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La sensación que me deja Kavafis después de leerle es de cierto regusto a decadencia y suciedad urbana, como si fuese una especie de observador callejero y reflexivo. La verdad es que no es nada retórico por lo tanto no es excesivamente complicado entenderle salvo por el tema mitológico en algunas ocasiones.
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Veröffentlichungsjahr: 2017
Constantino P. Kavafis
El poeta griego Constantino P. Kavafis nació, vivió y murió en Alejandría, Egipto. Falleció el mismo día en que cumplía 70 años, el 29 de abril de 1933, en el hospital griego de su ciudad. Mientras estuvo vivo publicaba sus poemas sueltos, en hojas casi clandestinas. Su grandeza poética fue reconocida posteriormente a su muerte.
POEMAS CANONICOS (1895-1915)
Dijiste: Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita; y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire oscuras ruinas de mi vida veo aquí, donde tantos años pasé y destruí y perdí.
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperesno hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
En medio del temor y las sospechas, con espíritu agitado y ojos de pavor, nos consumimos y planeamos cómo hacer para evitar el seguro peligro que así terriblemente nos amenaza.
Y sin embargo estamos equivocados, ése no está en nuestro camino: falsos eran los mensajes (o no los escuchamos, o no los entendimos bien). Otra catástrofe, que no la imaginábamos, repentina, violenta cae sobre nosotros y no preparados -de dónde tiempo ya- nos arrebata.
Las grandezas teme, oh alma.
Y si vencer tus ambiciones no puedes, con cautela y reservas síguelas. Y cuanto más adelante vayas, sé más observador, más cuidadoso.
Y cuando a tu apogeo llegues, César ya; cuando tomes figura de hombre famoso, entonces cuida especialmente al salir a la calle, dominador insigne de séquito acompañado, si acierta a acercarse, desde la multitud algún Artemidoro, que lleva una carta, y dice apresurado Lee esto inmediatamente, son cosas importantes que te interesan, no dejes de detenerte; no dejes de postergar cualquier conversación o tarea; no dejes de apartar a las variadas personas que te saludan y se prosternan ante ti (las puedes ver más tarde); que espere incluso el Senado mismo, y conoce al instante los graves escritos de Artemidoro.
QUE EL DIOS ABANDONABA
Cuando de repente, a medianoche, se escuche pasar una comparsa invisible con músicas maravillosas, con vocerío - tu suerte que ya declina, tus obras que fracasaron, los planes de tu vida que resultaron todos ilusiones, no llores inútilmente.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente, di adiós a Alejandría que se aleja.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue un sueño, que se engañó tu oído: no aceptes tales vanas esperanzas.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente, como te corresponde a ti que de tal ciudad fuiste digno, acércate resueltamente a la ventana, y escucha con emoción, mas no con los ruegos y lamentos de los cobardes, como último placer los sones, los maravillosos instrumentos del cortejo misterioso, y dile adiós, a la Alejandría que pierdes.
SE APROXIMAN…
Pues los dioses perciben los hechos futuros; los hombres, los ya ocurridos; los sabios, los que se aproximan.
Filóstrato, Vida de Apolonio de Tiana, VIII, 7 Los hombres conocen los hechos que ocurren al presente.
Los futuros los conocen los dioses, plenos y únicos poseedores de todas las luces.
De los hechos futuros los sabios captan aquellos que se aproximan. Sus oídos a veces en horas de honda meditación se conturban. El misterioso rumor les llega de los acontecimientos que se aproximan.
Y atienden a él piadosos. Mientras en la calle afuera, nada escuchan los pueblos.
A un día monótono otro monótono, invariable sigue: Pasarán las mismas cosas, volverán a pasar -
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.
Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina: son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.
Lesen Sie weiter in der vollständigen Ausgabe!
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