tema desde todos los ángulos. Así es como encontraremos la luz.

En este sentido parece oportuno traer a colación la opinión de Asier Barandiaran Amarika, entonces Vicepresidente de Eusko Ikaskuntza para Nabarra que en su artículo “Elkarlana da «Baskonia» eratzeko giltza1” en el que aportaba un factor que es necesario tener muy en cuenta en un tema como este: la necesaria aceptación de la ciudadanía. Mencionaba Baskonia como el nombre que, a su juicio, tenía más aceptación en Nabarra.

Este factor, determinante en todo caso para solucionar el problema del nombre del país de los baskos, significa que el denominativo debe ser aceptado en su conjunto pero también en cada una de las partes y, sobre todo, debe evitar cualquier atisbo de rechazo. Es fácil, una parte de nuestro territorio no puede imponer un nombre que en otro territorio no sea aceptado y, quizás, nunca vaya a serlo, es más que ni siquiera quieran escuchado.

El artículo mencionado, escrito desde la óptica Nabarra desarrollaba así el punto referido al nombre “Tendremos que trabajar con «Baskonia» (uno de los términos que aquí tiene mayor aceptación o menos resistencia) de manera humilde, firme e imaginativa si queremos avanzar en un proyecto social, cultural y de éxito. No tenemos otra opción”.

Trabajar en equipo, en “elkarlan”, en “auzolan”, con el máximo respeto entre las partes, entre todos los ciudadanos, este es nuestro reto.

1.4. La solución está en el pragmatismo

Antes de proseguir me van a permitir hacer un inciso sobre un cambio de opinión respecto a la tesis inicial, documentado ampliamente a lo largo de estas páginas, que debo aclarar desde la misma introducción.

En su momento, llegué a la conclusión de que la opción más adecuada para el denominativo es, a mi entender, llamarse Wâskonia o Wâskonabarra. Es una posición que en el fondo la mantengo, aunque tengo que ser pragmático.

La realidad es tozuda, hay que saber ser flexible y útil. Cuando presenté el trabajo a un reputado historiador me vaticinó que este inicio en W no tenía suficiente tradición como para ser aceptado. Acertó de pleno. La propuesta no ha tenido ningún recorrido.

El haberme atrevido con una alternativa concreta, ratificaba mi tendencia a proponer soluciones reales a los problemas analizados. No siempre resulta un éxito, pero al menos no queda en vaga teoría, porque al final del recorrido hay que tomar decisiones.

Sin embargo, los resultados obtenidos con la sistemática aquí empleada me han hecho virar hacia otra opción que, por cierto, ya la había asumido con antelación, como se puede entrever en los escritos publicados en el blog Planet Point Reputation, www.iazkoaga.com. Era un viraje intuitivo, forzado por la evidencia de los hechos, que ahora lo ratifico con el empleo de una metodología más seria.

Este pragmatismo me ha obligado a admitir la realidad, he aplicado la máxima de que “lo óptimo es contrario de lo bueno”, por lo que he aceptado que esa propuesta de –W inicial debe guardarse en el arca, y aceptar el inicio en –B como Baskonia. A fin de cuentas, es también una solución muy acertada.

1.5. Pequeño léxico

Siguiendo las conclusiones que se obtienen del presente trabajo y adecuando las pautas elaboradas en el anterior libro dedicado al tema del nombre del país de los baskos, se ha elaborado este pequeño léxico.

Se ha optado por reproducirlo en la misma introducción porque la escritura de algunos términos puede resultar novedosa y, aunque a lo largo de las páginas se irá desgranando el porqué, conviene disponer de una pequeña guía.

Se muestran los principales nombres propios, acrónimos, códigos y gentilicios con la escritura adoptada en este trabajo, con una pequeña explicación de cada acepción.

Son los términos que se emplearán en estas páginas. En los nombres históricos, en los usos de cada momento y en los oficiales se respetará la ortografía original. Cuando el nombre se utilice para explicar las tesis propuestas en este trabajo se aplicará la forma aquí descrita.

2. De una camiseta a Google

2.1. El poder de una camiseta

Cierto día llegó a mis manos una fotografía de plano medio que mostraba a una atleta en plena forma y que me llamó la atención por la fuerza que dimanaba. Me lo enviaba un amigo que creyó podría interesarme.

Oihana Azkorbebeitia. Fotografía: TTAP Aldizkaria.

Inmediatamente me pregunté quién sería la atleta de la fotografía y pasé a buscar el original en la revista2 que la había publicado. Ocupaba la portada y estaba complementada con una entrevista en su interior.

Se trataba de la excelente deportista Oihana Azkorbebeitia, que se había clasificado en la décima plaza en la Copa del Mundo de Marcha en Montaña de 2019. En la foto se mostraba feliz, a mí también me hizo ilusión que una compatriota llegara a ese nivel.

Pero uno no puede dejar de mirar desde su perspectiva, es el defecto profesional, y cómo no, mi primera mirada se dirigió al texto de la camiseta.

Para explicar de qué país era, Oihana precisó imprimir en la camiseta el nombre de su nación de tres maneras diferentes donde, además, unas siglas esconden como acrónimo una cuarta acepción.

Los tres nombres que muestra la camiseta son Euskal Herria, Euskadi y Basque Country y, además, lleva escrito EKFB, que quiere decir Euskal Kirol Federazioen Batasuna, Unión de Federaciones Deportivas Vascas.

Como la última prueba de la competición se celebró en Italia me preguntaba si algún italiano se habría enterado de dónde era nuestra representante. Más aún, si como es sabido los italianos denominan a nuestro país Paesi Baschi, nombre que no aparece en su camiseta por ninguna parte.

¿Es tan difícil encontrar un nombre único para denominar nuestro país? El bien que nos haría es inmenso. Es un reto a afrontar, necesitamos solucionarlo. Es la única forma de dar a conocer de dónde es, realmente, nuestra excelente atleta.

2.2. Con nombre único las menciones en Google se triplican

Hay margen de mejora, vaya que lo hay. Las menciones al nombre del país de los baskos en Google pueden hasta triplicarse si el nombre del país es único.

Cada día somos más los baskos que apostamos por un único nombre para denominar a nuestro país. Nos estamos dando cuenta que es un problema básico, lo solucionamos o arrastraremos una contrariedad que lastra seriamente la reputación del país de los baskos. Los datos de Google vuelven a demostrarlo.

Para trabajar con datos se va a recoger el número de menciones que aporta Google para cada nombre en una simple consulta. Vaya por delante que cualquier experto en “marketing online” sabe que el número de menciones por sí solo no dice mucho, porque como afirma Simon Anholt lo básico es que se hable bien del país, no tanto el número de menciones, opinión que coincide con la entrevista SEO que sigue a este apartado.

Guste más o menos, todos utilizamos las herramientas de Google para navegar, queremos comprender sus algoritmos y tratar de mejorar la posición en el mismo. Así lo utilizaremos para tener presencia y mejorar nuestra reputación.

Qué pasaría si al responsable comunicativo de cualquier empresa o institución se le preguntara cuántas menciones prefiere tener en Google, cien o trescientos millones. Espero que nadie dude de la respuesta, sin duda alguna cuantas más menciones, mejor. Pero en nuestro caso parece que queremos responder: cuantas menos, mejor.

Es una realidad que, al estar repartido el ámbito antropológico-cultural en diferentes administraciones y al no haber un ente que lo coordine, siempre hay excusa para retrasar la solución, aunque el problema básico es la enorme dispersión de nombres que hace bueno el dicho de que “los árboles no te impidan ver el bosque”. También puede ser que, al haber sido y ser éste un tema en discordia entre diversas facciones políticas, nadie quiera responsabilizarse del mismo.

Para demostrar el error que supone la dispersión de nombres actual se han seleccionado los denominativos dados al país de los baskos en diferentes idiomas y se ha buscado en Google el número de veces que aparece en la red. La búsqueda se ha realizado en los idiomas euskara, español, francés, inglés, italiano y portugués. Aunque bien pueden incorporarse idiomas como el mandarín, hindi, bengalí, árabe, ruso, urdu, indonesio, swahili, tagalo, tamil, japonés, turco, coreano o cualquiera otro.

Antes bien, es necesario advertir que este método, el más simple de encontrabilidad, suele presentar importantes variaciones en función de dónde y cuándo se haga la búsqueda, por lo que hay que interpretarlo como un dato estimado que, sin embargo, ayuda a comprender lo que a continuación se trata de explicar. Tampoco estamos en posición de poder precisar qué nombres consideran los algoritmos de Google como sinónimos.

Las búsquedas aquí realizadas se han recogido partiendo de la introducción de los respecticos nombres entrecomillados. Se han verificado las búsquedas en diferentes momentos, la última en febrero de 2022. Aunque cambian algo los datos con el tiempo los grandes números se mantienen bastante constantes, cualquiera puede consultarlos desde su escritorio o dispositivo.

La búsqueda en Google, introduciendo para su búsqueda el nombre entrecomillado y por separado, de los conceptos Vasconia, Baskonia, País Vasco (es), Pays Basque (fr), Basque Country (en), Baskenland (de), Paesi Baschi/Basco (it), País Basco (pt) alcanza aproximadamente 100 millones de menciones, a los que sumados los resultados de los términos Euskadi y Euskal Herria llega a 123 millones.

Los resultados de la palabra Euskadi tienen, casi en su totalidad, que ver con el uso que el Gobierno de Baskonia Oeste y los estamentos oficiales dan al nombre país en sus poderosas webs. Solamente en la web del Gobierno de BaskoniaO, Euskadi.eus, aparece la palabra Euskadi cerca de 2,5 millones de veces. Los resultados de la palabra Baskonia se refieren, casi en su totalidad, al equipo de baloncesto vitoriano.

Ahora busquemos el nombre que se precisa añadir a los anteriores denominativos, Nabarra escrito con v, Navarra, que es como se usa oficialmente y Nafarroa en euskara. La suma de Navarra y Nafarroa arroja la cifra de 87.150 millones.

Hay que fijarse bien en el éxito del nombre Navarra, pues sus menciones superan a la suma de todas las denominaciones relativas a la raíz –bask en un u otro idioma, e incluso sumando las acepciones que se inician con –eusk (constante –sk).

De ellas 717.000 veces en la misma web del Gobierno de Nabarra, lo que lleva a considerar que sus menciones no son tan dependientes de la acción puramente institucional como lo son la relativas a la denominación Euskadi. Precisar que la acepción Navarre francesa Google la suma con la forma Navarra.

La gran lección del nombre Nabarra, escrito Navarra, es que un denominativo mantenido de forma igual y constante en el tiempo, al final es el que triunfa. Enseña con claridad que el nombre cambiante en cada idioma y con varias acepciones es un auténtico lastre para el buen funcionamiento.

Dado que el número de habitantes de Navarra según el Patrón Continuo de Nastat es de 661.023 a 1 de enero de 2022, el ratio que se obtiene es de 131 menciones por habitante.

Puede ser también interesante comparar el resultado con un país que pertenece a una nación europea sin estado o a una región con poderes legislativos como es Escocia. Para ello se realiza la búsqueda en los mismos idiomas que en la búsqueda de los nombres utilizados para el conjunto del país de los baskos.

Los resultados contabilizan para la suma de Scotland, Escocia, Shottland, Scozia y Escócia 547.130.000 menciones.

Se han obviado los datos del nombre Alba, dado en gaélico escocés a su país, ya que el gran número de significados de esta palabra, dificulta en demasía la búsqueda de su uso como nombre país.

Para una población de 5,424 millones de habitantes, el ratio llega a 100,8 menciones por habitante. No hace falta decir que una mayoría de ellas las arroja el término inglés, Scotland.

¿Cuántas correspondería al país de los baskos con este ratio? Según datos de Gaindegia relativos a 2018 en el ámbito antropológico-cultural del país de los baskos viven 3.142.982 habitantes. Si se aplica el ratio de repercusión de Escocia, el país de los baskos debería lograr 316.812.586 menciones, 2,5 veces las que ahora tiene. Este dato muestra que el país está en torno al 39% del potencial teórico en número de menciones.

Por tanto, si el país de los baskos tuviera un nombre único, el comportamiento en los diferentes escenarios sería:

1. En el escenario conservador lograría como mínimo las menciones de la suma de todas las acepciones actuales, 123 millones de menciones, cifra que no consigue por separado ninguna de las denominaciones normalizadas hoy en uso.

2. En el escenario comparativo con Escocia, llegaría a 316 millones de menciones.

3. En el escenario de comportamiento que logra el nombre Nabarra llegaría a 412 millones de menciones, multiplicaría por más de cuatro su número de menciones.

Con estas consideraciones no es aventurado afirmar que un nombre único, bien estructurado y coordinado con los denominativos de las diferentes administraciones en que hoy se divide, mantenido en un tiempo razonable, se alcanzarían los 400 millones de menciones. Tres con veinte veces más de las que actualmente logra.

2.3. Opiniones de una SEO (Search Engine Optimization) sobre la marca país

Tras la constatación de las conclusiones del punto anterior me pareció necesario realizar una aclaración sobre lo escrito en ese apartado, ya que los datos que ofrece Google suelen ser orientativos y en función del día y la forma de introducir la búsqueda se obtienen diferentes resultados.

Aprovechando esta necesidad envié a Gloria Marzo de Elements Digital, una especialista en SEO, algunas preguntas que tuvo a bien contestar con lo que aclara conceptos esenciales. El punto de vista de una SEO sobre la estrategia de nombre país en internet es esencial, por lo que comienzo destacando tres ideas esenciales vertidas en las respuestas al cuestionario que le hice llegar:

- el “engagement” es lo importante, no el número de menciones.

- el nombre único y la facilidad de pronunciación son fundamentales.

- se precisa de una estrategia “supra institucional” para blindar el nombre país.

En primer lugar y al objeto de encuadrar el texto del punto anterior reproduzco las dos preguntas que sirven para relativizar la importancia del número de menciones en Google.

“P. ¿Para una marca de producto o territorio es importante tener muchas menciones?

GM. Más que menciones, es necesario tener un clima de opinión positivo. Un gran ejemplo de ello es Visit Scotland, que lo hace francamente bien en todos los canales.

P. ¿Cuántas más menciones es más fácil o difícil la identificación de la marca sea de producto o territorio?

GM. No tiene nada que ver con el número, sino con una métrica llamada engagement, que nos dará el valor real de las menciones y usuarios. Muchas menciones pueden ser malas si hay una crisis de reputación y es preferible que hablen poco, pero bien. Y sobre todo, que enlacen mucho”.

El “engagement” se mide mediante la adición de diferentes variables y se entiende como la capacidad de una marca de crear relaciones sólidas y duraderas y profundizar el compromiso de los “stakeholders” o grupos de interés que tienen relación. Se suele componer de diferentes factores, todos ellos medibles y cuantificables.

Queda así aclarada la volatilidad del número de menciones utilizada en el punto anterior.

La segunda idea planteada en la entrevista se refiere a la importancia del “marketing online” y el uso de una estrategia adecuada en redes.

“P. ¿Cuán importante es el marketing online para un producto o territorio?

GM. El marketing digital es mucho más que importante, es un canal más de comunicación y además es el más bidireccional que existe. Los usuarios se han acostumbrado a tener respuestas a vuelta de clic, y si no se las damos nosotros, otros lo harán.

P. ¿Cómo logra un producto o un territorio mejorar posiciones en internet?

GM. A fuerza de una estrategia conjunta de SEO + COMUNICACIÓN EN REDES SOCIALES + PAID. Internet no suele tener caminos fáciles, son todos a base de esfuerzo y de volcar contenidos de valor.

P. ¿Qué aspectos influyen en el potencial de internet en una marca territorio?

Hay algunos que son fundamentales, como crear un espíritu, un territorio de marca. Unos rasgos de identificación que hagan que los usuarios la sientan como un destino aspiracional”.

Otro aspecto importante al que respondió tiene que ver con el uso del nombre único y su facilidad de pronunciación o “spelling”, ya que según ella nuestro país “tiene muchas cualidades, y un comportamiento atávico que atrae mucho y que goza de buena salud en la red, a la gente le encanta nuestro espíritu”.

“P. ¿Cómo vigilas o haces el seguimiento de una marca territorio?

GM. Hay herramientas de vigilancia como Brandwatch donde parametrizas los términos y trabajas las palabras claves que más te interesa monitorizar y así puedes sacar métricas cualitativas y cuantitativas y lo más importante, tomar decisiones con datos fidedignos.

P. El País Basko se llama ahora País Vasco, Euskadi, Euskal Herria, Pays Basque o Basque Country ¿funcionaría mejor si se denominara en todos los idiomas de la misma manera?

GM. Uy, para nosotros eso sería mucho más sencillo. Porque ahora mismo, debido a la atomización de los nombres, es muy difícil hacer una estrategia de fuerza para uno de ellos. Los usuarios están confundidos cuando buscan datos sobre el País Vasco o Euskadi.

Cuando miras los resultados de Google te das cuenta, además, de la dificultad del “spelling” del nombre, y cada uno lo busca como puede o le suena”.

Las siguientes preguntas se orientaron a la estrategia de marketing aplicada por los diferentes territorios y/o ciudades en la que aboga por una mayor colaboración entre ciudades y territorios.

Cita como casos de éxito de territorios a Escocia “Escocia es mi favorito, pero me parece que además lo hacen muy bien todos los países nórdicos. Luego tenemos casos de una pésima comunicación en redes e internet, como Francia, por ejemplo”.

En cuanto a ciudades menciona Alicante o Getxo Turismo, del que apunta que es un buen caso de éxito en el que una pequeña localidad logra un impacto en redes altísimo.

Respecto al uso de las potencialidades del país por parte de las ciudades del ámbito antropológico basko emite una opinión más crítica “Yo creo que para las grandes ciudades el SEO no ha sido un capítulo de interés en su estrategia de posicionamiento orgánico. Y creo sinceramente que tienen un gran trabajo que hacer en ese ámbito, porque a día de hoy, las palabras clave de su marca deberían estar protegidas por ellos mismos”.

Al objeto de que el país de los baskos mejore su posición en la red se muestra partidaria de una estrategia conjunta de todos los actores y sus webs con el objetivo de fomentar y blindar el nombre país, ya que en su opinión ahora mismo cada web trabaja su posicionamiento de forma individual y sería deseable que existiera una estrategia “supra institucional” conjunta para todos.

3. Un estrés innecesario

3.1. La confusión del nombre país en el “Libro de estilo de EiTB”

Tras la publicación del post titulado “Hacia un nombre único para el país de los baskos” recibí una serie de comentarios que entroncan con la forma en que se normativiza el nombre país en el Libro de estilo de EiTB.

Libro de estilo de EiTB. Fuente: www.eitb.eus