Beowulf: una adaptación - Sebastián Lalaurette - E-Book

Beowulf: una adaptación E-Book

Sebastián Lalaurette

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Beschreibung

La antigua historia épica que fascinó a Tolkien, en una versión adaptada a los lectores modernos. Beowulf, el héroe nórdico, se levanta una vez más contra Grendel, el monstruo invasor; años más tarde, aparece una nueva amenaza: el dragón. Una aventura melancólica y profunda, destilada a lo esencial de su acción para el disfrute de jóvenes y adultos.

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Veröffentlichungsjahr: 2017

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BEOWULF

Una adaptación

por Sebastián Lalaurette

* * *

© 2015, Sebastián Lalaurette Edición ebook: noviembre de 2016 Edición en papel vía CreateSpace: enero de 2017 Ilustración de portada: Where the dragons cry, foto de Jan Tik (https://www.flickr.com/photos/jantik/13019748)

 

BEOWULF

–He venido a matar al monstruo –dijo el extranjero. Y su cabello era parecido al sol.

El guardián lo miró... pero déjame decirte algo antes de continuar o, tal vez, de empezar de nuevo. Lo que estás a punto de leer es una historia heroica y también es una historia triste. Fue escrita no se sabe por quién, hace muchos siglos, cuando el mundo era muy diferente de como lo conocemos hoy. Los reyes debían ser sabios y generosos porque el destino de sus súbditos dependía sólo de ellos. Los héroes y caballeros eran reverenciados porque había guerras constantes entre un reino y otro. Las noticias viajaban por barco o a caballo, y se difundían de boca en boca, casi siempre con imprecisiones y exageraciones. Fue entonces cuando empezó a contarse esta historia, la de un héroe, el más grande de su tiempo, y es, te lo advierto nuevamente, una historia triste. Llena de aventura y gloria, es cierto, pero también de pena y nostalgia. Ahora no puedes decir que nadie te avisó.

–¿Quiénes son ustedes, hombres de armas brillantes que vienen cruzando el mar? –preguntó el guardián–. Hace muchos años me encargaron vigilar la larga costa de Dinamarca, y cada día la recorro sobre este fiel caballo en busca de señales de peligro. He visto a muchos enemigos bajar de sus naves entre nuestros blancos riscos. Pero ningún enemigo llega como ustedes lo han hecho, abiertamente y sin intentar ocultarse. Sin embargo, debo saber quiénes son. Acaso espías.

–Nada de eso –dijo el extranjero, adelantándose–. Somos guerreros gautas, miembros de la guardia del rey Hygelac. Mi padre era Ecgtheow el sabio, y a mí me llaman Beowulf, porque soy como el oso, lobo de la abeja. Dime, guardián, ¿es verdad que hace años que Grendel ataca en la oscuridad de la noche? ¿Que los hombres del rey Hrothgar han muerto despedazados por el monstruo hambriento de su carne y sediento de su sangre? Eso se acabará pronto. Vengo a detenerlo. Vengo a matar al monstruo.

El guardián lo miró de hito en hito. Hacía mucho tiempo que nadie desembarcaba en la costa danesa prometiendo encargarse de la maldición de Heorot. Doce años habían pasado desde el primer ataque de Grendel y el rey Hrothgar ya había perdido la cuenta de los héroes que habían muerto enfrentándolo. Pero algo en la apariencia del extranjero, o en su postura, o en su actitud, le dijo que esta vez podía ser diferente. Los otros catorce hombres que lo acompañaban eran como él, altos y rubios. Seguramente guerreros.

–Verás al rey entonces, Beowulf –respondió al fin, y espoleó a su caballo. Guió a los gautas en dirección a Heorot, el enorme salón donde Hrothgar y su esposa, la reina Wealhtheow, aguardaban la noche. Hrothgar había hecho construir el salón para que sus súbditos pudieran comer y beber y festejar la grandeza de Dinamarca; era el más grande de la región, y uno de los mayores legados del generoso rey. Pero entonces apareció Grendel, escurriéndose en la noche, matando y devorando a sus guardias y soldados. Ahora el salón era un lugar triste. De día era el palacio de Hrothgar y Wealhtheow; de noche, todos se retiraban y el inmenso salón quedaba vacío.