Bitácora de la mortalidad - Jesús Andín Valencia - E-Book

Bitácora de la mortalidad E-Book

Jesús Andín Valencia

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Beschreibung

Es una historia de ciencia ficción, o novela experimental en verso, o novela epistolar, o todo junto en una amalgama lúdica donde el protagonista, Bernardo Tletl, escribe su bitácora mientras experimenta cambios, hasta convertirse en monstruo, volverse loco o poeta, en tanto llega el fin del mundo

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Veröffentlichungsjahr: 2017

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BITÁCORA DE LA MORTALIDAD

© Jesús Adín Valencia

© BITÁCORA DE LA MORTALIDAD

ISBN papel:

ISBN digital:

Impreso en España

Editado por Bubok Publishing S.L.

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

«[...] El agua que yo le daré será en él una

fuente de agua que salte para vida eterna.

[...] De su interior brotarán ríos de agua viva»

JUAN 4:14; 7:38

«[...] Mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos»

PROVERBIOS 5:4

«Existe un río cuyas aguas dan la inmortalidad;

en alguna región habrá otro río cuyas aguas la borren.

El número de ríos no es infinito; un viajero inmortal

que recorra el mundo acabará, algún día,

Explicación no pedida

En sus manos compendia una serie de apuntes en aparente escritura metódica, mensajes interpersonales, documentos varios, para narrar el advenimiento de un hallazgo remarcable. Sintetiza la historia de alguien que pudo traer consigo resultados positivos para la humanidad, pero en el trayecto desbocó una maquinación adversa de dimensiones conspiratorias.

Corresponde en gran medida a material inédito registrado en el viejo cuadernillo de notas atribuido a Bernardo Tletl, investigador de tiempo completo en la Universidad de Akolliman. Me fueron proporcionados, casi a la par, archivos clasificados como «apócrifos» por instancias gubernamentales.

Aparecen correos electrónicos, archivos adjuntos, composiciones versales, mensajes de texto y audio en dispositivos móviles, por ventura inteligibles tras diez años de confinamiento. Se cuenta con elementos suficientes para evidenciarnos a un autor poco a poco menos concentrado en aspectos de ciencia convencional, descubriéndose al progreso de las hojas por un camino más simbólico, menos rígido, bajo leyes que sólo la expresión de las emociones/

el pensamiento imaginativo

transfiguran mejor. Sin violentar el manejo vital de contenido, hay inserciones de interlocución para revisitar los eventos y darles mayor naturalidad. Debo agregar, en el cuaderno original existen tachaduras sobre ciertas reseñas, trazos, cálculos, flechas conectoras, ecuaciones, bocetos, palabras clave encerradas en círculos. El corte lírico, estimo, parece no forzado.

La desclasificación es inédita. No pudo haberse realizado en otro tiempo. Si acaso, obtuvo en su momento la revisión de algunos cuantos, pero sin trascender a esferas de la opinión pública. Ni la PC en casa de Tletl, ni la incautada donde tenía su cubículo, demostraron mayores vínculos para abundar en los hechos. Al parecer, todo testimonio fuera de este ha sido borrado. Información superficial sí fue expuesta en el artículo Medusas: Sobrepoblación y Daños Posibles al Ecosistema Oceánico, acreditado por el Centro de Estudios Universitarios e Investigaciones Biológicas (CEUIB), donde trata la supuesta «regresión biológica». Fuera de ello, insisto, no se encontraron documentos relacionados con la inmortalidad

exaltación de los sentidos

sinestesia

hiperestesia

entre otras rarezas.

Hasta ahora.

Se mantuvo el material bajo resguardo, asegurándose la mayor secrecía posible en el estante de una bodega para archivo muerto. No excedo en las circunstancias de cómo me fue filtrado el testimonio de la fuente informante, si hubo anuencia institucional, escamoteo, a contrariis, puedo afirmarlo, el gobierno se vio en circunstancias difíciles. La DEA, por ejemplo, no ha desmentido la información. Hicieron hincapié en el informe oficial de un expediente prescrito, al haberse desmantelado a tiempo, en época de gran incertidumbre social, toda una insurrección de bionarcoterrorismo mexicano, en el marco del histórico Gran Evento de la Humanidad.

¿Por qué sale a la luz?

Toda información clasificada, decretan leyes mexicanas, debe garantizar el resguardo mínimo de diez años antes de la revelación pública. Amén de ello, se mantiene, de considerarse datos perjudiciales para el Estado, la posibilidad de aplazar el período e incluso, proceder a la incineración de pruebas.

Aparte del citado bionarcoterrorismo, se alegó traición a la patria, daños a la salud, producción de nuevas drogas e intentos de muerte masiva, en un contexto global de histeria por el fin de los tiempos. Entre la información propagada [o pre-pagada], la Presidencia de México se adjudicó el mérito de parar a tiempo la potencial incubación de un nuevo virus mortal, capaz de provocar la más terrible pandemia financiada por grupos islámicos. Estados Unidos quedó complacido.

Según el protocolo, hubo dos involucrados más. Aparece el científico suizo-alemán [Schwyzerdütsch],Engel Germann,perteneciente a la Swiss National Science Foundation (SNSF), inscrito en el programa Collaborative Research: Breed in Controlled Conditions ofTurritopsis Nutricula1.

Germann sugirió esquemas y deducciones asertivas al final de sus días, asegurando, en términos francos, que el Dr. Tletl se encontró en la antesala de engañar a la muerte, como si se tratara de: «(...) un alquimista que pudo revelar dónde radica la fuente de la juventud, no en el mítico balneario, pozo de agua o cueva por cuyo cauce del río entra un viejo y sale un niño».

El segundo involucrado fue Jesús Nigromante, director general de la CEUIB. Nigromante escribió desde un punto de vista distinto a lo convencional. Aliado de Tletl, hombre de fe y de familia, demostró una profunda valoración filosófica por la vida y la muerte. Fue él quien discernió las primeras sospechas de confabulación.

Los tres fueron intervenidos por una fuente de presumibles nexos de inteligencia secreta. La verdadera identidad jamás se aclaró en las indagatorias. Felisleo2 fue el nombre código de la fuente. Las autoridades la juzgaron ficticia.

Sobre las teorías de conspiración, confieso, en lo personal siempre me parecieron un hoax de la cultura anglosajona, no más que una evidente paranoia colectiva originada en parte por el sentimiento de desconfianza popular hacia el gobierno y las élites sociales. Las he juzgado valederas para imaginativos best-sellers, programas de entretenimiento, mera distracción. Aún así, tras atestiguar las piezas clave en este diario-bosquejo-manuscrito, sentí la obligación moral de sacarlo todo y hacer público el testimonio. Aclaro, mi estilo corresponde al de periodista científico, profesión a la que me dedico desde hace varios años. Ni poeta, ni filósofo

ni metafísico, pretendo ser.

De cualquier modo, por medio de notas al pie de página intento abundar sobre situaciones e ideas en los múltiples contextos referidos. Me interesó de este proyecto la rotunda innovación teórico-experimental.

Dicho lo anterior, estas son las reminiscencias físicas y síquicas reveladas por un auténtico alquimista moderno, el Dr. Tletl.

Albacea difusor.

1. Investigación coordinada entre diversas instituciones públicas de la región occidental en el continente americano.

2. Fusión gráfica, nombre científico antiguo de <León>.

 

Apunte VII.

Composición morfológica de dos palabras

 

Marzo trece de 2012. Escribe el doctor Tletl

Caída la tarde, el cielo se vivifica

En múltiples ocasiones debe haberse descrito

el atardecer

es novedoso para mí

observar la química magia del cielo, id est, propiedades físicas

La densidad en movimiento que forman los tintes violeta, naranja, rojo y amarillo, se dispersa en un prisma disuelto en azul, a través de centésimas de millones

aún finitas gotas atmosféricas

En la puesta de hoy

En la puerta crisol de hoy

apunta desde afuera, pliega al centro de la gran bóveda vitral, el dedo

índice imperial de Dios. Reflexiono otro poco. Nunca había escrito de esta manera, no puedo dejar de hacerlo. La conexión autómata que guardo para redactar los acontecimientos de manera ¿poética? ¿Será esa mi palabra

la palabra que busco?

parece obligada, preciso de ella sujeto del verbo

escrito. Las páginas me ofrecen vasto potencial. Vienen en contraste de la noche, llenas de blancura, lienzo al artista que observa

por ejemplo, determinado paisaje

un instante

luego

voltea

y traza lo que siente debe trazar

para una impresión intrínseca, propia, de nadie más, generada por la primera y única vista

Así pintaba el impresionista, así escribo

No he repetido la dosis, los efectos permanecen en grados variantes. Mis sentidos han sido aumentados [los naturales]; de los otros, el sentido del humor, el sentido común, el doble, el de la responsabilidad, el sentido de la vida, el sentido de darle sentido a las cosas

percibo

caldos de cocido en mi cabeza

Tengo la fiera urgencia de

documentar/trazar/calcular/

pensar -en un segundo-

encapsular divagaciones, claridades, esto, esto ¿cómo llamarlo?; sin duda, le daría la razón a mis compañeros científi-

caos, de verme así, dirían: «El Dr. Tletl embrolla sus pensamientos. Mírenlo, ha perdido la razón.      ». No importa. Plasmo a conciencia.

 

En todo momento me incliné por la comprobación sistemática, en un por qué de las cosas, la demostración de los hechos. Ahora me surge el gusto por la subjetividad en métodos menos exactos, digámoslo de otra forma, fijaciones artísticas, en suma, creacionistas. Me he vuelto escribano fluyente impropio del otrora rígido acostumbrado

avasallante me brota el impulso de la

contemplación, busco

dejarme llevar por las múltiples emociones; dejo

constancia de ello

línea

tras

nea

 

Quinta observación, mismo día

La sustancia en estudio

es de color azul eléctrico

Guarda ligera viscosidad, cada vez en menor grado espeso y pegajoso, lo suficiente para derramar moléculas. Fluye sobre cualquier superficie de fricción. Parece ectoplasma [no el biológico en la periferia de la célula, ectoplasma, la supuesta esencia etérea semimaterial que dicen

los creyentes de lo paranormal

emana de los médiums]. Así la visualizo

se diluye en agua, sostiene refulgencia visible a temperaturas entre 40 - 45 grados centígrados. A mayor calentamiento baja la fuerza de cohesión; las propiedades, lo apunté al principio, mantienen un rebajamiento gradual de viscosidad. Deduzco: La capa de moléculas, si se contara menor fuerza de atracción para ligar el fluido, debe presentar menor tensión superficial en el trayecto intravenoso. Esto se traduce en mayor empuje y efectos aceleraRIIIIIIINNNNG me interrumpe, cimbra. «Alejandrina celular», leo

en el identificador de llamadas. Tomo el auricular. Hablo.

 

Alejandrina, mi exesposa. Escucho. Pero qué placer escucharla. Quiere saludarme, platicar como amigos, resalta «platicar como amigos», tomar un café en la Plaza del Mar

Si bien, nuestra separación trajo de vuelta la distimia, hay una razón de peso para no acudir. Conservo esta exaltación de los sentidos. Podría hablar de más o sobreactuar como pasado de copas, mostrar arrebato, desánimo, llorar, carcajearme, ahuyentarla.

Decido presentarme, se lo debo

 

Muchas veces, al haber encontrado el más mínimo avance en mis proyectos de investigación, desatendí deberes importantes de pareja. Nuestra relación se amargó., como ajenjo.

Estuve, sigo estándolo, obsesionado. La inmortalidad. Ser inmortal me obsesiona.

 

Crónica del encuentro

[Me gusta la expresión popular de

«Pensar en la inmortalidad del cangrejo». La anoto.]

 

Llego temprano a «la cita». Me siento

Escucho de lado izquierdo ruido blanco

Es el televisor analógico

Volteo [Considero oportuno establecerme pensamientos cortos y concretos, para emitir locuciones cortas

y concretas

menores a ocho sílabas]

 

La señal de la tele se pierde mientras el conductor de noticias comenta inusuales fenómenos meteorológicos: «Granizo en la CDMX, piezas del tamaño de pelotas de tenis, o más grandes; récord de tornados; los días más fríos en la historia de los EE.UU; miles de hectáreas de bosque incendiado; inundaciones, devastadoras sequías». El mesero acróbata, parado en el reposabrazos de la silla, cambia de canal una y otra vez, sin éxito.

Levanto la carta del menú. Leo al tacto:

«Welcome to La Plaza del Mar, your favorite restaurant at the border of the sea. Since 1979». Cerrados los ojos, leo/tiento, leo al tacto/siento la forma/curvas/líneas/relieve, aún por debajo del plástico adherente; bla, bla, bla, voces alrededor, bla, bla, secuelas del reciente huracán; bla, el de la esquina critica las acciones retardadas por parte de las autoridades. Otro comensal se mofa del alcalde capitalino, porque aseguró, bla, el compromiso de rehabilitar al 100%, bla, en menos de 24 horas, bla, todas y cada una de las vialidades no dañadas. Otro más,       allá

menciona

tormentas solares. Eso sí es importante

Trato de actualizarme

«Esto es cosa seria, sin paranoidismo», dice más

Escucho: el satélite Intelsat9 volvió a salirse de órbita; una mujer da lectura a lo tuiteado por el papa Francisco; palabras, palabras me rozan las sienes, camino de hormigas camino a mis oídos-colonia de letras. «Sabías que en 1980, el papa Juan Pablo II proclamó a San Francisco patrono de los ecologistas, como verás, es un referencia demasiado conveniente para estos últimos tiempos». Voces, voces: – < – < – < – < – llega Alejandrina, sonriente

Desatiendo los diálogos

Toma la iniciativa de darme un beso en la mejilla. Me abraza

Por unos segundos aprecio el perfume, fresca floración matutina, tisana, frutos rojos, infusión;

en su pecho crece

el palpitar. Se aparta. Nos sentamos

Me agradece la disponibilidad de tiempo, mientras trato de contenerme para no expresar algo fuera de lugar. He vivido sujeto a los efectos de una droga experimental.

Necesito mantenerme como ella lo predispuso. Quiere ver al amigo escucharla y hablar del clima, la ola de violencia, terremotos en todo el mundo, el desplome de aviones, lo cotidiano. Ahora bien, puedo echar mano de otros temas. Están, se me ocurre, los ruidos extraños en el cielo, las llamadas trompetas apocalípticas. Está el ébola, el chikungunya, millennials, centennials, instantannials, illuminatis, el zika, Kate, el Chapo, Trump, ceniza volcánica, la madre histórica de todas las tormentas de Sol esperada en diciembre. Hablar del fin del mundo por calcinación

debaten catastrofistas y escépticos. No

Debe haber cosas mejores de qué hablar, sin arruinar la noche

Ella me citó por algo. Tiene ya el tema definido. Sea ella quien oriente nuestro diálogo

–Cuenta, Bernardo ¿Cómo vas con los trabajos de investigación?