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El libro reúne textos esenciales para comprender la obra poética de León Felipe procedentes del Archivo Histórico Provincial de Zamora y la Residencia de Estudiantes. Se divide en dos partes: «Aposentos», en la que se incluyen versos y textos en prosa, y «Moradas», una recopilación de correspondencia inédita con figuras literarias de la talla de Camilo José Cela, Juan Larrea o Diez-Canedo.
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Seitenzahl: 192
Veröffentlichungsjahr: 2021
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CASTILLO INTERIOR
CUADERNOS DE OBRA FUNDAMENTAL
Responsable literario: Francisco Javier Expósito
Diseño y cuidado de la edición: Armero Ediciones
Conversión a libro electrónico: Criteri Digital i Multimèdia, S.L.
© Fundación León Felipe y Ayuntamiento de Zamora
© Herederos de Juan Larrea
© Fundación Banco Santander,2015
© Gonzalo Santonja Gómez-Agero y Javier Expósito Lorenzo
© De la introducción a «Aposentos», Gonzalo Santonja Gómez-Agero
© De la introducción a «Moradas», Javier Expósito Lorenzo
ISBN:978-84-92543-68-7
Reservados todos los derechos. De conformidad con lo dispuesto en el artículo534-bis del Código Penal vigente, podrán ser castigados con penas de multa y privación de libertad quienes reprodujeren o plagiaren, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica fijada en cualquier tipo de soporte sin la preceptiva autorización.
ÍNDICE
Gonzalo Santonja Gómez-Agero y Javier Expósito
Lorenzo
León Felipe
APOSENTOS
INTRODUCCIÓN, por Gonzalo Santoja Gómez-Agero
MORADAS
INTRODUCCIÓN, por Javier Expósito Lorenzo
NOTA DE AGRADECIMIENTO
Este libro hubiera sido imposible si en2002el Ayuntamiento de Zamora, presidido entonces por Antonio Vázquez Jiménez (1995-2007), no hubiera comprado a Alejandro Finisterre su fondo de León Felipe, evitando así la pérdida o dispersión de un conjunto documental de primer orden.
Rosa Valdeón, alcaldesa de Zamora, nos ha concedido toda suerte de facilidades para su consulta y también hemos contado con el apoyo de Florián Ferrero y Victoriano Antonio Carbajo Martín, exdirector y director del Archivo Histórico Provincial, donde está depositado. Con ellos, con el Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León, con los herederos de Juan Larrea, con la Residencia de Estudiantes y muy especialmente con Juan Manuel Díez de Guereñu, a quien debemos valiosas indicaciones, quedamos en deuda de gratitud.
G. S. G.-A. y J. E. L.
Volveré,
volveré con mi pecho y con la Aurora otra vez
León Felipe, La insignia
«¡Qué lástima / que yo no tenga una casa!», gritó León Felipe en su primer libro,Versos y oraciones del caminante, reconociéndose «un paria / que apenas tiene una capa». Un pueblo de la estepa castellana, los días azules de la infancia en Salamanca, cárceles y lupanares, Guinea, la desazón, los caminos del mar, Berta Gamboa y definitivamente el México del exilio, siempre en busca de la Luz. «¡Ah, si yo pudiese organizar mi llanto y el polvo disperso de mis sueños!»7.
Los días mexicanos de León Felipe, poeta querido y respetado en su país de adopción, se vertebraron sobre un continuo de compromisos y requerimientos que él atendió con disposición de juglar, barajando con libertad su obra, recreándola en variantes al modo de la poesía popular, canciones de gesta y romances, en una cadena de refundiciones que lo revelan fiel a lo sustancial, pero sabiendo adaptar lo sustancial a las circunstancias, al mismo tiempo tradicionalista e innovador, plural desde un individualismo al mismo tiempo afirmado y trascendido.
Así procedió León Felipe: reordenando, añadiendo párrafos y versos de enlace, fundiendo y refundiendo, quitando y poniendo con potestad creativa. Él mismo lo explicó paladinamente en diversas ocasiones. Verbigracia, en el vigésimo quinto aniversario deCuadernos Americanos, disimulando entonces su juego de verdades con el pretexto de que desconocía la técnica de los discursos: «Voy a elegir unos cuantos versos de todo lo que yo he escrito en mi vida —explicó— y a pegarlos aquí uno tras de otro… y a ver siembonan, a ver si casan. A ver si valen como discurso»8.
Así pues, fusión de vida y obra a partir del convencimiento de que «los grandes poetas no tienen biografía, / tienen Destino». En su caso un destino prometeico con encarnadura de condenación bíblica. «Ganarás el pan con el sudor de tu frente / y la luz con el dolor de tus ojos», partiendo del desentrañamiento de la propia personalidad —«tal vez me llame Jonás», «yo soy Rocinante»— a través de un despliegue de alegorías en salmos, siempre entre la imprecación y la plegaria. Con la hoguera del verso, jamás extinguida, iluminando las sombras.
Desde esa encrucijada asumió su destino, santo y seña del hado colectivo de la diáspora. Su obra se universaliza al romper ataduras terrenales: España como mito y el destierro como categoría vital, elevando lo pasajero a permanente. Temple y tiempo de eternidad, ligereza de equipaje, desasimiento. «Mi patria está donde se encuentre aquel pájaro luminoso / que vivió hace tiempo en mi heredad», afirmó enGanarás la luz, dando prioridad absoluta a tres ansias: el sueño, el mito y el Verbo.
En ese vértice cristalizó su poesía. Inquietud, hallazgos y desasosiego, estela de gritos y hasta de blasfemias para asentar una herencia de oración. Caminante por senderos de búsquedas, impronta de creador: «Miradme aquí, erguido, en la entraña profunda de la sombra»9, donde «la espada del Destino corta / las lianas de amor que abrazan nuestro cuerpo, / y las raíces duras / que nos clavan al suelo»10, con la razón romántica en pugna de idealidad contra las circunstancias.11
De la sombra a la luz, en esos «Aposentos» engastó la peripecia existencial en la médula del verso. Voz de poeta-profeta, poesía con «sabor de barro» o «el grito de la tierra primera que se levanta en el barullo del mercado sobre el vocerío de los traficantes»12. «Recordadla», decía, y sí: recordémosla.
G. S. G.-A.
Palabras pronunciadas en la comida con que las mujeres graduadas de Puerto Rico obsequiaron a Waldo Frank y a León Felipe el día12de octubre de1948en el restaurante Granada.13
¡Cantaré ahora mi salmo!… No es este el salmo clásico hebreo… Es el salmo en una de sus últimas vicisitudes históricas:la española… La de la Diáspora española en1939. Porque ahora, por primera vez tiene España su Diáspora y su Éxodo…
Ensu esencia este es el mismo salmo de David que a los judíos de todas las épocas y de todas las tribus les es tan familiar…
Es una canción religiosa, lastimera, sollozante… La lágrima cae roja encendida y musical sobre el salterio… Es un canto sagrado, desesperado,epiléptico. El hombre se da de cabezadas contra el Altar, buscando a Dios por todos los rincones del Templo… No lo encuentra y se sale fuera a llamarlo bajo el cielo oscuro… y a gritar enloquecido en el viento.
¡Ay!es el verso más antiguo que conocemos. La peregrinación de este¡ay!por todos los caminos de la tierra ha sido hasta hoy la Poesía… Un día este¡ay!se organiza y santifica… Entonces nace el salmo… Del salmo nace el Templo. Y a la sombra del salmo ha estado viviendo el hombre siglos… y siglos y siglos… Y hoy se ha hecho grito y blasfemia.
El salmo está en la sombra… En la sombra delmundodonde el hombre ciego se revuelve y grita…
Es un grito en la sombra…
es un coro de gritos que quieren burlar la sombra…
escapar de la sombra… alancear la sombra…
asesinar la sombra.
El salmo es un grito en la sombra…
Y también una tea encendida en la niebla…
La sombra es tuya… y mía.¡Y hoy más negra que nunca!
La sombra es de todos…Y el salmo… y el grito también…
lo mismo que el llanto
Y yo el hombre…¿ya no puedo gritar? ¿Ya no puedo llorar?
Job ¿ya no puede lamentarse con la angustia de su espíritu ni plañir con la amargura de su alma?
¿Tiene que refrenar la boca?
Ya no puede decir: aunque hoy es amarga mi queja… mi herida es más grave que mi gemido?
¿Ya no puede gritar: por qué no me morí yo desde la matriz?
¿Por qué se me pusieron delante los pechos para que mamase?
Y el salmo… ¿no es una piqueta?
Y yo, el hombre, ¿no puedo arremeter ahora contra el muro macizo del misterio?
Y el salmo… ¿no es mío?
Sí… el salmo es mío… y de Job… y de todos los hombres de la sombra… Mañana… será de la luz… pero hoy el salmo…¡es de la sombra!
¡El salmo es mío!… Este canto de música y de piedra —alarido y guijarro—¡es mío!…
Y no puedo golpear ahora con él… ahora… ahora mismo… en la puerta de la injusticia y del tirano…
¿en el pórtico del silencio y las tinieblas?
¿No puedo golpear ahora con él… en el claustro callado del Cielo… en el pecho mismo de Dios…?
Para pedir una rebanada de luz…
Porque somos mendigos…¡No somos más que mendigos en la sombra!
¿No puedo yo gritar en la sombra?… ¿No puedo yo llorar en la sombra?
Para que grite conmigo busco yo al hombre y le digo:
El salmo es un grito en la sombra…grita conmigo.
El salmo es un canto en la sombra…canta conmigo.
Canta… Canta… Canta y grita…¡Grita!
Porque Dios está sordo… Y todos se han dormido allá arriba.
El salmo es el derecho del hombre… a empujar una puerta…
a encender una antorcha… a derribar un muro…
a despertar al capataz con un trueno… o con una blasfemia…
Porque Job se quejó… y cantó… y lloró… y gritó… y blasfemó…
y pateó furioso en la boca cerrada de Dios…
Habló Jehová desde el torbellino.
¡Que hable otra vez!… Todas las lenguas en un salmo único…
todas las bocas en un grito único…
todos los ojos en un llanto único…
y todas las manos en un ariete solo…
para derribar la noche… para romper el silencio…
para echar de nosotros la sombra…
¡para que hable de nuevo Jehová!… Habla…¡Habla!
¿No hablaste ya un día para responder a los aullidos de un solo leproso?… Pues habla ahora con más razón…
Ahora… Ahora que la humanidad…
ahora que toda la humanidad… no es más que una úlcera gafosa, delirante y pestilente… Ahora que toda la costra de la tierra es una llaga purulenta…
Y Job…el leproso colectivo…
Habla otra vez desde el torbellino… Que el hombre te contestará desde su inmenso muladar —¡tan grande como tu gloria!— y sentado sobre un Himalaya de ceniza.¡Habla!
Y Dios habló otra vez a Job —al Jobmoderno… al leproso colectivo. A ti… y a mí… a todos los leprosos de la tierra… Y el hombre-leproso le respondió iracundo y blasfemo.
Y dijo Dios:
J.— Cíñete, pues, los lomos como hombre valeroso… Yo te preguntaré… y tú me harás saber.
H.— Pregunta.
J.— ¿Has pisado tú por las honduras recónditas del abismo?
H.— No. Pero he entrado en el imperio corrosivo y sin límites de la injusticia.
J.— ¿Sabes tú cuándo paren las cabras monteses?
H.— No, pero sé cuando el arzobispo bendice el puñal y la pólvora.
J.— Y en cuanto a las tinieblas… ¿Dónde está el lugar de las tinieblas?
H.— En la mirada y en el pensamiento de los hombres:¡Tuya es la luz!
J.— ¿Y has penetrado tú hasta los manantiales del mar?
H.— No. Pero he llegado hasta el venero profundo de laslágrimas:… ¡Mío es el llanto!
H.— Y ahora pregunta el hombre… Ahora pregunta el hombre-leproso… Ahora pregunto yo…YTúme harás saber… ¿Para qué sirve el llanto?… Si no es para comprarte la luz… ¿para qué sirve el llanto? ¿Por qué hemos aprendido a llorar?
El llanto… ¿no es más que la baba de un gusano?
¿Lloramos solo… porque Tú has apostado con Satán?
Nuestra lepra… esta lepra de ahora… ¿ha salido también del gran cubilete de tus dados?
Ya sé, ya sé que somos tan solo una jugada tirada sobre la mesa verde de tu gloria…
Ya sé que apuestas ahí arriba con el Diablo a la luz y a la sombra, como al rojo y al negro en un garito… que ahora…ha salido el negro… ¡Que ha triunfadola sombra!¡Que Satán te ha vencido!
¿Y yo no soy más que una ficha… una moneda… una res… un esclavo… el objeto que se apuesta… lo que va de un paño a otro paño… de una bolsa a otra bolsa?
¡Oh,no
