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¿Te imaginas charlando sobre la vida con esos personajes ilustres a los que siempre has admirado? En este original y divertido libro, María Bravo te cuenta cómo estas charlas la ayudaron en su proceso de reinvención. Además de sacarte sonrisas de manera constante, aprenderás mucho acerca de esos pequeños obstáculos del día a día. Encontrarás una nueva forma de encontrar respuestas y soluciones de una manera totalmente distinta a lo que hayas leído antes.
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Seitenzahl: 113
Veröffentlichungsjahr: 2020
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Mayson
Diseño de edición: Letrame Editorial.
ISBN: 978-84-18585-83-8
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El día más bello, hoy
Madre Teresa de Calcuta
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Si estás leyendo esto, tengo que decirte una cosa muy importante, ¡gracias! Me pregunto cómo has llegado hasta aquí, me gustaría que me lo contaras porque me encantaría contarte cómo nació Charlas con Mayson.
¿Y quién es Mayson? El nombre de Mayson nació hace años, a raíz de un trabajo del que guardo maravillosos recuerdos y amigos, estábamos a finales de los 90 cuando pensábamos que en el año 2000 los coches volarían… Muchas ilusiones, pocos miedos, muchas fiestas, pocas responsabilidades. Eran buenos tiempos y cuando todo está bien, solo pueden ocurrir buenas cosas.
Estas charlas surgen a raíz de un antes y un después que cambiaría mi vida para siempre y aún sigue cada día cambiando. Dicho cambio surgió tras un acontecimiento que mi alma llevaba a gritos pidiendo, pero mi mente se resistía, perdí mi trabajo. Al final les diré algo, el alma siempre gana y cuando aceptas que lo que tiene que pasar es lo que tiene que pasar, te sientes muy aliviado.
Como les comentaba, había una voz en mi cabeza que desde hacía años susurraba lo mismo: «¿Esto es todo?, ¿esta es la vida?», al principio eran solo susurros, pero con el tiempo acabó alzando la voz porque cuanto más me emperraba en callarla, más alto gritaba. Y ahí estaba yo, con la batalla perdida, al menos es lo que pensaba durante los dos primeros meses de mi paro, donde las horas parecían días y los días meses.
Han pasado casi veinte años desde aquella época llena de ilusiones, sueños, fiestas y donde el miedo, si es que lo tenía, no era lo suficientemente grande como para achicarme ante nada. Anhelaba esa época donde me comía el mundo, ¡era la puta ama! Pero ¿dónde estaba esa persona ahora? Pues en paro y a mitad de camino de cumplir los cincuenta… ¡Planazo!
Si les tengo que ser sincera, me considero una persona afortunada, he crecido en una familia de clase media, en la que no teníamos grandes lujos, pero no nos faltaba de nada y nos podíamos permitir algún que otro capricho y les confieso que he tenido muchísimos. Se podría decir que la vida me ha puesto más de una vez en mi sitio dándome un buen tortazo, pero he acabado levantándome, quizás por esa vocecita de mi cabeza que ha hecho de mí un culo inquieto.
¿Qué hacer ahora con tanto tiempo libre? ¿Cómo se lo tomarán en mi familia? Pero, sobre todo, ¿dónde meto toda esta rabia, soberbia e impotencia que me quema por dentro? Mayson, dale al coco, búscate la vida, tienes lo que querías, ¡aprovéchalo!
Está bien, tú ganas, me pongo al lío, volveré a la escuela, pero esta vez no estudiaré para aprobar, estudiaré para ser la mejor. No jugaré para no perder, jugaré para ganar.
No es fácil, por el camino me pongo a hacer cursos, llamar a personas que podrían ofrecerme trabajo, perder el tiempo mirando el Facebook… Pero, ¿qué estoy haciendo? Es entonces cuando aparecen una serie de personajes por los que siento curiosidad y decido meterme un chute de conocimiento de ellos, que si cursos, que si vídeos, que si libros, que si podcasts, y es un no parar, porque ellos también tienen sus referentes, así que nunca terminas de encontrar gente exitosa, que vive de lo que le gusta y lo más importante, que tiene un propósito en la vida y quieren dejar un legado.
Dicho en otras palabras, lo que en mi cabeza se repetía desde hace años una y otra vez, «Yo quiero parir algo mío y dejarlo en este mundo cuando me vaya».
Entonces, no estaba loca, no era una friki, no tenía pájaros preñados en la cabeza y, lo que era más importante, había más gente de la que yo pensaba que ya lo hacía o lo había hecho, ¡y encima eran millonarios! La simbiosis perfecta. Me propuse dar el giro radical a mi vida y todos ellos, los que yo llamo ahora «mis amigos» me ayudaron, fue ahí cuando nació Charlas con Mayson.
INTRODUCCIÓN
Como ya les he adelantado, me encuentro en la situación en la que se encuentran millones de personas ahora mismo, con una edad en la que no soy ni tan joven como para que me contraten, ni tan vieja como para cobrar una pensión. Con una formación, experiencia profesional, ganas de trabajar, pero... Sin trabajo.
No sé si les ha pasado alguna vez, pero llegué a ese punto, cuando trabajaba, en el que cada día estaba más desmotivada, cada vez la pregunta «¿pero esto es todo?, ¿esto es la vida?» se repetía más a menudo en mi cabeza y ahora, a medida que voy descubriendo personajes exitosos, me he dado cuenta de que todos tienen algo en común, todos proyectan lo mismo, éxito en la vida, aunque la palabra éxito en sí está bastante distorsionada. Creemos que una persona exitosa es una persona famosa y no es así.
Si quiero saber por qué ya no estoy trabajando, simplemente tengo que remontarme a todos esos momentos de desmotivación y frustración para encontrar la respuesta. Yo he sido la única que ha llamado el fin de mi relación laboral y, tras muchas lecturas y aprendizajes, esto en un idioma más profesional se llama Coherencia.
Cuando ves, piensas, dices, haces y sientes lo mismo, entonces te encuentras en el camino correcto. ¿Alguien de ustedes se ha parado a pensar si cuando se hace estas preguntas la respuesta es la misma? En mi caso, yo no me veía trabajando donde estaba, no me gustaba lo que hacía, decía que me gustaba, pero sentía que la vida se me iba y no sabía cómo salir de ahí sin cagarla.
Ya les he dicho que he hecho nuevos amigos, pero también me he creado una gran enemiga, les presento a la desgraciada Zona de Confort, de confort tiene lo que yo de santa… Les advierto de que es una falsa, interesada y una gran mentirosa.
Cuesta mucho dar el paso a lo que yo ahora llamo «ser yo». Ser yo tiene mucho que ver con la coherencia, pero en el mundo en el que vivimos significa ir a contracorriente. Significa que cuando expresas algo del tipo «Quiero colgarme una mochila a la espalda y dar la vuelta al mundo», la gente te mira raro y no se trata tanto de dar la vuelta al mundo en el sentido literal, que también me apetecería mucho, sino de darle la vuelta al mundo.
Ahora es cuando la gente te dice que qué te has fumado, que bajes al mundo real, que pienses en cómo vas a vivir ahora sin trabajo, etc. Y eso te lo dicen los que te quieren, así que imagínate lo que te dirán los que no lo hacen y les importas una mierda.
¡Esa boca, Mayson! Vale, lo siento, una de las cosas que me he propuesto es no decir tantas palabrotas, así que cada vez que suelte un taco, tendré que poner en práctica el principio de polaridad y nivelar los polos, les prometo una charla sobre esto y decir algo bonito y positivo, así conseguiré poner la burbuja del nivel otra vez en el medio, por cierto, ¡qué día tan precioso hace hoy!
Cuando empiezo a reflexionar y a estudiar todos estos personajes de los que les hablaba, es tanta la información que me propongo dar un parón en seco y digo: ¿por dónde empiezo?
Empiezo a perder el tiempo, ahora que ya no trabajo y tengo todo el tiempo del mundo, ese que tanto anhelaba, resulta que se ha convertido en mi peor pesadilla.
Parece una paradoja, pero te pasas la mitad de tu vida pidiendo tiempo, tiempo para la familia, tiempo para tus hobbies, más tiempo de vacaciones... Y cuando por fin lo tienes, parece que por arte de magia hay alguien ahí en tu cabeza diciéndote que si tienes tiempo para hacer todo eso, es que algo has hecho mal.
No solo es tu cabeza la que te tortura, también esos que te quieren y te restriegan por la cara todo lo que ellos trabajan en vez de alegrarse por ti, quizás esto puede ser la gran oportunidad de tu vida, pues no, te hacen sentir culpable o desgraciado.
¡Vaya tela de amigos! Si es vuestro caso, les doy un consejo: ¡salgan corriendo y que les den por culo! Ups, vaya, me salió del alma, por cierto, les había dicho: ¡qué día tan precioso hace hoy!
Esa pérdida de tiempo a mí me duró unos dos meses, dos largos y lentos meses llenos de rencor, rabia, impotencia y mucho estrés, sobre todo económico, porque los números no salían.
Mi comienzo empieza con ustedes, estoy segura de que muchos están en la misma situación que yo o incluso peor, así que, tras leer, escribir, aprender y observar, me he puesto al lío: ¡acción!
En uno de tantos tutoriales y metodologías nos enseñan que perdemos muchísimo tiempo en dar el paso a realizar algo nuevo porque queremos hacerlo perfecto y estoy totalmente de acuerdo. Probablemente cometa muchos errores, pero serán bienvenidos para aprender de ellos y crecer como persona.
Por fin he encontrado mi propósito y mi propósito soy yo misma, mi vida, mi experiencia, mi crecimiento como persona, no quiero ser un libro más de autoayuda o crecimiento personal.
Ya hay muchos profesionales escribiendo y formando sobre eso, lo que yo quiero es que nos convirtamos en una comunidad donde todos aportemos, nos ayudemos, charlemos sin juicios, nos contemos los trucos que funcionan y aprendamos todos de todos. Así dejaremos de sentirnos diferentes y nos levantaremos cada día con ganas de comernos el mundo.
El primer paso lo daré yo, les presentaré a todos estos amigos que he ido leyendo, escuchando y estudiando, charlaremos, y al final, todos podremos sacar conclusiones, debatir y hacer crítica constructiva. Todas estas charlas que les iré presentando me han enseñado cosas muy importantes que aplico en mi día a día y provoca cambios positivos en mí, por eso quiero compartirlas con ustedes, entonces… ¿Charlamos?
PRIMERA CHARLA:«ESTOY EN PARO Y NO TENGO NI UN EURO» CON STEVE PAVLINA
«Empezamos mal, amiga mía», me dijo Steve, pero tranquila, que los casi los cuatro millones que están como tú te apoyan, y no económicamente, irán a hacer una manifestación a ver si alguien lo arregla... El gobierno, una lotería... ¿No es de risa?
Seguramente en este desempleo, hay muchos que se consuelan pensando: «Bueno, somos cada vez más, no hay trabajo, algo harán...». Si eres de los que piensa así, te voy a dar un consejo: empieza a hacer los deberes, espabílate, porque nadie va a hacer nada.
Encontrarte en esta situación no es una casualidad. A unos les han despedido, ya sea por causas ajenas o propias, otros simplemente se han quedado sin trabajo porque su empresa ha desaparecido y otros, sin embargo, un simple cambio en su relación sentimental les ha llevado a perder el único medio económico que tenían para vivir y, con las ayudas, no hay quien sobreviva, pero te digo una cosa: ¡eres una afortunado! Sí, sí, no muevas la cabeza como diciendo «esta no sabe lo que dice, menuda barbaridad», es la verdad y te voy a convencer de ello.
Bueno, pues aquí tenemos a Steve Pavlina, Steve para los amigos. Este colega me contó diez razones por las que no debemos ser un empleado, que conseguir un trabajo es una de las peores cosas que alguien puede hacer para mantenerse y que hay mejores maneras de ganarse la vida que venderse y convertirse en servidumbre.
«¿Pero esto es en serio Steve?», le dije. «¿Qué mierda te has fumado?». ¡Ah! palabrota, ¡qué día tan precioso hace hoy! Pues no, no he fumado nada, solamente me he metido un chute de realidad y no veas lo bien que me ha sentado, estoy seguro de que a ti te pasará lo mismo. Al principio te dará una bajona que te cagas, pero luego te vendrás arriba, te lo aseguro.
Déjame que te cuente estas diez razones y luego me dices qué tal te han sentado, ¿vale?
La primera razón que me dio Steve se llama ingreso para tontos, si conseguimos un trabajo en el que intercambiamos tiempo por dinero, aunque puede parecer buena idea, es una idea estúpida. Ahora ponte a pensar en tu anterior empleo o en tu trayectoria laboral, muchas horas a cambio de un sueldo, que a final de mes no te llega ni a la punta de los pies, y es que tú vales mucho, pero eso es lo que menos importa, lo que importa es vender tu tiempo por una miseria, da igual que seas Bill Gates, tantas horas por tanto precio, igual a: sueldo de mierda, vaya por Dios, menuda lengua, ¡qué día tan precioso hace hoy!
Lo peor de todo esto es que nadie se para a pensar en lo que vale, las creencias, de las que hablaremos más a delante, nos dicen que hay que estudiar y luego buscar un empleo y eso es lo que hacemos.
