Cautiverio: Crónica de un secuestro - C. A. Genoy - E-Book

Cautiverio: Crónica de un secuestro E-Book

C. A. Genoy

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Beschreibung

Después de superar muchas pruebas a lo largo de su vida, Camila Beltrán pensó que ya lo había vivido todo, pero estaba equivocada. Antes de un viaje planeado con su hija, decidió visitar la iglesia a la que asistía desde hacía muchos años, sin imaginar que su destino y el de muchos otros seres cambiaría de forma inesperada. Cautiverio: Crónica de un secuestro es una novela que narra la historia de un grupo de personas llevadas a la fuerza a uno de los lugares más recónditos de la selva colombiana en la cual se ven expuestos a muchos peligros. Durante el tiempo que permanecen alejados de sus familias, aquellas personas desarrollan un lazo de hermandad que les da la fuerza necesaria para sobrevivir su amargo cautiverio. Mientras permanece alejada de su mundo, Camila sufre en agonía la ausencia de su adorada hija. En medio de su desespero, ella encuentra una forma muy particular de comunicarse con Gabi: por medio de cartas y poemas, le narra los eventos que vive a diario en el cautiverio, y le expresa todo el amor que siente por ella. Cautiverio: Crónica de un secuestro es un libro que narra de manera cruda la realidad que muchos países viven en la cual personas inocentes son forzadas a vivir en cautiverio por tiempo indeterminado. Con un final inesperado pero necesario, Camila y sus compañeros viven experiencias que nunca podrán olvidar.

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Seitenzahl: 399

Veröffentlichungsjahr: 2024

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© C. A. Genoy

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz Céspedes

Diseño de cubierta: Rubén García

Supervisión de corrección: Celia Jiménez

ISBN: 978-84-1068-828-5

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

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A mi bella Colombia…

Ansiosamente, deseo volver a la tierra que un día me vio nacer

Mientras añoro los bellos paisajes que durante mi niñez tan feliz disfruté.

Imagino regresar al país que llevo en lo más profundo de mi ser,

Bailando y gozando de los placeres encontrados

En cada rincón de mi bella Colombia.

Llevaré en mi alma tus frescos amaneceres y tus cálidos atardeceres, donde

La lluvia acarició las noches de verano, bajo la luz de la luna que majestuosa

Adornó con su mágica presencia la grandeza, de mi hermosa tierra.

Colombia, mi bella Colombia…

Orgulloso me siento de ser parte de un maravilloso país que forja triunfadores y

Labradores de un futuro mejor, donde la paz y el amor dan

Origen a una nueva nación a la cual tantos deseamos regresar.

Mi bella Colombia, a ti ofrezco mis triunfos y mis anhelos mientras

Busco en otros lugares una parte de ti que llene ese vacío infinito de mi existir.

Intentaré dejar tu nombre en alto en cada lugar que por fortuna visite

Antes de que mi vida se acabe y, con un último adiós, mi alma se marche.

Agradecimientos

A mi familia entera que siempre ha creído en mí. En especial:

A mi madre, un ser vital en mi vida, la cual se ve reflejada casi en totalidad en el personaje principal del libro.

A mi hermana y confidente, la cual simboliza en esta historia el tesoro más grande para una madre.

A mi otros dos grandes amores, bebé y mi sobrina: el príncipe y la princesa de nuestro hogar.

A los amigos que han estado a lo largo de mi vida y los cuales me han apoyado siempre: BIM y JT.

Y a todos aquellos que de alguna forma creyeron en mí y me apoyaron.

Prefacio

A través de la vida, he aprendido que el destino de cada ser humano puede cambiar de un momento para otro. En tan solo un instante, la vida de cualquier persona puede dar un giro radical como del día a la noche, como de blanco a negro. Y a pesar de que somos dueños de nuestro destino y podemos modificarlo a nuestra conveniencia, hay muchos factores alrededor de nosotros que pueden interferir con esta realidad.

A veces nuestras vidas parecen tomar un rumbo que no hemos deseado y, en ese momento, nos lamentamos y juzgamos el poder de Dios. Pensamos que, si hemos hecho las cosas bien, no deberíamos ser castigados de tal forma. Pero nos olvidamos de que las situaciones negativas, en realidad, son una prueba que la vida nos da para que de esa forma podamos evolucionar espiritualmente. Justo en el momento en que comprendemos que aquellas cosas que parecen malas en realidad no lo son tanto, nuestra perspectiva cambia y la vida se torna más feliz. Durante ese proceso logramos entender el porqué de aquellas calamidades las cuales de alguna u otra forma ayudamos a crear nosotros mismos. De repente, iniciamos un crecimiento espiritual en lo más profundo de nuestro ser y olvidamos por completo aquellos episodios dolorosos que encontramos en nuestro camino.

Camila Beltrán, aunque es un personaje ficticio, en realidad es una mujer común de nuestra sociedad quien, a pesar de haber pasado por muchas adversidades en su juventud, pudo superarse y salir adelante por el amor a su más grande tesoro: su hija Gabriela. Con mucho empeño y dedicación logró llegar a un nivel social deseado por muchos, pero alcanzado por pocos.

Otra realidad reflejada en este personaje es su secuestro, una situación traumática la cual tiene que vivir con un grupo de personas. Aquel evento hace que Camila pase por un crecimiento espiritual y emocional de una manera brusca e inesperada. Al igual que ella, varios individuos comparten su inesperado destino el cual los lleva a acercarse como familia y a buscar la fe en un Dios que, en ese momento, aparentemente los ha abandonado.

Aquella dolorosa situación no solo es propia de mi país, Colombia, también lo es de muchos otros países en Latinoamérica y alrededor del mundo. Sin ir muy lejos, una hermosa joven fue secuestrada en el año 2006 en la ciudad de Orlando, FL, y nunca fue encontrada. En Colombia también se han reportado muchos casos en los cuales grupos de personas han estado en cautiverio por más de cinco años. Esta es una lamentable situación que golpea a muchas naciones de manera inexplicable y la cual, poco a poco, se ha difuminado como una de las plagas más terribles que puede destruir a cualquier país.

Como Camila, el personaje central de esta historia, en el presente hay miles de personas las cuales han sido privadas de uno de los regalos más importantes para cualquier ser humano: la libertad. Pero allí es donde radica algo irónico para la sociedad moderna: la mayoría de nosotros vivimos a diario en un cautiverio constante al cual parece que no le damos importancia alguna. Sin darnos cuenta, muchas personas están presas en su propio orgullo, las redes sociales, deseos malsanos, egoísmo, hipocresía, un celular de última generación y, peor aún, presos de una constante ignorancia la cual no nos permite ver más allá de nuestra realidad corporal.

La historia de Camila va más allá de la privación de su libertad; es un proceso espiritual que muchas personas están atravesando en la actualidad; es un viaje interno el cual nos permite descubrir ese ser que permanece oculto en lo más profundo de nuestro interior; es el despertar de un ciclo cotidiano y es liberarnos de esas cadenas que nos atan y no nos dejan vivir la vida que merecemos; es liberar el espíritu de un oponente peligroso para nuestras vidas: el miedo; es alejar de nosotros al enemigo más letal para cualquier ser humano: nuestro ego interno.

Al igual que Camila, deseo que todas las personas alrededor del mundo que han sido privadas de su libertad y puestas en cautiverio, alcancen su tan anhelada liberación. Más aún, deseo que la mayoría los seres humanos logren evolucionar espiritualmente y, por primera vez, comiencen a ver con su espíritu aquello que ignoran con el cuerpo físico. Deseo que este cambio interno llegue a todos aquellos que leen las palabras escritas en este libro, y que el poder de Dios siempre nos guíe y nos muestre el camino a seguir. Finalmente, deseo que aquellas situaciones desastrosas que suceden en nuestro diario vivir las veamos como oportunidades que la vida nos da para ser mejores seres humanos, para crecer espiritualmente, y para ver la vida de una forma más especial.

Prólogo

—¿Cómo estás, Gabi? —le pregunté a mi hija mientras preparaba la cena—. ¿Cómo te fue en la universidad, princesa?

—Tuve un buen día, mami —respondió Gabi—. Pasé un día muy agradable. Y a ti, mami, ¿cómo te fue en la casa de modas?

—Estuve trabajando todo el día. Ni siquiera tuve tiempo para almorzar —respondí mientras apreciaba la bella sonrisa de mi hija—. Estoy tratando de preparar la colección para la nueva temporada de otoño. Necesito que todo quede listo antes de que nos vayamos de vacaciones. Creo que voy a estar muy ocupada por varios días.

Minutos después, servimos la cena y nos dispusimos a comer al mismo tiempo que leíamos el periódico. Gabi, por supuesto, leía la sección de modas y tecnología, y yo leía la sección de política y la de noticias nacionales e internacionales. Me llamó mucho la atención un artículo acerca de la violencia en Colombia. Era triste leer sobre la situación social por la cual nuestro país había atravesado por más de cincuenta años. Me parecía difícil creer que durante tanto tiempo nuestro bello país hubiese soportado el terrible flagelo de la injusticia social, la crisis económica y, peor aún, el nacimiento de los grupos subversivos tales como los guerrilleros, los paramilitares, y los narcotraficantes los cuales operaban a nivel nacional. Y eso sin mencionar a otros grupos de insurrectos que operan a escalas menores.

Continué leyendo hasta que llegué a un artículo el cual describía una de las injusticias más grandes por la que un ser humano puede atravesar y la cual es muy común hoy en día: el secuestro. Desafortunadamente, entre aquellos llevados en cautiverio, hay personas tanto de un nivel social alto como políticos, industriales, ganaderos, y extranjeros, al igual que otras de un nivel menos favorecido como campesinos y trabajadores asalariados.

—Es terrible lo que sucede en nuestro país —comenté mientras miraba a mi hija—. En este artículo se explica que hay cientos de colombianos secuestrados a nivel nacional a los cuales se les ha privado de su libertad por meses y, a muchos otros menos afortunados, por años.

—Lo sé, mami. Es muy triste pensar que un país tan hermoso tenga que vivir semejante pesadilla y que muchas personas permanezcan en cautiverio por tantos años sin ver a sus seres queridos —comentó Gabi mientras tomaba mi mano—. Es muy triste pensar que alguien a quien tú aprecias, a quien tú amas, esté lejos de ti por tanto tiempo. La verdad no sé qué haría si a alguien cercano a mí le sucediera algo tan terrible. Eso no se lo deseo a nadie.

—Tienes razón, hija, eso debe ser algo muy difícil de enfrentar. No solo para el que está secuestrado, sino también para la familia —dije mientras miraba a mi niña—. Debe de ser peor que estar en el mismísimo infierno. No sé si yo podría soportar una situación como esa, Gabi. No sé si pudiese estar separada de ti, mi niña. Prefería estar muerta antes que tener que vivir esa pesadilla.

—Mami, no digas eso. Nada malo nos va a suceder. No debemos ser tan negativas —comentó Gabriela mientras tomaba mis manos y sonreía con dulzura como solo ella sabía hacerlo—. Creo que es mejor que dejemos de hablar de eso, mami. No mencionemos esas tragedias. Solo debemos pensar en nuestras vacaciones y en lo bien que lo vamos a pasar juntas. Ya verás que todo va a salir muy bien.

—Tienes razón, hija. No vale la pena pensar en algo tan horrible. Es mejor que nos enfoquemos en nuestro viaje ya que muy pronto veremos a tu abuela y a tu tío. Vamos a pasarlo muy bien —comenté mientras abrazaba a mi hija—. Soy una mujer muy afortunada, hija. ¿Y sabes por qué?

—No estoy muy segura, mami —dijo Gabi.

—Hija, después de vivir tantas cosas, logramos salir adelante. A pesar de todo lo sucedido, me considero la mujer más feliz del universo porque te tengo a mi lado. Tengo a la hija más buena, inteligente y hermosa del mundo. Soy muy feliz porque eres mi niña, Gabi. Fuiste, eres y siempre serás lo más importante en mi vida. Nunca lo olvides. Tú eres la única razón por la cual yo vivo y sigo luchando día a día.

—Tú también eres lo más importante en mi vida, mami. Me siento muy orgullosa de ti y siempre lo estaré —respondió Gabi mientras me abrazaba enérgicamente—. Te amo, mami, y siempre te amaré…

Triste soledad…

En la soledad de esta habitación, los minutos vienen y se van, mientras mi alma se consume en la infinita tristeza de tu inesperada ausencia.

Vivir sin ti no quiero, ya que sin tu amor mi alma se marchita con el paso efímero del tiempo que despiadadamente se llevó mi vivir con tu inesperado partir.

En la amargura de esta inhóspita soledad, mi alma llora sin cesar y mi ser clama a gritos tu mirar que inesperadamente apagó su brillo aquel nefasto día que el infortunio te arrebató de mi vida y me obligó a vivir sin tu alegría.

Cada segundo que paso en este enclaustro, me consumo entre los recuerdos de un ayer que junto a ti pasé, vida mía, mientras gozábamos del amor en libertad y con la mejor compañía.

En la soledad taciturna de cada día que se va, siento que mi alma lentamente desaparece, ya que sin tu amor mi vida irremediablemente se desvanece.

Hoy mi corazón llora y se entristece con el frío adiós de tu amor desde que tu ausencia destrozó mi alma y cambió todo el resplandor por un injusto dolor.

Una amarga desolación se apodera de mí ser y recorre cada espacio de mi cuerpo mientras los recuerdos contaminan despiadadamente mis sueños.

Y te seguiré amando desde mi soledad, ya que, aunque separados estemos, quiero que sepas, mi amor, que eternamente nos amaremos.

Te extraño y adoro, amor mío, y por ti regresaré, aunque el mundo en desacuerdo esté. Por todos los rincones del mundo te buscaré, y por más que la vida en contra de lo nuestro esté, quiero que sepas que por ti nunca me rendiré. Paso las noches en vela pensando en ese momento en que mi cuerpo junto al tuyo pueda estar, y una vez más pueda disfrutar de tu amar. En esta triste soledad, he comprendido que no valgo nada sin tu amor, y por ti lucharé con todas las fuerzas de mi corazón hasta que juntos vivamos una vida llena de esplendor.

Capítulo unoUn feliz y amargo reencuentro

«Gracias, Dios, por este día, por darme la oportunidad de despertar, respirar, y sentir de nuevo». Fueron las primeras palabras que pasaron por mi mente aquella mañana sin saber lo que el destino tenía para mí en poco tiempo. «Protege a mi hija de todo mal y peligro», pensé.

Darle gracias a Dios por aquellas cosas buenas y malas que nos suceden a diario fue algo fundamental que mi padre nos inculcó toda la vida. Las palabras de ese ser maravilloso que fue parte de mi vida, quedaron grabadas en lo más profundo de mi alma por siempre y para siempre.

Ese día como cualquier otro sábado, desperté temprano y, aunque me sentía a gusto en mi cama, decidí levantarme y prepararme un café. Como buena colombiana, el sabor de un rico café matutino me hace sentir viva, despierta y con muchos deseos de comenzar un día lleno de mucha energía.

Hace un par de semanas viajé al Quindío, y de allí traje un delicioso café. Aquel viaje fue espectacular. Conocí un mundo mágico, abundante en vegetación exótica la cual me llenó de una energía mística. Recuerdo casi como si estuviese allí mismo la belleza de tal paraíso. Fueron dos semanas espectaculares en las que mi hija Gabriela y yo, al igual que algunos amigos, disfrutamos de un lugar fantástico, oculto en la zona cafetera. Como bien lo saben, esta es una de las zonas más hermosas de toda Colombia y, podría asegurarlo, del mundo entero. Tuvimos la fortuna de visitar varios pueblos muy pintorescos del Quindío los cuales tienen una rica historia patria.

Pero algo que realmente me cautivó fue un lugar mágico conocido como el Parque Nacional del Café, el cual está lleno de paisajes exóticos que pueden ser observados desde un teleférico, montar a caballo a través de senderos que recorren el parque, sentir el aroma natural del café recién molido, y la brisa fresca de aquel paraíso. Algo muy especial fue admirar, escuchar y ver la autenticidad de los bailes típicos y culturales en los cuales se contaba la historia del café. Tales danzas y cantos fueron capaces de tocar la fibra más profunda de mi ser a tal punto que algunas lágrimas brotaron de lo más recóndito de mi alma. Cuando vi tal espectáculo, me di cuenta de que nuestro país está lleno de una magia sin igual, personas amables, trabajadoras y de una belleza natural y exótica, lo cual me hacía sentir muy orgullosa de ser colombiana. Estoy segura de que aquellas personas que presenciaron esos bailes fueron tocadas también en lo más profundo de su ser.

Vi un sinfín de rostros llenos de nostalgia, alegría, orgullo y regocijo. Vi otros rostros que añoraban un ayer que se fue, y unos pocos que pensaban en un mañana en el cual deseaban regresar a su tierra de placeres y recuerdos. La energía de ese lugar era incalculable. En aquel salón de bailes había una euforia sin límites, algo mágico e irreal, no muy común en nuestra sociedad. Con cada baile, expresión, movimiento, vestido típico, y, más aún, con cada canto que se escuchaba se irradiada una energía asombrosa, la cual nos llenaba de tranquilidad, seguridad y un júbilo incalculable a los espectadores de aquel día.

Después de apreciar aquellos bailes típicos, caminamos por un lugar lleno de árboles y flores silvestres hasta que vimos algo fantástico, el espectáculo de las orquídeas: era un lugar espectacular en el cual pudimos apreciar la belleza de las diferentes clases de orquídeas que nuestra tierra produce. Además de eso, nos montamos en algunos juegos acuáticos los cuales nos divirtieron muchísimo.

«Definitivamente, muy pronto tengo que regresar a este paraíso», pensé mientras recordaba aquellas vacaciones. «Fue un maravilloso regalo de Dios».

Minutos después de recordar aquellos paisajes, me dirigí hacia la cocina para preparar mi café. Seguí pensando en mis vacaciones por el Quindío, hasta que vino a mi mente un hombre que promovía un café fresco y muy delicioso a las afueras del parque. Aunque cuando lo vi, no me llamó mucho la atención; pero, cuando su olor llegó a mi cuerpo, me sentí casi hipnotizada. Ese café era cosechado allí mismo en la zona cafetera y, mejor aún, era molido justo antes de ser empacado enfrente del comprador.

Cuando desperté de aquel bello recuerdo, terminé de preparar el café que había traído de la zona cafetera. Mientras lo tomaba, comencé a leer una revista, una de las más prestigiosas del país: Sucesos. Al abrir la revista, lloré de alegría, ya que sentí un orgullo inmenso y no pude controlarme. Dentro de mi ser había un regocijo especial e incalculable: vi mi rostro plasmado en la portada la cual era una edición especial sobre mi vida. La revista había decidido hacer un reconocimiento a madres triunfadoras, y mi vida había sido escogida como la historia central para la cual había sido dedicada una sección de cuatro páginas. Todavía no podía creerlo, sentía un orgullo inmenso en lo más profundo de mi ser, algo casi indescriptible. Después de todos los sufrimientos por los que había pasado en mi vida, finalmente había logrado triunfar y llegar a una posición alta en el mundo de las modas. Cuando pensaba en lo que había vivido a lo largo de mi vida, no comprendía cómo había sido capaz de lograrlo.

«Después de todo, soy una mujer muy afortunada», pensé. «Aquellas experiencias difíciles en mi vida, aquellos obstáculos que tuve que superar, y aquellas noches en vela, tuvieron sus frutos».

Seguí mirando la revista en un estado de euforia infinita. Sentía felicidad por mis logros, ya que a pesar de que pude triunfar, algunas personas dudaron de mi talento e intentaron detenerme de muchas formas. A pesar de eso, decidí ser feliz por mi hija, y ella se convirtió en la razón principal por la cual llegué a la posición social en la que me encuentro en la actualidad. Sin su presencia creo que nunca lo hubiese podido lograr. Ella fue, es y será, el pilar más importante en mi vida.

—Mi princesa hermosa, por ti, mi amor, es que yo vivo —reflexioné mientras sonreía.

Miré de nuevo la revista y proseguí a leer el artículo el cual relataba una parte de mi vida, una parte que los editores de la revista consideraban fascinante y la cual pensaban que yo debía compartir con el mundo entero.

Camila Beltrán:

Un verdadero orgullo colombiano

Mientras analizábamos las candidatas para esta edición especial de la revista Sucesos, nos topamos con una increíble historia, la de Camila Beltrán, un verdadero orgullo colombiano. Su vida es quizás una de las más comunes en nuestra sociedad, pero sus triunfos son solo logrados por pocos. Nos sorprendió la forma tan vertiginosa en que Camila logró llegar al nivel social en el que se encuentra en la actualidad. Sucesos logró compartir unos días con la famosa diseñadora en los cuales conocimos el barrio donde vivió en su niñez, el lugar donde aprendió sus secretos, y la casa de modas en la cual trabaja actualmente. Desde su hermosa casa campestre en Cali, Camila nos concedió una entrevista exclusiva en la cual nos habló de sus comienzos, sus logros y fracasos, sus proyectos futuros, y lo más importante en su vida, su hija Gabriela.

Por C. A. Genoy.

Especial desde la casa de la diseñadora en Cali, Valle.

Sucesos: ¡Cuéntanos un poco de tu vida familiar antes de que decidieras triunfar como lo has hecho!

C. B: A través de mi vida han sucedido muchos acontecimientos, los cuales me han hecho madurar y crecer de una manera increíble. Fui criada en un hogar ejemplar por mi padre y mi madre. Además, tengo un maravillo hermano el cual reside en los Estados Unidos. Durante mi niñez, mi hermano y yo fuimos educados en una familia católica en la cual los lazos familiares fueron altamente enfatizados. Quizás esa es la razón por la cual siempre hemos estado muy unidos, aunque en el momento nos encontremos un poco lejos físicamente. Después de la muerte de mi padre, mi madre decidió ir a vivir con mi hermano a los Estados Unidos. Alrededor de dos veces por año, ellos vienen a visitarnos a mi hija y a mí. De igual forma, nosotras también los visitamos un par de veces por año. Siempre mantenemos una constante comunicación.

Sucesos: Nos acabas de nombrar a tu hija. ¿Qué significa ella en tu vida? Cuéntanos algo acerca de ella.

C. B: Mis hijos han sido y serán algo fundamental en mi existir. Mi hija, Gabriela, es el ser más importante de mi vida. Ella es la razón por la cual yo existo, vivo y soy quien soy en la actualidad. Ella es el pilar más grande que tengo, y se convirtió en la razón principal por cual quise luchar y triunfar.

Sucesos: Creo que dijiste que tus hijos son lo más fundamental de tu vida. ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué pasó con tu otro hijo?

C. B: A parte de mi hermosa hija, también tuve otro hijo, pero murió a corta edad. Él era menor que Gabriela y falleció en un lamentable accidente cuando íbamos en un taxi. Ese es el dolor más grande que un ser humano puede sentir. Perder a mi hijo ha sido lo más amargo en mi vida, lo más doloroso que he podido vivir. Después de eso, Gabriela se convirtió en la única razón que me quedó para vivir, y triunfar en el mundo de las modas.

Sucesos: ¿Cómo lograste superar esa difícil y amarga situación? ¿Qué te impulso a salir adelante?

C. B: Como ya dije anteriormente, sucedieron muchas cosas en mi vida las cuales me motivaron a luchar por mi familia. Cuando era joven me enamoré de alguien que realmente no valía la pena. Como muchos hombres lo hacen, me juró su amor y yo a cambio le entregué mi cuerpo, mi alma y mi corazón. Y al igual que a muchas mujeres les ha sucedido, aquel amor me defraudó y me dejó vacía cuando yo más lo necesitaba. Después de haber compartido mi vida con él por más de cuatro años, y cuando lo había hecho padre por primera vez de una hermosa niña y estaba en embarazo de su segundo hijo, decidió irse un día porque dijo ya no sentirse enamorado más de mí. Se fue con otra mujer y no le importó dejarnos abandonados. Por mucho tiempo me sentí derrotada y, si no hubiese sido por el apoyo que mi familia me brindó, no hubiese podido soportarlo. El haber sido abandonada por mi esposo no fue realmente lo duro. Lo más difícil y, casi imposible de superar, fue el fallecimiento de mi hijo y, años más tarde, el de mi padre.

Después de haber quedado sola sin el apoyo de mi esposo, tuve que trabajar en diferentes lugares haciendo oficios que nunca había hecho antes. Entre lo que tuve que hacer vendí comida, ropa, y también diseñaba manualidades tales como sorpresas para las fiestas de los niños, piñatas y tarjetas para toda clase de ocasiones especiales. De esa forma empecé a involucrarme con todo tipo de artesanías para las cuales tenía una facilidad muy natural. Mi inspiración fue casi nula cuando mi hijo, mi pequeño hijo, murió en un accidente un día que íbamos en un taxi. Un conductor embriagado envistió el automóvil en el que viajábamos y como resultado del impacto, mi hijo falleció. No pude concentrarme más en mis manualidades, y pasé por un momento de extrema depresión.

Después de lo que sucedió, trabajé en un peaje ubicado entre Cali y Palmira. Lo hice por algunos años, pero el desgaste emocional y físico era mucho, ya que el trabajo requería que trabajara veinticuatro horas consecutivas, y luego descansara las siguientes veinticuatro horas. Y, como podrán imaginar, durante el día de descanso tenía que dedicarme a atender a mi hija y a los quehaceres de la casa. El apoyo de mi familia y de algunas amistades me ayudó a superar o, quizás, a aceptar un poco ese vacío que había en lo más profundo de mi espíritu ya que la muerte de un hijo es algo que una madre nunca logra olvidar.

Años más tarde, mi padre falleció de un infarto fulminante. Sin poder evitarlo, volví a caer en una depresión transitoria ya que mi padre no solo era mi padre, sino que era uno de los pilares fundamentales de mi vida. Pero gracias a Dios, logré superar mi tristeza una vez más ya que todavía había alguien que me necesitaba más que a nadie en el mundo, mi hija Gabriela.

Sucesos: ¿Cómo incursionaste en el mundo de la moda? ¿Cómo fue tu primera experiencia?

C. B: Bueno, la verdad empecé en el mundo de la moda por casualidad. Desde muy joven, aprendí el arte de la costura de mi madre, y además en una clase que tomaba en la escuela secundaria a la cual asistía. Me enseñaron a bordar y a coser prendas sencillas para las cuales yo misma era la modelo. De esa forma, me di a conocer entre mis amistades y las vecinas del barrio que me encargaban que les confeccionara prendas para ocasiones especiales. Esa creo que fue la forma en que empecé a incursionar en este medio. Además, un amigo de la familia me ofreció un trabajo promoviendo una marca de ropa que él estaba diseñando. Tuve mucha suerte con este trabajo ya que, sin pensarlo, logré vender muchísimo. Mientras que tenía este trabajo, comencé a tomar cursos básicos de costura y cuando los terminé, logré ingresar a un instituto de artes en el cual aprendí alta costura.

Mi facilidad para el dibujo y las artes manuales me permitieron aprender de una manera rápida el diseño de modas. No es porque lo diga yo misma, pero los modelos que comencé a diseñar eran muy buenos y les gustaba mucho a mis profesores. Poco a poco, comencé a recibir propuestas por parte de ellos los cuales querían que yo trabajara en sus proyectos. Acepté una propuesta, que más que monetaria, me brindaría una experiencia increíble ya que trabajaría con una de las diseñadoras más increíbles y conocidas en el mundo de las modas. Tiempo después, ella me apoyó y me ayudó a crear mi compañía. De ahí, poco a poco empecé a escalar posiciones en el mundo de la alta costura hasta llegar a donde estoy ahora.

Sucesos: ¿Qué planes tienes para el futuro? ¿Cómo te miras en unos años?

C. B: Por el momento he pensado tomarme un tiempo libre. Han sido muchos años de trabajo arduo y he pensado pasar un tiempo con mi hija Gabriela. Visitaremos a mi hermano y a mi mamá los cuales residen en Nueva York. Después que regresemos de visitar a mi familia, viajaremos por algunas ciudades de Colombia. Queremos conocer algunos de los tantos lugares hermosos que tiene nuestro país. Cuando regrese de mis vacaciones, comenzaré a diseñar las prendas de la nueva temporada, y también iniciaré un proyecto muy especial en el cual pienso promover diseñadores colombianos a nivel internacional. Un grupo de amigos y yo estamos de acuerdo que nuestro talento es incalculable y por tal motivo debería darse a conocer a nivel mundial. En cuanto a ¿cómo me veo en unos años? Esa es una muy buena pregunta. Me veo muy feliz y dichosa al lado de mi tesoro, mi hija Gabriela, mis familiares y amigos. ¡Eso es lo más importante para mí, la felicidad de aquellos que me rodean!

Sucesos: Al parecer eres una persona muy espiritual y de buen corazón. Cuéntanos un poco acerca de tu creencia en Dios.

C. B: Como se habrán podido dar cuenta, mi vida no ha sido fácil en lo más mínimo. He pasado por terribles momentos en los cuales deseé estar muerta. Todo ese dolor y sufrimiento ocuparon mi corazón por algún tiempo. Pero a pesar de las circunstancias, siempre hubo muchas personas que me apoyaron, que estuvieron conmigo en las buenas y en las malas. En lo más profundo de mi ser, sé que Dios las mandó a mi vida para que pudiera superar esas tragedias. Fue entonces cuando decidí aferrarme a él y comencé a ver la vida de una manera diferente a pesar de las adversidades. Además, comencé a leer acerca de temas metafísicos y espirituales, los cuales me ayudaron a ver la vida de una forma más positiva. Me gusta practicar la meditación y el yoga lo cual me ha ayudado a controlar mis emociones y sentimientos. Creo que las acciones buenas o actos bondadosos traen consigo increíbles recompensas a tu vida y, de igual forma, pienso que las acciones negativas traen consigo algún tipo de castigo o enseñanza, algo que muchos conocen como karma. Siempre trato de ayudar a quien lo necesita y brindo mi amistad incondicional a quien la desee.

Sucesos: Además del diseño, ¿qué otros hobbies tienes?

C. B: Como dije anteriormente, me gusta hacer deportes, meditar, leer muchísimo y, últimamente, me gusta escribir. Gracias a estas actividades, he aprendido a canalizar mi energía y a olvidarme de todas las tensiones cotidianas que cualquier ser humano encuentra día a día.

Sucesos: Es verdad. He escuchado por ahí que eres toda una poetisa, Camila. ¿Por qué no deleitas a los colombianos con una de tus espectaculares poesías?

C. B: Bueno, no es que sea realmente una poetisa. Simplemente me gusta escribir acerca de la vida, el amor, la fe, entre otros temas. Creo que eso lo heredé de mi padre ya que desde pequeña recuerdo leer sus poemas y manuscritos los cuales estaban llenos de pasión, amor, y dolor. Voy a compartir con ustedes un poema que escribí hace algunos años cuando necesitaba una mano amiga, cuando estaba pasando por un momento de soledad, por el cual estoy segura de que muchos han atravesado alguna vez en su vida:

«Por los caminos que han de venir….

Y con la taciturna luna de verano, mis penas se fueron fugando en medio de esa triste soledad por tanto tiempo me ha estado castigado.

Aquellas lágrimas que derramé mientras sentía desfallecer, lentamente se esfumaron con los primeros rayos del sol que dieron paso a un bello amanecer.

Rápidamente entendí que los momentos amargos que por tanto tiempo viví, fueron necesarios para que mi vida cambia se su destino ya que, de lo contrario, me hubiese llevado a un lugar más clandestino.

Hoy logré entender que tu presencia es vital en mi existencia, y gracias a eso puedo vivir la vida con mucha paciencia.

Finalmente entendí que si no hubieses llegado a mi vida cuando clamaba tu esencia, entonces aquel abismo eterno me hubiese consumido sin ninguna clemencia.

Y ahora que mi alma es libre de nuevo, viviré la vida mucho más feliz ya que contigo a mi lado, no hay nada que me haga infeliz.

Y ahora que por fin he librado mi espíritu de las amarguras que me consumían cada segundo que pasaba, transformaré mi entorno y haré de él uno mejor y sin tanto trastorno.

Y ahora que tu presencia es parte de mi esencia, viviré en tu nombre y haré de mi existir un ejemplo que todos nombren. Me guiaré con tu amor dejando ver en mi camino tu luz, lo cual me dará la fuerza para seguir transitando los senderos inciertos que han de venir en futuros venideros. Guiaré mi vida con tu infinito poder y lucharé contra los inciertos que tratarán de hacerme vivir un mundo lleno de desconciertos. Nuevamente, me levantaré y seguiré mi camino con tu nombre grabado en todos mis sentidos mientras mi alma se alimenta de tu esencia para alcanzar la felicidad que tú y yo añoramos durante toda nuestra existencia».

Sucesos: Una última pregunta, Camila. Siendo tú una persona tan espiritual, inteligente y joven, ¿cómo es que aún estás soltera? Acaso ¿hay alguien ocupando ese corazoncito?

C. B: Mi corazón nunca ha estado solo. Mi hija Gabriela lo ocupa todo. Pero si se refieren a si estoy comprometida o salgo con alguien, la respuesta es no. Me he concentrado tanto en mi hija y en mi trabajo que la verdad no me he dado la oportunidad de enamorarme de nuevo. Yo creo fielmente que las cosas le llegan a uno cuando Dios así lo desea. Uno nunca debe estar forzando el destino, ya que del afán solo quedan tristezas. Cometí muchos errores, entre ellos, siempre confié en las personas equivocadas. Por ahí dicen que uno no debe esperar nada de nadie, de esa forma uno no sale ni sorprendido ni defraudado. Así que, por el momento, simplemente voy a esperar a que Dios disponga de mi futuro, y si él quiere que esté con alguien, esperaré a que aquella persona toque a mi puerta.

Después de entrevistar a Camila, quedé convencido que es una mujer excepcional. A pesar de todos sus sufrimientos, siempre supo levantarse una y otra vez, y de esa forma logró llegar a la posición en la que se encuentra en la actualidad. Ella es una mujer espiritual, dinámica y con una energía increíble. Es un ser que tiene desarrollado un sentido artístico en todo el sentido de la palabra, y es alguien que, a pesar de haber vivido momentos amargos, ha logrado salir adelante y enfrentar su destino de una manera excepcional. Camila es un verdadero orgullo colombiano que supo salir adelante a pesar de las adversidades que ha tenido que superar a lo largo de su vida.

Por C. A. Genoy

Después que terminé de leer ese reportaje, mi cuerpo se estremeció por completo. Recuerdo que cuando fui elegida para ser parte de la edición especial de la revista Sucesos, sentí un orgullo tan intenso que lágrimas de felicidad brotaron desde lo más profundo de mi corazón. No podía creer que después de haber vivido tantas cosas a lo largo de mi vida, hubiese podido salir victoriosa y fuese invitada por una de las revistas más prestigiosas del país.

Luego de cerrarla, fijé mis ojos en la portada en la cual se encontraba plasmado mi rostro, y permití que mi mente vagara por un momento. Pensé en todas aquellas cosas por las cuales pasé antes de llegar a mi vida actual y busqué una razón válida por la cual sucedieron. Llegué a la conclusión de que Dios quiso que yo pasara por todo esto para que pudiera entender la complejidad de su poder. Quizás todo esto sucedió para que yo pudiera evolucionar y entender que la vida es un regalo maravilloso en el cual solo las personas fuertes y emprendedoras pueden triunfar; y más importante aún, que la fe puede vencer cualquier obstáculo que se cruce en nuestro destino. Medité por unos minutos más y pensé: «Por Dios bendito», como mi padre hubiese dicho. «Gracias por las cosas buenas y malas que me han sucedido. Gracias por la vida que me has dado y por no abandonarme cuando más te necesitaba».

Mientras ponía la revista sobre la mesa de la cocina, escuché el timbre de mi celular. Cuando contesté, me di cuenta de que se trataba de mi adorada hija Gabriela.

—Hola, mi amor, ¿cómo estás? ¿Qué estás haciendo? —le pregunté.

—Voy para la casa de mi amiga Cristina. La voy a recoger porque quedamos en ir al centro comercial. Queremos comprar algunas cosas para una fiesta a la cual asistiremos esta noche —respondió Gabriela—. Mami, sé que has trabajado mucho en los últimos días y por eso no quise despertarte esta mañana. Estabas muy dormida, así que decidí dejarte dormir un ratito más.

—¿A qué horas regresarás, hija? Me gustaría almorzar contigo. Quiero que empecemos a planear lo que haremos durante nuestras vacaciones —pregunté interesada en saber la hora en que Gabi estaría de nuevo en casa—. Ya se acerca el día de nuestro viaje y quiero que todo salga perfecto. Ya sabes cómo es tu adorada mamá de impaciente.

—No te preocupes, mami, yo regresaré alrededor de la una y media. Creo que pasaré por ti a la casa, y luego iremos al restaurante que tú elijas —respondió ella.

—¿Qué tal si me recoges en la iglesia a la cual siempre voy? Necesito orar un poco antes de nuestro viaje. Además, me gustaría hablar con el padre Ismael —pregunté tratando de convencer a mi hija para que me recogiera en el tempo sagrado que solíamos visitar—. ¿Crees que puedes recogerme allá, Gabi?

—Claro, mami, no hay problema. Yo paso la iglesia y te busco allí. Cuídate mucho, nos vemos pronto —respondió mi princesa.

Esas fueron las últimas palabras que escuché de mi hija ese día. Aquel domingo, 5 de abril, decidí ponerme un vestido de una colección que había diseñado tiempo atrás, con el cual gané un premio nacional. Era un vestido hermoso de color blanco el cual me gustaba muchísimo, pero había decidido guardarlo para una ocasión especial. En el momento que lo confeccioné y lo mostré al público, fue una sensación lo cual me hizo muy feliz porque en él estaban fusionados los conocimientos del pasado y de aquel presente.

Después de tomar un largo baño en la tina, me maquillé, y luego me vestí. Alrededor de las diez de la mañana, me dirigí hacia mi carro y comencé a manejar. Puse el radio en una emisora que me gustaba mucho y, mientras manejaba, cantaba efusivamente. Ese día sentía algo raro, y aunque estaba tranquila y feliz, tenía un sentimiento extraño en lo más profundo de mi ser, o en otras palabras, un mal presentimiento.

«Escucha a tu corazón». Me parecía escuchar a mi madre. «Cuando sientas que algo casi inaudible susurra en tu mente o corazón, no lo pases por desapercibido. Puede que Dios te esté dando un mensaje importante». Era lo que siempre me aconsejaba él. Aunque sus palabras siempre las llevo en mi mente, ese día pasé por desapercibido aquel anuncio.

A pesar de lo que sentía ese día, sabía que no podía detenerme a pensar porque el día de mi viaje estaba muy cerca y tenía que hacer muchas cosas antes de alejarme de la ciudad por algún tiempo. Previamente, había acordado hablar con el padre Ismael ya que me daría información acerca de una casa de beneficencia de la cual quería formar parte, y necesitaba cumplir con nuestra cita a pesar de lo que pudiese sentir aquel día.

Llegué alrededor de las 10:55, justo antes de que se iniciase la ceremonia aquella mañana. Para sorpresa mía, no había muchas personas en el templo; quizás alrededor de veinte. Por lo general, aquella iglesia era frecuentada por muchos feligreses los domingos por la mañana. «¡Qué extraño!», pensé en ese momento.

Me senté en la mitad de la fila central ya que ese era mi puesto predilecto. Cuando miré hacia el lado izquierdo, vi a mi amiga Margarita. Ella había sido la persona que más me había apoyado para que yo pudiese tener mi propia casa de modas. Siempre le iba a estar agradecida por todo lo que había hecho por mí y por mi hija, pero mucho más por su amistad incondicional. Ella era una mujer de cincuenta y ocho años, hermosa, elegante y muy inteligente. A pesar de pertenecer a una familia de alcurnia, Margarita era una mujer muy sencilla y dadivosa, totalmente distinta a lo que cualquier persona pensaría de alguien de su nivel social.

Momento después, decidí acercarme a ella. Me senté a su lado y la saludé efusivamente. Le di un beso en la mejilla y un abrazo que lo sentí en lo más profundo de mi alma, y estoy segura de que ella también lo sintió de la misma forma. Le comenté de mis planes de viajar con Gabriela a Nueva York para visitar a mi hermano y a mi mamá. Luego, ella me dijo lo que pensaba hacer para la temporada de otoño: viajaría a Italia y asistiría a unas convenciones para los diseñadores más reconocidos del mundo. Mi amiga me invitó a participar de aquel evento, lo cual me hizo sentir muy alagada por el ofrecimiento. Ante de comenzar la ceremonia, logramos conversar un momento.

—¿Cómo está Gabi? —preguntó Margarita.

—Ella está bien muy bien, gracias a Dios —contesté alegre por haberme encontrado con mi gran amiga—. Estamos emocionadas porque muy pronto veremos a mi mamá y a mi hermano. Ellos nos esperan la próxima semana. Estaremos unos días en Nueva York y luego visitaremos Canadá. Mi hermano dice que es un país muy hermoso.

—Me alegro mucho por ti, Camila. —comentó Margarita mientras me miraba con esa dulzura típica de una hermana—. Sabes algo, desde que te conocí, supe que tú eras una mujer muy especial e inteligente. Siempre supe que llegarías muy lejos y me alegro tanto de no haberme equivocado. Tú sabes que siempre puedes contar conmigo para lo que sea, y Gabi también.

—No tienes que decirlo, amiga. Lo sé muy bien. Yo también me di cuenta de que eras una gran mujer. Desde entonces, he estado agradecida con Dios y con la vida por cruzar nuestros caminos. He llegado al lugar donde estoy por la ayuda de algunas personas, pero, sobre todo, fue gracias a tu apoyo —respondí mientras tomaba la mano de mi amiga—. Tú también puedes contar conmigo. Yo estaré allí a tu lado cuando me necesites, como tú lo estuviste para mí. Te agradezco de corazón todo lo que has hecho por mí, amiga.

—¡Camila! Desde hace varios días quería comentarte algo. Tengo unos contactos en el extranjero, para ser más exacta en Italia, que harán una convención de modas en agosto, y me encantaría que vinieras conmigo. Solo asistirán los diseñadores más famosos del mundo. Estoy segura de que te gustará —comentó Margarita mientras sonreía un poco.

—Por supuesto que me encanta la idea. Sería una oportunidad muy buena para mí, ya que podría aprender mucho de las personas que asistan a la convención. Aunque primero me gustaría revisar mi agenda y cerciorarme de que no tenga ningún compromiso pendiente —respondí muy emocionada—. Pero definitivamente, voy a considerar tu oferta ya que estoy segura de que lo pasaremos muy bien allá. Italia es un país fantástico y lleno de mucha cultura e historia.

Pocos minutos después, comenzó la Sagrada Eucaristía. Allí estaba el padre Ismael con su carismática presencia ofreciendo una de sus típicas ceremonias que cautivaba al público de cualquier edad. Me encantaba su filosofía de vida, ya que aquel sacerdote era una persona que tenía conocimientos en muchas áreas de la rama espiritual y mística; y lo mejor de todo es que no era una persona fanática y cerrada solo a los conceptos católicos. Lo que quiero decir es que el padre Ismael era un hombre de mente abierta que tenía fe en un Dios todopoderoso sin importar de la cultura y religión de la que se hablara. Por tal motivo, muchas personas disfrutaban de la misa que él impartía y, los que se deleitaban más con sus ceremonias, eran los jóvenes los cuales aprendían acerca de la fe de una forma especial y sin temor.

Aquella tarde el padre Ismael comenzó hablando acerca de lo importante que es dar gracias a Dios por los favores recibidos, por lo bueno y por lo malo. Por un segundo tuve un déjà vu; sentí como si mi padre hubiese estado hablando. Él siempre me inculcó que la vida era algo muy especial y que, aunque algunas cosas malas sucedieran en nuestra vida, siempre había que darle gracias a Dios por permitirnos vivirlas.

El sacerdote siguió hablando acerca de lo importante que era la libertad física, y más importante aún, la espiritual. Él enfatizaba que un secuestrador era tan malo como aquella persona que ponía a un animal en una jaula o una pecera. Ese comentario me llamó la atención, pero hubo otro que me puso a pensar mucho más. Él dijo que la mayoría de los seres humanos éramos presos de nosotros mismos. Aclaró que la vida era un regalo maravilloso y que por más problemas que hubiera a nuestro alrededor, siempre habría una forma única de ser libres, y esa era buscar a Dios. Él era el único que podía darnos la fuerza, la alegría, la paz y libertad a nuestro espíritu y, en aquellos momentos difíciles, él siempre estaría allí para socorrernos. Esas palabras llegaron hasta el fondo de mi alma, pues yo había pasado por etapas muy terribles durante mi juventud y solo con la ayuda de Dios pude salir de ese caos en que mi vida se vio envuelta por tanto tiempo. Además, el padre Ismael aseguró que la vida era en realidad un proceso en el cual teníamos que crecer espiritualmente como seres de bien y de luz. Según él creía, todos teníamos derecho a ser libres tanto corporal como espiritualmente, y la única forma de alcanzar ese estado era teniendo una conexión directa con Dios.

—Todo acto de bondad y de amor es premiado por el Altísimo, quizás no en el mismo instante, pero no deja de ser premiado —comentó el padre Ismael—. Así como también, los actos de maldad son castigados por el poder de Dios. Por eso es importante tener el corazón libre de odio, tristeza, envidia y, de esa forma, Dios con todo su infinito poder, nos cobijará y mostrará el camino a seguir. La fe es un poder infinito, y por más problemas, angustias, y tragedias que haya a nuestro alrededor, si se tiene fe, se puede salir adelante.

Todas las personas se quedaron en una meditación profunda con las palabras del padre. Yo misma era testigo de todo lo que había dicho. Después de los problemas por los que pasé durante mi juventud, finalmente pude salir adelante. A lo mejor, todavía tendría que pasar por muchos más, y quizás más graves, pero sabía que con la ayuda de Dios lograría vencerlas nuevamente.

—Es importante que tengan mucha fe en estos momentos que estamos viviendo. El poder del mal siempre tratará de herirnos y ponernos piedras en el camino para que caigamos, pero si tenemos fe, no hay poder humano que logre causarnos daño —dijo el padre Ismael.

La misa continuó por alrededor de treinta minutos en los cuales el sacerdote se encargó de profundizar en los problemas que la humanidad enfrentaba en la época que estábamos viviendo. Según el padre, la mayoría de los seres humanos nos habíamos desviado y habíamos permitido que nuestros deseos malsanos nos dominaran y controlaran. Según él pensaba, por ese motivo había tanta violencia a nivel mundial, la cual tenía sus raíces en el vacío familiar que se vivía día a día en nuestros hogares.

Poco después, la ceremonia fue interrumpida abruptamente; a las afueras del templo se escuchó un ruido poco agradable. De repente, un carro frenó cerca de la puerta de la iglesia. Hubo un momento de silencio y, seguido a esto, escuchamos otro ruido; el de unas puertas que se abrieron con mucha fuerza. Casi al unísono, un grupo de personas corrió afuera de la iglesia y, de repente, las puertas del templo se abrieron de una manera inhóspita. Después de eso, unos subversivos armados entraron y se hicieron al lado el padre Ismael mientras los demás se ubicaban alrededor de los feligreses.

Cuando miré hacia aquellas personas, sentí un terror descomunal correr por todo mi cuerpo: era la guerrilla. «Oh, Dios, protégenos», pensé mientras miraba aterrada a mi amiga.

Capítulo dosEl comienzo de una pesadilla

—Dios, ayúdanos —susurró Margarita con una voz casi inaudible.

En pocos segundos, pude sentir que el terror y el pánico se apoderaron de cada una de las personas que estaban presentes en la iglesia. Una atmósfera tenebrosa y abrumadora se filtró en el aire de paz y de fe que había en ese sagrado templo tan solo unos minutos atrás.

De igual forma, sentí un grito silencioso, un auxilio que brotó desde muy adentro de mi ser. Nunca pensé estar en esa situación. Vi pasar mi vida en unos segundos. Mi pasado y mi presente se fusionaron, y mi mañana desapareció efímeramente. «Gabriela, mi niña, ¿qué será de mí? ¿Podré verte de nuevo?», me preguntaba una y otra vez.

Mi respiración se tornó algo laboriosa, y mi vista se nubló por completo. «¿Qué está pasando conmigo?». Era evidente que estaba en shock. Por un par de minutos dejé de ser yo misma, y me convertí en un ente sin vida; mi mente se bloqueó totalmente. No sabía quién era ni dónde me encontraba. De repente, un grito de desesperación me despertó de aquel trance.

—¿Qué sucede? —gritó una mujer—. ¿Quiénes son ustedes? ¿Por qué se atreven a interrumpir esta Eucaristía?