Cartas a Isabel - Fran Peña Mayor - E-Book

Cartas a Isabel E-Book

Fran Peña Mayor

0,0
3,49 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Dicen que lo mío no son poesías, que son confidencias a un colega, cuidando el significado más que las formas y fumándome un cigarro. ¿Qué quieren que haga si yo no tengo amigos, y es este folio en blanco único receptor de mis locuras?

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2020

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Fran Peña Mayor

Diseño de edición: Letrame Editorial.

ISBN: 978-84-18240-94-2

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

ESPAÑA

.

De aquel que me importa lo que piensa de mí

soy esclavo y subordinado.

Y aunque algunos digan que no les pasa,

¿por qué siguen hurgándose los bolsillos?

Si dependo de alguien es por llevarme algo a la boca,

el que no depende de nadie, depende de algo,

a mí no me engañan.

Unos descansan unas horas, otros las otras.

Sigo pidiendo clemencia en una habitación

de alfombra persa y lámpara de oro.

.

Soy muy listo,

más listo que nadie.

Me río de todo el mundo.

Me demostrará la vida

que estoy equivocado

y recibiré a pelo

un palo en todo el hocico.

Sangrará la nariz,

dos dientes de cuajo arrancados,

el termómetro de la autoestima

bajará de cero grados.

Quedará mi huella manchada de estaño

y se arrugará para siempre la lata.

.

¡Qué penita me das!

Tienes un millón de euros

en la cuenta corriente.

Te hacen el desayuno, el almuerzo y la cena.

¡Qué penita me das!

Tu familia está ahí cuando la necesitas.

Nada te falta en el día a día.

Tienes ropa hecha a medida.

María de la O,

qué desgraciadita gitana tú eres,

teniéndolo todo.

.

Estando mi honor en entredicho,

busqué en las páginas amarillas

el teléfono de un buen vidente.

Y, tras la propina que le di,

me aseguró que mi sino iba a cambiar.

Me dijo que cuando una puerta se cierra

se puede tocar en otra y si no, en otra

hasta que al final alguna se abre.

Hay que ser persistente, incluso pesado,

que por quedar bien

le cortaron la cabeza a María Antonieta.

.

¡Ay, Dios mío!,

que ya me estoy lanzando,

y dentro de poco me van a empezar

a salir letras por las orejas.

Se me apareció Palas Atenea en sueños

y me indicó el camino que tenía que tomar

para llegar sano y salvo a Ítaca.

Penélope y Telémaco repelen estoicamente

a la jauría de pretendientes que ansían

mi patrimonio y estatus.

.

Antes de que los españoles

nos matáramos unos a otros,

luchábamos codo con codo.

Moríamos a cientos, a miles,

en mil frentes, en mil batallas.

¿Qué nos ha pasado?

«Dejadme llorar, orillas del mar»

se cantaba por aquellos que no volvían

de guerras y conquistas.

¿Qué nos ha pasado?

¡La culpa de todo la tiene el sofá!

.

Voy a salvar de la quema

todo y cuanto pueda.

(Que me perdone Defreds)

Empezaré por la memoria

del gran Empédocles de Agrigento,

que él mismo se consideraba un semidios

y terminó sus días tirándose al Etna.

Para mí un tarado que se atrevía

con una poesía egocentrista y mística

sin atisbo de vergüenza,

lo que la convertía en fabulosa

e indispensable.

¡Yo te sigo Empédocles!

.

Pago la enorme deuda que debo

a base de microhistorias.

Han de ser suficientemente buenas

porque, si no, el prestamista se enfadaría.

Todos tenemos deudas,

la mía es del tamaño del Challenger

que se convirtió en bola de fuego

al poco de su despegue.

Pago unos intereses del 60 %,

lo que los convierte en un tsunami

para mi ingenio y mi pluma

que cansada se desvanece.

.

No me interesa nada de lo que haces,

ya visto uno, los he visto todos,

métete tu tan currada apariencia

por el ano.

Ni me inspira como lo intentas

y me río de la manera que aparece 

tu macho alfa cuando estás en problemas.

Quisiste ser Safo y a Afrodita le cantaste,

pero era tu canto tan penoso

que no sirve ni para ir al baño.

.

No sé por qué hacemos la diferencia

entre países del tercer mundo y del primero,

yo haría la diferencia entre los que saben

lo que vale la vida y los que no.

En Europa (en España, por lo menos)

pese a tener pasta (a costa de ellos)

somos unos mierdas presuntuosos.

Ya nos pasará factura.

Lo peor de todo es que no lo vemos venir.

Nos aferramos al estado de bienestar

para que ellos nos hagan el trabajo,

pero al final aprenderán.

¿Y a dónde vamos a ir cuando las cosas

se pongan otra vez feas?

Seremos cigarras en el invierno

pidiendo techo a las hormigas.

.

Donde las mujeres son hombres

y los hombres quieren ser mujeres;

en donde los niños vienen a los cuarenta

inseminados artificialmente…

En donde los hermanos se odian

y el inglés ríe alegremente,

donde callamos por cuatro monedas

que nos dio la modernidad…

Donde los centros de las ciudades son

igual de bellos que el esfuerzo de los miles

de obreros que los levantaron,

que curiosamente viven en la periferia…

Donde no nos ponemos de acuerdo

y es más importante la apariencia

que el resultado final…

¡Pura farsa!

Donde no se premia al que destaca

sino que se le pisa y se le ridiculiza,

y el saber no tiene lugar.

Donde tenemos la autoestima por los suelos

por una constante desacreditación externa...

Pongamos que hablo de España.

ELLA

.

Siempre estoy escapando.

Voy de esquina a esquina

evitando a esos ojos que me persiguen.

Camino lento como una tortuga,

nunca dando la impresión de que estoy huyendo,

pero me voy alejando poco a poco

de los miedos, de mis miedos.

Trato de pensar cómo zafarme,

pongo a funcionar mi inteligencia,

estiro la espalda y levanto bien la cabeza,

como si fuera un gallo de pelea.

Y con un truco de magia,

desvío la atención del coyote

que deja de observarme a mí

para atarse sus cordones.

.

Si de mí dependiese, serías una reina.

Tendrías tu propio castillo

y un Ferrari de 300 caballos.

Nunca dejaría que estuvieses mal

ni tampoco que tocaras fondo.

Pondría una tele de 40 pulgadas

en tu salón y te daría una Visa oro.

Contrataría payasos y bufones

para tus ratos muertos,

y cada nueve de noviembre

por supuesto sin tarjeta,

te mandaría un ramito de violetas.

.

Yo no fui; yo estaba en otra cosa.

Mira: aquí te lo muestro,

estaba escribiendo un poema.

De verdad, no sé quién te jodió,

yo tenía la cabeza gacha

y no podía ver nada.

No me castigues a mí.

¿Cómo puedo haber sido yo

si estaba entre las nubes,

en medio de una borrasca

bebiéndome una limonada?

Destrábate de mí, olvídame,

hasta mañana por lo menos.

.

Yo soy valiente

y ante los retos me crezco.

Si alguien dice

que tiene más huevos que yo,

me pongo farruquito y subo la apuesta.

Tengo todo el tiempo del mundo

para que acabe perdiendo los nervios

y se salga de madre como una histérica.

Este bolígrafo que me regaló el panadero

tiene superpoderes,

y acabo con mis contrincantes

en tan solo cuatro estrofas.

.

Pensar en ti es una esclavitud,

hay temporadas en las que te olvido.

Entonces vuelve a salir el sol

y los días son más claros.

Luego, sin saber por qué,

me veo acurrucado en la cama

y tu nombre se aparece otra vez

como un zumbido irritante de mosquito.

Tú no sabes todo lo que he pensado en ti,

tanto como para llenar libros y libros,

y cuando creo haberlo superado

me caigo de bruces con la realidad.

Dime si me quieres o si no,

no me tengas comiendo de tu mano

para luego marcharte otra vez

con cualquier fulana del tres al cuarto.

.

Los músculos de mi garganta se contraen,

los pulmones llenos de aire

se preparan para la exhalación.

El grito resultante será atronador.

¡Atrás, panda de inútiles!

¡Al trabajo!,

que ya tienen 20 años

y el pecho lleno de pelos.

¡Atrás!,

que nadie les regalará nada,

y papi y mami no vivirán para siempre.

No me reten,

que a los viejos hay que tenerles respeto

porque hemos aprendido tantas cosas

como días tienen cuarenta años.

.

¿Por qué me mortificas, Eros,

con una mujer que no me quiere

y a la que yo quiero olvidar

para los restos?

¿Por qué cuando mejor estoy

algunos pensamientos sobre ella

me atormentan,

como si le debiese algo?

¿Por qué permanece latente en mi cabeza

y, como de si de un herpes se tratase,

aflorará cada invierno?

.

Siete vidas tiene un gato,

seis las he pasado pensando en ti

y esta última la quiero vivir

a solas con mis revistas.

De tanto dejarte querer me has cansado.

Quédate con tu piba en tu antro,

con tus lechugas y con tus cebollas,

y tu vecino el agricultor.

No tengo amigos como tú,

que ponen la mano en el fuego por mí.

Soy un enfermo mental que da asco,

pero todavía corre sangre por mis venas.

.

«Dios, ¡Perdónalos

porque no saben lo que hacen!».

Si las cosas no costaran esfuerzo

no las valoraríamos.

Seríamos niñatos maleducados

y unos papa fritas.

Tengo cinco hijos,

a hijo por libro que he escrito.

Este último ha salido hembra

y es una hermosura.

Tendrían que verla chupar

del pecho de la madre.

Come con mucho apetito

y siempre sonríe.

.

El taxista se ríe de mí,

el lector se ríe de mí,

el psicólogo se ríe de mí,

mis «amigos» se ríen de mí.

A la camarera le hago gracia,

a la asistenta social ya le estoy cansando

pero no cabe duda que tiene paciencia.

El peluquero no me quiere pelar

y el de la imprenta me quiere timar.

El profe de mi hijo me admira

y a mi hijo le gano al ajedrez.

El chofer de la guagua

es un tío cojonudo

y al alcalde lo abofetearía

por tener la ciudad como la tiene.

Mis padres tienen el cielo ganado

por todo lo que aguantan,

al igual que mi hermana Isabel

que siempre va de cara.

En el pueblo soy un bicho raro,

un número más en la ciudad.

De carácter bipolar

subo y bajo.

LA IMPRENTA

.

El rey de Roma,

ya lo describió Virgilio en sus Geórgicas,

pelo blanco, bigote y nariz aguileña.

Con su Coca-Cola Light

controla a toda la calle desde su palco,

y ordena y manda a sus subordinados

todo tipo de órdenes

dispersas y contrapuestas.

Su arma secreta son unos pedos

de dimensiones estratosféricas,

que arma levantando

la parte izquierda de la nalga

a la vez que se suena la nariz

para despistar.

Nos tiene a todos acongojados.

Sus ventosidades tienen el poder

de 20 megatones, suficientes

para aniquilar a cualquiera.

.

Antes de llevarme el cogotazo

dejaré que se enfríe el café,

y ya cuando entre a pagar

se habrán olvidado de la ofensa.

Me tienen ganas desde hace tiempo

pero yo siempre he estado resabiado

y, por una cosa o por otra,

la cosa no ha llegado a más.

Tengo muchos conflictos en el día a día,

son nimiedades pero van sumando,

ladrillo a ladrillo se hace la casa,

y jodienda a jodienda, la putada.

.

No me des ilusiones que no puedas cumplir,

no me mientas, no me tomes como a un loco,

sé serio cuando quedes conmigo,

sobre todo cuando haya dinero de por medio.

No seas cabrón

y ejecuta lo que hemos acordado,

dos barras de pan y pescado

y mojo rojo con pimentón.

Encola bien los libros

y que la impresión sea de calidad,

porque además del trato personal,

tiene que haber un resultado.

.

¿Qué más da lo que haga?

¿Qué más da lo que diga?

El mundo seguirá girando,

solo soy un punto en el océano.

Soy tan insignificante

como cualquiera de nosotros,

solo no llegaría a ningún lado.

Es la grandeza de nuestra especie.

No imaginamos siquiera

a dónde podemos llegar,

masa informe de individualidades

que formamos un todo.

.

¡Allá están ellos!,

pavoneándose de que me tienen controlado,

esperando a que caiga

para poner mi cabeza

en su vitrina de trofeos.

Abusan de mi dependencia

y se frotan las manos por mi estupidez.

Entre risas y burlas

aguardan a que vuelva a tocar a su puerta

para ponerme una etiqueta

y usarme como llavero.

¡Allá están ellos!,

hablando unos con otros como locos,

sin otro tema de conversación

que el mal ajeno.

.

Salgo,

luego me pasan cosas positivas

y ya estoy buscando la forma

de llegar a casa para escribirlo

y hacer constancia.

Salgo,

me siento eufórico,

el viento parece que me masajea,

el sol me acaricia

y cual girasol oriento mi cara hacia él.

Salgo,

y vuelvo a entrar ilusionado

porque tengo algo que contarte

y además quiero contártelo.

Sé de buena tinta

que tú te alegras de mi dicha.

.

Tú me estimulas al trabajo,

siempre lo has hecho.

Solo bastaba hacer rozar el fósforo

con la pequeña banda de lija

para que se encendiera la llama.

Soy un observador

y no puedo abandonarme,

porque la chiquilla que vive

al otro lado de la calle

se estaría riendo de mí

hasta la eternidad.

Le tengo más miedo a ella

que a mil diantres.

Seré listo,

en tanto el cuerpo dictamine.

.

Es tu palabra

una hoja que se lleva el viento.

Si estuviera muriéndome

y dependiera de ti para salir adelante

la palmaría seguro.

Eso sí,

llegarías justo a tiempo para el entierro.

Quizá después

me comprarías el mejor ataúd,

y una corona de gladiolos y crisantemos

para el funeral.

Darías la cara por mí ante los demás

y mil lágrimas derramarías.

Dirías que no te lo esperabas,

que todo sucedió muy rápido,

que yo estaba bien de salud