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Este libro aporta los datos y orientaciones necesarios para montar y dinamizar un centro de recursos. En él se hace una breve historia de las Bibliotecas Escolares para centrarse en sus objetivos más actuales y en las funciones del personal encargado: se muestran los pasos necesarios para constituirla: selección, adquisición y revisión del material, catalogación, clasificación, registro, colocación, ambientación... En la parte dedicada a la dinamización de la Biblioteca Escolar se presentan actividades relativas al sistema de organización, proceso técnico del libro, conocimiento y manejo de distintos tipos de documentos y a la marcha general de la Biblioteca. Se ofrece también una selección de las obras que pueden constituir el fondo bibliotecario de un colegio y se incluye una bibliografía general con abundante información sobre metodología, legislación, animación lectora, entidades, etc.
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Seitenzahl: 196
Veröffentlichungsjahr: 2023
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GUÍA PARA EL PROFESORADO DE EDUCACIÓN PRIMARIA
Rafael Rueda
Maestro-Asesor de Lengua e Idiomas del CPR de Parla (Madrid)
NARCEA, S. A. DE EDICIONES MADRID
PRÓLOGO, de Jaime García Padrino
INTRODUCCIÓN
ASPECTOS TEÓRICOS
1.Pasado, presente y futuro de la Biblioteca Escolar
La Biblioteca Escolar del pasado
La Biblioteca Escolar de hoy
La Biblioteca Escolar como centro de recursos
Funciones y objetivos de una Biblioteca Escolar
Biblioteca Escolar y Biblioteca de Aula
Bibliotecas Escolares y Bibliotecas Públicas
2.Funciones del personal responsable de la Biblioteca Escolar
CÓMO ORGANIZAR UNA BIBLIOTECA ESCOLAR
3.¿De qué nivel partimos?
Bibliotecas que no tienen ningún tipo de organización
Bibliotecas medianamente organizadas
Bibliotecas con un funcionamiento activo
Tareas y actividades más adecuadas
Organigrama para la puesta en marcha de la Biblioteca Escolar
4.Pasos para constituir una Biblioteca Escolar
Seleccionar los materiales
Adquirir el material
Revisar
Sellar
Registrar
Catalogar y clasificar
Tejuelar
Colocar adhesivos de colores
Préstamo
Colocar en los estantes
5.Fondo de la Biblioteca Escolar
Materiales
6.Decoración y ambientación
7.Proyecto de Biblioteca Escolar
Un poco de la historia
Propuesta de futuro
DINAMIZACIÓN DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR, por M.ª Cruz Delgado Almansa
Introducción
1.Actividades referidas al sistema de organización y al proceso técnico del libro
2.Actividades referidas al conocimiento y manejo de los distintos tipos de documentos
3.Actividades referidas a la dinámica general de la biblioteca
LA BIBLIOTECA IDEAL
1.Joyas de la Literatura Infantil y Juvenil y libros que hacen lectores, por Antonio Pérez Mínguez
2.Bibliografía comentada de poesía, por M.ª Cruz Delgado Almansa
3.Teatro, diccionarios y enciclopedias
4.Colecciones y libros documentales
BIBLIOGRAFÍA GENERAL, MATERIALES Y DATOS ÚTILES
1.Biblioteca Escolar: organización, metodología, legislación, experiencias
Libros
Vídeos
Instrumentos de trabajo bibliotecario
2.Animación lectora
Libros
Revistas especializadas
3.Direcciones de empresas y distribuidoras de materiales
Audiovisuales
Materiales para bibliotecas
4.Entidades relacionadas con las Bibliotecas Escolares y el libro
5.Empresas de software y CD ROM
Automatización de Bibliotecas Escolares
6.Software en relación con las áreas curriculares en Educación Primaria, por Isabel Barquero Palacios
7.Algunas direcciones en Internet
Vivimos un tiempo de reforma y cambios en la educación. Reforma y cambios derivados de una situación que no debe ignorar ningún profesional de los distintos niveles educativos: una insatisfacción generalizada por la escasa adecuación de nuestro sistema de enseñanza a las necesidades de la vida actual. A las necesidades de los hombres y mujeres de hoy. A las necesidades de los alumnos y alumnas que acuden cada día a nuestras aulas y a las necesidades de quienes deben formarlos.
De ahí el debate generalizado, durante los tres últimos años, sobre cuáles han de ser los nuevos objetivos y contenidos en los distintos niveles educativos. De ahí también la elaboración de documentos y propuestas que tratan de cubrir toda la complejidad de aspectos implicados en esa nueva formulación de caminos tendentes a la reforma deseada. Pese a los esfuerzos dedicados para asegurar una base rigurosa en la implantación de la reforma en los primeros niveles —los correspondientes a la Educación Primaria y Secundaria—, somos muchos los que creemos que, en tales documentos para el debate y la orientación de la reforma, no se ofrece un proyecto convincente por su rigor y sistemático en la planificación de objetivos y medios necesarios, donde se contemple el papel y la función de la Biblioteca Escolar dentro de la realidad de nuestro sistema educativo.
Tal olvido o ausencia del papel que le corresponde a la Biblioteca Escolar, no debe extrañar si tenemos en cuenta las carencias que en el ámbito de la biblioteca muestra la planificación cultural de nuestro país. Es un hecho que justifica, además, la formulación de las siguientes preguntas: ¿Es necesaria, o cuando menos útil, la Biblioteca Escolar en la enseñanza básica? ¿Es posible su existencia y funcionamiento en la realidad de esos centros? ¿Cuáles pueden ser los caminos para conseguir la deseada normalización de la Biblioteca Escolar?
Acerca de las dos primeras, no cabe otra respuesta que la afirmación rotunda tanto sobre su necesidad como sobre la posibilidad de su existencia y funcionamiento. En cuanto a la última pregunta, quiero resaltar en su formulación una palabra como clave para el concepto que debe animar las funciones propias de la Biblioteca Escolar: normalización.
Normalización basada en el papel de la Biblioteca Escolar como un aula más en la organización (horarios, actividades, recursos o medios...) y en la estructura de cada centro. Por tanto, no supeditada —como hasta ahora— a un carácter casi excepcional, fruto del sacrificio y de la entrega de algún o algunos profesores o del acierto en el plan educativo de un centro que haya sabido comprender y potenciar las funciones de la biblioteca como una auténtica institución escolar.
Esa normalización parece muy lejos de ser alcanzada con un carácter general en los centros de Educación Primaria en un breve plazo de tiempo. Ni tan siquiera en ese vago término de «a medio plazo». La insuficiencia y retrasos en las medidas que han de adoptar las distintas Administraciones públicas para resolver este problema, por una parte, y la inercia de una notoria falta de tradición histórica en la formación de los usuarios de la biblioteca, por otra, son factores importantes en contra de la normalización de la Biblioteca Escolar en nuestros colegios.
Cuando estamos próximos al cambio de siglo, en una época dominada por transformaciones impresionantes en las posibilidades para la comunicación y la información humanas, no pretendemos pecar de actitud pesimista si declaramos escasa confianza en una rápida y eficaz potenciación de las Bibliotecas Escolares. Sobre todo, si debemos volver a confiar en que su funcionamiento dependa de la iniciativa y de los esfuerzos personales de aquellos profesores que creen en los valores y en los recursos que aporta la auténtica Biblioteca Escolar a su propia tarea educativa.
Todas estas razones justifican que podamos seguir planteando la existencia y el funcionamiento de la Biblioteca Escolar como «la reforma pendiente» dentro de nuestro actual sistema educativo. Y bien remoto es el origen de las iniciativas para esa efectiva implantación, nacidas como consecuencia de la preocupación social que animó la creación de las primeras Bibliotecas Públicas —no las escolares—, como complemento indispensable para la auténtica educación popular. Fue una de las reformas educativas propiciadas por un pedagogo de talante liberal, Pablo Montesino, de modo que aquellas iniciativas para favorecer el establecimiento de «las primeras bibliotecas en las escuelas» hay que fecharlas hace ya ciento cincuenta años.
Desde ese dato histórico debemos encarar una de las evidentes paradojas cuando consideramos la atención social hacia la institución bibliotecaria en nuestro país. La ilusión por hacer realidad el auténtico papel de las bibliotecas es, pues, bien antigua entre nosotros. Y a pesar del tiempo transcurrido, no podemos señalar avances extraordinarios en la atención hacia la biblioteca en la propia estructura social y, más en particular, en las instituciones educativas básicas.
Dentro de esas iniciativas para reclamar la existencia efectiva y el funcionamiento normalizado de la Biblioteca Escolar en nuestro sistema educativo, no sólo son necesarios los documentos legales y las medidas políticas para lograr esa anhelada meta. Como antes señalaba, hay que seguir contando con la entrega decidida de los educadores convencidos de los valores entrañados por ese auténtico centro de recursos didácticos. Entre ellos hay que incluir a los autores de la obra que ahora prologamos, pues nos ofrecen con ella muy completas referencias y orientaciones que han de servir como eficaz estímulo a todos aquellos docentes interesados también en lanzarse por esta apasionante senda. Así encontrarán en las páginas siguientes, desde unas sencillas normas para la organización de los fondos bibliográficos, hasta muy útiles indicaciones y comentarios sobre fuentes de información, materiales, organismos implicados o relacionados con las actividades propias de la biblioteca, la lectura y los libros infantiles y juveniles, las nuevas posibilidades de los medios informáticos...
Pero sobre todo, la capacidad para el estímulo de otros docentes, que creemos ofrece esta obra, reside en haber surgido como resultado de una labor realizada durante mucho tiempo, en el día a día del aula. No son propuestas ni recomendaciones derivadas de un árido acopio de conocimientos teóricos, sino que nacen animadas por un deseo de compartir experiencias y por ofrecer un posible camino para que otros educadores sorteen los principales obstáculos entrañados en esa difícil lucha por normalizar, el papel y la realidad de la Biblioteca Escolar.
Jaime GARCÍA PADRINOCatedrático de la Facultad de EducaciónUniversidad Complutense Madrid
A la vez que surgió la idea de elaborar un texto sobre Bibliotecas Escolares (B.E.) surgieron, paralelamente a ella, distintas preguntas: ¿a quién iba destinado?, ¿al profesorado?, ¿a los bibliotecarios?, ¿a los padres? Casi todos los textos actuales en relación con las Bibliotecas Escolares se dirigen a esos grupos, sobre todo a bibliotecarios y profesorado. Por tanto, ¿cómo justificar que el presente texto sea casi exclusivamente para el profesorado?
De los numerosos cursos que se imparten en los Centros de Profesores y Recursos, y demás instituciones y entidades relacionadas con las Bibliotecas Escolares, y de las encuestas, cuestionarios y estudios varios sobre la situación de éstas, se desprenden sobre todo dos evidencias:
El interés creciente que demuestra el profesorado hacia la organización y dinamización de las Bibliotecas Escolares.
La escasa preparación bibliotecaria con que cuenta.
En medio de este panorama surge la polémica sobre si tiene que ser un profesor con conocimientos de biblioteconomía el que se responsabilice de la Biblioteca Escolar o, por el contrario, tendría que ser un bibliotecario con formación pedagógica quien lo hiciera.
Intentando no forzar la situación, y viendo las pocas/nulas perspectivas de que las instancias educativas legislen sobre la figura del bibliotecario (la economía siempre manda), se ha preferido dirigir este texto a orientar al profesorado, pues hasta que las cosas cambien (a mejor) tendrá que ser este el que saque adelante los proyectos de biblioteca en su respectivo centro educativo. Si de aquí a unos años la situación ha cambiado y cada colegio dispone de una persona especializada para asumir la dirección de la biblioteca, bienvenida sea, pues eso significará que se habrá dado un paso vital para el funcionamiento y la estabilidad de las Bibliotecas Escolares. Pero mientras nada (o casi nada) cambie, esperamos que las ideas que aquí se ofrecen sean de utilidad para ese profesorado que está pidiendo a gritos apoyo, tanto técnico como económico.
En relación al contenido de la obra, conviene hacer algunas matizaciones:
En primer lugar aclarar que en ningún momento se utiliza la palabra bibliotecario/a cuando se habla de la
persona
o grupo de personas responsabilizados del funcionamiento de la Biblioteca Escolar, por las razones que más adelante se exponen.
En segundo lugar decir que el apartado sobre el
proceso organizativo
de la Biblioteca Escolar no es ni pretende ser exhaustivo, pues para ello ya existen numerosos y buenos manuales; sólo se ha querido dar una pequeña orientación al profesorado que se estrena en la bonita pero difícil tarea de sacar adelante la biblioteca del centro.
En tercer lugar, y en relación al apartado sobre
dinamización
conviene decir que, al igual que en el proceso organizativo, no se ha buscado la exhaustividad en las propuestas sino sólo una orientación sobre algunas actividades que se pueden realizar; existen numerosos artículos y numerosas experiencias que ayudarán al profesorado a dinamizar sus bibliotecas (de aula y de centro). Para ello se ofrecen direcciones de revistas en relación con el libro y las Bibliotecas Escolares, y artículos y bibliografía que aportarán ideas al respecto.
En cuanto a lo relacionado con los programas informáticos debo aclarar que cuando solicité colaboración a las personas especializadas en este tema, les pedí dos cosas: una relación de entidades, instituciones y empresas relacionadas con la informatización de una Biblioteca Escolar y una relación de
software
(programas, bases de datos, etc.) que pudieran ayudar al profesorado en su tarea de mecanización de ciertas tareas bibliotecarias.
Por todo lo anteriormente expuesto se debe entender el contenido de este libro como una guía de apoyo al profesorado de Primaria, con la que se intenta motivarle y ofrecerle una base con la que seguir adelante en su interés por la Biblioteca Escolar.
Es indudable que este texto no puede sustituir en modo alguno a una más profunda preparación bibliotecaria, algo que todavía no se han tomado en serio las autoridades educativas, a pesar de los numerosos cursos que se ofrecen. Sería un error pretender que el profesorado se interesará por las Bibliotecas Escolares por el mero hecho de realizar unos cursos en los que el contenido es casi exclusivamente técnico. El profesorado se preocupará de la biblioteca cuando tenga horario para ello y cuando la preparación que reciba en aspectos técnicos sea en cierta manera continuación de su labor pedagógica. El profesorado debe ver su tarea bibliotecaria como una continuación de su labor en el aula, de ninguna manera aislada de la vida del centro. Esperemos que los próximos programas sobre Bibliotecas Escolares, o los que ya están en funcionamiento, no olviden este aspecto.
Para hablar de las bibliotecas que hemos tenido los que ahora hablamos y escribimos sobre ellas, tendríamos que hacer un verdadero esfuerzo de memoria. Algunos no hemos tenido la ocasión de disfrutar de ellas en nuestra época de estudiantes de Primaria, por no existir bibliotecas en nuestros centros y disponer de pocas (o ninguna) en el barrio al que pertenecíamos. Si, además, queremos centrar más el recuerdo y referirnos en concreto a las B.E.*, las escasas vivencias que tenemos de ellas nos harían muy difícil comentar aspectos sobre su organización, contenido, etc.
Se podría argumentar en favor de aquella situación que eran otros tiempos, que teníamos menor calidad de vida, que había otras prioridades..., pero de lo que no cabe duda es que una gran parte de la población adulta de hoy no ha podido disfrutar de las evidentes ventajas de tener una biblioteca en su centro; sólo algunos colegios e institutos con ciertas posibilidades económicas, junto a otros con claros signos de previsión del futuro y más activos pedagógicamente hablando, pudieron ser aventajados en este aspecto.
De una situación claramente desfavorable para las Bibliotecas Escolares hemos pasado en la actualidad, en los centros educativos, a una situación «claramente confusa». De los innumerables estudios realizados sobre ellas en distintos puntos de la geografía de nuestro país (unos más científicos, otros simplemente como aproximación a la realidad de tal o cual zona1) se podrían destacar algunas cuestiones, unas interesantes y otras, cuando menos, contradictorias:
• Es obvio que actualmente un gran porcentaje de centros tiene Biblioteca Escolar, pero cada uno entiende algo diferente: desde un simple cuarto con libros (organizados o no) hasta un verdadero centro de recursos (si bien este último concepto está muy poco extendido).
Parece claro que en una buena cantidad de centros2 la biblioteca, entendida de una manera o de otra, posee un número de volúmenes en torno o superior a los 2.000, pero también hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos esos volúmenes no están catalogados y que si tienen algún tipo de organización, los sistemas organizativos son tan numerosos y variados como bibliotecas existan.
Otro dato significativo es que la Biblioteca Escolar se suele utilizar como sala multiusos, sobre todo como sala de vídeo, de clase (recuperaciones y otras), o de reuniones (claustros, APA, etc.) y otras actividades, algunas de ellas más en consonancia que otras con un espacio de biblioteca (Animación a la lectura, Cuentacuentos, etc.).
• Quién se encarga de la Biblioteca Escolar la respuesta suele ser o bien un profesor o bien un grupo de profesores (una Comisión de biblioteca). En el caso de que sea solamente un profesor el responsable, suele ocurrir que cuando cambia de colegio, la biblioteca queda abandonada a su suerte hasta que algún otro profesor quiera hacerse cargo de ella. Además, el profesorado encargado suele ser la de Lengua y literatura, con escasa formación en aspectos bibliotecarios .
• En la mayoría de los casos quien marca el horario de biblioteca es el equipo directivo, ya que en la Educación Primaria es el Jefe de Estudios el responsable de los horarios (tanto del profesorado como de los espacios del centro).
• El presupuesto destinado a la biblioteca en los colegios suele ir desde cero hasta las 50.000 pts., en el mejor de los casos. En esto existe una clara desventaja respecto a los institutos de Secundaria. El incremento anual de volúmenes en las bibliotecas de Primaria es muy pequeño; solamente las adquisiciones del profesorado en las distintas áreas puede hacer que crezca, si bien la mayoría de las veces el material adquirido no pasa a la Biblioteca Escolar, sino que se queda en los espacios destinados a tutorías o en las aulas de los profesores de algún área determinada (música, educación física, idiomas, etc.).
• En cuanto al material audiovisual que está a disposición para su consulta, son muy pocos los centros que lo tienen centralizado en la Biblioteca Escolar, siendo los distintos profesores de área los encargados tanto de su registro y utilización, como de su almacenamiento.
• El préstamo es una de las actividades de la Biblioteca Escolar que se realiza en un alto porcentaje de colegios, aunque en muchos de ellos no existen catálogos, o sólo lo tienen de títulos y/o de autores; son muy pocos los que cuentan con los tres catálogos más importantes: Título, Autor y Materia.
El sistema de préstamo suele ser muy diferente entre unos centros y otros: desde el empleo de bolsilibros y demás materiales usuales para el préstamo, a los simples carnés unidos a la ficha de préstamo, o incluso al apunte manual del libro prestado en un cuadernillo de clase.
El número de préstamos anuales varía también mucho de unos colegios a otros.
El préstamo suele funcionar todos los días en un porcentaje alto de centros si se tienen en cuenta la insuficiente organización de los fondos y de los responsables de la biblioteca. Se viene realizando dentro del horario lectivo o en la hora llamada «exclusiva». Fuera del horario escolar son muy pocos los que abren las puertas de su biblioteca al entorno.
• En cuanto a la informatización, cada vez son más los colegios que cuentan con un programa de biblioteca, pero suelen ser programas sin ninguna posibilidad de conexión con las bibliotecas de otros centros o con las bibliotecas municipales, o con alguna base de datos documental. En la mayoría de los casos son programas que sólo conocen los propios responsables de biblioteca, o bases de datos que no cumplen determinadas funciones indispensables en una Biblioteca Escolar, o algún tipo de software que, aunque sirva para tal o cual biblioteca, no tiene posibilidad de generalizarse.
• La relación Biblioteca Escolar/Biblioteca de aula no suele estar sistematizada, o simplemente no existe. En los casos en los que sí hay cierta relación entre una y otra es debido a que son las aulas las que solicitan en préstamo cierto número de títulos a la biblioteca central. Sin embargo, el auge de las bibliotecas de aula en los últimos años ha impedido (paradójicamente) que esa relación sea mayor.
• El uso real del espacio de la Biblioteca Escolar es muy variado, como ya hemos dicho anteriormente, pero el uso pedagógico que se hace de ella tiene que ver sobre todo con:
lectura en sala
(suelen ser clases enteras las que acuden a la biblioteca dentro de un horario asignado, casi siempre en el área de Lengua y literatura)
animación a la lectura:
si hay responsable
3
y ese responsable es experto en L.I.J. (Literatura Infantil y Juvenil) puede proponer sesiones de animación en la propia Biblioteca Escolar.
búsqueda de información:
casi siempre para realizar un trabajo en relación con algún área, muchas veces sin ningún tipo de orientación previa por parte del profesor.
Lo que parece quedar más claro en los estudios sobre la realidad de las Bibliotecas Escolares es que necesitan un impulso importante tanto en dotación económica como en formación del profesorado en aspectos organizativos y dinamizadores. Así mismo, y quizá aún más importante, es necesaria la tan ansiada legislación que permita la puesta en práctica, de las numerosas propuestas realizadas durante todos estos años por colectivos y personas dedicadas a sacar adelante las Bibliotecas Escolares de nuestro país.
Antes de realizar un breve análisis sobre lo que ha supuesto la aprobación de la LOGSE en cuanto a los cambios metodológicos y curriculares, vamos a intentar definir lo que es, o se pretende que sea, la Biblioteca Escolar del presente y del futuro. Hasta ahora la Biblioteca Escolar se había entendido como un espacio destinado al depósito de libros (Enciclopedias, diccionarios, obras de lectura personal, etc.) y que se utilizaba como lectura en sala y en algunas ocasiones para el préstamo domiciliario. Actualmente este concepto ha cambiado, como fruto de los nuevos tiempos y de una nueva concepción de la enseñanza y del aprendizaje.
Según el Documento Marco del M.E.C.4 «La Biblioteca Escolar se concibe como un dinámico centro de recursos y un activo servicio de información que cumple un papel esencial en relación con el aprendizaje de los alumnos, con las tareas docentes y con el entorno social y cultural del centro». Un modelo de biblioteca «que asegure una educación no discriminatoria, orientada a la igualdad de las personas y de sus posibilidades de realización, cualesquiera que sean sus condiciones personales y sociales (...)».
A ambas afirmaciones habría que añadir que esos recursos de apoyo a la educación deben estar suficientemente organizados para que su utilización sea óptima y además deben estar en distintos soportes, ya que algún tipo de información nos viene dada en soportes muy diferentes.
Así mismo la tendencia actual, aunque de una manera todavía incipiente, es a que las Bibliotecas Escolares formen parte de una red más amplia, en la que se incluyan las de otros colegios, las bibliotecas públicas del entorno y las bases documentales. Por todo ello, la Biblioteca Escolar que defendemos debe ser un centro de recursos que:
esté organizado
eduque en el uso de distintas fuentes de información y documentación
promueva el autoaprendizaje
ayude a la formación lectora de sus usuarios («crear lectores competentes en la utilización de diversos tipo de textos»
5
)
promueva la igualdad en el acceso a la cultura.
De entre todas las funciones que puede cumplir la Biblioteca Escolar se podría destacar como principal una de ellas, que, tomada en su sentido más amplio, engloba a las demás:
Apoyar el proceso de enseñanza y aprendizaje, proporcionando estrategias a sus usuarios (alumnos, profesores, comunidad educativa en general) para la autoformación y la creación y consolidación de hábitos de lectura.
Como cualquier definición parece dejar fuera de su campo de acción algunos aspectos como el uso de las fuentes de información, la investigación, la educación bibliotecaria de los alumnos, etc. Mas lo que se pretende al expresar esa función genérica de la Biblioteca Escolar es dar paso a lo que realmente va a desarrollar en la práctica esa función: sus objetivos.
Según Aspiazu/Urrieta/y Gardoki6, «la Mediateca Escolar tiene tres funciones básicas: centro de información y documentación, centro de actividades culturales y pedagógicas y centro de lectura y esparcimiento».
OBJETIVOS
Los objetivos se expresan en términos de capacidades: «Es decir, se considera que lo que la escuela debe ayudar a desarrollar no son tanto comportamientos específicos iguales para todo el alumnado, sino capacidades generales, competencias globales (...)»7.
De ahí que los objetivos que a continuación se enumeran sean entendidos como competencias que la comunidad educativa en general y el alumnado en particular deben adquirir a lo largo de un proceso; proceso que en nuestro caso se refiere a los 6 años que dura la Educación Primaria. Esas competencias servirán para etapas posteriores, ya que se van haciendo cada vez más complejas y completas.
