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En este segundo volumen de la serie Batalla espiritual, Rodovalho crea una trama basada en hechos bíblicos y testimonios de fe para desentrañar el funcionamiento del universo espiritual y cómo los ángeles trabajan a nuestro favor.
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Seitenzahl: 114
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Batalla Espiritual 2 – Los ángeles de Elohim luchan por usted
Copyright (c) 2015 By Genesis Publications. Publicado bajo licencia de SBE Edições e Produções. Para usar o reproducir cualquier parte de este libro, excepto por citaciones breves en críticas en revistas o artículos, se debe obtener permisión escrita de los editores.
Publisher: Ana Lia Rodovalho Clerot
Cordinación: Fernanda Araújo
Editor responsable: Marcos Gois
Traducción: Walker Productions
Proyecto Gráfico y Diagramación: Bruno Reis Souza
Tapa:: Gilvando Maciel
Produção do eBookSchäffer Editorial
Asunto: 1. Ficción cristiana 2. Batallla Espiritual 3. Mundo espiritual 4. Ángeles 5. Demonios
Prefacio
Introducción
Parte 1 - En los lugares celestiales
Capítulo 1 - El enemigo al acecho
Capítulo 2 - Conociendo los ejércitos
Capítulo 3 - La sentencia
Capítulo 4 - El plan de la redención
Capítulo 5 - Caín y Abel
Capítulo 6 - El descendiente de la mujer
Capítulo 7 - La bajada al Hades
Capítulo 8 - La segunda caída
Capítulo 9 - La iglesia
Capítulo 10 - Las ressurrecciones
Parte 2 - En el territorio de los hijos de los hombres
Capítulo 11 - Las ressurrecciones
Capítulo 12 - El dominio del ambiente eterno
Capítulo 13 - Qué hacer cuando el enemigo barra su camino
Capítulo 14 - Lazo revelado y lazo roto
Capítulo 15 - La posición de la protección
Capítulo final
Sobre el autor
Este libro es sobre el drama que ocurre en las regiones celestiales, una narrativa de la eterna batalla entre los ejércitos del bien y del mal, desde la caída de Lucifer. Está claro que los hijos de los hombres no consiguen ver esos movimientos de los seres celestiales, aunque suframos sus efectos y sus consecuencias en nuestra vida diaria.
Cuando observamos toda la historia de la humanidad, bajo la perspectiva de los ángeles fieles a Elohim, percibimos un drama que ocurre de forma lenta y paciente. Ni siempre sus ángeles entienden completamente sus órdenes o sus comandos, sino que le obedecen ciegamente, pues saben de la soberanía, omnisciencia y omnipotencia del Dios Altísimo, que ultrapasan las barreras hasta del conocimiento de sus leales soldados. Él lo sabe todo, lo ve todo, todo escudriña. Y por eso sus ángeles se mueven rigurosamente bajo sus órdenes.
El objetivo de este libro es darle una nueva perspectiva, por eso, usted va a encontrar en él los episodios conocidos y narrados en los compendios de la sabiduría sagrada, pero bajo la perspectiva de los seres celestiales, y no bajo la ya conocida perspectiva humana.
¿Cómo los ángeles fieles a Elohim y sus enemigos se comportaron por la ocasión de la elección de Heilel de los caminos de las tinieblas? ¿Por qué en determinadas situaciones las hostes de Elohim no terminan inmediatamente con esa batalla que se arrastra hace miles de años?
Además, desde la primera creación de este planeta, pasando por su destrucción y su reconstrucción, nos vimos involucrados en este enredo aparentemente infindable. Es possible que esas respuestas queden claras para el lector a lo largo del desarrollo de esa trama.
Tanto bajo la perspectiva de los seres espirituales como en la perspectiva del drama humano los acontecimientos fueron serísimos. Las decisiones y elecciones tomadas abalaron los cielos y la tierra en el presente, en el futuro y hasta en el pasado. Como consecuencia de los movimientos en el ambiente celestial, los planes y designios anteriores se alteraron, aunque no hubieran sido cancelados.
Usted comprenderá esos movimientos que involucraron al Altísimo y sus creaturas, tanto sus ángeles como su proyecto, más nuevo, el hombre y su decendencia.
Nuestra intención es ofrecerle un enredo dinámico que se basa en pasajes bíblicas y textos sagrados de las tradiciones hebraica y cristiana. Por lo tanto, espero que al lector le guste tanto el enredo como la vision de este drama espiritual ocurrido en los lugares celestiales, pero sin transformarlo en un manual de apoyo doctrinario o escatológico, pues esa no ha sido la intención del autor. Espero que usted utilice la sabiduría contenida en este libro para su crecimiento ministerial.
Buena lectura,
Obispo Robson Rodovalho
Después de la caída de Heilel - que fue presentada con detalles en el liro Batalla Espiritual, Volumen 1 – El universo perdió sus colores, densas nubes grises cubrieron los planetas, satélites, estrellas y galaxias que se multiplicaban. El firmamento creado por Elohim no tenía más la belleza y la levedad anterior a ese accidente cósmico.
Elohim reorganizó el universo y redistribuyó nuestras responsabilidades de supervisión de los lugares celestiales. Las nuevas funciones que ejerceríamos incluían mantener nuestros ministerios presidiendo a las fuerzas fieles a Elohim mientras luchábamos las batallas espirituales contra nuestros nuevos inimigos.
Aquellos que formaron el ejército de Heilel, cuyo nombre se tornó Satanás, líder de los espíritus del mal, mantuvieron sus jerarquías anteriores a la caída, pero usaban ahora otras terminologías. Términos como castas, falange, legiones se tornaron comunes entre ellos. Naturalmente, pasamos a conocer esos términos, pues analizábamos sus movimientos y acciones para planear la cantidad de ángeles que se debería enviar en nuestros pelotones contra las huestes de aquellos nuevos enemigos.
A cada día, nos acostumbrábamos con las embestidas que se deberían hacer contra las huestes de Satanás, el antiguo querubín Lucifer.
Se añadió la función de guerra a las funciones primordiales de nuestro pelotón, que eran de protección y ministración al Eterno, liderados por nuestro líder, arcángel Michael.
Era inevitable que surgieran dudas entre nosotros mismos sobre nuestra tarea y sobre quién sería designado para la misión de adoración que perteneciera a Lucifer. ¿Quién sería el responsable por ese privilegio tan fantástico de conducir al ejército celestial en alabanza y adoración, como también las otras funciones de introducción, comunión e intimidad que Lucifer ejercera anteriormente?
A veces, divagábamos con opiniones diferentes. Era natural que nos rendiéramos a nuestros líderes. Mientras nuestro pelotón apuntaba hacia el arcángel Michael, nuestro comandante, aquellos que estaban sujetos al arcángel Gabriel lo deseaban como nuevo líder. Y en esos momentos hasta surgían pequeñas chispas de partidarismo saludable entre los dos ejércitos. Pero en el quesito principal estábamos completamente unidos y rendidos incondicionalmente a la decisión y al designio del Altísimo.
Nadie entre nosotros siquiera pensaba en cuestionar cualquier decisión que Elohim tomase. En esa dimensión donde habitamos, en la velocidad de la luz, secuencias que nos parecen segundos, cuando proyectadas en la dimensión del espacio-tiempo del mundo material se transforman en decenas y a veces hasta centenas de años.
Cierta vez escuchamos sonar la trompa de Elohim para que nos uniéramos en la gran congregación de alabanza y adoración en el final de un período más de trabajo. Mientras estábamos todos reunidos y zambullidos en la atmósfera celestial de adoración y rendición, podíamos ver que Elohim estaba más feliz que cuando lo habíamos visto en las reuniones anteriores. Podíamos sentir la energía electrizante saliendo de sus labios; una alegría contagiante era perceptible en el ambiente. Aquella escena contrastaba completamente con su tristeza y su sufrimiento después de la expulsion de Lucifer del santuario. Sabíamos del amor y del cariño y la unidad que nuestro creador demostraba a todos sus hijos, incluso a Lucifer, su antiguo asesor personal y regente de los corales de adoración. Entonces, para nosotros también era motivo de alegría percibir que él se había recuperado de aquél momento de dolor.
Después del término de la alabanza, Elohim, como siempre, abrió sus labios en palabras dulces como la miel, pero, una información nos soprendió completamente. No consigo expresar nuestro asombro a sus palabras en aquél momento:
– Hagamos el hombre, nuevo proyecto creado a partir de ese instante, a nuestra imagen y a nuestra semejanza. Él tendrá el dominio sobre todo el planeta azul, desde las aves del cielo hasta los animales que rastrean. Y él será colocado en el Edén para que pueda ocupar el lugar que Lucifer le dejó al elegir el camino de las tinieblas.
Elohim siguió explicando las características y res- ponsabilidades de ese nuevo proyecto. Él sería dotado de un alma, con voluntad y posibilidad de hacer elecciones. Algo que lo diferenciaba de los demás animales creados para poblar aquél planeta azul. Él también sería el nuevo responsible por traer la alabanza y adoración al Altísimo, sustituyendo así la posición abandonada por Heilel.
Cuando escuchamos esa buena noticia, nos caímos todos con los rostros en el suelo en alabanza y adoración a Elohim. Empezábamos a comprender su Proyecto para aquél nuevo ser, en aquél instante que posteriormente se designó como el momento “antes de la fundación del mundo”. En esta fracción infinitesimal de tiempo, el ayer, el hoy y el mañana pasaron como un rayo delante nosotros. Vimos y comprendimos todo su plan y su nuevo Proyecto para el universo, que a partir de ahora incluiría este nuevo ser que se crearía , “el hombre”.
Escuchábamos las palabras de Elohim y veíamos la imagen proyectándose en el plasma del planeta azul. El Altísimo lo tornaba colorido otra vez, colocando el verde del césped, el rojo y el amarillo de las flores y de los pájaros, todas las tonalidades y especies de animales que surgían en ese nuevo proyecto. Era perceptible que todo aquello ya existía en la mente y en el corazón del Altísimo.
Esa era la forma como Elohim creaba: primero nacía en su corazón y después se tornaba realidad por la fuerza de su palabra en declaración profética. Cuando su palabra era declarada, había la proyección en el plasma y podíamos, a partir de ahí, visualizar todo su plan y proyecto. Después de aquellas imágenes y aquellos momentos indescriptibles, fuimos tomados por un éxtasis sobrenatural, ebrios por un goce espiritual nunca antes visto.
El ambiente era de euforia, pero se silenció, pues el Verbo se puso de pie y su brado resonó por la eternidad:
– ¡Oh, Altísimo! Que se haga según su voluntad. Estamos todos nosotros empeñados en ese plan. Su voluntad es absoluta en todos los rincones de este universo. Por eso conclamo al ejército de Elohim a seguirme en esa tarea a partir de ahora. Estableceremos sus designios en los mínimos detalles, y empezaremos por la reconstrucción del bello planeta azul y blanco que se tornó oscuro, sin forma y vacío. Vamos a ejecutar el propósito del Altísimo y traeremos otra vez la vida donde ha prevalecido la muerte. Implantaremos el reino de alegría, paz y justicia, donde ha prevalecido el dolor, la injusticia y la morte. Vamos hasta el final comprometidos con este plan de Elohim, hasta que Lucifer sea juzgado y encerrado por toda la eternidad. Pues el mal jamás vencerá el bien. Vamos a derrotarlo para siempre.
Cuando el Verbo profirió su palabra, una vez más pudimos percibir las fuerzas del universo moviéndose, rompiendo todas las barreras del espacio-tiempo en una velocidad que ultrapasaba mil millones de años.
La otra parte del desarrollo del proceso de creación del planeta azul está descripta en el livro de Génesis, a partir del capítulo primero.
Luego de la recreación del planeta azul y de la creación del hombre a la imagen y semejanza de Elohim, parecía que finalmente alcanzaríamos la paz. Un largo período de nirvana permeó nuestro ambiente y nuestros campamentos. Podíamos volver a ver las sonrisas en los labios de nuestros comandantes y de sus auxiliares. Y eso se tornaba más precioso mientras disfrutábamos de aquellos momentos de adoración diaria al Eterno. Era maravilloso sentir el roce suave del viento en nuestras caras y cabezas. Cuando los rayos de luces rojizos brillaban en los rostros de millones de miles de seres en adoración al Eterno, era como si la plenitud penetrara en nuestros pechos y corazones. Nos llenábamos de placer como una ola de goce inmensurable.
Pero ese ambiente maravilloso fue interrumpido una vez más en una tarde de adoración, cuando nuestro líder Michael se presentó al Eterno trayendo un espírito caído, sus manos atadas y su dorso contraído. Aunque estuviéramos acostumbrados a luchar contra ellos y a verlos huir en retirada, muchas de nuestras fuerzas todavía no los habían visto de cerca. Era terrible ver aquello que nuestros antiguos compañeros se habían tornado. Él humeaba, con sus narinas en llamas de humo y vapor oscuro. Su olor era horrible. Era casi insoportable contemplarlo.
En la presencia del Altísimo y de todos nosotros, Michael tiró aquel horrible ser, atado con algo que parecía ser una cadena, y lo lanzó al suelo; y él, arrodillado y gruñiendo como una fiera, esperaba por su sentencia. Aquella escena tan horrible pasaría a tornarse común entre nosotros a partir de aquel instante, pues habría muchos otros intentos del enemigo de aproximarse de nuestro campamento y de hasta tocar el hombre.
Michael levanta su mano y solicita silencio absoluto. Después que el Altísimo se lo consentiera, él grita con su voz potente inquiriendo a aquel ser:
Dígale a Elohim sus planos y sus intenciones. Diga, ¿qué hacía y cuál es su misión? Diga, ¿quién le envió y para qué?
Aquel espíritu imundo no conseguía abrir sus ojos a causa del resplandor de la gloria del Altísimo, y solo susurraba algunas expresiones incomprensibles. Pero no tardó mucho para que aquel ser imundo dijera algo.
