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Es una historia de ciencia ficción, o novela experimental en verso, o novela epistolar, o todo junto en una amalgama lúdica donde el protagonista, Bernardo Tletl, escribe su bitácora mientras experimenta cambios, hasta convertirse en monstruo, volverse loco o poeta, en tanto llega el fin del mundo
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Veröffentlichungsjahr: 2017
BITÁCORA DE LA MORTALIDAD
© Jesús Adín Valencia
© BITÁCORA DE LA MORTALIDAD
ISBN papel:
ISBN digital:
Impreso en España
Editado por Bubok Publishing S.L.
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«[...] El agua que yo le daré será en él una
fuente de agua que salte para vida eterna.
[...] De su interior brotarán ríos de agua viva»
JUAN 4:14; 7:38
«[...] Mas su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos»
PROVERBIOS 5:4
«Existe un río cuyas aguas dan la inmortalidad;
en alguna región habrá otro río cuyas aguas la borren.
El número de ríos no es infinito; un viajero inmortal
que recorra el mundo acabará, algún día,
Explicación no pedida
En sus manos compendia una serie de apuntes en aparente escritura metódica, mensajes interpersonales, documentos varios, para narrar el advenimiento de un hallazgo remarcable. Sintetiza la historia de alguien que pudo traer consigo resultados positivos para la humanidad, pero en el trayecto desbocó una maquinación adversa de dimensiones conspiratorias.
Corresponde en gran medida a material inédito registrado en el viejo cuadernillo de notas atribuido a Bernardo Tletl, investigador de tiempo completo en la Universidad de Akolliman. Me fueron proporcionados, casi a la par, archivos clasificados como «apócrifos» por instancias gubernamentales.
Aparecen correos electrónicos, archivos adjuntos, composiciones versales, mensajes de texto y audio en dispositivos móviles, por ventura inteligibles tras diez años de confinamiento. Se cuenta con elementos suficientes para evidenciarnos a un autor poco a poco menos concentrado en aspectos de ciencia convencional, descubriéndose al progreso de las hojas por un camino más simbólico, menos rígido, bajo leyes que sólo la expresión de las emociones/
el pensamiento imaginativo
transfiguran mejor. Sin violentar el manejo vital de contenido, hay inserciones de interlocución para revisitar los eventos y darles mayor naturalidad. Debo agregar, en el cuaderno original existen tachaduras sobre ciertas reseñas, trazos, cálculos, flechas conectoras, ecuaciones, bocetos, palabras clave encerradas en círculos. El corte lírico, estimo, parece no forzado.
La desclasificación es inédita. No pudo haberse realizado en otro tiempo. Si acaso, obtuvo en su momento la revisión de algunos cuantos, pero sin trascender a esferas de la opinión pública. Ni la PC en casa de Tletl, ni la incautada donde tenía su cubículo, demostraron mayores vínculos para abundar en los hechos. Al parecer, todo testimonio fuera de este ha sido borrado. Información superficial sí fue expuesta en el artículo Medusas: Sobrepoblación y Daños Posibles al Ecosistema Oceánico, acreditado por el Centro de Estudios Universitarios e Investigaciones Biológicas (CEUIB), donde trata la supuesta «regresión biológica». Fuera de ello, insisto, no se encontraron documentos relacionados con la inmortalidad
exaltación de los sentidos
sinestesia
hiperestesia
entre otras rarezas.
Hasta ahora.
Se mantuvo el material bajo resguardo, asegurándose la mayor secrecía posible en el estante de una bodega para archivo muerto. No excedo en las circunstancias de cómo me fue filtrado el testimonio de la fuente informante, si hubo anuencia institucional, escamoteo, a contrariis, puedo afirmarlo, el gobierno se vio en circunstancias difíciles. La DEA, por ejemplo, no ha desmentido la información. Hicieron hincapié en el informe oficial de un expediente prescrito, al haberse desmantelado a tiempo, en época de gran incertidumbre social, toda una insurrección de bionarcoterrorismo mexicano, en el marco del histórico Gran Evento de la Humanidad.
¿Por qué sale a la luz?
Toda información clasificada, decretan leyes mexicanas, debe garantizar el resguardo mínimo de diez años antes de la revelación pública. Amén de ello, se mantiene, de considerarse datos perjudiciales para el Estado, la posibilidad de aplazar el período e incluso, proceder a la incineración de pruebas.
Aparte del citado bionarcoterrorismo, se alegó traición a la patria, daños a la salud, producción de nuevas drogas e intentos de muerte masiva, en un contexto global de histeria por el fin de los tiempos. Entre la información propagada [o pre-pagada], la Presidencia de México se adjudicó el mérito de parar a tiempo la potencial incubación de un nuevo virus mortal, capaz de provocar la más terrible pandemia financiada por grupos islámicos. Estados Unidos quedó complacido.
Según el protocolo, hubo dos involucrados más. Aparece el científico suizo-alemán [Schwyzerdütsch],Engel Germann,perteneciente a la Swiss National Science Foundation (SNSF), inscrito en el programa Collaborative Research: Breed in Controlled Conditions ofTurritopsis Nutricula1.
Germann sugirió esquemas y deducciones asertivas al final de sus días, asegurando, en términos francos, que el Dr. Tletl se encontró en la antesala de engañar a la muerte, como si se tratara de: «(...) un alquimista que pudo revelar dónde radica la fuente de la juventud, no en el mítico balneario, pozo de agua o cueva por cuyo cauce del río entra un viejo y sale un niño».
El segundo involucrado fue Jesús Nigromante, director general de la CEUIB. Nigromante escribió desde un punto de vista distinto a lo convencional. Aliado de Tletl, hombre de fe y de familia, demostró una profunda valoración filosófica por la vida y la muerte. Fue él quien discernió las primeras sospechas de confabulación.
Los tres fueron intervenidos por una fuente de presumibles nexos de inteligencia secreta. La verdadera identidad jamás se aclaró en las indagatorias. Felisleo2 fue el nombre código de la fuente. Las autoridades la juzgaron ficticia.
Sobre las teorías de conspiración, confieso, en lo personal siempre me parecieron un hoax de la cultura anglosajona, no más que una evidente paranoia colectiva originada en parte por el sentimiento de desconfianza popular hacia el gobierno y las élites sociales. Las he juzgado valederas para imaginativos best-sellers, programas de entretenimiento, mera distracción. Aún así, tras atestiguar las piezas clave en este diario-bosquejo-manuscrito, sentí la obligación moral de sacarlo todo y hacer público el testimonio. Aclaro, mi estilo corresponde al de periodista científico, profesión a la que me dedico desde hace varios años. Ni poeta, ni filósofo
ni metafísico, pretendo ser.
De cualquier modo, por medio de notas al pie de página intento abundar sobre situaciones e ideas en los múltiples contextos referidos. Me interesó de este proyecto la rotunda innovación teórico-experimental.
Dicho lo anterior, estas son las reminiscencias físicas y síquicas reveladas por un auténtico alquimista moderno, el Dr. Tletl.
Albacea difusor.
1. Investigación coordinada entre diversas instituciones públicas de la región occidental en el continente americano.
2. Fusión gráfica, nombre científico antiguo de <León>.
Apunte VII.
Composición morfológica de dos palabras
Marzo trece de 2012. Escribe el doctor Tletl
Caída la tarde, el cielo se vivifica
En múltiples ocasiones debe haberse descrito
el atardecer
es novedoso para mí
observar la química magia del cielo, id est, propiedades físicas
La densidad en movimiento que forman los tintes violeta, naranja, rojo y amarillo, se dispersa en un prisma disuelto en azul, a través de centésimas de millones
aún finitas gotas atmosféricas
En la puesta de hoy
En la puerta crisol de hoy
apunta desde afuera, pliega al centro de la gran bóveda vitral, el dedo
índice imperial de Dios. Reflexiono otro poco. Nunca había escrito de esta manera, no puedo dejar de hacerlo. La conexión autómata que guardo para redactar los acontecimientos de manera ¿poética? ¿Será esa mi palabra
la palabra que busco?
parece obligada, preciso de ella sujeto del verbo
escrito. Las páginas me ofrecen vasto potencial. Vienen en contraste de la noche, llenas de blancura, lienzo al artista que observa
por ejemplo, determinado paisaje
un instante
luego
voltea
y traza lo que siente debe trazar
para una impresión intrínseca, propia, de nadie más, generada por la primera y única vista
Así pintaba el impresionista, así escribo
No he repetido la dosis, los efectos permanecen en grados variantes. Mis sentidos han sido aumentados [los naturales]; de los otros, el sentido del humor, el sentido común, el doble, el de la responsabilidad, el sentido de la vida, el sentido de darle sentido a las cosas
percibo
caldos de cocido en mi cabeza
Tengo la fiera urgencia de
documentar/trazar/calcular/
pensar -en un segundo-
encapsular divagaciones, claridades, esto, esto ¿cómo llamarlo?; sin duda, le daría la razón a mis compañeros científi-
caos, de verme así, dirían: «El Dr. Tletl embrolla sus pensamientos. Mírenlo, ha perdido la razón. ». No importa. Plasmo a conciencia.
En todo momento me incliné por la comprobación sistemática, en un por qué de las cosas, la demostración de los hechos. Ahora me surge el gusto por la subjetividad en métodos menos exactos, digámoslo de otra forma, fijaciones artísticas, en suma, creacionistas. Me he vuelto escribano fluyente impropio del otrora rígido acostumbrado
avasallante me brota el impulso de la
contemplación, busco
dejarme llevar por las múltiples emociones; dejo
constancia de ello
línea
tras
lí
nea
Quinta observación, mismo día
La sustancia en estudio
es de color azul eléctrico
Guarda ligera viscosidad, cada vez en menor grado espeso y pegajoso, lo suficiente para derramar moléculas. Fluye sobre cualquier superficie de fricción. Parece ectoplasma [no el biológico en la periferia de la célula, ectoplasma, la supuesta esencia etérea semimaterial que dicen
los creyentes de lo paranormal
emana de los médiums]. Así la visualizo
se diluye en agua, sostiene refulgencia visible a temperaturas entre 40 - 45 grados centígrados. A mayor calentamiento baja la fuerza de cohesión; las propiedades, lo apunté al principio, mantienen un rebajamiento gradual de viscosidad. Deduzco: La capa de moléculas, si se contara menor fuerza de atracción para ligar el fluido, debe presentar menor tensión superficial en el trayecto intravenoso. Esto se traduce en mayor empuje y efectos aceleraRIIIIIIINNNNG me interrumpe, cimbra. «Alejandrina celular», leo
en el identificador de llamadas. Tomo el auricular. Hablo.
Alejandrina, mi exesposa. Escucho. Pero qué placer escucharla. Quiere saludarme, platicar como amigos, resalta «platicar como amigos», tomar un café en la Plaza del Mar
Si bien, nuestra separación trajo de vuelta la distimia, hay una razón de peso para no acudir. Conservo esta exaltación de los sentidos. Podría hablar de más o sobreactuar como pasado de copas, mostrar arrebato, desánimo, llorar, carcajearme, ahuyentarla.
Decido presentarme, se lo debo
Muchas veces, al haber encontrado el más mínimo avance en mis proyectos de investigación, desatendí deberes importantes de pareja. Nuestra relación se amargó., como ajenjo.
Estuve, sigo estándolo, obsesionado. La inmortalidad. Ser inmortal me obsesiona.
Crónica del encuentro
[Me gusta la expresión popular de
«Pensar en la inmortalidad del cangrejo». La anoto.]
Llego temprano a «la cita». Me siento
Escucho de lado izquierdo ruido blanco
Es el televisor analógico
Volteo [Considero oportuno establecerme pensamientos cortos y concretos, para emitir locuciones cortas
y concretas
menores a ocho sílabas]
La señal de la tele se pierde mientras el conductor de noticias comenta inusuales fenómenos meteorológicos: «Granizo en la CDMX, piezas del tamaño de pelotas de tenis, o más grandes; récord de tornados; los días más fríos en la historia de los EE.UU; miles de hectáreas de bosque incendiado; inundaciones, devastadoras sequías». El mesero acróbata, parado en el reposabrazos de la silla, cambia de canal una y otra vez, sin éxito.
Levanto la carta del menú. Leo al tacto:
«Welcome to La Plaza del Mar, your favorite restaurant at the border of the sea. Since 1979». Cerrados los ojos, leo/tiento, leo al tacto/siento la forma/curvas/líneas/relieve, aún por debajo del plástico adherente; bla, bla, bla, voces alrededor, bla, bla, secuelas del reciente huracán; bla, el de la esquina critica las acciones retardadas por parte de las autoridades. Otro comensal se mofa del alcalde capitalino, porque aseguró, bla, el compromiso de rehabilitar al 100%, bla, en menos de 24 horas, bla, todas y cada una de las vialidades no dañadas. Otro más, allá
menciona
tormentas solares. Eso sí es importante
Trato de actualizarme
«Esto es cosa seria, sin paranoidismo», dice más
Escucho: el satélite Intelsat9 volvió a salirse de órbita; una mujer da lectura a lo tuiteado por el papa Francisco; palabras, palabras me rozan las sienes, camino de hormigas camino a mis oídos-colonia de letras. «Sabías que en 1980, el papa Juan Pablo II proclamó a San Francisco patrono de los ecologistas, como verás, es un referencia demasiado conveniente para estos últimos tiempos». Voces, voces: – < – < – < – < – llega Alejandrina, sonriente
Desatiendo los diálogos
Toma la iniciativa de darme un beso en la mejilla. Me abraza
Por unos segundos aprecio el perfume, fresca floración matutina, tisana, frutos rojos, infusión;
en su pecho crece
el palpitar. Se aparta. Nos sentamos
Me agradece la disponibilidad de tiempo, mientras trato de contenerme para no expresar algo fuera de lugar. He vivido sujeto a los efectos de una droga experimental.
Necesito mantenerme como ella lo predispuso. Quiere ver al amigo escucharla y hablar del clima, la ola de violencia, terremotos en todo el mundo, el desplome de aviones, lo cotidiano. Ahora bien, puedo echar mano de otros temas. Están, se me ocurre, los ruidos extraños en el cielo, las llamadas trompetas apocalípticas. Está el ébola, el chikungunya, millennials, centennials, instantannials, illuminatis, el zika, Kate, el Chapo, Trump, ceniza volcánica, la madre histórica de todas las tormentas de Sol esperada en diciembre. Hablar del fin del mundo por calcinación
debaten catastrofistas y escépticos. No
Debe haber cosas mejores de qué hablar, sin arruinar la noche
Ella me citó por algo. Tiene ya el tema definido. Sea ella quien oriente nuestro diálogo
–Cuenta, Bernardo ¿Cómo vas con los trabajos de investigación?
