Comedia biológica - Bettina Bonifatti - E-Book

Comedia biológica E-Book

Bettina Bonifatti

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Beschreibung

Comedia biológica es un libro hecho de fragmentos.  "Los objetos, las cosas, están para devolvernos al silencio", dijo Samuel Beckett. En Comedia biológica Bonifatti percibe que "el silencio en pintura no se somete a la caravana del sonido". Bonifatti arma con el ojo, la inteligentísima impresión/intuición y la colección, un libro hecho de fragmentos y frases. La certeza del aforismo, siempre apodíctico y elocuente, recorre motivos como la muerte, la gemelidad, el museo, los animales. Serie que fue reuniendo y que, como en su crónica Cinco años a caballo, devuelve con un libro escrito. No todos los libros están escritos. Comedia biológica no explica: "Mi renuncia no es plana, y como presentarla es un problema, cuento con la confusión general, incluida la propia. Una contrariedad que no me pasa desapercibida es que, si trato de no explotar la condición, escribirla no se salva de lo que quiere conjurar". Saberes y formas del decir, del tiempo propio, que conmueven. Bienvenida hibridez, "alma que no llega a dividirse", que suma ciencia, zoología cercana y biografía. El capricho de un autor que es "diccionario errático". Singular reflexión vital, apunte existencial, terrible de verdadero: "No hay que rebelarse ni intentar escapar de la comedia biológica". Bonifatti escribió una obra animada por sus lecturas (Bloy, Macedonio, Thonis, Murena, Filloy, Onetti, Cervantes, De Quincey, García Vega) y sus pintores (Kokoshska, Giacometti, Rodin, Pollock, Klee). "Soy recipiente que recibe un dato", escribe, y lo pone al lado nuestro, como si un registro del mundo pudiera ser atenta bisagra del arte. "Queda el alivio de escribir, que aun siendo la misma acción nada tiene de igual ni de distinto ni de opuesto. No es pelea ni reconciliación. La escritura es terreno autónomo, como el brazo del siamés de Turín" (Laura Estrin).

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Seitenzahl: 142

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Comedia biológica

BETTINA BONIFATTI

Comedia biológica

Índice de contenido
Portada
Portadilla
Legales
CAPÍTULO 1. LA RENUNCIA
Salvedad prenatal
Comedia biológica
Armadillos
Fragmentos
Glosario
CAPÍTULO 2. DE LA MUERTE
Decesos y títulos
Frases
Jurídica
Manijas
Las momias buzo
La solución de Kayserling
CAPÍTULO 3. ANIMALES
Humedal
Mar
Ciudad
Registro
Rebuzno
CAPÍTULO 4. MUSEO
Ojo
Restos
El confuso arte de posar
Vandalismo
Conservación
Kokoschka
Retratos
Zona de pruebas
Modelo

Bonifatti, Bettina

Comedia biológica / Bettina Bonifatti. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Editores Argentinos y hnos., 2023.

Memoria USB, EPUB

ISBN 978-987-3876-20-2

1. Literatura. 2. Biología. 3. Escritura. I. Título.

CDD A863

Bonifatti, Bettina

Comedia biológica / Bettina Bonifatti 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Editores Argentinos, 2023.

ISBN 978-987-3876-20-2

1. Literatura Argentina. I. Título.

CDD A863

© 2023, Editores Argentinos.

Editores Argentinos: www.eeaa.com.ar

Contacto: [email protected]

Primera edición en formato digital: abril de 2023

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto 451

Queda hecho el depósito que indica la ley 11.723.

Prohibida la reproducción parcial o total sin permiso de la editorial.

Todos los derechos reservados.

A Inaiê

CAPÍTULO 1

La renuncia

La doble esencia en la partición enrostra dos personas hasta donde compone detalles. Los gemelos no deberían considerarse hermanos.

Escribo para salir de algo. Hice lo posible por la diferencia. No hace falta hacer más. Me rindo. Científicos dejan estudios de gemelos por la mitad.

Me había propuesto no decir ella.

Lo único que falta sería tenerle miedo a un pronombre.

Me alejo. No es distancia ni apego, odio ni amor. Es una intensa vida falsa afuera y la fuerza de los genes que tienen mala prensa.

Creen que es solo imaginario. Los que nunca tuvieron pesadillas a dúo. Esos tabla rasa no saben de calambres simultáneos, nimiedades replicadas ni de la fuerza que comanda y no explica. Aún en la dualidad es algo único.

Quiero leer sobre embriología. No como ciencia sino como literatura.

Desde adentro sé cuando uso sus gestos. Dicen que hay un proceso mimético cuando hablamos por teléfono. Espejo de la voz.

Lo gemelar no se conoce demasiado. Lo demuestra el hecho de que, como en la película El hombre elefante, aún se exhibe.

Turnarse padres. Un rato cada una. Todo va y regresa, vida de búmeran. Me toca a mí, pelea a muerte por una concordia.

No es fácil como dicen los gemelosinseparables sino parecido a la historia de los siameses Chang y Eng, que nunca averiguaron por qué órgano estaban unidos. En la peor pelea uno quiso matar al otro, estrangularlo, y no pudo; hubiese sido un extraño caso de homicidio y suicidio a la vez. Pelea en el colmo de la discordia, odio constitutivo del amor, leyes que faltan, acto que desliga y liga a la vez.

Toda aquella infancia extravertida me resultó cansadora, como un largo entrenamiento para nada.

¿Ejercen lo gemelar quienes jamás se enfrentan? Venir de a dos complica a cada uno que mira y se marea en la preferencia.

Nunca hubo perplejidad. La imagen no agarra de improviso.

Siempre que muestran gemelas son personas que no se preocupan ni cavilan sobre renunciar a su condición.

La palabra gemelar es fea y los sinónimos, inexactos.

Las ganas de mudarme de cuerpo, cuando me dice: Si te extraño me miro en el espejo.

El primer libro que leí: El príncipe y el mendigo.

No es desacertado ver muerte en la mandíbula. Papini: la dentadura es la única parte de la calavera visible antes de la muerte, pero los que miran, cuando el hombre todavía vive, no ven el horror sino la alegría. Nariz como trompa frustrada: el desprovisto de nariz produce horror.

Sensación de estar viviendo también en otra parte, o sentir haber hecho lo que no hice.

Confusión o saludos desconocidos. Respondo o digo que No soy.

En el fondo del mundo gemelar no hay nada. Está vacío. No hay una reserva de tesoros, solo anécdotas, y contarlas empobrece.

Trampa de sacar rédito, bajos beneficios, precariedad de locura inmóvil.

¿Qué palabra está perdida?

No es que se haya dicho poco sino que siempre se dicen las mismas cosas.

Anécdotas: prensa amarilla de la especie. En este siglo ya no se trabaja en circos. Conozco enanas abogadas, no es necesario convertirse, además, en un fenómeno.

La soledad se duplica.

Si ella no amara su aislamiento, ¿qué sentiría yo?

La familia no ayuda. Deposita palabras como si cada una fuera un recipiente. Creen que hacen un bien. Las buenas intenciones empeoran todo.

Dicen que cuando se reduce la semejanza a la identidad (el otro a uno mismo) la consecuencia cultural es el exterminio. ¿Caín y Abel?

Casi iguales. Casi, adverbio de la ironía.

No pude hallar enemistad para justificar la lejanía. Cada una peleó a solas consigo.

Ignorancia del más allá de la apariencia.

No alimentar el apetito del ojo. Deponer la mirada.

¿Por qué mecanismo autómata una vida puede desdoblarse? Solo esta igualdad más allá de la imagen, me alegra.

Cansada de testimonios familiares que solían contradecirse entre sí, quise escribir un libro de dos tapas. Impusimos una veda sobre el tema y plazo para intercambiar manuscritos. Fui libre en la independencia de la caligrafía.

Siempre me veo desde adentro, no soy consciente de la igualdad física. Los demás recuerdan una condición que no percibo desde ningún ángulo. El gemelo puede ser, como en mi caso, un ciego de sí mismo.

Nos trataban con gracia, en un mundo que cree en la imagen e ignora la importancia del rechazo. Nos aconsejaban que nos queramos, mientras festejaban que hagamos lo mismo, y nos pedían que nos diferenciemos para no confundirnos. Nos avisaban que éramos distintas, mientras nos escribían con birome la planta del pie para no confundirnos en el momento del baño.

Nos escuchábamos llorar a la vez, de cuna a cuna, testigos sin descanso.

No registrado: el tiempo perdido en aclarar quién es quién.

En el culto a la diferenciación, se olvida que el temor de cada una no es parecerse sino desconocer la cualidad idéntica que nos separa.

Me alejo de lo competitivo desde que nací primera.

De tanto tener que ponerse de acuerdo para todo, los gemelos no resultan buenos negociadores por cansancio. Al avanzar de a dos, a veces tropiezan; lo que no significa que las cosas les cuesten el doble, porque se dan aviso en una advertencia de más allá o más acá, que les ahorra la mitad de los problemas.

Desde que nací, una mano me agarra las cosas; nos criamos a manotazos, y en la acrobacia, recibimos el ojo por ojo y diente por diente de la educación. Hoy, el espectador pide disculpas antes de importunar. Festeja el lugar común. Con tristeza, caigo en la trampa de quien mira. No haber podido cerrar a tiempo el telón.

En busca de ritual para terminar con lo dual, armamos un dúo cómico y nos hicimos pasar por la otra, en virtud de un rompimiento imposible.

Contrabando amoroso.

Si las personas recordaran los problemas antiguos, el vacío legal que impedía, por ejemplo, romper un matrimonio, entenderían. La ley no lo contempló nunca. Solo se lo piensa cuando un siamés debe ir preso.

El abandono mutuo es difícil de practicar. La pelea generacional no sirve a los nacidos juntos. La condición de iguales persigue un equilibrio. Es difícil patear el tablero. La semejanza no admite el portazo. Aún con su fuego no puede quemar las naves.

En el tejido viviente, la percepción, como una antena, sintoniza la experiencia idéntica sin plagio. Solo en la distancia se ignora el rechazo. La telepatía genera pormenores, una lista inútil para testigos incrédulos.

Nací con un cansancio extra.

Como una figura de cartón, me voy de espaldas hacia el nacimiento que me faltó.

No explotar la imagen. La independencia no es sinónimo de soledad. Esta comedia biológica predica el absurdo, y aunque no busco nada dentro de lo imposible, me asombra llegar al renunciamiento.

¿Quién calcó pares humanos como un escolar? ¿Quién se aburre en el cielo?

Figurita repetida que, al insuflar vida, se reparte.

Ni peleas grandes ni pequeñas logran ruptura. El nudo ya está ceñido. No hay época para romper. De un lado se ajustó de más y del otro de menos. Pelear no desata nada. ¿Hay algún ritual para terminar? ¿Alguna especulación para romper el eco? Queda el atropello salvaje de la infancia. Parientes, maestros y amigos que rogaban reconciliación, y las puertas que permitían el atrincheramiento.

Cortaría el hilo de la telepatía que se pone en marcha con torpeza. Los demás creen que es fácil, como si el problema fuera el parecido, esa dificultad del que mira.

Intermitente, como la luz, el pensamiento pulsa hasta que desaparece. Alivio y olvido nunca terminan de llegar al enchufe gemelar que, cada tanto, maniobramos sin sentido. Lo voy a desconectar. No quisiera ser como ese que a los ochenta años quiso abandonar a su familia y ya no caminaba.

No quiero pertenecer a la comunidad gemelar. Desvirtúa la privacidad y la iniciativa. Sin interferir, cumplí mis deberes sin alejarme. Condenada a no tocar lo esencial, conviví en el engaño, resistí en mi frente, ella en el suyo. Muchas veces me distancié para que también pudiera estar sola. Decidan, nos inculcaron, como si la posibilidad de pensar diferente no generara conflictos. Mi idea es una moneda libre. Nunca me sentí gemela.

Salvedad prenatal

La tecnología ya entró en la cueva a verlos en ecografías donde luchan como en un ring.

Período sin curiosos: rounds prenatales sin público, sensación de pelear antes de nacer. Creían que era un chiste.

Se toma todo como curiosidad una vez nacidas las personas. Pero antes, movíamos los ojos como peces. Era la época de los rayos X.

La gestación doble hacía imaginar el monstruo de ocho patas. Sin embargo, el pulpo que fuimos también miró alrededor al nacer, y se vio en su mitad. Después, caminó hasta el espejo. La vida de viejo pulpo amniótico se perdió para siempre. En adelante, todo fue sequía y separación.

Nueve meses reducto en penumbra. Nuestra distancia, el ojo que tocaba la mano, el párpado en tensión, los pataleos, respondían a cada solicitud. Parecía una pintura. Vida de caverna, encierro sin miradas, con gestos y latidos, música del primer enojo en la ensoñación.

Un día, en la frontera del nacimiento, sin saber quién saldría primero, el color vino del fondo a través de la piel. Fue una intrusión inversa al exterior. Perdí el sonido atemperado y el mundo barroco se terminó. Al salir, hubo una ausencia del tacto que huiría del abrazo para siempre. El contacto tiene, a veces, un horror de volver. Abrazar antes del nacimiento marca un comienzo distinto al del solitario. Un principio par, sin perspectiva, un tacto a las patadas a la hora de empezar a vivir. También una diversión, un juego. Vivir lo cómico con terror a las cosquillas. No poder evitar golpearse en primera persona. Quizás cuando nací me quedé viéndola, como un retrato.

El mundo al principio es un museo frío. Después entran ruidos, lana en las mejillas, silencio. Reposar en el mármol. Esperar sin poder moverse. De nadar a la quietud, llora el buzo que uno fue. Todos vienen y se asoman, los veo venir. Crece un foco de movimientos; intuyo que mi gemela pez está al lado, quieta como yo. Algo ya no comprime, pero encandila. Todo se entrechoca, o queda en el aire, y lo circundante llega hasta muy lejos. De la convivencia estrecha pasamos a compartir jardines como estatuas iguales, pero la vida anterior deja vestigios. Tal vez por eso no sé bailar en el aire, y lloro cuando buceo. No concibo danza que no sea acuática.

Después de nacer, cuando ya hubo una primera y una segunda, la compañía se hundió en el aire del primer grito, se asfixió con la pareja nacida, que sería vista por ojos mundanos para el resto de la vida. Vaivén risueño del que uno se baja cuando puede.

Comedia biológica

La pedagogía titula la ignorancia. Se erigen los gemelos mismos en autoridad. Estudian para generalizar, y sacan libros de consejos para padres. Sus libros se contradicen en espejo, porque no hay solución para la dualidad de: ¿juntos o separados?, ¿mismo colegio o distinto?, ¿ropa igual o diferente? Los gemelos no tenemos por qué arrogarnos el problema de la distracción, dado que hay padres que no tienen gemelos y tampoco distinguen a sus hijos.

¿Y qué hago?, preguntan, y los sabios contestan con fórmulas de acción en plural.

Ni unirnos ni separarnos. No somos muñecos.

Bastaría con no hacer nada pero es el acto más difícil. Quisiera una pedagogía que no hiciera nada.

Escribo mi pobre ficción. Los hechizos siempre están entre palabras, y no precisamente pedagógicas. Las mías solo me sirven a mí.

Me alegra que no haya respuesta para nadie. Una marea de promotores organiza encuentros de gemelos que narran experiencias, comparten problemas. Se muestran alegres, cuentan anécdotas, buscan coincidencias que barren diferencia e igualdad, las dos invisibles. Les regalan entradas si van juntos, pero el espectáculo sepulta a cada uno en lo grotesco.

Risa, ofensa, injuria o encomio andan siempre con referencia al parecido. Propongo encuentros de gemelos a los que vaya uno solo. Podrían invitar a cualquiera y nadie se daría cuenta. La condición gemelar es invisible.

Aún no hay plazo legal establecido para que un gemelo tenga su último día como tal. Adelanto mi voluntad porque al encontrarme con la muerte perderé el uso del nombre.

Descarto volver al dúo. Recibí la oferta sin querer y tardé medio siglo en recapacitar. Espero que en la muerte se me respete. No quiero que nos entierren juntas ni mezclen nuestras cenizas.

No hay que rebelarse ni intentar escapar de la comedia biológica. En el fondo, está el enano con cuchillo que se arrastra en el barro de la suerte. No habrá ya freak shops. Somos estetic freaks. Monstruos lindos.

Rareza, accidente o igualdad. Escena de aceptación: Te haría uno de ellos. Gemelo por un día. Mejor por un año para que pases el festejo y, sin brazos, bebas de la copa los pensamientos de los demás.

Bueno, si uno no quiere… dicen los necios.

Como si fuéramos un dibujo, nos trataban como un juego, un acertijo, adivinando quién era quién.

Soñaba que volábamos juntas. No podía soñarme sola.

De niño no me volví loco porque nos dejaba mal, dijo un siamés.

La madre saca a pasear el escenario, espectadores hablan como monigotes; caras se acercan al borde, incomodidad. Pena animal de ser mirado. Medio siglo en la jaula, pisando el palito.

Acompañada, brutalmente acompañada desde antes de nacer.

Aprendí a jugar con opiniones no pedidas buscándole la vuelta al tema como en el vientre para no importunar; no meterle el pie en la nariz.

Sigue el fenómeno de circo. Prohibieron exhibir mujeres barbudas, siameses y hasta elefantes. Pero de esto dicen que no habría que quejarse.

Iba al zoológico a descansar. Me gustaba ver monos, lejos de la exhibición escolar.

Que porten otros la condición gemelar como arma, la exploten como si fuera gratis. Abandono. Ya no quiero jugar; no porque pierda o gane, tampoco por aburrimiento ni por cansancio. Fue un exceso de entretenimiento.

No conozco gemelo que haya querido renunciar. ¿No hay nadie que haya vuelto?, pero yo no renací.

Romantizan patologías: gemelos que inventan un idioma,inseparables, o vivió unosolo; los famosos. Todo edificante o curioso. Cierro la puerta. Empujan. No los dejaré pasar. Me encierro en el baño de la vida.

Encuesta, cuestionario, estadística, social y conflicto. El 90% de los gemelos encuestados. Resultados y conclusiones; identidad y características diferenciadas. Todas palabras sin vida.

Ella nunca será mi enemiga. Sobrellevé el parecido como una condena leve, o media calamidad, no del tipo truculento sino tristeza de lo insoslayable.

Lo permanente: estar rodeado, viviendo a empujones en soledad.

Infancia sin salida: regaban la planta de doble tallo y no podía huir. Crecí en la maceta familiar. Preguntaban: ¿Querés tener florcitas de otro color? ¿Una campera celeste? ¡Qué libertad corta! Poder variar la cartuchera, apenas ser uno por el color de la campera. ¡Ah! Sos vos, la de las zapatillas rojas.

Como un escolar repitente por cien años. Y cuando la libertad viene sola por el olvido, siempre hay un inocente o idiota, joven o viejo, que te trae a tu condición otra vez: ¡Quiéranse! ¡Gotas de agua!

Como las indias, fotografiadas desnudas por exóticas, como si no tuviesen nombre.

Por fin se terminó. No hay muertos. Examino lo que quedó, con mirada arqueológica.

Insisten con el doble, ¿qué doble? El doble es solo el alma de uno.

¿Por qué te reís? Porque mi hermana se está riendo. ¿Por qué lloras? Porque mi hermana está llorando. El llanto traspasa puertas, con una gracia de la que todos hablan, y descreen o no, abren nuevos debates. Es cómico hasta que cansa la comicidad. No paran de hablar de eso. Cargan las tintas: ¡Qué les pasa! No sé. Quiero que la percepción me suelte. Me tiene del brazo hace décadas.

Pónganse. Una al lado de la otra